CAPÍTULO 10: LA CHICA DE MENTE ENCRIPTADA. PREGUNTAS.

(Voz de Edward)

"No veo nada mal aquí." Le digo a Seth mientras le hago un chequeo ya que lo metieron en el hospital y una chica sabía que le habían mandado ir al médico de cabecera cuando volviera a la reserva.

"Lo imaginaba, pero…"

"¿Quién es esa chica?" Le pregunto sabiendo que había venido a verme solo por aparentar normalidad por ella.

"Se llama Ann." Afirma suavemente mientras veo cómo mi hija y ella están fuera de casa con Jacob y Leah hablando de algo. "Y tiene amnesia."

"Amnesia suena a cuento chino." Afirmo. "No tiene la mente de una amnésica, a decir verdad no tiene la mente de nadie que haya conocido nunca antes."

"¿Qué estás diciendo?" Me dice.

"Nada." Afirmo. "Pero una amnésica tiene una mente en blanco, sus recuerdos están bloqueados en algún lugar de su cerebro, y esa chica tiene la mente más caótica que haya visto nunca, no puedo ver nada. Pero no es como Bella tampoco, porque a ella sí puedo ver cosas, pero muy borrosas y mezcladas como para poder entender lo que tiene en mente."

"Edward, no es peligrosa." Me dice sujetándome con fuerza del brazo para obligarme a mirarle a los ojos. "Es una chica normal. Sangra y tiene heridas como cualquier persona humana y normal."

"Muy bien." Me rindo. "No sabemos quién es, pero si consideras que no es un peligro, consideraremos eso también nosotros. No haríamos nada a la impronta de ninguno de vosotros."

"¿Ella lo sabe?" Me pregunta.

Con esfuerzo miro en su mente.

"No veo nada, pero no lo creo." Niego. "Tal vez prefieras salir. Tu hermana está incómoda porque Jacob está improntado de mi hija y mi esposa nunca acabó de ser de su gusto por completo, aunque la aprecia algo. Y al menos está con esa Ann."

"Ann es increíble." Me dice mirando fuera para ver cómo mi hija y ella parecen estar jugando a algo con piedras. "Aunque no recuerda nada ha conseguido un trabajo. Cogió una cabaña de materiales de pesca ruinosa y la convirtió en una casa."

"Y le habéis ayudado a hacer un bar junto a su casa." Asiento viendo en su mente lo que él ve de esa chica y notando el calor que emanan sus pensamientos hacia ella.

"Es valiente." Afirma mientras me inunda la mente con imágenes de ella gritando a alguien que le atacaba a él e imágenes imaginadas por él mientras la voz de ella le cuenta cómo se peleó sin mucho éxito con su atacante. "Tiene que serlo para haber comenzado una vida desde cero."

A mí no me parecía demasiado alguien que había empezado su vida de cero, tal vez desde uno o dos; sin embargo me parecía que era cierto que irradiaba esa onda cálida y atractiva de alguien bueno y seguro de si mismo.

Y cuando salimos, no puedo salvo sonreír al ver cómo habla con mi hija y mi mujer.

"Tienes que coger la goma así." Le dice mostrándoselo en sus dedos. "Pones la piedra así y…tachán… la piedra vuela más lejos."

"Que chulo." Afirma mi hija. "Voy a volver a intentarlo."

"Ten cuidado, no queremos que te vuelvas a dar en el pie." Le dice Bella mirándome para saludarnos.

"Creo que lo tendrías más fácil tirándola a mano." Le digo sonriéndole. "Pero usar gomas del pelo me parece una buena forma de improvisar un tirachinas."

"Las gomas fueron los primeros tirachinas de la historia, seguro." Afirma la chica divertida. "Sirven para recogerte el pelo, cerrar puertas, mantener bolsas cerradas… y para tirar cosas lejos; todo en uno."

"¿Cómo está Seth?" Me dijo Leah mirándonos.

"Bien, se recuperará de sus heridas, pero es mejor que las lleve con parches unos días. Y ese hombro pinta mal, así que sería de utilidad que le dejarais sanar unos días antes de que tenga que volver a usar ese brazo." Añado como respuesta a la petición de Seth referente a la chica.

"¿Es muy grave?" Me pregunta entonces la morena.

"No, pero es preferible darle unos días de reposo para que sane del todo." Niego viendo cómo se ata de nuevo el pelo con la goma.

"Yo creo que tendré unos cuantos días de fiesta." Afirma ella. "Hoy es mi segunda ausencia sin justificar. Probablemente la jefa me eche."

"No creo que quiera echar a su mejor y única empleada." Le dice Leah.

"Ann trabaja ayudando a una anciana de la cafetería del barrio a devolverle el éxito que tenía cuando éramos pequeños." Confiesa Jacob. "Desde que atiende ella las ventas se han duplicado o al menos la gente que va allí se ha doblado."

"Todo el mundo prefiere que le atienda una chica joven y guapa que una anciana." Dice Leah.

"Sobre todo si es una chica simpática." Afirma Bella.

A mí me parecía simpática, la verdad, sin embargo también me parecía algo inquieta desde que llegué, y me preguntaba por qué.

"Supongo que ahora que ya estás bien deberíamos volver a casa." Dice Leah cortando mis pensamientos.

"Pero si Ann no me ha enseñado aún cómo se hace el peinado con palos." Pide mi hija.

"Puedo pasarme otro día que quieras." Le dice ella sonriéndole. "O mejor, ven tú a mi casa. No es tan bonita como esta, pero está junto al mar. Lo que pasa es que probablemente nos pilles haciendo remodelaciones."

"Es una buena idea." Afirma Jacob feliz ante la idea de poder pasar más tiempo con mi hija. "Nessy puede venir cuando quiera."

"Pues no se hable más." Afirma Ann sonriendo divertida. "Pásate cuando quieras, si conservo el trabajo suelo llegar a casa a eso de las 5, pero seguro que Jake no tiene inconveniente en esperarme contigo."

"Claro que no." Afirma él. "Además, puede ayudarnos a decorar la barraca que estamos montando."

"Eso suena bien." Afirma la chica sonriendo. "Pero no quiero nada demasiado… demasiado."

"Creíamos que era un chiringuito playero." Le dice Jacob. "Eso nunca tiene glamour."

"Di lo que quieras." Afirma ella moviendo la mano divertida. "Pero cuando haga bueno quiero iluminarlo todo y tener pista de baile al aire libre."

"Creo que ellos son más de hogueras y historias de miedo." Le dice Bella sonriendo.

"Perfecto." Afirma la chica. "Me encantan las historias de miedo, y venderé cerveza. Con un poco de suerte haré el agosto cada vez que vayan de fiesta."

Esa chica era divertida, debo reconocerlo. Parecía encajar perfectamente con aquellos chicos, aunque fuese un poco diferente.

"¿Estás bien?" Le susurra Seth mientras me fijo en que se frota los brazos estirándose un poco la ropa sobre estos.

"Tengo un poco de frío…" Murmura entonces para él mientras Leah mira a Jacob que charla animadamente con Nessy y Bella.

"Te daría mi chaqueta, pero…" Le dice. "Espera, vamos a preguntarles si pueden prestarte algo."

"No es necesario molestar." Afirma ella mientras Seth abre la boca.

"Bella, perdona, me preguntaba si teníais alguna chaqueta que pudierais prestarnos." Le dice sonriendo y haciéndole un gesto a la chica de que no se preocupara. "Ann tiene un poco de frío."

"Sí, claro." Afirma Bella. "Ropa es precisamente algo que nos sobra."

"Que raro, no hace tanto frío." Afirma Leah.

"Probablemente sea porque estoy un poco débil." Afirma ella mientras Seth le frota los brazos sobre la camiseta.

"Es posible." Asiento mientras Bella vuelve con una chaqueta de punto en la mano.

"Ten, posiblemente te quede grande, a mí me queda enorme." Le dice. "Pero es calentita."

"Gracias." Le contesta sonriéndole.

Hay algo raro en ella, sus gestos y sus palabras, su voz, todo en ella parece normal, sin embargo hay algo en todo que me hace dudar ligeramente.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Ann)

No podía entenderlo.

Aquella niña no era tan diferente a mí.

Ella también tenia un color de ojos ligeramente diferente a lo humano, pero como yo, no tanto como para no poder pasar por humano.

Ella también era más rápida de lo normal y como yo intentaba ocultarlo de una forma muy convincente y era evidente que tenía poderes, tal y como había dicho el maestro Aro.

Sin embargo no parecía para nada una amenaza.

Era tan cabal como podía serlo yo o cualquier joven, así que era evidente que estaba en un estado evolutivo acorde a su edad física.

Además era simpática, no era para nada agresiva y me parecía hasta demasiado pacífica, lo que debía significar que como yo, ocultaba su agresividad.

Si no hubiera sabido que esa niña era hija de aquel vampiro, hubiera pasado totalmente por una adolescente humana calmada, de esas que tienen una buena familia y por tanto han recibido una buena educación.

"Tal vez deberías dejar que Seth te frotara un poco los brazos." Me dice sonriéndome.

"Nessy, no digas eso." Le dice su madre para mirarme calmada. "Perdónala, a veces puede hablar de más."

"Yo no hablo de más." Afirma ella defendiéndose. "Jake me frota a mí cuando tengo frío."

"Mi hermano y Ann no están juntos, Nessy." Le dice Leah, la hermana de Seth.

"Oh."

"Tal vez no sea tan mala idea." Dice Edward. "Aunque si te incomoda podría hacerlo Leah."

"De ser prefiero que sea un chico." Afirmo encogiéndome de hombros. "Pero se me ha pasado con la chaqueta."

No era exactamente que tuviera frío, era más bien que comenzaba a salir el sol y con lo del hospital, mi crema corporal con pigmentos para tapar los brillos de mi piel que a simple gente no relacionada con nada paranormal le parecían brillos grasos normalmente o purpurina si el sol era demasiado fuerte. Pero aquella gente no eran para nada normales. Los vampiros me descubrirían al instante ya que aquella niña era como yo. De hecho, ella brillaba ya algo.

"Seth me ha dicho que perdiste la memoria." Me dice Edward mirándome como si quisiera leerme la mente, cosa que aún no entiendo del todo por qué no me ha descubierto todavía ya que mis técnicas de bloqueo de pensamientos no son tan buenas por falta de tiempo en mi perseverante entrenamiento con el maestro Aro.

"Sí, pero… ahora estoy feliz." Afirmo sonriendo. "La gente de la reserva me ha ayudado mucho, son muy agradables. Sobre todo Jacob, Seth, Leah y los chicos."

"La verdad es que necesitábamos ya un camarero decente en la reserva." Afirma Leah para sonreír. "El resto o son demasiado mayores o demasiado pánfilos."

"Si no te gustaban podías haberlo intentado tú." Le dice Jacob.

"Lo dejo todo en sus manos capaces." Afirma divertida y bromeando. "Como cuando haga ese bar. Yo prefiero quedarme al otro lado, tomando mojitos y viendo a los chicos pasar por ahí."

"Oh, madre." Afirmo divertida. "Que gusto más pésimo."

"Qué." Me dice.

"Mojitos… tsk, tsk, tsk. Mejor tekilas sunrise." Le digo divertida. "Son más glamorosos, los guapos de las playas quieren chicas cañon y glamorosas." Afirmo haciéndole reír y sonriendo divertida.

Era curioso, pero antes de darme cuenta había comenzado a caer el sol en picado indicando que era más de medio día.

"Será mejor ir volviendo." Afirma Leah.

"Oh, venga, solo un poco más." Le pide Jacob sonriendo.

"Tú puedes hacer lo que quieras." Le dice. "Pero mi hermano y yo nos largamos, mi madre debe estar que rabia porque vamos a llegar tarde."

"Esperar, voy con vosotros." Afirmo sonriendo mientras ella se ha levantado y está caminando hacia el coche en que hemos venido; entonces me giro hacia la gente que se queda en el claro. "Ya sabes, pásate cuando quieras y te enseño lo del peinado."

"Descuida, ya te haremos los dos una visita." Me dice Jacob antes que nadie.

(Salto espacio-temporal)

"Creo que estás dejando a ese chico acercársete demasiado para no tener interés en él." Me dice Arik cuando pongo un pie en la cabaña tras ver a Seth alejarse corriendo por la playa tras haberme acompañado de su casa a la mía.

"¿Qué eres mi madre?" Le digo reparando que allí también está la chica rubia.

"Solo está aquí porque no sabía si volvías hoy." Me dice. "¿Solucionaste tu problema?"

"He conseguido encontrarle y alejarlo de aquí." Afirmo. "Estoy de nuevo a salvo."

"¿Y esa gente no sospecha nada?" Me pregunta la rubia. "¿Por ejemplo que te dedicas a matar gente?"

"Lo de tu hermana, prima o quien fuera esa foca fue un error." Afirmo sentándome a la mesa tras coger un cuenco de sopa de verduras y algas del fogón. "No sabía que era una selkie, nunca mataría a una."

"Yo te creo." Afirma Arik mirando en un aviso a la rubia que parece llamarse Marina. "Por cierto, si necesitas más alimento…" Añade para mostrarme su mano ya casi curada del todo.

"Ahórratelo, estuve jugando con ese hombre y tengo la tripa llena." Afirmo levantando una mano. "Además, en el hospital era día de donaciones. Mangar unas bolsas no fue demasiado difícil."

"¿Y dónde están?" Me dice.

"Evidentemente no las iba a traer encima con un lobo cerca." Le contesto. "Las he mandado con paquetería urgente a un escondite."

"Por tu bien espero que no aparezcan más como tú por aquí." Me dice la rubia levantándose indignada. "Arik, si quieres verme ya sabes dónde encontrarme." Añade antes de salir airada de la cabaña dando un portazo.

"Ve con ella." Le digo a Arik sin inmutarme y continuando con mi comida.

"No creo que…"

"Sé lo que digo, síguela, lo estás deseando." Afirmo. "Estaré bien aquí sola, no te preocupes."

Como respuesta solo asiente y sale corriendo por la puerta cerrando con más cuidado.

Entonces aparto la sopa y voy a tirarme a la cama donde estoy un poco antes de levantarme y coger el teléfono de la cabaña para llamar a una empresa de repartidores de pizza.

"Joder, no sé qué me pasa." Afirmo cuando cuelgo tras pedir un par de pizzas y la de emergencia. "Tengo demasiada hambre y la puta sopa no me entra." Añado dejándolo molesta en su sitio antes de volver a mi cama y tirarme de nuevo en ella. "Asco de vida…"

Mi vida en estos momentos era una mierda.

Tenía una misión de mierda, en un lugar de mierda donde no había casi nada, rodeada de una gente que…

No, la gente no estaba tan mal.

Entonces sonrío al recordar lo divertido que es ver cómo ese grupo se divierten como gente normal mientras me ayudan a montar el nuevo negocio. Cómo me han incluido entre ellos casi como una más, obviando el pequeño detalle que aún no me han dicho lo que realmente son, claro. O cómo diga lo que diga parecen creerme y no buscan más allá de las coartadas que invento para mi vida allí.

Y entonces sonrío ampliamente al recordar cómo apenas unas horas antes, Jacob había ganado a Seth en una pelea donde había acabado el pobre bajo el brazo de Jacob y este frotándole la cabeza en broma. O lo bien que me sentía cuando tenía frío y él me rodeaba con los brazos para pasarme calor.

¡No!. ¡Coño no!

¡No podía dejarme vencer ahora!

Esos chicos eran el enemigo, y si descubriesen lo que era no tendrían ningún reparo en matarme. No podía bajar la guardia, porque si la bajaba significaría que tarde o temprano cometería un error, y cometer un error estando sola en tierra de lobos y rodeada por no una sino dos manadas era igual a ser asesinada a sus garras.

No podía permitirme debilidad ahora.

Claro que… por otro lado… esos chicos no parecían tan peligrosos.

Eran amigos de los Cullen que eran vampiros. Igual los maestros se habían equivocado, igual…

"¡Mierda Ann, céntrate!" Me grito a mi misma dándome un golpe a mi misma en mi propia cabeza. "Espiar y analizar, no tienes que hacer más. Deja los análisis de datos a los maestros. Eso es."

Me doy la vuelta y cojo mi almohada para abrazarla estrangulándola por mi auto-enfado y cierro los ojos.

"Ojalá tuviera alas." Murmuro notando que me puede el sueño acumulado tras casi dos días sin pegar ojo y notando cómo me sube la temperatura. "Así sería libre y podría volar sin que nadie me diese estos quebraderos de cabeza."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"Eh, qué hacéis todos ahí." Les digo a Embry, Quil, Jared y Paul que están sentados en el porche-bar junto a la casa de Ann con las herramientas listas.

"Esperando a Ann." Afirman. "El tío está en casa y no sabemos lo que está haciendo pero estaba la casa hecha unos zorros."

"¿Ann no esta en casa?" Les pregunto confuso.

"Ah, ah." Niegan.

"Pero algo ha tenido que pasar porque ha venido la amiguita rastafari del tipo y está dentro haciendo no sé qué con él." Afirma Jared antes de que veamos cómo ambos salen charlando rápidamente y entonces ella asiente.

"Os lo dije." Le dice él.

"Joder, tienes que reconocer que hasta a ti te parecería imposible si no lo hubieras visto." Le dice ella pensando que no les oímos dado que susurran.

"Imposible o no, es lo que hay." Contesta él.

"Está bien, voy a buscarla." Afirma ella suspirando sin dejar de susurrar. "Esto sigue pareciéndome increíble, que lo sepas." Añade antes de salir corriendo y pasarnos de largo para ir hacia la salida de la playa.

"Eh, Arik." Le llamo.

"Ah, ya habéis venido." Afirma como si no nos hubiera visto antes.

"Oye, no sabrás dónde está Ann ¿no?" Le pregunto sin dar rodeos. "La había dejado aquí a la hora de comer."

"Sí, claro." Asiente. "Pero yo he salido, y cuando he vuelto no estaba ya."

"¿No te ha dicho si tenía que ir a algún sitio?" Le pregunta Quil.

"Nah, además, no me dice todo lo que hace." Niega él. "Probablemente haya salido a dar una vuelta. Ya volverá."

Eso que era raro. Él siempre parecía saber dónde estaba, y en cambio ahora se despreocupaba por completo.

"A mi me suena a mentira y gorda." Afirma Embry.

"Podemos sonsacarle si le amenazamos ligeramente." Afirma Paul. "Somos más fuertes y rápidos que él."

"No, dejarlo." Afirmo. "Voy a seguirle, apuesto a que ha ido a buscarla."

"Te cuidado, como te pase algo Leah nos mata por dejarte hacer esa tontería." Me dice Jared.

"Eh, que ya no soy un crío." Les digo molesto antes de echar a correr por donde había visto irse a Arik.

Encontrarle no era difícil, aunque el camino que había cogido era bastante raro, la verdad.

Se había internado en el bosque tras dejar la playa atrás y se movía como si lo conociese de toda la vida.

Subió colina a través, saltando árboles calmadamente y mirando como si estuviese buscando algo. Un rastro.

Un par de veces miró hacia donde yo le seguía, pero yo era mejor ocultándome que él parecía ser buscándome y no me vio ni una sola vez.

Y entonces llegó a un punto alto donde el aire le sacudió haciéndole tambalear.

"Viento, como no." Afirma. "Con lo bien que se está en el mar…"

Eso me hace pensar. Siempre le hemos visto en la cabaña o la playa. Nunca le habíamos visto en el pueblo, o al menos no demasiado tiempo; a decir verdad hoy era el día que más lejos le habíamos visto de la casa.

Y entonces le veo apretar el paso y saltar sobre un tronco como si fluyera antes de saltar a un pequeño hoyo en la tierra.

"Oh, joder, venga, despierta…" Le oigo decir mientras oigo cómo palmea carne. "Eh, venga, Ann…"

No necesito nada más, estoy a punto de salir a la vista cuando oigo cómo le dan un golpe y veo levantarse a una figura morena con el pelo enmarañado.

"Arik, qué coño me has hecho." Afirma. "Por qué coño me has traído aquí. Y qué hago desnuda."

Entonces me pego rápidamente al tronco y vuelvo a las sombras.

Arik no le había hecho nada, le había seguido, ella estaba desnuda por algún motivo y en medio del monte.

"No te he hecho nada." Afirma él. "Es una larga historia y no creo que te la creas. A decir verdad hasta a mí me cuesta creérmelo."

"Pues ya puedes empezar a rajar o pensaré que me has hecho esto tú y me hubieras violado de no haber despertado." Le dice ella furiosa.

"Vale, comenzaremos por algo sencillo." Le dice él para suspirar. "¿Sabes quién era tu madre?"

¿A qué venía esa pregunta?