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Siempre hubieron cosas que escaparon a su control, no es que se enorgulleciera de eso, a él le encantaba el control, le encantaba la seguridad, y cuando algo lo sacaba de su zona, pasaba algo como lo que había pasado ahí.

Simplemente no podía consigo mismo, ni con el mundo, ¿Por qué era tan desdichado? La opresión en su pecho no se hizo de esperar, la había estado sintiendo durante gran parte de su vida, siempre con acciones erradas, salidas cobardes.

Como pudo recogió el desastre que dejó en su arrebato, se sentía enfermo y melancólico.

No podía evitar comparar a esa hermosa señorita con la dulce niña que dejo años atrás ¿Qué hubiese pasado si se hubiese quedado? Lo más probable es que ella habría sufrido mucho más con su constante presencia y rechazo, si tuvo la osadía de besarle en ese entonces… ¿Qué podría pasar ahora? Esperaba; y no al mismo tiempo, que ella ya no sintiera lo que decía sentir por él.

Amor…

Algo tan poderoso y sublime, todas las decisiones de su vida fueron por amor, el tiempo y la soledad le habían hecho sabio, y si de algo estaba seguro era que ese cariño por ella jamás se iría.

Debía de aprender a vivir con ello y controlarse, no sentir el irremediable miedo y los celos carcomer su alma porque ella se fuera en una especie de… no, no podía decirlo.

Su corazón dio un vuelco asustado y no pudo evitar apretar los dientes.

La quería para sí mismo, no quería compartirla, se había privado de su presencia durante años pero ahora, simplemente no podía, debía de mantenerse al margen pero aquello era imposible.

-siempre es más fácil decirlo que hacerlo.- habló para sí.

-¿Qué cosa Sasuke-sama?

La siempre amable y estricta anciana le miraba desde la entrada, le hizo un amago de sonrisa para luego centrar su atención en aquel hermoso atardecer.

-Pronto comenzara el frio.-

-Una hermosa época para estar en pareja ¿no? ¿Cuándo le dirá a Hina-chan lo que siente?- Kaede siempre había sido una mujer muy observadora.

-¿No lo encuentras repulsivo? Me siento un monstruo.- la siguió hacia la cocina, observando como ella comenzaba a preparar su té favorito.

-El amor nunca es repulsivo Sasuke-Sama, su madre era 15 años menor que su padre ¿Recuerda?... y aunque fuera un impedimento legal, Chiyo-Sama no lo enviaría a prisión por rondar a su protegida.-

-Esto es confuso… me siento perdido Kaede… - Kaede siempre había sido su más grande confidente, a la que le contaba sus travesuras, sus malestares, sus sueños. Ella desempeñaba el papel de madre en su vida.

-Tiempo al tiempo ¿no? Pero recuerde que al igual como utilizamos el tiempo para que las cosas sigan su curso, es un poderoso aliado si de olvidar queremos.-

-¿No crees que le hare un daño?... volví por ella pero, al verla… siento que solo fue un error, tú la has visto, está nerviosa, cohibida… solo sé cagarlas.-

-Solo debes esperar mi pequeño Sasuke, si de verdad la quieres debes ser paciente.-

-No puedo, no está en mi naturaleza… tú sabes por qué me fui, soy un monstruo Kaede, es como mi hermana pequeña.

-No es tu hermana, nunca la has tratado como tal por amor a dios, siempre los vi como una pareja de enamorados, siempre vi cómo te ilusionabas con un futuro con ella…-sintió el abrazo maternal de aquella preciosa anciana.- tranquilo, ni tú mismo te has percatado de los años que llevas prendado de ella… quizás desde que la conociste Sasuke, y eso no está mal, simplemente es así, un amor puro y eterno.-

-soy asqueroso.- pero aquello estaba cargado de una notable rendición, una sonrisa rota y un sorbo a su té mientras veía a Kaede preparar la cena.-

-Deberías hablar con Itachi-sama si es que le preocupa el qué dirán.- sentenció Kaede.

-Sabes que eso me importa una mierda… lo que necesito es saber que ella estará bien, es lo único que importa.-

-Entonces pregúntale… sabes que ella nunca fue una niña ¿Cierto? Su infancia fue robada, su vida dio un giro… no creo que sea justo tratarla como una niña cuando todos sabemos que nunca lo fue.-

Y ese era el problema, lo sabía, lo entendía… pero era su pequeña, siempre la vio tan frágil ante las inclemencias del mundo, ¿Cómo agregarle más carga? No quería complicarle aún más la vida.

-Lo sé.- suspiro derrotado.- se lo dejare al tiempo.

-¿La amas?

-¿Te opondrías si así fuera?-no quería admitirlo, aún no, era demasiado pronto para todo.

-solo si es uno más de tus caprichos.- le sonrió moviendo la cabeza, para luego volver su rostro nostálgico, hacía años que se preguntaba todo aquello, pero quizás la niña a la cual idolatraba ya no existía, la gente cambia.

-Hay una gran porcentaje de que sí… pero la certeza solo la tendrá ella.-

-Con eso me basta, solo no te vuelvas loco, aunque está en tu sangre.-

-No me presiones mujer, solo soy humano.-

Se sentía extrañamente más relajado después de haber intercambiado esas amenas palabras con su dulce anciana. Era un ser egoísta por naturaleza, codiciaba todo aquello que no tenía, y protegía con aún más recelo lo que sí poseía, ella por ejemplo.

Probablemente solo le traería problemas, era un ser despreciable, celoso, controlador y posesivo, con un carácter de lo mil demonios y algo difícil de tratar los 365 días del año, de solo pensar que un demonio como él podía llegar a tener algo con un angel como ella se le retorcía el estómago, y es que solo con ella se comportaba así, como una autentica colegiala de 15 años, con ella podía ser relajado y apacible, no estaba en su ADN tratarla mal; como si lo hacía con el resto de personas.

Su egocentrismo le decía que solo debía de tomar una decisión, sí o no, ir o no ir a por ella, porque una vez que lo decidiera no habría poder divino que lo detuviera, ni siquiera la afectada misma, pues como Uchiha, no preguntaba, solo tomaba.

Y de todas formas ¿Por qué diablos aún no llegaba? Eran prácticamente las 11 de la noche y ella aún afuera, no contestaba el estúpido celular y no daba muestras de querer aparecer, aquello le molestaba irremediablemente para empezar ¿había pedido permiso realmente para salir? ¿Lo necesitaba? Sabía que no, pero… suspiro y se intentó calmar, él era un extraño en su vida, no podía venir y esperar a que todo siguiera igual.

Fue en ese momento que escucho risas, su hermosa risa fresca junto con otra bastante ronca, supuso que era ella con aquel chico. Se acercó despacio queriendo escuchar lo que decían, su comportamiento era bastante similar a su vieja vecina del departamento en estados unidos.

Habían sido tiempos duros.

Un "no" alto, claro y desesperado le llego.

-largo.- rugió desde el fondo de su pecho al presenciar como un muchacho una cabeza más bajo que él intentaba; en vano, besar a su pequeña.- he dicho que largo.- sentía como algo quemaba mi estómago, y le picaban las manos por golpear algo.

-s-Sasuke-sama no… - ella tenía los ojos llorosos y asustados, temblaba ligeramente.

-adentro Hinata, ahora no.-se tomó el puente de la nariz intentando tranquilizarse y no partirle la cara a aquel chico, era un niño por amor a dios, él era el adulto, él debía de calmarse, pero de solo recordar como aquel miserable intentaba propasarse con algo que le pertenecía…-fuera, ¡ahora!.- recalco furioso.-

Vio como el chico salía corriendo de los recintos Uchiha, bien, quizás era el momento preciso para prender un cigarrillo.

Debía serenarse, calmar aquella pequeña bestia que llevaba adentro, ella era una niña, su pequeña Hinata, probablemente tendría novio, o lo tuvo en algún momento, probablemente le gustaba alguien, quizás ese alguien era aquel bastardo que había corrido sin siquiera dar la cara, le dio una profunda calada a su cigarro, expulsándolo lentamente, su padre era un fumador empedernido, su hermano de cierta forma también lo era, suponía que era hereditario, una idiotez a su parecer.

La luna estaba hermosa, y ahí se encontraba él, sentado en el patio observando las estrellas, ¿Qué sucedería cuando le presentaran a su novio? ¿A su futuro esposo? ¿Cuándo le dijera que esperaba un hijo? Un fuerte retorcijón de estómago le llego, y cerró los ojos ante la sensación de desesperación tan intensa que sintió, un agujero se abrió en su pecho y el aire por pocos segundos le falto.

No estaba listo para eso, y lo más seguro es que jamás lo estuviera.

Escucho unos pasos acercarse, solo ella podía caminar de esa forma tan sumisa.

-S-Sasuke-sam-ma…- no quería verla, la besaría de ser así.

-Ahora no Hinata… solo, solo ve a dormir pequeña.- ¿Su voz siempre había sonado tan cansada? Los celos carcomían su alma, y la furia parecía querer salir a borbotones por su boca, pero ella no lo sabría, no se enteraría.

Tenía 27; casi 28 años, era el dueño de una prestigiosa empresa de construcción en vías de expansión, se había esforzado al máximo para no depender económicamente de nadie, había logrado tener éxito a pesar de que todo estaba en contra, por lo tanto… no podía perder el control de esa forma.

-E-El no m-me gusta.- su corazón pareció detenerse, y volvió a latir, la calma vino a su cuerpo y algo parecido a la felicidad se alojó en su pecho, se enojó consigo mismo por sentirse tan bien con aquello, no debería, él era el adulto. Suspiro cansado.

-puede que él no, pero pronto llegará alguien Hinata, no debes dejar que se aprovechen.- sus palabras sonaron más duras de lo que pretendía.

-¡No!... n-nunca habrá n-nadie más.- se rindió y la miro.

Agarraba fuertemente su vestido y ocultaba sus ojos con su flequillo, solo podía ver un poco de ese hermoso sonrojo que había extrañado tanto, y como mordía esos tentadores labios.

Aquel tema era un terreno peligroso, ella era aún muy joven, él era mayor y estaba roto.

-Nadie puede asegurar aquello pequeña, la gente camb-

-¡Que no!... S-Sasuke-sama no entiende nada.- fue interrumpido por el agudo reclamo de su protegida, tenía la respiración agitada y había furia e indignación en su mirada.

Pronto vio como ella se daba la vuelta y echaba a andar hacia el interior de la casa, le siguió esperanzado ¿esperanzado de que? Ni el mismo lo entendía muy bien.

-¿Por qué lloras?... si es por el chico.-

-Su nombre es Gaara… y no, él es mi amigo, q-quizás solo esta c-confundido.- le molesto ese sonrojo que tenía, le molesto tanto que debió de morderse la lengua para no decir algo indebido, era de sabios callar, aquello lo había aprendido a la mala.

-¿Entonces? Dime.- exigió, comenzaba a perder la calma, no quería estropear todo con su Hinata, no quería más complicaciones ¿Por qué todo se había vuelto tan espeso? ¿Era por su causa?

-t-tú no entiendes nada.- el débil reclamo en su voz le alerto.-

-¿supongo que tú sí? Hinata.- exhalo fuertemente el aire retenido.- si no me explicas no entenderé.- vio como ella le miraba herida.

-N-no… -

Sin pensarlo mucho al ver que ella se iría otra vez el tomo de la muñeca atrayéndola hacia sí, ambos exhalaron aire fuertemente al sentir sus cuerpos chocar; y no era precisamente por el impacto, podía sentir el calor que desprendía su cuerpo, el aroma de sus cabellos, incluso el retumbar de su pequeño corazón, era dos cabezas más pequeña que él por lo que debía de esforzarse y mirar hacia abajo, como amaba sentirla a su merced.

-Dime, no te dejare ir de no ser así.- se había excitado irremediablemente, ¿desde cuándo era tan tentadora? ¿Desde cuando él era un pervertido? Ese juego del gato y el ratón le ponía así, no tenía remedio.

-No… s-Sasuke-sama huira o-otra vez.- le escucho susurrar bajito, sintiéndose como el peor de los hombres por dejar a una damisela con su corazón roto, él era el culpable de todo.

-No pequeña… ya no más.- termino de atraerla a su cuerpo, pegándola firmemente e impidiéndole cualquier movimiento en un fuerte abrazo.

Nunca se había sentido tan bien tener a una persona tan cerca de sí mismo, pero era un juego peligroso, un juego que poco a poco comenzaba a estar dispuesto a jugar.

El alzo mientras ella soltaba un gritito de sorpresa, para sentarse en el gran sillón de la sala en la que estaban, sentándola de paso sobre su regazo.

-ya no más miedo Hinata… no me iré, es una promesa.-

Ella le sonrió triste y sonrojada, para luego posar su cabeza sobre su pecho y cerrar los ojos, exactamente como cuando era pequeña, le acaricio esas largas hebras de cabello azabache, perdiéndose en la suavidad de aquello, se sentía en paz.

Inevitablemente poso sus labios sobre la coronilla de su pequeña, intentado reconfortarla de alguna forma, ya no quería exaltarla, quería ser lo que ella necesitara, sintió como se apretaba aún más a su cuerpo, dudaba que aquello fuera correcto dado sus edades, pero ¿a quién le importaba? descendió sus grandes manos por su pequeña espalda, subiéndola por sus brazos hasta su cuello y mejilla y volviendo a bajar por el mismo recorrido, convirtiéndose en algo hipnótico, su parte oscura imploraba por recorrer esas piernas que quedaba tan expuestas en esa posición, aquellos muslos de leche que requerían ser lamidos… apretó la mandíbula regañándose por aquellos impropios pensamientos, no debía, y los suaves suspiros que ella daba no ayudaban a calmar su hambre.

No podía, por el momento solo quería ser su fiel perro, su fiel servidor que haría lo que fuera por su princesa.

Y vaya que aquello se veía difícil.

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NOTAS:

Comenzaron las cositas subidas de tono, pronto ya cambiare la clasificación, solo ahí sabrán que se viene algo picante e.e me encanta este Sasuke, que si bien no es tan pegado al original; con Hinata, me lo imagino arisco con todo el resto, solo ella saca lo mejor de él. Muchas gracias por los favoritos y seguidores aparte de los hermosos comentarios que me dejan, me motivan a seguir :D (¿a quién no? Si escriben tan bonito?) Muchos besos y abrazos, gracias por leer esta cosa. Saludos!

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Srta. Perseidas

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jenni.4364: apoyo la moción compañera! Jajja es que este sasuke grande… experimentado e.e se me ocurren tantas cosas que de igual forma me desangro jajaja saludos jenni! :D

annie-nyu: que lindas tus palabras T_T muchas gracias, de verdad agradezco de todo corazón que te guste y sigas esta historia n.n muchas gracias annie-chan! Cuídate.

Gilda: le daremos más autoestima a Hinata, se lo merece ¿cierto? Ha pasado por mucho, si bien ella no se victimiza ni es fatalista, sufre mucho en silencio saludos!

FER: también soy fan de esta pareja, me encanta! Creo que me he leído todas las historias que han publicado de ellos e.e por lo mismo sé que no hay muchas, me encanta contribuir con material para las sasu-hina :D saludos!

SchrodingerThe7: jajaja me paso igual, en un principio no lo creí necesario aunque nunca lo descarte del todo, he leído mucho de esas cosas como para decir "estoy preparada" :C saludos! :D espero que te haya gustado este capítulo n.n

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