Declaración: Rurouni Kenshin ni ninguno de sus personajes me pertenecen, son obra intelectual de Nobuhiro Watsuki sensei. Hago esto por diversión y sin fines de lucro.

Esta historia está dedicada a Pola Himura.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Deseando Vivir

Capitulo Diez

Ir y Venir

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Noriko fue indulgente con Kaoru sobre su retraso al llegar al trabajo y la felicitó por su cumpleaños, aunque atrasado. Kenshin, en un acto un tanto egoísta, quiso ser el único que la saludara en ese día tan especial y no se lo contó a nadie. Ni siquiera Kaoru sabía que él sabía. No recordaba habérselo dicho, ¿o si? Después de todo, se habían contado muchas cosas cuando vivían en el departamento de Kobe.

Pero estaba FELIZ. No se podía sentir más afortunada de ser amada por un hombre como él.

-Debiste haberme dicho que ayer era tu cumpleaños.- le dijo Noriko cuando tras dejar a Kaoru en el trabajo, Kenshin partió a la faena.- Hubiéramos planeado algo con los muchachos, podría haberte dejado salir más temprano, ¡no sé!

De pronto Noriko reparó en que había algo diferente en la mirada de Kaoru y teniendo un presentimiento, bajó con disimulo la mirada a sus manos. Fue allí donde encontró algo distinto.

-¿Mi hijo acaso te...?

Kaoru ya no podía ensanchar más su sonrisa y levantando la mano derecha, le enseñó a Noriko el delicado anillo de oro con cinco hermosos cristales incrustados en él. Noriko rió con ella.

-No puedo creerlo, no puedo creerlo. ¿Te lo pidió? ¿Y cuándo será?

-No lo sé. Por ahora estamos comprometidos- dijo Kaoru muy contenta. Y la sonrisa de Noriko se desvaneció.

-¿Qué? ¿No tienen fecha? ¿Sabes lo que eso significa? Debería ser el próximo mes. Nos podemos permitir un matrimonio apresurado y podrías quedarte siempre...

-¿Apresurado?-

-Pues... si... - dijo Noriko algo noqueada por la calma de Kaoru.- Es la forma más rápida de alargar tu estadía y...

-Es que no quiero casarme para alargar mi estadía.- repuso la joven.- Quiero casarme para estar con Kenshin y compartir mi vida con él.-

-Pero entonces, mi niña, no veo el problema...-

-Noriko... Yo me separé hace pocos meses...

-Pero no porque te haya ido mal la primera vez significa que...

-No me refiero a eso. Es sólo que ese matrimonio me quitó muchas cosas. Me quitó la ilusión de soñar, de extrañar a alguien y tener la ilusión de un noviazgo. Eso lo he podido tener con Kenshin aun por poco tiempo, pero no he podido recuperar a mis padres que no quieren saber de mi tras separarme y me es muy importante tratar de mejorar la relación con ellos y anunciarles que quiero casarme.

-Te puedo entender, cariño, en especial lo que quieres hacer. No es fácil no regresar nunca más a tu patria y saber que allí no eres querida, como pasó conmigo.- dijo Noriko, guardándose la conversación que tuvo con Kenshin sobre su hermano que no quiso acogerlo y encima le habló pestes de ella. Eso la molestaba pero por el tiempo sin verlo y la distancia, ya no dolia.

-Por eso mismo...- dijo Kaoru, trayéndola de vuelta a la conversación.-... quiero hacer las cosas con tiempo para ganármelos de nuevo... quiero que, si me caso con Kenshin, estén aquí, en mi boda, pero no sé cuánto pueda tardar, por eso es imposible hacerlo en este tiempo que me queda, tampoco hemos fijado una fecha.

-Si, está bien, pero... sólo escúchame... cuando salgas de este país y quieras volver, sólo podrás hacerlo por dos meses más. ¿Lo puedes entender? Yo consulté sobre las visas de trabajo para ver si haciéndote contrato te podía traer aquí más tiempo, pero no se puede, no reunes las condiciones, no estudias ni tienes un título o eres sobresaliente en algo. Entonces, luego de esos dos meses tendrías que marcharte y podrias volver en 2016... ¿Crees que puedas sobrellevarlo? Tú ya notaste que es difícil comunicarse con los horarios tan desfasados y aunque estoy segura de que Kenshin muere por acompañarte, él tiene sus responsabilidades acá y sus terapias. Por otro lado, tú ya eres parte de nuestra comunidad, en el barrio te conocen y la casa de Kenshin es muy acogedora para tí. Tienes hasta una gatita. Si te quedas aquí, puedes seguir trabajando conmigo o estudiar si quieres. No te digo que te cases en dos semanas, pero procura fijar una fecha para dentro de este año. Tú conoces a tus padres, quizá te demore dos meses en convencerlos de venir... quizá podrías traerlos en Septiembre y vivir los preparativos de la boda desde el primer día. Tal vez quieras casarte en ese mes o en Octubre. Pero aún si tus padres no vinieran, puedes casarte por lo civil y y asi podrías entrar y salir del país mientras acabas de convencerlos para hacer algo por lo religioso, si quieres. Y si no quieren venir, allá ellos.

Poco a poco la expresión de Kaoru se descompuso. Si, ella había pensado en todo lo que Noriko le había dicho.

-Pero de todos modos, tengo que traerlos como sea...-

Noriko notó que Kaoru estaba pálida y sus manos temblaban notoriamente. Le pareció que eso no era bueno y cerró las persianas tras poner el cartel de "cerrado", agradeciendo que nadie las viniera a visitar. Enseguida guió a Kaoru para sentarse en un sillón de la salita de espera.

-¿Qué pasa, cariño? Sabes que puedes confiar en mi. ¿Dije algo que te lastimara?

-Es sólo que... sólo...- comenzó Kaoru, intentando forzar una sonrisa que no resultó.- Es sólo que yo no tengo nada...- tomó aire.- ... nada que ofrecer a Kenshin. No tengo ningún respaldo...

-¡Pero cómo! Tú eres el mundo para mi hijo...-

-No es eso. Es que yo no... - Kaoru se notaba muy incómoda.- No puedo ofrecerle nada. No puedo... aportar con mi familia, no puedo darle hijos y yo sé que él quería tenerlos... -

Noriko comprendió, o creyó hacerlo.

-Ay, cariño... - dijo, acariciándole el cabello.- No pienses en eso ahora. Mi hijo quiere vivir su vida contigo, lo he visto feliz como nunca antes y eso lo has logrado tú. Tú solita.

-Pero es que... yo no tengo nada especial. Noriko, yo no tengo mayores estudios y todo lo que sé no sirve para desenvolverme de manera práctica como lo hacen las mujeres acá, que trabajan. Cuando me separé de mi esposo anterior me fui a Aoi a vivir con una amiga. No pude encontrar un empleo más que de cajera, con un jefe asqueroso. Mis padres no quieren verme desde que me separé y al final que sola soy un verdadero desastre. Incluso aquí, cuando sali corriendo y me asaltaron... es sólo que a veces me siento muy tonta y poca cosa y sinceramente no sé qué puede ver Kenshin en mi, él que tiene educación, un trabajo y buenas relaciones con los demás. Por eso necesito regresar a Japon y contactar con mis padres para al menos, hacer algo bien.

Noriko miró a la joven. Se puso de pie.

-Pienso que está bien que quieras mejorar tus relaciones, Kaoru, pero no te puedes comparar con Kenshin. Él tiene por lo menos once años más que tú. A tu edad, ya estaba estudiando y entrenándose como militar, porque es lo normal para un muchacho aquí, sin embargo no era perfecto y tenía sus problemas como individuo y un genio bastante malo. No puedes ponerte como meta llegar a ser perfecta para venir a casarte, porque eso no sucederá, tampoco puedes compararte a las mujeres de aquí que conozcas porque acá es normal que una mujer estudie y ejerza, pero puedo decirte que aunque no sabías nada sobre ser secretaria, trabajas mucho mejor de lo que hizo Claire que si tenía formación profesional. Retomando sobre lo que has visto aquí y piensas que a mi hijo le puede gustar, no olvides que tú vienes de otra cultura y eso Kenshin jamás, ni por asomo lo ha cuestionado. Si te quedas y algo llama tu atención, podrás aprender junto a él lo que te interese o conocer personas más afines a tí para tener tu propio círculo de amigos. Yo veo que tienes muchas cualidades, incluso cocinas mejor que yo y aprendes rápido el inglés, eres mucho más íntegra que otras personas, discreta, inteligente y noble además de bellísima, pero eres muy insegura. Mi hijo se ha enamorado de tí y ha podido estar tan cerca de ti que conoce en buena parte como eres, entonces, no creas que debes mejorar o demostrarle algo, porque no es necesario. Lo que quieras hacer, hazlo por tí y convence a tus padres de que vengan contigo para que te complazcan acompañándote el gran día. Y sobre los hijos... Kenshin me ha dicho lo que piensa sobre eso y créeme que él quiere vivir contigo y nada más. Si no puedes ser madre como quieres, siempre hay formas de lograrlo, si no quieres no importa, hay muchas formas de alcanzar la felicidad y casarse y tener hijos es la idea más aceptada, pero no la única. Como sea, eso es algo que tienes que hablar con él. Sé que a mi hijo no lo conoces de más de medio año, incluso yo misma creo que es una locura lo que voy a decirte pero... ¿Por qué no lo piensas un poco más? Quizá a tu regreso puedan dar el paso para asegurar tu estadía por acá. Porque, ¿tú tienes alguna duda de que amas a mi hijo?-

-Ninguna duda. Yo lo amo. Haría cualquier cosa por él.

-Entonces, ¿Por qué no lo haces feliz? Si ya te lo pidió es que es lo que más quiere. Y tú... ¿qué es lo que más quieres?

Kaoru miró a Noriko muy contenta tras notar que se ahogaba en un vaso de agua.

-Unirme a Kenshin. Estar aquí con él.

Sonriendo, la mayor agregó.

-Tiene que ser pronto. Si se casan, quiero llevar un lindo vestido de fiesta. Tienen plazo hasta Sepiembre, Octubre a más tardar para fijar una fecha.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

La casa de Audrey necesitaba algunas reparaciones y Kenshin y Frank fueron a encargarse. Kaoru ayudó a la joven madre a preparar algunos bocadillos para cuando los hombres acabaran de instalar algunas ventanas nuevas y Chris revoloteaba alrededor de los varones. Frank le enseñó a usar un martillo y en ese momento se convirtió en el héroe del chiquillo.

Kaoru pudo ver en Audrey a una madre muy preocupada en todo momento de su hijo, pues no le quitaba el ojo de encima, mirándolo desde la ventana. Tras terminar la labor, Kenshin entró para asearse antes de comer justo cuando Audrey y Kaoru ponían la mesa.

-¿Y tu amigo?-preguntó Audrey.

-Quedó afuera con Chris.- dijo Kenshin como si nada. Entonces Audrey se apresuró en ir al patio trasero. Kaoru la siguió y juntas vieron a Frank enseñándole a Chris una cinta métrica.

-Mira, mamá.- dijo el pequeño sonriendo y sacando un poco de la lámina metálica color amarillo.- El tío Frank me dijo que yo mido 3, 61 pies (1.10 mts) Mamá... crecí.

-Si, cariño, creciste.- repuso Audrey repentinamente contenta.

Frank inclinó levemente la cabeza al pasar en medio de las dos mujeres con Chris siguiendo sus pasos y mientras Kenshin se instalaba para comer, él se fue a lavar las manos. Tuvo que hacerle un espacio a Chris que quería lavarse las manos a su lado, con una cantidad desmesurada de jabón que le costó enjuagar, haciéndolo reir. Los bocadillos estaban demasiado sabrosos y Audrey les agradeció la ayuda y la compañía cuando se despidieron.

Kenshin y Kaoru regresaron a casa en su vieja camioneta, conversando sobre algunas fechas tentativas para su matrimonio. Kenshin quería casarse antes de que ella viajara, pero Kaoru le pidió paciencia, regresaría en un mes porque para ella era muy importante traer a sus padres y tener tiempo de preparar su boda personalmente. Para la anterior sus padres se encargaron de todo e incluso el vestido se lo habían elegido.

-Si no quieren venir no habrá nada que hacer, pero debo intentarlo. Entonces, Kenshin... ¿ Finales de Septiembre?

-Me parece una buena fecha.- dijo Kenshin tras reflexionarlo un poco.- Aunque sigo pensando que la próxima semana...

-Kenshin...

-Ya, ya, está bien. Pero debe considerar que una cosa es lo que nosotros queramos y otra, las fechas que efectivamente podamos conseguir. Mañana me pasaré por el registro civil para preguntar sobre eso.-repuso animado.

De vuelta en casa se asearon y fueron a la cama. Con cierto fastidio, Kaoru notó que le había venido la regla, asi que se preparó para dormir como mejor pudo y cerró los ojos. Aunque hacía calor al inicio de la noche, pronto se puso fresco y despertó con frío. Kenshin dormía dándole la espalda, asi que ella se amoldó a él buscando su calor, a la par que se tapaba hasta la barbilla y luego lo abrazó por la cintura.

Le gustaba tocar la barriga de Kenshin. Era firme y agradable a su tacto. Deslizó su mano bajo la camiseta con la que él dormía y se complació con el calor de su piel. Movió un poco la mano y se topó con el borde de su slip y despacio, metió el dedo meñique primero, llevando pronto el resto de sus dedos debajo de esa prenda y sintiendo el vello de esa zona rozar su palma. Y algo más.

Repentinamente animada ahogó una risita cuando tomó el miembro en reposo del pelirrojo. Le pareció llamativo que algo así creciera tanto y bastó darle un masaje muy sutil para que en efecto, cambiara su tamaño. Su textura era sedosa y firme a la vez y movió la mano hacia arriba de modo tal que pudiera aflojar la tela de la ropa interior para moverse debajo con más libertad. Entonces, sujetando firmemente su pene, movió hacia arriba y hacia abajo un par de veces teniendo su recompensa en un gemido de Kenshin, que más bien pareció un ronroneo, en tanto se movía un poco para quedar recostado sobre su espalda, suspirando y gimiendo de cuando en cuando. Él mismo deslizó su slip hasta medio muslo, entregado a la caricia mientras ella seguía el rítmico movimiento sin soltarlo, preguntándose si sería capaz de causarle una importante reacción sólo con su mano.

La respuesta llegó cuando, tras algunos minutos, un poco de humedad salió de su miembro erecto. Traviesa, aunque con el brazo un poco cansado por el ejercicio repetitivo, decidió llegar hasta el final e intensificar el sube y baja de la masturbación que hacía. Pudo notar cómo el tensaba repentinamente su cuerpo y aunque con una mano intentó detenerla para no mancharla, ella no hizo caso, acomodándose un poco para darle un apasionado beso en la boca que él respondió con ganas, tomándola de la muñeca para detenerla definitivamente, pero la joven alcanzó a hacer un movimiento final que fue suficiente para precipitar todo.

Con un gemido un poco más fuerte, Kenshin se derramó. Kaoru, divertida, lo soltó y le puso un beso en la mejilla. Enseguida se dio la vuelta cuando el pelirrojo muy despierto, se levantó para asearse, murmurando algo entre dientes. Regresó pronto y se acomodó tras ella, sosteniéndola por la cintura de esa forma que a ella le causaba maripositas y jurando revancha.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Noriko le había comentado a Kaoru que tenían que comprar algunos cascos nuevos para dar de baja otros que tenían. La joven pensó en que al pequeño Chris le encantaría tener uno y luego de preguntarle a Noriko, tuvo la autorización de salir más temprano ese día. Se fue a la faena y Kenshin le dijo que pasara al contáiner que hacia de oficina a elegir uno. Ella buscó uno que le pareció pequeño y estaba en buenas condiciones, recordando que Kenshin le había explicado que los de color blanco correspondían a los supervisores y pensó que al niño le haría ilusión tener un casco de capataz. Muy contenta, se dio vuelta y tropezó con algo, justo cuando Kenshin y Frank entraban discutiendo algo sobre un envigado.

-¡Ay!-

El tobillo de Kaoru se dobló al intentar pisar para mantener el equilibrio. De inmediato el pelirrojo la levantó en brazos como si no pesara nada y la sentó en el escritorio. Frank vio con estupor cómo su tobillo se hinchaba y enrojecía.

-Te llevaré al hospital para que vean eso.

-No ser necesario. Yo ponerme bien, a veces me pasa, no grave.

-Se ve muy hinchado.- repuso Frank.- Mejor ve con Kenshin a que te atiendan ese pie.

Kaoru miró a ambos hombres, suplicante.

-De verdad que estoy bien. Además, no puedo ir al hospital ahora. Le dije a Audrey que iría a verla a su cafetería... no le puedo fallar.

La joven trató de pararse, pero el dolor la obligó a doblar la rodilla y apoyarse en su pie sano. Frank le quitó el casco que había robado.

-Supongo que Audrey no se molestará si esto se lo voy a dejar yo y le doy tus disculpas. Mientras tanto, Kenshin te puede llevar al hospital y ya vas más tarde a verla.

-Gracias, gracias, Frank, te lo agradecezco mucho. Es muy importante que ella se sienta acompañada.- dijo mientras se apoyaba en Kenshin para ir a saltitos hasta la camioneta.

-Si, lo sé, es una madre sola.- dijo Frank siguiéndolos.

-No, no es eso.- dijo la joven ayudada por Kenshin a subir al vehículo.- ¿No has notado, Frank, lo triste que está siempre? Acompáñala, por favor. Yo iré pronto a tomar un poco de té.

-Iremos pronto.- La corrigió amorosamente Kenshin antes de rodear la camioneta para subir.- Frank, por favor, ve a dejarle su regalo a ese niño. Llegaremos en un par de horas.

Frank se rascó la cabeza y tras despachar a los trabajadores ese día, se arregló un poco y guió su vehiculo hasta la cafetería de Audrey. Le dio verguenza llegar sólo con el regalo de Kaoru y encima le había calado hondo lo que ella dijo de la mujer porque tenía razón, asi que pasó a comprar un regalo para el niño. Se decidió por un kit de constructor, con algunas herramientas de juguete. Ese chiquillo era muy tierno.

Él había conocido a Audrey un poco en la época en que pasó lo de su traición a Kenshin y la recordaba como una mujer vivaz de sonrisa espontánea. En menos de un año pasó a ser la mala de la película con toda la carga social que eso implicaba, escapó con el amor de su vida y lo perdió de manera trágica. Pero al menos pudo tener a su hijo. La Audrey que él conocía ahora era una madre precupada, trabajadora y muy seria. Sus ojos sólo brillaban cuando veía a su hijito... ciertamente el cambio era muy grande.

Sólo por eso decidió llevarle un presente a ella también. Algo tonto. Le compró un bonito espejo, de esos que podía llevar en su bolso. La encontró en la puerta de la cafetería y le contó lo de Kaoru.

-¿Pero podrá venir? Si no, sería mejor decirle que descanse y que venga otro día.-

-Ella dijo que tenía muchas ganas de venir, pero por si acaso, envió este regalo para Chris. Y bueno... este es de mi para él pero no alcancé a envolverlo.- repuso, mostrándole su bolsa.-. ¿Y el niño?

-Ohhh... No tenías que molestarte.- dijo Audrey gratamente sorprendida con ese gesto.- Amará este regalo. Está tras el mostrador. Por favor, muéstrale tu obsequio. Él te admira mucho.

Aún cuando le sonrió, Frank pudo ver que esa expresión no llegó a sus ojos. Kaoru tenía razón sobre ella y eso lo intrigó. Se dirigió al sitio tras los pasteles en exhibición.

Kaoru.

Le gustaba Kaoru y aún siendo indebido, no lo podía evitar, pero de alguna forma, sus sentimientos eran más manejables desde que ella lo puso tan sutilmente en su lugar. Si ella necesitaba algo y no estaba Kenshin cerca, él corría a proporcionárselo. Si ella no hubiera manifestado sus deseos de venir a este lugar, él ni se hubiera molestado, pero eso equivalió a una orden.

Sonrió por anticipado al cambiar el foco de sus pensamientos hacia el pequeño. Su corazón se conmovió al verlo tan pequeño en su mesa, pintando con sus crayones un libro de Avengers.

-Hola, muchacho!- Lo saludó. Chris, al verlo, dejó lo que hacía y saltó a sus brazos.

-¡Frank!

El castaño le presentó los regalos y el niño alucinó con eso. Se puso de inmediato el casco que le quedaba enorme y el cinturón con herramientas de plástico. Frank notó una caja con bloques de Lego y le contó a Chris que él de niño también tenían de esos bloques y se dispusieron a armar una torre sobre la mesa mientras Audrey atendía a algunos clientes que llegaron. De cuando en cuando Chris simulaba que atornillaba o clavaba algo con sus herramientas y Frank le indicaba, como buen capataz, que tenía que hacer. Audrey, que les preparó dos vasos de chocolate, los sorprendió discutiendo si su torre tendría estacionamiento para naves intergalácticas o no.

-Te digo que no las necesitan, hijo. Créeme, si se pueden teletransportar como Gokú, eso no será necesario.

-Pero Gokú puede porque tiene la técnica de la teletransportación, pero los humanos como Bulma no pueden y necesitan las naves.

-Bulma no aprende porque no ha querido. Ya ves a Videl que incluso vuela.

-Si, pero porque ella fue entrenada por Gohan...

Esta última frase, dicha con muy buen ánimo por parte del niño, orilló a Audrey a dejarles su chocolate y porcionar un pastel cerca para mirarlos.

-A ver, enano, comprende... desde miles de años antes que tú nacieras, yo ya veía esa serie. No vas a saber tú más que yo.

Al final hicieron el estacionamiento, que si no les servía para las naves, al menos lo sería para hacer fiestas en las alturas. A Frank se le ocurrió combinar la torre con esas pistas de carreras Hot Weels y Chris le siguió de inmediato, aserruchando con su herramienta las piezas que iba a colocar.

Fascinada al ver a su hijo tan contento, de mala gana Audrey se levantó para atender un cliente que venía llegando, notando que eran sus amigos. Kaoru llegó saltando en un pie y apoyada en Kenshin. Como se pondrían a comer, Audrey llamó a Chris y Frank a la mesa que dispuso para ellos. Ambos llegaron corriendo, compitiendo por quien se sentaba antes y ella pronto pudo notar que su hijo al parecer había encontrado un nuevo héroe, a juzgar porque procuraba imitar a Frank. Si éste tomaba pastel, el niño también. Si sorbía su taza de café, el chico lo hacía con la suya de leche. Y así se le pasó volando la hora, viendo a su hijo contento como hacía mucho tiempo no lo veía.

Más tarde esa noche, cuando lo fue a acostar, miró en los libros que Chris coloreaba, y notó que a todos los Thor les había dibujado un círculo arriba de la cabeza, tal como el moño que usaba Frank. Se tapó la boca reprimiendo una sonrisa y saliendo del dormitorio, bajó rápidamente a la cocina, apretando los libritos contra su pecho.

Entonces se permitió llorar.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

De vuelta en casa, Kenshin cargó a Kaoru esta el segundo piso. Ella estaba temerosa de que acabaran rodando por la escalera, pero él la cargó con total seguridad y la dejó sobre la cama.

-¿Le duele?

-No, ya no. El analgésico que me dio el doctor hizo efecto. Además, le dije que no era tan grave y usted no me creyó.

Sin decir nada, Kenshin se metió al baño para asearse y enseguida la ayudó a ella.

-Audrey estaba muy contenta hoy, ¿verdad?- dijo la joven.

-Claro que si. Estaba un poco sola pero ahora la tiene a usted de amiga.-

Ese comentario hizo a Kaoru sonreír mientras lo abrazaba.

-No, no creo que haya estado feliz por eso. El niñito también estaba feliz.

Algo en el tono de su voz hizo a Kenshin sentir curiosidad por los pensamientos de su mujer.

-Está bien. Los dos estaban felices. ¿Por qué cree usted que lo estaban?

-Por Frank.- repuso la joven.- Él había llegado antes y jugaba con Chris. Creo que él puede hacer felices a ambos.

-¿Frank?- De inmediato Kenshin pensó en Frank, en sus fiestas y en la novia que había despachado tras varios años de relación enfermiza.-No lo creo. Digo, es mi amigo, pero no lo veo ahí...

-¿Por qué no? Es de la edad de Audrey, es atractivo, enorme y muy protector, pero con alma de niño.

-¿Asi que piensa que Frank es atractivo?- dijo Kenshin repentinamente tenso.

-Ehh... claro. Es decir... es guapo.- dijo Kaoru con sinceridad.- Creo que a Audrey puede llegar a gustarle...

-¿Y yo? ¿Qué piensa de mí?

-Kenshin Himura, no estamos hablando de usted. No puedo creer que me esté preguntando...

-¿Soy el tipo de hombre al que usted se daría vuelta a mirar?

-Si. Lo es.- dijo tajante.- Y aun si hay otro más guapo al lado, o veinte más, usted es el que yo quiero, el que tiene toda mi lealtad.- dijo terminando en una risita. ¿Kenshin estaba celoso?.- No puede pensar que yo... ¡No! Frank es como mi hermano. Fuchi.-

Kaoru apagó la lámpara de su lado de la cama y mientras se dormía, Kenshin pensó en Audrey. La pobre mujer no la había pasado bien y él se alegraba que alguien como Kaoru la tuviera en estima y se preocupara por ella. Besó a su novia sintiéndose afortunado de tenerla y pensando en aquellas cosas que jamás podría contarle. Menos ahora con esta amistad que las mujeres tenían.

Audrey lo había buscado porque tenía un problema serio, sobre el cual le pidió mucha discreción. Él pensó que tal vez la seguía algún novio abusador, pero nada de eso, aunque luego de lo que supo, hubiera preferido eso. Audrey había descubierto que su niño era abusado por un familiar cercano e incapaz de enfrentarlo y echarse a toda la familia en contra, había decidido huir con él.

-Su profesora me alertó de algunos dibujos que hacía.- le había dicho a Kenshin.- Y yo noté que se hacía pipí en la cama, pero nunca pensé en algo como esto. El psicólogo le pudo sacar un nombre y eso me devastó, sólo pude huir hacia aquí porque se trataba de alguien... alguien... muy cercano y no pude encararle. Por favor, ayúdame a conseguir una casa y un local de comida donde pueda trabajar, llevo algunos meses donde una amiga, pero no la quiero molestar y mi niño se siente incómodo con su pareja que es dado a beber. Kenshin, mi hijito es muy bueno y no se merecía esto y yo... me siento tan mal por no haberlo cuidado mejor...-

Kenshin se había sentido muy conmovido por la historia, guardando reserva. Pero es que había algo más que lo impulsaba a callar y ayudar sin hacer mayores alardes y es que después de tantos años, era algo que le seguía molestando en la conciencia.

Fue en 2010. Había ido de visita donde Audrey para verla como solía hacer y enterarse de cómo estaba su pequeño Chris, de apenas unos meses. Ella le había comentado que quería ir a Denver, donde se encontraba su familia de origen, pero Kenshin no podía dejarla ir, pues sentía que podría cuidar de ambos. Él creía que tal vez tenían una oportunidad, después de todo Chris le había pedido cuidar de su familia y dentro de todo el desconcierto, confusión y dolor que vivió en esa época, pensó que podría formar familia con ella.

Conocía a Audrey tras ser su novia y sutilmente empezó a seducirla, de modo tal que acabaron teniendo relaciones sexuales. Se aprovechó de su vulnerabilidad, de su soledad y sus tristeza, diciéndose a sí mismo que era por una buena causa pero cuando llegó la mañana no tuvo la reacción que quería. Audrey se había levantado de la cama para informarle que no lo quería ver nunca más en su vida. Que le había arrancado de la piel lo último que quedaba de Chris y que cómo podía ser un hombre tan bajo y miserable que se aprovechaba de unamujer con el corazón roto por el duelo y con un pequeño hijo como ella. Como él estaba consciente de su proceder, no pudo hacer otra cosa que admitirlo y pedir disculpas, pero para Audrey, el daño estaba hecho. Cuando recordaba la forma en que lloraba avergonzada esa mañana, todavía se sentía un estúpido. Ella se marchó a Denver a los pocos días.

Tuvieron que pasar dos años, cuando falleció el padre de ella, para que se reencontraran y se perdonaron todas sus faltas, pues con el tiempo y la lejanía Audrey pudo ver su mal proceder anterior hacia él, sin embargo para Kenshin esto que hizo lo perseguiría durante mucho tiempo más. Para él no valía haber sido engañado primero o que le dijeran que esta mujer era una traidora. La última noche con ella la obtuvo a la mala y forzando bastante la situación. No la había obligado, pero la manipuló para obtener el sí que quería. Fue un poco tal vez como lo que hizo Enishi con Kaoru, ofreciéndole a cambio su libertad. Sin embargo, al menos Enishi había ido de frente con respecto a sus propósitos. Audrey no lo entendió hasta que él terminó en ella, se acomodó y empezó a hablar de una casa con un perro. Lo menos que podía hacer era ayudar a Audrey.

Miró dormir a Kaoru y acarició su contorno con la yema de los dedos.

Audrey había jurado guardar ese episodio en secreto y él también, empezando su relación desde cero basado en el respeto mutuo. Ninguno quería perjudicar al otro y ahora, viendo que Kaoru y Audrey eran amigas, Kenshin sabía que jamás se lo contaría. En realidad, no lo veía como un acto de tener poca confianza hacia Kaoru, no era necesario decírselo y protegía la dignidad de una mujer a la que había pisoteado sin proponérselo. En ese aspecto se sentía tranquilo y confiaba en que ese secreto jamás saldría a la luz.

En sueños, Kaoru se movió, dándole la espalda. Le gustaba cuando hacía eso porque él podía amoldarse a ella y sentir que la cuidaba. Le hubiera gustado, algunos años atrás, saber que ella llegaría para tener más paciencia y no apresurarse tanto en conseguir las cosas que ahora tenía. Él sabía que a veces Kaoru lo miraba con admiración por sus relaciones con el entorno, su trabajo y otras cosas, pero nada llegó hasta él por ser un privilegiado. Tenía sus heridas de guerra y se preguntó si ella hubiera sido capaz de soportarlo cuando llegó destrozado fisica y mentalmente en 2009, o si hubiera sido capaz de calmar su frustración cuando su matrimonio tuvo que ser cancelado a principios del mismo año. Se preguntó si Kaoru lo hubiera entendido cuando siendo joven, tuvo que agarrarse a puñetazos con algún compañero molestoso y lo echaron de una escuela. Si de haberlos visto juntos a él y a Frank la primera vez, cuando ellos se conocieron en 2005, hubiera reparado en él o en su amigo.

Por primera vez, pudo ver en su vida la seguidilla de aciertos y errores que lo habían llevado a esa situación. Kaoru sin duda había llegado en el momento justo y se preguntaba, de no haber vivido lo que le pasó con Audrey, si él hubiera podido dejar pasar el episodio de Kaoru con Enishi en su última noche. Tal vez no lo hubiera hecho porque no hubiera podido entender la desesperación de un hombre que veía cómo la mujer que él pensaba, amaba, se le escapaba de entre sus dedos. Todo eso tenía que pasar y lo único que tenía claro era que el buen Dios que lo miraba desde arriba jamás lo había abandonado, como llegó a pensar en su momento.

Cerró los ojos, llenándose del tenue perfume que despedía el cabello de su mujer. No podía estar más contento y más agradecido por ella. En el primer piso, en tanto, Emily salía de su caja de dormir caminando sobre sus patitas aún algo torcidas y la cola en alto y en su paseo dio con Rey, que dormitaba. Se acomodó cerca de su cuello y el perro gruñó un poco, pero luego la dejó estar.

Mientras, al otro lado del río Willamette, acostada con su hijo, Audrey se alegraba de no haber comentado a nadie lo sucedido con Kenshin y se sentía tranquila. Era de público conocimiento el mal que ella le había causado y la única forma de retribuir la bondad que le había mostrado y el aportar con una amiga tan maravillosa como Kaoru, era llevarse a la tumba el secreto sobre aquél nefasto último encuentro sexual que tuvieron, sobre todo porque ella se dejó llevar por él y al día siguiente se arrepintió, culpándolo y aún cuando le había aclarado eso hacía poco tras su reencuentro, él no se perdonaba. Era un buen hombre, sin duda y no mereció nada de lo que ella le hizo.

Aunque pensaba que ella misma no necesitaba formar pareja, la idea solía deslizarse a ratos en su cabeza, pero en esto necesitaba conservar la mente fría, porque no podía arriesgar a su hijito confiando en alguien. Sin embargo, Chris se sentía muy a gusto con Frank y eso no dejaba de llamarle la atención, pues si bien era un niño educado, no era dado a entusiasmarse con algún adulto, menos al poco tiempo de conocerlo por temer un poco de los hombres.

Besó a su hijo y justo antes de caer en la inconsciencia, sonrió, recordando algo.

Dentro de su bolsa, en el estuche de maquillaje, había quedado el espejito que Frank le había dado.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Los días transcurrieron en calma y Julio llegó con la celebración del dia de la independencia, su calor y su verano. Tras conocer el fallo positivo de Impuestos Internos hacia ellos, Norken se fue de vacaciones por dos semanas y Kaoru tuvo ocasión de hacer varios paseos a la playa y a las montañas del estado, acampar y de vivir momentos memorables con su nueva familia antes de retomar sus labores. Le pareció lindo poder ver a Kenshin desenvolverse en otros ambientes y supo más que nunca que en este nuevo país quería establecerse. Conforme se acercaba la fecha de retorno a Japón se arrepentía de no haber querido casarse antes, pero sentía que aplazar la boda hasta su regreso era lo mejor para ver el asunto de su familia con calma, además, Kenshin había reservado una hora para la primera semana de Octubre en el Registro Civil, lo que además les daría tiempo de cumplir con los papeles que les pedirían para asegurar que su relación era real y no una artimaña para que la ciudadana japonesa obtuviera su Green Card, aunque en parte algo de eso había.

Durante el tiempo de relajo el manejo del inglés de Kaoru mejoró considerablemente, al punto que prefería hablarlo con Kenshin cuando estaban solos para mejorar su fluidez. Un par de veces por semana visitaba a Chris y ayudaba a Audrey con algunas cosas porque además de su amistad, le encantaba ver cómo se relacionaba con su hijo y siempre que la veía cansada hacía pequeñas cosas por ella para aligerar su carga o le daba ánimos, haciéndole ver que las cosas pronto iban a mejorar.

Y claro que mejorarían, si cada que iba, le pedía a Frank que la llevara y este, sabiendo que su porción de pastel estaba asegurada, le hacía caso de muy buena gana. Luego Kenshin la iba a buscar y Frank solía quedarse más tiempo en ese lugar.

De más está decir que Kaoru sonrió complacida para sus adentros, cuando Audrey le comentó que Frank se había aparecido el día anterior por ahi sin ningún motivo aparente más que tomar un poco de café y que había terminado ayudándole a servir un par de mesas, con el cinto de herramientas que Chris le colgó a la cintura. Algo brilló en los ojos de Audrey y Kaoru cruzó los dedos para que resultara lo que ella pensaba.

Tras el breve receso por vacaciones, Noriko puso un anuncio para buscar a una asistente personal temporal y como solía hacer todos los días, se comunicó con Brenda para saber cómo iban las cosas. La mujer le contó sobre el clima del país, que la gente se quejaba de que no llovía pero que a ella no le parecía tan frío como le habían asegurado que sería. También le contó que había pintado su casa y que se sentía feliz. Luego le preguntó a Noriko cómo andaban las cosas por allá.

-Kaoru tiene que regresar la próxima semana y tu hermano anda con un genio de los demonios. Claro que a ella le sonríe y le da por su lado pero ayer se encontró con Claire y le dijo hasta de qué se iba a morir y que se preparara, porque nuestro abogado había iniciado un juicio por robo, por injurias y otras cosas más.

-Mamá, no te creo... ¿Kenshin?... ¿Es por lo que me comentaste el otro día que le dijo Claire a Kaoru, cierto?

-Si, cariño. Esa mala mujer le hizo mucho daño a Kaoru y por eso tu hermano se va a ir con todo en contra de ella. Lo que pasa es que como Claire nos denunció a Impuestos Internos y nos hicieron las auditorias y todo eso, nosotros descubrimos que se había perdido una buena cantidad del dinero que pasaba por las manos de ella, cuando yo la enviaba a depositar. Si no hubiera pasado lo de Kaoru, tu hermano lo habría dejado pasar, pero le dijo a nuestro abogado que se fuera con todo en contra de esa arpía.

-Bueno, mami, estoy de acuerdo con mi hermano. No es justo que Claire salga con las manos limpias de todo esto.

-No, mi cielo, no lo es. Oye, pero mándame fotos de tu casa para ver cómo quedó...-

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

A finales de Julio Kaoru tomó las manos de Kenshin y besándolo, se despidió de él. Prometió regresar dentro de un mes y haciendo un esfuerzo por no llorar, se encaminó a los detectores.

Pero para Kenshin no era tan fácil dejarla ir. La sujetó por la muñeca y la abrazó fuertemente. Le dijo lo mucho que la amaba y que por favor no se retrasara un día más de lo previsto, porque él no quería pasar más tiempo que ese sin ella. Kaoru le dijo que ella tampoco quería y tras un nuevo beso, desapareció entre las personas que iban al mismo lugar que ella.

Kenshin se quedó dando vueltas por el lugar unos momentos y luego decidió marcharse cuando anunciaron el despegue del vuelo directo con destino al Aeropuerto Internacional de Narita, en la ciudad de Tokio, Japón. Se sintió extraño cuando abordó su camioneta y no la vio a su lado. No le gustaba eso.

Antes de que pasara una semana su entorno ya estaba deseando que volviera Kaoru. Sin ella, Kenshin andaba de un pésimo genio y aunque rendía perfectamente en el trabajo y en otras actividades, se notaba mucho en él la falta de ella.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Tras tres meses fuera, regresar a Japón sorprendió a Kaoru. Sentía que se había ido por miles de años, sin embargo en su lugar de origen todo seguía igual, con el ritmo fluido y ordenado que lo caracterizaba. Salem le había parecido colorido, pero a momentos, caótico, desordenado y peligroso, sin embargo las personas que allí vivían acabaron por conquistarla y hacerle ver que allá podía establecer su futuro hogar.

Kenshiro no pudo mantener reservado el pequeño departamento que ella compartió con Kenshin y no tuvo problema en alojarla en una pequeña habitación que él, avisado de su llegada, preparó para ella. Allí la joven pudo descansar y reponerse del jet lag que le dejó el viaje. No perdió el tiempo y en cuanto se encontró con ánimo, decidió marchar a Nara, con el fin de hablar con sus padres. Le quedaban veintitantos días para convencerlos.

El día antes de ir, conversó un rato con Kenshiro, contándole la decisión que ella y su hijo habían tomado, para indagar si él querría acompañarlos en ese día. Siempre que lo miraba la sobresaltaba el contundente parecido con Kenshin y más extrañaba a su prometido, pero luego se desquitaba charlando con él mediante Whatsapp o Messenger, usando la opción de videollamadas cuando se podía.

Lo extrañaba. Y lo extrañaba tanto que le dolía, pero hacer esto era lo correcto.

Al día siguiente partió a Nara y afortunadamente sus padres estaban en casa. No mostraron mayor emoción al verla de regreso aunque al menos la hicieron pasar a su casa y ella pudo notar algo distinto en ellos. La joven se sentó cuando le indicaron y tal como le había aconsejado Noriko, les habló sobre su próximo matrimonio sin perder tiempo. De ese modo tendrían tiempo de asimilarlo.

-¿Vas a casarte con ese tipo que te acompañó?

-Así es, padre.

-¿No te parece apresurado? ¿Acaso te has embarazado de él?

-No, mamá. Te aseguro que no...

-Yo te noto un poco más rellenita. Pienso que te has embarazado y por eso la prisa.

El comentario no cayó bien en Kaoru, sin embargo hizo un esfuerzo por dar la segunda parte de la información.

-Kenshin es ciudadano estadounidense. Él vive allí. Ambos estamos seguros de querer permanecer juntos y casarnos es la manera de hacerlo. Si él viviera en Japón, llevaríamos un noviazgo más largo.

-De todos modos es muy apresurado.- repuso Kojiro.- Hace pocos meses te separaste de Enishi. Esto no se ve bien.

-Lo comprendo, padre, sin embargo esta vez se trata de mi decisión. De mi elección. Si todo sale bien, nos casaremos en Octubre y me gustaría mucho que por esta vez me apoyaran y me acompañaran en ese día, en mi patria de acogida.

-¿Entonces te quieres ir definitivamente a ese lugar? Estados Unidos es muy diferente a aquí, además está muy lejos...-

-Lo sé, papá. He estado ahí los últimos tres meses y sé que quiero estar allí. Pero no es por el lugar, es por Kenshin. Si él viviera aquí, yo no tendría la necesidad de moverme. La familia de Kenshin me recibió muy bien, incluso me consiguieron un empleo en su empresa familiar. Kenshin es constructor y su madre arquitecta. Tienen amigos muy buenos, personas que llegué a apreciar. Siento que formo parte de ellos.

Kojiro se sirvió un poco de licor. Le ofreció a Kaoru, pero ella desistió. Le puso un poco a Hotaru.

-Enishi habló con nosotros después que te fuiste y él salió del hospital.- dijo de pronto.- Nos habló de tus problemas de fertilidad, que no eran descuidos de tu parte y también sobre que él... no fue un buen marido para tí.

-Tal como nos decías.- dijo Hotaru desviando la vista.

Kaoru miró a sus padres con atención al escuchar esas palabras. Kojiro se tomó su licor.

-Tu marido fue... muy crudo respecto a algunas cosas que nos contó. Nos aseguró que por respeto a tí y nosotros no nos contaba otras tantas, pero dijo que podía entender el que quisieras irte de su lado y el que nunca hayas podido verlo como un compañero con el cual proyectarse. Nos habló de cómo te orilló a dejar tus pasatiempos, cómo pasabas todo el día sola en casa y como perdiste a tus amistades. Fue muy enfático en decir que él sido el responsable de tu desdicha y tras informarnos que te habías hecho cargo de mi deuda, él dijo que no nos volvería a ver.

Asombrada a más no poder, Kaoru era incapaz de creer en eso.

-Pero... no puede ser posible...-

-No se quedó en eso.- dijo Hotaru.- También nos culpó a nosotros con respecto a dejarte sola y no apoyarte cuando tú nos hablaste de tus problemas. Enishi nos habló de una mujer bonita, educada, que siempre que invitaba a sus superiores a cenar era el comentario obligado de ellos al día siguiente por lo amena que eras. Nos contó que hubo más de una cuenta que ganó gracias a que encantaste a sus invitados.

-Nunca me dijo eso... - murmuró Kaoru, sintiendo aguarse sus ojos. Ella supo de las cuentas ganadas, pero nunca lo asoció a su desempeño como anfitriona.

-Creo que siendo justos, nosotros no hemos sido buenos padres.- dijo Kojiro.- Y siento pesar con respecto a que ahora que hemos descubierto el tipo de hija que tenemos y a la nobleza que nos mostraste haciéndote cargo de mi deuda con tu indemnización, te vamos a perder porque encontraste en otro lugar lo que aquí no supimos darte. No me gusta que te cases tan pronto pero si lo has decidido tú, no puede ser peor de lo que te elegimos nosotros. Si has venido hasta acá para pedir a estos malos padres que te acompañen en ese día, aún cuando no lo merezcamos, iremos, hija. No te preocupes. Indícanos que necesitamos para viajar. ¿Pasaporte?-

Como si estuviera viviendo dentro de un sueño del que no quería jamás despertar, Kaoru se apresuró en abrazar a sus padres como hacía años no hacía. Hotaru y Kojiro la abrazaron de vuelta y permanecieron así largos minutos.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Noriko notó algo diferente esa mañana cuando Kenshin cortó la comunicación por Whatsapp. Reía y la tomó por la cintura, le dio dos vueltas y la dejó en el suelo.

-Está tan feliz, mamá. Kaoru... mi Kaoru, recuperó a sus padres. Incluso la invitaron a alojar con ellos para ponerse al día. Y dijeron que venían

-Ay, hijo, es fabuloso. Ya me parecía raro que alguien no quisiera a esa niña. Me alegro que no se la perdieran.

-Mamá, si la hubieras escuchado... -

-Me basta mirarte a tí...- dijo Noriko abrazando a su hijo.- Ahora que sabemos que vienen sus padres nos debemos preocupar de comenzar a organizar todo, al menos para tener opciones para cuando Kaoru llegue y pueda elegir lo que quiera.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

El tiempo con Kaoru en casa fue de mucho provecho para la familia Kamiya, en especial porque con los conocimientos adquiridos en Norken, Kaoru pudo ayudar a Kojiro a mejorar en algunos aspectos su propia empresa. La joven pudo volver a dormir en su antigua habitación de soltera y pudo conversar con su madre sobre cosas que antes no debía pero que ahora, como mujer, podía tratar.

Sintió, en cierto modo, que volvía a empezar.

La primera videollamada entre Kojiro, Hotaru, Kaoru, Noriko, Kenshin y Hiko fue muy emocionante. Se presentaron y los padres de Kaoru se sorprendieron un tanto al ver a japoneses al otro lado del mundo que hablaban perfectamente el idioma. Mañana en Estados Unidos, noche en Japón. Noriko les habló sobre aspectos generales de una boda en Occidente y ellos estuvieron de acuerdo con lo que ella había decidido, pero quisieron colaborar con la mitad de los gastos, a pesar de que no había más familia para invitar e irian sólo ellos dos y Tae.

-No es necesario que aporten con nada.- dijo Noriko, pero Kojiro insisitió. De todos modos, la lista de invitados de Kenshin no era muy larga asi que tampoco es que fueran a gastarse lo que no tenían. Luego del desplante que le había hecho al hermano de su madre, aquel que lo rechazó por su crianza estadounidense, no tenía ni la más mínima intención de invitar a esa parte de su familia.

Hotaru y Kaoru se entretuvieron mirando algunas revistas de novias y dieron con un modelo que le había gustado mucho a la más joven. Enamorada por completo de ese vestido, la joven decidió llevarse la hoja y buscar uno parecido en Salem o en Portland.

Preparó su maleta de viaje con pesar de dejar a sus padres y les compró pasajes para el veintiocho de Septiembre, así Kojiro tendría tiempo de organizar su empresa para que funcionara sin él. Se despidió de ellos y pasó por Kobe para agradecer a Kenshiro su preocupación, dejarlo invitado al matrimonio y despedirse y luego se dirigió al aeropuerto de Tokio.

Hizo todo ese trayecto con calma, intentando memorizar cada cosa y cada lugar de la patria que dejaría. La nostalgia la invadió al caer en cuenta que difícilmente volvería atrás y sintió pesar de dejar a sus padres atrás ahora que los había recuperado, pero la decisión ya estaba tomada. Además, sólo podía pensar en volver a ver a Kenshin y siendo así, abordó el avión con la ilusión de la nueva vida que forjaría con él. Tuvo su recompensa varias horas después, cuando lo encontró en el aeropuerto de Portland, esperándola con una sonrisa. En ningún momento de su viaje dudó en regresar a su lado y entre sus brazos confirmó que ese era su lugar, sin embargo ninguno de los dos estaba preparado cuando una mañana, dos días después, el test de embarazo dio positivo.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Fin acto diez

Ir y venir

Noviembre 23, 2015

Notas de autora

El próximo capítulo es el final. Hay un importante detalle que no he resuelto aún sobre este par, pero que se verá allí.

Es interesante todo lo que uno aprende a veces de formas insospechadas. Cuando comencé este fanfic, sabía que las personas podían comunicarse via whatsapp o Messenger, pero hasta que mis padres no salieron de viaje que no los había probado a fondo. No sé si es idea mía pero Whatsapp me pareció más estable para hablar con ellos cuando andaban lejos de casa y ahora me siento más segura al mencionarlos como el medio por el cual Kenshin y Kaoru se comunican cuando están apartados.

No tengo mucho que contar. Supongo que siendo así, las cosas están bien.

Cariños a todas.

Blankiss.