Ahora sí es en serio cuando digo que dos caps más y se acabó. Me fui más del lado de Claymore esta vez pero acabaré al mejor estilo K-On! La batalla final está cerca, Enjoy!


Los Tainaka estacionaron y bajaron corriendo hacia el depósito de chatarra donde conocieron por primera vez a su hija adoptiva. Al igual que aquel día, podía escucharse el estruendo producido por enormes impactos en el suelo. Pero ésta vez los impactos eran mucho más constantes y mucho más fuertes. Entraron, pero nada podía prepararlos para lo que vieron.

Ahí estaba Ritsu, en su forma despertada, acompañado de otros dos monstruos que parecían libélulas gigantes, luchando ferozmente contra once mujeres de cabello rubio y una de cabello castaño.

Las bestias eran muchísimo más fuertes que las mujeres, además que sanaban con más rapidez; pero las mujeres estaban demasiado bien coordinadas y eran más ágiles.

Ritsu quiso aplastar a dos con sus enormes zarpas, pero ellas saltaron a tiempo y una de ellas usó sus dos espadas para clavar la pata de Ritsu al suelo. La Kakuseisha rugió de dolor y furia. Dos de las mujeres quisieron clavar sus patas traseras, pero fueron detenidas por la libélula color púrpura metálico. Al fallar las dos primeras, otras dos se acercaron a terminar el trabajo; Ritsu quiso detenerlas con la cola, pero no podía moverla por la influencia de Galatea. Por otro lado, la guerrera de cabello castaño parecía servir como distracción de la libélula color rosa metálico, y el monstruo acabó por perder la paciencia.

Desplegó sus cuatro enormes alas usando las que se encontraban arriba para volar, mientras que las otras las utilizaba como cuchillas. La guerrera castaña perdió las piernas y estuvo a punto de perder la cabeza cuando las otras dos bestias se liberaron de sus oponentes y la inmovilizaron.

—YUI! RECACCIONA YUI!

—ONEE-CHAN! ES UN ENTRENAMIENTO, NO HAY QUE MATARLAS!

Yui se las quitó de encima de una sacudida, por algo ella era mucho más fuerte, pero poco a poco comenzó a tranquilizarse y volvió a la normalidad. Ritsu y Ui también volvieron a la normalidad en cuanto Yui terminó de tranquilizarse.

—Onee-chan, después de tantos años sigues teniendo problemas para controlarte en las peleas. Clarice-san por poco no la cuenta.

—Yui, si de verdad queremos salvar a Mio y a Azusa-chan es mejor que aprendas a no alocarte.

—La verdad, tus amigas tienen toda la razón — dijo Miria acercándose. —Si no, puede que termines hiriendo a tus amigas y el rescate se convierta en tragedia. Yo digo que no participes en la pelea a menos que las cosas se pongan demasiado feas; pues tu fuerza será un recurso valioso.

—Yo sigo diciendo que estos monstruos no nos deberían de acompañar —dijo Helen cruzando los brazos. —Las guerreras como nosotros salvan gente, los Kakuseishas se la comen.

—Ellas pidieron nuestra ayuda, Helen. En el fondo, también son humanas —la regañó Deneve.

—Claro, ¿y qué me dices tú, cabello de color? ¿verdad que aún te duelen las piernas?

Clarice no respondió, estaba muy ocupada tratando de sanar sus piernas ayudada por Cynthia. Miata la miraba preocupada.

—Bueno; tenemos una ventaja táctica. Si la Organización está reclutando chicas nuevas, quiere decir que hay pocas probabilidades que nos las veamos con guerreras experimentadas. El problema será cómo no lastimar a las jóvenes.

—Yo sólo espero encontrar a Mio antes que sea muy tarde…

La discusión se estaba acalorando un poco, pero fue interrumpida por los Tainaka que se acercaron muy agitados.

—RITSU! RITSU!

—¿Mamá? ¿Papá? ¿Qué hacen aquí?

—Te estábamos buscando hijita, cuando vimos las noticias y no volvías a casa pensamos que tal vez estarías aquí… Satoshi también está muy preocupado…

—¿Puedes explicarnos por qué estaban peleando?

—Planeamos un rescate mamá. En las noticias hablaron de varias jovencitas que desaparecieron durante ese concierto —dijo Ritsu tratando de controlar su ira —planeamos un rescate, ellos… ellos… ellos tienen a nuestras amigas…. ELLOS TIENEN A MIO!

Una vez más Ritsu liberaba su Yoki, pero esta vez Galatea estaba tratando de calmarla.

—Tainaka-san! Recuerda que Miata y tú ya descubrieron el paradero de las chicas —le dijo Cynthia —mañana a primera hora iremos a liberarlas de la Organización y podrás reencontrarte con tu querida amiga Mio.

—Tiene razón, Ritsu-senpai. Recuerde bien por qué comenzamos a entrenar. El atacar sin un plan puede terminar mal para nuestras amigas.

La baterista asintió ya calmada. Sus padres la abrazaron y sonrió; era verdad. Tenían un plan a prueba de fallas. El silencio pronto fue interrumpido por los sollozos de Mugi.

—¿Mugi-chan?

—Gomen, Ricchan, Yui-chan, Ui-chan… de no ser por mí esto no hubiera pasado. Yo —pero la rubia fue callada por el abrazo de Yui.

—Daijobu, Mugi-chan. En cuanto esto termine, todas seremos inmortales y podremos seguir juntas para toda la vida. No es lo mejor que puede pasarnos, pero al menos estaremos juntas.

—Tiene razón Mugi. Pase lo que pase, estaremos juntas como siempre lo hemos estado desde que nos unimos al club.

Los fantasmas sonrieron.

—Descansemos lo más que podamos, mañana será un día duro.


Como dije, la batalla final está cerca. De cómo los Tainaka conocieron a Ritsu no lo pondré. Tal vez haga un fic de anexo que tenga esa historia junto con las de las Hirasawa, pero eso será mucho más adelante. Ah! la batalla final espero será algo épico!