Todos llegaron al lugar del suceso, en busca de ambos jóvenes que no volvieron a aparecer después de tan horrorosa caída. Los niños trataban de hallar una explicación a cómo alguien podía lanzarse desde tal altura, haciéndolo parecer un suicidio, pero lo único a lo que llegaron fue que había que ser muy valiente para arriesgar su vida de esa manera.
Finalmente los encontraron, el joven no había soltado a Makoto, que parecía ilesa, sólo se había desmayado; pero él, a pesar de llevar el casco, pudo recibir un golpe peor. Después de todo, él saltó teniendo en cuenta el riesgo que corría, pero ninguno entendía cuál fue el motivo que lo llevó a hacer eso, aunque la pelinegra estuviera segura de que conocía a ese chico.
Yuki cargó al joven mientras Gen se encargaba de la niña. Sho, Kakeru y Hosuke esperaban ansiosos al momento en que despertaran, pero decidieron supervisar al chico, que era el más herido. Gen y Rin supervisaban a Makoto.
-Aún no entiendo qué lo motivó a hacer eso -admitió Sho, sin apartar la vista del chico del casco.
-Si es verdad lo que Makoto decía, que este chico es su hermano, eso será un motivo suficiente -opinó Yuki, sacando el maletín de primeros auxilios de su remolque.
En ese momento, Makoto despertó. Se levantó de golpe al recordar lo sucedido, ¿de verdad ese joven le había salvado la vida? Posó la mirada en sus amigos y la señorita Yuki, todos sentados alrededor del joven inconsciente.
-Quítenle el casco ahora -ordenó la pelirrosa, sorprendiendo a Sho.
-Pero... -trató de decir el castaño; la verdad era que se le hacía incómodo tocar a alguien que, a pesar de que siempre estaba con ellos de alguna forma, mantenía su distancia, lo que lo hacía un desconocido.
-Yo lo haré -se ofreció Makoto. Todos voltearon a mirarla.
-Ten cuidado, Makoto -advirtió Yuki.
Unos pasos apresurados los distrajeron. Todos voltearon a ver a la dueña de ese ruido, que no era nadie más ni nada menos que la compañera de aquel joven. La chica estaba agitada y tenía una expresión de preocupación extrema. Al ver a Makoto a punto de quitarle el casco al chico, pensó que era mejor que lo hiciera, no podían ocultarle ese secreto por siempre, por lo que se relajó y le hizo una seña para que continuara.
Makoto quitó el casco con sumo cuidado de no hacerle más daño del que ya tenía, y nuevamente esos largos cabellos rubios y rostro pálido y serio que se adueñaban de sus pensamientos salieron a la luz. Reconocía ese cabello de oro donde fuera, con los reflejos del arcoiris formado por los cristales de hielo; por primera vez, después de tanto tiempo, podía ver aquel rostro de facciones finas del que estaba tan segura que conocía.
-Kyoichi -musitó mientras las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos-. Has sido tú todo este tiempo.
-Sólo es una contusión, fue de gran ayuda que trajera el casco puesto -sonrió la señorita Yuki.
-Veo que lo descubriste -dijo la chica de negro, atrayendo la atención de la pelinegra.
-Entonces tú eres... -antes de terminar la frase, la chica ya se había bajado la bandana, enseñando una sonrisa delicada- Hitomi.
-¿Sorprendida, pequeña? -ella era la única que le decía "pequeña" de esa forma tan suave. Makoto la miraba fijamente, había algo extraño en la chica. Hitomi sonrió y se quitó el beanie, que cayó junto con la peluca negra, revelando unos largos cabellos rubios platinados y el famoso flequillo con el que Makoto la recordaba caía sobre su frente.
-Siempre han sido ustedes... -Makoto sonrió, luego desvió la vista hacia el rubio que yacía en el suelo de nieve, ahora despierto y que la miraba con una sonrisa cariñosa-. Hermano...
-Me descubriste -dijo Kyoichi a duras penas.
Makoto lo abrazó con mucho cuidado, y sin poder contenerse, rompió a llorar, ocultando su rostro en su cuello, sintiendo las caricias que le daba a su oscuro cabello. Luego de un rato, lo ayudó a reincorporarse, y en ese momento, Hitomi se había agachado frente a él.
-Vamos, bello durmiente -bromeó. El rubio sonrió enseñando su perfecta dentadura-. ¿Estás bien? -Kyoichi asintió. Sus labios formaron una sonrisa encantadora, con la que incluso Sho y Kakeru se sonrojaron. La rubia en realidad era muy bonita.
Lo ayudó a levantarse, al mismo tiempo en que Makoto se levantaba con sus amigos. El rubio agarró su casco, llamando la atención de su hermana.
-¿Se van tan pronto? -preguntó la niña.
-Tenemos asuntos que resolver -explicó Hitomi.
-¿Qué asuntos?
Kyoichi evadió la pregunta de Makoto antes de que su amiga respondiera, ya que, al parecer, Hitomi tenía piedad por Makoto y prefería que estuviera enterada de todo; en cambio, él no quería decirle nada para no preocuparla, y antes de que la rubia platinada abriera la boca, él les explicó que también habían llegado a la Zona X por accidente, pero en diferente tiempo, por lo que ambos llevaban más tiempo.
-Kyoichi, ¿por qué nos ocultaron su identidad? -quiso saber Makoto, que ya tenía una expresión preocupada. Ella quería pasar más tiempo con su hermano, pero él tenía otros objetivos.
-Tenemos algunos motivos especiales -respondió. La rubia le dirigió una mirada asesina, él le devolvió una mirada reprobatoria, que logró cohibirla. Eso no pasó desapercibido para los chicos.
-Verás -comenzó diciendo Hitomi, antes de que Makoto abriera la boca-. Alguien nos contó un secreto muy codiciado, y desde ese entonces, Kyoichi ha luchado contra varios enemigos.
Makoto quería saber todo lo que ocultaba su hermano, pero él evitaba darle información por muchas razones, una de ellas era que podrían atacarla si el enemigo se enteraba que eran hermanos; el problema también involucraba a Hitomi, pero el blanco principal era Kyoichi.
Yuki quería saber sobre su bicicleta, a la que varios conocían como Emperador Trueno. Antes de irse, ambos rubios prometieron que siempre estarían cuando los necesitaran. Claro que... Kyoichi trató de irse lo más rápido posible antes de que le diera un ataque porque Hosuke lo acosaba; Hitomi aguantó una risa, como siempre diciendo que luego lo alcanzaría. El rubio se fue a toda velocidad, ignorando las palabras del búho en un intento por mantener la calma.
-¿Qué fue eso? -inquirió el búho.
-Sucede que a Kyoichi le dan pavor las aves -explicó Hitomi, riendo levemente. Eso sorprendió a Sho, Kakeru y Hosuke-. Bueno, chicos -volvió a ponerse el conjunto que cubría su cabeza-, yo me tengo que ir. Nos vemos -se despidió.
En un abrir y cerrar de ojos, al pasar una brisa, la rubia había desaparecido.
-Makoto, ¿ya la conocías? -preguntó Sho. Kakeru evitó golpearse la frente por lo ridícula que era la pregunta; si Makoto decía el nombre de la rubia, era obvio que ya la conocía.
-Se llama Hitomi Saionji, es la mejor amiga de mi hermano -explicó Makoto.
-Deben ser muy unidos para que no se aparte de él en ningún momento -dijo la señorita Yuki.
Unos días después frente a un túnel. El paso estaba cerrado y los niños no sabían qué hacer, por lo que Sho decidió ir al pueblo a conseguir repuestos. Tan así que se cayó apenas puso un pie para escalar (?).
El pueblo se parecía a la ciudad donde vivía, cosa que le sorprendió. De repente pasó un niño pelinegro con una cinta verde en la cabeza, tratando de hacer un Willy Jump, pero se cayó. Sho quiso enseñarle a hacer correctamente la técnica, pero el niño lo denigraba por ser del otro mundo, por ser un biker de MTB y porque creía que era parte de los Mad Dogs (Travis "Mad Dog" Maddox (?) Ok no... odié ese libro :P), una organización de bikers que se dedicaba a delinquir por esos lugares. La famosa organización se hizo presente con sus bocinas y asaltaron una tienda de licores, después volvieron a desaparecer.
Después de eso, el niño, de nombre Akira, arregló las cosas con Sho, después de acusarlo de delincuente, y éste se quedó con él y su madre, una mujer viuda que se dedicaba a vender almuerzos, lo que le trajo recuerdos a Sho.
El resto del día se dedicaron hablar sobre los Mad Dogs, cuyo jefe, un rubio platinado llamado George, prometía que si le ganaban en una batalla, se marcharía de la ciudad, pero al no perder ni una sola vez, él seguía ahí. También se dedicaron a entrenar para perfeccionar las técnicas de Akira.
El castaño se hacía pasar por un chico común y corriente, que sabía sobre MTBs porque a su padre le gustaba mucho el ciclismo.
La noche llegó y la madre de Akira les sirvió la cena, que eran los almuerzos de la venta que no hubo porque gran parte de la población se fue para evitar problemas con los Mad Dogs. Akira se dedicaba arreglar la bicicleta, mientras a Sho lo inundaba la nostalgia porque ese lugar le recordaba a su hogar, preguntándose si cometió el error de haberse ido a competir en lugar de ayudarla con la preparación de los almuerzos.
Mientras tanto, aún al otro lado de la montaña, Kakeru iba como piloto del remolque, cansado y con hambre, pero Makoto y Hosuke le exigían que no parara. Debido a que se estaba desanimando, sus amigos trataban de animarlo diciendo que era el mejor y un montón de hueás (?), con el búho vestido de porrista con pompones rosas, pero ni eso logró animarlo un poco.
Al día siguiente, Sho despertó y no vio a Akira ni a su bicicleta. Su madre le había dicho que los Mad Dogs habían ido a amenazarlos, y el castaño supo enseguida que Akira fue a desafiar a George. Llegó algo tarde a detenerlo, ya que el grupo de delincuentes lo atacó y decidieron asaltar el negocio de su madre. En ese mismo momento, aparecieron sus amigos y se dirigieron al negocio.
Llegaron justo a tiempo cuando uno de ellos iba a robar la tienda, que recibió un buen golpe en la cabeza de una olla lanzada por una Makoto con tan suculenta puntería (?).
Es que uno cuando se enoja hace cosas fantásticas (?). Por lo menos en la ficción es así (?).
Todos voltearon a ver en la dirección de donde fue lanzado el objeto metálico, y vieron a Sho, como apoyo de Akira para que no cayera. El castaño desafió a George a una batalla Idaten, el cual aceptó.
Entre las sombras de un callejón, a unos metros del lugar, los dos rubios observaban la escena. Hitomi tenía una expresión algo preocupada; Kyoichi, como siempre, tenía su mirada vacía.
-Como su especialidad es el descenso, tendrá desventaja al inicio de la carrera -dijo Hitomi (Joder, me acostumbré a poner "el chico/chica").
-Será por un rato, al final, siempre encuentra la forma de obtener la delantera -dijo Kyoichi, sin apartar la mirada de los competidores.
La rubia lo miró, tratando de encontrar alguna señal de que el chico tenía sentimientos o algo por el estilo. Tenía una personalidad tan cerrada que a veces se le hacía difícil saber en qué estaba pensando. Al parecer, estuvo mirándolo un buen rato, ya que el rubio la sacó de su ensoñación agitando su mano izquierda frente a su cara.
-¿Por qué tan pensativa? -inquirió Kyoichi, pese a que sabía en qué pensaba su amiga.
-Nada importante -respondió ella, desviando la mirada. Luego volvió a mirarlo y el rubio tenía una pequeña sonrisa, que la hizo sonrojar.
Kyoichi negó con la cabeza antes de volver a mirar la pista, y notó en el techo de una casa las siluetas de unas personas, de los que nadie, además de él, parecía haberse percatado.
De vuelta en la carrera, en la curva que daba en la fábrica abandonada, George aún llevaba la delantera, con la refacción de bicicleta en la mano, seguro de que iba a ganar la carrera. Sho también agarró una refacción al cruzar la curva y buscaba la forma de rebasar a su oponente o los Mad Dogs no se irían y asaltarían el negocio de la madre de Akira.
Saltó al techo de una casa y de ahí a un muro, corriendo sobre él, lo que impresionó a George. Finalmente ganó la carrera, alegrando a sus amigos.
George no se veía feliz por su fracaso, el disgusto estaba grabado en su expresión. Tenía que cumplir su tonta promesa.
-Yo gané, ahora cumple tu promesa -espetó Sho.
El rubio platinado, totalmente enfadado, lanzó su emblema al suelo de cemento y se fue con su grupo de perros. No por nada esa organización se llamaba "Perros Locos" en inglés.
Los niños los veían irse, esperando que cumplieran su promesa.
Kono omoi wo keshite shimau ni wa mada jinsei nagai deshou (?) Full Metal Alchemist? Dónde? (?) Ok no, estaba escribiendo mientras escuchaba uno de sus openings xD
Verán, me quedé hasta las cuatro de la mañana escribiendo este cap, hora en la que, en Chile, la gente normal está durmiendo, pero como yo no soy normal y tengo insomnio, posiblemente me quedaría despierta.
Una cosa más, sabrán que tengo que estudiar y todas las hueás, y estoy algo atrasada con mis tareas, proyectos y todo lo demás. NO digo que voy a dejar el fic hasta aquí, voy a seguir escribiendo, pero en vez de subir dos caps por semana, que era lo que me propuse desde un principio, ahora intentaré subir uno por semana. Espero que entiendan.
Así que, nos vemos en el próximo cap :) para la proxima semana, quizás.
