CAPITULO 10
(Pov Cassy)
Estoy sentada en un lujoso despacho y una chica de pelo caoba me ha dicho que espere aquí para la entrevista.
Miro a todos lados y veo un par de cuadros bastante ostentosos y lujosos. La oficina es nueva por lo que veo y decorada al detalle.
Gente con clase sí señor.
Siento unas terribles ganas de vomitar y sé que es por los nervios me juego mucho, quiero este trabajo seguro que pagan bien.
Cuando escucho la puerta me giro y veo entrar a un hombre imponentemente guapo, de unos treinta y pocos, sus ojos dicen muchas cosas. Va vestido con un elegante traje azul oscuro y una camisa blanca, sin corbata.
-Buenos días, lamento la espera pero andamos escasos de personal-.
-No se preocupe-.
El hombre de ojos como el acero se sienta enfrente de mí y abre una carpeta.
-Bien, señorita Cassandra-.
-Cassy por favor-.
-Cassy, veo que usted se está formando ¿ha trabajado alguna vez como recepcionista?-.
-No pero...-.
-Bien, contratada-.
-¿De verdad?-.
-Le seré sincero, en este trabajo no cuenta la experiencia usted es mi asistente personal por lo que solo tiene que hacer fotocopias y traer documentos, archivarlos y hasta un orangután bien educado puede hacerlo, el suelo no es muy alto pero bueno...-.
-Estaré encantada de empezar-.
-Bien, empezamos el lunes y a ver qué tal va la cosa, puntualidad soy exigente con mis trabajadores así que nada de errores-.
-Por supuesto señor-.
-Casannova-.
-Casannova- repito para no olvidarlo-.
Me levanto y le doy la mano, su mano es gigante y eso me hace sonreír.
(Pov Brian)
Miro a mi alrededor y agradezco de que no haya nada
y pienso en lo que me dijo mi padre.
Hoy es el cumpleaños de mi madre y tengo su regalo una cobaya tintada de negro, muy de su estilo.
Cierro los ojos e intento conciliar el sueño pero nada de eso intento despertarme pero no puedo y veo a un hombre entrar en la habitación, se quien es, el abuelo Casannova.
-Hola muchacho-.
No puedo hablar solo escuchar.
Se sienta en la cama con andares majestuosos.
-Necesito un favor y yo no soy de los que piden favores, nadie excepto tu puede escucharme, ni tu padre, ni tu hermana, quiero que me concretes una cita con mi esposa quiero verla-.
Niego y sé que puede hacerme daño.
-Si no lo haces tendrás problemas muchacho-.
Niego otra vez.
-Eso no acaba aquí-.
Cuando desierto mi primo Dominic me está zarandeando y alguien grita y sé que soy yo.
-Tío tenías una pesadilla-
-MIERDA- grito-.
Me voy corriendo, necesito contarselo a mi padre.
