Dean podría jurar que después de lo que paso entre ellos la incomodidad se instalaría entre ellos como regla general, la espero por días pero ellos solo seguían siendo ellos mismos, observo cada mueca y cada movimiento estudiando tal vez un poco demasiado, pero sin embargo no logro vislumbrar nada en su comportamiento que el indique que habían metido la pata hasta el fondo y que la relación que se habían forjado no se había ido a parar a un foso de serpientes; es mas sigue esperando la incomodidad o el reunirle al tema que ahora los une aun mas, solo que nunca paso... el no lo sintió colarse por la piel y Sam jamas demostró ningún arrepentimiento o recelo, simplemente paso, simplemente ahora estaban juntos y no había nada de malo en ello, era una sensación liberadora, por fin podía confiar en alguien lo suficiente para no querer desaparecer de su lado al primer reclamo.

Él no es precisamente el rey de las relaciones exitosas, y según han estado conversando con Sam sobre su pasado el chico tampoco, cree que después del trabajo se a formado una rutina satisfactoria que al salir de las oficinas todo volvía a ser como el caudal de un rio, simplemente fluían bien juntos, se juntaban para pasar el rato, charlar idioteces o contarse mas de sus vidas, incluso no era raro levantarse cada uno en su cama, solo las noches que no pasaban juntos, el volver a trabajar, el desayunar en la oficina o en la cafetería, almorzar juntos, conversar algo en la hora de descanso, volver a los autos en la noche y salir a un bar o enrollarse en la alfombra de su departamento día por medio.

Dean estaba contento con ello, ver las sonrisas y las mejillas sonrojadas de su compañero cuando se lo quedaba mirando era su deleite pero no pensaba decirla nada al respecto claro que no, en su vida hubiera pensado que algo así le pasara, o si le dijeran que estaría flechado por otro tío lo trataría de loco demente (porque ese es un buen titulo para su comportamiento últimamente) y menos de un hombre en las proporciones del sasquash que ahora tiene a su lado, cree que es por el auto de Sam, que es lo mas genial del mundo o porque nunca vio a un ser tan grande y torpe al mismo tiempo como así de bueno, cuestionándose realmente el que trabaje en el FBI, el que sea mas listo e inteligente que el resto de la gente por alguna razón le enorgullece en lo personal.

Desearía no estar pensando en las cualidades del chico, la verdad que no o de vivir pensando en el directamente, pero no puede evitarlo, solo que cada cosa que descubre es mas y mas de su gusto, incluso la granja en medio de la nada empieza a gustarle, rodeados de silencio en las noches y el sonido de los arboles agitados por el viento o como los bichos no saben callarse en medio de la oscuridad ocultos en los pastizales, entre una de sus conversaciones acordaron que le ayudaría a arreglarla, por lo que a partir de esa jornada luego de sus dos semanas juntos, tomaría algunas ropas de su apartamento y subiría al impala que necesita desesperadamente una mano cariñosa que lo arregle con cuidado y marchara a quedarse allí por unos días... tal vez mas.

La casa tiene agujeros cubiertos con plástico, hay herramientas por todos lados y cables saltando chispas, lo único que Sam ha podido volver a la normalidad es la cocina, por lo que es el primer lugar en el que se detienen para sacar unas cervezas de la heladera y sentarse en el pórtico de atrás a ver como cae la noche.

El trabajo como siempre ha sido tedioso, largo y la mayor parte del tiempo silencioso, como a el le gusta, solo cuando no trabajan es que conversan, a Sam le entro la curiosidad de que si es tedioso verle todo el tiempo en el trabajo, en el almuerzo, en su casa, en su departamento, en el bar, prácticamente pasan las 24 horas del día juntos y eso podría ser muy pesado para ambos, Dean se tomo la pregunta como de quien viene un tío inseguro y que no se ve muy seguido en el espejo.

Por supuesto que lo negó con seguridad y fue sencillo con sus palabras, a el esas cosas no le molestan, dentro del trabajo son compañeros que trabajan juntos y cumplen una función, cuando pasan el perímetro de las oficinas vuelven a ser amigos y mas que eso, se quedo mirando la cara de sorpresa de Sam por unos segundos con la cerveza en los labios antes de preguntar 'que' y allí estaba la gran pregunta que lo define todo que lo tomo por sorpresa.

- ¿Dean que somos?- he incluso en ese momento, sentados uno al lado del otro con sus hombros pegados en la silenciosa noche del porche supo como aligerar aquello.

- ¿A que te refieres con 'somos' Sam?, somo tíos, agentes...- y volvió a beber, no sabia bien si era porque no le importaba o porque estaba muy cómodo con ello.

- Eso ya lo se Dean, solo... nada solo preguntaba.- esa exhalación cansada y desilusionada si llamo la atención del rubio, por la sensación que le causo la mirada perdida del hombre a su lado en la oscuridad del campo frente a ellos le dolió sin mas, calo mas dentro de su persona.

- Sam, pensé que estaba claro que estábamos saliendo, ¿no? Que dejamos de ser amigos desde esa mañana en mi casa...- lo empuja con su cuerpo para que reaccione y saque esa cara que prefiere no ver mas.

- Si, lo se... solo que parece un secreto ¿Sabes? como si no debiéramos decirle a nadie o te molestara de algún modo en particular manifestar lo ¿nuestro?- que le mirara con esos ojos de cachorro ya era demasiado para el y le rodeo la cintura con el brazo acercándose suntuoso a su rostro...

- En realidad no lo pienso así Sammy, solo que yo no tengo una familia a la cual decirle nada de lo bueno que me sucede contigo y disfruto de tu compania o lo malo que se me presente en el camino; tu única familia ya no esta y la verdad me resbala lo que piensen en el trabajo, solo que no me relaciono con el resto de la gente, lo sabes... como para contarle sobre lo mas preciado que tengo ahora.- le habla al oído, trata de ser de consuelo para lo que Wesson siente ahora mismo y no es hasta que una media sonrisa se cuela en ese rostro aniñado que parece lograrlo.

- Bueno si, no eres precisamente de lo mas sociable que digamos... tengo, que concederte eso...- olfatear detrás de la oreja al chico que es lo que termina por relajarle o mejor dicho dejar el tema que le tiene sin cuidado.- ...era algo que me tenia, rondando la cabeza... - es lo único que logra murmurar para cuando la cerveza se le cae de la mano al pasto y su espalda esta contra las tablas de madera del pórtico, mientras que Dean le besa lenta y seductora mente, podría decir que de manera única, porque es increíble como lo hace temblar con tan poco, expectante de cualquier movimiento de ese hombre.

Pasan mas tiempo arreglando la vieja casa de lo que esperaría de estar los dos bajo el mismo techo o que las noches siguientes podrían implicar, Sam esta poco a poco arrepintiéndose de pedirle a Dean que le de una mano con ese trabajo, a el no se le da para nada las herramientas o el manipular la madera o el yeso y por muy contrario a sus deseos esta bufando, Dean es mas que habilidoso al respecto, no es que no disfrute de la vista que todo ese trabajo y tozudez de su uhmm ¿novio? Le esta dando ahora mismo subido a la escalera.

Con los hombros desnudos cubiertos por una fina capa de sudor muy brillante y llenos de polvo blanco y gris, con la bolsa de herramientas sujeta a su cadera que hace que sus jeans se caigan un poco de lado por el peso, peleando con un caño que cree es del baño de arriba, es una imagen por demás alentadora a pensamientos lujuriosos y de los cuales jamas había sido presa como lo es con Dean, Dean es el único que le inspira tales pensamientos, se siente ridículo al habérselo planteado pero en realidad se pregunta si es gay o no...

Y con su pedido de ayuda en los arreglos de la casa solo quería cortar un poco con la condicionada manera de vida de Dean y su manía de ponerle esquemas hasta cuando se acuestan, van al bar, trabajan o se turnan para usar un coche o el otro, solo que su frustración va en creces porque a pesar de haber pasado unos cuantos días en la granja ya, Dean esta obsesionado con los arreglos de sol a sol, metiendole mano a lo incorrecto, osea... no a el, que es lo que quería en realidad.

Esta dándose por vencido allí, detrás de el sosteniendo una bolsa con abrazaderas de metal la cual cuelga de la escalera y se va a la cocina a beber algo, realmente aburrido de que en cuatro días, solo se tenga que aguantar con unos besos, acurrucarse en la cama y escucharlo caer dormido, no lo culpa realmente lo esta haciendo todo el solo, ya que el solo le alcanza una u otra cosa sin importancia.

-¿Sam a donde vas?- pregunta de lejos cuando el ya entra en la cocina y mete mano al refrigerador.

- Tengo sed.- responde sin interés en nada, mira por la ventana con su coca cola en la mano y le da un trago, pensando si afuera estará mas fresco o no.

- Ok...- Dean solo vuelve a concentrarse en el condenado caño que no deja que pase el agua y el no puede descubrir aun porque, y espera que no sea una rata o algún animalejo ahogado, pero en realidad se inclina por una mata de pelo castaño enmarañado en la misma.

Un suspiro mas tarde Sam esta en el granero, mirando el impala, sentado en las escaleras que dan al desván... se pregunta que es lo que esta haciendo, analiza la soledad que le envuelve incluso si Dean esta cerca y dentro de su casa cuando no le prestan atención, no es que le eche la culpa pero también extraña a su tío y que su 'pareja' no le de ni la hora le hace sentir así un poco mas de lo que debería, es en estos momentos en que no sabe donde esta parado es que su tío Bobby solía saber como poner sus pies en la tierra, mira detrás de el y en la oscuridad del desván de ese granero donde dejo todas las pertenencias de su tío.

Camino los escalones que lo llevaban a esos recuerdos, solo la luz que salia de la casa iluminaba ese polvoriento lugar por las aberturas del techo, se había olvidado de los paquetes de heno allí arriba los cuales debe esquivar y debía sacarlos de ahí antes de que las ratas de campo se instalen allí, destrozando las cosas de su tío que, vaya sea de paso, no son muchas; abre una de las cajas y retira unas camisas para toparse con unos libros raros a los que no les presta atención por lo viejos que son con sus tapas de cuero.

Retira una camiseta que debió lavar antes de meterla ahí, con manchas de grasa del impala seguramente, sus suspiros le dolían mas y mas de lo profundos que eran, si Bobby viese a su viejo auto ahora seguro lo corría con la escopeta en la mano, la casa no estaba mejor pero son los riesgos de trabajar donde lo hace, con un par de fotos en la mano de el cuando era niño y su tio haciéndole caballito escucha el rechinido de las maderas al ser pisadas detrás de el, solo con una leve mirada hacia a tras ve que es Dean colgándose de las bigas del techo y mirandole.

- ¿Que haces...?- pregunta con la luz detrás de el solo dejando ver la sombra fornida de su cuerpo.

- Nada solo miraba las cosas de mi tio...- mientras las guardaba donde estaban Dean se sienta frente a el en uno de los atados de heno.

- No vas a decirme porque tanto suspiro?- Sam es la clase de persona que no le gusta demostrar sus angustias, y aun que es Dean quien pregunta sigue costándole decir la verdad en algunos casos.

- Yo no suspiro, ¿Terminante con ese caño? ¿Podemos colocar el cielo raso?- cambiar de tema también es una de sus especialidades.

- Sam...- le replica tirándose para atrás sostenido del filo del atado de heno con las manos.

- Que...- y levanta la caja poniéndola con el montón.

- Ven acá...- Dean tiene el rostro poco iluminado y su postura no le dice que es lo que quiere.

- ¿Estas cansado?- pregunta mientras se acerca, agachando su cabeza para no golpearse con el techo, Dean estira una de sus manos y lo toma del cinturón para hacerlo pararse justo frente a el de un tirón, entre sus piernas las cuales cierra para mantenerlo en el lugar.

- ¿Vas a decirme que te pasa?- Sam mira como Dean mete sus dedos ente la camisa y su cinturón buscando los huecos vacíos y sabe que esta en pie de sacarle a fuerza las palabras.

- No me pasa nada Dean...- no le parece que esas sean las palabras correctas cuando la camisa es levantada lentamente dejando su ombligo a la vista solo un poco, para que su amante lo acaricie con el pulgar en esa media oscuridad.

- Quiero que sepas que no se me escapa nada de lo que se te cruza por la cabeza...- y Sam suelta una risa incrédula que hace que los ojos verdes levanten su atención hacia su rostro.

- ¿Ah si, eres psíquico o algo así?- Dean lo mira arrogante y su cinturón se desprende llevando su atención a lo que esta pasando ahí y no a las preguntas de su amigo.

- No tanto así, si supieras lo gestual que eres me darías la razón, pero tengo que decirte que eres muy lento también...- Sam vuelve a perderse entre escuchar las palabras seductoras de la profunda vos de Dean y sus actos, declinando por responder algo ofendido.

- ¿Yo lento? ¡Jamas en ni vida he sido lento...!- y el sonido del cierre se escucha casi violento en la velocidad que lo baja la fuerte mano, acentuando el movimiento que se presiona contra su sexo.

- Bueno, creo que no podría ponerme mas en evidencia pero parece que a ti lo único que entiendes es cuando yo doy los primeros pasos...- es esa lengua deslizándose desde el bello púbico hasta su ombligo la que le afloja las rodillas y debe manotear una de las vigas sobre su cabeza y sostenerse cuando los besos tibios en esa sensible zona empiezan a bajar nuevamente.

- ¿Evidencia?- es lo que sale de entre sus labios sin poder evitar tener la cabeza hacia atrás disfrutando de esa deliciosa boca que roza y lame su piel.

- No es que me apetezca demasiado llenarme el cuerpo de mugre, parado sobre una escalera con un pantalón que se me caen, o dormir sin mi piyama, pero tu...- muerde la ingle ignorando al nuevo participante del jugueteo producto del estimulo.- Solo esperas a que yo ande caliente todo el día y te ataque en los rincones ¿verdad?, y no es que no sea así pero me gustaría que también me buscaras un poco...- con ambas manos apretá sus glúteos y desliza la tela con solo las yemas de los dedos, respira hondo en el fino pelo castaño sobre la fuerte erección de su novio.

Un flash de todos sus encuentros pasa por su cabeza a toda velocidad mareandolo con las mas eróticas imágenes de Dean poseyéndolo, tomándolo y seduciéndole con ahincó casi sin respiro, mas cuando su amante lame apenas la punta de su erección que sobresale de su bóxer, y muere con la idea borracha de placer que se mezcla con la idea de que se estuvo pavoneando enfrente de el así de sexy por su casa y el no reacciono, esperando que Dean hiciera algo, no se le paso por la cabeza solo se dedico a hacer la parte sumisa de los dos sin siquiera pensarlo o proponerselo demasiado.

- Pensé... ¡Dios!- suelta la sentir la presión de sus caderas con la ajena - ...que yo, jugaba el papel de la chica aquí...- murmuro mordiéndose el labio cuando Dean levanto su rostro de su cuello de repente haciendo que su entorno girara demasiado deprisa pudiendo enfocar su atención en el reflejo verde en un rincón de esos ojos felinos.

- No hay ninguna chica entre nosotros Sam, esto es mutuo ¿No es así?- Sam asiente en una respiración honda sintiéndose como un estúpido por las cosas que le pasan por la cabeza, entre los brazos de Dean, notando un poco la diferencia de altura entre ellos.

- Si...- responde escuetamente con el aliento del agente sobre su boca entreabierta esperando ansioso un beso.

Dean juega con el los siguientes instantes, acariciando su espalda levemente como un jugueteo provocador rosando su nariz con la de el, recorriendo sus mejillas, oliendo su piel sin recato alguno, y en la desesperación que eso le provoca le sujeta la cabeza con ambas manos plantando su boca en los rellenos labios reclamándolos intensamente, es el gemido profundo y de tono bajo lo que le confirmaba que Dean no pensaba hacer mas que eso, entregándole un control que del cual no sabia que disponía, abrazándose a su cintura con fuerza animal, levantándolo esos escaso centímetros del piso al pegarlo a su pecho.

Se pierde por completo en ese contacto tan diferente de lo que hasta ese momento había sido su relación, caen repentinamente sobre varios atados de heno en un mal movimiento que no preveyó pero que Sam aprovecho al instante para colarse por el cuerpo del rubio, encajando sus cuerpos magicamente, acariciando sus costados en un febril gesto, notando realmente lo holgado de los jeans que son fáciles de arrastrar hacia abajo sin intención alguna de ello, pero que le facilita el trabajo de meter su mano por debajo de la prenda... estrechando con gusto el redondo y fuerte glúteo apretándolos ambos al mismo tiempo con saña entre sus dedos.

El jadeo al separar sus bocas es un deleite para sus oídos Dean abriéndose de piernas para el, inesperado y completamente tentador, fijando detrás de la garganta la tensión y la sed que esa mirada le provocaba, la piel le arde literalmente hablando, mas cuando Dean se aferra a su hombros o presiona la curvatura de su columna en un deseo de juntar mas sus cuerpos.

No tiene ni tiempo de retirar las ultima prendas que su propia calentura lo lleva a frotar su erección con la semi desnuda de su amante.

Cuatro días sin hacer nada lo lleva a este punto, a no pensar ni a escuchar al escarabajo amarillo detenerse en la puerta del granero, solo siguen en los suyo, besándose con fuerza, lastimándose los labios y amasando la carne uno contra el otro, son los gemidos sin tapujos que salen de sus bocas lo que llama la atención de la pequeña mujer que entra al granero y mira horrorizada al impala medio destartalado antes de sacar su pistola y dirigirse escaleras arriba.

El calor es intenso y también el olor a sexo en el desván, la chica solo ve unas figuras en penumbras amansarse con desesperación y sudor, en silencio tratando de ni interrumpir el orgasmo que se escucha clarito baja el arma y solo se ríe mordiéndose el labio inferior pero no se aguanta.

- Y pensar que yo decía que el campo era demasiado aburrido como para quedarme aquí...- la chica prende la luz del andamio paralelo a la escalera y los dos cuerpos quedan al descubierto los cuales sobresaltados saltan de su sitio y se suben los pantalones en el apremio.

- ¿Jo? Que demonios haces aquí?!- Sam jadea obviamente por que o es posible r4cuperarse tan rápido de lo que hacia y ser sorprendió, pero se da la vuelta para enfrentar a su prima segunda.

- ¡Oh vamos primito! Al menos presenta me a tu novio, pero me conformo con un hola si quieres, hola soy Johanne Harvalle prima segunda tercera lo que sea, Bobby era mi tío de eso seguro...- la chica pequeña y rubia le tiende la mano a Dean y Sam solo se rasca la cabeza cuando los ojos verdes le miran.

- Un gusto soy Dean Smith, el novio de Sam.- le suelta la mano y se retira enojado con paso firme hacia la casa.

- ¿Ehmmm metí la pata o algo?- pregunta al verle marchar con tan malos modos.

- Si, creií que no volverías...- le espeta incrédulo de tenerla frente a el y de que lo haya pescado en ese justo momento.

- Si bueno era mi intención pero necesito unos libros y esos libros los tenia el tio Bobby asique... dios pero que cuerpaso tiene tu novio... tiene hermanos?- pregunta sin pudor alguno mientras Sam trata de colocarse la camisa.

- No y no se de qu me hablas... sera mejor que arregle esto...-

- ¿Arreglar? ¿Que no le dijiste que somos familia? ¡Eh! ¡Te avergüenzas de tu descarriada prima que vive en la ruta? ¡Eh! ¡Sam!- lo sigue a los gritos corriendo detrás de el por toda la granja sin que este le conteste nada.