Disclaimer: Mmmm. Haber? $238.25 en el banco, $89.50 en la billetera y $7.15 en los bolsillos. No, al parecer no soy JK Rowling.
Hola a todos siento la tardanza. Pido perdón por haberlos hecho esperar justo en un capítulo que todos querían leer, pero a veces la vida se complica y no te da más tiempo que para dormir (y no mucho tampoco). Acá tienen el capi sin más preámbulos. Besos!
CAPITULO 10: AMOR DE MADRE
James mantenía sus brazos aún en los hombros de su hijo. No quería soltarlo por miedo a que todo fuera un sueño. Tenía terror de que si quitaba sus manos todo se desvanecería en un instante. Además a Harry no parecía molestarle ya que solo le sonreía tímidamente. Así se quedaron durante varios minutos disfrutando de la sensación de paz y felicidad que había con solo mirarse.
Luego de un largo tiempo el hombre mayor cambió de posición para apoyarse en el escritorio al lado de su hijo, hombro con hombro.
-Quiero que Lily lo sepa – dijo suavemente.
Harry simplemente asintió. Obviamente, ahora que su padre lo sabía no iba a ocultárselo a su madre.
-Yo también quiero – dijo con la voz entrecortada.
James le sonrió y le pasó un brazo por los hombros.
-Vas a hacerla muy feliz.
Ambos sonrieron ante las palabras.
-Entonces, vamos – dijo James incorporándose.
-¿Ahora? – preguntó Harry de golpe.
Su padre frunció el ceño durante algunos segundos y luego se relajó al ver la ansiedad de su hijo.
-¿Quisieras esperar un poco? – preguntó. Él no quería esperar, pero no quería apurarlo.
-No... no... Solo me tomó por sorpresa...
-Entiendo.
Se quedaron algunos segundos en silencio. James miraba a su hijo ansioso porque el muchacho volviera a hablar. Había escuchado su voz bastante seguido desde que había llegado a su mundo, pero ahora todo sonaba diferente al saber a quien pertenecía.
Harry sacó su varita nuevamente y se camufló como siempre lo que no le agradó demasiado a James.
-Es mejor tomar esta apariencia para salir de Hogwarts.
James cambió el gesto y asintió sonriendo. Salieron del lugar rápidamente rumbo a Hogsmeade con la intención de aparecerse en las cercanías de la casa de los Potter. En el camino se cruzaron con Ginny que iba in dirección contraria a la de ellos. Ella miró interrogante a Harry durante algunos segundos antes de que el le contestara.
-Ya sabe quien soy – le susurró – Ahora vamos camino a decirle a mi madre.
Ella sonrió acariciándole su rostro.
-Me alegro – y luego como una ocurrencia tardía preguntó - ¿Crees que pueda hacer yo lo mismo?
-Sería lo justo – Él sabía que a la persona que más anhelaba abrazar Ginny era a Fred, y si él había podido abrazar a su padrino y a su padre y prontamente a su madre, no había motivos para negarle lo mismo a ella.
Ella se acercó un poco más y le dio un pequeño besos en los labios. Escucharon un carraspeo cercano a ellos. Ambos miraron a James que los estaba observando con una divertida sonrisa en su rostro. Harry se sintió algo incómodo, pero Ginny le devolvió la sonrisa.
-Luego me cuentas – dijo ella despidiéndose de ambos y retirándose hacia el despacho que compartían.
-¿Esa no es su verdadera apariencia tampoco, verdad? – preguntó James.
-No, ambos estamos camuflados.
-En casa nos contarás todo, pero adelántame algo ¿Es pelirroja?
Harry rió desprevenido por la ocurrencia de su padre, y el hombre también se unió a las carcajadas, pero no por el mismo motivo, sino por el hecho simple de poder compartir algo tan común y cotidiano con el hijo que nunca pensó volver a ver.
-Dicen que es el mal de los Potter ¿No? ¿Cómo iba yo a escaparme de eso?
Lily estaba en la cocina de su casa preparando una tarta de melaza. Durante toda la mañana se había sentido bastante sola estando James en el trabajo y sus hijos volviendo a Hogwarts. También extrañaba al muchacho que había vivido durante algunas semanas con ellos. Estaba tan absorta en sus pensamientos que no escuchó cuando su marido entró en la habitación hasta que lo oyó susurrar en su oído mientras la abrazaba por la espalda.
-Mmm Tarta de Melaza. ¿A qué se debe el honor? – dijo recorriendo con su nariz la piel del cuello de la mujer.
-A nada en especial. Solo tenía ganas de hacerlo – dijo ella acariciando los brazos que se ajustaban a su cintura – Hoy me levanté con una extraña ansiedad y me dio por hacer algo para calmarla.
James se preguntó si eso tenía que ver con el muchacho que ahora estaba esperando en el estudio de su casa.
-¿A qué debo su visita, señor Potter? – dijo ella dándose vuelta mientras lo abrazaba y le daba un suave beso en los labios.
-Mmm, que rica bienvenida – dijo él tratando de mantener la compostura – Hay algo muy importante que tengo que decirte.
-¿Tanto que no podías esperar hasta que salieras del trabajo? – preguntó ella separándose un poco para mirarlo a la cara - ¿Qué sucede? ¿Es grave?
-No es nada grave, de hecho todo lo contrario... es algo... es indescriptible.
Lily percibió una intensa emoción en los ojos de su esposo que la hicieron sonreír y a la vez impacientarse.
-Cuéntame.
-Ven, siéntate primero – dijo guiándola hacia una silla mientras él se arrodillaba en frente de ella para estar a su altura.
-Me desconciertas – susurró ella.
Él sonrió y acarició su rostro.
-Esto es algo bastante difícil de creer, pero es real – dijo con ojos brillantes mientras buscaba las palabras exactas para explicarle a su esposa que su hijo mayor estaba esperando por ella a menos de diez metros de su posición.
-¿Qué sucede? Estás tan...
-¿Emocionado? ¿Feliz? – preguntó Él.
-Si. Y mucho más...
-Pues mi estado de ánimo tiene que ver con nuestro hijo.
-¿Con Jack?
James suspiró antes de hablar.
-No, no con Jack...
-¿Ha...Harry? – preguntó ella con los labios temblando y el corazón palpitando. No entendía la emoción de su esposo y menos que tenía que ver con su hijo mayor. Algo se arremolinó en su estómago cuando intentó conjeturar posibles respuestas a su actitud – No entiendo nada, James. Dime, porque no entiendo.
-¿Te acuerdas una de las primeras conversaciones que tuvimos cuando nos enteramos de que existían universos paralelos? ¿Y luego cuando supimos que se había establecido contacto con uno de ellos? – preguntó con la voz en un susurro.
A Lily se le llenaron de lágrimas mientras asentía tenuemente.
-Nos preguntamos si acaso en ese mundo... él estaba vivo...
-Exacto. Y la respuesta a esa pregunta es si.
-¡Oh James! – gritó con la voz entrecortada abrazándolo con fuerza - ¡Tenemos que ir hacia su mundo! ¡Tenemos que convencer a Albus que nos deje cruzar ese portal! ¡Y si no me deja, iré igual, no importa quien se oponga!
-No es necesario – él no había cambiado su tono de voz.
-¡¿Cómo qué no es necesario, James?! ¡Si que es necesario! ¡Tengo que verlo!
-Lo sé, lo sé. Y no me refiero a eso. Lo que quiero decir es que no es necesario que cruces hacia su mundo para verlo porque él ya está aquí.
-¿Pero... Cómo....?
Y de pronto para Lily todas las piezas encajaron a la perfección. Recordó todos sus sentimientos y extrañas sensaciones teniendo al joven auror cerca de ella. Como si su cuerpo y su corazón hubieran entendido lo que su mente no fue capaz de decirle.
-Alex – susurró levantándose de la silla – Harry.
Era sorprendente como pronunciar el nombre de su hijo mayor ya no desgarraba su alma al saber que lo tenía cerca.
-Tenemos que ir a Hogwarts – dijo con una enorme sonrisa y las lágrimas cayendo por sus mejillas.
-No hace falta ir tan lejos – le dijo James con la misma sonrisa.
-¿Es...tá aq...aquí? – preguntó con la voz entrecortada.
-Si. Está esperándote en mi despacho.
Lily estaba a punto de salir corriendo cuando James la retuvo tomándole la muñeca. La pelirroja lo miró con ojos interrogantes ante la brusca detención.
-Hay algo que tienes que saber – dijo él soltándola y acariciando su pelo – Esto es tan difícil y nuevo para él como para nosotros.
-¿Qué quieres decir? ¿Por qué... – la pregunta quedó a medio camino cuando comprendió a lo que su esposo se refería – Él no nos tiene tampoco.
James la soltó del todo mientras ella emprendía el camino hacia donde su hijo se encontraba con paso apresurado, casi corriendo.
Lily abrió abruptamente la puerta del despacho exaltando a Harry que en esos momentos se encontraba de espaldas mirando la colección de fotografías que había allí. Lo vio voltearse y mirarla nervioso. Sus ojos se llenaron de lágrimas al verlo realmente por primera vez sin todos los encantamientos que ocultaban sus facciones. Era tal cual se lo había imaginado en las largas noches de insomnio durante todos los años que no lo tuvo a su lado, en los cuales jamás creyó poder volver a verlo.
Sin demorarse ningún segundo más corrió hasta a él y lo abrazó con tanta fuerza como le era disponible. Harry se quedó quietos uno momentos antes de devolverle el abrazo primero torpemente y luego con las mismas ganas que ella.
-Harry, oh Harry – sollozaba Lily entre suspiros – Mi niño, mi niño.
El joven no hablaba, sentía que ninguna palabra podría formarse en su boca en esos momentos, solo ocultaba su cabeza entre el cuello de su madre mientras la escuchaba sollozar y repetir su nombre.
James desde la puerta apoyado en el marco observaba la escena. Nada podría igualarse a ese momento en el que se sentía pleno por primera vez en más de veinte años. Ahora tenía a sus tres hijos con él. No importaba el futuro, no quería pensar en él, en lo que les deparaba, menos en que pasaría cuando la misión de su hijo terminara.
Lily seguía llorando con una sonrisa plasmada en su rostro. Se separó levemente de su hijo para poder observarlo de cerca. Tomó su cara entre sus manos y lo inspeccionó con avidez. Sus mismos ojos verdes estaban repletos de lágrimas como los suyos y titilaban con fuerza mientras los movía también a través de su rostro. El parecido con James era asombroso, excepto por la nariz que había heredado de ella. Cuando su hijo tenía un año todos sabían que se parecía a su esposo, pero esta era mucho más de lo que la mayoría pudo haber supuesto. A excepción de los ojos y la nariz, Harry podría haber sido su gemelo.
Sintió los dedos de su hijo secar sus lágrimas, lo cual solo provocó que más surgieran.
-No... no llores – lo escuchó susurrar entrecortadamente y con torpeza.
Pero eso era algo que simplemente no podía dejar de hacer. Por fin tenía a su pequeño entre sus brazos. Cuantas noches insomnes había imaginado esa situación. Cuantos llantos derramados a través de los años por el sufrimiento de no tenerlo. Y ahora la vida le daba esa preciosa oportunidad.
-Harry – volvió a decir pero esta vez mirándolo directamente a los ojos – Mi pequeño.
-Mamá – dijo él sonriendo.
Ella volvió abrazarlo con fuerza al escuchar esas palabras. Cuanto había anhelado poder escucharlas. James se acercó lentamente y los abrazó a ambos. Y así se quedaron largo rato, los tres sonriendo sin decir nada.
Jack estaba sentado frente a la chimenea en su sala común. Su primera clase después del almuerzo había terminado y tenía esa hora libre. Se quedó pensando en la última hora. Había tenido Defensa Contra Las Artes Oscuras y solo se había presentado Sam para dar clases excusando a Alex. Se preguntó si la ausencia de su profesor se debía a los acontecimientos de la noche anterior. Y estaba seguro que así era, ¿Qué otra cosa podría ser?
Cerró los ojos durante algunos segundos, pero enseguida comprendió que había sido mala idea. Las imágenes de ese hombre Joseph siendo torturado y luego asesinado volvieron a su cabeza. Soltó el aire que contenía con frustración.
-¿Por qué ese suspiro? – escuchó una voz que se acercaba a él.
Abrió los ojos y vio a Zara terminando de bajar las escaleras y dirigirse hacia donde estaba él. La muchacha se sentó mientras esperaba una respuesta que sabía no llegaría. Jack podía ser muy divertido y popular a simple vista, pero ella que lo conocía mejor sabía que podía llegar a ser muy reservado en cuanto a las cosas importantes.
El muchacho sintió el acostumbrado hormigueo recorrer su cuerpo cuando ella tomó su mano.
-¿Piensas en lo que sucedió anoche?
Él la miró unos segundo y luego asintió.
-Sabes que puedes confiar en mi.
Y Jack lo sabía, sabía que ella estaba dispuesto a escucharlo y a soportarlo en todo caso. Pero era él que no quería involucrarla en todo aquello.
-Ha dejado de nevar – cambió ella de tema - ¿Qué te parece si vamos a caminar un poco por los jardines antes de que comience nuestra siguiente clase?
Él dudó durante algunos segundos y luego decidió que por una vez se permitiría disfrutar de la compañía de aquella pelirroja que le sacaba el sueño. Asintió levantándose y ambos se dirigieron hacia el hueco del retrato.
Los tres se sentaron en los sillones del living frente a la recién encendida chimenea. Lily mantenía la mano de su hijo entre las suyas temiendo que pudiera desvanecerse en el momento que la soltara. Un cómodo silencio se había apoderado de la habitación.
-¿Quieres tomar algo? ¿Comer lo que sea? ¿Almorzaste? – le preguntó la mujer a su hijo apresuradamente.
-No, no te molestes.
-¿Crees que puede molestarme hacerte algo de comer? – le preguntó ella sonriendo y él no pudo más que corresponder esa alegría.
-Yo lo saqué de Hogwarts antes de que comenzara el almuerzo – intervino James.
-Entonces no se diga más – dijo ella parándose aún sin soltar la mano de Harry y dirigiéndolo a la cocina – He preparado Tarta de Melaza que puedes comer como postre.
-Me encanta la tarta de melaza.
-Lo sé. Me di cuenta los días que estuviste aquí – le dijo ella sin dejar de sonreír. También quería decirle que cuando era chico se empachaba comiendo aquella tarta hasta saciarse, pero no supo si era lo adecuado. Ella lo veía como si fuera el mismo niño que había tenido en sus brazos, pero se preguntaba si él la veía de la misma forma.
Luego de preparar un rápido almuerzo para los tres, que disfrutaron enormemente, no por la exquisitez de la comida sino por el placer de la compañía volvieron al living con unos café y la tarta.
Harry sabía que ese era el momento que había temido desde que su padre había descubierto la verdad. El tener que contarles todo lo que había sucedido en su vida. Y sabía que iba a ser difícil, a diferencia de cuando se lo contó a Sirius, que sintió como si se estuviera desahogando. Sabía que mucho de lo que tenía que contar sería difícil para ellos.
-Supongo que quieren saber como ha sido mi vida.
-Si, pero solo si quieres contarnos – dijo Lily con dulzura.
¿Quería contarles? Por supuesto que si, aunque eso no lo hacía más fácil.
-Si quiero contarles... solo que...
Ambos lo miraron con compresión y con miedo a la vez.
-Tu vida no ha sido fácil ¿verdad? – le preguntó James sentándose en la mesa del centro enfrente de su esposa e hijo.
-No ha sido fácil. Por lo menos hasta que Voldemort desapareció. Luego, pues ha sido mejor... Creo que debería comenzar desde el principio.
Lily se juntó más hacia donde estaba su hijo y volteó todo su cuerpo hasta quedar enfrentada a él. Ahora ambos padres tenían su atención totalmente puesta en las próximas palabras del muchacho.
-Aquella noche – y no fue necesaria mencionar cual, ya que los tres sabían perfectamente a cual se refería – fui el único que sobrevivió... ustedes... pues...
Ambos asintieron.
-Esa noche Voldemort perdió sus poderes.
-¿Pero cómo? – preguntó James intrigado y tratando de sobreponerse al comentario de su muerte y el de su esposa, o el de sus alter egos. Estaba bastante confundido.
-¿Qué lo hizo desaparecer? – preguntó Lily al mismo tiempo.
Harry le sonrió – Tú amor por mi.
Les explicó detalladamente como habían sido los acontecimientos de esa noche.
-No puedo creer que hayas sobrevivido a la maldición asesina – susurró Lily.
-Eso ha sido gracias a ti – le dijo James abrazándola.
-¿Pero por qué él me dio a elegir? No lo entiendo...
-Por Snape.
Ambos lo miraron con diferentes expresiones. En la de James había perplejidad y cierto grado de malestar. En la de Lily había pesar.
-Le pidió que no te matara.
Lily parecía enfadada por esa información. Severus había pedido por ella, pero no le importaba ni su esposo ni su hijo.
-Ahora parece que tenemos que estarles agradecidos – dijo James aún más molesto.
-Más de lo que creen.
-¿Qué?
-Desde el momento en que Voldemort fue tras nosotros se convirtió en la mano derecha de Dumbledore. Y luego de la muerte de mamá, dedicó su vida a protegerme.
-No puedo creerlo – dijo James con cara de incredulidad.
-Yo tampoco cuando lo supe – rió suavemente haciendo que sus padres volvieran a sonreír. Nada era suficientemente grave si podían tenerlo con ellos.
Les explicó brevemente como había sido todo lo referente a su antiguo profesor de pociones. Harry pudo decirles que si bien el hombre no era santo de su devoción, por eso no podía dejar de reconocer que era un hombre valiente y que lo respetaba por ellos. Lily parecía un poco más tranquila al saber que su amigo de la infancia había encontrado al final el camino correcto.
-¿Entonces has vivido con Sirius?
Harry negó con la cabeza y comenzó a explicarles también sobre lo que había sucedido con su padrino. James despotricó y quiso romper algunas cosas de la cosa, pero Lily lo detuvo a tiempo. Y luego cuando llegó a la parte de la batalla en el ministerio las cosas se pusieron peor.
-Así que nos has perdido a nosotros y a Sirius – dijo Lily con lágrimas en los ojos.
-¿Y Remus? – James tenía miedo de preguntar.
Harry bajó la vista y su padre comprendió.
-¿Cuándo? – preguntó con voz entrecortada.
-En la batalla final. Al igual que Tonks...
-¿Y Teddy? ¿Existe él?
-Si. Es mi ahijado – dijo él sonriendo tristemente.
Los tres se quedaron en silencio, James y Lily asimilando la información y Harry dejándolos que lo hagan.
-No nos has dicho como se llaman tus dos mejores amigos. Has mencionado que ellos estuvieron junto con tres amigos más en el ministerio.
-Si, no mencioné sus nombres a propósito – dijo el sonriendo misteriosamente.
-¿Por qué? – preguntó James exageradamente haciendo reír a su esposa y a su hijo, lo que provocó que el ambiente se destensara y se renovaran los aires.
-Para hacerlo más divertido – rió de la cara de su padre – Ellos no solo son mis mejores amigos. Son mis hermanos, mi familia.
Lily sonrió acariciándole el pelo.
-Te pareces a James en ese sentido. Sirius y Remus son sus hermanos también.
-Además de Sam – le dijo James.
-Sería lo mismo. Sam es la hermana de mi mejor amigo.
-¡Que agallas! – lo felicitó el hombre y Lily le pegó juguetonamente en el brazo reprendiéndolo. Harry se rió de la interacción tan simple y sencilla.
-Y la familia de ellos, es mi familia. La mamá de Sam siempre ha sido como una segunda madre.
-Lo que Petunia no fue – espetó Lily molesta.
Harry se alzó de hombres, realmente ya nada le importaba sobre su tía. Hacía años que no la veía.
-Dinos sus nombres – interrumpió James impaciente.
-Esto va a parecerles raro... son Ron y Hermione...
Lily abrió la boca comprendiendo lo que eso significaba.
-¿Sam es Ginny?
Harry asintió.
-¡Oh por Merlín! ¡Molly! ¡Ella tiene que saberlo!
-Estoy de acuerdo con Lily. Ella tiene que saber que Sam es su hija.
-Si... Eso piensa hacer... Además Ginny muere por abrazar a Fred.
-¿Eso quiere decir que..? Maldita guerra, maldito Voldemort. Parece que solo se dedica a separar familias.
Harry trató de tranquilizar a su madre abrazándola. Aún se sentía torpe haciendo esas cosas, pero no dejaba de ser grandioso por eso.
-Creo que para que entiendan mejor la historia debo contar cada año que estuve en Hogwarts.
Así pasaron varias horas en las que el muchacho se dedicó a describirles con lujos de detalles cada acontecimiento importante. La preocupación y miedo de Lily estuvieron presente en la mayoría de las acciones. La reacción de James era bastante cambiante. Harry comprendió que su padre reaccionaba parecido a como había reaccionado Sirius.
-Así que has vencido a Voldemort – dijo James orgulloso luego de haber vitoreado varias veces.
-Ha sido la protección de mamá.
-No. Has sido tú – dijo Lily – Tú no te has echado hacia atrás en ningún momento. Has enfrentado peligros terribles para la edad que tenías y aún así seguiste adelante. Enfrentaste a la muerte cuando supiste que eras un horrocrux – lo cual no dejaba de horrorizar a Lily y a James – Has enfrentado a Voldemort varias veces pensando en los demás. Mi protección fue solo eso, protección. Pero no hubiera servido de nada si tú en vez de luchar hubieras huido a esconderte. Pero no lo hiciste. Así que todo es merito tuyo.
Harry quedó sorprendido por las palabras de su madre. Y luego más aún cuando su padre estuvo de acuerdo. Varias personas le habían dicho lo mismo, Hermione millones de veces. Pero solo ahora que era dicho por la persona que realmente importaba podía recién creerlo.
-¿Ahora quiero saber cómo te has enterado tú y Sirius de que Alex en realidad era Harry? – dijo Lily dirigiéndose a su esposo.
-Bueno, creo que eso se debo a que al parecer no soy muy bueno teniendo conversaciones privadas porque la gente parece escucharme detrás de las puertas – dijo Harry riéndose.
-Y porque Sirius y yo somos muy curiosos también.
-Sin hablar que no tienen respeto por la privacidad ajena – dijo Lily divertida – Aunque por esta vez no voy a reprenderlos porque eso hizo posible que tenga a mi hijo conmigo.
Harry le sonrió a Lily por el último comentario y ella se acercó para besarlo en la mejilla.
-No nos has dicho que forma tiene tu patronus – se acordó James. Aún estaba impresionado que su hijo hubiera sido capaz de conjurar magia tan avanzada a tan corta edad. Aunque después de escuchar todas las hazañas que había cometido era de esperarse que pudiera haberlo logrado.
-¿Quieres verlo? – le preguntó Harry alegre.
James asintió. Lily pudo saber que por la forma en lo que lo había preguntado, su hijo se traía algo entre manos. Harry sacó su varita y conjuro su patronus. Segundos después un luminoso ciervo paseaba por el living de los Potter.
-¡Soy yo! – exclamó James impresionado y muy feliz - ¡Yo también formo parte de tu protección!
Y de repente el hombre se paró de un golpe y se transformó en la versión sólida del patronus de Harry.
El muchacho se quedó atónito ante la figura animaga de su padre. Durante mucho tiempo había deseaba poder verlo. El ciervo se acercó hasta él mirándolo a lo ojos y Harry no pudo más que levantar la mano y posarla sobre el rostro del animal, quien cerró los ojos ante la caricia.
-Guau.
Lily rió bajito y también acarició a su esposo quien hizo un sonido extraño.
-Es como un ronroneo – le explicó la pelirroja al muchacho.
-Es realmente igual a mi patronus...
En ese momento otro patronus interrumpió la escena familiar. El fénix de Dumbledore habló con la voz de él.
-Dadas las nuevas circunstancias he llamado a una nueva reunión para dentro de una hora. Por favor no falte ninguno.
Los tres se miraron unos segundos. Toda la alegría que habían sentido hasta el momento se esfumó. Por algunas horas se habían olvidado de la guerra y de todo lo que sucedía en el exterior. Habían estado atrapados en una burbuja de felicidad.
Harry se dirigió primero hacia Hogwarts a pasar a buscar a Ginny para luego ir hacia Grimmauld Place. Cuando llegaron sus padres y Remus ya se encontraban allí. Y eran los únicos que estaban en el lugar.
Lily le sonrió enormemente al muchacho al que había extrañado horrores durante esa hora. Al ver a su antiguo profesor de defensa con sus padres, Harry tuvo ganas de que él también se enterase. Se acercó hasta su madre y le susurró lo que pensaba.
-Creo que después de esta reunión podríamos hablar con Remus.
-Si. Y Sam con Molly y Arthur – respondió ella.
Poco a poco todos los convocados fueron llegando y ocupando sus lugares en espera de que su líder apareciera. Cuando así lo hizo. El hombre se quedó en la cabeza pero no tomó asiento.
-Creo que luego de los acontecimientos de la noche anterior debemos cambiar nuestros planes de acción. Ahora Voldemort sabe que estamos reunión sus horrocruxes por lo que estoy seguro tomará más medidas de protección a los restantes e intentará recobrar los que están en nuestro poder, por lo que debemos actuar inmediatamente.
-¿Qué es lo que propones, Albus? – preguntó James.
-Creo que ya es tiempo de que poner en práctica la idea que nos ha dado el joven Ronald.
-¿Sobre la espada de Gryffindor? – preguntó el aludido.
-Si. Es tiempo de que Alex y Sam vayan a su mundo por la espada. Y tiene que ser de forma inmediata, no podemos perder tiempo, hay que destruir los horrocruxes que tenemos en nuestro poder con urgencia.
-¿Piensas enviarlos solo? – se asustó Lily. No quería que su hijo se fuera justo en el momento en que lo había recuperado.
-Creo que Lily tiene razón, Albus – intervino Sirius al ver que la respuesta del director iba a ser afirmativa – Es muy peligroso que ellos crucen el portal solos. Se que del otro lado no hay problemas, pero hasta que lleguen allí si los habrá.
Dumbledore lo miró evaluando las palabras por algunos segundos.
-Esta bien. Tú puedes acompañarlos.
-Yo también quiero ir – dijo James inmediatamente.
El director de Hogwarts sabía porque el hombre saltaba de esa forma. Había comprendido que el matrimonio Potter había descubierto la identidad del joven auror.
-Solo ustedes dos y nadie más – dijo antes de que alguien más pudiera intervenir.
-Señor – lo llamó Harry – Hay algo más que yo quisiera tratar en esta junta.
-Pues, adelante, Alex.
-Bueno, es sobre el Medallón de Slytherin. Este horrocrux particularmente para destruirse debe abrirse primero. El problema es que se hace mediante la lengua Parsel.
Todos se quedaron en silencio durante algunos minutos luego de lo dicho.
-¿Entonces cómo hicieron para poder abrirlo? – preguntó Remus interesado.
-Por aquel entonces alguien hablaba Parsel. Pero ya no podemos contar con eso – eso fue todo lo que dijo Harry con la esperanza de que no surgiera ninguna pregunta más.
Por su parte Lily se estremeció levemente ante el recordatorio de que su hijo había sido un horrocrux. James acarició sus brazos para tranquilizarla.
-¿Y cómo haremos ahora? – preguntó Tonks.
-Hay alguien que lo escuchó hablar y pudo reproducir la palabra que se necesita para abrir el medallón. Eso ha sido hace siete años, pero quizás pueda intentarlo.
-Mmm – dijo Ginny sonriendo. Harry la miró sin entender - ¿Realmente crees que nuestra amiga se va a quedar tranquila allí sabiendo que nosotros dos y ahora su prometido estaremos aquí?
-Si tienes razón, lo más seguro es que ella querrá venir – Harry le correspondió la sonrisa a Ginny. Y la verdad que la idea le gustó demasiado. Tener a sus dos mejores amigos allí además de su novia sería excepcional.
-¿Usted que dice, profesor?
-Si no queda más remedio deberás a traer a tus dos amigos contigo – dijo el hombre con un extraño brillo en los ojos.
Y que les pareció? Espero su opinión.
Además les di un adelantito del próximo capi, no? Ya saben, pronto se reunirá el trío dorado. Y que aventuras les espera a James y Sirius en el mundo de Harry? Todo eso y más en el siguiente capítulo de........ "DEL OTRO LADO" (jajaja, me salió medio raro eso no?)
