Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Dejando una nueva viñeta, espero que sea de su agrado, muchas gracias por el apoyo.
Viñeta 10: Poca Libertad.
Su gesto enfadado me hizo sentir de una forma victoriosa, herir el orgullo de un hombre de esa manera era algo que podía hacer bastante bien, siempre y cuando no fuese él, a quien se lo dijera, teniendo seguro que no recibiría una golpiza después de abrir la boca, podía ser tan venenosa como me lo propusiera, era algo que se adquiere con el tiempo.
—Estaba ebrio –rebatió.
—Como fuese –sonreí –eso pasó hace diez años, Ed, los únicos labios frescos, las únicas caricias que recuerdo y que quiero sobre mi cuerpo son las del hombre que me espera en casa, no las de algún otro –me acerqué a él, cerré los ojos cuando supe que no podía ver mi rostro y olfatee su colonia –pudiste ser quien me volvió mujer, pero es él quien me hace sentir una cada que me hace suya.
Salí de la casa de mis padres completamente frustrada, no entendía porque venía ahora, después de diez años y me decía todo eso, quería golpearlo tan fuerte como me golpeaban a mí.
Esta vez será bueno. Me dije cuando sus labios se pegaron a mi cuello y sus manos acariciaban suavemente mi cuerpo al mismo tiempo que se movía en mí, no podía creer lo mucho que había mejorado mi vida en un mes, si las cosas seguían así, podría enamorarme completamente de él, por fin, y dejar a Edward Lupin en el pasado.
—Te amo, Luna Potter –me dijo y besó suavemente mi mejilla.
—Yo también te amo –recité para él y me quedé dormida en su pecho.
La mirada de Teddy se posó en la mano de él, que estaba acariciando mi vientre, era su señal para hacerme saber que al llegar a casa tendríamos sexo un tanto salvaje, claro que no era ni la mitad de salvaje al que usaba antes, se estaba volviendo placentero el sexo y poco doloroso, como mi vida.
Comí, bebí soda, puedo jurar que mis mejillas comienzan a verse un poco más gordas ya que estoy comiendo bastante bien, mis caderas también crecieron un poco, haciendo que Ted siguiera pensando la posibilidad del embarazo.
—No le has dicho nada a Lily –intervino uno de sus amigos, haciendo que lo observara.
—Bueno, no –admitió y besó mi cuello –tengo que ir a Irlanda la semana próxima, estaba con preguntarle a tus padres…
— ¿No puedo quedarme en casa? –lo cuestioné haciendo que frunciera el ceño.
—Estaré fuera unos días –admitió –preferiría que fueras con tus padres –frunció el ceño.
—Bien –lo besé, haciendo que se relajara.
El hizo mi maleta por la semana, me advirtió de comportarme al margen y que si sus amigos se reunían tenía que reunirme con ellos, asentí feliz, un poco de libertad a cambio de reunirme con sus amigos.
La despedida no fue tan dulce como pensé que lo sería, ya que volvió a ser brusco en el sexo.
—Vendré por ella cuando regrese de Irlanda –le informó a mi padre.
—La cuidaré por ti, nada de portarse mal en tu ausencia, o te pasaré el reporte –bromeó mi padre pero por su rostro supe que le agradó la idea.
—Cuídate –le pedí rodeando su cuello –te amo.
—Obstruyen –soltó Ted en la puerta detrás de él.
—Mi avión sale dentro de poco, te llamaré todos los días.
—Por supuesto –sonreí.
Era su manera de decirme que me tendría vigilada de alguna manera, se marchó después de una batalla de miradas con Ed.
—Se ha marchado el ogro –festejó papá –brindemos por eso.
—No puedo beber alcohol –le informé.
—No me digas que…
—Ah, no –sonreí nerviosa –estoy tomando medicamento, no puedo mezclar medicamento y alcohol.
—Te daré zumo de naranja –besó mi frente y fue a la cocina.
—Estarás en casa unos días –sonrió Ted.
—Sí, volver con mis padres no es algo que me agrade, pero… si eso lo hace irse más tranquilo y no preocuparse…
—Posiblemente te engaña ¿lo pensaste?
Rodé los ojos cuando me alejé, Lupin jamás entendería lo feliz que eso me pudiese hacer, si él encontraba otra, por mí mejor.
—Lily –saludó mi madre –no sé por cuanto se irá, pero bendito sea.
—Ya basta, por eso no vengo, porque odio como se refieren a él.
—Lo siento, pero es atractivo y todo, pero no me agrada.
—A mí me agrada y eso basta –le contesté a mi madre que asintió.
Comí como desesperada en la comida, todos me observaron extrañados ya que normalmente mi dieta era estricta, demasiado, y cuando me castigaba, mi comida se reducía a tres galletas saladas a veces seis.
—Me haces pensar que si estás embarazada –masculló enfadado mi padre.
—No –repetí rodando los ojos –no es nada de eso.
—Menos mal –admitió con una sonrisa.
La vista de Edward fue poco discreta, pero no hizo comentario alguno, me sonrió cuando fruncí el ceño.
—Hoy nos reuniremos en la noche –me informó.
—Sí, ya me avisaron –admití.
—Podemos llegar juntos –sugirió.
—No lo creo –me reí.
—Yo lo digo ya que ahora estaremos viviendo juntos.
—No estamos viviendo juntos, me estoy quedando unos días en la casa de mis padres.
—Es casi lo mismo –justificó.
—Para nada –me reí.
Llegué tarde al bar en donde siempre se reunían, aunque él no estuviese tenía que comportarme me lo dijo, así que volví a ignorar a Ted, me distraje con las chicas hablando de nada en específico, de los hijos, del matrimonio, de lo feliz que nos veíamos, del porqué no le proponía matrimonio yo a él.
Contesté y bromee con eso, no tenía la mirada severa indicando si iba bien o mal, pero lo hice mejor que pude para no levantar sospechas del porque agradecía que aún no me propusiera matrimonio.
—No sé si lo haces a propósito o eres temeraria –contestó Ted colocándome su abrigo sobre los hombros.
—No es necesario, no tengo frío y…
Giré el rostro cuando se aventuró a besarme, mi corazón latió aprisa que casi explota ¿Edward Lupin intento besarme?
