Holas!!!!
Ahh…. Primero lo mas importante… ejem! FELIZ CUMPLEAÑOS SEVERUS!!!!!
Bueno supongo que tendremos que ir a dejarle forcitas a algun lugar… ¬¬
Hestia.Phoenix: ahhh… enserio esperas que sea largo? XDD pues sabes? Ni siquiera yo tengo pronosticado nada… creo que soy una escritora bien xanta la verdad, saludos!! Siempre buena onda tu!
Ale!: oh! Amo Valdivia! He estado ahí y muy mega hermoso!! Y bueno no me gusta mucho k tb alla haga calor… pronto viajare a Osorno que esta cerquita XD
LatexoHPo: te gusto el capi? Ahhh k bien! A mi tb me han gustado muchos tus historias! Y pss… gustosisima te regalo el calor que hace aquí, la verdad siempre me ha gustado mas el invierno XD
Black fairy: oh, claro que me puedes decir Lu XD, me suena lindo, y oye, no te comas las uñas mira que me siento mal, tratare de actualizar lo mas pronto posible aunque me demoro porque releo los capis :P
Diony Black Potter: te gusto? A k bien, ese es el mejor pago que puedo tener, gracias por tu mensaje!
Hanneloresnape: ahh… si yo tambien me le tiro encima!! Jajajaja guantazo jajajaja XD
Ya… di mucho jugo, pero prefiero responder s sus mensajes tan buena onda por qui… para que todos vean lo lindas k son! (ahh… que patera)
Decisiones
Había pasado el resto de la tarde con bastante mal humor, de mala gana subió al comedor para cenar… se sentía observado y encontró la fuente de esa molesta sensación, Granger lo miraba fijamente desde la mesa de su extremo izquierdo.
Seguro sigue pensando en lo malo que soy con ese inepto de Longbottom… pero ese chico debe forjar carácter, si sigue siendo tan débil será de los primeros en caer, ninguno tiene idea cuántas ganas tiene Bellatrix de acabar con él… -pensó mientras su cara tomaba un aspecto sombrío, habitualmente escuchaba las conversaciones del resto de los mortífagos cuando planeaban asesinar a alguien, o cuando se proponían convencer a su señor de acabar con quien los molestaba… mientras a él le ardía la sangre, muchos de eses blancos eran personas con las que el compartía, Dumbledore claro, estaba a la cabeza de la lista… volteó a la derecha, ahí estaba el anciano riendo con McGonagall mientras señalaba feliz un budín de chocolate…
Decidió que no tenia más apetito y como aún era temprano prefirió retirarse por una puerta lateral… avanzó despacio por los pasillos, lo molestaba profundamente ese repentino desequilibrio de su mente, si quería seguir vivo tenia que estar lo mas concentrado posible, cualquier distracción y seria su fin, y con él un gran retroceso para la orden, eso lo tenia más que claro.
Cuando entró al despacho no quiso encender las velas o la chimenea, se contentó con tornar el aspecto del cielo de su ventana falsa en uno cuajado de brillantes estrellas para que iluminaran tenuemente la habitación. Se sentó en la butaca que tenia tras el escritorio mientras sacaba y acariciaba con suavidad una delicada pluma negra del primer cajón del mueble. La pasó suavemente por una de sus mejillas mientras cerraba los ojos tratando de recordar…
Esto es para ti…
No tenias que molestarte Lily, en serio –sus mejillas se habían sonrosado aunque no podía contener una traviesa sonrisa en el rostro.
Vamos que dices!! Hoy es un día muy importante! Vamos Sev, ábrelo! –seguía extendiéndole una alargada y delicada cajita negra con un listón blanco.
El se mordió el labio mientras sus ojos brillaban… no era por el obsequio sino por la visión que tenia frente a él, ahí estaba su querida Lily…
Es hermosa –le dijo mientras examinaba una elegante pluma de fénix negro- muchas gracias –la miró a los ojos y le dio un suave abrazo.
Quisiera cambiar tantas cosas… -murmuró mientras guardaba nuevamente la pluma en el delgado estuche negro, solo la había usado en ocasiones muy especiales, o sea, en los cumpleaños y en otras fechas significativas para escribir a la chica que se la había regalado, la ultima vez que el pergamino sintió su rasgar había sido el día en que firmó con Dumbledore para encargarse de Pociones. Una imperceptible sonrisa cruzó su rostro… le había molestado bastante que el director no lo dejase impartir Defensa Contra las Artes Oscuras, deseaba tanto hacerles entender a los jóvenes potencialmente tan estúpidos como él a lo que se podrían enfrentar, lo que era realmente explorar en la magia oscura… pero no, tardó varios años en saber la verdadera razón de Dumbledore para apartarlo de esa clase, el anciano hacia mucho tiempo entendió que nadie que pretendiese durar en Hogwarts podía ocupar ese cargo, y nadie sabe cuánto quería el director conservar a su lado a ese joven brillante y sinceramente arrepentido que era Snape.
Ese día la había recordado más que otras veces, se sentía nostálgico, quería retroceder el tiempo, hacer muchas cosas diferentes, pero nada de eso era posible ya, había pagado muy caro su falta de decisión, su sed de venganza y su anhelo de grandeza… grandeza! Como si fuese grande ser el títere de un sujeto déspota que no le importa nada excepto él, que los trata como sirvientes, que los obliga a matar a quien le plazca, ni siquiera siguiendo los preceptos que él mismo ha establecido… no, claro que había cometido el peor error de su vida en dejarse seducir por el poder y las ideas retorcidas de Voldemort, por permitir que eso lo alejara de lo único bueno que había encontrado en la vida, de lo único por lo cual el había sido mejor, por lo que ahora podría ser alguien diferente a un solitario y huraño treintón, que no le interesa nada mas que ser lo suficientemente hábil como para poder seguir siendo útil a una causa que el mismo había ayudado a destruir tiempo atrás… se sentía acabado, sin fuerzas, enojado consigo mismo, responsable por todo lo que ocurría… simplemente Severus Snape estaba pasando por una de las peores bajas anímicas en mucho tiempo.
Tratando de apaciguar su mente que no dejaba de atormentarlo se levantó y caminó hacia la única fuente de luz en el cuarto, apoyó uno de sus hombros en la fría pared y trató de relajarse…
¿Dónde estarás ahora Lily? –preguntó con la vista fija en el cielo estrellado- ¿me has perdonado ya? ¿Crees que podrías llegar a perdonarme alguna vez? - Nada necesitaba más en ese momento que una de las cálidas sonrisas de su querida amiga, de su único amor…
Sintió un leve toque en el brazo, se giró con violencia y distinguió una figura en las sombras, debía estarlo imaginando, no era la primera vez que la veía junto a el cuando recorría los pasillos, cuando por las noches se sentaba un par de horas bajo el haya que tantas veces los había amparado… seguro incluso era uno de los pocos sueños agradables que había tenido pero que mas da! Lo importante es que estaba ahí, como siempre cuando más le hacia falta. No supo porqué pero le dio la espalda, tal vez seguía molesta con el… se sintió otra vez frente a la dama gorda… la última vez que hablaron, en ese entonces se comportó como un imbécil, quiso decirle tanto y no dijo nada!. Posó sus manos con ternura sobre sus hombros y la giró hacia él para poder mirarla a los ojos… como extrañaba el brillo de sus ojos al verlo! Pero no distinguió nada…
¿Eres tú…? Si, era ella… nadie más lo veía de esa forma, cuando creyó que no cabria más felicidad en su corazón ella le sonrió, provocando estallidos de alegría por todo su cuerpo, si claro que era ella… sus ojos brillantes, su sonrisa grande y sincera, no cabían dudas.
De pronto sintió unas manos tibias sobre sus brazos, ella ya no lo odiaba, ya no estaba decepcionada, en su mente sabia que de una u otra manera lo había perdonado… dieciséis otra vez, estaba en medio de un corredor observando a la hermosa chica que hacia muchos años le había robado el corazón, ahora haría lo que dejó pasar antes, ya no tenia miedo, no se sentía poca cosa frente a ella, una parte de él sabia que ella sentía lo mismo, la luz que desprendían sus ojos se lo decía. Subió una de sus manos hacia su nuca y la otra descendió hasta su cintura, ella no lo rechazó, seguía dócilmente junto a él… la beso, la beso pidiéndole perdón por todo, expresándole al fin cuánto la quería, cuánto la necesitaba, cuánto la había extrañado… estaba viviendo el más dulce y hermoso sueño que pudiese recordar en veinte agónicos años.
No pudo creer que alguien pudiese ser tan feliz, al menos no él, era muy extraña la sensación de plenitud que lo sobrecogía, se separó de ella y la miró a los ojos sonriendo, al fin se atrevía a acariciarla, a dibujar el contorno de su rostro con sus dedos… a tocar sus cabellos escarlatas suaves y lisos…
Un momento… -entrecerró un poco el seño… desde cuando que Lily tenia un cabello más rizado?
¿Qué pasa? –escuchó que alguien le decía desde las sombras, con una voz que nada tenia que ver con la fresca y clara voz de Lily…
Presa del pánico la soltó de inmediato mientras sus cabeza daba vueltas y rebuscaba entre su túnica.
Lumus! –dijo a viva voz mientras sus peores pesadillas se volvían realidad.
No… esto es una pesadilla –se dijo mientras apoyaba su espalda contra la pared del despacho, hacia solo unos segundos se sentía el hombre más feliz de la tierra y en cambio ahora…
La seguía mirando con horror y cuando ella trató de acercársele no tuvo empacho en apuntarla con la varita, ella no era real, de seguro, y aunque no entendía porqué, su mente le estaba jugando una mala pasada y Granger se había colado en sus pensamientos, sueños o lo que fuese, de seguro esa niña estaría en su sala común con Potter y Weasley… aún así no podía verla a la cara, se repetía que todo era una espeluznante pesadilla, pero tenia que despertar pronto o se volvería loco! Levantó la vista y vio la jarra que los elfos domésticos solían dejarle con agua limpia todos los días.
Eso es! –pensó mientras avanzaba rápidamente hacia la mesita junto al escritorio, sin miramientos se la vertió encima, cuando sintió el frío penetrante respiro hondo… si, seguro que ese frío que le calaba los huesos no podía ser parte de un sueño.
Aún esperanzado con la idea de que había despertado se volteó, pero de inmediato supo que sus esperanzas fueron vanas… ya no tenia idea que sucedía, no podía, no quería reconocer que era cierto, ¿Cómo pudo ser tan idiota? ¿En verdad había besado a una de sus alumnas?
No… -ya ni siquiera sus piernas tenían la fuerza suficiente para sostenerlo, sin importarle nada se dejó caer en el suelo, se agarró la cabeza entre las manos, no podía ser, no podía estarle pasando eso… una alumna, no era posible… después de algunos minutos recobró la cordura, aunque prefería pensar lo contrario estaba seguro que aún seguía de pie ante el, seguramente mirándolo con asco y desprecio, ¿Qué debía hacer? Se incorporó juntando todas las fuerzas que le quedaban.
Granger… dígame que esto no pasó –le dijo lo más calmadamente que pudo, aunque por dentro tenia unas ganas terribles de destrozarlo todo, se maldijo a si mismo, había creído estúpidamente que estaba frente a Lily, que la había besado a ella, sin embargo la pobre chica que tenia enfrente se había visto envuelta en una situación que de seguro traería pésimas consecuencias… cuando estaba a punto de decirle algo más, incluso de disculparse y ofrecerle alguna poción para que pudiese olvidar el incidente escuchó su voz temblorosa.
Claro que no… -le dijo antes de salir dando un portazo.
Snape, quiso seguirla, quiso decirle que había sido todo una equivocación, un terrible error, pero las fuerzas lo habían abandonado por completo. Se sentó en la silla junto a una de sus estanterías y hundió el rostro entre sus manos temblorosas.
OoOoOoOoOoOoO
No supo cómo pero de pronto se encontró dentro de un cuarto de servicio, como ya era tarde no había nadie… estaba sentada sobre uno de los sanitarios y trataba inútilmente de contener los espasmos que la sacudían por completo en cada nueva descarga de las emociones que emergían en forma de lagrimas…
Soy una idiota… ¿Cómo pude creer que él me quería también?, yo siempre seré la sabelotodo amiga de Potter… ¿Cuándo lograré meterme eso en la cabeza? –le dolían los ojos y la cabeza, sentía todo el cuerpo adolorido… ya estaba empezando a entender que no era todo alegría y cosquilleos en la garganta. Después de casi deshidratarse por completo, de golpear la puerta de la cabina con puños y piernas, de criticarse y martirizarse, al fin abrió la pequeña puerta y avanzó hacia los lavabos… parecía un zombi, su rostro estaba pálido y conservaba las marcas que le habían dejado las lagrimas al caer.
Claro que se asusto de esa forma… soy horrible –no pudo seguir viendo su reflejo.
En esos momentos Hermione estaba por completo convencida que ella tenia la culpa, de seguro Snape esperaba a alguien y ella se había ido a meter a su despacho.
Seguro que si hubiese tenido que ir esta noche me lo habría dicho al final de la clase –se dijo mientras comenzaba a mojar sus rostro con grandes cantidades de agua.
OoOoOoOoOoOoO
Ginny se paseaba de un lado a otro de la sala común, ya era bastante tarde y no quedaba nadie excepto ella en pie, aunque claro le había tocado echar a un par de chicos quienes se resistían a subir a su dormitorio sin tener noticias de una joven de cabellos castaños algo rebeldes.
Ni te creas que me moveré de aquí, no hasta que Hermione regrese, así que ya puedes ir sacándote esa idea de la cabeza niñita… -le había dicho Ron justo antes de que ella lo amenazara con la varita y lo obligase a subir. Harry en cambio, le había costado sólo un poquito menos, él era menos testarudo que su hermano, aunque no por eso había aceptado sin condiciones.
Debes prometer que nos dirás qué es lo que le esta pasando –le dijo mirándola directamente a los ojos.
Eso no se vale!, ¿Cómo podría decirle que no si me ve así? –la pelirroja sólo sonrió tontamente, dándole a entender que lo haría… es que no podía negarse ante esos ojos verde intensos.
De eso ya hora y media, eran pasada la media noche, se mordió el labio, sabia que su amiga era perfectamente capaz de cuidarse sola pero recorrer los pasillos tan tarde y en esos tiempos de guerra y ella siendo hija de muggles y la mejor amiga de Harry Potter… cuando se había decidido a ir a buscarla aunque se enojase sintió que se abría el retrato y cuando giró hacia la abertura vio claramente a una castaña de ojos caramelo que llevaba la cabeza gacha y la mirada perdida.
Se acercó a ella con cuidado, algo definitivamente no iba bien, aún con la poca luminosidad que quedaba todavía en la sala común pudo ver claramente sus ojos hinchados y muy rojos, su piel mas pálida de lo habitual y sus labios algo azules por el frío infernal que se había apoderado del castillo.
¿Herm? –le dijo suavemente, mientras se le acercaba un poco más- por favor dime que te ocurre… estoy preocupada por ti, Harry y Ron ellos… -pero la chica no la escuchaba, Ginny tuvo la sensación que ni siquiera la había visto, subió cabizbaja las escaleras hacia sus dormitorios y desapareció tras una vuelta.
Se sintió impotente, al principio creyó que todos esos cambios de humor y extrañas actitudes se debían a que le gustaba su hermano, pero ahora estaba destrozada y Ron no se había movido de la sala común y se veía igual que siempre, aunque claro preocupado por Hermione igual que todos… -soltó un suspiro de resignación, dejaría que descansara, que se repusiese de lo que fuera que le hubiese sucedido, pero se dijo que llegaría al fondo del problema, cualquiera que tuviese en esas condiciones a su amiga se las vería con ella, claro que si.
OoOoOoOoOoOoO
Alzó la vista sólo para ver cómo la puerta se cerraba de un portazo… si antes se sentía miserable ahora ni esa palabra podía describir lo que sentía. Una o dos veces se dirigió hacia la puerta convencido de que seria mejor arreglar todo el asunto cuanto antes, pero no alcanzaba a tomar el picaporte cuando las fuerzas lo abandonaban y volvía a pasearse maldiciendo su estupidez.
¿Y qué mierda hacia Granger aquí? –masculló en una de esas oportunidades- seguro venia por lo de la poción… -se respondió mientras levantaba un poco los brazos- claro… con lo extraña que es de seguro venia por eso, debí decirle hoy en la tarde, pero esa niña me sacó de quicio y me hizo olvidar por completo lo demás… tendré que hablarle, no puedo dejar esto así, esa pobre mocosa de seguro esta preguntándose porqué rayos la bese sin más, espero no le diga a nadie… no, claro que no lo hará -aun en esos momentos pudo gesticular su habitual sonrisa mordaz- nadie en su sano juicio andaría diciendo por ahí que yo…
Al fin se dejo caer en la butaca tras su escritorio, de uno de los cajones inferiores extrajo una botella de Whisky de Fuego, estaba prácticamente llena, aunque para sus adentros supuso que no seguiría así mucho tiempo más, por un lado el también quería olvidarlo todo, desaparecer, no quería enfrentarse a la muchacha al día siguiente, lo sorprendía que no le hubiese dicho nada, aunque de seguro estaba tan impactada que apenas y pudo salir.
Soy el tipo más imbécil del planeta –dijo mientras comenzaba a llenar un delicado vaso con el licor ambarino y se lo tomaba de un solo sorbo.
OoOoOoOoOoOoO
Al amanecer comenzó a llover torrencialmente, incluso el clima solidarizaba con ella, había pasado una noche terrible… no supo muy bien como sus pies la llevaron hasta la torre Gryffindor, ya era tarde, Parvaty y Lavander habían bajado hacia unos minutos y ellas siempre se levantaban con el tiempo justo para desayunar antes de las clases, pero ella no quería desayunar, no quería ir a ningún lugar donde supiese que podía encontrarse con él… se dió una vuelta en la cama mientras una solitaria lágrima rodaba por su nariz.
¿A quién habrá estado esperando? –después de las primeras horas de culparse por lo ocurrido esa pregunta la había atormentado, estaba claro que el la había confundido con alguien, eso significaba que al contrario de lo que ella y todos creían Snape no era soltero… suspiró, ya no le quedaba ni una lagrimas más que botar- se nota que la quiere mucho, nunca pensé que pudiese ser tan… -se sentó en la cama, ya no había caso, no había nada que hacer, la única salida posible era olvidarse lo antes posible de él, eso seria lo mejor- que afortunada eres… -dijo cerrando los ojos y recordando las suaves caricias, los delicados roces de los labios, sus ojos brillantes y su sonrisa.
Abrió las cortinas y se miró al espejo junto a la mesita de noche, si me ve ahora le daré incluso más asco, se dijo con crudeza mientras trataba de ordenar su cabello. Tomó su mochila, abrió la puerta del dormitorio y bajó los peldaños de la escalera de caracol.
Hermione!! –tres jóvenes la miraron con sonrisas que pronto se apagaron, aunque ella trataba de actuar con normalidad ellos la conocían demasiado bien como para no notar que algo le pasaba. Ginny fue la primera en adelantarse y la miró con los ojos cargados de preocupación y pena.
Por favor Herm, déjanos ayudarte –le dijo casi suplicando.
La castaña le sonrió mientras sus amigos también se acercaban y la saludaban con algo de reserva. Para calmarlos les dijo que Snape la había retado porque casi había arruinado por completo el Veritaserum y que como no estaba acostumbrada a que las cosas le salieran tan mal, se había comportado como una niña y que por eso Ginny la había visto llorando, pero que ya todo estaba bien, que solo la había pillado en un mal momento y por eso su reacción.
El joven moreno y la pelirroja le sonrieron y le dieron calurosos abrazos, contentos y aliviados, ya que pensaron que podría ser algo mucho peor. Les tranquilizaba mucho entender al fin el comportamiento de su amiga, claro Snape con lo neurótico y perfeccionista que era de seguro la tenia con los nervios de punta.
Cuando ya bajaban, sin embargo, Ron la tomó del brazo y la separó un poco de los otros dos.
¿Lo que dijiste era cierto no? –la miró más serio de lo que lo había visto jamás.
Si… -le dijo ella aunque no lo pudo mirar directo a los ojos.
Hermione, si es algo más debes tenerme confianza, estás muy pálida y andas en las nubes y no es solo desde ayer… -le insistió.
Tienes razón Ron, es desde el día en que Snape me puso ese estúpido castigo –le dijo siendo bastante honesta- ya les dije, no reacciono muy bien cuando me siento frustrada, eso es todo… ya no te preocupes por mi, te juro que estaré bien –la castaña lo miró a los ojos mientras le sonreía lo más naturalmente posible.
De acuerdo, yo… solo quería asegurarme que estarás bien… yo, tu me importas –le dijo ahora desviando la mirada y sin poder contener un leve sonrojo de sus mejillas.
Lo se Ron, tu también me importas –lo miró directo a sus azules y brillantes ojos, él era la salida a toda esa angustia que sentía, el la hacia sentir bien, aunque peleasen todo el día a ella le encantaba…
Estoy segura que lo de Snape fue sólo una tontería, algo que a todas las estudiantes puede pasarles, solo admiración, que yo confundí con algo más –pensaba mientras bajaba hacia el aula de Encantamientos, miró al joven alto de nariz alargada que caminaba junto a ella con una sonrisa dibujada en los labios- tengo que volver a ser yo, ya basta de sueños locos e imposibles, basta de buscarlo con la mirada, ya no más… lo único que me ha acarreado esta situación son solo problemas y penas, se acabo.
Y con este pensamiento en mente, comenzó un nuevo día, en el que supuestamanete retomaría la normalidad en su vida, en el que su profesor de pociones seria sólo eso, en el que sus amigos le pedirían ayuda con los deberes y terminaría la tarde sentada frente al fuego acariciando a Crookshanks y riendo con Ginny.
Espero les haya gustado, gracias por leer.
Cariños!!
