Título: La mascota Capítulo 10
Gracias nuevamente por vuestros comentarios! los leo todos y contesto los que puedo, gracias a los que estáis y no registrados, que me encantaría contestaros y no puedo.


Normalmente Ruby no utilizaba el móvil, pero había vuelto a Storybrooke después de un tiempo y de lo primero que se enteró fue de la boda de Emma Swan.

-¿Con Hook?, ¿el capitán Hook?

-El mismo-, dijo Bella al otro lado del teléfono.

-¿Pero cuánto tiempo llevan juntos?

-No lo sé, pero a veces la envidio Ruby.

-¿Por qué?, si sólo le daba al ron y a los chistes malos.

-Es por mi relación con el Gold, Rumple está últimamente más fuera de casa que dentro, ni si quiera por la tienda de antigüedades se está pasando, está con la cabeza en otra parte y me siento sola. Te lo confieso amiga, tengo carencia de cariño.

-Eso se puede arreglar-, bromeó la morena riéndose. -¿Sabes qué te puede venir bien?

Bella sonrió, Ruby había sido una chica con la que no había tenido demasiado contacto pero a veces, cuando estaba sola en la cafetería le daba conversación y se habían hecho medio amigas, al menos era alguien que sabía escuchar, se alegraba mucho de su vuelta.

-Dime, ¿qué es eso que me puede venir bien?, ¿un helado gigante?.

Ruby rió, -No, una fiesta, de chicas, nada de hombres.

-Ah, bueno, eso ya lo voy a tener, este fin de semana. Es la despedida de solteras de Emma.

-¡Voilá!, me apunto, lo pasaremos bien, además, me tienes que poner al día de todo lo que se cuece por aquí. ¿Regina sigue de alcaldesa?

-Sí, y con una mano derecha muy particular.

Ruby alzó las cejas y aunque la morena no podía verla se la imaginó y sonrió, –Sí, se llama Becca, ya te contaré.

Tras la llamada a su amiga Ruby no dudó en pasarse por la comisaría, tenía que ver a la futura esposa del capitán ron.

Al entrar al local David estaba sentado en una de las sillas de oficina con una pila de expedientes desordenados.

-Buenos días.

El joven policía alzó la vista asombrado al reconocer la voz.

-¿Ruby?, eres tú-, se levantó y la abrazó levemente. –Cuánto tiempo.

-Sí, … veo que está todo bien por aquí. Yo venía a buscar a Emma.

-Ha salido a patrullar.

Ruby asintió, -¿hasta qué hora?-, tamborileó con su piernas.

El padre negó con la cabeza haciendo una mueca. –Nunca lo sé. A veces está una hora, a veces cinco.

En ese momento la puerta de la comisaría se abrió y entró Mary Margaret que saludó sorprendida a su amiga. Saludos pertinentes y puesta al día express y la loba se marchó dejando a los padres de Emma solos.

-¿Entregaste los documentos?

-Sí, el banco estaba lleno-, se acercó a su marido y lo besó, pero éste mantuvo una posición inquieta, con los brazos en su cintura.

-Y ahora dime Blanca, ¿qué es eso que me tenías que contar y que no quisiste hacerlo delante de nuestra hija?, ¿ella está bien?.

Margaret suspiró recolectando palabras en su cabeza.

Mientras tanto, en la calle principal…

Emma había aparcado en doble fila porque una mujer mayor se había tropezado con una loseta que estaba descolocada en la acera y no podía levantarse. La ayudó a incorporarse y la mujer, agradecida, le juró que no le dolía nada, que su casa estaba cerca. Aun inquieta y tras verla cruzar al otro lado se dirigió a su coche aun pensativa cuando alguien le puso una mano en el hombro.

-¿Sabes lo que toca este fin de semana verdad?-, Emma se giró asustada y se topó con una Ruby sonriente vestida como era habitual, con poca ropa. Suspiró aliviada y abrazándola le confesó, -te he echado de menos por la cafetería.

-Necesitaba tener un tiempo para mí.

-Lo sé-, Emma agachó la cabeza y recapituló a la primera frase que le había hecho Ruby, -¿qué decías de este fin de semana?

-Bueno, me han dicho que te vas a casar y…

-Ah, la despedida de soltera, es verdad.

-¡Sii!- se animó la morena.

-No tengo ganas Ruby-, dijo la rubia cabizbaja.

-¿Me he perdido algo?, bueno, sé que muchas cosas, entre otras lo tuyo con el capitán Hook pero…

En ese momento un gato negro cruzó la carretera peligrosamente, un coche tuvo que pitar para que apresurara su paso o iba a ser atropellado.

-¿Eres tú?-, se dijo y sin pensarlo dejó a su amiga con la palabra en la boca y corrió hacia el animal que, asustado, había cruzado una hilera de arbustos que daban a un chalet privado, Emma cruzó y observó al animal andando por el césped como si lo conociese, al girarse se percató de que tenía una mancha blanca en el lomo y un rayo de sol le hizo brillar un pequeño collar verde.

-No es ella-, confesó desilusionada.

-¿Ella, quién?-, se acercó su amiga desde atrás olisqueando instintivamente el arbusto donde había pasado el animal.

En la comisaría

Tras un leve resumen David pareció pensativo.

-¿Crees que nuestra hija se echará atrás con la boda?

-No lo sé cariño, yo...-, silencio, -sigo viendo esto muy apresurado, y no me refiero a adelantar la boda, sino a ella misma.

-¿Es porque no te cae bien el novio de Emma?

-Es porque tengo la sensación de que no es la persona adecuada. O será que quiero que encuentre a alguien como tú y no he visto esa sensación en los ojos de nuestra hija.

-Tenemos que darle una oportunidad.

Margaret mintió, desearía no tener que dársela pero no quería entrometerse en la vida de su hija, era decisión suya elegir por donde irá su vida. A pesar de eso no se le quitaba de la mente que todo era por la aparición de Becca en sus vidas, en concreto en la de Regina.

Miró a su marido como si tuviese un pensamiento pecaminoso y desease compartirlo con él.

-¿Qué, Blanca?-, la miró descolocado.

-¿Y sí…, -se humedeció el labio inferior -bueno, ¿qué pasaría si en vez de Killian fuera Regina?

-¿Cómo?

-Me refiero a la boda, son divagaciones mías, pero debido a todo lo que ha pasado algo me dice que nuestra hija no ve a Regina de una manera… normal.

-¿Me estás insinuando a nuestra Emma le gusta Regina?, ¿cómo pareja?

-Aham-. Su pierna temblaba por la emoción y el juego de hipótesis, era como cuando de pequeña se inventaba historias por pequeñas acciones de la gente que veía en la plaza del pueblo.

-Ahora que lo dices…-, David se giró y caminó tras la mesa, -todo esto ¿es por Becca?, ¿está celosa de ella?.

-Es lo que pienso.

David se rió.

-Me cuesta creerlo-, se tocó la nuca y volvió a reírse, –pero…-, miró a la nada, -si así sucediese, si ellas diesen el paso…, yo no me iba a oponer.

-Pensamos igual.

-¿Has visto que padres más modernos somos?, debería de estar orgullosa de nosotros.

Blanca rió.

Ayuntamiento

Regina se había pasado la mañana explicándole a Becca cómo iba su papel allí, qué documento era cada cuál, cómo debía pasarle las llamadas y cómo funcionaba la cafetera.

-Esto es…

-Complicado, lo sé-, le sonrió. –Date tiempo, ¿de acuerdo?-, su voz era pausada y cercana.

Becca asintió y el teléfono sonó.

-Primera llamada, adelante-, Regina señaló con su mano hacia la recepción, que es donde estaría ella. Becca corrió hacia el aparato y descolgó.

-Ayuntamiento de Storybooke, le atiende Becca Matthews-, Regina le había aconsejado ponerse apellido, para parecer más profesional.

-¿Está Regina?-, su voz le era familiar.

-¡Regina es para ti!-, vociferó.

La morena salió de su despacho con los brazos en jarra y gesto serio.

-Aquí no se grita, ¿qué te enseñé hace un momento?

-Ah por los dioses, a traspasar las llamadas, era con esto, ¿verdad?-, señaló a los botones de la base del aparato.

Emma escuchó toda la conversación de fondo.

-No importa, ha sido la primera vez-, atendió a la llamada, -¿Sí?

-Hola Regina.

-¿Emma?

La mirada de Becca se enfureció ¿cómo no la había reconocido?.

-Hola, ¿qué pasa?, ¿va todo bien?

-Sí, sí, tranquila, va todo bien. Solo es que, bueno, solo avisarte de que mi padre se va a pasar por ahí para dejarte los documentos de tráfico.

-Ah, vale-, la voz se le apagó, esperaba algo más... personal, pero claro, ¿qué iba a poder esperar de alguien que se iba a casar con otra persona?. Reconocía que no podía recibir si no ofrecía nada antes, fue la primera vez en que reflexionó sobre Becca en los ojos de Emma, ¿qué pensaría de ella?, ¿qué pensaría que había entre ella y yo?.

La rubia rompió el breve silencio.

-¿Cómo ha ido la vuelta al trabajo?-, la morena sonrió ante la pregunta de Emma y sus ojos parpadearon lento, como cuando quieres saborear una voz, dejarla pasar hacia adentro, una sensación.

-Estamos empezando ahora pero tu llamada ha sido la primera así que, perfecta.

La rubia ladeó su cabeza, ¿me ha dejado caer que mi llamada ha sido perfecta o es cosa mía?. Sintió su corazón palpitar.

La morena miró a Becca, -bueno, tengo que ponerme al día con la pila de documentos que hay sobre mi mesa-, se rió levemente.

"Me encanta su risa, no sé si lo sabe o si algún día lo sabrá", pensó la rubia.

-De acuerdo, bueno, pues… hasta luego.

-Hasta luego Emm-, sintió que ella tenía sus labios pegados al auricular del teléfono, era como todo más cercano. Por su mente pasó qué sentiría ese teléfono, lo envidiaba, como envidiaba todo lo que ella tocaba. "Para", se ordenó.

Cuando David llegó al ayuntamiento deseó estar a solas con Regina pero Becca estaba sentada en la mesa de al lado ayudándola a ordenar unos documentos.

-Ahora no puedo pararme David, ¿querías algo más?

-No, solo eso…

No era cierto. Tenía muchas cosas que preguntarle, entre otras, si sentía algo por su hija. Como padre no podía dejar eso pasar, no si su hija misma dudaba de su futuro con aquel pirata, no si iba a ser infeliz. Pero no iba a hacerlo delante de aquella chica que lo miraba con ojos de animal.

Continuará!

Y en el siguiente… ¡la despedida de soltera!, os gustará