DISCLAMER: LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, SOLO ESTA TRAMA QUE ESTOY ESCRIBIENDO.

DICHO ESTOY ACLARADO EL PUNTO, ME GUSTARIA AGRADECER A MIS LECTORES, SOBRE TODO A LOS QUE ME DEJAN SUS HERMOSOS REVIEWS QUE SON LOS QUE ME ANIMAN A ESCRIBIR PRONTO LAS ACTUALIZACIONES.

samantha

Elsy82

cintita potter

Percy

mirypunky

Leonor dzib-Xooc

ANTES DE EMPEZAR A LEER LES SUGIERO, BUSCAR LA CANCIÓN "LAURA NO ESTA" DE NEK, LA CUAL SIRVIÓ PARA INSPIRACIÓN Y ES ALGO ASÍ CONO EL SOUNDTRACK DE ESTE CAPITULO, PERO MAS QUE TODO EN LA PARTE FINAL DEL MISMO.


CAPITULO X

¡Quédate¡

Luego del la pequeña confrontación con su nuevo profesor, y sintiéndose aliviada de llegar a un lugar que le era amigable, la biblioteca Hermione Granger respiro aliviada y se dirigió a la mesa de siempre. Ahí ya estaba Theo, como de costumbre sentado de manera desenfadada y leyendo el mismo grueso libro de caratula negra el cual no parecía pertenecer a la biblioteca del colegio. Al verlo Hermione sonrió y se acerco a él, al sentir su presencia Nott levanto la vista, la miro con indiferencia y esto la hirió como cuchillos de hielos entrando en su corazón, no entendía porque el cambio, sin embargo, trato de ignorarlo.

- ¡Hola compañero de lectura ¿cómo estás? – dijo en tono jovial y con una sonrisa estampada en el rostro, pero no hubo ninguna reacción por parte del chico, entonces agrego:- ¡Hola Theo!

El joven levanto la mirada la cual seguía siendo fría e indiferente y luego dijo:

- ¡Ahh! ¿Te diriges a mí? – dijo con voz fría y calculadora.

- Claro, Theo. ¿A quién mas podría ser?- respondió tratando de mantener su sonrisa.

- No sé, pensé que tal vez al un descerebrado, con cara de troll llamado Krum— respondió con tono indiferente mientras volvía a mirar el libro.

- Jajaja, pero que cosas dices Nott ¿Cómo podría hablar con Viktor si no está aquí? – dijo Hermione en tono dulce.

- ¿Viktor? Así que ya se lo tratas de tu. Vaya que rápido van las cosas, tal vez mañana le digas "Trollcito" y en vacaciones de navidad celebren su boda.- Dijo Nott permitiendo que parte de la ira que sentía saliera a flote.

- Vaya, ¿de dónde viene todo esto? – dijo la castaña sin entender el ataque de Theo.

- No lo sé. Tal vez venga de ayer frente al lago, donde pudo haberse aprovechado de ti y tú muy confiada lo dejaste que te llevara, sin pensar en sus posibles intenciones.- dijo explotando en una ataque de ira.

- ¿Nos estabas espiando? – exclamó totalmente sorprendida y mas confundida

- Yo no estaba espiando, me aseguraba de que no tratara de hacerte daño, ya que tu sentido común había desaparecido alguien tenía que ejercer su función. – gritó Nott y la señora Pince le dio una mirada severa.

- Qué lindo que te preocupes por mi.- dijo Hermione enternecida y lo abrazo efusivamente.

- Suéltame me arrugas el traje. - Dijo en tono osco mientras se soltaba del abrazo.

- Di lo que quieras, yo se que tú me quieres.- dijo Hermione aun sonriendo.

- Eso quisieras.- dijo mientras volvía a su lectura.

Hermione no dijo nada pero seguía mirándolo con una sonrisa en su rostro y su corazón sobre cogido de ternura. Luego de un rato se sentó en frente a leer un libro.


El día estaba nublado en el Londres muggle, el café más de moda estaba a reventar, las personalidades más famosas acostumbraban visitarlos, así que era lo más in del momento. En una mesa cerca a la ventana un hombre de treinta y siete años tomaba café mirando por la ventana como esperando que algo pasara, su rostro y figura lo hacían parece más viejo de lo que en realidad era y unas oscuras ojeras atestiguaban sus largas y pesadas noches sin descanso. No hace mucho había entrado al establecimiento, el encargado lo condujo hasta su puesto y le informo que su cita no demoraba en llegar:

- Reservación a nombre de la Sra. Snape.- dijo Remus Lupin al encargado apenas entro. Luego de buscar en una larga lista de nombres el anfitrión dijo:

- Si claro, la mesa V.I.P. pase adelante Sr. Lupin y Sr…- termino de decir mirando a su acompañante.

- Black.- se limito a contestar el merodeador.

De eso habían pasado quince minutos en los que Black, impaciente, se excuso y fue a tomarse un trago en la barra de bebidas del local, la cual quedaba al fondo del café en el lugar más escondido. Estaba ahí pensando en que palabras usaría para ser lo más conciliador posible, ya que la presencia de su amigo Black de seguro seria un detonante para una batalla, solo esperaba que la Sra. Snape fuese comprensiva lo cual en realidad dudaba, ya que según lo que pudo averiguar de ella era despiadada como abogada y tenía un record perfecto de nunca haber perdido un caso.

Seguía ahí tratando de tener mente positiva cuando noto que todos los hombres del lugar volteaban a ver a alguien que entraba al establecimiento. Una fina y elegante dama impolutamente vestida con un traje de diseñador blanco, de tres piezas con detalles simulando costuras en los bordes del cuello y puños de su chaqueta, un sombrero de tul rígido negro de tamaño mediano y zapatos de tacón de corte clásico los cuales decían a gritos no que eran de marca y muy costosos; en general, toda su vestimenta era exquisita, pero no era muy distinta a la que vestían todas las mujeres del lugar. Lo que captaba la atención era el aura de hermosura y superioridad que emanaba esa mujer. Su sombrero no dejaba ver mucho de su rostro, bajo este solo se podía apreciar un femenino y delicado mentón, unos labios bien formados y voluptuosos, su caminar era ligero y daba la impresión que flotara, tenía una figura perfecta y al caminar sus caderas hacían un movimiento delicado y sensual que era hipnotizante.

A diferencia de los demás caballeros del lugar, los cuales no podían apartar los ojos de la recién llegada con embobamiento; Remus se sobrepuso rápidamente pero a medida que esa mujer se adentraba en el lugar caminando por entre las mesas, no pudo evitar sentir en ella un aire familiar y sin saber porque lo sobre cogió el temor. Finalmente, y para la desgracia del licántropo la misteriosa mujer se detuvo ante su mesa, al levantar la vista la vio, su tez era blanca, su piel a pesar de ser madura, conservaba una exquisita textura y tenía unos hermosos y expresivos ojos azuele los cuales sin duda había visto muchas veces en el pasado. La mujer se quito el sombrero con parsimonia y dejo al descubierto su hermoso cabello dorado recogido en un elaborado trenzado que la hacía lucir muy profesional. La recién llegada mostro su sonrisa, fue como si todo el local se iluminara mientras con voz suave y aterciopelada dijo:

- Cuanto tiempo ¿no, Remus? – dijo la Sra. Snape mientras se sentaba.

- ¿Sara Beurk?- alcanzo a articular Lupin pero falló en disimular su asombro.

- Bueno ahora soy Sara Snape - dijo mientras señalaba un hermoso y costoso anillo de matrimonio. Y por favor quita esa cara que parece que hubieras visto un fantasma.

- Eso es precisamente lo que creo que estoy viendo ¿sabes que todo pensábamos que estabas muerta?- dijo Remus incrédulo.

- En cierta forma es cierto, la Sara que conociste murió.- dijo poniéndose seria.- pero no vinimos aquí para hablar de eso ¿no?


Ya llevaba cierto rato leyendo en silencio en la biblioteca, sentada como de costumbre frente a Nott, cuando Viktor Krum entro en la estanca, luego de un escaneo visual a todo el salón, sonrió al verla y se dirigió directamente hacia su mesa.

Hermione estaba absorta en su lectura ajena a los ojos oscuros de cierto búlgaro que se dirigía hacia ella. Cuando estuvo a su lado dijo:

- ¡Buenos días, Errrmoza Mione! – dijo con una sonrisa, mientras sacaba un regalo de su túnica.

Al oír estas palabras y antes de poder levantar la vista, Hermione se sonrojo escandalosamente. Levanto la vista y ahí estaba, parado recto y con su mirada seria pero gentil fija en ella. Hermione expreso una pequeña sonrisa y dijo:

- Buenos días Viktor ¿Cómo estás? – mientras miraba de reojo a Theo, quien se había incorporado en su silla y la miraba como un lobo molesto.

- Mis días son mucho mejorres desde que tu estas en ellos.- dijo Krum mirándola intensamente mientras Hermione sonreía embobada y sin notar que Nott blanqueaba los ojos al oír ese cometario.

- ¡Oh, Krum! Qué cosas dices.- dijo Hermione modesta.

- Juro que es solo la verdad.- dijo y agrego:- te tengo una sorpresa.- dijo mientras le tendía el paquete maravillosamente envuelto que había traído con él y en ese momento Nott carraspeo sonoramente.

- ¡Oh, Krum; no tenias porque molestarte!- dijo Hermione tímida y enternecida a parte iguales mientras recogía el regalo y ignoraba el gesto osco de Theo.

- No es nada, es solo un detalle que me recordó a ti.- dijo Krum siendo modesto.

Hermione soltó el lazo del regalo y con cuidado lo desenvolvió dejando así a la vista un libro, no era nuevo; y sus amarillentas paginas atestiguaban que había sido impreso hace muchos años; su titulo ya se había borrado de su tapa así que solo al abrirlo pudo leer: "Rastros de Sangre, poderosos e indestructibles". Hermione nunca había oído hablar de algo así. Al ver su cara de asombro, Krum de apresuro a explicar:

- Es un libro muy antiguo que se ha traspasado de generación en generación en mi familia, fue su única edición y no me asombraría que fuese el ultimo que queda en el mundo.

- Krum, no sé si debe aceptarlo, es una herencia familiar.- dijo Hermione sin apartar sus ojos del libro, la tenia maravillada.

- Clarro que debes, se que nadie lo aprreciarría más que tu y quierro que tu lo tengas, nunca he conocido alguien que ame tanto el conocimiento como tú, mi Mione. –dijo mientras ponía una mano sobre una de las suyas que estaba sobre el libro.

Hermione bajo la miras a su mano atrapada por una de las de Krum cuando Nott volvió a carraspear esta vez mucho mas sonoramente que antes, hecho que Viktor no paso desapercibido y le dijo:

- ¿Te gustarría que te dierra una menta parra verr si mejorra tu carrrasperra?

- ¡Oh, Krum! No sé si deba aceptarla. - Dijo en tono sarcástico y sin poder disimular su enfado mientras imitaba los gestos delicados de Hermione.

Luego estruendosamente Nott se levanto de su silla, tomo su libro y se marcho visiblemente enojado, he ignorando la mirada reprobatoria de Hermione. Iba caminando rápido, casi corriendo sin saber que a la vuelta de la esquina chocaría con la piedra que de su pasado que revelaría su futuro, una piedra largos cabellos oscuros y zapatos de cuero.


Luego de seguirlo todo el camino hasta las mazmorras y un tanto por los pasillos de esta, el profesor se detuvo ante una gran puerta negra con bisagras de hierro forjado de las cuales salían figuras extrañas que abrazaban casi toda la puerta. El profesor abrió la puerta y se hizo a un lado para que Harry entrara primero, él así lo hizo. La oficina era grande y oscura, tenía unas pequeñas ventanas justo saliendo del techo las cuales tenían rejas dando la impresión de ser una cárcel. En el fondo un gran escritorio de madera oscura y a los lados estantes repletos de libros, al entrar Harry noto que a un lado de la puerta, a mano derecha había una chimenea con unos sillones y a mano izquierda una vitrina de madera la cual estaba cerrada.

Una vez estuvo dentro la puerta se cerró tomándolo por sorpresa, cosa que divirtió a su profesor, el cual le dijo:

- Siéntese, Potter.- dijo con desprecio, mientras habría la vitrina y sacaba algo que Harry no supo que fue.

- Señor, le aseguro que yo no dije nada, la verdad yo no sabía…- Decía Harry cuando Snape lo interrumpió.

- Parece que estuviera teniendo un Deja vú ¿en donde he oído esas palabras antes? Ah sí claro, se me olvidaba que es hijo de el más grande mentiroso que ha visto este colegio. –dijo el profesor con amargura.

- Mi padre no es ningún mentiroso.- exclamo Harry levantándose abruptamente de su silla.

- Siéntese, Potter, no le he dado permiso para levantarse.- dijo mientras se acercaba a él y lo empujaba a la silla.

- Oiga, usted no puede…- empezó Harry cuando de nuevo fue interrumpido.

- Usted no es nadie, para decidir que puedo o no hacer.- dijo y sacando un frasco pequeño de su túnica el cual contenía un liquido totalmente transparente como el agua.- ¿sabe que es esto?- pregunto, y antes que Harry pudiese decir nada continuo- no por supuesto que no, se nota que hay más de su padre que de su madre en usted. Es Veritaserum, solo tres gotas en su jugo de calabaza y contará sus más ocultos y penosos secretos. Si vuelve a hablar con cualquiera sobre mi o mi familia, lo convertiré en un hombre que siempre dice la verdad. ¿quedo claro?– dijo mientas se acercaba cada vez más a él obligándolo así a echarse hacia atrás en su silla.

- Si – espeto Harry molesto.

- Muy bien, ahora largo de mi oficina, para el martes quiero un ensayo de 50 pulgadas sobre la poción de la verdad y sus efectos y aun tendrá que entregarme la asignación para ese día. – dijo Snape mientras lo veía salir de su oficina.

Harry no se molesto en replicar, temía que si decía cualquier otra cosa le mandaran mas tarea. Su padre tenía razón Severus Snape era un resentido.


- Vaya que sorpresa, aun me recuerdas.- dijo Draco un poco sonrojado, justo cuando Sara lo libero de su abrazo.

- Bromeas, si fuiste casi lo más cercano que he tenido a un hermano, recuerdas los veranos que pasábamos de niños en mi casa, nos divertíamos mucho. Además no has cambiado nada, sigues igual de apuesto- dijo alegremente Sara.

- Si, fueron inmejorables.- dijo Draco contento que ella aun se acordara de él, a pesar de que la última vez que se habían visto ni siquiera tenían 11 años.

- Espero que no porque estemos en distintas casa dejes de ser mi amigo. - Dijo Sara con cara coqueta mientras se acomodaba un mecho detrás de su oreja y con la pierna derecha flexionada y bamboleándose suavemente de lado a lado, a Draco ese gesto le pareció súper sexy e hizo que se sonrojara mas mientras sentía sus mejillas arder.

- Claro que no, aunque hubiese sido fantástico que quedases en Slytherin, así hubiese podido cuidarte de tantos cretinos que hay en esta escuela. – dijo acercándose a ella para hablarle en todo confidencial.

- Ahí, no; créeme me basta y me sobra con mi papá y es precisamente lo que quería evitar, ya es bastante malo que tenga que verlo en el colegio todos los días.- dijo Sara haciendo un puchero actitud que a Draco le pareció tierna.

- Bueno, y que hacía por esta pasillo tan lejos de tu casa, ¿huyendo de tío Sev?- dijo Draco divertido.

- No, estaba buscando a mi amiga Luna, la conoces, es amiga de tu amigo.- respondió la chica.

- Oh si claro, no la había visto hasta ahora, pero sin duda había oído hablar mucho de ella. – dijo y añadió:- pues señorita me alegra informarle que he venido precisamente a buscarte para llevarte con ella. Esta con Neville en los jardines del castillo y también te andaba buscando.

- Entonces, que hacemos aquí parado, vamos; yo también he oído mucho de tu amigo, bueno como todo mago y lo quiero conocer.- dijo mientras tomaba el brazo que Malfoy le tendía y se fueron caminando por el corredor mientras ella le contaba el mal rato que un chico de Slytherin le había hecho pasar.


- Cariño, apresúrate ya son las 4 pm. los chicos deben estar en el lugar de reunión.- decía un impaciente James Potter desde la escalera.

Ya era la hora de la cita y ellos aun no salían de casa, James no entendía que era lo que tanto se arreglaba, si para el así como despertaba todas las mañanas era más hermosa mujer que él hubiese visto jamás.

Luego de 20 minutos mas Lily bajo las escaleras de sus casa, esta radiante, vestida al estilo muggle, con un vestido verde de corte sastre que sus padres la habían regalado la navidad pasada, el color resaltaba sus ojos; llevaba el cabello recogido en un tocado, un bolso de mano pequeño y zapatos cerrados de tacón mediano.

- ¿Cómo me veo? – pregunto su esposo el cual se hallaba parado en el umbral de puerta principal de la casa, apoyado en el marco con un solo brazo.

- Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida, la Sra. Snape morirá de los celos.- dijo James mientras se acercaba a su esposa, la rodaba con sus brazos y depositaba un dulce beso en su cuello.

Lily rió y luego dijo:

- No fue para ella que me arregle, ese sitio al cual nos sito es muy exclusivo y lujoso y no quiero desentonar.- dijo Lily.

- Sí, bueno; pero te aseguro que también lograras ganarte su envidia, serán dos pájaros de un solo tiro.- dijo risueño mientras tomaba su mano y salían al patio donde se desaparecerían.


Ya llevaba casi media hora esperando en ese café muggle, y si algo molestaba a Sirius Black era tener que esperar, mas le valía, que la esposita de Snape se presentara y le rindiera cuenta de que hizo con su águila, aunque eso no era el único motivo que lo había impulsado a ir, también lo mataba la curiosidad por saber qué tipo de mujer se había casado con Severus Snape; pero tanto tiempo esperando ya lo estaba molestando. De repente noto que todos se volvían hacia la entrada, y una exquisita mujer atravesó el umbral, no se apreciaba muy bien su rostro, pero el efecto que tuvo en toda la población masculina del lugar, lo maravillosamente que estaba vestida su cuerpo y la espectacular forma en que se movía al caminar atestiguaban que su rostro debía ser perfecto, y sintió una enorme atracción hacia esa mujer, atracción que estaba seguro había sentido antes, a lo mejor era una conocida, inmediatamente trato de seguirla, quería ver en que mesa se detenía, quería presenciar cuando se quitase ese sombrero y ver si conocía su rostro. Pero muchos tuvieron esa misma idea y le dificultaban el paso.

Cuando por fin pudo deshacerse de el ultimo individuo que le cortaba el paso, ya la chica se había sentado en una mesa dándole las espalda y se había quitado el sombrero, tenía un hermosos cabello rubio, y un precioso y delicado cuello el cual se apreciaba perfectamente porque llevaba un trenzado recogido en la base de su cabeza; su apariencia le era muy familiar y ese cabello estaba seguro de haberlo visto antes, era brillante y sedoso, y… pero no podía ser, no era posible, la única persona que podía tener un cabello tan espectacular era… no ella estaba muerta o ¿no? y cuál fue la sorpresa de Sirius cuando se percato que la misteriosa mujer estaba sentada nada más y nada menos que en la mesa de Lupin, lo cual solo podía indicar que esa sería la esposa de Snape; impulsado por una ansiedad inconmensurable prácticamente corrió hasta esa mesa y cuando estuvo allí la recién llegada volvió a verlo y la impresión fue tan grande que Sirius freno en seco y dio un paso hacia atrás.


Por segunda vez esa semana estaba tan molesto que necesitaba salir a dar un paseo para despejar la mente. Iba caminando hacia los jardines del castillo cuando fue interceptado por sus amigos, los pelirrojos:

- Hey, Harry ¿dónde te metiste? Te hemos buscado por todo el castillo.- dijo Ron

- Te lo dije, se le subió la fama.- dijo George burlón y añadió:- no es cierto Fred.

- Mmm…

- ¿Qué le pasa?- les susurró Ron en el oído de George.

- Mal de amores hermanito eres muy joven para saber de eso.- dijo a todo pulmón George.

- Quieres callarte ya George.- grito Fred bastante molesto.

- Calma, hermanito; tengo la cura para nuestros males- dijo George mientras mostraba una botella de whisky de fuego que traía escondida en su túnica.

- Quieres que nos expulsen, no saques eso en los pasillos.- dijo Fred en un repentino ataque de escrúpulos.

- Tienes razón hermanito es por eso que tengo el lugar apropiado para tomar nuestra medicina- dijo George señalando hacia el sauce boxeador.

Inmediatamente, todos comprendieron a lo que George se refería; no sería la primera vez que se refugiaban en la casa de los gritos para planear alguna travesura o escaparse a Hogsmeade. Gracias a las historias que su padre y su padrino le contaban, Harry siempre supo de el escondite que se encontraba en el sauce boxeador y como llegar a él, y les había enseñado a sus amigos Weasley.

Iban caminando hacia el árbol cuando vieron una escena peculiar, en uno de los bancos del jardín Neville Longbottom y la chica nueva de la que ninguno recordaba el nombre excepto Ron, caminando así ellos y tomados de la mano se acercaban Draco Malfoy y Sara Snape, pero lo realmente extraño es que Ginny Weasley venia siguiéndolos de cerca, ocultándose entre los arbustos que iban dejando atrás.

- Qué Rayos es eso, George; ¿Qué cree está haciendo tu hermana? – dijo Ron incrédulo y con cara de reproche.

- Mi hermana, querrás decir nuestra hermana.- dijo George un poco divertido con la situación y el estallido de Ron

- Yo pienso que son tal para cual, la hija de una serpiente con el renacuajo de un basilisco, tal para cual. Dijo Fred ignorando la conversación de sus hermanos, pero su comentario no paso desapercibido.

- Oh vamos Fred. No te des por vencido antes de la batalla, demuéstrale que hay cosas mejor de donde escoger. – dijo George burlón y recibiendo por toda respuesta un sonoro gruñido por parte de su hermano.

Mientras hablaban y observaban la inusual escena, Draco y Sara llegaron donde Neville y Luna y se sentaron con ellos, Draco le presento a Sara a Neville y este le presento a Luna a Draco; se dieron un apretón de manos y se quedaron hablando, la charla parecía estar muy animada ya que todos estaban absortos en ella y no habían notado ni el grupo de espectadores al otro lado del jardín ni a la chica pelirroja oculta en un arbusto cercano.

Ginny Weasley había estado buscando a Sara ya que la Profesora McGonagall le había pedido que le diera un tour por el castillo y le entregará su horario de actividades, ya que ambas estaban en el mismo año y serian compañeras de cuarto. No había sido fácil hallarla y cuando por fin lo hizo apareció Malfoy de nuevo y en lugar de abordar a Sara decidió quedarse oyendo la conversación, al menos solo por un momento; pero cuando Draco mencionó que la llevaría para presentarla con Neville el cual estaba con la tal Luna, Ginny decidió seguirlos. Fue así como término escondiéndose detrás de los arbustos, con tal de llegar a Neville.

Estaba ahí oyendo la conversación casual que estaban teniendo cuando algo toco su pie, pensando que era una raíz de algún arbusto no prestó atención, pero al volver a sentir algo que se movía cerca de su pie dirigió la mirada hacia el piso y cuál fue su sorpresa al ver una enorme rata, como una reacción inmediata e involuntaria Ginny salto mientras pegaba un grito y casi de bruces frente al grupo al cual espiaba. Todos los presentes se sorprendieron al ver lo que paso, tanto el grupo mixto como sus hermanos al otro lado del jardín.

El rostro de Ginny estaba escarlata de la vergüenza. La primera reacción de Harry fue ir a socorrer a la que era como su hermana, pero Draco, Luna y Sara se levantaron inmediatamente, fue Luna la primera en acercarse y tenderle la mano para que se levantara. En un principio Ginny trato de no aceptar su ayuda, pero volvió a resbalar ya que había caído en una parte lodosa la cual carecía de césped; de modo que no le quedo otra opción que aceptar la ayuda que tan amable y cálidamente le brinda va quien ella consideraba su enemiga. Luego Sara también se le acerco y con un simple movimiento de varita seco y limpio las ropas de Ginny quien la miro agradecida y sorprendida. Los chicos estaban un poco sorprendidos e incómodos y fue Sara la primera en romper el hielo:

- Qué bueno que pudiste acompañarnos Ginny, ven te presento a los chicos.- dijo mientras la guiaba hasta los banquitos donde había estado sentada y donde aun estaba sentado "El Elegido". Y dijo: - chicos ella es Ginny Weasley está en mi casa y también va en tercero, Ginny ellos son mi amiga Luna, Draco y por supuesto Neville; tal vez los has visto ya que estudian aquí desde primero pero estoy casi segura que nunca se han hablado.

- Un placer Ginny; por cierto me encanta tu cabello, brilla como una puesta de sol.- dijo Luna con mirada soñadora, su voz era suave y dulce.

- Hola Weasley.- articulo Draco mirándola por primera vez en realidad, la había visto muchas veces pero nunca había reparado en ella como una persona individual, siempre la veía como una Weasley más.- ¿donde dejaste a tus hermanos? No creo que les guste verte con nosotros.

- Pues, por algo ha de ser…- empezó a decir Ginny cuando:

- ¡oh, claro! Eres la hermana de los gemelos, te he visto muchas veces. Pero nunca había tenido la oportunidad de hablarte. - Dijo Neville interrumpiendo para evitar que Draco iniciara una pelea que lo dejara mal parado a los ojos de Luna, sabía muy bien que ella aborrecía menosprecia a alguien por cualquier motivo. Y añadió:- Neville Longbottom un placer.- dijo mientras le extendía la mano y ignoraba la cara de asombro de Draco quien necesito un codazo de Sara para cerrar la boca.

Ginny estaba tan sorprendida que estuviese hablando con su amor platónico que se quedo momentáneamente muda y solo atino a darle la mano tímidamente.

- Bueno ya que nos hemos presentado porque no nos sentamos todos.- dijo Sara pero Ginny la interrumpió.

- Me encantaría, pero no puedo; he venido a buscarte Sara, la profesora McGonagall me envió para entregarte esto – dijo mientras sacaba un horario de el bolsillo de su túnica.- para que te diera un tour por el castillo y te llevara a su oficina cuando hubiésemos terminado.- explicó Ginny saliendo de su mutismo.

- Vaya que amables, nunca pensé que serian tan lindos conmigo aquí, y pensar que en un principio ni quería venir.- dijo Sara de manera Cortez y luego agrego: pero el tour ya me lo ha dado Draco así que podemos ir a la oficina de la profesora luego de charlar un rato.- dijo mientras le hacia un ademan para que se sentará y a Ginny no le quedo más remedio que aceptar el ofrecimiento.

A lo lejos, sus hermanos y Harry seguían viendo los acontecimientos y no daban crédito a sus ojos, Fred fue el primero en hablar:

- Esa chica es una mala influencia para nuestra hermana, la está llevando al lado oscuro.- dijo y empezó a caminar hacia ellos, los demás solo lo siguieron.


- Sirius Black, Vaya ¿cuánto tiempo? – Dijo Sara Beurk Snape en tono casual mientras lo miraba fríamente.

Pero Sirius Black estaba tan pálido y sorprendido que no fue capaz de articular ni siquiera un sencillo hola, el ambiente era tan tenso y denso, que ahogaba y hacia sudar frio a un pobre Remus Lupin, quien observaba la escena a la expectativa y temiendo que sucediese una tragedia; sin embargo, la pareja no dejaba de mirarse; mientras por el rostro de Sirius podían apreciarse todas las emociones que le producía la presencia de Sara, el rostro de ella estaba inexpresivo pero su mirada continuaba siendo fría como el hielo.

En vista que, aparentemente, había quedado físicamente mudo y su garganta se reusaba a emitir ningún sonido, a Sirius no le quedo más remedio que sentarse al lado de Remus y sin deja de ver a Sara.

- Oh, por favor, Black. No me digas que no te acuerdas de mí, me partirías el corazón, de nuevo. – dijo en Sara en un tono que trataba de ser irónico.

- Mmm- mascullo Sirius aun sin poder decir nada y no entendiendo ese último comentario.

- Sara has de comprender nuestra sorpresa, todos pensábamos que habías muerto. Y de repente un día decides regresar y resulta que no solo esta, viva sino que también estas, casada con Severus. Creo que es más de lo que cualquiera podría procesar en un día mucho menos un unos pocos minutos.- dijo Remus en tono conciliador y por unos segundos capto la mirada de Sara pero de repente Sirius exploto de ira:

- Eres una perra traidora, calculadora y taimada; siempre lo has sido ahora comprendo porque le agradabas a mi madre, son serpientes de la misma cañería; no sé cómo no lo vi antes, pero te juro que no me volverás a engatusar. Solo quiero saber una cosa ¿cuándo decidiste enredarte con Snape, fue después o mientras aun estabas conmigo? - grito mientras la apuntaba con un dedo acusador y sin importarle llamar la atención de todos los comensales presentes.

Inesperadamente, el impasible rostro de Sara cambio para mostrar una total sorpresa; pero lo Remus habría jurado haber visto, al menos por una fracción de segundo, dolor en la mirada de Sara, emoción que fue opacada por ira y frunció el ceño peligrosamente, luego de ver a los lados y notar que era el centro de todas las miradas.

Ahí estaban, como dos titanes a punto de empezar un combate a muerte y Remus en medio de los dos sin saber como podrían contenerlos; pero no tuvo que hacerlo porque la llegada de otro personaje los distrajo.

- No te permito que le hables así a mi esposa.- Dijo Severus Snape mientras posaba su mando izquierda en la espalda de su esposa como calmándola y sin dejar de mirar a Sirius amenazadoramente.

- Me parece que todos deberíamos calmarnos.- dijo Remus tratando de tranquilizar los ánimos.

- Como sea, después de todo, tu esposa no es nada que ya no allá probado. – dijo de malos modos mientras volvía a sentarse, para ese entonces el rostro de Sara estaba rojo de ira y todas las jarras de cristal que habían en cada una de las mesas se quebraron al mismo tiempo sobresaltando a todos los presentes y haciendo que Sara interrumpiera el contacto visual con Sirius.

- Yo, voy al tocador.- dijo dirigiéndose a su esposo, mientras se levantaba y caminaba presurosa hacia los baños de damas.


- Crreo que no le agrrado a tu amigo.- dijo Viktor a Hermione después de presenciar la abrupta e inesperada salida de Nott.

- No, no te preocupes no eres tú, es solo que es una de esas personas difíciles.- dijo Hermione aun mirando la puerta por donde hace pocos minutos había salido el chico.

- ¿Qué te parece si, vamos a nuestro lugar y comemos mientras empiezas a leerr el libro? – dijo Krum sin dejar de mirar a Hermione.

- Eso, me encantaría.- dijo Hermione un poco apenada.

Iban caminando hacia el jardín, cuando vieron a lo lejos a las 2 chicas nuevas, junto a Malfoy, Longbottom y Ginny todos sentados hablando, en lo que parecía una charla casual y educada, esto hizo que Hermione se detuviera, algo debía andar mal, algo así no era normal y presentía que algo malo sucedería, fue en ese momento que lo vio.

Los Gemelos Weasley junto a Ron y Harry dirigiendo se así el grupo, Fred Weasley llevaba la varita en alto y parecía que iba a atacarlo y su cara no auguraba nada bueno, rápidamente y sin pensarlo Hermione corrió hacia ellos mientras sacaba su varita. Cuando estuvo cerca grito:

- "Expelliarmus"- salió un rayo rojo de su varita el cual impacto de lleno en el pecho de Fred y este se tambaleo hacia tras pero no cayo, solo perdió su varita.

Esto alerto al grupo y Neville y Draco se levantaron rápidamente sacando también sus varitas.

- ¿Qué creen que están haciendo? – dijo una enojada Hermione.

- Eso te pregunto yo a ti ratón de biblioteca- dijo Harry muy enojado parándosele enfrente y mirándola amenazante.

- Esto no es contigo, Potter – dijo la castaña mientras lo ignoraba y miraba a Fred quien aun no se recuperaba de la impresión.

- ¿Quién te crees para atacar a mi hermano? – dijo Ron bastante molesto parándose al lado de Harry.

- El iba a atacar a otro estudiante.- dijo Hermione.

- Y entonces, tu lo atacaste primero – dijo George,

- Solo fue un hechizo de desarme, y estoy segura que lo que el planeaba era mucho peor.- dijo la castaña molesta.

- Bueno, no me parrece que se parra tanto ¿por qué mejorr no nos calmamos? – dijo Krum interrumpiendo por primera vez y parándose delante de Hermione entre ella y Harry.

- ¿Y quién llamo al búlgaro? – dijo Harry un poco molesto pero dirigiéndose a sus amigos.

Krum se disponía a responder ese comentario cuando la llegada de alguien más silencio a todos:

- Señor Potter, Señor Longbottom que bueno encontrarlos a ambos juntos, veo que están forjando lazos, eso es muy bueno les ayudara enormemente a sobrevivir al torneo.- dijo con voz alegre el director, era como si no notase la tensión en el ambiente o como si no viese las miradas de odio que se lanzaban entre si los tres bandos. Con el mismo tono fuera y después de una pausa en la que miro a todos los presentes con una sonrisa dijo:- necesito que me acompañen a mi despacho tengo noticias para ustedes.- luego se volteo hacia Krum y dijo:- Viktor, muchacho; me parece que tu director, Karkarov, también te estaba buscando, sería apropiado que fueras a verlo.

Después de esto, se retiro seguido de los participantes del torneo, aligerando un poco el ambiente. La primera en hablar fue Sara.

- Vaya veo que también eres de Gryffindor, hola mi nombre es Sara Snape.- dijo dirigiéndose a Hermione quien por primera vez reparo en ella.

- Hola, Hermione Granger.- dijo Hermione

- ¿Granger? ¿De los Granger de Seattle? – pregunto Sara inocentemente y Draco dio un bufido y trato, inútilmente de controlar una carcajada.

- No, de los Granger de Torquay.- dijo Hermione un poco incomoda.

- Vaya no sabía que hubiera ese apellido entre las familias de magos británicas.- dijo Sara casual y esta vez ni Draco ni Neville pudieron aguantar las carcajadas.

- No, yo soy hija de muggles. – Termino de decir Hermione cohibida.

- Oh, ok; eso lo explica mi abuelo también es muggle.- dijo Sara terminando con una sonrisa y añadió y mis botas también lo son dijo mientras las mostraba. Los muggles tienen un excelente sentido de la moda.

Este último comentario borro las sonrisas de la cara de Draco y Neville y pinto unas en los rostros de los pelirrojos y de Hermione. Mientras una rubia de ojos azules permanecía impávida y tranquila aun sentada en su silla, luego giro la vista y vio a un joven alto de cabellos rojos y ojos azules que la miraba y le regalo una sonrisa.

- Bueno Ginny ¿Qué te parece si me llevas al despacho de la profesora McGonagall? – dijo Sara volviendo a llamar la atención de la pelirroja.

- Sí, claro vamos – respondió la Ginny y ambas se encaminaron hacia el castillo.

Luego de esto y hablando por primera vez Luna Lovegood llamo la atención de Dracoy cuando este volvió a mirarla dijo:

- En vista que, al parecer, el profesor de mi casa se olvido de mi llegada ¿serias tan amable de darme el tour de bienvenida tú?- dijo en tono dulce y volviendo su mirada hacia él.

- Claro, encantado. Vamos.- dijo mientras la tomaba de la mano y se levantaban.

Al notar que solo quedaban los pelirrojos molestos y para evitar otra confrontación, Hermione se dio media vuelta para marcharse pero alcanzo a oír que Ron decía:

- Te salvo la campana sabelotodo.


- Vaya, cuando creía que era imposible has roto tu record en patanería perro pulgoso.- dijo Snape con odio.

- Y tú como siempre recogiendo mis sobras. – dijo Sirius.

- Bueno, no creo que nada de lo que hemos hablado hasta ahora sea relevante.- dijo Remus mientras le daba un codazo a Sirius para que se calmara.

Luego de unos minutos en silencio, una pareja entro en el establecimiento y fueron dirigidos hasta su mesa por el encargado. Lily Y James hicieron su entrada, inocentes de lo que acababa de suceder; así que, al ver las caras de sus amigos y la de Snape, supusieron que se debía a lo mal que siempre se habían llevado.

- Buenas tardes –Dijo James, mientras corría una silla para que Lily se sentara.

- Buenas tardes, lamentamos la tardanza, nos costó encontrar el lugar.- dijo Lily mientras se sentaba.

- Buenas tardes- dijo el coro de voces apáticas de Severus, Remus pero Sirius no dijo nada tenía la mira perdida en el espacio.

- ¿Falta alguien más? – pregunto James a sabiendas que el puesto que quedaba vacio debía pertenecer a la Sra. Snape. Pero una mirada de advertencia de Remus los previno de no decir nada más.

Luego de unos minutos más, Sara regreso fresca y radiante como si nada hubiese pasado, como si hace tan solo unos minutos no hubiese estado muriéndose, como si su corazón ya no sangrara con el recuerdo de Sirius Black. Al verla acercarse, Snape se levanto de su asiento y corrió la silla para que se sentara, mientras ignoraba las bocas abiertas de Lily y James.

- Vaya, pero si son los Potter, cuánto tiempo sin verlos, James, Lily.- dijo haciendo una inclinación de cabeza hacia cada uno, después de sentarse y tratando con todas sus purezas de ignorar a Sirius cuya mirada metalizada la estaba taladrando como cuchillos de acero.

- Si, catorce años aproximadamente, creíamos que habías muerto.- dijo ganándose un codazo por parte de su esposa.

- Si, de eso acabo de enterarme; fue un terrible mal entendido supongo.- dio ella pasando del tema y añadió:- bueno en vista que ya estamos retrasados, que prefieren un aperitivo y luego firmamos, firmamos y luego el aperitivo o firmamos mientras tomamos el aperitivo.- dijo con un todo totalmente cortés y agradable como si estuviera en su sala tomando té con sus amigas.

Fue en ese momento en el que todos se percataron que un mesero estaba parado a un lado de la mesa listo para tomar las órdenes. Todos pidieron cosas ligeras y sencillas excepto Sirius quien no hizo más que ordenar los tragos más caros de la carta.


Era de noche en el castillo, todos los alumnos estaban en sus respectivas casas, en la de Gryffindor en particular había de nuevo, una fiesta, ahora todos festejaban a su nuevo capitán el cual resultaba ser el mismo agasajado de la noche anterior. No era una fiesta tan estruendosa como las de la noche anterior solo habían unos cuanto páspalos un poco de ponche que prepararon con whisky de fuego y agua miel. En un rincón de la sala común una jovencita de cabellos castaños intentaba concentrarse en terminar su tarea para el día siguiente. Cuando de repente Harry Potter se subió a una de las mesas de la estancia y llamo la atención de los presentes.

- Muy bien como todos ya saben, este será un año muy ocupado para mi…- empezó a decir cuando fue interrumpido por Ron quien exclamo.

- Si Harry, no quieres dejar para los demás. Estas acaparando todo.- dijo Ron risueño mientras su amigo lo mandaba a callar.

- Bueno, lo que quiero que sepan es que su apoyo es un gran aliciente para mí, y juro que daré lo mejor de mí por poner el nombre de Gryffindor bien en alto.

- Para eso solo bastaría que no hiciera que nos quitasen puntos.- dijo una castaña entre dientes y solo Sara quien estaba cerca la oyó y se rió. Mientras Harry seguía con su discurso ignorante te este comentario.

- Es por esa razón que me parece anunciar que el próximo fin de semana se estarán llevando a cabo las pruebas para elegir a los integrantes de nuestro equipo de Quidditch para este año. como capitán espero ver más y nuevos nombres este año. cualquiera con al menos 14 años puede participar.- al terminar de decir esto se bajo y colocó un pergamino que decía "Aspirantes para el quipo de Quidditch" en la pizarra para que el que quisiera se anotara.

Ginny quien estaba sentada al lado de Sara le dijo:

- Me encantaría apuntarme, pero aun no tengo la edad suficiente.- dijo un poco triste.

- Yo si me anotare.- dijo Sara con mirada de convicción.

- Pero ¿es que no oíste a Harry? Tienes que tener al menos 14 años para dar la prueba.

- Si, lo oí. Y esa es precisamente la edad que tengo.- dijo Sara.

- Pero ¿cómo puede ser eso posible si estas en tercero, igual que yo?- dijo Ginny curiosa.

- Si estoy en tercero, pero tengo catorce años, empecé tarde en la escuela. Cuando tenía esa edad mis padres viajaban mucho y no quería separarse de mí.- dijo Sara encogiéndose de hombros.

Ya era entrada la noche en un barrio de Londres, las luces de las casas estaban apagadas y la calle desolada, la brisa fría soplaba golpeando de frente el rostro de un hombre, iba cubierto con un sobre todo negro de botones grandes cruzado en el frente y una bufanda de color rojo y amarillo, la bufanda desentonaba con el resto de su costosa indumentaria ya que esta era vieja y no parecía ni de marca, pero para Sirius Black tenía un gran valor sentimental, era su bufanda del colegio, la cual lo había acompañado por muchos años.

Laura no está

Laura se fue

Laura se escapa de mi vida

Y tú que si estás,

Preguntas porqué

La amo a pesar de las heridas

Lo ocupa todo su recuerdo

No consigo olvidar

El peso de su cuerpo

Laura no está

Eso lo sé

Y no la encontraré

En tu piel

De repente se detuvo ante una puerta de madera de color claro, el edificio era el típico town house londinense embebido entre otros dos edificios del mismo tamaño y apariencia, tres pisos, techos de tejas desgastadas y puertas y ventanas de madera con barrotes. Sirius toco la puerta un poco más fuerte de lo normal, luego de un rato las luces superiores se encendieron y una joven se asomo, era Elizabeth Graffe, su última conquista. Al verlo se asombro pero le hizo señas para que esperara allí. Luego de unos minutos la puerta se abrió dejando ver a Elizabeth con el cabello algo revuelto y vistiendo una dormilona. Aun asombrada la chica dijo:

- Sirius ¿qué haces aquí?

- Sé que solo han pasado unas hora, pero ya te extrañaba – dijo mientras sonreía de lado y se abalanzaba sobre ella y la besaba. Era un beso violento y poco gentil.

Y si te como a besos,

Tal vez la noche sea más corta,

No lo sé yo solo no me basto,

Quédate y lléname su espacio,

Quédate, quédate

- Vaya ¿cuánto has bebido esta noche?- dijo la chica al separarse del beso.

- Un poco – dijo mientras se adentraba en la casa y ella cerraba la puerta tras de él.

Laura se fue, no dijo adiós

Dejando rota mi pasión,

Laura quizá ya me olvidó

Y otro rozó su corazón

Y yo sólo sé decir su nombre

No recuerdo ni siquiera el mío

Quién me abrigará este frío

- Quieres un café.- pregunto la chica.

- ¿no tienes whisky? – pregunto mientras miraba el carrito de las bebidas que estaba en la sala.

- No me parece prudente que sigas bebiendo.- dijo la chica mientras se cruzaba de brazos.

Y si te como a besos, tal vez

La noche sea más corta,

No lo sé

Yo sólo no me basto,

Quédate

Y lléname su espacio,

Quédate, quédate

Sirius se rió a carcajadas y el sonido de su risa recordaba a los ladridos de un perro, luego miro a la chica y dijo:

- Querida, yo nunca me he caracterizado por ser alguien prudente, dijo mientras se acercaba a ella y volvía a besarla.

- ¿Qué ha pasado Sirius?- dijo la chica cuando se separaron en busca de aire y mientras acariciaba con sus manos los cabellos que caían en la frente del merodeador.

- Hoy vi a Sara. – dijo Sirius por toda respuesta.

Puede ser difícil para ti

Pero no puedo olvidarla

Creo que es lógico,

Por más que yo intente escaparme

Ella está

Unas horas jugaré a quererte

Pero cuando vuelva a amanecer

Me perderás para siempre

- Sara, el amor de tu vida ¿esa Sara? – dijo la chica incrédula mientras el ocultaba su cara entre sus cabellos.

- Ya no es el amor de mi vida, eso murió esta tarde.- dijo con resentimiento y agrego:- es una perra traidora que se caso con uno de mis enemigos y fingió su muerte todo este tiempo.

- Te ha afectado bastante para no ser nada. Comento la chica mientras lo abrazaba.

El se soltó rápidamente del abrazo y dijo:

- Viene aquí a buscar un ambiente amble y pero si lo que quieres es hablar de ella mejor me voy. Dijo mientras se dirigía a la puerta pero la chica lo tomo de un brazo y lo jalo así ella diciendo:

- No, quédate. No me importa, no tenemos que hablar de eso- dijo Elizabeth mientras le acariciaba el rostro tiernamente y lo besaba con delicadeza.

Y si te como a besos sabrás

Lo mucho que me duele

Este dolor

No encontraré en tu abrazo el sabor

De los sueños que Laura me robó

Si me enredo en tu cuerpo

Sabrás

Que sólo Laura es dueña

De mi amor no encontraré en tu abrazo

El sabor de los besos que Laura

Me robó

Me robó


CONTINUARA...

En el próximo capitulo se darán mas adelantos de lo que sera la primera prueba ¿quien de nuestros dos héroes participara en ella? También se explicaran muchas cosas de la relación Sirius-Sara y se llevaran a cabo las pruebas para el equipo de Quidditch ¿quienes serán los escogidos?


Estoy super contenta de haber podido llegar hasta aquí mi primer capitulo número diez me encanta, gracias a todas esas personas que me han animado con sus reviews y a los que han puesto esta historia en alertas. Muchas gracias por seguir leyendo espero enormemente que les haya gustado y ya saben que me gusta (reviews montones y largos).

Elizabeth Black Malfoy :D