YO NO SOY TU UNICA OBEJA
Bella…..
-fibrosis quística, en aquel entonces no era conocida y tampoco había métodos para tratarla –me susurro aun con su dolor.
Con cada palabra que salía de los labios de Edward, podía sentir la culpabilidad que sentía al no poder haber salvado su humanidad en aquellos tiempos.
Si la hubiera salvado ella hace mucho tiempo hubiera muerto. Tal vez eso fuera sido lo mejor, que muriera en su época y pudiera dejar de molestar en mi vida.
¡ALTO!
¿Esa soy yo?
Como es posible que allá llegado a los extremos de querer desearle la muerte a un ser humano como Jo, bueno un mitad humano pero después de todo humano. Soy demasiado ruin, porque estoy sentimientos florecen de repente en mi.
Eran unos sentimientos que no me estaban gustando, era como si fuera Rosalie, lo cual odiaba totalmente. Es como si fuera la fría y amargada Rosalie.
¡No, no y definitivamente no!
-Bella, ¿no te importa si hoy me voy temprano? –me pregunto acariciando mi cabello.
-No claro que no. Mañana te veo en el instituto –le dije con una sonrisa y sin más Edward salió casi podría decirse volando por la ventana.
Cuando ya no pude percibir su sombra ni absolutamente nada lance un gran y largo suspiro dándome golpecitos en la cabeza con ambas manos.
Definitivamente necesito despejarme de todos estos sentimientos.
Tome la colcha y me tape hasta la cabeza dejando escapar un gran suspiro.
Edward….
Me encuentro corriendo por todo el inmenso bosque, en busca de una respuesta, no sé lo que me está sucediendo. Algo en mi me dice que jamás debí de haber hecho una relación con Bella pero otra dice que sin ella no hubiera podido salir adelante.
No comprendo estos sentimientos que me están inundando, tan solo recordad la tarde donde volví a ver a Jo, siendo tan ella, con sus golpes y palabrería, siendo simplemente la chica de la que me enamore completamente.
Tengo que admitir que cuando vi a Bell en el instituto, mi intención fue alejarme de ella no simplemente por el hecho de que deseara su sangre si no también porque era exactamente igual a Jo y verla hay me dolía, en principio pensé que era Jo, pero en ese transcurso del día comprendí que no era más que otra chica con un parecido a Josephine.
Pero mientras el tiempo pasaba me di cuenta que no podía huir de una simple imagen que pensé que estaba muerta para mi, fue en aquel entonces cuando decidí que era momento de dejar el pasado y hay estaba Bella, ella era tan dulce. Como un ángel caído del cielo. Fue cuando sin darme cuenta una parte de mi alma se estuviera enamorando nuevamente de otra persona….de Bella.
Pero mi alma se reanimo al ver a Jo, solo tengo un alma pero amo a dos personas, como puedo elegir a una, es como si estuviera jugando con fuego….y al final terminare quemándome.
Ambo son tan parecidas pero a la vez tan diferentes, son dos amores imposibles.
Ya no se qué hacer ni en que pensar. Todo en mi cabeza esta revuelto como si un huracán fuera pasado y dejado todo en destrozos.
Como es posible que pueda seguir mirándolas a los ojos, estoy tan confuso.
No tengo la suficiente valentía para contárselo a Bella, le causaría un sufrimiento horrible, no soy tan ruin como para destruir nuestro amor….un amor indefinido, pero amor de todas maneras.
Sin darme cuenta la estoy frente a casa, a pesar de no necesitar aire inhalo y exhalo profundamente, necesito mucho valor para volver a estar junto a Jo y no intentar abalanzarme sobre ella y besarla apasionadamente como si no hubiera un mañana.
Entro pesadamente arrastrando las piernas, primero me dirijo a la sala y me encuentro con Rosalie, esta estaba sentada en el sillón viendo la televisión, por lo visto los demás aun no han llegado de la caza.
-¿Y Jo? –le pregunto algo tímido a Rosalie.
-en el cuarto de música –me responde sin verme a la cara.
Esa era la misma fría Rosalie, solo podía ser amable con todos los demás, excepción mía y de Bella, será porque siempre la ignoro.
-para que la buscas, si ella sufre con solo tenerte cerca. Sabes si la quieres recuperar deberías empezar dejando a la patética de Bella –me dijo de la misma manera fría y sin dirigirme la mirada.
Masculle por lo bajo y me dirigí al cuarto de música, no tenía intención de ponerme a pelear con Rosalie, y menos ahora que había sido un día demasiado largo.
Mientras más me acercaba al cuarto de música, podía escuchar la música del piano. Aquella melodía de David Nevue, era una de las favoritas de Jo solo ella podía tocarla idénticamente, "Greensleeves" ella y solo ella hacía que las melodías me llegaran hasta el fondo de mi alma.
Pero sabía también que solo tocaba esa canción cuando se sentía realmente frustrada, enojada y triste.
-El amor consuela como el resplandor…. –me había escuchado venir y había recitando nuestra frase del relicario, ella paro en aquella parte, era evidente que Jo quería que yo completara nuestra frase.
-…..del sol después de la lluvia –termine nuestra frase.
Después de terminar nuestra frase, Jo siguió tocando aquella melodía hasta finalizarla totalmente, pero cuando termino ella simplemente quedo en aquella posición dándome la espalda y el silencio sepulcral nos rodeaba.
-No regrese por ti, si es eso lo que piensas Edward. Fue por mi familia, no te preocupes se que ahora tú tienes una nueva vida. Prometo no interferir en ella, ni en tu relación con Bella. Solo quería volver –todo eso me lo dijo sin darme la cara y a veces con susurros casi inaudibles.
Aquellas palabras de Jo no me dolieron absolutamente nada, dado que yo sabía claramente que lo que me decía era toda una absurda mentira. Ella jamás había sido buena mintiendo y no empezaría en este momento.
Me acerco a ella, y roso mis manos en su espalda ella sigue sin dirigirme la mirada, pero puedo percibir como su cuerpo se tensa al tacto de mis dedos en especie de caricias.
-No te creo –le susurre con una calidez inconfundible.
- no me importa si me crees o no –me dijo seriamente.
-creo que debería importarte, jamás has sido buena mintiendo y en especial hoy. Dime Jo, ¿Por qué no me miras a los ojos y me dices todo eso que me dijiste a espaldas? No puedes, sé que no puedes mirarme a los ojos y decirme que no regresaste por mí. Que ya no me amabas, porque yo tampoco puedo hacerlo. E intentado hacerlo, fingir que verte me es indiferente. Pero estas aquí, no es una alucinación ni nada por el estilo, estuviste 5 años alejada de mí. No me vengas con que no regresarte solo por mí, porque si yo fuera tu, fuera regresado solo por ti –le dice decididamente, si pudiera llorar, en este momento ya sería un mar de lagrimas.
En aquel preciso instante Jo se paro rápidamente de su asiento y me dio la cara, pude ver en su expresión el sufrimiento que le causaba la verdad de mis palabras, las lagrimas se esparcían por su rostro, era algo inevitable. Ella sabía como yo, que nuestro amor es algo que sobrepasa mas allá de todo, es un lazo irrompible, una química totalmente fuerte. Era tan diferente a la que tenia con Bella, pero mi alma estaba partida en dos partes iguales y una le pertenecía a Jo como otra a Bella.
-Edward…-susurro.
En aquel preciso instante yo quería estrecharla contra mi pecho, acurrucarla en mí. Sentir su calor cerca mío, no lo pensé dos veces y levante mis brazos para tomarla en un cálido abrazo, pero ella simplemente se alejo de mí, como si lo que íbamos a hacer fuera incorrecto.
-¡Hace 5 años atrás te decía que te amaba, te besaba y te abrazaba! ¡Ahora ni siquiera puedo acariciarte! –le grite enojado.
Josephine no me dejaba ni siquiera consolar su dolor, ese dolor que también sentía yo, es que no podíamos consolarnos juntos, me sentía tan impotente al no poder abrazar su frágil cuerpo, al no poder limpiar esas lagrimas con mis besos, al no decirle que la amaba como el primer día.
¿Por qué me tiene que pasa esto a mí? ¿Por qué yo?
-Edward hace 5 años éramos una pareja, ahora solamente somos dos personas que pertenecen a una misma familia. Solo eso….no esperes más de mí. Porque no lo abra –me dijo decidida.
-desearía que jamás te fueras ido –masculle.
-¡Crees que me fui por gusto! ¡Idita! Si no hubiera sido por Aro…todo seguiría igual. Probablemente ya estaríamos casados como Rosalie y Emmett. El destino nos jugo chueco, yo no quise marcharme, jamás lo quise….tal vez no era nuestro destino estar juntos –me dijo exaltada.
-¡DESTINO! Te pones a decir que el maldito destino nos separo. No fue el destino, ¡Maldición! ¡Dime porque Aro te alejo de mí! ¡DIMELO! -le grite tan enojado con el ceño fruncido.
-no quiero hablar de eso…no ahora –murmuro.
-¡Cuando piensas contármelo! –le seguía gritando.
-¡No quiero y ya! –le grito ella a mí.
-¡Por dios Josephine Juliet Cullen! ¡Maldita sea! ¡A que le temes! –le volví a gritar.
-¡A que te maten descerebrado! –me grito ahora echándose a llorar en forma aguda.
En ese preciso instante quede en un estado de shock, era acaso que ella seguía siendo la misma tonta que se preocupa por todos antes que por ella. ¿Me estaba protegiendo? ¿Nos estaba protegiendo a todos?
¿Acaso Aro sería capaz de matar a toda nuestra familia?
-¿Jo de que hablas? –le pregunte mirándola fijamente.
-Eres tan….- ella no pudo terminar su frase. Pero yo ya sabía aquella palabra de ofensa que me quería recriminar.
-dime –le ordene.
-Edward regrese ese es el punto, estoy aquí. No necesitas más explicaciones –me dijo alejándose de mi, queriéndose marchar de la sala de música.
-eso no me basta. Dime ¿Qué sucede con los Vulturi? –le pregunte con seriedad.
-lo único que puedes saber Edward, es que una guerra se acerca. Una grande –me dijo ella saliendo del salón de música.
¿Acaso escuche bien lo que dijo? ¿Una batalla? Eran ciertas sus palabras. Ni siquiera me dejo procesar toda aquella cantidad de información, me lo dijo sin titubear ni temblar, solo me soltó las palabras rápidamente y se fue como queriendo huir de mi interrogatorio.
Solamente me quede mirando hacia el piano, había tantas preguntas en mi mente en este momento.
¿Una batalla grande? ¿Jo me estaba protegiendo? ¿De los Vulturi acaso? ¿Serian capaces de matarme? ¿De matar a toda nuestra familia?
No sabía lo que estaba sucediendo en este momento, yo ni siquiera podía contestar mis propias preguntas, no sabía lo que mi alma sentía, mis emociones y sentimientos estaba confusos y en este precioso momento yo solo hacía preguntas otros casos cuando realmente me debería estar preguntando lo que mi alma sentía.
Es difícil preguntarme algo tan doloroso.
¿A quién amo?
Aun tenía esa inquieta pero contante pregunta enterrada en mis pensamientos. Sentía tanto temor de encontrar la respuesta, no quería elegir entre ambas, cada una pertenecía a mí, Bella a pesar de solo haber estado con ella en un lapso de un año y medio siento como me robo una parte de mi alma, una parte de mi ser, en ella encontré el amor que había perdido el día que sentí aquel vacio de mi alma al pensar que Jo jamás regresaría.
Si hay algo de lo que estoy seguro es que Bella, es y será siempre una parte de mí ser como lo es también Josephine.
Sin más tiempo perdido decido salir del salón de música y regresar a la sala, para mi sorpresa al entrar a la gran sala blanca me encuentro con toda mi familia reunida sentados en los sillones viendo una película de Coyote Ugly, esa era una de las favoritas de Jo, en realidad tiempo atrás ella me había contado la loca idea de tener un bar y bailar con varias amigas sobre la barra del bar, claro que esa idea en aquel tiempo no me pareció nada bien dado que mis celos no la dejarían subirse y bailarle a la demás gente como si ella fuera una stripper.
-¿Qué hacen?- a que gran pregunta la mía, era evidente lo que hacían.
-pues viendo una película Edward –dijo Emmett sacándole la legua, como siempre se comporta como un niño de 6 años.
-Familia, yo creo que esta noche no veré la película. Tengo algo de sueño, prefiero descansar para ir mañana al instituto –nos dijo Jo con una sonrisa.
-¿Al instituto? ¿Tu? ¿Mañana? -le pregunte con curiosidad.
-pues sí, Carlisle ha movido rápidamente sus influencias y mañana tengo que ir –dijo dando una risilla silenciosa.
-¡Si Jo! ¡Estrenaras tu porsche amarillo! –le dijo Alice emocionada?
-¿Cuál porsche? –les pregunte.
-bueno nos tardamos tanto porque a Alice se le ocurrió ir a Seattle a comprar un coche para Jo, ya sabes cómo es tu hermana –me dijo pausadamente Carlisle.
-Comprendo –musite.
-Bueno sin más contratiempos voy a caer sobre la almohada –dijo cómicamente Jo, subiendo por las escaleras.
Cuando la vi desaparecer de aquellas escaleras, no dude ni un minuto cuando la empecé a seguir casi corriendo por la escalera.
La busque entre los pasillos pero no estaba, eso sí era algo extraño, mire instantáneamente en mi habitación y pude ver la puerta abierta, era comprensible. Jo siempre dormía en mi habitación. Pero ahora yo no tenía cama.
Me encamine hacia mi habitación y abrí mas la puerta, al abrirla completamente me encontré con la silleta de un frágil cuerpo que brillaba ante el reflejo de la luna.
-Antes tenias cama, solo para que yo durmiera en tu habitación –me dijo decepcionada.
-Puse el sillón, porque es algo parecido a una cama. Hace mucho que deje de poner cama en mi habitación, solo me recordaba a ti. Sé que es raro que te recuerde por una cama, pero ya sabes... –le dije haciendo muecas.
-el señorito don perfecto, se está comportando como un verdadero pervertido –me dijo carcajeándose.
Entonces comprendí por donde iba la cosa, ella había comprendido todo, estaba equivocada.
-¿Qué? No por dios, como piensas que yo te recordaba por eso ¡CLARO QUE NO! ¡Tú eres la pervertida por pensar en eso! –le grite con rigidez, haciendo que ella se riera más fuerte.
-a pobre de Eddy, sigue siendo tímido cuando hablamos de sexo –me reto ella.
Creo que si pudiera sonrojarme ya estaría rojo como un tomate.
-Vamos, ¡Claro que no soy tímido! ¡Soy reservado cosa muy diferente! Pero para tu información lo de la cama, me refería a que siempre nos dormíamos juntos, tu dormías en mis brazos, no dormías en otro lugar que no fuera en nuestra cama, y nosotros abrazados. –le replique.
-¿Puedo? –me pregunto.
-¿Qué? –le pregunte yo, no comprendía su pregunta.
-puedo dormir en tus brazos esta noche –me dijo con timidez.
No sabía el porqué, pero me acerque rápidamente a ella y la abrace fuertemente. Necesitaba tanto sentir su calor junto a mi….la necesitaba a ella.
En este cálido momento pude sentir las frágiles manos de Jo en mi pecho, si mi corazón pudiera latir ya estaría a mil por hora.
Entonces en este precioso instante pude recordar nuestro primer beso, aquel que fue tan parecido como el que me di con Bella. No puedo creer lo similares que pueden ser los sucesos después de 99 años.
*/Flash back/*
La oscuridad inundaba el pequeño pueblo de San Francisco, solo la luna era mi luz latente de la larga noche.
Pero parecía que la noche seria larga y verdaderamente me encontraba con una enorme ansiedad de ver aquel angelical rostro de Josephine, su sonrisa, sus mejillas sonrojadas y esos ojos brillantes que tenía cuando estábamos juntos. Pero desgraciadamente la enfermedad de Jo no le permitía ir muy seguido al lago de nuestras reuniones, me sentía tan impotente, cada vez que la miraba se veía mas pálida pero jamás perdía su escancia, y esa sonrisa que la hacía verse tan encantadora.
Pero yo sabía que su enfermedad seguía empeorando y yo no podía hacer nada para evitarlo, cada vez que iba al lago la abrigaba con unas pequeñas mantas que siempre llevaba conmigo desde que me dijo de su enfermedad, ya habíamos empezado el invierno y cada vez que nos encontrábamos, el frio era desgarrador.
Nos sentábamos en lo bajo del gran roble y Jo se acomodaba en mi pecho como si fuera una almohada, esos días parecían tan perfectos para mí. Tenerla junto a mi….solo para mí, pero ahora su enfermedad la hacía quedarse más tiempo en cama, ella no lo sabía pero yo todas las noches me escabullía por su enorme casa y me metía por el balcón de su cuarto, quedándome viéndola y cuidándola como su guardián de la noche.
Pero este día en especial me encuentro con una gran ansiedad, necesitaba ir ahora mismo a verla.
No dude y Salí de mi escondite para ir a toda velocidad hacia la mansión Mcknight, no tarde ni 2 minutos cuando me encontraba escalando el balcón de Jo, ella jamás ha sabido que la cuido en las noches, pero tal vez este día seria en el cual le revelaría esto.
Abrí las puertas para entrar a la habitación, al abrirlas pude ver una dulce silueta acomodada en una gran cama, unos cuantos pasos y ya me encontraba sentado en la esquina de la cama posando mi mano por la mejilla de Jo, no puedo creer lo mucho que me ha cambiado ella, el tiempo va pasando yo sigo exactamente igual pero mi interior esos sentimientos se están volviendo más adultos ayudándome a comprender lo que es el verdadero amor, no puedo dudar de esto que mi alma siente, no hay persona más importante para mi….que Josephine.
-Jo… -le susurre todavía acariciando su mejilla.
En ese preciso instante ella abrí los ojos pesadamente, pero al visualizarme los abrió rápidamente y se ergio en la cama.
-Edward ¿Qué haces aquí? Te pueden descubrir –me susurro tomándome la mano.
-quería verte, de todas maneras nunca me descubren –le dije orgullo.
-¿Nunca? ¿Pero desde cuando vienes? –me pregunto inocentemente.
-bueno desde hace un par de semanas –le confesé con una sonrisa.
-no quiero una niñera –me dijo en forma de puchero.
-quien dijo que soy tu niñera, estoy aquí solo porque me gusta ver el paisaje desde tu balcón –le dije con una gran mentira, aunque no del todo porque desde su balcón se podía ver el hermoso paisaje del pueblo, el bosque, el resplandor de las estrellas como el de la luna, era algo totalmente mágico.
-si claro –me dijo mascullando.
-vamos Jo, estaba preocupado por ti. Últimamente no te miras muy bien que digamos –le dije con otra sonrisa.
-pero que dices, si yo estoy más fuerte que un toro – me dijo con una sonrisa.
-si claro, eres tan fuerte –le dije en forma de sarcasmo.
-odio que hagas eso –me dijo exaltada.
-a Jo se enoja conmigo por decir la verdad –le dije riéndome.
-eres un malvado, si pudiera te patearía el trasero –me dijo serrando sus puños en mi cara con una expresión graciosa.
-vamos, vamos. Guarda esa energía para recuper…. –pero no pude terminar la frase porque ella se abalanzo sobre mí y me dio un apasionado beso, eran unos movimientos de labios lentos al principio pero al paso de estos se hacían más rápidos y feroces, yo no dude en ningún momento y acepte ese beso porque yo lo quería con la misma intensidad que ella.
Cuando a ella le falta aire nos separamos un momento, en aquel reflejo de la luna pude ver sus labios, estos estaban completamente rojos por la presión con los míos, intente no ser tan violento y no perder el control para no hacerle daño.
-wuau –la escuche susurrar.
Entonces en ese instante me empecé a reír por su comentario.
-con que esto se siente besar a Edward Mansen –me dijo con una fugaz sonrisa.
-tu tampoco te quedas atrás –le dije sonriendo.
*/Fin de flash back/*
Vaya tiempos, no pude evitar volver a sonreír cuando recordé el "wuau" que había emitido Jo con nuestro primer beso, todavía seguíamos abrazados. Era un abrazo interminable…uno que no quería que terminara.
-Aun te amo….pero no quiero regresar contigo……-me dijo con un leve susurro.
CONTINUARA:)
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