Esta vez me tarde mas de lo normal xD por varias cuestiones, espero compensar la espera con este capitulo que tiene el doble de contenido. Ya estoy trabajando en el siguiente capitulo el cual espero tener listo pronto.
El final del capitulo... pues sinceramente no pude evitarlo, así funciona mi extraña y retorcida mente, cambia dramáticamente el ritmo de la historia espero no les moleste, pero tratare de no irme mucho por ese lado. Este capitulo tampoco contiene extras, quizás el próximo si (tengo una idea en mente pero aun no estoy muy segura de como desarrollarla).
Quiero dedicar este capitulo a Yuki xD quien se desvelo estos últimos días ayudando con la revisión y algunas correcciones en el capitulo y a OphiellTheFallenAngel a quien le debo algo, en estos días te lo paso he estado algo ocupada, mientras espero que disfrutes de la actualizacion.
Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen por el momento.
Capítulo 10
–¿Y dónde se supone que dormiré? –preguntó una muy irritada Nico a su "querida" amiga Nozomi. La astrónoma, literalmente había arrumbado en el dormitorio de la bajita todas las cosas que esta tenía en la sala, para dejar libre el espacio donde más tarde se acomodarían las invitadas.
–Nicochi esto será una fiesta, no necesitarás dormir. –le respondió viéndola con seriedad.
–Nozomi… –la artista pronunció el nombre de su amiga en un tono de advertencia.
–Elichi resolverá el asunto de dónde nos sentaremos. –ignoró por completo a la artista mientras recordaba cómo la adorable rusa con la que salía –aún de manera no oficial– amablemente había ofrecido su mobiliario para la reunión.
–No importa mi opinión, ¿verdad? –la pelinegra se enojaba cada vez más.
La astrónoma se limitó a ignorarla nuevamente mientras conectaba las bocinas al equipo de sonido que llevó y al terminar hizo un repaso mental de las cosas que se debían comprar. El timbre del departamento sonó y Nico caminó hacia la puerta refunfuñando. Al abrir se topó con Eli, quien inmediatamente empujó un sofá al interior del lugar sin preguntarle a la artista si podía o no, solo la saludó brevemente y continuó en lo suyo, lo cual molesto todavía más a la bajita que estaba llegando a su límite. Observó como la coreógrafa se acercó a la astrónoma para darle un rápido y casto beso en los labios, ambas sonrieron y se pusieron a conversar sobre pendientes de la fiesta. La pelinegra después de presenciar esa escena pensó si realmente aún no había nada entre ellas –nada serio al menos–.
–¿Vamos juntas? –preguntó Nozomi a Eli.
–Todavía debo traer los dos muebles restantes.
–Te ayudaré, así podremos terminar rápido y luego iremos juntas a comprar lo necesario para que Nicochi cocine.
La artista cerró los ojos al escuchar lo último, aspiró y contuvo el aire mientras contaba hasta diez. Al exhalar pensó en el descaro de sus amigas. No solo la habían obligado a dar su casa para el festejo, además la harían cocinar para todas. Resignada –pues tratándose de Nozomi no tenía opción– se dejó caer en el sofá que la rubia acababa de llevar, mientras veía al par cruzar la entrada de su hogar. Agradecía mucho el haber decidido irse a dormir temprano el día anterior, ya que Nozomi irrumpió en su casa a primeras horas de la mañana, usando la llave para casos de emergencia que tiempo atrás decidió darle, aunque era la primera vez que la utilizaba –vaya emergencia–. Al parecer, aquel sería un día muy largo y agotador...
Eli vio a Nozomi dejar algunas cosas en el carrito, esta le dedicó una dulce sonrisa y nuevamente se alejó para buscar algo más. La rubia estaba contenta aún si era por algo tan simple como ir de compras, pero lo hacían juntas como una pareja y ello le provocaba una agradable sensación. Avanzó con el carrito metálico por los pasillos, buscando a la astrónoma, hasta que dio con ella en la sección de frutas y verduras.
–¿Qué piensas que debe cocinar Nicochi?
–Creo que para decidirlo deberíamos saber que le gusta a todas las invitadas.
–Entonces vayamos a lo seguro.
–¿Pizza casera? –preguntó la rubia.
–Me agrada como piensas Elichi. –la astrónoma le acarició suavemente la mejilla, después sacó su celular y le preguntó a Nico qué necesitaba para cocinar pizza.
La rusa observó a Nozomi sonreír traviesamente mientras redactaba el mensaje, se imaginó que estaba torturando "un poco" a la pobre de Nico. Eli decidió sacar su celular también, lo revisó, vio algunas llamadas perdidas de su padre y un mensaje de su hermana, aquello le preocupó y determinó verificar primero lo que Alisa le envió. El mensaje era breve, decía que su padre llamó para decir que no podían comunicarse con ella, que el plan de volver a Rusia seguía en pie y que hasta el momento no había cambios con el estado de salud de su madre. Cuando las hermanas Ayase llegaron a Japón, la situación familiar se encontraba bien, pero luego de un par de semanas recibieron la noticia de que su madre fue hospitalizada y el diagnóstico al respecto no era muy alentador. Poco antes de conocer a Nozomi, la rubia tuvo una charla con su padre el cual le dijo que probablemente tendrían que regresar, Eli sabía que de hacerlo podría no haber un retorno a Japón –quizás antes no le afectaba tanto, pero ahora era diferente–. Motivo principal por el cual no había formalizado nada con Nozomi a pesar de quererla, la astrónoma lo comprendía y la apoyaba en su decisión.
La coreógrafa extrañaba a sus progenitores, sobre todo a su madre. Bloqueó su celular y dejó escapar un suspiro. Levantó la vista, Nozomi se acercaba con las manos ocupadas a dejar varios ingredientes al carrito. Eli hizo un puchero, no quería separarse de la mujer frente a ella, pero eso no estaba en sus manos.
–¿Qué sucede Elichi? –preguntó Nozomi– Noté que veías tu celular, ¿malas noticias?
–No, Alisa envió un texto, dijo que no hay cambio de planes por ahora.
–Entonces sí son malas noticias. –comentó Nozomi con un semblante triste– ¿O acaso no lo son?
La rubia eliminó la distancia entre ambas con un tierno abrazo– Sí, tienes razón… lo son.
La pelimorada aparcó su auto en el espacio asignado a Nico, ya que esta nunca lo usaba –a falta de vehículo– sabía que siempre contaba con un lugar seguro donde estacionarlo. Cuando Eli colocó su mano sobre la manija de la portezuela preparándose a bajar, Nozomi la detuvo. La astrónoma había detectado movimiento cerca del auto de la doctora, aunque al principio pensó que ella estaba llegando –ya que su coche no se encontraba cuando salieron a hacer las compras– pues le pareció ver algo en el lado del conductor, pero lo que haya sido se ocultó, y eso la puso en alerta.
–¿Nozomi? –la coreógrafa la llamó con un tono preocupado.
Tardó unos segundos en contestar– No es nada Elichi. –concluyó luego de una rápida inspección y supuso que solo fue su imaginación.
–¿Segura?
–Sí, hay que darnos prisa, aún tenemos cosas por hacer.
Sacaron las bolsas del coche y se apresuraron a llegar al departamento de la artista, donde ya estaba Kotori.
–¿Por qué CLUE? –preguntó Nico aún irritada– Ya sabes que Nozomi tiene pacto con alguna extraña entidad que le permite siempre acertar rápido en ese juego. Además recuerda la clase de castigos que le gusta poner a quienes pierden, y no creo que quieras que eso suceda frente a tu querida "Umi-chan".
–¿Qué clase de castigos te gusta poner? –le preguntó Eli.
La astrónoma sonrió, acarició con ternura el rostro de la coreógrafa y luego contestó– ¡Oh Elichi! ¡Lo sabrás más tarde! Pero descuida, no pediré nada desagradable, al menos no a tí...
Un escalofrío le recorrió la columna vertebral a Nico, quien enseguida contestó –Quiero que sepas desde ya, que estamos descartando CLUE.
–No creo que tengamos problemas con el UNO, ¿o sí? –preguntó Kotori.
–No, es más de suerte y azar, así que considero que ese estará bien.
–Nicochi –habló Nozomi sin borrar su sonrisa– Las personas no pueden huir del destino.
La artista solo respondió haciendo un gesto exagerado de desagrado. Eli y Nozomi dejaron las cosas en la cocina mientras molestaban –un poco más– a Nico, diciéndole que tipo de pizzas les gustaban y Kotori verificaba que en la bolsa que llevó, aparte del UNO estuvieran el Jenga y el reloj de arena que tomó de la caja del Pictionary. No quería perder tiempo regresando a su casa para buscar algo, prefería estar con sus amigas afinando detalles o ayudando a cocinar.
Una vez estuvo todo listo y luego de una épica batalla por el tipo de música que pondrían, el equipo de sonido que Nozomi llevó para ambientar el lugar reproducía un soundtrack de canciones indie y rock de los 80's y 90's, ya que todas sabían que la música de Idols estaba prohibída por Nico nadie se atrevió siquiera a sugerirla. Para Kotori y Nozomi el simple hecho de que hubiese música ya era un logro bastante grande.
–¿Llego muy temprano? –preguntó Maki cruzando el umbral de la casa de Nico.
–No. –respondió la artista enseguida– Nozomi y Eli fueron a cambiarse, Kotori fue a buscar a sus amigas, pero ya todo está listo, así que realmente no llegas muy temprano, solo… a tiempo.
–Entonces, creo que está bien. –la doctora se sorprendió al ver lo diferente que lucía el departamento de la bajita ya amueblado y por un breve segundo se sintió molesta, porque le daba la impresión de estar en un lugar extraño, de inmediato desechó la idea de su cabeza ya que le parecía tonto que algo así le irritara.
–¿Qué tal tu día? –preguntó Nico.
Entonces Maki recordó la discusión que tuvo con sus padres ese día por la mañana, al tocar el tema de "¡siquiera déjenme elegir con quien pasar el resto de mi vida!" lo único positivo que salió de aquello fue que pudo irse temprano del hospital– Tranquilo. –respondió únicamente.
–Por lo menos alguien tuvo un día tranquilo –dijo la artista sentándose en el sofá– A mí no me dejaron descansar ni por un momento.
–¿Descansar? ¿Si quiera sabes qué significa? –preguntó la pelirroja– Según he notado, cuando tienes trabajo es lo que menos haces, te la pasas pintado o estresándote por cualquier cosa, eres así la mayor parte del tiempo.
Nico sonrió y en tono juguetón respondió– Maki-chan sí que está atenta a lo que la gran Nico Nii hace, ¿tendrá algún motivo oculto? –la doctora no pudo evitar sonrojarse ante las palabras de la pelinegra– o es que… ¿A Maki-chan le gusta la gran artista Nico...?
Antes de que la pelinegra terminara de hablar el timbre sonó, haciendo que Maki suspirase muy aliviada, Nico abrió la puerta y se topó con Nozomi y Eli, lamentaba ya no poder seguir molestando a su vecina, pero de hacerlo lo único que conseguiría sería darle cuerda a la astrónoma, y eso era lo que menos quería.
–Que rápida eres Nozomi. –comentó Nico– Creí que tardarías más ya que tu casa está algo retirada.
–No fui hasta allá Nicochi, solo me puse algo de ropa que tengo en el departamento de Eli.
En cuanto la artista procesó aquella información su rostro se tornó del mismo color que el cabello de su querida doctora, decidió que lo mejor sería no decir nada al respecto, o la astrónoma gustosa soltaría un montón de detalles que estaba segura, solo le evitarían conciliar el sueño por un tiempo.
–¿No ha regresado Kotori? –preguntó Eli, ignorando el peso del comentario que Nozomi acababa de hacer, ni lo que pudo pasar por la mente de Nico al escuchar esa fuerte declaración.
–N-No, ella no vive tan lejos, pero sus amigas no tengo idea. –la artista intentado mantener la calma hizo pasar a la pareja.
Nozomi propuso casi de inmediato jugar UNO mientras esperaban al resto de las invitadas. La artista estuvo de acuerdo, pero con la condición de que Maki repartiese las cartas, ya que no confiaba plenamente en la coreógrafa –después de sus antecedentes– y mucho menos en la astrónoma. La pelirroja se negó a participar –ya que planeaba observar los gestos que Nico hacía al jugar– pero aceptó repartir. El juego inició bien, no parecía haber ningún problema, y a la pelinegra era a quien mejor le estaba yendo, ya que a diferencia de sus amigas no había tomado ninguna carta extra, aún así Eli se veía bastante tranquila y Nozomi tenía una extraña sonrisa en su rostro, Nico sabía que la astrónoma tendría un plan –aunque no se imaginaba cuál–, pero afortunadamente gracias a la rotación de los turnos no podía hacer nada en su contra. Eli hizo su jugada y Nico contenta dejó una de sus dos cartas en el centro, junto con las demás que fueron usadas en el juego y declaró:
–UNO.
Entonces Nozomi observó rápidamente a Eli y asintió con la cabeza. La astrónoma uso la carta cambio de color y Eli un "roba 2", obligando a Nico a tomar dos cartas del mazo y perdiendo ese turno, Nozomi para su siguiente jugada utilizó una carta cualquiera y la rusa optó por un "reversa", la artista hizo un gesto de disgusto y la pelimorada no perdió tiempo, lanzó un "roba 4" haciendo que Nico añadiera más cartas a su mano y volviera a perder el turno. La bajita se hallaba furiosa, y muy segura de que ese par ya tenía planeada esa jugada desde el principio, lo cual confirmó con la siguiente carta de Nozomi "salta turno". ¡Aquello era un complot contra su persona!, de reojo observó a Maki, se veía divertida con la situación, estaba por reclamar cuando el sonido del timbre interrumpió sus pensamientos.
La doctora Nishikino ya no se sentía contenta algunos minutos después de la llegada de Kotori con sus amigas. Nozomi platicaba con una pelinaranja que Maki nunca había visto, Eli y Kotori charlaban con Sonoda-san a quien identificó como "la que le encargó las ilustraciones a su vecina" y por último... vio a Nico hablando alegremente con una castaña de ojos verdes, Tsubasa Kira. Estaba segura que se trataba de ella, por todos los promocionales, carteles, y otros tipos de publicidad que vio repartidos en la ciudad. Aunque como nunca les prestó atención, no pudo relacionar –antes de ese día– su cara con el nombre que dijo Nozomi –pero eso había cambiado– Al ver las mejillas sonrojadas de Nico y cómo sus ojos se iluminaban, además de la expresión amable en el rostro de la cantante, no pudo evitar sentirse molesta, demasiado molesta... Desde que esa mujer había llegado, Nico no volteaba a verla, apretó el vaso con jugo que tenía en su mano y sintió la mirada de alguien más sobre ella, cuando buscó al responsable se topó con la sonrisa burlona de Nozomi. Lo dejó pasar y volvió su atención a la artista justo en el instante en que Tsubasa ponía una de sus manos sobre el hombro de su vecina y se acercaba para susurrarle algo al oído, provocando que Nico se sonrojara aún más. Si Maki tuviese más fuerza, el vaso en su mano se habría hecho añicos.
La pelinegra le contaba animadamente a la castaña acerca de sus últimas exhibiciones y las obras que presentó en ellas, la cantante sintió un escalofrió y de reojo observó como la doctora le dedicaba una feroz y nada disimulada mirada de desprecio, para luego bajar la vista a la bebida en sus manos y después desviarla a otro punto de la sala.
–Hey, Nico. –Tsubasa interrumpió a la artista y su ataque de egocentrismo– Tengo una duda...
–Dime. –le alentó la pelinegra.
–Desde hace un rato puedo sentir como si me quisieran asesinar con la mirada. –se inclinó hacia Nico, puso su mano en el hombro de la bajita y se acercó para decirle algo en su oído– ¿La pelirroja es tu novia?
–¡¿Qué?! –exclamó Nico ruborizandose.
–Es que no luce nada contenta de que estés hablando conmigo.
La artista buscó con la mirada a su vecina, entonces la vio recargada en la barra de la cocina, observando atentamente hacia ellas con cara de pocos amigos, cuando sus ojos se encontraron el semblante de Maki se transformó en uno de sorpresa que rápidamente pasó a uno de vergüenza. Por alguna razón que Nico no supo explicarse en ese momento, su corazón se aceleró y se puso nerviosa, por lo que giró su rostro de nuevo hacia Tsubasa.
–N-no es mi novia. –dijo la pelinegra con la mirada al piso y tratando de disimular su sonrojo.
La cantante sonrió– Pues entonces está interesada.
–¿T-tu no tendrás problemas con tu chica? –preguntó Nico intentando cambiar de tema.
–No. Descuida, Honoka casi nunca se entera de nada. –comentó buscando con la mirada a la chica en cuestión quien se encontraba conversando ahora con Umi y Kotori– Pero eso la hace adorable.
"¿Adorable?" se preguntó mentalmente Nico, mientras veía a la pelinaranja, no compartía para nada la opinión de Tsubasa al respecto, de hecho la mujer le resultaba estresante. Buscó a Maki una vez más, quien la observaba aún avergonzada pero ahora con cierto brillo de alegría en su mirada –porque creía que Nico estaba considerando acercarse a hablar con ella, lo que desde luego la bajita no sabía– para Nico eso si era adorable.
–Tsubasa… –habló la artista sin despegar la mirada de la doctora– Creo que... iré a ver si Maki-chan necesita algo. Aunque quizá ya no tengamos tiempo de charlar tranquilamente otra vez hoy.
La cantante sonrió de nuevo y sacó su celular, la pelinegra captó enseguida sacando el suyo e intercambiando números, luego de unos segundos cada quien caminó hacia extremos opuestos del lugar.
–Ma… –iba a terminar de pronunciar el nombre de la pelirroja, ahora que la tenía solo a un metro de distancia, pero alguien –un lobo con piel de oveja– se metió entre las dos. Frunció el ceño al ver a Nozomi en su camino.
–Nicochi. –extendió una lata de cerveza hacia ella– Ya que todas nos hemos saludado ¿no crees que deberíamos comenzar a divertirnos?
La artista tomó la helada lata que su amiga le ofreció y esperó a que se moviera del frente, pero al parecer Nozomi no tenía ninguna intención de hacerlo. La astrónoma estaba contenta de que ambas avanzaran y también de que Tsubasa hubiese logrado que Nico se diera cuenta de lo que pasaba con Maki –porque sí, estuvo lo suficientemente cerca para escuchar la última parte de la conversación entre las artistas– pero no encontraba diversión en que las cosas se aceleraran.
Con mucho cuidado Nico retiraba uno de los bloques de madera que formaban parte de la inestable y delicada torre de Jenga, no quería perder esa ronda, por ningún motivo debía hacerlo, según la rotación a Nozomi le tocaba decidir el castigo del perdedor. Hasta ese momento dos personas habían perdido. La primera fue Honoka, el castigo corrió por cuenta de Umi, con algo de lo más infantil –al menos para la artista– le dijo que no tenía derecho a postre y la repostera lloriqueo por ello un buen rato, la pelinegra de verdad no entendía por qué, estaba segura que la pelinaranja era capaz de cocinar algo aún mejor de lo que ella preparó para la ocasión. La siguiente en perder fue Eli y el castigo estuvo a cargo de Kotori, Nico decidió que el momento de la venganza por lo del UNO por fin había llegado, y se acercó a susurrarle su idea a la diseñadora. Desde luego no sería un castigo solo para Eli, sino también para Nozomi y esta última ya les debía muchas. El rostro ingenuo e inocente de Eli cambió a uno de horror cuando le dijeron en que consistiría su castigo.
–Te pondrás la ropa que Nico-chan elija e irás a la tienda más cercana a comprar... –Kotori hizo una momentánea pausa buscando ayuda de la pelinegra, esta levantó y agitó una bolsa de papas fritas– frituras, las que quieras, no importan la marca ni el sabor. –cuando terminó de hablar, la rusa inmediatamente saltó de su lugar y reclamó que eso no podría hacerlo, debido a que la ropa de la artista no iba a quedarle, pero la diseñadora respondió al instante que esa era la gracia del castigo. Kotori y Nico llevaron a rastras a Eli hacia el dormitorio, durante todo ese tiempo y hasta que salieron evitaron ver a Nozomi. La coreógrafa llevaba puesto un short bastante corto, cuyo cierre no logró subir –y menos pudo abotonárselo– junto a la playera más larga del repertorio de Nico que pudieron encontrar, le apretaba y no alcanzaba a cubrirle parte del abdomen, dejando expuesto su ombligo. Aunque el conjunto en Nico se veía normal, en la rubia está de más decir que apenas lograba cubrirle ciertas zonas, resaltando sus atributos. Sumamente incómoda, resignada y jurando venganza Eli cumplió con su castigo, seguida de cerca por todo el grupo para confirmar que no hiciera ningún tipo de trampa. Cuando todo terminó Kotori y Nico observaron horrorizadas que Nozomi sonreía, pero sabían que no lo hacía porque estuviese feliz. Desprendía un aura oscura y asesina que les hizo darse cuenta de su grave error y que perder en las siguientes rondas no era una opción, no cuando fuese ella quien estuviera a cargo de los castigos. Y el que la rubia se abrazara a la astrónoma mientras se quejaba de la manera en que la veían los vendedores de la tienda a la que se vio obligada a ir, no hacía más que aumentar los motivos de la astrónoma para darles un castigo que ambas lamentarían por largo tiempo.
Nico estaba por lograrlo, el bloque de madera se encontraba casi afuera de la torre cuando… le dieron ganas de estornudar, –¡sí!, justo en ese preciso momento– maldijo mentalmente, pero llegó a la conclusión de que sacar la pieza rápido sería la opción más viable, así que no lo pensó y lo hizo, el resultado fue la desastroza caída de la torre de Jenga.
–¡No! –alcanzó a gritar la pelinegra, no prolongó su agónico grito porque en ese instante estornudó.
Kotori solo pudo sentir lástima por su amiga, pero estaba segura que a la astrónoma le bastaría con una para desahogarse –o eso esperaba– y sinceramente se alegró de no estar en su lugar. Miró a Umi, quien se hallaba junto a ella, no quería hacer nada vergonzoso frente a la escritora.
Nozomi tomó uno de los chocolates que Eli había comprado para la reunión y se lo dio a la diseñadora– Nicochi debe acabarse ese chocolate. –declaró la astrónoma– pero... mientras está sentada en tus piernas –le dijo a Kotori– y lo sostienes con tus labios –finalizó.
Ambas ya estaban acostumbradas a ese tipo de castigos cuando jugaban con la astrónoma, así que se sintieron afortunadas de que no fuese nada complicado o terrible como habían creído. Nico no lo pensó mucho y cumplió exitosamente su castigo. La primera vez que Nozomi les pidió algo así, les tomó varios minutos y tanta vergüenza que no fueron capaces de verse a la cara en semanas. Ahora ese acto no les llevó más de medio minuto y todo parecía bien, hasta que se percataron de la caras de vergüenza que tenían Honoka, Tsubasa y Eli, además de la penetrante mirada de "estás muerta" que le dedicaba Umi y detrás de ella, Maki, quien tampoco se veía nada feliz. Nico entonces se dio cuenta de cuál era el verdadero castigo...
–Creo que ya es suficiente de este juego –dijo la escritora.
–E-estoy de acuerdo, se está volviendo aburrido. –agregó la doctora.
–Claro... –susurró Nozomi con una sonrisa.
Tsubasa se acercó al aparato de sonido– ¿Tiene opción para karaoke?
–¿Quieres cantar algo? –preguntó Honoka acercándose a ella.
–Quizá. –la cantante volteó a ver a Nico– ¿Recuerdas que dijimos que algún día cantaríamos juntas?
–Sí… –respondió la artista. En aquel entonces ella había sido la más entusiasta al respecto, prometieron que cuando fueran famosas harían un dueto– Aunque ya no es posible para mi cumplir esa promesa.
–¿Por qué no? –preguntó Tsubasa caminando hacia Nico y tomando su mano– Quizá las circunstancias no te permitieron ser idol o cantante, pero tu arte te ha hecho bastante conocida, al menos entre los pintores nipones, creo que eso cuenta.
Nico comenzó a sentirse muy nerviosa, no podía siquiera recordar la última vez que cantó. ¿Acaso fue durante su recuperación? antes de que le dieran la noticia de que nunca sanaría por completo. ¿O justo el día del accidente? Entonces las escenas de aquel fatídico día llegaron a ella de golpe. Comenzó a sentir angustia, a transpirar y el dolor punzante en su rodilla se hizo presente.
Kotori se dio cuenta desde el principio del malestar de la artista, le pidió a la repostera que fuese a distraer a la cantante o le sugiriera realizar otra actividad con la promesa de explicarle después la situación. Antes de que Honoka abriera la boca Maki se acercó a Nico.
La pelirroja hasta ese día no tenía idea de que Nico hubiese querido ser idol, solo sabía que sufrió un accidente que como consecuencia dejó una lesión que le provocaba cierta cojera. Al ver las expresiones de Nico, Nozomi, Kotori y Eli cuando escucharon a Tsubasa hablando de cantar, se dio cuenta de que probablemente había pasado mucho desde la última vez que la artista lo hizo y que la idea de volverlo a intentar no le hacía sentir nada bien. Maki unió en su cabeza correctamente todas las piezas y llegó a la conclusión de que debía intervenir.
–Kira-san. –habló la doctora mientras fruncía el ceño al notar cómo la cantante seguía sosteniendo la mano de la pelinegra– Nico-chan no se encuentra muy bien de su garganta, así que no considero buena idea que fuerce su voz.
–Oh, ya veo. Entonces… ¿En otra ocasión? –le preguntó a Nico mientras soltaba su mano.
–C-claro que sí, Tsubasa.
Honoka tomó por el brazo a la castaña y se alejaron mientras se quejada de que el postre se veía delicioso, pero por culpa de Umi nunca lo sabría. Maki soltó un suspiro y se dio cuenta que Nico la veía.
–¿Qué? –preguntó la pelirroja.
–¿Por qué dijiste eso? –la artista habló lo suficientemente bajo como para que solo Maki pudiese escucharla.
–Porque no parecías muy feliz con la idea.
La pelinegra balanceó su peso de una pierna a otra para comprobar el estado de su rodilla, al parecer el malestar solo fue momentáneo– Gracias.
–Juguemos otra cosa. –Kotori sacó una cajita con tarjetas elaboradas por computadora– Debemos separarnos en dos grupos.
–¡Nozomi! –pidió Eli rápidamente.
–Entonces Nicochi. –dijo la astrónoma enseguida.
–No sé que vamos a jugar, pero quiero a Tsubasa, Umi-chan y Kotori-chan en mi equipo. –comentó Honoka aún tomada del brazo de su querida Tsubasa.
La pelimorada tenía la intención de invitar a la cantante a su equipo, sabía que rechazaría la oferta pues venía acompañando a la repostera, pero deseaba ver la expresión de la doctora antes de eso.
–Pues ya que no tengo otra opción, estaré con ustedes. –Maki se acercó al trio y se paró junto a Nico– Y... ¿qué haremos?
–Primero ir por un par de caballetes a mi habitación. –hizo una pausa y se giró hacia Nozomi– ¿Trajiste los pizarrones de plumón?
–Ups… –dijo la astrónoma– No fui a casa Nicochi, así que…
–Excelente, tendrás que ir por ellos.
–Ya que, pero no puedo traerlos yo sola.
–Te acompaño. –se apuntó inmediatamente la coreógrafa.
Antes de que Nico fuese capaz de alegar, la pareja salió del departamento. Kotori le explicaba a sus amigas que en las tarjetas había escritos algunos nombres de películas y tendrían que adivinar en base a dibujos, antes de que el tiempo marcado por el reloj de arena del Pictionary llegara a su fin. Honoka se veía un tanto sonrojada, probablemente el alcohol comenzaba a hacerle efecto. La artista caminó rumbo a la cocina y abrió el refrigerador, solo quedaban 3 cervezas, realmente no llevaron muchas, así que no fue raro solo encontrar esas latas.
–¿Quieres que vaya por más? –preguntó la pelirroja detrás de ella sorprendiéndola y provocando que casi saltara.
–Eso estaría bien. –respondió la bajita– Nozomi vive algo lejos, asi que tardará, no vas a perderte de nada.
Maki se buscó las llaves del auto en los bolsillos, pero no las encontró. Entonces vacío el contenido de los mismos sobre la barra de la cocina, hasta que dio con el distintivo llavero de pantera correspondiente a su vehículo, bajó rápidamente al estacionamiento, subió a su auto y lo encendió. No era necesario usarlo, pues podía ir a la tienda más cercana ubicada a un par de cuadras –la misma a la que Eli tuvo que ir por su castigo–, pero se sentía algo nerviosa y no pensaba con claridad. Cuando estaba por meter la reversa se dio cuenta de un extraño sonido proveniente del motor. Intentó detectar que era exactamente, pero no lograba relacionarlo con alguna falla que pudiese haber tenido su vehículo antes.
–¡Maki-chan! –escuchó la voz de Nico en la entrada del edificio.
La doctora bajó del auto y fue hacia ella, pues no quería hacerla caminar más de lo necesario. Cuando llegó hasta donde la pelinegra esta le dijo que mejor la acompañaría, por si se le ocurría llevar alguna otra cosa. Maki dudaba si aceptar o decirle que mejor se quedara con sus invitadas –pues le preocupaba su rodilla–, cuando repentinamente un fuerte estruendo acompañado de una onda de calor dejó en el suelo a ambas. Como reflejo, la doctora había tomado –justo a tiempo– entre sus brazos a Nico para protegerla de la caída. La artista dejó escapar un quejido y Maki liberó un suspiro de alivio. Se separó solo un poco de la pelinegra y miró hacia atrás, donde contempló como su auto estaba en llamas.
