Descargo de responsabilidad, yo no poseo nada de CM excepto los personajes que puedan aparecer a lo largo de la historia.

El regreso a casa fue muy tranquilo. Al final Reid les contó la historia entre él y Sara. Eso ayudó a los demás a entender todo el embrollo. A todos les sorprendió la estrategia que usó Reid para distraer a Peter.

¿Dónde conseguiste el tono de las sirenas? –preguntó Morgan.

García lo descargo en mi teléfono para hacerme una broma.

¿Y funcionó? –preguntó Morgan.

¿Qué?

La broma.

Sí –las mejillas de Reid comenzaron a tornase rojas-. Sonó mientras compraba un café, todas las personas se me quedaron viendo –todos se rieron. Al final todos durmieron camino a casa.

Cuando llegaron a la oficina fueron recibidas por una radiante y feliz García, la que por cierto se asustó por el estado en que llegaba Reid. JJ se fue a su oficina y también lo hicieron Hotch y Rossi.

No te preocupes cariño –comenzó a decir García-, voy a prepararte unas galletas que te harán sentir mejor en un santiamén.

No es necesario García, no tienes por qué molestarte.

No es ninguna molestia, así que lo quieras o no voy a prepárate esas galletas.

Está bien, haz lo que quieras –al final cedió, aunque él sabía que no iba a hacerla cambiar de opinión desde un comienzo.

¿Cómo te sientes?

Adolorido, aunque me sorprende que no me haya roto nada.

Eso es porque eres como el bambú –comenzó a decir Morgan con una sonrisa- suave y flexible, pero al final difícil de romper –le palmeó la espalda.

¡Auch!

¡Derek Morgan! ¿Qué te sucede? –le reprimió García.

Lo siento –levantó las manos en forma defensiva-. Lo había olvidado –Blake solo sonreía.

No te preocupes García, estoy bien. Además, si los golpes de Peter no pudieron romperme algo, ¿crees los débiles golpes de Morgan lo harán?

¿Conque esas tenemos, eh niño bonito? –dijo Morgan-. Muy bien, ahora tus ejercicios de autodefensa serán mucho más difíciles.

¡¿Qué?! –todos se rieron.

Será mejor irnos –dijo Blake-. Tenemos un día completo antes de regresar a trabajar. Descansa Spencer.

Gracias, tú también –Blake salió.

¿Qué dicen chicos? –comenzó a decir Morgan-. ¿Qué tal si esta noche vamos y tomamos un poco de tequila?

Yo me apunto –digo Rossi mientras bajaba las escaleras.

Yo también me apunto –dijo García.

¿Tú que dices Reid? –dijo Morgan.

Lo siento chicos, pero será en otra ocasión. Tengo algo que hacer esta noche.

No me digas que te pondrás a ver tus programas espaciales.

No, tengo una cita.

¿Una cita? –dijo García sorprendida.

No es lo que crees. Voy a ver a una abogada con respecto a algunos asuntos de mi madre.

¿Está todo bien? –preguntó Rossi.

Sí, no se preocupen. Son solo unos asuntos de rutina.

¿Estás seguro? –preguntó García.

Totalmente. Será mejor que se vayan ahora si quieren aprovechar lo máximo su noche, yo tengo que tomar unos papeles que deje aquí.

Bueno –dijo Morgan-, entonces te vemos después Reid.

No te sobre esfuerces, ok –dijo García mientras le besaba la mejilla.

No lo haré, gracias García.

Descansa Reid –por ultimo le dijo Rossi y los tres se fueron.

JJ ya había terminado sus informes, se sentía un poco fuera de forma después de tanto tiempo inactiva. Después de despedirse de Hotch se detuvo para tomar el ascensor. En el tiempo que esperó le pareció escuchar una voz que venia del pasillo contiguo y fue a ver.

Sí, no se preocupe –"es la voz de Spence", pensó JJ-. Ya conseguí todos los papeles que me pidió… no falta ninguno… no, no creo que nos podamos ver en el lugar donde acordamos… porque ocurrió algo en mi trabajo y no creo que la gente del restaurant les vaya a agradar mi aspecto… no se preocupe, estoy bien…conozco un lugar donde le puedo entregar los papeles, es muy discreto y nadie dice nada por cosas como la que me ocurrió… le mandaré la dirección por un mensaje. La veo a las 8 –"entonces es mujer". Reid colgó y JJ se apresuró a regresar a su lugar para esperar el ascensor. Al poco rato Reid apareció-. ¿JJ? ¿Qué haces aquí?

Tenía que terminar los informes, como estoy un poco fuera de forma tardé un poco más, pero ya me acostumbraré de nuevo –dijo JJ tranquilamente-. ¿Y tú qué haces aquí? Me pareció escuchar decir a Morgan que se iban a ir a tomar unos tequilas.

Sí, pero no puedo ir. Quede de verme con una amiga a las 8 -se instaló el silencio entre ellos y las puertas del ascensor se abrieron, Reid permitió que JJ entrará primero y después entró el. Antes de que cada uno se fuera a sus respectivos automóviles Reid detuvo a JJ-. JJ, ¿te molestaría si mañana voy a tu casa? Encontré un libro que estoy seguro que le gustara a Henry.

Claro que no Spence, estoy segura que Henry estará muy feliz de verte.

Gracias, iré después de que Henry llegue de la escuela.

Ok, te veo mañana. Descansa Spence.

Tú también, hasta mañana -los dos se fueron. Todo el camino a casa JJ no podía olvidar la conversación de Reid, pero al final decidió no darle tanta importancia, de todas formas era de Reid de quien se trataba.

La abogada Stella Solares llegó puntual a la dirección que Reid le había enviado en un mensaje de texto. Verificó dos veces la dirección y suspiró al saber que la dirección era correcta. Estaba en un bar para policías. Apenas cruzó la puerta y por todos lados vio a varios grupos de policías charlando, bebiendo o realizando estúpidos juegos para ver quien bebía más.

"Y aquí tenemos a los protectores de la ciudad" –pensó-. Se acercó a la barra y el sujeto sentado a un lado de ella se le quedo mirando, ella giró la cabeza y le pregunto a la persona que atendía el bar por Spencer Reid, él le señaló la mesa del rincón. Cuando llegó a la mesa solo vio a alguien leyendo el Psicoanalista de John Katzenbach.

¿Spencer Reid? –dijo ella y Reid levantó su cara. Aún seguía un poco hinchada y llena de moretones. Se quitó sus lentes y se paró rápidamente.

Supongo que usted es la señorita Solares.

Así es.

Disculpe el lugar, pero como puede ver no salí muy bien parado de mi último caso.

No se preocupe, he sido citada en lugares peores.

¿Quiere algo de beber? –preguntó nerviosamente.

No gracias, estoy bien. Supongo que su padre ya le dijo todo.

Sí.

Bien, para poder entregarle los bienes que le han sido heredados por su madre Diana Reid, solamente hacen falta que me dé los papeles que le pedí –Reid sacó un sobre de su bolsa de viaje y se los entregó. Stella abrió el sobre y miró el contenido y después lo volvió a cerrar-. Todo parece en orden. Le llamaré cuando todo esté listo y pueda recibir sus bienes –se levantó y Reid la imitó-. Lamento su pérdida señor Reid.

Gracias –ella le tendió la mano y Reid la tomó.

Por cierto, su padre me encargo que le diera esto –saco una caja aterciopelada y se la dio. Reid la abrió y dentro había dos anillos de boda de plata.

¿Estos son…?

Su padre me dijo que eran para usted, me dijo que han pertenecido a su familia por generaciones y que ya era el momento de que los tuviese.

¿Por qué no me los dio él?

No lo sé, supongo que usted debería saberlo. Recibirá noticias muy pronto de mí, con su permiso -ella se fue. Reid se quedó un rato más pensando en lo que le había dicho Stella, eran muchas cosas que procesar.

La ventaja de tener un día libre, era que JJ podría hacer lo que una madre normal siempre hace. Levantarse temprano para prepararse para llevar a Henry a la escuela, prepararle el desayuno, llevar a su hijo a la escuela, limpiar la casa y preparar la comida.

La parte difícil era ver como el camión de beneficencia se llevaba las cosas que anteriormente le pertenecían a Will. Después de despedirse de él cementerio, con la ayuda de su madre y de García, colocaron las cosas de Will en varias cajas y solo se quedó con algunos recuerdos, al igual que Henry.

En esos momentos se alegraba de que García y su madre estuviesen allí, porque si lo hubiese hecho sola, no habría tenido el valor para hacerlo. Después de que el camión se fuera, JJ fue a recoger a Henry.

Hola cariño –dijo cuándo lo vio salir-. ¿Te divertiste hoy?

¡Sí, hoy hicimos ejercicio! –subió a la camioneta de JJ-. ¿Puedo preguntarte algo?

Claro cariño, lo que quieras.

¿Cómo consigo dinero?

¿Para qué necesitas dinero?

Quiero comprar algo.

¿Qué es?

Mejor olvídalo. Se lo preguntaré al tío Spencer, las niñas no entienden –todo el resto del camino se quedó callado.

Cuando llegaron, Henry bajo rápidamente de la camioneta, después de saludar rápidamente a su abuela y a García, se dirigió a su habitación,

¿Sucedió algo? –preguntó la madre de JJ.

No lo sé, en todo el camino no dijo nada. Me preguntó cómo podría conseguir dinero y después me dijo que las niñas no entendíamos –JJ se sirvió un vaso de agua y sonó el timbre de la puerta y JJ se fue a abrir-. Spence, hola.

Espero no haber llegado muy temprano.

En absoluto, entra –y así lo hizo-. Mi madre y García están en la cocina, ¿quieres venir?

Claro. ¿Y Henry?

Henry está…

¡Tío Spencer! –gritó Henry y bajó las escaleras.

Hola Henry, ¿Cómo está mi ahijado favorito?

Pero soy tu único ahijado.

Lo sé, porque crees que eres mi favorito –Henry se rió-. Te traje un regalo –le dio un paquete rectangular y él lo tomó, le dio las gracias y corrió a la sala. Al poco rato se acercaron García y la madre de JJ.

¿Por qué tanto alboroto? –preguntó García, al poco rato regresó Henry sosteniendo un libro sobre dragones.

¡Mira mami! ¡Un libro con dibujos sobre diferentes dragones! –abrió el libro-. ¡Mira este, parece una serpiente y este es gigante!

¡Qué bien cielo! –JJ se quedó muy sorprendida, hace tiempo que Henry no se veía tan feliz.

Tío Spencer –le hizo señas para que bajara la cabeza- ¿quieres ir conmigo al jardín? Quiero decirte algo.

Si claro –Henry lo arrastró al jardín.

Henry se sentó en el jardín cuando llegaron y Reid se sentó a su lado.

¿Qué sucede Henry?

¿Cómo puedo conseguir dinero?

¿Para qué?

Quiero comprarle un regalo a mamá.

Es cierto, su cumpleaños es la siguiente semana.

Sí, pero no tengo el dinero suficiente para comprar su regalo.

¿Qué tienes pensado regalarle?

Hace unos días que fui de compras con la abuela al centro comercial y mi abuela vio un vestido y dijo que se le vería bien a mamá y quiero regalárselo. Pero no tengo tanto dinero.

Mmmm. ¡Ya sé! Porque no se lo compramos entre los dos. Yo tampoco sabía que regalarle, así resolvemos tu problema y el mío, ¿Qué te parece?

Me parece bien, gracias tío Spencer, sabía que tu tendrías la respuesta–lo abrazó y Reid se quejó-. ¿Te duele algo?

No, es solo que eres más fuerte de que creía –mintió y Henry sonrió-. Que te parece si compramos el regalo el domingo, ya que tú sabes cuál es el vestido.

Está bien. Pero tienes que prometer que guardaras el secreto.

Lo prometo -al poco rato salió García a decirles que la comida estaba preparada y los dos entraron.

Después de terminar de comer, Henry subió a su habitación para hacer su tarea y García se fue diciendo que tenía que instalarle un programa a su nueva laptop, al final la madre de JJ se excusó diciendo que tomaría un baño, dejando a JJ y a Reid solos. Estaban sentados en la mesa bebiendo un poco de limonada.

¿Podemos hablar Spence?

Claro, ¿Qué sucede?

No aquí, Henry podría escucharnos, ven –salieron al porche y JJ se sentó en las escaleras e invitó a Reid para que sentara con ella-. ¿De qué hablaron Henry y tú hace unos momentos?

Lo siento JJ, no puedo decírtelo. Es una promesa entre caballeros –vio preocupación en los ojos de JJ-. No te preocupes JJ, lo que hablamos no es ni un poco de lo que te estas imaginando –bebió un poco de su limonada.

¿Entonces qué sucede?

Ya lo sabrás –dio otro trago-. A su debido tiempo. Por ahora confórmate con esperar pacientemente.

Está bien. Creeré en tu palabra –los dos sonrieron y JJ se le quedó viendo.

¿Sucede algo?

¿Por qué siempre que nos separamos en un caso te sucede algo?

Bueno, esa es una respuesta que ni yo sé. Aunque Morgan siempre me ha dicho que soy un imán para atraer este tipo de problemas. Aunque yo siempre le he dicho que estas cosas no creo que sucedan por algún tipo de atracción… -JJ tocó su mejilla.

¿Te duele?

Solo cuando me tocan –JJ rápidamente quitó su mano.

Lo siento.

No es verdad –Reid se rió-. Aunque si me duele cuando presiono, pero se me quitaran en unos días.

Sabes Spence estoy preocupada por Henry y de cómo está llevando la muerte de Will. No he recibido quejas, e inclusive en la escuela me han dicho que se lleva muy bien con sus amigos.

Sí, se parece a su madre –dio otro trago y JJ veía su limonada-. JJ, yo sé que la muerte de un padre es muy dolorosa, pero Henry tiene suerte de tenerte y de tenernos a nosotros y él lo sabe, así que no te preocupes. Estoy seguro de que si le pasara algo te lo diría.

¿Eso crees?

Estoy seguro.

Gracias Spence –guardaron silencio un rato-. Sabes hablas como si alguno de tus padres hubiese muerto.

JJ… Yo…

Pero de seguro lo has decir por lo de tu padre, ¿verdad? –la miró fijamente y las palabras no salían de sus labios.

Sí –dijo dubitativo-, eso es.

Vamos Spence. Ya tienes que superar eso, ¿no crees que sería bueno para tu madre que tú y tú padre se llevasen bien? –Reid no dijo nada.

Mamá, ¿revisas mi tarea? –salió Henry con su cuaderno.

Bueno a cumplir con mi deber –dejó a Reid sentado y pensando en cómo les diría a todos que su madre murió.

Los siguientes días pasaron rápido. Un caso fuera a causa de un pirómano y los demás días fue de puro papeleo. Finalmente llegó el tan ansiado cumpleaños de JJ, el cual fue celebrado en casa de Rossi con una fiesta bajo las estrellas, donde solo la familia del UAC estaba reunida. Después de la cena, llegó el momento de los regalos.

Que se lo dé primero Henry –dijo García, pero Henry no estaba-. ¿Dónde está Henry?

Lo vi en el jardín hace un momento –dijo Jack.

Yo voy por él –dijo Reid y se dirigió al jardín. Pasó un minuto y no regresaban

¿Por qué tardan tanto? –dijo García.

Tranquila baby girl. Tal vez fueron por el regalo.

Voy a buscarlos –los encontró sentados en un bajo de un árbol, una bolsa de cumpleaños estaba a un lado de Henry, pero ambos estaban muy callados.

¿Listo para decirme lo que sucede? –le preguntó Reid.

Es solo que extraño a mi papá. Nunca habíamos festejado el cumpleaños de mamá sin él. Y el que no esté aquí…

¿Y quién dice que no está aquí? Henry, ¿sabes lo que me dijo mi madre antes de morir? –"¡¿Qué?!", pensó García sin decir nada-.

¿Qué?

Me dijo que los padres siempre estarán con sus hijos, aunque no estén físicamente.

¿Cómo?

Sencillo –Reid se levantó y le tendió la mano a Henry y Henry la tomó-. Ven –lo guío hacia un espacio abierto-. Cierra los ojos y levanta la cara –así lo hizo-. Cuando yo tenía diez años, mi madre me contó la historia de un caballero medieval que se convirtió en el guerrero más fuerte e importante del reino. Cuando él era niño, perdió a su padre por una enfermedad y sabes que le dijo antes de morir –Henry negó-. Él le dijo:

"Cuando te sientas solo y no sepas qué camino seguir, mira hacia el cielo lleno de estrellas. Pues yo seré la estrella más brillante. Yo guiaré tu camino y siempre estaré viéndote. Te veré convertirte en el hombre más honorable y valeroso de todos. Y estaré más orgulloso de ti hijo."

"Ahora, abre los ojos –así lo hizo Henry

¿Es esa estrella? –señaló la que estaba sobre su cabeza.

No lo sé. Cada estrella brilla diferente para cada persona Henry –el semblante de Henry se iluminó.

¿Tu mamá también está allí, tío Spencer?

Sí Henry, y cada día la veo brillar más.

Gracias tío Spencer –el niño lo abrazó.

Cuando quieras. Bien es momento de le que le des el regalo a mamá –los dos cruzaron el umbral cuando Reid fue detenido por una mano y cuando se giró encontró a una llorosa García.

¿Sucede algo? –dijo Henry.

No, nada. Porque no te adelantas Henry. Diles a todos que en momento tu tía García y yo regresaremos.

Ok –Henry se fue y Reid se giró hacia García.

¿Por qué? –dijo en un susurro.

Porque no quería preocuparlos. Ya había demasiada tristeza por la muerte de Will.

¿Ocurrió cuando Will murió?

No. Ella había fallecido unos días antes.

¿Y te pareció bien llevar esa carga solo?

En esos momentos JJ nos necesitaba y yo… -García le tomó las manos.

Cuando entenderás que pase lo que pase somos una familia. Nadie tiene porque cargar ese peso solo –una lagrima resbaló por la mejilla de Reid y García se la limpió con su dedo, lo abrazó y Reid le respondió el abrazo-. Tienes que decírselos a todos Reid, eres una persona fuerte, pero a veces hasta los más fuertes necesitan ayuda.

Lo sé. Es solo que no sé cómo decírselos.

Ya se nos ocurrirá algo –se separaron-. Pero decidas lo que decidas estaré apoyándote, ¿ok?

Si señora.

Bueno –se limpió los rastros de lágrimas y respiró varias veces-, es tiempo de continuar la fiesta, vamos –le tendió el brazo y Reid la siguió.

¿Por qué tardaron tanto? –dijo Morgan cuando regresaron.

Es solo que este galán, manchó su ropa y le ayudaba a limpiarlo. Algunas veces los hombres pueden empeorar las cosas cuando tratan de reparar algo.

Ni que lo digas –dijo Blake-. Le tomó una semana al plomero reparar la tubería qué él –señaló a su esposo- rompió cuando intentó reparar una fuga.

Oye. No fue mi culpa, además el plomero dijo que la tubería estaba en mal estado, que tarde o temprano se rompería.

Sí, pero tú agilizaste el proceso –todos se rieron y continuó la velada con el primer regalo de la noche.

Este regalo va de mi parte y de mi tío Spencer –JJ miró a Reid.

Te lo dije –Reid bebió de su refresco.

Es hermoso –dijo JJ cuando sacó un hermoso vestido blanco de la bolsa-. Gracias Henry –le besó la mejilla y Henry sonrió– ¿cómo supieron que me quedaría?

Sencillo –dijo Reid-. Henry me dijo que tu mamá le había dicho que ese vestido se vería hermoso en ti y me sé tus medidas–todos se le quedaron viendo y Reid se sonrojó.

¿Qué?

Nada –dijo Morgan-. Al parecer eres más observador de lo que creíamos chico bonito –el tono de la piel de Reid subió más y el de JJ también, aunque nadie se percató de eso o al menos eso creyó ella.

Derek Morgan, deja de molestar a Reid –le reprendió García.

La velada continuó hasta más tarde, o al menos hasta que Jack y Henry se quedaron dormidos en sus asientos.

Chicos gracias por la fiesta –dijo JJ-, pero tenemos que llevar a Henry a casa.

Nosotros también tenemos que acostar a Jack –dijo Hotch mientras miraba a Beth y ella sonreía-. Además tenemos mucho papeleo para mañana.

Genial Hotch –dijo Morgan-. Has arruinado mi noche –todos rieron.

Cada uno de ellos se dirigió a su vehículo. Cuando García intento hacer funcionar a Esther, no encendió. Trató varias veces, pero nada.

¿Sucede algo? –preguntó Rossi.

No sé, no quiere encender. ¿Puedo dejar a Esther aquí hasta que llame a la grúa mañana?

Claro que sí, si quieres te presto uno de mis autos.

Te lo agradezco Rossi, pero creo que paso.

¿Por qué?

Tus autos son demasiados oscuros para mi gusto, muestran demasiada formalidad.

Entonces, no hay más que hablar –dijo Morgan-, yo te llevo.

Te lo agradezco caramelito, pero le haré el honor a Reid de que me lleve a casa. Mi casa queda de camino a la suya.

Tú sabes que eso no me molesta.

Lo sé, pero la última vez que fui a tu casa una de tus conquistas me armó una escena de celos en tu apartamento ¿recuerdas?

¿Es que nunca olvidaras eso?

Una mujer nunca olvida ese tipo de engaños –le beso la mejilla, se apresuró y se subió al asiento de copiloto de Reid antes de que Reid dijese algo.

Supongo que Esther no tiene nada ¿verdad? –dijo Reid una vez que se subió.

No. Esther es muy cooperativa cuando quiero que un chico guapo me lleve a casa. Y más aún cuando tengo algo que hablar con ese chico. ¿Nos vamos?

Si señora –Reid se puso en marcha.

Tal vez tarde un poco más de lo de siempre en actualizar, tengo que prepararme para el inicio del nuevo semestre. Les ruego que esperen.