DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.


N/A: Este fic contendrá incesto y confronte religioso y social, lean bajo su gusto y responsabilidad.


EL PLACER DEL PECADO

*·.&.·*

Esta es la historia de dos jóvenes prohibidos desde el mismo instante de su creación.
Una historia de amor fraternal destinada a un caótico fin.
Un amor que simplemente es cenizas antes de que el fuego se encienda.
Un amor corrompido, repudiado, condenado… Un amor de pecado.

·


Canciones del Capítulo:

Far Away - Nickelback

y

Let It Go - Pop Evil


Finalmente el día llegó.

Y como si fuera una densa nebulosa, el letargo se evaporó tras dos semanas. Dos semanas, y su cuerpo y mente despiertan justo a tiempo para la partida del ser que más ha querido sobre la faz de la tierra ¿Por qué hasta mi mente resulta cruel conmigo? Pensaba Isabella completamente abatida cuando al abrir los ojos y vio la luz radiante del nuevo día –extraño en aquellos parajes-, notó en el reloj despertador la fecha que era, la hora; el momento.

Hoy era el día en que lo soltaría y lo vería partir de una manera más firme y literal que la de aquel día. Hoy era el día en que dejaría de verlo por un largo, largo tiempo y no como antes cuando sabía que a pesar de todo su presencia estaba en alguna parte de la casa o que en cualquier momento volvería allí, a ella. No, esta vez todo se sentía más, definitivo. Y eso la tenía temblando de miedo en cuestión de segundos.

No. No quería, no quería, no quería.

No importaba.

Ella no quería que él se fuera, y mucho menos sabiéndose enojados, pero poco importaba, la decisión ya estaba tomada y en progreso, éste solo sería el momento de comenzar a ejecutarla. Le gustase a quien le gustase.

Y era obvio que a ella no le gustaba ni pizca.

El dolor.

El dolor que ella había estado evitando encerrándose en sí misma vino hacia ella haciendo gloria en todo su esplendor.

Un dolor insoportable que no la dejaba respirar. Se ahogaba ¡Por Dios, sentía que se ahogaba! Nunca en toda su aun corta vida había sentido tan 'literal' la frase "Como pez fuera del agua". La verdad era que ella no lo estaría aplicando desde la ironía de no sentirse a gusto en un lugar sino en el sentido más ordinario de cada palabra. SE-AHO-GA-BA. De pronto se encontró jadeando y boqueando por busca de aire.

Dolor profundo.

Dolor crudo.

Dolor espeso.

Dolor, lacerante dolor.

¿Qué haré cuándo no esté? ¿Qué haré cuándo realmente caiga en la cuenta de que, no importa la hora en que dé el día, él no va a entrar por esa puerta, no va a poner su gótica y pesada música a todo volumen, no va a dejar una estela de humo a su paso? ¿Qué haré cuando deba decirle adiós?

Palabras que formaban preguntas, preguntas que creaban dolor, dolor que rompía milímetro a milímetro su pobre y aun ingenuo corazón. Isabella se sentía desfallecer. Por primera vez se daba cuenta del verdadero tamaño del querer hacia su hermano. Por primera vez se daba cuenta de lo verdaderamente cobarde que era.

Como si de una autómata se tratara ella se quedó allí, tirada en su cama mirando el techo por largo, largo rato. Pensando sin querer pensar. Sintiendo sin querer sentir. Negándose a afrontar el día y el destino al que sabía debía de hacer frente en breve… le gustara o no; quisiera o no. Y era obvio que no lo quería para nada.

El tiempo traidor pasó.

Innegable.

Imparable.

Implacable.

Veloz. Demasiado veloz.

―Bella, cariño. Despierta pequeña, ya es hora de levantarse ―dijo Esme entrando en su habitación y yendo directamente hacia su ventana para descorrer un poco las cortinas -que ya precisaban un cambio según notó Bella.

No tenía caso alargarlo más. No tenía caso fingirse dormida. De todas formas tendría que ir. Tendría que ir a dejar partir parte de su alma como si en realidad no pasara nada, como si no sintiera que cada poro de su cuerpo sangraba.

Esme vino entonces hasta un costado de su cama y se sentó mientras Isabella subía un poco para recargar la espalda contra la cabecera.

― ¿Te duele también? ―susurró Esme mirando a sus manos, que para ese entonces permanecían entrelazadas sobre su regazo.

― ¿Qué cosa Esme? ―preguntó vacilante apartando la mirada― ¿Te sientes mal?

―No. Sí. No lo sé. No físicamente al menos Bella ―hizo una pausa que pesó en aquel cargado silencio. Suspiró―. Me duele el alma pequeña.

Silencio.

¿Qué decir?

La joven se quedó con la garganta cerrada ¿Cómo se suponía que debía de animar a alguien cuando ella misma no tenía ánimos ni para ponerse de pie?

―Aquí. Me duele aquí ―continuó ella completamente ajena a los pensamientos de aquella joven que tanto había llegado a querer y a respetar―. Sabes, todavía me pregunto qué demonios hice mal, en qué fallé, qué es lo que pasó con aquel pequeño tal dulce, protector y cariñoso que vivía con nosotros hasta hace poco… No es algo que pueda comentar demasiado con tu padre. Él se molesta cuando escucha que me siento culpable, aunque en realidad sé que él también se culpa en cierto grado. En verdad no tengo idea porque hablo de esto contigo. Lo siento, yo…

―Tranquila Esme. Yo… yo también me siento mal con su partida. También duele. No tengo idea de porqué cambió tanto pero, creo, estoy segura de que, en algún momento, volverá a ser aquel que conocimos y que aún queremos. A pesar de todo…

'A pesar de todo', qué absurda y burda falacia pronunciada de su boca.

¿A pesar de qué? ¿De ser él? ¿Por qué debía de sentir que tenía que quererlo a pesar de mostrarse de una forma que a ellas no les agradaba pero que a fin de cuentas era parte de él?

Isabella sin lugar a dudas estaba más que confundida. No. Ella lo amaba tal y como era. Era su hermano y no debía exigir nada. No debía. No podía. No quería. No. El hecho de que a ella le doliera el cambio no significaba que quisiera que él cambiara lo que era obligadamente, aunque obviamente ella era la más sorprendida de todos ya que nunca se le ocurrió siquiera que él fuera a tener y a mostrar una personalidad así.

Y una luz llegó a su cabeza.

Quizás, solo quizás, después de todo, si fuera algo referente a la adolescencia como solían decir su padre y Esme. Quizás ella no lo entendiera porque apenas estaba comenzando a comprender el como cambiaba la mente de un niño a un adulto, el como los lados oscuros y reales de la vida les comenzaban a encarar a uno. Los dolores, los desengaños, las mentiras, las traiciones. Ella apenas había comenzado a dilucidar todo aquello, apenas lo había comenzado a ver en tercera persona.

Quizás.

Quizás fuera hora de que ella también cambiara. De que aceptara y abrazara la idea de hacerse mayor, el hecho de hacerse mujer… y no como hasta ahora que tan solo aprovechaba su tranquila personalidad para esconderse de la verdad. La cual era simplemente el miedo a crecer. El miedo a enfrentar sola pensamientos y sentimientos desconocidos y vedados hasta ahora para ella.

Su cuerpo no le dio tregua y cambió casi de un día para el otro pero su mente, ella había tratado de controlar todo lo que había dentro de ella porque, hubo cosas, pequeñas fugas, diminutos fragmentos de pensamientos de antaño, recientes y a futuro, que la dejaron helada. Verdades ocultas, incluso de ella misma, aguardando al acecho de que ella cediera para que el dique finalmente colapsara… La certeza, la certeza de que cuando el cauce desbordara ya no habría vuelta atrás así como tampoco habría contención.

Su alma –aunque aniñada- reconocía la fuerza que tomarían sus sentimientos en ella. Ella, clínica y pensante como su padre pero indómita e impredecible como su madre sabía que cuando ella hallara las pasiones de su vida difícilmente sería capaz de amansarlas. No. Sus pasiones la consumirían. Por eso se había reprimido, porque, en cierta fuga mental, el atisbo de lo que podría ser… le asustó. Ella no… no podría, no con ello…

Y así y todo…

Quizás sí fuera hora de afrontar y avanzar en ciertas cosas… Ya luego vería como lidiar con las consecuencias.

Tan solo rogaba internamente que la presa desbordante de sentimientos nacientes que comenzaba a sentir no terminara por ahogarla en un río que no tendría cauce ni control.


Respuesta a Rw del cap ant:

Celina: Todo se irá diciendo y aclarando pero, tiempo al tiempo ^^

Anónimo: Ufff, falta pasar mucho aun pero, ellos son fuertes ;) Gracias!


Muchas gracias por todos los comentarios, o mensajitos ya sea aquí, en el blog o en el face ^^

Sé que esta historia no es -o será- muy convencional así que en verdad agradezco que le estén dando una oportunidad ;)

Bueno, me retiro por hoy.. Besitos y se cuidan eh? Nos leemos pronto... Guada*

¿ ¿ ¿ RWS ? ? ?