Capítulo 10

A la mañana siguiente, en el departamento de Rukia…

–Rukia, están listos

–Pasa hermana– la ve con la maleta mediana y una pañalera y al bebé en brazos.

–Veo que estas firme en tu decisión–

– así es, no la cambiaré– le sonríe

–te ves diferente hoy–

–bueno, no puedo llorar toda la vida, recuerda "si alguien en tu vida se va y no regresa es que no es tuyo, pero si vuelve es que siempre lo fue" o algo así– sonríe de nuevo

–Oh ya veo, una nueva teoría o…

–Basta Hisana, déjala para ella y Kaito, esto mejor así– en la puerta decía Byakuya– Rukia déjame llevó la maleta de acuerdo

–Bien, hermano– cogió una pañalera más que Hisana le alcanzó y salieron del Departamento.

Hisana seguía en desacuerdo, pero su hermana era una mujer luchadora y aunque el destino la separó de su gran amor, ahora ella lo enfrentaba para darle lo mejor al fruto de ese gran amor, que aunque biológicamente no se supiera de todas formas era fruto del gran amor…

Mientras que la menor de la familia Kuchiki se dirigía al aeropuerto en compañía de sus hermanos como gente adinerada cada quien era llevado en su limosina, Rukia quiso hacer algo por última vez, cogió el teléfono marco un número

–Si, buenos días, quiero preguntar por el estado del Sr. Kurosaki

Del otro lado de la línea la enfermera preguntaba– ¿Cuál es su parentesco con el enfermo?

–sí, soy… soy su esp… soy hermana

–Bien, Srita. Kurosaki el estado del señor es estable.

–Bien, eso era todo –y cuelga

Acaricia levemente la frente del pequeño Kaito, y le dice

–él esta bien, ya no hay de qué preocuparnos mi querido hijito

–bububu….– el bebé la observaba con eso hermosos ojos bicolor que se cargaba

–eres espectacular Kai– le bebé cerró los ojos y se acurrucó en el pecho de su mami y lo abrigó muy bien

En el hospital

Ichigo se levantó de su cama estaba desesperado, sentía una congoja, como nostalgia y eso lo ponía de mal humor, se creía loco y psicótico. El chico daba vueltas alrededor de la habitación.

–Demonios, que mal me siento– se sentía como un pez en una pequeña pecera– me siento mareado, pero al mismo tiempo no, Waaaa, esto apesta–hablaba para él en voz alta

En eso después de haber dado un monton y tantas vueltas alguien entra a la habitación

–Ichigo, ¿Qué haces levantado cariño?

–madre, que bueno que llegaste, ya quiero salir de aquí, siento que me asfixio

–pero todavía no estás del todo recuperado,

–mamá y quedándome aquí no lo estaré, comprende no puedo estar totalmente– desesperado el pobre chico–aliviado, Tengo amnesia, es decir, no recuerdo, tengo lagunas mentales–

Ichigo estaba gritándole a su madre algo que jamás hubiera hecho de no sentir esa opresión en el pecho, sentía que se le iba algo muy importante entre las manos

–está bien, nos iremos ahora mismo a nuestra casa

–Gracias, mamá y perdona, pero no me siento bien

–Ichigo ¿te duele algo?

–no, no es físico lo que siento madre– abrió el armario y saco las cosas que antes les habían dejado para el aseo personal

–ay Ichigo…. –"Sí, entiendo, en este momento ella se va con nuestro gran tesoro"– pensó Masaki– bien, voy a pagar la factura

– sí, gracias–

Ichigo se cambio de ese atuendo blanco a un jeans con una playera de rayas naranja con verde, sus dos tenis, su saco con bufanda, hacia un aire muy fresco que hacia el tiempo aun más nostálgico

Mientras Masaki conducía e Ichigo miraba por la ventana intentando recordar eso tan importante que le hacía falta, posó su vista en un semáforo que cambiaba la luz de verde a roja

–ah¡ –se quejo, tanta presión le provocó un dolorcillo de cabeza–

–¿estás bien Ichigo?

–sí, mamá pero… pero…– se quedó viendo a la nada como si internamente estuviera viendo a alguien y tuvo una visión de una mujer pequeña con algo entre sus manos– me duele la cabeza, nada de qué preocuparse

–Ichigo, deberíamos volver al hospital

–no, así está bien–llegaron a la vieja casa de Ichigo, subió su pequeña maleta a la antigua habitación que tenia con el numero 15 en la puerta y un letrero de NOS PASAR.

Ichigo se sentía muy mal porque no recordaba nada de sus últimos años y meses, había perdido mucho. Se acostó en su cama, viendo el techo se dio cuenta de algo que encendió su curiosidad, la vecina tendría que vivir cerca de ahí, además que había sido eso del día anterior el que saliera corriendo de la manera en que lo hizo. Masaki se había quedado en la cocina, se puso a preparar la comida y en eso entre Isshin, le da un beso y un abrazo

–¿Qué tal tu día cariño?

–bien, muchas personas en el hospital, pero eso no importa, me relaja

–que bueno, y dime que paso con ella–

–se ha marchado con su hermana al extranjero– suspiro–me siento exhausto por esta situación

–igual yo, ¿estarán bien?

–el niño estará bien con ella no le faltará nada será una madre espectacular, su decisión la que cualquier madre hubiera tomado, ella le dará lo mejor y prometió que nos mandaría fotos con la condición que fueran exclusivas de nosotros sólo tú y yo

–Sí, eso creo, lástima que lo veremos de lejos

–también prometió que si volvían nos llamaría para que pudiéramos verlo

–muy bien, estoy feliz por esa parte, pero y donde queda la otra parte, quien será su padre, quien le enseñará pelota– Masaki empezó a llorar e Isshin la abrazo

En eso que hablaban–¿De qué niño habla?–los había estado escuchando

–Oh, Ichigo, que… que haces aquí

–Oh– dice sarcástico– esta creo Yo que es mi casa, pero bueno díganme de quien hablan tan efusivamente que mi madre llora–

–Oh bueno, es que…– le dio miedo a Masaki contestar–

–No es algo de tu incumbencia Ichigo–respondió ante el ataque sarcástico de Ichigo–

–Oh, es cierto, no me incumbe–respondió molesto–"averiguaré que me ocultan"– pensó mientras tomaba asiento en el comedor–

–bien, querida– sobó el hombro de Masaki– me iré a cambiar–

Isshin subió a su habitación para poder estar cómodo en su casa. Masaki sentía el tenso Ichigo en el comedor, ella se concentró en preparar el guisado preferido de Ichigo.

–mamá, ¿Dónde vive la vecina?

–¿la vecina?

–sí, la chica de cabello negro y ojos violetas o un color azul, enana

–Ah, Rukia–

–si, eso creo–

–oh, bueno ella– miro por la ventana de la cocina hacia el árbol donde jugaba Ichigo de niño– bueno, pues ella– trataba de no llorar– ella se mudó hace poco

– ¿Se mudó?, oh vaya– se recostó sobre sus brazos en la mesa– sabes mamá–miraba sus dedo

–Dime, cariño–

–ella fue a verme al hospital,

– ¿En serio?–eso sí sorprendió a Masaki–

–Sí, pregunto cosas raras y me dijo que antes éramos… amigos–

– ¿amigos? Eso dijo ella,

–sí, pero–

– ¿pero qué? Ichigo– Masaki estaba un poco desconcertada porque Ichigo analizaba la situación con Rukia– además que clase de cosas raras

– pues, como, a ver déjame recordar– se colocó la mano en la cabeza y cerró los ojos, le costaba recordar la cara de la chica, pero parecía que los ojos de ella eran algo inconfundibles, parecían zafiros– así recuerdo sus palabras, me dijo algo así que necesitaba un nombre

–¿un nombre?– recordó lo que una vez le había comentado su hijo en la misma cocina, poco después de haberse reencontrado con Rukia

Flash back

Masaki tarareaba una canción mientras limpiaba los trastos

Buenas, buenas madre– llegó contento el mayor de los hijos Kurosaki– madre soy el hombre más feliz de la tierra–

Oh, ¿qué te pasa Ichigo?– este la giro por el aire–

¿sabes?, Rukia y yo, seremos padres, eso ya lo sabes pero me dará la oportunidad de que si es niño sea yo quien elija el nombre del bebé–

oh, en serio, que buena idea– sonreía ante la felicidad de su hijo– y ya saben ¿qué será?

no, no queremos saberlo, pero iremos arreglando las cosas del o la bebé de colores neutros, blancos y después les pondremos los demás colores

me parece estupendo hijo, estoy feliz porque nuestra familia sea más grande–

Fin de Flash back

–así que cumplió con la promesa que se hicieron– dijo en un susurró

–¡Oh¡, madre ella está casada o algo así– volvió su cabeza a sus brazos

–Ichigo, ¿Por qué tanto interés en Rukia?– Masaki se sentía un poco triste porque no podría ver a su nieto, ella estaba segura que el bebé de Rukia, era en verdad de Ichigo

–tienes razón, no debe importarme… ¿cierto?–

–Ichigo, no seas tan duro– lo reprendió Masaki

–Bah¡– dijo él

En el despacho de Isshin, él ya se había cambiado y se encontraba girando sobre la silla del escritorio

–Rukia, Rukia– tomo el teléfono y marco un número–

De lado de la bocina–el número que usted marco, se encuentra fuera del área de servicio, favor de llamar más tarde–

–Así que te has desconectado– encendió la computadora y se colocó sus lentes, empezó a escribir…

Mientras tanto en un lugar muy lejos de ahí…

–por fin hemos llegado– como iban en su Yet privado de la familia Kuchiki, tardaron menos tiempo en llegar, pero ella consideraba que eran muchas horas perdidas además de que el cambio horario era muy pesado

–Te irás con nosotros a casa, Rukia–dijo el serio hermano–

–Sí, Aniki, sólo por esta semana, luego buscaré un lugar en el que podamos vivir cómodamente Kaito y yo–

–sabes que no hay necesidad de que te vayas de casa, Rukia–dijo Hisana

–Lo sé y se los agradezco hermanos, pero realmente quiero independencia, quiero disfrutar con mi hijo, y un departamento cómodo será lo mejor, además la casa es demasiado grande–

–Pero, Rukia, no crees que eso es exagerado–

–Puede ser, hermano, pero quiero que sea un hogar muy cálido y tu casa es muy grande– rio

– ¿Es muy grande?– Byakuya la vio confuso–bien, cualquier cosa me avisas– se giró hacia Hisana que los miraba divertida, –me voy a las oficinas, las veo en la tarde–

–Bien, Cariño–

–nos vemos hermano, dile bye bye a tu tío Byakuya– cogió la mano de Kaito para que hiciera la señal de adiós a Byakuya

Las dos chicas cogieron el carro negro, brillante de la familia Kuchiki para dirigirse a la mansión Kuchiki.

3 años después…

Es una gran habitación, con unas grandes ventanas que permiten una hermosa vista, las cortinas son de un hermoso blanco al igual que las sábanas y colchas de la gran cama, los primeros rayos de sol se colaban por las ventanas. Una chica no mayor a los 28 años duerme placenteramente, entre sus brazos esta acurrucado un pequeño que abre los ojos lentamente, levanta su cabeza y toca la mejilla de la chica con su dedo. Suena una alarma…

–ma… ma.. cu cú… ma má cucú– la chica comienza a moverse

–un poco más, sólo 5 minutos más, por favor–

–mami cucú, cucú gita– la chica abre lentamente los ojos y le sonríe, pero escucha atenta la alarma y dice

–!Oh, Dios¡ llegaremos tarde– pero antes de todo apaga la alarma– Buenos días Kai– le da un beso en la mejilla y le hace cosquillas

–Oa mami, como dormite–

–bien, mi amor y tu ¿cómo dormiste?–

–mu ben mami–

–entonces a ducharnos de acuerdo– se levanta y el niño la sigue–

–si, abua–

–Hoy iremos a desayunar con…– no terminó por que Kai hablo

–papá Bya y tía Hisa, mami–

–si mi amor–

Las cosas habían cambiado un poco… primero que nada porque habían pasado tres largos años desde aquel horrible suceso en la ciudad de Karakura, Japón.

Entraron juntos al baño prepararon las tinas y se metieron a bañar mientras Rukia lo observaba en la tina pequeña ella se duchaba en la grande. Terminaron de ducharse, se envolvieron en sus respectivas toallas, se dirigieron al closet y cada quien escogió su ropa, Kai solito escogía que se iba a poner y había heredado el buen gusto de su madre. Ella opto por un vestido morado, de tirantes con un lazo blanco y bolsa de mano blanco con sandalias blancas, le gustaba sentirse fresca. Mientras que el pequeño escogió un short pequeño de color café con una playerita doble de color azul con blanco y sus sandalias blancas como su madre, se perfumaron, mientras Rukia buscaba un pendiente, Kai buscaba un conejo que era su favorito, pues antes era de su madre, ella lo llamaba Chappy pero él lo llamaba Chap, pues decia que era niño.

–mami chap–

–estaba en el sillón, cariño–

–dacias mami– le sonrió a su madre

–de nada, corazón– ella devolvió la sonrisa– waa grito, lo encontré y Kai se rio de ella porque grito como niñita

Kai era como un niño grande, el convivir con gente adulta y ser el único niño en la familia lo hacía muy especial, era un niño amoroso y tierno, muy inteligente y muy especial, regularmente asistía a un colegio de maternal mientras su madre se iba a una galería a trabajar.

Ahora vivían en Estados Unidos, aunque también vivieron en Londres un tiempo y después en Canadá.

Todos los días Rukia lo llevaba y lo recogía para comer y visitar a sus tíos, pero por alguna razón le decía papá a Byakuya. Algunos niños pequeños lo molestaban porque realmente era un niño muy especial sus ojos era bicolor, uno era color miel y el otro color índigo, tenía unos ojos redondos pero alargados que era fabulosos al observarlos y lo que más le hacía problemas eran las burlas de sus compañeritos por su color naranja del cabello–

Su madre lo amaba demasiado, era la razón por la que Rukia despertaba todas las mañanas eran muy apegados, ella siempre orgullosa de su tesoro, era pretendida por muchos, pero ella sólo tenía ojos para su pequeño príncipe.

Llegaron a la mansión de la familia Kuchiki

Rukia conducía una camioneta pequeña, ella amaba la comodidad y la seguridad, traía a Kaito en el asiento trasero, seguro en su silla, entraron a la gran mansión y ya los esperaban en el jardín trasero.

–Bienvenidos–Dijo Byakuya mientras tomaba su café–

–menos días papá–dijo Kaito a Byakuya mientras corría abrazarlo

–hermana, hermano buen día–

–Hola Rukia, Kaito no vas a saludarme

–sí, tía, eperame–

–Vamos Kaito abrázame–

–traigan fruta y jugo de naranja– dijo Byakuya mientras observaba a Kaito

–sí, señor– dijeron la servidumbre–

–hermano deja el café, es malo para la salud– Byakuya la vio indiferente,

–ya casi será fin de mes, a primeros de Noviembre saldremos rumbo a Japón–dijo el hermano

–¡Ja…Japón!– la sorpresa de Rukia, fue muy grande

–sí, te vas o te quedas, siempre estaremos allá unos 9 meses,

–no… no lo sé, lo pensaré

–nos vamos el 30 de octubre–

–bien,– Rukia buscó con la mirada a su pequeño que andaba jugando con unos inflables que le había puesto su papá Byakuya–ven a desayunar–

Tres semanas después…

Siendo las 3: 45 de la madrugada

–No… no… no– Gritó el joven, su madre y su hermana entraron corriendo, Isshin tenía guardia–de nuevo… no…–

–estas bien, Ichigo– el chico tenía la cara de dolor y sudaba frío–

–¡AH!, si, si estoy bien– sentía que su cuerpo temblaba

–nii–chan ¿qué te pasa?–

–nada, en verdad estoy bien–

–de nuevo las pesadillas, Ichigo–

–sí, pero regresen a dormir–dijo el sobando su cabeza y su frente, se levantó– voy al baño–

Su madre y su hermana se quedaron ahí–mamá, crees que sea por lo del accidente,

–sí, Karin–dijo preocupada, salieron de la habitación–

–madre, aprovecho que estas despierta, Yuzu habló esta tarde para invitarte a que la acompañes a inscribir a Michiru–chan a maternal de tres años,

–¿mañana?

–sí, llévate a Ichi–nii

–Bien–

En el baño

Ichigo estaba sin playera, se mojo la cara y se vio en el espejo

– Cada vez es peor, llevó casi 3 años con estas pesadillas, esto me cansa–se enjuagó de nuevo la cara y los dientes, se secó y regresó por el pasillo, escuchó que Karin le decía algo a su madre sobre su sobrina Michiru–chan–

–Yo también voy– se apuntó

–Oh, Ichigo, veo estas mejor

–si, nada de cuidado, te lo dije y entonces ¿adónde iremos mañana?–

–a maternal–dijo Karin

–…–Masaki, no evito pensar en su nieto, ya hacía 3 años se habían marchado,– esto ya es muchísimo tiempo– dijo Masaki,

–¿muchísimo tiempo?– dijo Ichigo, –¿de qué hablas madre?–

–…– Karin supo enseguida de que se trataba, al fin y al cabo el no recobró la memoria

–si, si desde tu accidente–dijo algo nerviosa–bueno, me iré a descansar–

–si–dijo un pensativo Ichigo–

–descansen, Karin ya vete a dormir– dijo Masaki. Ichigo regresó a su cuarto y ya no pudo dormir…

Muy lejos…

Por otro lado, muy lejos de Ichigo, ella se encontraba ella, recostada y con su pequeño a un lado, que aunque tenía su propia habitación, prefería dormir con su madre. Ella acarició la melena naranja del niño, se levantó al baño y se mojó la cara, se observó, siempre en silencio y regresó a su cama,

–con que Japón, ¿eh?–dijo ella– creo que es hora, de volver– se levantó una vez más para no dormir esa noche–

Era de mañana y como no había podido dormir, dejo las cosas arregladas para su viaje de 9 meses, pero si las cosas se complicaban para ella, regresaría a su confort en Estados Unidos, sin dudarlo.

Jaló una pequeña maleta, no llevaba mucho, compraría en Japón, cargo sobre su carriola a Kaito, y se fue, dejo las instrucciones precisas a al asistente.

Como siempre llegaron en su yet privado, bajándose del avión se dirigieron a la mansión que los recibieron muy bien, Kaito estaba dormido, por lo que pensando algo dijo,

–hermana, te dejó a Kai, voy a salir una hora a más tardar–

–¿A dónde vas? Rukia

–voy a mi departamento–por dentro no quería volver ahí, pero como una gran Kuchiki, tenía que probarse que podía–

–quieres compañía–

–no, regreso pronto– Rukia cogió el teléfono buscó un viejo número, encendió el carro, y condujo a su destino….

En la casa Kurosaki

–Ichigo, teléfono–grito Karin