La Diferencia entre el sexo y el amor
Capítulo X: El transcurso de la vida
"El tiempo transcurre y las penas se olvidan, Eiri. Tienes que seguir adelante sin importar qué" fue lo que dijo mi madre antes de verla partir a aquel país eterno de donde jamás regresaría. Lo siento por ella, no he podido seguir con su consejo, de lo contrario no estaría encerrado entre rejas, rodeado de estas cuatro paredes que me aterrorizan. Madre, acabo de ver a Shuichi en la TV, dando lo mejor de sí mismo para parecer fuerte frente a las demás personas. Realmente lo admiro, madre, por hacer de todas las cosas difíciles las más fáciles. Quizás por eso lo elegí en primera instancia, porque es capaz de alivianar mi duro peso de la tristeza, porque puede ser capaz de embriagarme con su incomparable ternura, ese mocoso tan tonto…que ha sabido cuidar de mí. Ahora…solo deseo poder salir de este infierno y valorar mi vida como nunca lo he hecho, dejar de lado este lúgubre sitio.
- Tiene usted visita –anunció el oficial.
Entró mi hermana, hace una semana que no la veía.
- Me parece o te has vuelto más vieja, Mika.
- No te hagas el gracioso, te traigo noticias.
- Pues habla, no me impacientes.
Veo como suspira casi entrecortadamente. ¿Será tan importante la noticia para que mi hermana venga así de alterada? ¡Keh! –suspiro- debe ser una muy mala si la veo tratar de normalizar su respiración y desesperación. ¿Puede haber algo peor? Todo me está saliendo mal, incluso Shuichi ha dejado de venir a verme desde hace dos días. Pero luego lo oí, lo que esperaba desde hace algún tiempo… "Pronto vas a ser libre" me dijo ella. Al fin habían encontrado pruebas para sacarme de la cárcel. Por fin podría salir de esta jaula y ver al mocoso, que muy preocupado debe estar.
- ¿Estás hablándome en serio?
- Que descortés el pensar que miento. Touma ha logrado localizar al verdadero padre de ese niño, así que pronto saldrás de aquí.
- ¿Y qué te hace pensar que saldré de aquí por eso?
- Porque ese hombre piensa reclamar legalmente a su hijo, o sea que se comprobará que tú no eres el padre de ese niño. ¿No estás feliz?
¿Feliz? ¡Claro que lo estaba! Pero por otra parte mi corazón se sentía oprimido por alguna razón, quizás por la vergüenza, por la pena que me causaría salir y ver a las personas a la cara. Nunca me había sucedido algo parecido, es la primera vez que estoy en la cárcel, mi orgullo ha sido sometido y esta fue la peor herida que pudo haberlo lastimado. Creo que no tengo cara ni para mirar a Shuichi, que desde fuera trata de limpiar mi imagen, aún a pesar de lo que puedan creer de él.
- Ahora que lo pienso, deberías haber aceptado la ayuda de nuestro padre, así habrían pagado la fianza y tú habrías salido libre rápido.
- Pero es lo mismo que aceptar mi culpabilidad, fue por eso que rechacé el ofrecimiento de mi padre. Tenía que buscar las pruebas de mi inocencia para poder al menos alimentar un poco mi hambriento y desnutrido orgullo que de por sí ya está por los suelos.
- Pues me parece que estás más triste porque cierta personita no ha venido a verte desde hace dos días ¿o me equivoco?
Me sonrojé. Maldita hermana, me tocó tener una tan intuitiva.
- ¿Por qué el mocoso no ha venido a verme? No me digas que ya se aburrió de verme aquí.
- Eres bueno para hablar tonterías, hermano. La verdad es que Touma lo tiene muy ocupado con eso de calmar a la prensa, es más, pienso que en este momento ya les están anticipando lo de las pruebas para liberarte.
- ¿Shuichi se encuentra bien? ¿Esa mujer no le ha hecho nada malo?
- No te preocupes. Está en casa con su madre y de vez en cuando Ryuichi-san y Hiro van a verle de noche por si algo pasa. Él está a salvo y esperando a que regreses.
- ¿Dices que está con Sakuma y Hiro?
- ¿Por qué? ¿Estás celoso?
- Cállate, solo digo que hay mucha gente alrededor de él, se me hace peligroso.
- Tonto, deberías estar agradecido porque no hay necesidad de varios juicios ya que hay falta de pruebas en tu contra, así que solo vale darle nuestras pruebas al juez para probar tu inocencia. Aguanta, pronto saldrás de aquí.
- Eso espero…
Mika se marchó. Así que pronto se acabará este martirio, al fin podré demostrar mi inocencia, me siento feliz, no puedo describir la emoción que me embarga. Quiero regresar a casa, abrazar a Shuichi, darle muchos besos, demostrarle que lo amo y no abandonarlo nunca, quiero escribir con el corazón, quiero que la gente se entere de lo maravillosa que es mi vida. Pero para que mi dicha sea completa…quisiera ver a Shuichi, lo extraño mucho, muy a pesar de que no pueda decírselo por vergüenza.
- Joven, ya se acabó el tiempo de visita. Lo lamento mucho.
- Vamos, no sea así, solo unos minutos.
- Shuichi-san, mire lo tarde que es. Debió haber venido más temprano si quería ver a Uesugi-san.
¿Escuché bien? Dijo "Shuichi" Ese bastardo lo nombró, a mi pequeño idiota. No puedo haber escuchado mal, lo dijo muy claro y aunque estuviese adormilado, despertaría rápidamente al escuchar ese nombre. Me puse de pie rápidamente y pegué mi cuerpo a la reja, tratando de escuchar si realmente era cierto que Shuichi estaba aquí a estas horas de la noche. Y lo escuché, claramente, como ese estúpido se resistía a dejarlo verme. Pedazo de inutilidad humana, como si pudieses resistirte a él, ni yo he podido. Si lo logras tendrás que ser superdotado o con habilidad inhumanas.
- Está bien, con tal de que deje de mirarme…o de lo contrario le seré infiel en pensamiento a mi esposa…
- ¡Muchas gracias!
Vaya, la resistencia de hoy del bastardo fue de más duración que la anterior, pero siempre termina perdiendo el bueno para nada. Ahora sí que mi suerte no puede ser mayor, al fin y al cabo estoy a punto de ver a mi mocoso.
- Hola, Eiri…-me saludaste con seriedad.
- ¿Te has dado cuenta de la hora que es? Que impertinencia, mocoso.
- He estado muy ocupado estos días y es por eso que no he podido verte, lo siento.
- Mika me lo dijo, no tienes que explicarme nada.
- ¡Te juro que lo estoy haciendo bien! Kanna-san me está ayudando y Touma-san también. Vamos a sacarte de aquí, te lo prometo. Ya no vas a tener que aguantarte los días aquí.
- Me alegra verte, ahora vuelve a casa, Shuichi. Se está haciendo muy tarde y podría pasarte algo de camino a casa si pasas más tiempo aquí visitándome.
- Tienes razón. Solo venía para ver como estabas. No te preocupes que Sakuma-san está esperándome en la entrada. ¿Sabes? Ayer se compró un auto Mercedes muy bonito y hoy quiso llevarme a comer sentado en la parte delantera de su auto.
Quizás este idiota de MI PROPIEDAD no lo pueda ver porque sonrío como si no me importara, pero realmente en estos momentos está que me lleva el diablo, quiero despellejar vivo al maldito retrasado del conejo. Shuichi se ha dado cuenta de mi muy falsa sonrisa, lo que provoca en él una pequeña risa de burla. ¡Maldita sea! ¿Quién demonios le dijo que podía burlarse de mí? ¿Quién le dio permiso para subirse en otro Mercedes que no es el mío?
- Es fácil descifrar cuando estás celoso, no tienes que poner esa sonrisa tan falsa ¿sabes?
- Por ahora no importa –emití un susurro en su oído izquierdo, provocando un pequeño sonrojo en él.- me basta con saber que ese maldito está cuidando de ti, solo cuídate de que quiera hacerte algo indecente.
- No digas eso, no pasaría nunca.
- Ten cuidado con ese tipo de gente. Puede acercarse a ti como un perrito, pero repentinamente sin que tengas tiempo de darte cuenta, se convertirá en un lobo y te comerá.
- Eiri, creo que estás siendo demasiado dramático.
- Vamos, vete ya.
- ¿Tanto deseas que me vaya? No me digas que estás esperando a alguien.
- No seas idiota, ¿no has visto la hora? Puede ser peligroso que te vayas, aún con ese idiota.
- Bueno, está bien. Pero, por favor, resiste un poco, ya verás que dentro de poco vas a salir libre de estas cuatro paredes.
- Baka, no me estoy muriendo.
"Te amo" me dijiste como siempre después de darme uno de esos besos que me dejan sin aliento. Te alejaste de mí y desapareciste de mi vista, para subirte al auto chatarra nueva de ese idiota ex–ídolo tuyo al que siempre le he guardado un inmenso rencor por pasar más tiempo contigo del que yo puedo pasar. Pero no importa, porque una vez que salga de este lugar, voy a encerrarte si es posible, para no permitir que ese estúpido te toque, te vigilaré las veinticuatro horas del día, para que ese cantante de cuarta no se acerque ni un centímetro a ti.
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- Uesugi-san, despierte.
Me molestaba el ruido de una voz muy escandalosa. Abrí los ojos aún adormilados por la falta de sueño. Era el policía quien me exigía una y otra vez que despertara, con sañosa insistencia. Me levanté con un enorme dolor de espalda, solo para ver frente a mí a un anciano que parecía ser un juez. La hora había llegado. Madre… ¿podría triunfar y ganar mi libertad? Me dolían las muñecas, he estado mucho tiempo con estas esposas, exactamente dos días. Las siento ya al borde del adormecimiento, pareciera que no las pudiese sentir ya. Caminé hacia la sala y lo que vi frente a mí no fue para nada agradable. Estaba la prensa, grabándome, en este estado tan deprimente, por supuesto que sentía vergüenza, de que la gente viera una faceta que yo jamás les había ofrecido, mi imagen lo era todo para mí, siempre la cuidaba de cualquier escándalo. Y ahora…caminaba con firmeza por una sala donde sería juzgado. Sentía coraje al ver a Tania tan altiva con ese pobre niño en brazos, que no tiene la culpa de tener una madre como esa. Más adelante vi al mocoso, sonriéndome, de entre tanta gente, él estaba sonriéndome, su tonta sonrisa era maravillosa.
- Buenas tardes, Uesugi-san.
Estaba totalmente desorientado. ¿Quién es él?
- Es mi abogado personal –me dijo Touma a una poca distancia.- Es muy eficiente. No te preocupes.
- La sesión va a comenzar. Por favor, todos tienen que tomar asiento.
Veía mi liberación demasiado larga. Los testigos de ella, mis testigos –que, por cierto, no sé cómo se las ingeniaron para conseguirlos- y finalmente la pregunta de ambos abogados. Me sentía tan aburrido, Mika me dijo que no sería un proceso tan largo, pero se equivocó o me mintió. Me estaba quedando dormido y tengo que evitarlo ya que las cámaras están presentes. Mi padre, ese pobre viejo, me estaba mirando. Seguramente está decepcionado de mí, seguramente no cree en mi inocencia del todo, por eso siento que su mirada es de decepción y vergüenza.
- ¿Algo más que agregar?
- Señor Juez, muy aparte de las pruebas que hemos mostrado, tenemos una más y también a dos testigos clave –oí decir al abogado después de que Shuichi susurrara algo en sus oídos.- Shuichi-san, su esposo, también será contado como un testigo.
- ¿Qué? –Oí como Tania daba un ligero salto en su asiento. Seguramente no se lo esperaba.
- Shuichi-san, puede usted pasar.
- Muchas gracias –contestaste tú.
- Dígame –preguntó mi abogado.- ¿Alguna vez su esposo le ha levantado la mano o le ha hecho daño físico o mental?
- Nunca. Eiri jamás sería capaz de golpearme, ni siquiera a una mujer. Además él siempre se ha cuidado de los escándalos.
- Díganos, ¿vio usted en él alguna actitud sospechosa desde la llegada de la demandante?
- Bueno, él me dijo que comúnmente tenía pesadillas. Se veía tan atemorizado, como prediciendo que algo malo iría a pasar, pero Eiri siempre ha sido sincero conmigo, por lo que no vi ninguna actitud sospechosa.
- Esas son todas mis preguntas, su señoría –avisó mi defensor.
- Muchas gracias.
- Señoría, yo quisiera preguntarle un par de cosas al testigo del acusado –sentenció el abogado de Tania.
- Adelante entonces…
El muy maldito se acercó a mi pequeño con mirada desafiante, como si quisiese comérselo vivo. Me desagrada esa mirada. No quiero pensar que le preguntará algo indebido.
- Dígame, señor Uesugi, ya que usted –pareció burlarse.-…es su esposo.
- Discúlpeme –respondió Shuichi a la burla del abogado.- No le veo la gracia.
- De acuerdo, lo siento. Shuichi-san, yo oí que usted no confió en las palabras de su esposo y lo abandonó. ¿Por qué está usted aquí?
- Es cierto que no creí en él, porque estaba muy dolido. Pero jamás en mi vida había visto aquella faceta desconocida de mi esposo, nadie la conoce, excepto yo. Gracias a eso ahora yo sé que está diciendo la verdad.
- Pero…¿por qué no dudar? Después de todo Tania-san es una mujer y Eiri-san…
- Sé lo que me va a decir. Lo que toda la prensa intenta sacarme en cara. Sé que Tania-san es una mujer y mi esposo, un hombre, pero eso no tiene nada que ver. De una vez se los digo, a todos, Eiri me ama y por algo se casó conmigo, así que soy capaz de defenderlo, incluso con mi vida.
El abogado quedó estupefacto. Ganaste, Shuichi…
- No tengo más que preguntar, señor.
Se retiró. Te pusiste de pie y tomaste asiento, no sin antes enviarme un beso a la distancia.
- La prueba que queremos mostrarle a su señoría es una de ADN que el verdadero padre de ese niño se hizo. –continuó el abogado de Touma.
- ¿S-Su verdadero padre? Imposible…-tartamudeó ella.
Al estrado ingresó un hombre muy bien parecido, alto y de ojos esmeraldas, quien vio fijamente a Tania, que parecía muy atemorizada por alguna razón que desconozco. También miraba de manera sospechosa a Shuichi, quien, para mi desgracia, le sonreía con esa ternura que solo me dedicaba a mí. Pasó él a tomar asiento mientras que el abogado de mi defensa se acercaba para interrogarlo. Esto sí tenía que verlo.
- Mi nombre es Michael , y como puede comprobar en los resultados del ADN, soy el padre biológico de Shuji.
- ¿Se enteró de antes que usted tenía un hijo con ella?
- Por supuesto, pero ella no quería que yo lo reconociera como hijo mío, así que se marchó sin decirme a dónde se dirigía. La obligué a quedarse, pero me dejó muy herido, a tal punto de inconciencia, que me fue imposible buscarla.
- ¡Eso es mentira! –alegó la muy cobarde, parándose de su asiento.
- Tengo las pruebas policiales, señor Juez. Están adjuntas. Lamentablemente te escapaste dejando tus huellas en el arma que usaste intentando matarme. Estás acabada, Tania.
- Ya veo –dijo el Juez, revisando los documentos.
- Maldita, todo lo que ha hecho para un fin tan ruin…
- Bueno, las pruebas están dadas. Le daré la oportunidad al acusado de defenderse.
Ahora era mi oportunidad…de poder decir todo lo que había tenido guardado desde que esa mujer llegó a mortificar mi vida y la de Shuichi, nuestro matrimonio…nuestra felicidad que hacía poco se había reestablecido después de mucho tiempo.
Y hablé…con la verdad.
A medida que iba hablando y aclarando las cosas, la gente atendía aún más, a mi mirada seria, a mis gestos compungidos, a mi voz enojada al recordar la escena, aquella que he tratado de olvidar, como fue capaz de burlarse de mí y de alejar a Shuichi de mi lado con mentiras, con falsas confesiones. Ella ya no podía hacer nada por defenderse, todas las pruebas estaban en contra de ella, prácticamente estaba al borde de la resignación, de forma obligada, no porque quisiera.
- Eso es todo, señor Juez.
Podía sentirlo sin necesidad de observarlo, Shuichi estaba sonriendo desde la distancia, sonriéndome, a mí y a nadie más. Porque él era mío, pase lo que pase, sin importar qué. Shuichi y yo, ambos nos pertenecíamos, y la prensa tendría que darse cuenta de eso de una vez por todas.
- Bueno, entonces para finalizar, los miembros del jurado deliberarán el veredicto.
Toda la sala se encontraba en completo silencio, podía sentir los nervios de mi familia, de Shuichi que no sabía qué hacer más que golpear una y otra vez su cabeza con el puño de su mano. Hiro se acercó a él y lo obligó a dejar de hacerlo. Que bueno, al menos no se volvería más idiota de lo que es al provocarse tantos golpes. Gracias, Hiro-kun. Me pregunto si de verdad saldré libre de este lugar. Lo único que quiero es recuperar la imagen que perdí cuando esa mujer me tendió esa maldita trampa que terminó lastimando a Shuichi, alejándolo de mí…y haciéndome terminar aquí en prisión.
- El juzgado ya ha dado su veredicto… ¿verdad? –preguntó el juez.- Leeremos entonces su decisión final sobre este caso.
Había llegado el momento. Por fin se decidiría si yo saldría libre y si esa mujer tendría su castigo por tan horrendo crimen. Shuichi parecía rezar…por que los resultados fueran en beneficio mío, de ambos…
- El día de hoy se declara al acusado Uesugi Eiri…inocente.
"Inocente" no podía salir de mi asombro. Shuichi corrió abrazarme a pesar de que los guardias intentaban detenerlo, más les fue totalmente imposible hacerlo. Podía sentir sus lágrimas, su dolor y su alivio, sus suspiros y los gemidos que trataba de retener sin éxito. Me abrazó muy fuerte, casi dejándome sin aliento, lo besé al fin cuando ya estaba acorde con la realidad, era increíble poder sentir su calor tan apacible y cargado de pasión. Te amo, mi pequeño idiota.
- Amor, lo has logrado… ¡Te amo, Eiri!
Y yo a ti. Te amo, mi mocoso travieso.
- No creas que has ganado la batalla. No canten ambos victoria. –espetó esa loca.
- Lo siento mucho por usted, Tania-san.
- Se procederá a apresar a la denunciante, Tania Thompsom por los delitos de intento de asesinato, desacato a la justicia y falsas acusaciones. Se levanta la sesión.
No podía sentir más que lástima por ella, por su desdicha, y también porque la separarían de su hijo. Nunca fue buena madre, y ahora paga incluso por ser así. Ahora lo perderá todo con justa razón, porque no hay nada peor que atentar contra la vida de un ser humano, eso lo aprendí por experiencia propia, solo me siento feliz de ser inocente y de poder regresar a casa con la conciencia tranquila en compañía de mi pequeño idiota.
Madre…tengo que seguir avanzando. Y toda mi vida voy a esforzarme por hacerme feliz a mí mismo y a los que me rodean. Ahora tengo una gran responsabilidad, un amor, un esposo al que amo demasiado, aunque no sea lo suficientemente capaz de decírselo, pero sé que él lo sabe, de sobra, porque me conoce, porque sabe leer mis pensamientos, puede sentir lo que hay dentro de mi corazón. Después de todo es Shuichi. El pequeño idiota que cautivó mi corazón sin haberme dado cuenta.
Ahora estoy caminando hacia la salida con la frente en alto, con Shuichi a mi lado, tomándome de la mano, listos para enfrentar lo que hay fuera de estas paredes. Ahora…comenzará nuestro propio transcurso de la vida.
Continuará!
N/a: Lo sé, fue una ausencia super larga. Me disculpo, pueden mandarme sus amenazas o sus granadas, con gusto las acepto. Ahora que ya estoy de vacaciones podré actualizar más rápido. Les agradezco la muuuyyy enorme paciencia que tienen con esta pobre chica.
Muchas gracias nuevamente. Les daré un aviso y es que esta segunda parte culminará con un total de trece episodios, o sea que falta ya muy poco. Gracias por todo hasta ahora. Se me cuidan!
Namida no Megami
