Arpey: ¡¡Wolas

Arpey: ¡¡Wolas!! Siento actualizar tan tarde, el documento del capítulo se borró sospechosamente… (Sospechosos: mi hermana y el gato…ya me diréis quién es el culpable). Bueno, sin mucho cuento, os dejo con el capítulo.

Y una cosa más que me gustaría recordar…

DISCLAIMER: TODOS LOS PERSONAJES Y LUGARES DE ESTA HISTORIA PERTENECEN A JK ROWLING EXCEPTO MIS OCC Y LOS NOMBRES DE VARIAS MARCAS, A QUIENES LES PERTENECEN SUS PROPIOS DERECHOS.

Ya está.


Capítulo 10º: Draco vs. Cámara

-Bueno, Claudia, cuéntame cómo te sientes ahora- dijo amablemente una enfermera del hospital.

-Veamos…tengo sueño, estoy agotada y… ¡Eh, cuidado, que eso pincha!- exclamó la chica señalando una aguja de suero con el índice derecho.

-Lo sé, pero tienes que ponértela-replicó la enfermera-. ¿Por qué tienes sueño?

-Porque cuando tengo hambre me entra el sueño, cuando me entra el sueño estoy cansada, cuando estoy cansada me pongo insoportable y cuando me pongo insoportable respondo a sus preguntas con tonterías- contestó Claudia con una sonrisa.

La enfermera suspiró rendida, y Hermione le lanzó una mirada de comprensión. Aquella niña era muy cabezota.

-Ya veo…bueno, la cafetería está una planta más para abajo. Allí te pondrán lo que quieras, pero nada de dulces. Todavía tienes algunos dientes de leche y no te conviene tener caries- advirtió la enfermera como si la paciente tuviese cinco años.

-Perdone usted, pero yo como lo que me da la gana y usted no me tiene que dar…-pero antes de que terminara la frase, la mano de Hermione había tapado la boca de Claudia impidiendo que dijese una grosería o algo por el estilo.

-Perdone, que la prohíban los dulces la afecta demasiado…-se disculpó Hermione con una sonrisa de circunstancias.

La enfermera sonrió y se fue, no sin antes echar un vistazo más a la habitación y a las máquinas que la ocupaban.

-¿Por qué no me has dejado terminar? ¡Sólo la iba a decir que no me tenía que prestar dinero para ir a la cafetería!- mintió Claudia descaradamente mientras ponía carita de cachorro abandonado bajo la tormenta.

-Ya, claro, y yo fui Papa en mi otra vida…-respondió Hermione sarcástica-. Bueno, será mejor que salgamos y vayamos a la cafetería, porque sino tus hermanas van a acabar con Daniel…

-Pues vaya. De hecho, no me molestaría ni lo más mínimo que acabase hospitalizado también- dijo Claudia con una sonrisa malvada.

-Huy, cuánto le quieres- dijo Hermione poniendo los ojos en blanco-. ¿Sabes que dicen que del amor al odio hay un paso y viceversa?

-Sí, sólo hay que veros a ti y a Draco. Me muero de ganas de ver la cara de Harry y de Ron cuando les cuentes la noticia- respondió Claudia haciendo un gesto teatral de emoción con sed de venganza.

Hermione no respondió y salió de la habitación dispuesta a liberar a su primo de dos chicas con demasiado tiempo libre y rivalidad mutua. Mientras se dirigía a la cafetería, se distrajo pensando en lo que Claudia había dicho: ¿cómo se tomarían Harry y Ron su relación con Draco? Y por cierto, ¿dónde estaba el susodicho?

Hermione iba tan ensimismada en sus pensamientos que pasó olímpicamente de su primo (que estaba enredado entre dos chicas que se llamaban sabe Merlín qué en griego) y se fue directa a la barra para pedir un café con leche.

Mientras, en la habitación 211 del hospital, una chica intentaba descansar del ajetreado día que, al final, la había hospitalizado.

-Por Merlín, que incómoda es esta maldita gasa…-se quejó intentando apoyar la cabeza en la camilla sin que la doliera.

-Sólo es una gasa, verás como dentro de poco te acostumbras-dijo una anciana señora desde un retrato de la pared.

-Verá, señora, es que mi propósito no es el de llevar esto de por vida- gruñó Claudia enfurruñada.

-Qué cabezota eres. Igualita que tu madre- replicó la señora del retrato.

-Sí, dicen que me parezco mucho a ella en el carácter…un momento: ¿ha mencionado usted a mi madre? ¿Acaso la conoce?- dijo Claudia interesada.

-¡Que si la conozco dice! ¡Pues claro que sí! Yo fui quien la enseñó los entresijos de la medimagia- exclamó la señora orgullosa.

-¿De verdad? Cuénteme más, por favor- pidió Claudia educadamente, ya que la había interesado mucho el tema.

-Pues verás: al principio, tu madre era bastante torpe en esto. Confundía hechizos, pociones, enfermedades, remedios…pero lo que nunca le faltaba eran ganas de trabajar y de aprender. Al final, consiguió aprender bien el oficio y ahí la ves- explicó la señora con una sonrisilla.

-Ya… ¿y usted, aparte de la profesora particular de mi madre, quién es?- dijo Claudia ligeramente mosqueada.

-Soy la antecesora de tu madre de cuando ella vino a estudiar aquí- respondió la señora.

-Ya veo... pues vaya…yo creía que usted era una ex-directora asesinada por un mortífago o algo por el estilo-dijo Claudia desilusionada.

La señora del cuadro la miró indignada, y al acto desapareció por el flanco derecho del cuadro. Claudia suspiró de aburrimiento.

-¿Es que nadie se preocupa por mi estado anímico y/o físico?- preguntó en voz alta al aire esperando una respuesta.

-No- respondió Draco mientras entraba en la habitación tranquilamente.

-¡Oh, que suenen las trompetas y los timbales, ha llegado Su Majestad Draco Malfoy!-exclamó Claudia con un gesto teatral-. ¿Qué quiere su Alteza, reírse de una servidora o que le ayude con unos temas dignos de un buen psicólogo?

-Pues al principio venía a la primera, pero, como estoy de buen humor, dejaré que una pueblerina como tú intente contestar mis dudas- dijo el rubio de forma arrogante, haciendo que Claudia pusiese los ojos en blanco.

-Ya veo, ya…pues mira, fíjate que esta "pueblerina" se va a dar un "garbeo" por la cafetería a ver si le echa el lazo a una buena napolitana de chocolate…- respondió Claudia mientras se iba al baño para ponerse una ropa más cómoda que la bata de hospital.

-Te acompaño entonces- se ofreció Draco.

De pronto se oyó un fuerte golpe dentro del baño, y acto seguido la cabeza de Claudia asomó por la puerta con una mezcla de impresión y extrañeza.

-¿Qué? Sólo te acompaño para saber dónde está Hermione, quizás esté allí- se explicó el rubio.

-Ah…-dijo Claudia antes de volver a meter la cabeza en el baño.

Draco aprovechó para echar un vistazo a la habitación. Su vista se posó en un extraño cachivache que reposaba encima de la mesilla de noche que estaba a la izquierda de la cama. El rubio caminó hacia el aparato y lo cogió extrañado. Tenía una especie de lámina de cristal incrustada en la carcasa de plástico gris, y por detrás había una pequeña pantallita y varios botones.

Draco le dio la vuelta y, para saber qué demonios hacía eso, apretó el botón superior. De pronto, un flash inundó la habitación haciendo que el aparatejo saliese despedido por los aires y que Draco se alejase lo máximo posible de aquello. Cinco minutos después, se acercó a la maquinita desconfiado, y la volvió a coger. Ahora, la pantalla estaba encendida, y en ella había una imagen: un primer plano "buenísimo" de la cama de la habitación, que estaba deshecha y con las sábanas arrugadas. Draco miró al aparato desconcertado, y esta vez, se apuntó a sí mismo con la lente de cristal y volvió a apretar el botón. El flash le dio en los ojos y tardó varios minutos en volver a ver bien. Cuando volvió a mirar la pantallita, lo que aparecía era una imagen de Draco Malfoy con los ojos entrecerrados y una cara de espanto gigantesca. Draco sonrió arrogante: hasta aterrorizado su rostro era perfecto. Pero la curiosidad no tardó en hacer acto de presencia: ¿qué era eso? No se parecía a nada que hubiese visto antes, pero tomaba imágenes como las cámaras de los periodistas, aunque sin movimiento. El rubio se sentó en el borde de la cama y giró varias veces el aparato, estudiando su diseño.

-Ya estoy lista. ¿Nos vamos?- dijo Claudia a la vez que salía del baño con unos pantalones y una camiseta azul. De pronto, miró a Draco y fingió estar aterrorizada-. ¡¡Draco, suelta eso, metepatas del demonio!!

-¿Qué?-dijo Draco desconcertado.

-¡¡TE DIGO QUE LO SUELTES!!-gritó Claudia a la vez que le arrebataba la cámara al chico y la observaba desde todos los ángulos con falsa desesperación, asustando al rubio.

-¿Qué es eso? ¿Y a qué ha venido eso de "metepatas del demonio"?-preguntó Draco enfadado.

-Draco, no habrás tocado este botón y habrá salido una luz muy fuerte, ¿verdad?-preguntó Claudia haciendo uso de todas sus dotes de actriz.

-Pues…sí, ¿por qué? A un Malfoy nadie le prohíbe nad…

-¡¡AH!! ¡¡IDIOTA!! ¡¡HERMIONE ME VA A MATAR!!- aulló Claudia dramáticamente mientras lloraba lágrimas de cocodrilo.

-¿Pero se puede saber por qué?-preguntó por enésima vez Draco.

-¡Este cacharro roba la vida de las personas a base de impactos de hechizos que parecen luces blancas!- inventó Claudia-. Draco, ¡estás en peligro de muerte!

-¿¡Que qué!? ¡¡Ah!! ¿¡Por qué dejas ese trasto por ahí tirado!? ¡Oh, por Merlín, dime que no es cierto! ¡Mi padre me mataría!-exclamó el rubio.

Pero de pronto, un flash le golpeó la cara. Claudia le había hecho una foto mientras Draco pasaba por el apogeo de su crisis nerviosa.

-¡¡Hey!! ¿¡Es que quieres matarme antes o qué!?-gritó el rubio escandalizado.

-Jajajaja…no, qué va… Lo que quería era una prueba material de que hasta un mosquito es más inteligente que tú-se burló Claudia a carcajadas. Al ver el rostro desencajado de Draco, explicó-. A ver, esto es una cámara de fotos muggle, en las que los personajes de las fotos no se mueven.

-¿¡Y se puede saber por qué son tan mortíferas si solo echan fotos!?-gritó Draco.

-¡Idiota, no son mortales! ¡Era una broma!-respondió Claudia poniendo los ojos en blanco.

-¿Seguro?-preguntó después de un rato Draco-. Hum…por si acaso guárdala, no querrás que sufra algún incidente mientras la dejas fuera…-insinuó maliciosamente mientras daba una patada al aire.

-Huy, pues mira, si ocurriese, aquel día cenaría huevos estrellados. ¿Captas la indirecta?- amenazó Claudia sutilmente devolviendo la cámara a la mesilla de noche, sonriente al comprobar que Draco palidecía considerablemente.

-Ya…será mejor que bajemos a la cafetería-contestó Draco cambiando radicalmente de tema.

-Sí, será mejor…-aprobó Claudia felizmente.

Bajaron tranquilamente por el ascensor, que, sorprendentemente, estaba vacío. Tardaron menos de cinco minutos en llegar al pasillo de la cafetería. Pero justo antes de entrar a la sala, se tuvieron que detener un momento para separar a Anika, a Ania y al pobre de Daniel, que estaba destrozado.

Claudia se ocupó de sus hermanas, separándolas entre sí y echándoles una reprimenda en griego por su mal comportamiento y su poco respeto por su accidente. Reprimenda que por poco acaba en una nueva pelea por las insinuaciones de Anika sobre que Claudia no era precisamente el ejemplo a seguir de las tres. Draco, mientras, llevó a Daniel a la habitación de Claudia para que descansara un poco, ya que parecía haberse dislocado un hombro en la disputa fraternal. Draco actuó rápida y eficazmente: depositó a Daniel en la cama, le curó las heridas con un hechizo cicatrizante que había aprendido en sus prácticas de Quidditch y volvió rápidamente a la cafetería.

Claudia, mientras tanto, se aseguró de que Ania y Anika se fuesen un rato a dar una vuelta por el Callejón Diagon (que salió de su ahora desértico bolsillo) para que se comprasen algo "bonito" y que las mantuviera entretenidas. Después de media hora de negociaciones, se deshizo de sus hermanas y subió a su habitación para pedirle disculpas a Daniel por semejante pelea. Cuando estuvo ante la puerta, suspiró, se armó de valor y se preparó para pedirle disculpas al rubio, que sería algo muy humillante.

-Hola… ¿se puede?-preguntó asomando la cabeza por el hueco de la puerta.

-Depende de cuál de las trillizas seas-respondió el chico burlón.

-La que pasa de ti como de enfrentarse cuerpo a cuerpo al Sauce Boxeador que hay en Hogwarts-dijo Claudia con una sonrisa mientras se sentaba en una silla.

-Hum…respuesta acertada, creo-bromeó Daniel.

Hubo unos momentos de un tenso silencio, hasta que Claudia rompió el hielo:

-Oye, perdona el comportamiento de mis hermanas. Son algo…competitivas-se disculpó la ojiverde.

-Yo diría más que eso-contestó Daniel.

-¿Qué?-preguntó Claudia confundida.

-Son arrogantes, competitivas, orgullosas…-empezó el rubio.

-Hey, ¿no te parece excesivo insultarlas así? Ya sé que te han hecho daño, pero ha sido sin…

-…egoístas, mandonas…Y sobre todo: unos bichos raros. Anika es una gótica, algo que para un mago es como ponerse los calcetines por sombrero…

-Oye, te estás pasando…-advirtió Claudia levantándose de su asiento, enfadada al no entender la reacción del rubio.

-…y, la pobre Ania, con los dos ejemplos de hermanas mayores que tiene, no me extrañaría que vendiese hierba por ahí…-continuó Daniel como si estuviera hablando del tiempo meteorológico.

-¡Basta!-exigió Claudia a punto de perder los estribos.

-Reconócelo: tú y tus hermanas sois más raras que un perro verde, y resulta que las tres estáis locas por mí. Tus hermanas me lo han demostrado, aunque a ti se te nota que todavía no has olvidado lo que pasó en Durmstrang.

-¡¡Te he dicho que te calles!!-gritó Claudia al darle un bofetón a Daniel con la mano abierta en la mejilla izquierda-. ¡¡No vuelvas a hablar de mis hermanas así en lo que queda de tu asquerosa vida!! ¡¡Y eso de Durmstrang ya lo he superado, no como tú, que lo tienes como uno de los aciertos de tu vida!! Ni siquiera sé por qué te estoy pidiendo perdón-acto y seguido, salió corriendo de la habitación, aguantando unas lágrimas que amenazaban con salir y estallar en un torrente de gotas saladas. Aguantando las ganas de tirarse al suelo y llorar durante tres horas seguidas, optó por resguardarse en lo que le quedaba de orgullo y subir a su rincón favorito del hospital: la azotea.

Mientras tanto, en la cafetería, Draco y Hermione se tomaban un café mientras charlaban tranquilamente.

-Oye, Draco…Antes he estado pensando…-dijo Hermione.

-¿En qué?- preguntó el rubio cogiendo la mano de su acompañante al ver el rostro de tristeza de ésta.

-Verás…le he estado dando vueltas desde hace un buen rato… ¿cómo crees que reaccionarán nuestros amigos cuando les contemos…lo nuestro?-planteó Hermione con inseguridad.

-Pues yo creo que mis amigos me colgarán de la torre de Astronomía y me obligarán a romper contigo, y los tuyos me matarán a palos en cuanto se enteren-respondió Draco tan tranquilo.

Hermione se aterrorizó: ¿cómo podía su novio tener la cabeza tan fría en un asunto como ése? ¿Es que acaso no le daba miedo que Harry y Ron le mataran o que le hiciesen la vida imposible después de que se supiese la relación?

-¿Y no te preocupa en absoluto?-preguntó la chica asombrada.

-Mientras no te hagan nada a ti, me pueden mandar de cadena perpetua a Azkaban-declaró Draco con una sonrisa dulce.

-Ajajá, te has vuelto un blandengue, Draco Malfoy-se burló Hermione con una media sonrisa a la Draco.

-No creas que esto durará mucho tiempo…esta noche no seré tan "amable"-insinuó Draco con un movimiento de cejas muy significativo.

-Eso habrá que verlo-respondió Hermione retando al rubio.


Arpey: COMO VA TODOOOOOOOOOO?? Espero que no estéis enfadados conmigo por tardar tantísimo en actualizar… SORRYYYYY!!

Clau: ¬¬'…Ejem… veréis, es que la SEÑORITA no apretó bien las cuerdas de CIERTA MUSA y CIERTA OCC tuvo que salir a buscarla y se perdió porque CIERTA ESCRITORA IDIOTA me dio una brújula de juguete en vez de una de verdad.

Arpey: Grr… ¡De juguete o de lo que sea, funciona bien si la sabes usar!

Clau: ¡¡No es verdad!!

Arpey:¡¡SI QUE LO ES!! Bueno, lectores, en el próximo capítulo desvelaremos:

Por qué Daniel fue tan "hp" con Claudia.

Unas cuantas visitas que acabarán en desastre.

Algún momentillo triste.

Anika y Ania tomarán una decisión y puede ser su última aparición en el fic.

Besos y hasta pronto!!