Bueno gente, un nuevo capítulo de esta historia… como hemos leído en el anterior capítulo Perla murió a causa de ese riesgo de 70% de probabilidades de muerte… pero milagrosamente sus motivos la devolvieron a la vida… tengan buena lectura:

Capítulo 9: ¿El amor reemplaza al odio?

Perla había revivido después de haber muerto… caminó hacia Blu y dijo:

"Te perdono".

"¿Me perdonas?" – preguntó Blu incrédulo al escuchar lo que Perla le había dicho.

"Sí" – afirmó Perla – "Te perdono".

"¿De veras?" – preguntó Blu aún incrédulo.

"Por tercera vez, dije que te perdono" – dijo Perla riéndose.

Blu sonrió y abrazó a Perla… pero luego la soltó:

"Lo siento" – dijo Blu avergonzado de abrazar a Perla después de los recientes sucesos.

"Ya no importa" - dijo Perla acercándose a Blu – "¿Quieres un beso?" – preguntó ella juguetona.

"Es lo que más quiero" – dijo Blu.

Blu y Perla se acercaban hasta que por fin se dieron el beso del perdón eterno… un beso especial que los unía de nuevo después de haber caído en los celos, el odio y la frustración.

Después de dos reverendos minutos de unión finalmente se separaron en busca de oxígeno…

"Eso fue lindo" – dijo Perla respirando agitadamente.

"Sí" – dijo Blu nervioso.

"Puedes hacerlo mejor" – dijo Perla seductora.

"¿Lo averiguamos?" – preguntó Blu juguetón.

"Oh… sí" – contestó Perla besando a Blu profundamente y con mucha pasión.

De repente Tulio abrió el laboratorio y presenció un vergonzoso espectáculo de dos guacamayos demostrando su amor frente a él.

"Diablos…" – dijo Blu.

"Tranquilo" – dijo Perla – "La próxima vez no seremos interrumpidos".

"¿Cuándo será la próxima vez?" – preguntó Blu.

"Esta noche…" – contestó Perla seductora.

"Esperaré paciente" – dijo Blu acariciando las alas de Perla haciendo que se sonroje.

Los guacamayos miraron a Tulio y descubrieron que el doctor tenía los ojos abiertos como platos y la boca abierta.

"¿P…Perla?" – preguntó Tulio incrédulo.

Perla chilló alegremente.

"¡Perla!" – gritó Tulio corriendo a toda velocidad hacia la guacamaya…

"Oh oh" – dijo Perla retrocediendo al ver la reacción del doctor.

Tulio seguía corriendo hacia Perla tropezando y cayendo al suelo repetidas veces…

"¿Qué le pasa?" – preguntó Blu.

De pronto Tulio tomó a Perla y le gritó:

"¡Pensé que estabas muerta!" – gritó Tulio aturdiendo a todos.

"Pues estoy viva" – contestó Perla frotándose los oídos por el fuerte grito de Tulio.

Lamentablemente Tulio sólo escucho ruidos de ave…

"¿Cómo es posible que estés viva?" – preguntó Tulio aún incrédulo.

Perla intentó responderle pero como es guacamaya Tulio escuchó ruidos de ave nuevamente…

"Eso no importa" – dijo Tulio – "¡Estás viva!" – agregó el doctor abrazando a Perla con mucha fuerza…

Perla gritó de dolor con todas las fuerzas de su garganta…

Blu escuchó el grito de Perla y mordió el trasero de Tulio haciendo que la suelte:

"¡Auch!" – gritó Tulio soltando a Perla – "¡Blu!"

Blu voló hacia Perla y la cargó con sus garras dejándola nuevamente en la lámina de metal.

"Oh… lo siento Perla" – dijo Tulio – "Olvidé que tenías la columna rota, discúlpame" – agregó.

Perla asintió con la cabeza aún muy dolorida por el fuerte abrazo de Tulio.

"Gracias Blu" – dijo Perla – "Tulio aún sigue siendo el mismo tonto que siempre" – agregó riendo.

"ASD que asco" – dijo Blu.

"Siempre podré contar contigo para cualquier cosa" – dijo Perla – "¿Verdad?"

"A mí no me mires" – dijo Blu – "No volveré a morder el trasero de alguien" – agregó.

Perla no pudo evitar reírse por el comentario de Blu.

"Qué lindo eres" – dijo Perla romántica.

"¿Soy lindo por morder el trasero de Tulio?" – preguntó Blu – "Gracias" – agregó juguetón.

"Blu y Perla" – dijo Tulio – "Vengan acá" – agregó dolorido por el mordisco que recibió en el trasero por parte de Blu.

Lentamente los guacamayos caminaron heridos hacia dónde se encontraba Tulio… Blu tuyo que ayudar a caminar a Perla por su columna rota.

"Es hora de revisar el recuento de daños" – dijo Tulio tomando unos análisis.

"Blu" – dijo Tulio – "Primero tú".

Blu dio un paso al frente:

"No estás tan grave, tienes heridas en el cuello y el pecho algo desgarrado, pero puedes volar tranquilamente, estás a salvo" – dijo Tulio.

"Sigues tú, Perla" – dijo Tulio.

Perla dio un paso al frente:

"Estás en un serio estado, tienes una gigantesca herida muy profunda en el pecho, la columna rota, y tus órganos están algo desgarrados, el corazón es el más riesgoso" – dijo Tulio dejando a Perla muy preocupada.

"Pero el riesgo de muerte se reduce al 0%" – dijo Tulio alegre – "Estás a salvo".

Blu y Perla se alegraron al escuchar que ambos estaban a salvo…

"Blu estará recuperado en 2 días" – dijo Tulio – "Sin embargo, Perla estará recuperada en 15 días por la gravedad de sus heridas" – dijo Tulio.

Perla abrió los ojos y chilló bastante fuerte…

"Lo siento Perla, tu herida del pecho es muy grave… unos milímetros más y te hubieras quedado sin corazón" – dijo Tulio – "Estás viva de milagro" – agregó.

"No podemos estar tanto tiempo aquí" – dijo Perla – "Nuestros niños están en peligro con esos sabandijas sueltos por la selva" – agregó.

"Tienes razón" – dijo Blu – "Esas aves deben estar buscándolos en el nido".

"Dime que los niños no están en el nido" – dijo Perla preocupada.

"Están en el árbol de Nico y Pedro" – dijo Blu – "Estarán a salvo ahí".

Al escuchar eso Perla consiguió aliviarse…

"Blu y Perla" – dijo Tulio – "Ahora quiero que me escuchen".

Los guacamayos miraron a Tulio con mucha atención:

"He analizado el ADN que logre sustraer de sus heridas" – dijo Tulio.

Blu y Perla se miraron entre ellos algo confundidos.

"Perla" – llamó Tulio – "He encontrado ADN de tus garras en las heridas del cuello de Blu" – dijo el doctor serio.

"¿Quieres explicarme que hacían tus garras en el cuello de Blu?" – preguntó el doctor muy serio.

Perla miró a Blu avergonzada de lo que había ocurrido entre ellos…

"¿Acaso pelearon?" – preguntó Tulio mirando a Blu – "Díganme la verdad".

Los guacamayos se miraron entre sí y luego miraron a Tulio.

"¿Hubo problemas entre ustedes?" – preguntó Tulio.

Los guacamayos asintieron con la cabeza apenados.

"Así que eso es lo que pasó" – dijo Tulio – "Perla… utilizar tus garras nunca solucionará ningún tipo de problemas… la única forma de solucionarlos es hablando, nunca peleando" – agregó el doctor mirando de forma seria a la guacamaya.

Perla asintió con la cabeza baja lagrimeando…

"Perdóname" – dijo Perla llorando.

"No Perla…" – dijo Blu tratando de consolarla – "Tú debes perdonarme a mí por serte… infiel" – agregó.

Perla miró a Blu:

"¿Me perdonas realmente?" – preguntó Blu.

"Depende" – dijo Perla romántica.

"Ya veo" – dijo Blu inclinándose para besarla.

"¿Me perdonas ahora?" – preguntó Blu al separarse.

"Oh sí… te perdono" – dijo Perla romántica.

"Si hay algo que pueda hacer por ti sólo dímelo" – dijo Blu.

"Hay algo que puedes hacer por mí" – dijo Perla.

"¿Qué puedo hacer por ti?" – preguntó Blu.

Perla se acercó a Blu y le susurró algo en el oído…

"¿Qué dices?" – preguntó Perla seductora.

"Suena bien…" – contestó Blu juguetón.

Perla se rio por el comentario de Blu y le preguntó:

"¿Esta noche?" – preguntó ella.

"No lo creo" – contestó Blu.

"¿Por qué?" – preguntó Perla extrañada por la respuesta de Blu.

"Porque esto es algo privado" – dijo Blu - "Y prefiero que lo hagamos en un lugar en el cual podamos estar solos tú y yo" – agregó.

"¿Dónde?" – preguntó ella.

"En el mismo lugar donde lo hicimos la primera vez" – contestó Blu.

"Pero tendremos que esperar hasta que me recupere" – dijo Perla – "Tendremos que esperar 15 días" – agregó.

"Esperaré paciente" – dijo Blu.

"Bueno basta de romances" – dijo Tulio – "Tenemos que seguir con la charla" – agregó.

Blu y Perla miraron al doctor nuevamente:

"En la herida de Perla he encontrado ADN de otros dos guacamayos azules" – dijo Tulio.

"Chen y María" – dijo Perla.

"¿María?" – preguntó Blu confundido.

"Ella me hizo esto" – contestó Perla señalando su herida vendada – "Tú estabas ahí ¿acaso no lo recuerdas?" – preguntó.

"Estaba inconsciente" – dijo Blu – "Ni siquiera me di cuenta cuando ese halcón me destrozó el pecho" – agregó señalando su pecho desgarrado.

"Ya veo" – dijo Perla.

"Aún no puedo creer que María te haya hecho eso" – dijo Blu lamentado.

"Yo no puedo creer lo que nos hizo a nosotros" – comentó Perla – "Nos lastimó a ambos" – agregó.

Tulio miró a Blu y notó algo raro en él:

"¿Blu acaso tú conoces a estos guacamayos?" – preguntó el doctor.

Blu lo negó con la cabeza.

"¿Por qué dices que no los conoces?" – preguntó Perla – "Conoces a María" – agregó.

"Ya ni siquiera sé quién es ella" – dijo Blu.

"También encontré ADN de halcón en sus heridas" – dijo Tulio.

"Ese es Taylán" – dijo Blu.

"Si esas tres aves están sueltas y les hicieron esto a ustedes quiere decir que sus hijos están en peligro" – dijo Tulio alarmando a Perla.

"Oh Dios… nuestros niños" – dijo ella.

"Descuida Perla… ellos están con Nico y Pedro" – dijo Blu tratando de calmarla – "Los cuidarán bien".

"Eso espero" – pensó Perla.

"Bueno, creo que esto es todo" – dijo Tulio – "Los dejaré solos, traten de descansar" – agregó levantándose de su silla – "Buenas noches" – se despidió.

Mientras tanto…

"¿Dónde estarán los tortolitos?" – preguntó Nico – "No podremos cuidar a sus hijos por siempre" – agregó.

"Tranquilo hermano, no deben tardar mucho" – dijo Pedro.

De pronto frente a ellos aparecieron Rafael y Eva…

"¿Qué hacen aquí los niños de Blu y Perla?" – preguntó Eva extrañada.

"Tenemos que cuidarlos" – dijo Nico.

"¿Cuidarlos?" – preguntó Eva confundida.

"Sí" – afirmó Nico – "Los tortolitos desaparecieron ayer" – agregó.

"¿Desaparecieron?" – preguntó Eva preocupada.

"Explícate" – dijo Rafael serio.

"Ayer Blu estaba muy raro" – dijo Pedro.

"¿Raro?" – preguntó Rafael – "Háblame de eso".

"Bueno, me decía que escuchaba a alguien en su mente llorando y gritando de dolor" – dijo Pedro.

"¿Llorando y gritando de dolor?" – preguntó Eva muy confundida.

"Así es, luego me dijo que iría a ver de que se trataban esas voces y desde entonces desapareció al igual que Perla" – dijo Pedro.

"¿No te dijo de quien eran esas voces?" – preguntó Rafael.

"Me dijo que los gritos de dolor tenían un tono parecido a la voz de una chica" – dijo Pedro.

"Debía ser Perla" – comentó Eva seria.

"¿Me estás diciendo que esos gritos eran de Perla?" – preguntó Pedro algo extrañado – "Debe ser una broma" – agregó.

"No es una broma" – dijo una voz desconocida – "Es la verdad".

Todos dieron media vuelta y descubrieron a Pepillo:

"¿Qué haces aquí gallina?" – preguntó Pedro listo para pelear contra Pepillo.

"Aléjate de ellos" – dijo Rafael protegiendo a los niños de Blu y Perla.

"¿Qué es lo que quieres?" – preguntó Nico.

"Ayudar" – contestó la cacatúa – "Eso es lo que quiero, ayudar" – repitió.

"¿Ayudar a los contrabandistas quieres decir?" – dijo Pedro desafiante – "Estúpido desgraciado" – agregó.

"Controla tu lengua pájaro rastrero" – dijo Pepillo – "Tus bravuconadas no me impresionan".

"Yo sé lo que pasó con Blu y Perla" – dijo Pepillo.

"¿Qué les ocurrió?" – preguntó Eva.

"Necesito que los niños salgan fuera del árbol" – dijo Pepillo – "Esto es algo privado".

Los niños asintieron con la cabeza y salieron del árbol… pero Lisandro se quedó para escuchar a escondidas:

"¿Qué haces?" – preguntó Sofía – "Dijeron que nos quedemos afuera" – agregó.

"Ella es mi madre Sofía" – contestó Lisandro – "Y voy a averiguar qué fue lo que pasó" – agregó firmemente.

"Buena idea" – opinó Pablo uniéndose al espionaje de Lisandro seguido por Sofía.

"Ayer por la noche Perla fue atacada por otros dos guacamayos azules y un halcón" – dijo Pepillo.

"¿Dos guacamayos azules?" – preguntó Rafael confundido – "¿Blu y María?"

"No" – contestó Pepillo – "María y Chen".

"¿Quién es Chen?" – preguntó Eva.

"Es otro guacamayo azul, pero no es bueno, nada bueno" – contestó Pepillo.

"Muy bien ¿qué pasó con Perla?" – preguntó Eva preocupada por su amiga.

"Ella…" – suspiró Pepillo – "Ella está muerta".

Los niños escucharon y de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas…

"¿Muerta?" – preguntó Eva lagrimeando – "¿Qué fue lo que pasó?"

Pepillo relató todo lo ocurrido en la noche anterior…

"Cuando había llegado descubrí que Perla estaba en el suelo inmóvil sobre un charco de sangre y tenía un enorme agujero en el pecho" – dijo Pepillo.

"¿Y qué paso con Blu?" – preguntó Rafael.

"Su pecho fue desgarrado por Taylán frente a mí" – contestó Pepillo dejando incrédulos a todos – "Está muerto también" – agregó.

"Estás mintiendo" – dijo Pedro estallando en lágrimas por el asesinato de sus dos mejores amigos…

Pepillo miró a Pedro muy enfadado por lo que le dijo…

"¡Estás mintiendo!" – gritó Pedro sollozando.

Pepillo se enfureció y de pronto le dio una bofetada a Pedro en la cara:

"¿Acaso crees que vine hasta aquí para mentir?" – preguntó Pepillo.

Pedro secó sus lágrimas y se disculpó con Pepillo.

"Ahora no hay tiempo para disculpas" – dijo la cacatúa – "Hay una pequeña posibilidad de que sigan vivos" – agregó.

"¿Y cuál es?" – preguntó Eva.

"Cuando Marcel me capturó logré escapar, e inmediatamente volé a toda velocidad hacia donde estaban los cadáveres de Blu y Perla" – dijo Pepillo – "Cuando llegué la sangre seguía manchando la tierra, pero los cuerpos no estaban" – agregó.

"¿Cómo es posible?" – preguntó Nico incrédulo – "Los muertos no pueden moverse" – agregó.

"Mi teoría es que algo los arrastró y los llevó a otro lugar" – dijo Pepillo.

"¡El ornitólogo!" – gritó Eva – "¿Recuerdas que hace varios días habíamos visto al ornitólogo explorando la zona?" – le preguntó a Rafael.

"¡Tienes razón!" – gritó Rafael.

"¿De qué hablan?" – preguntó Pepillo.

"No muy lejos de aquí hay un centro de conservación ambiental, su dueño es un ornitólogo, un doctor de aves" – contestó Eva – "Hace varios días lo vimos explorando la zona" – agregó.

"Lo más probable es que el ornitólogo los haya encontrado y los haya trasladado hacia allá" – dijo Pepillo – "Puede de que sigan vivos" – agregó.

"¿Siguen vivos?" – se preguntó Lisandro – "¡Vamos!" – gritó.

"¿Adónde?" – preguntó Sofía.

"¡A buscar a nuestros padres!" – contestó firmemente abriendo sus alas.

Los tres hermanos se pusieron de acuerdo y volaron en busca del centro de conservación ambiental.

De pronto los adultos salieron fuera del nido para buscar a los niños pero no los encontraron…

"Debieron ir al centro de conservación ambiental" – aseguró Eva.

"Tengo que mostrarles el lugar donde pasó todo" – dijo Pepillo.

"Está bien" – dijo Rafael – "Te seguimos" – agregó.

De pronto el grupo de aves comandando por Pepillo volaron hacia el lugar donde ocurrió la sangrienta lucha…

10 minutos después:

"Llegamos" – dijo Pepillo aterrizando.

Pepillo, Rafael, Eva, Pedro y Nico observaron el lugar y notaron que había sangre por todos lados…

"Dios mío" – dijo Eva horrorizada por ver tanta sangre derramada en el suelo.

"Parece que el combate fue más intenso aquí" – dijo Nico señalando una gran mancha de sangre en el suelo.

"Ahí fue donde María mató a Perla" – dijo Pepillo.

"Miren eso" – dijo Rafael – "Esa sangre es de color más oscuro" – agregó señalando una mancha de sangre.

"Esa sangre pertenece a Taylán" – dijo Pepillo – "Me enfrenté con él tratando de salvar a Blu, pero fracasé" – agregó.

"Ya he visto suficiente" – dijo Eva horrorizada por ver tal brutal derramamiento de sangre.

"Debemos ir al centro de conservación ambiental" – dijo Rafael.

Todos estuvieron de acuerdo y se marcharon hacia el centro de conservación ambiental…

15 minutos después:

"¿Qué es esto?" – preguntó Sofía impactada por ver tanta sangre derramada.

"Aquí pasó todo" – dijo Lisandro tratando de contener sus ganas de vomitar por ver tanta sangre derramada en un mismo sitio…

"Esta sangre no pertenece ni a mamá ni a papá" – dijo Pablo señalando una mancha de sangre oscura.

"Parece la sangre de otra ave" – dijo Lisandro – "Al parecer los culpables de esto no salieron ilesos" – agregó.

"Debemos ir a revisar nuestro árbol… quizás los encontremos allí" – ofreció Sofía.

Los pequeños estuvieron de acuerdo y emprendieron vuelo hacia su árbol.

Mientras tanto con los villanos:

Taylán estaba tratando de curar las heridas de Chen…

"¡AAARRRGGGHHH!" – gritó de dolor Chen - "¡Me estás matando!"

"No seas llorón" – dijo Taylán.

María observaba el espectáculo frente estallando en risas.

"¿Qué es lo gracioso?" – preguntó Chen al ver que María se estaba riendo.

"¡Gritas como una chica!" – contestó María riendo.

"Oye gracias… eso es un apoyo" – bromeó Chen haciendo reír a María.

"Tienes una araña en la espalda" – dijo Chen.

María tocó su espalda y descubrió una gigantesca araña.

La guacamaya empezó a correr en direcciones diferentes mientras gritaba tratando de quitarse la araña…

Chen tomó una piedra y se la arrojó a la araña salvando a María…

"Gracias por salvarme" – dijo María.

"¡Gritas como una chica!" – bromeó Chen con la misma broma que María.

"Soy una chica tontito" – dijo María riendo.

"Una muy hermosa chica" – opinó Chen.

María se sonrojó por lo que Chen le había dicho.

"Gracias" – dijo María sonrojando masivamente.

"Yo te agradezco a ti por ser tan bonita" – dijo Chen.

María y Chen se miraban profundamente a los ojos…

"Iré al río a limpiarme las plumas" – dijo María sonrojando.

"De acuerdo" – dijo Chen.

5 minutos después:

María se encontraba en el río limpiando sus plumas, no muy lejos estaba Chen observando su belleza…

"Es tan hermosa…" – pensaba Chen maravillado por María…

"¿Qué haces aquí?" – preguntó Taylán apareciendo por detrás de Chen.

"Nada" – contestó Chen.

Chen miró a María y luego a Taylán:

"¿Qué haremos con ella?" – preguntó Chen.

"Descuida, ella morirá cuando encontremos a Blu y a Perla de nuevo" – contestó Taylán.

"¿Es necesario que matemos a María?" – preguntó Chen deprimido.

"Chen por favor no me digas que estás enamorado de ella" – preguntó Taylán.

Chen miró a María quien aún estaba limpiando sus plumas en el río…

"Creo que estoy enamorado de ella" – contestó Chen – "Ella es tan… tan graciosa y hermosa… es perfecta" – agregó sonrojando.

"Te sentirás muy triste cuando la asesine junto a Blu y a Perla" – dijo Taylán.

"¿Vas a matar a María también?" – preguntó Chen - "¿Por qué?"

"No permitiré que esa chica te aleje de nuestras misiones con Marcel" – contestó Taylán.

Chen miró a Taylán furioso:

"¡No voy a permitir que mates a María!" – gritó Chen defendiendo a su enamorada.

"Tendré que matarte a ti también" – dijo Taylán abriendo sus garras.

"Es hora de arreglarlo" – dijo Chen abriendo sus garras al igual que Taylán.

Taylán y Chen estaban por entablar combate entre ellos hasta que una voz femenina los interrumpió:

"Hola" – dijo María.

Taylán y Chen se miraron y ocultaron sus garras…

"¿Pasó algo?" – preguntó la guacamaya al notar las garras de Chen y de Taylán.

"No, no pasó nada" – contestó Chen mirando con furia a Taylán.

"De acuerdo" – dijo María.

"Hablaremos luego" – dijo Taylán retirándose del lugar dejando a Chen y a María solos…

Todo estaba en un incómodo silencio hasta que María habló:

"¿Crees que soy hermosa?" – preguntó ella suavemente.

"Muy hermosa" – contestó Chen.

María tomó las alas de Chen haciendo que este se sonroje:

"¿Quieres dar un paseo?" – preguntó Chen sonrojándose.

María se inclinó hacia Chen y le susurró al oído:

"Me encantaría…" – susurró María.

Chen y María despegaron del suelo volando de aquí para allá recorriendo toda la selva…

Finalmente se detuvieron a descansar en una rama…

La puesta de Sol frente a ellos, una suave brisa de viento y el color naranja radiante en el cielo creaban un escenario perfecto:

Chen y María no se hablaban y no se atrevían a mirarse por los nervios…

Chen reunió el suficiente valor, dio media vuelta y descubrió que María lo estaba mirando desde hace tiempo…

"¿Qué?" – preguntó Chen nervioso.

"Eres lindo…" – dijo María tomando las alas de Chen.

Chen se sonrojó ante el comentario de María y le devolvió el cumplido:

"Eres hermosa…" – dijo Chen acariciando las alas de María.

Se miraban profundamente a los ojos hasta que una fuerte brisa de viento invadió la zona:

"¿Qué ocurre?" – preguntó Chen.

"Hace mucho frío" – contestó María tratando de mantener su calor corporal.

Chen no lo pensó dos veces y envolvió sus alas alrededor de María…

María primero se estremeció pero luego se sintió más segura y más querida entre las alas de Chen…

María y Chen se miraron profundamente y empezaron a acurrucarse y a apretar sus alas provocando que se acerquen más entre ellos…

"Eres tan hermosa" – dijo Chen acariciando las alas de María.

Estos guacamayos eran como Blu y Perla cuando se conocieron, eran amigos sin confesarse sus sentimientos… estaban enamorados sin confesar lo que sentían… ese amor que sentían entre ellos… el amor es la mayor recompensa que un ser vivo puede recibir… el poder del dinero y la ambición no se puede comparar con el poder del amor…

El amor y la pasión que sentían Chen y María entre ellos era incomparable… sus almas eran gemelas… estaban destinados a ser la pareja ideal…

"Eres tan hermosa" – repitió Chen apretando sus alas provocando que sus cuerpos estuvieran aún más cerca.

"Gracias" – dijo María.

Chen y María seguían observando la puesta Sol frente a ellos…

"¿Chen?" – llamó María suavemente.

"¿Qué pasa?"

"¿Podrías apretar más tus alas?" – preguntó María.

"Claro" – contestó Chen apretando más sus alas provocando que sus cuerpos se acerquen hasta el punto que ambos podían sentir sus cuerpos en contacto.

"Es que me gusta estar cerca de ti" – dijo María suavemente.

"Lo mismo pienso cuando estoy contigo" – dijo Chen mientras seguía acariciando las alas de María.

"Me alegra mucho" – dijo María frotando su cabeza contra la de Chen provocando que se sonrojen.

"¿Chen?" – llamó María.

"¿Qué ocurre?" – preguntó Chen.

"Creo que estoy enamorada de ti" – dijo María.

Aquí termina este capítulo…

Vaya esto se pone muy pero muy interesante… al parecer Chen y María están enamorados…

No sé si ustedes lo han notado, pero Chen ha cambiado mucho desde lo que le hizo a Perla… está sintiendo compasión, bondad y amor dentro de él…

Tal como lo dice el título de esta historia, el amor que Chen siente por María ha convertido todo su odio en amor y bondad… una réplica de Blu.

Lamentablemente Taylán sigue siendo el malvado halcón que siempre fue…

¿Qué pasará entre María y Chen?

¿Qué pasará con Lisandro, Sofía y Pablo?

¿Qué pasará con Blu y con Perla?

¿Podrán Pepillo y su grupo encontrar a los guacamayos?

¿Podrá el sargento atrapar a Marcel?

Tendrán que seguir leyendo para saberlo…

Me hace sentir bien informar que a medida que voy escribiendo esta historia a veces me dan ganas de llorar… creo que esta cantidad de amor y romance me pone algo sentimental… he llegado a echar lágrimas mientras escribía esta historia… que tierno soy XD!

Un abrazo a todos mis lectores…

REVIEW REVIEW REVIEW!

¿Ven ese botón ahí abajo que dice "Review"? ¿Sí? ¡Pincha ese botón y escribe! :D

¿Te ha gustado la historia? ¡Entonces comenta y ayúdame a mejorarla!

Saludos desde Argentina.