Capítulo 10
Sus pies se movían insistentemente mientras trataba de dormir.
¿Qué acababa de hacer?
Era simplemente un desastre. No sabía qué podía hacer para olvidar lo que había sucedido en la playa. Eran demasiadas emociones arremolinadas que simplemente no lo podía creer.
Volvió a agitar sus piernas con inquietud.
Sasuke tenía novia, entonces ¿por qué había hecho aquello?
Se sonrojó de sobremanera. Creía que, si no hubiera sido porque sus pies estaban sintiendo lo frío de mar, seguramente se hubiera desmayado, después de sonrojarse de sobremanera claro está.
Otra vez tenía puesta una ridícula pijama. Todos se esforzaban en decirle que ella antes era más ruda y que tenía una personalidad más fuerte. Sin embargo, lo estaba comenzando a dudar. La otra Hinata siempre tenía ropa linda y su cuarto estaba hecho como para una niña de diez años.
De nuevo volvió al beso.
No, tenía que concentrarse en otra cosa. Como en la hermosa vista que tenía desde la mansión Hyuga en Konoha, desde ahí podía observar la luna y las estrellas brillar intensamente.
De nuevo al beso.
Movió su cabeza inconforme. Sasuke lo había hecho tan de repente y ella simplemente no sabía cómo reaccionar. Y pensar que estaba en la habitación de a lado.
Dio un grito interno, ¿por qué le sucedía esto?
Ese había sido su primer beso. Pensó que eso sucedería hasta que ella se casara. Suspiró dando una gran bocanada de aire. SU PRIMER BESO….
Ni siquiera sabía lo que se debía de hacer en un beso. Seguramente Sasuke estaba decepcionado de aquel beso, es decir, él tenía mucha experiencia mientras que ella no tenía ni poco.
En realidad, se culpó mentalmente. ¿Por qué no hizo ademán de quitarse?
Lo peor es que ella internamente sabía que ese beso lo había estado esperando desde hacía mucho tiempo. ¿Acaso se había vuelto una pervertida?
Recordó que una vez encontró a Hotaru sobre Sasuke mientras se besaban, eso fue suficiente para apagarle la emoción que llevaba y ahora se enojó.
Sasuke era solo un mujeriego, solo eso.
Tal vez hasta podía compararlo con Jirayja.
Con esa resolución en mente se durmió.
Sasuke estaba tirado en su futón. No podía dormir. Es decir, los Uchiha jamás demostraban sus sentimientos a no ser que las otras personas los demostraran antes.
Chasqueo su lengua y cerró sus ojos. Lo estaba sobrepensando. Removió su cabello, solo que ésta vez no puso ocultar una breve sonrisa.
Hacía mucho que no se sentía así.
Dejo escapar una sonrisa ladina. Quería que llegara ya mañana para examinar el rostro de Hinata que seguramente estaría a punto de explotar de tanto sonrojo.
Aunque no pudo evitar preguntarse lo que sucedería después.
¿Acaso a Hinata le había gustado? ¿Tal vez no?
Bufó mientras recordaba lo que había sucedido hacía unos momentos.
Él la había besado y ella no se había movido ni un poco. ¿Acaso sería su primer beso?
Comenzó a reír por lo bajo. Esa era la mejor explicación.
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—Bien, esa es mi casa, y que por obvias razones no te la enseñare por dentro— le dijo Hinata al peliblanco.
—Hmp, explícame esas "obvias razones" porque no entiendo— le replicó Toneri.
Hinata lo ignoró y siguió caminando. Ese día había vuelto a ver a ese sujeto. Se le estaba haciendo demasiado molesto, sin embargo, estaba decidida a saber quién era en realidad.
—Hime, vayamos a tu lugar favorito.
Hinata lo asesinó con la mirada. Se sentía realmente incómoda. Ese sujeto que se hacía llamar Toneri no solo la acosaba físicamente si no también mentalmente.
—Iremos a que conozcas la academia— le respondió con frialdad.
—Lo que tú ordenes— le respondió Toneri. Hinata intentó pensar en otras cosas. Definitivamente no quería seguir escuchándolo.
Con respecto a su padre, seguía desaparecido. Hinata temía lo peor, en esa dimensión él y Hanabi era lo único que le quedaban.
Miró al cielo como pidiéndole un deseo.
Su cabello ondeaba salvajemente y la luz del sol iluminaba su rostro.
Toneri la miró, faltaba muy poco para que comenzara a llevar a cabo sus planes.
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Era de día. Finalmente era Domingo y Hotaru se levantó con mucha energía.
Salió de su casa con movimiento firme, espalda recta y una expresión de altanería. Salió solo a comprar leche a la tienda, sin embargo, se había vestido como si tuviera que asistir a una fiesta muy elegante.
Abrió el refrigerador de la tienda y sacó una caja de leche. Caminó hasta el mostrador y lo pagó. Posteriormente salió y comenzó a caminar por las calles de regreso a su casa.
Miró hacia un lado y después hacía el otro. Ahí estaba su profesor.
Utakata.
Lo miró y pasó de largo. Era increíblemente incómodo tener de vecino a tu maestro.
Miró de reojo como caminaba con dos bolsas de supermercado.
Volvió a mirar solo que ahora una de esas bolsas se había roto y los productos rodaban por el suelo. Emitió una pequeña risa, pero fue lo suficientemente ruidosa como para que Utakata la escuchara.
Hotaru fue a ayudarle y recogió las naranjas que habían rodado por el suelo y las puso en su camisa.
—Gracias— le dijo Utakata.
Hotaru asintió reprimiendo una sonrisa—. Te acompañare a dejar esto— le dijo señalando las naranjas.
Utakata comenzó a caminar señalándole el camino. Sus casas estaban realmente cerca por lo que no batallaron para llegar.
Utakata abrió la puerta y dejo pasar a Hotaru.
Hotaru estaba sorprendida, era una casa espaciosa, sin embargo, había muy pocos muebles y casi no había adornos, si no es que no había ni un solo adorno.
Escaneó rápidamente su casa. Los sillones eran amplios, eran de esos sillones que te invitan a dormir, había un pasillo que te llevaba a la cocina, que también era realmente grande. Dejó las naranjas en la mesa de su casa y Utakata le ofreció agua. Hotaru se negó. Se sentía lo suficientemente incómoda entrando a la casa de su maestro.
—Gracias— le volvió a decir Utakata mientras Hotaru se aproximaba a la salida.
Sin embargo, por la ventana pudieron ver una silueta muy familiar. Era Shizune, la enfermera de la escuela y a la vez secretaria de Tsunade.
Los dos se quedaron de piedra. Despedirían a Utakata y sacarían a Hotaru de la escuela si los encontraban juntos. Hotaru retrocedió unos pasos mientras Utakata aún no respondía.
—Si le explicamos…— comenzó a decir Utakata.
—Cómo si nos fuera a creer— le replicó Hotaru desesperada.
—Entonces…— el timbre sonó—. Ve a mi habitación— le indicó Utakata señalando el piso de arriba. Hotaru asintió y comenzó a correr.
Utakata la miró desaparecer por los pasillos y abrió la puerta.
—Buen día profesor— le dijo Shizune.
—Buen día— le contestó Utakata.
—Tsunade quería que discutiera con usted algunos asuntos— comenzó a decirle Shizune. Utakata la invitó a pasar y se sentaron a platicar.
Hotaru había llegado a la recamara de Utakata. Miró su cuarto, era muy lindo. Se quitó sus zapatos para que no la escucharan caminar y fue a explorar los demás cuartos. Dos cuartos estaban completamente vacios, uno era su recamara y en el último tan solo había una sala de música, sin embargo, el único instrumento que había era una flauta.
Volvió a entrar en el cuarto de Utakata y los escuchó hablar. Shizune aún estaba ahí.
Se recostó en la cama y se quedó completamente dormida.
—No quiero salir— se dijo Hinata internamente. Sasuke le había mandado un mensaje diciéndole que era hora de irse. Ya era Domingo y tenían que regresar.
Se quedó al menos cinco minutos mirando la puerta de la habitación sin poder salir.
Se armó de valor y salió del cuarto, sin embargo, al verlo de nueva cuenta se sonrojo de sobremanera.
Se sentía caliente y su vista comenzaba a dar vueltas.
Sasuke la miró y sonrió de lado.
—V-Vayámonos— le dijo Hinata sin mencionar lo que sucedió el día anterior.
Sasuke asintió y después de regresar las llaves del hotel se dispusieron a irse. La estación quedaba realmente cerca así que caminaron sin mucho problema hasta él.
Encontraron un tren que salía justo en ese momento así que se subieron rápidamente.
—¿Qué les diremos a los del comité? — le preguntó Sasuke pensándolo. No habían ido al sauna como lo habían prometido. Si no que habían ido a una playa.
Hinata se quedó pensando. El día anterior había leído sobre varios lugares turísticos.
—Respecto a lo de ayer— le dijo Sasuke. Era lo suficientemente incómodo que Hinata hubiera estado evadiendo el tema tanto tiempo.
Hinata se quedó pensando. Sasuke le estaba hablando del beso. Se volvió a sonrojar.
—S-Sé que eres un mujeriego— le dijo Hinata. Sasuke se sorprendió, pero tampoco lo pudo negar. Algunos meses antes de que comenzara a hablarle a Hinata, era terrible. Salía con muchas mujeres y lo peor es que era una mujer nueva en cada ocasión.
Sin embargo, escucharlo de la propia Hinata lo hacía sentir realmente raro.
—Hmp— escaneó a Hinata. Sus mejillas estaban sonrojadas pero sus ojos proyectaban seguridad.
—Respecto a lo del comité— le dijo Hinata— digámosles que vayamos a un parque acuático, leí sobre aquello anoche.
Sasuke asintió. Esa era una buena opción.
Suspiró. Entonces Hinata haría como si aquello nunca hubiese sucedido.
—Vayamos a uno que éste techado— le siguió diciendo Hinata— porque el clima está muy frío.
Sasuke volvió a asentir y le dijo que iría a explorar el tren, necesitaba despejarse.
Hinata sacó su diario. Estaba escribiendo uno para que cuando la otra Hinata regresara supiera lo que había pasado en su ausencia.
Fui a la playa con Sasuke, por el comité, ya sabes lo de escoger el destino para ir después de que acabé el semestre.
Nos besamos.
Pero no te preocupes no pasó nada más. Yo creo que Sasuke lo hizo porque es un mujeriego, ya se lo he dicho.
Se lo había explicado claramente sin darle muchas vueltas al tema. Esperaba que la otra Hinata no se fuera a enfadar.
Aunque ni siquiera sabía cómo se sentía ella misma. Dentro de ella había un remolino de emociones. ¿Acaso había hecho lo correcto?
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Hotaru abrió sus ojos y miró hacia la ventana. Estaba todo oscuro. Se paró sobresaltada y se dio cuenta que todavía estaba en el cuarto de su profesor.
Bajó las escaleras y se detuvo abruptamente. ¿Qué tal si alguien seguía ahí?
Agudizó su oído y solo escucho el sonido de té hirviendo así que bajó con confianza.
Miró la sala y el comedor sin embargo no vio a nadie.
Se dirigió a la cocina.
—Despertaste— le dijo Utakata mirándola.
Hotaru asintió —. ¿Por qué no me despertaste antes? — le preguntó desesperada. Miró su celular y con sorpresa se dio cuenta que había pasado todo el día ahí.
—Te veías cómoda — contestó sin mucha energía.
—Pero todavía no hago la tarea que usted nos encargó, ni todas las demás— se lamentó Hotaru. Se pasaría toda la noche haciendo tarea.
—¿Quieres té? — le sugirió Utakata sin escuchar sus quejas.
Hotaru negó con su cabeza —. Me tengo que ir — le dijo.
Salió de la casa y se sintió terriblemente mal. ¿Acaso le había gustado quedarse ahí? ¿Se le había hecho cómodo? ¿Por qué se había quedado tanto tiempo ahí?
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Finalmente era lunes y ella no había dormido más que cuatro horas. Temari se burló de sus ojeras que ni con su usual maquillaje había podido esconder.
Hotaru miró a Utakata que estaba explicando un tema y le hizo una mueca. Utakata sonrió y desvió su mirada. Hotaru chasqueo su lengua, se había desvelado solo porque él no la había despertado.
Acabaron las primeras tres horas y salió al pasillo.
Su objetivo, Sasuke.
Escaneó por todos los salones y finalmente llego al suyo. Abrió la puerta y lo miró al fondo con unos audífonos como siempre.
Lo miró hasta que Sasuke la miró también. Y avanzó hasta él.
—Necesitamos hablar— le dijo. Iba a cortar con él. Ahora su interés amoroso por él había terminado.
—Terminamos— se adelantó Sasuke.
Hotaru lo miró atónita. Se supone que ella diría eso. Asintió aun tratando de recomponerse.
—Bien— contestó Hotaru dejándolo atrás.
Volvió a su salón y pensó que aquello había sido realmente fácil. En realidad, Sasuke jamás había querido algo en primer lugar. Es decir, hacía dos semestres, antes de que se hubiera ido de intercambio, Sasuke y ella había tenido un noviazgo bastante intenso, sin embargo, todo aquello quedaba en la superficialidad.
Hotaru suspiró. Supuso que Sasuke y ella solo habían estado juntos porque ambos sentían soledad.
Ahora sabía que en realidad ninguno de ellos sentía algo realmente fuerte por el otro.
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Hinata suspiró, había quedado con Toneri de verse ese día a las afueras de Konoha, pero el simplemente no llegaba.
Suspiró mientras se sentaba en la rama de un árbol bastante alto.
En menos de dos segundos observó como Naruto se subía al árbol también.
—¿Qué haces? — le preguntó sentándose junto a ella.
—Esperando a alguien— respondió Hinata en tono neutral.
—Esperaré contigo— le dijo Naruto. Hinata lo pensó un segundo y pensó que Toneri jamás se había dejado ver por nadie más que ella. Eso era absolutamente raro. Y si Naruto estaba ahí, entonces Toneri no iría.
—¿Cómo es Hinata?, bueno, la otra Hinata…
—Rara, solo te puedo decir eso— le dijo Naruto encogiéndose de hombros. Recordaba a Hinata como una persona realmente introvertida, pero a la vez linda.
Hinata sonrió de medio lado, en realidad eran lo opuesto. Pensó en lo que estaría haciendo Hinata en Kioto. Terminando el semestre harían sus exámenes para la universidad, esperaba poder regresar a Kioto antes de esos exámenes.
—¿Quieres comer ramen? — le pregunto Naruto.
—No soy fan del ramen— le contestó Hinata. Naruto la volteó a ver con una mueca de sorpresa.
—¿Cómo no te puede gustar el ramen? — le preguntó—. Te llevaré a comer el mejor ramen del mundo— le dijo Naruto antes de jalarla para que lo siguiera a Ichiraku.
Y para su sorpresa.
A Hinata le encantó ese ramen.
Tal vez fue porque la atmósfera era agradable. Por unos minutos había olvidado el asunto de su padre.
También se sentía realmente cálida junto a Naruto. Aunque claramente algunas veces las fans de Naruto la hacían enojar.
Sonrió. La compañía de Naruto definitivamente era reconfortante.
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Hinata comenzó a dar brinquitos en la entrada de la escuela. No quería ir, ya que eso significaba ver a Sasuke, y la verdad es que no estaba preparada.
Miró a todos lados y dio un paso adelante. Se dio un golpe mental, el comité había reprogramado la fecha de reunión a ese día. Estaban tan retrasados con las festividades…
Suspiró, y llenó de aire sus pulmones. Exhaló y saco todo.
Comenzaba a hacer mucho viento, así que se puso un suéter que tenía en la mochila y por fin se internó en la escuela.
Todo iba excelente y normal. Alguien puso sus brazos sobre sus hombros y volteo a ver, era Karin.
—¿Qué te sucede? — le preguntó — Estás rara desde ayer.
—No me sucede nada…— intentó explicar Hinata.
—Hoy habrá noche de pijamas en mi casa, no aceptaré un no por respuesta.
Hinata siguió caminando con paso lento, entró al salón. Y por suerte Sasuke estaba dormido en su pupitre.
Shikamaru le sonrió a Temari mientras ésta ponía una mueca coqueta. Dos metros más adelante, Ino los miraba con odio.
—Debería reírte— le dijo Temari a Shikamaru — así Ino se pondrá más celosa.
—Soy muy infantil— se lamentó Shikamaru— mira que darle celos a mi mejor amiga…
—Hmp— se burló Temari —mejor dicho, eres un completo idiota.
Le dijo mientras agarraba sus cosas del suelo y salía con prisa del salón del consejo estudiantil. Ino entró mientras miraba a Temari irse.
—Debería declararte de una vez por todas— le dijo Ino con voz notablemente molesta.
—Sí, bueno… estoy esperando el momento oportuno.
—Ya llegué— dijo Naruto haciendo una entrada triunfal.
—Comencemos— dijo Gaara entrando.
—Ni siquiera sé porque sigo viniendo— dijo Hotaru entrando.
Hinata entró con paso tímido y sentó al fondo de la mesa. Le siguió Sakura y hasta el último entró Sasuke.
—Bien, primero que todo vayamos al asunto del festival de Halloween.
—Bien, ya comenzamos a hacer volantes anunciando nuestra casa de terror. La mitad de la escuela serán los responsables de armar la casa. Mientras que la otra mitad entrará a la casa. El último sobreviviente será el ganador. Si no sobrevive nadie entonces ganarán los que armaron la casa de terror.
—Suena bien— dijo Gaara— ¿Y lo de escoger un lugar para irnos de fin de semestre?
—Un parque acuático de interior, en Osaka hay uno con un hotel a lado— dijo Sasuke.
—Haré una lista de los gastos que haremos y de lo que necesitamos— dijo Hinata.
—Bien, por último, lo de los días culturales, ya recogimos todas las ideas. Me parece que su grupo hará una cafetería.
Shikamaru asintió.
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Hotaru salió del salón una vez que la junta terminó y se dirigió a un salón vacío. Estaba hecha un desastre, todo le comenzaba a preocupar, además tenía un sueño espantoso.
—Pareces somnolienta.
Hotaru alzó su cabeza rápidamente. Era Utakata.
—Ya no quiero ser parte del consejo estudiantil, es decir tienen muchos beneficios, pero no te dejan tiempo para descansar.
—¿Por qué no vas a la enfermería a dormir un rato?
Hotaru sonrió de medio lado —. Cualquier maestro me hubiera regañado por estar perdiendo el tiempo.
—Yo no soy cualquier maestro— Utakata le respondió saliendo del salón.
Hotaru lo miró irse, sonrió y se durmió en una butaca.
Sasuke miró a Hinata por milésima vez, mientras Hinata, igualmente por milésima vez se sonrojaba. Besó a Hinata esperando una reacción más emotiva de su parte, pero ella tan solo le había dicho que era un mujeriego. Dejo escapar un chasquido, sabía que lo era, pero aun así no se esperaba algo así de parte de Hinata.
Regresaron al salón pues aún les quedaba una última clase.
Sasuke escribió una nota rápidamente y mientras Kurenai se distraía un momento, le lanzó el papel a Hinata.
—Lo vi— escuchó la voz de Kurenai —¿quieres leerlo en voz alta Hinata?
Hinata se sonrojo, siempre le sucedía eso, abrió el papel. "Ven a mi casa"
—D-Dice que vayamos a comer helado.
Todos comenzaron a reírse. El gran Sasuke Uchiha comiendo helados.
Hinata se sonrojo aún más y volteó a ver a Sasuke que le regresó la mirada, mirándola como a una rara.
—¿Entonces iremos a comer helados? — le preguntó Sasuke a Hinata.
Eran las cuatro de la tarde y las clases había terminado finalmente.
Hinata sonrió tímidamente —. Perdón — le dijo en voz baja.
—Da igual, vayamos a mi casa.
Le dijo Sasuke. Necesitaba hablar de tantas cosas con ella.
Sentía que si no aclaraba las cosas con ella se volvería loco.
—Voy a ir con Karin — le dijo. Tomó sus cosas rápidamente y huyó.
Sasuke se quedó estoico maldiciendo a Karin por lo bajo.
Hinata llegó a la casa de Karin con varias cosas para comer. Ese día trataría de olvidarse de todo lo que había sucedido últimamente.
Había pasado una semana, por fin era el festival cultural y al siguiente día sería el festival de Halloween.
Hinata comenzó a cambiarse, tendrían que hacer una cafetería. Afortunadamente todo ya estaba arreglado. Los demás estudiantes ya habían llevado las cosas para armar todo.
Entró al baño y comenzó a cambiarse. Salió del cubículo, se miró al espejo y gritó. Aquél traje estaba sumamente descubierto, dejaba a la vista mucho de su cuerpo.
Salió con paso lento mientras varios estudiantes la miraban. Estaba sumamente avergonzada, con todo lo que pudo trato de avanzar lo más discreta que pudo.
Entró al salón y varios de sus compañeros la rodearon y comenzaron a preguntarle cosas que no tenían nada que ver con la cafetería.
Una mano la jaló y la sacó del salón. Alzó su vista, era Sasuke.
La llevó a la parte posterior de la escuela y la tapó con su suéter sin decir nada.
—¿S-Sasuke-kun?
—Deja de enseñar tanto y ve a casa— le dijo antes de irse.
Hinata lo miró, estaba loco. Se quitó el suéter y volvió a entrar al salón. Había muchas personas, y aunque estaba muerta de vergüenza, dio lo mejor de sí.
Sasuke era bastante sobreprotector, pensó en su primo, seguramente el habría hecho lo mismo que Sasuke.
Al día siguiente era el festival de Halloween, todos los estudiantes estaban cansados, pero aun así trataron de hacer el festival de la mejor manera posible.
Por fin terminó octubre, comenzó noviembre y con ello, comenzaron las primeras nevadas.
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—Hinata, Hanabi ha sido secuestrada— le informó el Hokage a Hinata.
Kakashi sabía que era la peor noticia que le podía dar a Hinata.
Hinata cerró sus ojos. Tenía miedo, primero su padre y ahora Hanabi. Su cuerpo comenzó a temblar y una gota salió de sus ojos. Estaba llorando.
Ese lugar le deba miedo, era como cerrar sus ojos y levantarse en un lugar totalmente desconocido. Un lugar donde ella claramente no quería estar.
Cerró sus manos formando puños.
—Formaré un equipo para ir en su búsqueda, al parecer Sai y Naruto vieron al enemigo alejarse.
Hinata asintió.
—Mañana te verán en la entrada a las 6:00 am.
Hinata volvió a asentir sin alzar la cabeza. Era de tarde, ya comenzaba a anochecer, comenzó a correr hacia el bosque y subió al árbol más alto que encontró, se veía toda la aldea desde ese lugar.
Había un festival, los fuegos artificiales decoraban el cielo y se fundían con las estrellas. Hinata lo miró varios segundos. Había música y se escuchaba la risa de las personas.
Ella era Hyuga Hinata y no lloraba, y, aun así, no pudo contenerse. Lágrimas comenzaron a llenar sus mejillas y caer hacía su regazo. No quería continuar en aquella dimensión. Estaba desesperada y quería salir rápidamente de ahí.
Alzó su mirada, los fuegos artificiales seguían llenando el cielo y el sonido se propagaba en todas las direcciones.
Era de noche, regresó a la mansión Hyuga y la sintió tan sola. No estaba Hanabi, ni Neji, ni su madre Harue, ni su padre Hiashi, y mucho menos Hiro.
Comenzó a gritar lo más alto posible y se derrumbó en el suelo. Aquello la estaba matando por dentro. De un momento a otro lo había perdido todo y aquello no le agradaba en lo absoluto.
El canto de los pájaros la levantó. Se había quedado dormida en medio de los campos de entrenamiento del clan Hyuga.
Vio la hora, eran las cinco de la mañana. Se alistó y comenzó a caminar hacia la entrada del lugar. Al frente miró a Sakura, Shikamaru, Sai y Naruto. Kakashi la había mandado con el mejor equipo posible.
Sonrió mientras un atisbo de esperanza le cruzaba por el rosto.
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Hinata llegó a su casa corriendo. Ese día habían dejado mucha tarea y tenía que apurarse a hacerla. Ya era de noche y su familia estaba cenando.
Tanto su madre como su padre, Neji, Hanabi y Hiro.
—Pásame la sal Hinata— le pidió su madre Harue.
Hinata asintió.
—Mañana iré con mis amigas a comer— les avisó Hanabi —. Así que no me esperen.
—¿Se puede saber a dónde Hanabi? — le preguntó Neji con una mueca en su rostro.
Hinata sonrió.
En esos momentos era la chica más afortunada del mundo.
Hola! Ya traje el capítulo 10, espero que haya sido de su agrado.
Traté de hacer el capítulo un poco más largo de lo normal, espero les guste.
Lo siento, no pude hacer que Hinata correspondiera el beso adecuadamente como me lo pidieron. Pero no se preocupen, el momento de que llegue ese beso apasionado llegará.
También por fin en el próximo capitulo les revelaré lo que paso para que sucediera el cambio de dimensión, al fin sabrán porque las Hinatas cambiaron de dimensión.
Traten de adivinar la razón, tal vez alguien le atine.
Espero que les haya gustado el capítulo.
