Mil
gracias a Nande por betearme este capi!
Uno mas y llegamos al
final!
EL
SLYTHERIN HUFFLEPUFFBy:
Cheryl Dyson CAPITULO
10
Mañana y Celebración
Al trató de terminar su desayuno, pero se estaba distrayendo con Score, quien hablaba alternativamente con su abuela o Lily y colocaba pedazos de comida en sus hermosos labios. Después de un tiempo, se rindió en su intento de consumir comida y simplemente colocó un codo en la mesa y observó a su amigo desconcertado.
Score le miró agudamente en ese momento y se inclinó para convencerle de comer un poco de tostada.
–Necesitas comer, Al–dijo ausentemente. Seguía dándole pedazos de carne, frutas y pan en la boca y a duras penas Al resistió las ganas de chupar los pálidos dedos en cada ocasión… bueno, la mayoría de las veces. Si la abuela de Score pensó que era extraño que su nieto alimentara a su amigo, con mucha gracia no dijo nada. Lily los ignoró, a menos que la conversación le interesara.
No fingió prestar atención a lo que decían. Narcissa le preguntó a Score sobre la escuela y Lily de vez en cuando soltaba alguna historia. Él ya sabía todo lo que se podía conocer sobre las clases y calificaciones de su amigo, y la mayoría de los chismes de Lily ya los había escuchado.
Finalmente se rehusó abrir la boca para recibir otro pedazo de comida y Score paró una mano alrededor de sus hombros para acercarlo.
–¿Te sientes bien? Pareciera como si te fueras a dormir en cualquier momento.
–Cansado–admitió. Ocultó un bostezo detrás de su mano e inclinó su cabeza en el hombro de Score– ¿Por qué estoy tan cansado?
–Lo más probable es que sea la poción– respondió Score– A ellos les gusta cuando duermes todo el día, para que así no te lastimes. Vamos, te llevaré a la biblioteca. Puedes descansar en el sofá mientras leo. Estoy seguro de que mi padre nos traerá noticias del hospital tan pronto como escuche algo.
–¿A estado James por aquí?– preguntó Al a su hermana.
–Aún no.
Scorpius lo ayudó a ponerse en pie. Soltó un amable "buenos días" a Narcissa y dejó que su amigo lo arrastrara a la biblioteca. No quería dormir, quería ir al hospital y ver a su papá. Score escuchó sus quejas mientras buscaba un libro de los estantes, pero no dijo nada. Volvió a bostezar y se estiro con gracia en el sofá cuando Score se sentó con el libro en mano.
Colocó su cabeza en el regazo de su amigo y suspiró feliz cuando un suave y repetitivo movimiento de mano le acariciaba los cabellos apartándolos de su frente.
–¿Qué lees?–preguntó somnoliento.
–Duérmete o te golpearé con el libro– advirtió Score.
Al frunció el ceño, pero aún así cumplió la orden.
Despertó cuando su almohada se movió de repente, llenándolo de pánico por los residuos de una pesadilla. Se sentó rápidamente y parpadeó ante una sacudida de dolor que lo embargó. Recordó donde estaba mientras que los dedos de Score se separaban de su cabello. Antes que pudiera decir algo, notó al padre de su amigo parado cerca de ellos. Lo más seguro fue que su aparición alteró a Score.
–Señor Malfoy ¿Está mi papá…
–Está despierto, Albus. No está del todo bien, pero tenemos esperanzas.
Las palabras eran lenguaje-alarmante-de-adulto para decir que algo había salido espantosamente mal.
–¿No está bien? ¿Esperanzas en qué?–preguntó moviendo sus manos, una de las cuales se encontró con la de Score, quien la tomó y le dio un apretón tranquilizador.
El señor Malfoy habló nuevamente.
–No puede caminar, pero debe ser algo temporal. Lo traeré a casa pronto, ya que estoy seguro que no hay tanta capacidad en San Mungo para todos los Weasleys y aquellos amigos de Potter que le visitan.
Se volvió a sentar, casi inclinándose a la cálida figura de Scorpius. El señor Malfoy los observó por un momento y después preguntó.
–¿Dónde está Lily?
–Umm… No estoy seguro. Creo que me he quedado dormido por un tiempo.
–La buscaré.
Abandonó la biblioteca y Al suspiró. Score levantó la mano de Al hasta la altura de sus labios y le beso los nudillos.
–¿Quieres seguir durmiendo?–preguntó el rubio. Se inclinó para repartir besos en el cuello del moreno y Albus se pregunto cómo podía preguntarle eso después de haber destruido cualquier rastro de fatiga. Los pálidos dedos tocaron su quijada y le movió la cabeza para besarlo.
–¿Qué tal si tu padre regresa?– preguntó cuando hicieron una pausa del beso para respirar.
–¿Y? Ya nos encontró besándonos antes.
Score le volvió a besar y se preguntó si había sido una buena idea despertar el lado determinadamente amoroso de la personalidad de Score.
–¿Lily?– dijo a duras penas.
–¿Crees que a ella le importe?–preguntó Score para después pasar la punta de su lengua sobre los labios de Al.
–Lo más probable es que no–admitió. Se rindió y envolvió sus manos en el rubio cabello. Como si la rendición fuera todo lo que Score buscaba, se apartó con el ceño fruncido.
–Aunque mi abuela puede que si quede pasmada. No quisiera darle a la vieja un susto fatal.
Al rió.
–Creo que serías tú quien recibiría un susto fatal si ella escuchara como la llamaste.
–Puede que tengas razón–sonrió Score– ¿Tienes hambre? Has estado dormido por unas cuantas horas.
–Puedo comer.
En su camino al comedor se encontraron con Lily, quien se tiró a los brazos de Al.
–¿Escuchaste la noticia? ¡Papá va a estar bien! ¡El señor Malfoy lo va a traer aquí y vamos a tener una fiesta! Me voy a vestir– abrazó a su hermano y le dio un pellizco antes de salir corriendo. Al se giró hacia Score.
–¿Fiesta?
Score suspiró.
–Me lo tuve que haber imaginado cuando mi padre dijo que San Mungo estaba lleno de gente. Si planea traerlos aquí, abuela insistirá en un evento de gala. Será mejor que nos vistamos apropiadamente.
Quería discutir, pero Score lo empujo hacia las escaleras sin misericordia y después pasó demasiado tiempo vistiendo y desvistiéndolo con escasos besos y caricias de por medio. Cuando se trataba de arreglarse, Scorpius Malfoy era dedicado al asunto.
Cuando estuvo lo suficientemente listo para satisfacer a Score, el rubio lo miró con ojos críticos y tomando un peine lo pasó por sus oscuros cabellos. Y mientras lo peinaba se inclinó a susurrarle.
–Te ves hermoso. No puedo esperar a quitarte la ropa, más tarde.
Quiso preguntar que había de malo en quitarse la ropa en ese momento, pero se distrajo con su amigo desvistiéndose.
–¿Por qué estamos vestidos como Slytherins?–preguntó camino al salón azul, el cual quedaba lejos del cuarto de Score. Su amigo estaba vestido de gris platinado y pensó que parecía una criatura etérea algo cómica.
–Porque te ves increíble en verde y mi padre lo encontrara divertido–contestó Score.
Sonrió ante la palabra increíble. En ese momento ya no le importaba usar la túnica esmeralda que Scorpius había insistido en que se pusiera.
La habitación estaba llena de gente pululando, mucho de los cuales no reconoció, aunque si le dio un exuberante abrazo a Teddy cuando lo vio.
–Tu padre llegará en cualquier momento– dijo el Auror estirando su mano para despeinar a Score, el cual lo fulminó con la mirada. Al sonrió con arrogancia cuando su amigo intentaba arreglar su cabello desordenado y la fulminante mirada fue dirigida igualmente a él. Teddy saludo con la mano a otro Auror y se retiró. Al se inclinó hacia Score y le susurró.
–Te ves cautivador con el cabello así desarreglado.
Score sonrió con burla y continuo acomodándose los cabellos, pero un tenue rosado en sus mejillas apareció.
– ¿Cautivador, Albus? ¿Dónde aprendiste esa palabra?
–De ti, por supuesto– respondió y agarró una copa de champaña de una bandeja que flotaba por los alrededores. Antes de que pudiera tomar un trago la copa desapareció de su mano.
–Maditos hechizos de detección de menores– murmuró. Score pasó una mano alrededor de sus hombros y lo acercó más a él.
–No necesitas emborracharte esta noche–dijo Scorpius– Te quiero despierto y en tus cinco sentidos.
Quiso preguntar porque, pero tenía sus sospechas. Tomó un vaso de jugo de calabaza y lo bebió de un trago para bajar el repentino calor que se había apoderado de él. No ayudó mucho.
Vagaron por los alrededores y saludaron a los tíos y tías de Al. Lily, Rose y Hugo se acercaron a ellos una vez terminado el recorrido, se quedaron en una esquina sentados en sillas intercambiando chismes de la escuela, hasta que susurros emocionados llenaron la habitación. El señor Malfoy había llegado con su padre.
Al y Lily corrieron por la habitación para lanzarse sobre su padre y llorar de alegría. Su padre estaba parado rígidamente, pero los abrazo a ambos.
–Me inclinaría y les daría un beso a ambos, pero no me puedo doblar, aún– dijo su papá con una amplia sonrisa. Fue allí cuando notó que su padre flotaba un poco por encima del suelo. Tenía adjuntado un aparato de algún tipo, con hechizos que lo mantenían levitando y derecho.
Se preocupo inmediatamente, pero su padre estiró la mano y le apretó el hombro.
–Está bien, Albus. Me dijeron que es temporal.
No estaba tan seguro de eso. No creía que su padre le mentiría, pero tal vez también se estaba mintiendo a él mismo. El señor Malfoy fue más tranquilizador.
–Él estará bien, Albus. Me aseguraré de ello.
Sonrió, pensando que Score y su padre eran muy parecidos. Si el señor Malfoy lo decía, entonces lo cumpliría. Tía Hermione abrazó calurosamente a su papá mientras que el tío Ron y el señor Malfoy se fulminaban con la mirada.
Score lo tomó de la mano y lo alejó.
–Vamos. Lo obligarán a hablar con todos los adultos por el resto de la noche. Lo verás más tarde.
Lily lo siguió de vuelta a la esquina y vio que James se les había unido. Su hermano mayor lo abrazó fuertemente, lo cual era para nada el estilo de James y le tomó unos segundos responderle de la sorpresa. Finalmente envolvió un brazo alrededor de su hermano y lo apretó, solo con un brazo, ya que el otro aún estaba siendo sostenido por Score.
–No mires ahora, pero la abuela Molly viene hacia acá–dijo James.
Apretó la mano que sostenía su amigo. Su abuela lo envolvió junto con James en un abrazo lleno de lágrimas. Casi ni podía hablar del llanto.
–Oh, mis pobres, pobres niños–lloró–¡Mi Ginny los amaba tanto! Ven, Lily.
Lily se unió al sollozante círculo. Aunque el brazo de Al estaba en una posición incómoda, se rehusó a soltar a Scorpius. Al rato la abuela Molly los tenía a todos llorando abiertamente de nuevo. El abuelo Arthur le dio unas suaves palmadas a su esposa y se veía tan perdido. Su abuela finalmente se calmo un poco.
–Bueno, por supuesto mis pobres niños vendrán a casa con nosotros– anunció.
Se alejó del abrazo y se abrazó fuertemente a Score. El rubio soltó la mano de su amigo para abrazarlo con ambas manos logrando así un círculo protector. Miró a James con preocupación. Amaba a su abuela, pero ella tendía a tratarlos a todos como si tuvieran cuatro años. Su amor era un tanto asfixiante.
–Nos quedaremos aquí, abuela–dijo James– queremos estar cerca de papá. El señor Malfoy acordó que va a cuidar de él.
Reaccionó como si le hubieran abofeteado.
–¿Malfoy?– dijo confundida–¿Desde cuándo algún Malfoy se preocupa por un Potter?
Al jadeo y sintió el agarre de Score apretarse dolorosamente.
–¡Molly!–dijo el abuelo de Al en un tono de asombro.
–Disculpe, señora– dijo Scorpius amablemente– Creo que ha sido mal informada. Los Malfoy nos preocupamos muy profundamente por los Potter. Muy. Profundo– las dos últimas palabras fueron casi una amenaza y Al se sintió casi mareado por un momento. El cuerpo de su amigo estaba caliente y fuerte en su espalda.
Su abuela fulminó con la mirada a Scorpius como si se hubiera convertido en algo insoportable. Sintió las repentinas ganas de agarrar a Score y huir.
–Yo me quedo con Scorpius– dijo firmemente.
Para su sorpresa, James desordenó su cabello riendo.
–No traten de separa a estos dos– advirtió– ellos comparten un solo cerebro.
–Y todo lo demás– murmuró Lily, pero soltó una risilla a las palabras de James. La tensión se aminoró un poco.
Abuela Molly sollozó.
–Está bien. Puedo ver que estoy siendo superada en números. ¿Qué hay de ti Lily?
Los ojos de Lily se abrieron enormemente y abrazó a James repentinamente.
–También me quedaré, abuela. Lo siento, pero quiero estar con mis hermanos ahora.
–Muy bien, pero hablaré con tu padre sobre esto– le dio a Lily una última mirada nostálgica y acarició suavemente su cabello pelirrojo antes de romper en llanto nuevamente. Por suerte el abuelo Arthur se la llevó.
–Gracias a Merlín se acabó eso– susurró Score en el oído de Al. Tuvo que concordar con su amigo. Prefería mil veces estar con la calmada influencia de Scorpius que con la sobrepasada histeria de la abuela.
Rose y Hugo regresaron de donde habían ido huyendo y rápidamente Hugo los tuvo riendo con sus imitaciones muy acertadas de todos los adultos de la habitación. James declaró que eran payasadas de niños para tolerarlo por más tiempo y se fue, pero Al podía ver que su hermano estaba agotado y solo uso eso como excusa para ir a la cama.
Lily tuvo la magnífica idea de darles a Rose y Hugo un paseo por la mansión antes de que sus padres se los llevaran a casa.
–¿Quieren venir?–les pregunto a Score y Al.
–Yo vivo aquí– respondió secamente Score.
–Ya la he visto toda– añadió Al. Lily se encogió de brazos y se fue arrastrando consigo a los dos Weasley– Ha estado aquí dos días y ya actúa como si fuera la dueña del lugar.
El pulgar de Score había estado acariciando suavemente parte de su cuello por la última media hora y la suave caricia estaba despertando cosas en su cuerpo que no deberían despertase en una habitación llena de personas.
–¿Albus?– preguntó Score contra sus mejillas mientras que su mano tomaba la cerveza de mantequilla de las manos de Al y la dejaba en una mesa.
–¿Si?–preguntó, esperanzado en que el rubio sugiriera que fueran a la habitación.
–Te voy a besar ahora mismo– dijo para luego besarlo. No fue un beso sutil, sino uno arrasador y exploratorio que lo dejó sonrojado y sin aliento. Su amigo rió cuando se le quedó mirando sorprendido.
–Lo siento–dijo Score– eso fue muy malvado de mi parte. Solo quería ver la cara de tu padre.
–¿Qué?– se dio la vuelta para encontrar a su padre a unos cuantos pasos de él, justamente petrificado del asombro. El señor Malfoy estaba a su lado y su expresión era parecida a la de Score.
–Mi padre sabe sobre nosotros, así que es lo más justo– racionalizó y Al giró para fulminarlo con la mirada.
–Mi papá ha pasado por mucho el día de hoy. El asombro pudo haberlo matado.
–Tu padre ha sobrevivido un duelo a muerte con un malvado y loco mago. Dudo demasiado que un pequeño beso vaya a lograrlo.
Se arriesgó a mirar a su padre una vez más y estuvo aliviado de ver que su mirada de asombro había sido remplaza con una reflexiva. El señor Malfoy parecía estar abrazando a su padre por lo menos tan cerca de lo que Score estaba a él.
–Creo que es tiempo de irnos– dijo Score en una forma que le envió escalofríos por todo el cuerpo de anticipación a lo que pasaría. Miró una vez más y la multitud ya se había tragado a su padre y al señor Malfoy, así que permitió que Score lo guiara. Contento aplazaría esa conversación con su padre lo mas que pudiera. Se pregunto, en todo caso, si su papá realmente estaba enamorado del señor Malfoy, entonces, tal vez no se opondría a los sentimientos que posee por Score.
Todo pensamiento sobre su padre desapareció el momento en que entraron a la habitación de Score y la puerta se cerró con seguro. Score se giró hacia Al y lo recostó sobre la puerta con un beso. El rubio devoró su boca mientras que sus manos se paseaban por todo su cuerpo.
Albus rió, logrando que Scorpius se apartara mirándolo con curiosidad.
–Eres lindo cuando estas así de tímido– bromeó Al.
Score sonrió y se movió nuevamente. Sus pálidas manos desabotonaron la túnica esmeralda, así que decidió que mejor él también comenzaba con Score. Hubiera sido más rápido sino estuvieran entretenidos besándose, pero una vez comenzado no podían parar. Besó con entusiasmo, bebiendo del sabor de Score. Casi no podía creer que todo lo que había deseado lo tenía literalmente entre sus manos.
Sus ropas cayeron a medida que se alejaban de la puerta y se acercaban a la cama. La piel desnuda de Score era casi demasiado que soportar para Al. Sus caricias, antes ansiosas, comenzaron a disminuir suavemente mientras que recorría el pálido hombro, las costillas y costados.
–Score, eres tan hermoso– suspiró.
Las manos de su amigo se movían igual de lentas.
–Tú también Al. Merlín, si.
Cayeron en la cama de Score y mitad se arrastraron, mitad gatearon hasta el centro. Albus se movió hasta quedar acomodado parcialmente sobre Score. Continuaron besándose con pasión y sus manos explorándose, evadiendo las áreas más calientes para prolongar las sensaciones. Al estaba duro como una roca y sabía que estaba goteando sobre las caras sabanas. Finalmente cambió de posición, metiendo sus piernas entre las de Score y deslizándose hacia arriba. Scorpius jadeó cuando sus erecciones se tocaron y frotaron. Repitió la deliciosa fricción un par de veces más y mordisqueo los labios de Score.
–Umm, no puedo esperar a estar dentro de ti, Score.
Sus jadeantes respiraciones se mezclaban y los dedos de Scorpius apretaron el trasero de Al, acercándolo más.
–Buena esa, Al. Quisiste decir que no puedes esperar a sentirme a mí dentro de ti.
Al se separó un poco para mirar los hermosos ojos grises de Score.
–No puedes estar hablando en serio–dijo
Score rió.
–En serio, Albus. ¿Realmente pensaste que yo iría abajo?
–Bueno, sí.
Los ojos grises se entrecerraron.
–En tus sueños, Potter.
Al sonrió con sarcasmo un poco y levantó ligeramente la quijada con algo de determinación.
–Ya estoy arriba, Scorpius.
–Buena suerte manteniéndote en esa posición.
Ocultó su sonrisa y se preparó para la lucha de su vida. Independientemente de cómo terminaría, sabía que iba a ser bueno.
TBC…
Notas finales:
Bueno
este fic esta en su final!!! Lastimosamente! Jajaja pero ha sido todo
muy divertido! Estoy muy contenta de anunciarles que Cheryl acaba de
subir un extra de esta historia así que tendremos un poquito mas de
estos dos tortolitos! Mil Gracias a Nande-Chan por betearme este
capi!! Y gracias a todos por leer!
No olviden pasar por el
capitulo final del SlyGry!!
Besos
Krispy
