Notas iniciales: Quiero agradecer a Google por hacer posible este capítulo(?)


Fin de semana

Nowaki abrió el casillero para poder colgar su bata blanca después de una larga jornada de trabajo. Supiró cansando, queriendo llegar a su hogar y dormir unas horas antes de salir al día siguiente a su rutina diaria.

― ¿Muy cansado?― Preguntó alguien detrás de él. El pelinegro giró su rostro y vio que era Tsumori.

― Un poco, estoy desando llegar a mi casa.― Contestó, dándole una sonrisa exhausta.

― De eso mismo quiero hablarte. He consultado con algunos directivos y han estado de acuerdo conmigo. Tienes este fin de semana libre. El lunes te presentas a medio día.

― ¿Qué?― Exclamó completamente sorprendido, girándose para encararlo.

― Lo que escuchaste. No sólo yo, sino los demás han decidido darte estos días de descanso. Nada de llamadas de emergencia y suplencias.― Comentó mientras le daba unas palmadas en el hombro para animarlo.

― Pero... Es tan repentino, ¿No habrá problema?― Preguntó inquieto. No sabía reaccionar ante eso. Últimamente habían tenido demasiadas emergencias que atender y poco personal.

― Nowaki... Te has esforzado demasiado durante más de un año. Creo que nos podemos hacer cargo un par de días sin ti. Además, los nuevos residentes necesitan un poco de emoción en su vida― Dijo, guiñándole un ojo de forma traviesa.

―P-ero...― Intentó replicar pero el pediatra veterano lo silenció.

― No hay peros que valgan. Te veo el lunes.― Terminó y salió de la habitación tan repentinamente como llegó.

Nowaki se quedó observando la puerta, esperando que su senpai entrara y le dijera que era una broma pero esto no sucedió. Tomó sus cosas y salió con rumbo al exterior del hospital.

¿Qué iba a hacer durante dos días?


Kusama abrió la puerta del departamento y escuchó el murmullo de la televisión, indicándole que Hiro-san se encontraba en la sala. Se dirigió ahí y lo vio sentado viendo un programa de variedades en el aparato.

― Bienvenido ― Saludó el profesor, desviando su mirada de la pantalla para observarlo― ¿Qué pasa?― Preguntó preocupado al notar el mutismo poco usual del joven.

― Hiro-san― Llamó el menor.― Tienes que prometerme que dirás que si a lo que sea que te pida.

― ¿Qué?― Exclamó confundido― No entiendo que quieres decir con eso.

― Necesito que digas sí a lo que te voy a decir.― Volvió a pedir mientras se sentaba junto a él y tomaba sus manos. Sus ojos azules miraron intensamente al mayor, quien tuvo que desviar la mirada ante ello.

― Mientras no involucre cosplay, creo que cualquier cosa es aceptable.― Dijo desconfiadamente. Nowaki sonrió feliz con su respuesta.

Kamijou Hiroki se arrepentiría de sus palabras tiempo después, luego de escuchar el magnífico plan de su novio.


― ¡No lo voy a hacer, me escuchas!― Gruñó el castaño. Eran cerca de las siete de la mañana del sábado. Había sido despertado una hora antes y se encontraba de mal humor. Además no quería hacer lo que Nowaki le estaba pidiendo.

― Hiro-san, me diste tu palabra. Tienes que hacerlo― Argumentó el pelinegro, tendiéndole el teléfono.

― ¡No me va a creer!― Expresó, aceptando el aparato, fulminándolo con la mirada.

― ¡Hiro-san!― Chilló Nowaki.― Por favor― Pidió con ojos llenos de anhelo.

Hiroki no podía negarle nada a aquella mirada. Maldito fuera Nowaki por saber usar sus armas contra él. Lo insultó por lo bajo y marcó el número de teléfono que se sabía de memoria. A pesar de que el moreno le había dicho como hacerlo, no creía ser capaz de llevar a acabo esa llamada. ¡Era pésimo mintiendo!

¿Kamijou? ¿Sucede algo malo?― Preguntó una voz adormilada. El profesor sintió su corazón latir aceleradamente. No esperaba que contestara tan pronto.

― Pro-Profesor ― Dijo el castaño. Carraspeó incómodo y Nowaki le hizo un gesto que lo avergonzó.― Disculpe que le llame― el joven volvió a hacer el gesto, lo miró irritado. Sin poder hacer lo contrario, empezó a toser en el aurícular.― Creo q-que no po― estornudó ahora― podré ir a tra-trabajar hoy.

¿Qué?― Inquirió confundido el otro.

― Es-estoy―Tosió un poco― Enfermo.― Hizo que su voz sonara más ronca y habló como si tuviera congestionada la nariz. Nowaki sólo levantó sus pulgares en señal de apoyo.

Pero ayer estabas bien― Contestó este y Hiroki palideció. No se le ocurría nada más que decir. El joven vio esto y le arrebató el teléfono antes de que metiera la pata.

― Disculpe, Profesor Miyagi. Hiro-san no sabe lo que dice. Está muy enfermo. Creo que el cambio de clima le afectó y está delirando de temperatura― El castaño quiso gritarle pero se contuvo y lo pateó en la espinilla. Nowaki aguantó un quejido y se alejó.

¿Tan mal está? ¿Ya fue al médico?― La voz de Miyagi había pasado de confundida a preocupada.

― Le recuerdo que el médico de Hiro-san, soy yo― Respondió pelinegro, sintiéndose un poco culpable pero tenía que continuar con aquello.― Pero estará bien en un par de días con mucho descanso y medicamentos.

¿Puedo visitarlo? Nunca he visto a Kamijou tan enfermo. Quizás pueda llevarle algo que lo anime.― Preguntó el mayor.

― Yo...― Titubeó. No esperaba esa respuesta. Hiroki se había acercado a él y trataba de oír lo que decía su jefe.― No es necesario. El lunes verá que estará como sino se hubiera enfermado. Lo siento, tengo ir a preparar comida para Hiro-san.― Y sin más dilaciones, cortó la llamada.

Después de mirarse unos minutos sin decir una palabra, el profesor rompió el tenso silencio.

― ¿Crees que nos haya creído?― Preguntó el mayor.

― Creo que deberías irnos de una vez... ― Contestó.

Sin más, los dos salieron de la sala con rumbo a la habitación. Tenían cosas que preparar para no ser descubiertos en su "pequeña" mentira.


Nowaki tenía dibujada una enorme sonrisa en el rostro mientras el tren comenzaba a tomar velocidad y los alejaba de la ajetrada Tokio con rumbo a Hakone. Hiro-san se encontraba sentado a su lado y miraba por la ventana como la estación y los altos edificios de la ciudad se perdían con rapidez. El doctor no podía estar más feliz. Después de que saliera del hospital y fuera a la estación de tren para llegar a su casa no tenía planeado que hacer con su tiempo libre pero un letro llamó su atención.

"Hakone Yuryo"(1) tenía un módulo en la plataforma, en el cual anunciaba promociones y descuentos para pasar un fin de semana en sus aguas termales y disfrutar de sus alrededores. Atraído por las aguas termales, se acercó y tomó un folleto. Una chica le explicó todo. Desde como llegar, los tipos de alojamientos que tenían y las diversas actividades al aire libre que venían incluídas. Cuando menos se lo esperó, estaba en el vagón con un paquete de viaje para esos días libres. Después analizó la situación, no sólo había comprado un pase para él, sino el mismo incluía un acompañante. Él no tenía pensado ir a ningún lado sino era con Hiro-san. Así que juntando valor, le habló del viaje "calmadamente" cuando llegó . Aunque al principio el mayor se había negado rotúndamente a faltar al trabajo un día. Después de discutir acaloradamente y terminar en el sillón besándose furiosamente, logró convencerlo y ahora los dos estaban en el famoso Romance car(2) en un viaje de un poco más de hora y media hasta llegar a su destino.

Cuando llegaron a Hakone, se subieron a un taxi que los llevó al ryokan. La fachada de este era tradicional. Hecho completamente de madera, y altos techos con baldosas oscuras. Una mujer mayor los recibió vestida con un exquisito kimono y los condujo a su habitación, les entregó la llave de acceso y se retiró con una reverencia, dejándoles entrar y ver su cuarto.

Los dos se quedaron maravillados cuando abrieron la puerta. A pesar de que el espacio reducido y minimalista tenía los espacios marcados con paredes de papel. Un pequeño comedor estaba en la entrada, y lo que supusieron sería la habitación, a la derecha. Dividido con una puerta corrediza de cristal, estaba una terma que tenía vista al exterior, donde se lograban observar varias clases de árboles. El área de baño estaba rodeada de grandes rocas de rio de diferentes tonos de grises. Dejaron sus maletas en la habitación y decidieron salir a recorrer el lugar.


Eran casi las ocho de la noche y Nowaki se encontraba en el agua caliente, disfrutando del calor y la sensación de relajación en todo su cuerpo.

Aquella tarde habían recorrido varios sitios que venían en los folletos. Primero fueron al lago Ashinoko, donde pudieron disfrutar de una maravillosa vista del monte Fuji. Nowaki había logrado convencer al mayor de tomarse una foto, que pensaba enmarcar apenas regresaran. Pasaron por el parque Gora, y admiraron las diferentes flores que había, además de la bonita fuente que tenía el sitio. Continuaron con su recorrido en el museo Chokoku no mori y contemplaron las obras de artes que exponían. El pelinegro tampoco perdió tiempo y fotografió varias de estas y discretamente tomó otras del profesor que miraba concentrado los objetos a su alrededor. Cansados y hambrientos, regresaron al ryokan. Pidieron la cena, comieron y bebieron sake en su habitación. El profesor fue el primero en cambiarse la ropa y ponerse el cómodo yukata azul que les habían proporcionado.

― Hiro-san, recuerda que lo prometiste― Recordó Nowaki desde su lugar. El profesor leía un libro sobre el futón.

― Acepté este loco plan tuyo, no pidas más― Replicó el castaño, cambiando de hoja distraídamente.

― Pero no sirve de nada todo lo que hicimos si no disfrutamos de esto― Señaló donde estaba. Antes de introducirse le había dicho a Hiro-san que entraran juntos pero este se había negado enérgicamente.

― Sí entro ahí contigo, sé que no saldremos en un buen rato y estoy cansado― Contestó, cerrando el libro y mirándolo severamente. Nowaki ocultó una sonrisita al verse descubierto.

― ¿Y sí prometo portarme bien?― Cuestionó el moreno.

― Bu-bueno... Lo pensaré― Respondió mientras se acostaba en futón y le daba la espalda.

El moreno sonrió ante la terquedad del profesor y se dedicó a disfrutar del agua caliente. Se recostó en las piedras y cerró los ojos. Aunque Hiro-san no quisiera bañarse con él, iba a gozar del momento. No sabía cuando volvería a tener una oportunidad así. Pasaron unos minutos de completo silencio y empezaba a quedarse dormido cuando sintió el agua moverse. Abrió sus orbes y vio que el mayor se había metido en la terma y se había colocado en el otro extremo, lejos de él. Una sonrisa traviesa se le escapó y notó como las mejillas del mayor estaba coloreadas de rubor.

― Creí que no querías bañarte conmigo― Dijo el doctor, divertido. ― ¿Es muy cómodo, verdad?― Preguntó para cambiar de tema.

― El a-agua está agrad-dable― Explicó el mayor sin atreverse a mirar a su pareja.

― Hiro-san, no deberías estar tan nervioso. Es sólo un baño. No es como si no lo hubieramos hecho antes.― Pidió, acercándose un poco a él.

El profesor ahogó un gemido angustiado, haciéndole pensar en las pocas veces que habían intimado de esa forma y la manera en que habían acabado las cosas. Una sonrisa ladina se plasmo en los labios de menor y rápidamente acorraló al castaño contra las piedras. Este trató de alejarlo pero no se lo permitió.

―Pr-Prometiste comportate― Acusó este, mirándolo fíjamente.

―No prometí nada.―Respondió traviesamente.― Te pregunté que sí prometía portarme bien, entrarías conmigo pero como dijiste que lo pensarías, no lo hice.

― ¡Eres un...!― Exclamó furioso pero se vio interrumpido por los ansiosos labios de Nowaki que lo besaban con pasión.

El más alto, pasó sus manos por la resbaladiza piel dorada del profesor, buscando sentir la mayor cantidad de piel contra la suya.

― No deberías alzar la voz, nos podrían escuchar― Dijo el moreno después de separarse.

― ¿Qué demo-?― Pero de nuevo sus quejas fueron acalladas por lo profundos besos que le dio menor.

Kamijou Hiroki dormiría completamente agotado esa noche, entre los cálidos brazos de Kusama Nowaki.


El último día que pasaron en Hakone fue más tranquilo. Después de desayunar, salieron a caminar por las estrechas calles del lugar, visitaron el Museo de Bellas Artes Narukawa. Luego, buscaron un pequeño restaurante para almorzar. Poco después regresaron al ryokan para recoger sus pertenencias. Tenían que partir antes de que anocheciera rumbo a Tokio.

Una vez en la estación que los llevaría de nuevo a su hogar. Nowaki miró al profesor, que revisaba su teléfono distraídamente. Los dos habían acordado no encenderlos durante su viaje hasta que fuera estrictamente necesario. Miró a las escasas personas que estaban en el lugar y cada una de ellas parecía estar en sus propios asuntos. Tomando valor, tomó la mano del mayor que no usaba y la apretó. Este despegó la vista de la pantalla y lo miró avergonzado, con un ligero sonrojo en sus mejillas pero no dijo nada ni rompió el contacto entre ellos.

Ese viaje había sido mágnifico para los dos pero en especial para Kusama Nowaki, qué una vez más había comprobado cuanto lo amaba el castaño. A veces sus acciones decían más que las palabras.

Como el haberse escapado un fin de semana con él y con haber dejado todas sus reservas en Tokio, era suficiente por el momento.


Acotaciones:

(1): Hakone Yuruo: Es un ryokan muy popular en el área de Hakonne, cuenta con aguas termales comunales o 19 habitaciones privadas con sus propias termas. Dependiendo del precio, puedes tener vista al exterior o no. Sí necesitan más información, pueden googlearlo y encontrarán muchas fotos. En lo personal me encantó y las fotos que vi de una habitación me enamoró y es la que se describe en la historia.

(2) Romance car: Su nombre correcto es: Odakyu's Limited Express. Es llamado coloquialmente Romance car por la disposición de sus asientos, que viene en binas. Este parte desde la estación de Shinjuku y llega a varias partes, incluído Hakone. Para acceder a este, se tiene que comprar los tickets anticipadamente al igual que se maneja el Hakone Freepass, que incluye viaje de ida y vuelta, así como diversos medios de transportes incluídos en el pase para que puedas ir a donde quieras durante tu estancia sin pagar por ellos.


Notas finales: ¡Qué puedo decir! Estoy feliz de haber completado esta colección. El día que publiqué el primer capítulo en realidad no pensaba llegar más allá de 5 capítulos a lo sumo, pero aquí estamos, duplicando esta cantidad. Estoy contenta por lo que hice, ya que es la segunda vez que me animo a publicar sobre ellos. No estaba muy convencida, dado que a veces siento que no me apego a sus personalidades pero con sus reviews me ayudaron a tomar confianza. ¡Gracias!

Y este capítulo ha sido el más largo y con el que menos tiempo demoré en planificar. A decir verdad, todo fue culpa de un sueño loco que tuve y de ahí vino la idea. También pensé en acortarlo pero como me dijo mi prima: "Es el último, no lo cortes". Así que aquí lo tienen. ¡Espero lo disfruten tanto como lo hice yo al escribirlo!

Ah, antes de despedirme. Este capítulo quiero dedicarselo a Yata Misaki Love y MugiwaraNoAndrea, quienes capítulo a capítulo se tomaban su tiempo para dejarse sus palabras de aliento. En verdad, se lo agradezco mucho a las dos.

Nos leemos en alguna otra ocasión e invitándoles a dejar su opinión sobre el último capítulo.

Bye bye na no da~!

PD: Volviendo a repetir, sí alguien quiere contactarme no duden en mandar un MP o buscarme en FB como Kamijou Jeka =)