Queridos lectores y visitantes de esta humilde historia, quiero agradecer su paciencia por esperar a esta desconsiderada seudo-escritora, antes que todo, quiero aclarar que hay una especia de lemmon en este capítulo, pero es tan sutil y tan mínimo que creo que ni siquiera me he visto en el cuestionamiento de subirle el rated,(creo que no se escribe así, pero bueno, se entiende)
Pasando a otro tema quiero aclarar ahora que gran parte de este capítulo fue uno de los primeros bosquejos que escribí al imaginarme la historia que después mutó en lo que es ahora, aquí aparece el contexto del libro "The Illustrated Man / El hombre Ilustrado" de Ray Bradbury y lo escribí con la canción Glycerine de Bush. creo que son datos importantes antes de leer o después, cada quien su criterio.
Para terminar esta verborrea quiero agradecer a mis siempre fieles comentadores, cada vez que veo sus comentarios es como una bebida energética que me hace avanzar como barco de motor, esta bien.. de vapor, pero no falla, review que me llega, hoja que escribo :)
Nana: Gracias por tu comentario, me llenó de felicidad, no te pude mandar un mensaje privado por que no tenías cuenta, pero acá te agradezco.
Monkey D. Ivy: adoro tus comentarios, no te he podido contestar por interno porque algo extraño le pasa a mi conexión, pero siempre me haces feliz.
Lady Jupiter: has sido incondicional siempre, un agrado ver tus comentarios, genia !
y al resto de comentarios a lo largo del relato que sin ustedes, no sería lo mismo.
One piece es propiedad de Eiichiro Oda
La habitación tenía una temperatura agradable y el frío había desaparecido por completo y ambos jóvenes seguían bebiendo.
-Así que... ¿Tienes problemas para dormir?- pregunta Katrina mirando atentamente los ojos del pirata
-¿Qué te hace pensar eso?- respondió con sarcasmo.
-Sabes, mi madre decía que si uno no duerme lo suficiente, puede enloquecer- dijo la chica con la lengua notoriamente enredada, Trafalgar sonrió ante tales palabras.
-Creo que recibí el consejo un poco tarde-
Katrina lanzó una carcajada mientras reposaba su cabeza en el respaldo del sillón, mirando al techo y sonriendo, alzó uno de sus brazos como si quisiera alcanzar la luz y se quedó observando su tatuaje de la calavera marine.
Trafalgar la miraba sin ocultar su sonrisa, la verdad es que se sentía cómodo y un poco ebrio, pero de esa ebriedad en la que tus problemas son, valga la redundancia, el último de tus problemas.
Sin aviso la chica se incorporó con una extraña sonrisa y una mirada casi desquiciada de una particular felicidad, Trafalgar sabía que estaba a punto de contar una de sus historias.
-Cuando era pequeña mi madre me contó una leyenda- dijo con una sonrisa y lo volvió a mirar a los ojos, ahora confundidos, pero el se mantuvo en silencio.
"Hace muchos años vivía un hombre en las montañas completamente solo, un rechazado, sin embargo, cuando era joven había intentado conseguir trabajo y amigos, viajaba de isla en isla esperando que alguien lo aceptara, pero nadie lo contrataba ni lo recibía por más de una semana, así que sin otra forma de poder vivir, se hizo pirata, pero incluso sus nakamas lo abandonaron al poco tiempo.
El hombre continuó tratando de adaptarse sin lograr nada, hasta que un día se cansó del rechazo y se autoexilió en las montañas- la chica dejó de narrar y su vista enfocó en la chimenea que estaba a sus espaldas, en una posición notoriamente incómoda y simplemente dejó de hablar y se quedó así.
Trafalgar no podía soportar la curiosidad, la chica era capaz de cambiar de tema y dejarlo con el cuento inconcluso y aunque nunca le interesaba escucharla, ahora sí quería saber en que terminaba.
-Oye, Oye!, no te distraigas- dijo con brusquedad y atrayendo su mirada hacia él, ella solo sonrió.
-Un día un viajero perdido, llega a esas montañas encontrándose con aquel hombre rechazado, el viajero quien no había visto persona alguna en días de viaje se alegra de tal encuentro, el hombre de las montañas lo invita a preparar un fuego y comer juntos, no sin antes advertirle que se alejara de él.
El viajero ignorante y curioso decide quedarse con el hombre y preguntarle la razón de su exilio.
-No se las siente pero están ahí, no dejo de pensar que algún día miraré y ya no estarán. He caminado bajo el sol durante horas, en los días más calurosos, cocinándome y esperando que el sudor las borre, que el sol las queme; pero llega la noche y están todavía ahí. Las ilustraciones…
-¿Ilustraciones?- pregunta Trafalgar, interrumpiendo a Katrina.
-Para allá voy!- dice molesta
El hombre comienza a desabrochar la ajustada camisa que llevaba puesta, dejando al descubierto todo su torso y sus brazos, estaba totalmente cubierto de tatuajes, pero no eran tatuajes comunes y corrientes, eran escenas, obras maestras, detalladas y pintadas con extremo detalle y perfección, eran las pinturas mas hermosas que el viajero había visto en su vida- Hablaba Katrina con exaltación y moviendo enérgicamente sus brazos
–Son tatuajes hermosos, le dice el viajero- Katrina replicaba la voz de sus personajes muy histriónicamente
- muchas gracias son mi orgullo y mi maldición he intentado sacarlas con lija, con ácido, con cuchillos, pero no se van, siguen ahí, imágenes que todos quieren ver y nadie quiere.
-¿por qué serían una maldición?- pregunta Trafalgar sin aguantar ya la curiosidad, recibiendo una mirada reprobatoria de Katrina.
-Si guardas silencio termino de contar, si no, me callo- dice Katrina haciendo que el muchacho enojado guardara silencio.
-Hace muchos años, me rompí una pierna arreglando mi casa y por el aburrimiento comencé a tatuarme a mi mismo, como un pasatiempo, sin embargo, cuando me recuperé visité una feria y ahí lo vi, era un puesto con un cartel que decía "Ilustraciones", no tatuajes, la curiosidad fue mas fuerte y me aventuré, adentro estaba ella, la "ilustradora" era una mujer, una anciana mas bien, la que hacía estas "ilustraciones"… una bruja…
¿una bruja señor?, pregunta el viajero.
Una mujer del futuro… cuando la conocí parecía tener mas de 100 años, sin embargo cuando se marchó, no parecía tener mas de 20.
Tatuó en mi cuerpo cosas del futuro, cosas que pasarán o que ya han pasado, sin embargo, hay un espacio en mi omoplato que son solo colores, cuando alguien está cerca de mí por mucho tiempo, comienza a contar una historia, mas bien, predice la vida y la muerte de la persona a mi lado, nadie quiere ver eso, por eso se alejan de mi. - ¿y la bruja? Pregunta el viajero, - la he buscado por años, pero nunca la volví a encontrar, se devolvió al futuro.- responde el hombre ilustrado.
Trafalgar se quedó mirándola atentamente esperando que siguiera la historia, pero Katrina había vuelto a desviar la mirada.
-¿y?- pregunta ansioso.
- ¿Y que?- lo mira con desconcierto.
-¿En qué termina?-
-No lo sé- dice encogiéndose de hombros.
-¿Cómo que no sabes?.
-Pues no lo sé, creo que al final el viajero muere después de descubrir el futuro grabado en el cuerpo del hombre ilustrado.
-¿Y eso es todo?-
-Eso creo.
-¿Qué pasó con la bruja?
-No lo sé.
-¿Cómo no lo vas a saber?- preguntó cada vez mas exasperado, divirtiendo a la chica-
-Trafalgar Law, no conozco el final de esa leyenda, mi madre me la contó, tal cual como te la conté a ti-
-¿Y tu madre sabía el final?
-Probablemente.
-¿y porque no le preguntaste?
- Porque murió antes de terminar la historia- dijo bebiendo mas lentamente que antes.
-¿Cómo se llamaba?- pregunta el pirata.
-Se llamaba Akari.- dijo después de un rato de silencio incómodo,
-¿y qué le ocurrió?.
-Murió- dijo encogiéndose de hombros.
-Ya lo sé, pero cómo-
Katrina lo meditó un poco antes de aventurarse a confiarle algo así al muchacho, pero luego de unos segundos y otros sorbos de su vaso cedió.
-La asesinaron Agentes del gobierno.- Katrina habló por primera vez con un tono distinto al que alguna vez Trafalgar le hubiera escuchado en este tiempo que llevaba conociendo a la chica, era un tono que transmitía rencor, ese rencor que nace de las entrañas, ese rencor que crece en tu cuerpo y te alimenta cada día, ese rencor que el también compartía.
Sin querer, Trafalgar esbozó una sonrisa, pero no era para Katrina, era una sonrisa involuntaria, una mueca de complicidad por saber que él no era el único con ese sentimiento mordisqueándole el cerebro.
-¿Es la mujer en tu muslo?- preguntó Trafalgar recordando el tatuaje que pudo observar mientras la chica se desvestía para ponerse los pantalones que le había pasado..
-Así que estabas atento- dice Katrina sonriendo burlona y atrevidamente.
-Pff, no me dejaste otra opción-
Katrina seguía mirándolo con las misma cara.
Trafalgar se sentía extrañamente incómodo, así que decidió cambiar el rumbo de la conversación.
-Se parecía mucho a ti-
-Es porque la foto que tenía de ella era un cartel de "Se busca" y no se apreciaba muy bien, así que el artista se guió mas por mis rasgos que por la foto.- dijo riendo mientras acariciaba involuntariamente su muslo.
-Yo…No puedo tatuarme el futuro, solo el pasado- dijo la chica sirviéndose un poco mas de vino y volviendo a perder su mirada en el fuego.
Trafalgar la miró atentamente, como pocas veces la había mirado, La chica estaba hecha un desastre, tenía el cabello enredado y se notaba la arena blanca sobre sus mechones castaño oscuro, los ojos con resquicios de maquillaje negro adornando unos felinos ojos café casi negros, una diminuta y respingada nariz que le daba un aspecto infantil, bajó la mirada por sus labios que yacían morados por el vino, podía notar su cuello como subía y bajaba el aire con cada palabra que decía, era una mujer atractiva, eso lo sabía, pero ahora la veía hermosa…- Maldito alcohol- pensó
Katrina seguía perdida en el fuego, su cuerpo se había girado para evitar tanta incomodidad, dejando sus piernas cerca de su pecho y del posa brazos del sillón.
Tenía una mirada soñadora y llena de una extraña tristeza que se contradecía con la pequeña sonrisa que formaban sus labios, el de abajo siempre mas hinchado que el de arriba. El pirata esperó y en unos segundos vio aquel odioso gesto, Katrina se había vuelto a morder el labio.
Trafalgar agarró la botella y bebió un último sorbo, se levantó del sillón y se acercó lenta y tambaleantemente a la chica quien volteó a mirarlo.
Ya todo se había ido al carajo, solo miraba sus labios, Trafalgar estuvo a punto de apartarse, de arrepentirse, de volver a sentarse y decirle que tenía un bicho en la cara, la excusa que fuera, pero Katrina se había parado sorpresivamente y se puso en puntillas alcanzando sus labios sin previo aviso.
Fue un beso profundo, sus bocas se devoraban con desesperación, sabían a vino, sake y sal de mar…
Trafalgar puso su mano en la nuca de la chica y la afirmó con fuerza, sin detener el beso.
Cuando la falta de aire se hizo notar, ambos se separaron y se quedaron mirando intensamente, si, todo se había ido al carajo.
Trafalgar no esperó el consentimiento y volvió a besar a Katrina, quien a su vez rodeó con sus manos el cuello del chico, aferrándolo más a ella.
Trafalgar tomo ese acto como suficiente permiso para levantarla y cargarla hasta la cama.
Ambos se miraron un segundo, Katrina tenía las pupilas dilatadas y las mejillas sonrojadas, el pelo seguía un poco húmedo y sus labios eran una mezcla de un rojo intenso y un morado vino, la chica notó como Trafalgar la miraba y en un acto inconsciente muerde su labio inferior, el chico notó aquello y en un segundo atrapó su labio, pasando su lengua por él, acariciándolo, succionándolo, como si quisiera sanarlo del abuso que la chica siempre le daba.
-Te muerdes demasiado los labios- le susurró en el oído y un escalofrío recorrió la espalda de la chica, cuya única respuesta fue besarlo nuevamente.
Las manos jugueteaban y recorrían los cuerpos, pronto la ropa comenzó a estorbar…
En un movimiento Katrina se sacó la camiseta y Trafalgar la imitó, sus cuerpos marcados por la tinta se reconocían y se mezclaban.
Katrina comenzó a besar el torso del chico, pasando sus dedos por la silueta de sus tatuajes, estremeciendo al moreno.
Katrina empuja a Trafalgar para colocarse sobre él, quien la mira traviesamente.
Sus cuerpos se comienzan a fundir el uno con el otro, se besan, se recorren, se desean…
Trafalgar le sacó los pantalones que antes le había pasado, besando sus piernas con delicadeza y recorriéndolas con deseo, besó uno a uno sus tatuajes, provocando gemidos de placer en la chica.
En poco tiempo la ropa yacía olvidada y desparramada por toda la habitación. Las lenguas se recorrían, se saboreaban, ambos exigían mas y más del cuerpo del otro.
Estaban ellos dos y su viejo amigo, el miedo.
La euforia de los besos y las caricias, hacía imposible pensar en otra cosa, Trafalgar con cada embestida de sus caderas, desvanecía algún mal recuerdo, descubriendo que podía refugiarse en el cuerpo de la chica, el cual se movía al compás del suyo.
Al finalizar el clímax, ambos jóvenes jadeantes y exhaustos se miraron, un poco asombrados, sin embargo, el cansancio de un día como aquel, los venció y se quedaron profundamente dormidos en los brazos del otro.
Trafalgar no despertó en todo lo que quedaba de la noche, de hecho no despertó hasta que sintió el sonido de la ducha en el baño, el sol marcaba casi el mediodía.
Le tomó unos cuantos minutos recordar todo lo que había pasado y una sensación de vértigo invadió su estómago pero a pesar de eso se quedó recostado en la cama, la cabeza le pesaba y trataba con sorpresa recordar la última vez que se había perdido un amanecer.
Cuando escuchó, o mejor dicho dejó de escuchar el agua correr, en un acto inconsciente se tapó con las sábanas y fingió dormir, pasaron unos minutos antes que la puerta se abriera y sintió los pasos de la chica acercándose y el peso de su cuerpo sentándose en la orilla de la cama.
-Sé que estas despierto-
Trafalgar no se movió ni abrió los ojos.
La chica suspiró antes de volver a hablar.
-Espero que esto no se malentienda, bebimos demasiado y bueno…espero que esto quede aquí-
Trafalgar sintió como la chica se levantaba de la cama y caminaba hacia la puerta, abrió un ojo y vio la silueta de Katrina desaparecer.
Por un momento estuvo tentado a levantarse de la cama y decirle que estaba completamente de acuerdo, pero ya era muy tarde.
Se dio media vuelta para seguir durmiendo y un pensamiento no tan agradable recorrió su espalda… se sintió usado, bufó molesto por eso y desechó cualquier pensamiento para volverse a dormir.
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y? quedó muy mal? tomates? virus? virus no por favor :C sugerencias? halagos? quizas un vete al carajo arruinaste todo?.
sinceramente no soy muy buena con el romance, tengo que reescribir miles de veces situaciones románticas para poder plasmarlas, y lamentablemente nunca resultan tan románticas, culpo a la música y a las películas que me hacen ver en la U.
bueno espero sus comentarios. miles de abrazos.
review que me llega hoja que avanzo, mas rápido, bueno... no tanto, pero podría cambiar. :C
