Sinopsis
Jacob Black lo tenía todo. Era guapo, rico, una vida llena de lujos. Era el heredero de un pequeño imperio… y luego ya no.
Al morir, su padre solo le dejó la casa donde creció, un nightclub y millones de deudas por cobrar.
Pero uno de sus deudores no tenía con que pagar, así que le ofreció a su hija.
No era la primera vez que Renesmee Cullen era cambiada como mercancía, para pagar las deudas de su padre. Cuando llegó a manos de Jacob Black, estaba rota. Se alejaba de todos y tenía miedo… incluso de ella misma; pero eso no significaba que no fuera a luchar, no como esa noche en la que no tuvo oportunidad de defenderse.
Pero Jacob no tiene interés en ella, al contrario, su único propósito es protegerla y le asegura que nadie la tocará.
Renesmee está a salvo con él…
¿Pero Jacob estará a salvo de Renesmee?
Capítulo 9
-Tengo un regalo para ti – susurró Jacob en el oído de Renesmee, después de que seguridad sacó a como sea que se llamara la puta.
-¿Un regalo? No necesito regalos. Ya me alimentas, me vistes, me diste un techo.
-No es un objeto.
-¿No es un objeto?
-Son nombres.
-¿Nombres? – se sentía estúpida repitiendo todo lo que él le decía, pero no sabía a qué se refería.
-Cuando llegué, revisé las cuentas e hice una lista con los que no han pagado. Puedes elegir cualquier nombre y lo traeré para ti.
-¿En serio? – los ojos de la chica se hicieron enormes, llenos de sorpresa y anticipación.
-Sí, ¿quieres verlos?
Renesmee asintió luchando con la sonrisa que amenazaba partir su rostro en dos.
Jacob se levantó y le ofreció su mano para ayudarla a levantarse y en esta ocasión ella la aceptó.
Caminaron hasta la oficina con las manos unidas y Jacob se sintió de doce años de nuevo, en su primera cita.
Solos, en la oficina, caballerosamente la ayudó a sentarse en su silla tras el escritorio y con rapidez entró al archivo y se lo mostró.
-Aquí está – anunció con una sonrisa y ella se la respondió.
Esa noche ella estaba sonriendo más que en la última década.
-¿En serio puedo elegir al que yo quiera?
-Por supuesto.
-¿Ellos te dicen para que utilizaran el dinero?
-Casi todos, creen que si me explican para que lo quieren de alguna forma u otra lo comprenderé. No necesito excusas o explicaciones, solo necesito que me paguen como se acordó.
-¿Tienes esa información?
-Por supuesto, seguí los libros de papá. Era muy meticuloso.
-¿Tu sabias de eso?
-No. Por supuesto que no. Para mi papá era… el William, Billy para sus amigos. El empresario, el altruista, uno de los hombres más respetados, honestos y ricos del país.
-Oh. Alice me dijo que tú no sabías de Thorn.
-Tampoco. Yo me encargaba de muchos de sus negocios, el Red Rose para mí solo era un club al que venía de vez en cuando, entré a la oficina un par de veces, solo estaba la ventana que da al club, la que da al Thorn estaba oculta siempre que venía.
-¿Y cómo te enteraste?
-Cuando fue la lectura del testamento, vi lo que pensé que un día seria mío era dado a personas que yo no conocía. Papá compró muchos negocios familiares que estaban a punto de quebrar les inyectó nueva vida y al morir los regresó a sus dueños anteriores. Restaurantes, posadas, cafeterías, librerías, clínicas veterinarias, salones de belleza, tintorerías, tiendas de ropa, tiendas de electrónica, clubs nocturnos… Era prácticamente dueño del estado y a mí solo me dejó esto, sin ninguna explicación. Fui el hazme reír de mis amigos, del país… Yo era uno de los príncipes del país, en la espera de que el rey muriera y yo heredar el reino y eso jamás llego.
-Lo siento.
-No, yo ya no – la miró con una sonrisa y Renesmee recordó la mañana de ese día, cuando la pasó hundida en la bañera con su mano entre las piernas.
Deja de pensar en eso, él no es para ti. Solo son… amigos.
Decidió seguir hablando de los deudores.
-Si hay alguien que te pidió el dinero para pagar la escuela o la enfermedad de un familiar… no creo que a ellos deberíamos hacerles algo. Tal vez solo a los que pidieron para pagar apuestas, droga o algo así.
-Veré lo que pueda hacer – Jacob le guiñó el ojo y ella se sonrojó.
¡Se sonrojó!
Jacob tecleó por unos minutos y dio clics aquí y allá y una nueva lista apareció. Hombres y mujeres que le pidieron dinero a su padre y a él porque su madre, su padre, su hermana o sus hijos estaban enfermos y el seguro no cubría los gastos y el banco no les daría un préstamo o una segunda hipoteca.
-Estos son los deudores con los criterios que la dama solicitó. Solo son cinco – murmuró Jacob con una sonrisa, hincado a su izquierda.
Renesmee lo miró y se imaginó posando su zapato de tacón en su pecho, la mano de él enroscándose en su pantorrilla y mordiendo la delicada piel de su tobillo.
Luego lo atraería a ella por su sedosa corbata negra y…
-Gracias.
-¿Qué quieres que hagamos con ellos?
-Visitarlos y preguntarles por qué el retraso de los pagos.
-¿Solo visitarlos?
-Supongo –Renesmee encogió un hombro-. Pasaron por momentos difíciles o duros, hay que saber por qué el retraso y ver cómo pueden pagarte o… motivarlos a pagar.
-De acuerdo –Jacob cliqueó un poco más y la impresora sacó una hoja con los datos de los deudores-. ¿Algo más?
-Ahora si muéstrame la primera lista – pidió con una sonrisa.
Jacob no pudo hacer otra cosa que obedecerla.
Ambos leyeron los nombres, el motivo del préstamo y cuanto llevaban sin pagar, con cuidado y fueron descartando y agregando otros.
Pronto tenían una lista de los hombres a los que dañarían y una gran sonrisa en sus rostros.
Camino a casa, Renesmee se quedó dormida en el auto, Jacob sintió de nuevo esa sensación rara en su estómago. ¿Comió algo en mal estado? No, no quería ir al baño, pero si era algo así como náuseas y sudor en las manos.
Con un jadeo demasiado audible, que hizo que Renesmee se removiera a su lado, se dio cuenta de que era eso.
Mariposas.
Jodidas mariposas en el estómago.
Eso era lo que sentía al ver a Renesmee.
Sonrió para sí mismo y se burló de su propia idiotez. No era un niño como para sentir mariposas. Era un hombre por el jodido amor de Dios. Tenía treinta y seis años, estaba más cerca de los cuarenta que de los treinta y ahí estaba con un enamoramiento de adolescente por la chica con la que quería jugar al gánster.
Al llegar a casa Jacob la tomó en brazos y subió hasta su habitación. Con cuidado la depositó en la cama y le quitó los zapatos acariciando la suave piel de su tobillo, la cubrió con las mantas y le dio un beso en la frente.
Por un momento flotó sobre ella, preguntándose que se sentiría besar sus labios llenos y rojos. No se atrevió a besarla estando dormida, ella confiaba en él, él era su protector y le cumpliría cualquier deseo o capricho que ella tuviera; pero el capricho y deseo de Jacob en ese instante era besarla y tal vez un día despertar a su lado, abrazándola por la espalda para que ella se sintiera segura por las noches.
Se alejó de ella y le echó un vistazo lleno de anhelo antes de cerrar la puerta. En su habitación, Jacob se duchó e imaginó como sería hacerle el amor a Renesmee.
No quería follarla, bueno si quería, pero ella se merecía ternura, atención y cariño. Jacob le aseguraría en todo momento que estaba a salvo con él, que él no le haría daño. Se tomaría su tiempo en seducirla y tenerla retorciéndose bajo de él hasta que estuviera lista y Jacob seguro de que ella no se arrepentiría. Sería lento, suave, llenaría de besitos su rostro, su cuello, sus hombros, adoraría sus senos y seguiría moviéndose lento, prometiéndole que siempre cuidaría de ella.
Si tan solo ella lo viera como hombre y no como su protector.
Al día siguiente, Jacob y Renesmee se encontraron en las escaleras.
-Iba a buscarte – murmuró ella torpemente, acababa de pasar una hora masturbándose con él en mente.
-¿De verdad? Yo también.
-¿Para qué me necesitas?
Jacob suspiró.
-¿Recuerdas a Alice?
-Sí.
-Nos invitaron a cenar hoy a su casa. Le dije que te preguntaría primero.
-Oh.
Renesmee quería hablar con Alice, necesitaba preguntarle sobre ser una… una Madame y como conseguir un sumiso. Tal vez en su casa, un lugar más íntimo, podría hacerle preguntas.
-Me gustaría ir.
-Bien, le llamaré y le diré que estaremos ahí a las seis treinta.
-¿Que debería usar?
-Cualquier cosa estará bien. Solo es una cena entre amigos. También te buscaba para decirte que el deudor que elegiste, pasa los jueves en el club de campo. Solo. Y tengo un juego de palos extra que tal vez te pueda ser útil.
La cara de Renesmee se iluminó.
-Te enseñaré a jugar golf y estaba pensando en que tal vez te gustaría comenzar a entrenar con nosotros.
-¿Entrenar?
-Si, por las mañanas los chicos nadan mientras yo corro y hacemos kickboxing. Te sería muy útil que aprendieras a romper huesos y narices con algo más que tu linda cabecita – Jacob le acarició uno de sus rizos con una sonrisa y ella no se alejó de su contacto.
-Eso me gustaría – Renesmee vio el rostro de Jacob, sus ojos ya no estaban amoratados, solo tenían una ligera mancha amarillenta y esa mañana ya no usaba gasa, solo un pequeño curita.
-Genial. ¡Ven! – impulsivamente Jacob la tomó de la mano y bajaron las escaleras corriendo.
-¿A dónde vamos?
-De compras. Necesitas ropa para entrenar y para el jueves si queremos pasar desapercibidos.
-¿Y los chicos? – preguntó Renesmee cuando llegaron a garaje.
-Es su día libre. ¿En cual quieres que vayamos, en el auto o en la camioneta?
Renesmee miró los dos autos tratando de decidir. Jacob le estaba dando la oportunidad de tomar una decisión por primera vez.
-¿Que hay ahí? – señaló un pequeño bulto al otro lado del garaje.
Jacob suspiró triste.
-Un pequeño recuerdo de la vida que solía llevar antes.
Renesmee se arrepintió de su pregunta, el Jacob de actitud jovial desapareció dándole paso a uno triste y melancólico.
Él se acercó al auto y quitó la cubierta de lona, revelando un auto deportivo gris. Renesmee abrió la boca maravillada con la antigüedad. No sabía qué tipo de auto era, solo que era uno que James Bond usaría.
-Es hermoso – se acercó y tocó el capó del auto con reverencia-. ¿Funciona? ¿Es veloz? ¿Qué tanto corre?
-Sí y sí y como si fuera nuevo.
-¿Por qué no lo usas?
-Porque ahí no caben Embry y Quil.
-¿Nunca sales sin ellos?
-Casi nunca.
-¿Y aun así quieres que salgamos sin ellos hoy?
-Solo iremos a comprar ropa, no es como si fuéramos al club o a cenar a un restaurante.
-¿Cuál es la diferencia?
Jacob dudó, no quería asustarla, tarde o temprano tendrá que decirle, pero hoy no.
-No lo sé. Siempre estuve rodeado de seguridad. Sé que ahora no lo ves, solo ves al criminal que te tiene contra tu voluntad, pero yo era… -Jacob suspiró de nuevo-. De la única manera en que lo puedo explicar es que era millonario como en las películas. Tenía un penthouse en la ciudad, un yate, dos camionetas más, otro sedán más, y tres deportivos más, esos eran de este milenio. Tuve que vender colecciones valiosas, escatimar gastos, hacer presupuestos.
-¿Y aun así me quieres hacer regalos? ¿Comprarme más cosas? No deberías. Tengo lo que necesito.
Jacob se rio.
-Esto no es nada. Lo que solía gastar antes en un mes es lo que gasto ahora en un año. Tengo dinero, pero no soy el heredero de un pequeño imperio y creo tengo que ir a terapia para superar esto –bromeo-. Era un mocoso mimado, lo que apuntaba me era dado, luego comencé a ganar dinero manejando parte de los negocios de papá, él murió y solo me dejó un club que ni siquiera me importaba, a decir verdad. De hecho lo veía por debajo de mí, yo solía ir de fiesta en Ibiza o Dubái, duraba hasta dos semanas de fiesta ahí, así que un pequeño club en Seattle no era mi estilo.
-¿Y por qué te quedaste con este auto?
-Mamá me lo regaló cuando cumplí dieciséis.
El rostro de la chica se suavizó.
-Es un auto muy hermoso.
-Es un Aston Martin DB5.
Renesmee se rio.
-¿Como el de James Bond?
-Como el de James Bond.
-En los libros conduce Bentleys pre guerra. Y en Dr. No es cuando conduce un Sunbeam Alpine y en Goldfinger conduce…
-Voy a detenerte antes de que me ponga a llorar –Jacob levantó la mano-. Yo tenía esos autos también.
-Oh. Me callo entonces Renesmee miró el suelo retorciendo sus manos, avergonzada y triste por él.
-¡Vamos de compras! Eso siempre me pone de buen humor – la sonrisa de Jacob regresó.
-Entonces eres el único hombre que piensa así.
-No, solo a los que nos gusta gastar dinero – Jacob le guiñó el ojo.
-No voy a entrenar contigo y los chicos usando esto – murmuró Renesmee en el probador de la tienda de artículos y ropa deportiva a la cual la llevó Jacob.
La tienda estaba en una calle llena de boutiques y restaurantes pequeños de moda. Era una de las tiendas que solían ser de William Black. Renesmee como que se reía del pobre niño rico. Pero al mismo tiempo lo entendía. Claro que no se comparaba las situaciones de ambos, Renesmee si se quedó pobre, perdió a su madre, su casa, su estilo de vida. Jacob no, el sigue viviendo en su casa de infancia, con sirvientas y guardaespaldas y despilfarrando el dinero en ella.
-¿Por qué lo dices? No me digas que te di pantalones de yoga en lugar de pantalones deportivos.
-No, creo que no, es solo que… sabes que no me gusta mostrar nada y esto está muy ajustado – refunfuñó girando en el espejo viendo la redondez de su trasero, la estreches de su cintura y la curva de sus senos.
-Déjame ver.
Renesmee abrió la puerta y le reveló a Jacob la blusa deportiva sin mangas gris y rosa con los pantalones a juego, pero era totalmente pegado a su cuerpo como una segunda piel.
-Quédate ahí – él dio media vuelta tratando de olvidar la silueta de su cuerpo y buscó la prenda que necesitaba.
Momentos después regresó con la chaqueta del conjunto deportivo.
-¿Confías en mí?
-Sabes que si – replicó ella y el corazón de Jacob se saltó un latido. Renesmee ni siquiera dudó en su respuesta.
Jacob se acercó y pasó sus brazos por la cintura y le amarró los brazos de la chaqueta al frente de manera que la prenda le cubría el trasero.
-Vete en el espejo.
-Eso está mejor – susurró ella viéndose, girando el cuerpo para verse mejor.
-Genial. Le diré a Pete que nos llevaremos un juego completo en cada color y los sostenes deportivos.
Renesmee se cambió a sus jeans, blusa y sandalias y llevó consigo la ropa deportiva. También le compraron unos pequeños guantes para practicar boxeo y kickboxing y vendas para sus muñecas y nudillos, así como zapatos de deporte.
Era demasiado, pero a Jacob le hacía feliz.
Subieron las compras de ambos a la camioneta, pues Jacob también decidió comprarse ropa y unos guantes, así como vendas.
-Ahora hay que comprarte ropa para el club de campo. Unas cuantas camisetas polo y… no creo que quieras usar falda, ¿cierto? – preguntó él, integrándose al tráfico de la zona.
-¿Para jugar golf o lo que sea que haremos el jueves? Nop.
-Lo supuse – sonrió mirándola y deseó que un día condujera con su mano en el muslo de Renesmee o al menos tomados de la mano.
Mientras Renesmee se medía más ropa en otra tienda, se quedó pensando en Jacob, en su trato hacia ella, en sus modales elegantes y su sentido de… la moda. Su ánimo decayó.
Jacob era gay.
Julky tu comentario hace muy feliz a mi corazoncito
AIDEE SANCHEZ SALGADO espera a que verla en el campo de golf
helenagonzalez26-athos si esta mejor, pero su "descubrimiento" de dejará medio triste
familycullenblack no puedo darles mas, pero ya voy en el capitulo 14. Te conformarias con este pequeño spoiler? Alice le tiene un regalo a Renesmee
mae . 91 Si es algo rápido para que estén juntos. No ha pasado una semana de que se conocieron. Todo a su tiempo...
Guest Jacob ha encontrado a su pequeña compañera del crimen
PD: CUANDO ESCRIBAN UN COMENTARIO LINDO SIN CUENTA, DÉJENME SU NOMBRE EN EL COMENTARIO, O SU SOBRENOMBRE, ALGO, LO QUE SEA CON QUE LAS PUEDA IDENTIFICAR. No sean malitas.
Bessos!
