Capítulo 10.
Nueva misma vida...
Suena el despertador. Empiezo a moverme en automático:
Me doy un baño. Me visto para ir a trabajar. Tomo cualquier cosa del frigorífico para desayunar y salgo de casa.
De vuelta a la rutina, a trabajar en una maldita oficina. No es que me hayan puesto una pistola en la cabeza para obligarme a hacer este trabajo. Y no es que no lo disfrute de vez en cuando.
Esta no soy yo, lo sé, pero sólo no siendo yo es que puedo librarme de su recuerdo... Juro que lo intenté de mil maneras.
Mi relación más larga duró seis meses, al principio pensé que lo lograría; sin embargo conseguí arruinarlo de la forma más idiota. Y hoy estoy harta de esas chicas de una sola noche.
Lo siento por mi padre pero la dinastía se termina conmigo. Porque ¡A la chingada con el amor!
Y mientras me pierdo en mis filosóficos pensamientos de mandar al carajo todo lo relacionado con el amor (como hago todos los días, a ver si me convenzo algún día de que eso del amor no va conmigo), aparece el metro.
¡El muy maldito viene lleno!
Un auto gris -bastante abollado, diría yo- se estaciona cerca. Una bella mujer alta baja de él y camina hacia mí. Me mira como si me conociera, de hecho me saluda con la mano como si fuésemos grandes amigas
¿Quién es? Estoy a punto de ser secuestrada, quizás
-¿por qué no me saludas linda?- me dice con cierto enfado.
-P-perdón- responde una muy boba versión de mí-, no sabía que era dirigido hacia mí el saludo- además no tengo idea de quién es.
-jajaja- Se carcajea con facilidad- ¡Qué boba soy! No es como si nos hubieran presentado… Soy Tomoe Hachizuka. Fui a ver unas veinte veces la presentación de "Lluvia de rosas", casi siempre estaba en primera fila, por lo cual esperaba que al menos conocieras mi cara.
-Mucho gusto Hachizuka-san, yo soy Sumika .- Creo que llegaré tarde al trabajo: esta mujer parece planear tenerme aquí platicando un buen rato con ella.- y perdón por no recordar tu cara… creo que me concentré bastante en m papel y no puse mucha atención al público. -No es como si le fuera a admitir a una completa extraña que en realidad estaba embobada con cierta mujer castaña...
- Llámame Tomoe, no estoy acostumbrada a que me llamen por mi apellido, es demasiado formal para mí. Emm yo creía que por lo menos me recordarías de la última firma de autógrafos.–Una razón menos para recordar rostros… el único recuerdo de esa firma de autógrafos es algo que quisiera enterrar para siempre.
Me mantengo sonriendo. Aunque es una desconocida, vino a saludarme y aparte me recuerda en mi actuación como "Ingrid"… no debo ser descortés.
-Perdona que te lo diga… pero aunque ahora me estás sonriendo, no me trago esa sonrisa. – Esto último me toma por sorpresa.- ¿estás bien?
-Algo… hago lo mejor que puedo- y aquí me tienen sincerándome con una desconocida. –Yo… debo irme a trabajar.
-No. De hecho no irás a ningún lado -¿Qué acaba de decir? Tenía razón, estoy por ser víctima de un secuestro
-De hecho ya voy tarde. – Trato de huir discretamente.
-¿Cómo voy a ser capaz de dejarte ir a trabajar cuando lo que necesitas es descansar? –Esa forma de ser la he visto antes… se parece tanto a ... reprimamos a quién se parece. Si embargo, empieza a rodar una lágrima por mi mejilla. - ¿Lo ves? Vámonos de aquí, te llevaré a desayunar.
Como si fuera mi dueña… Me corrijo... como si fuera una persona de mi entera confianza a la que conocía hace años, accedí a su petición (más bien a su orden, parece que sólo sabe mandonear) y subí a su auto.
En silencio, condujo hasta un restaurant de comida rápida. Estacionó su auto mientras me decía amablemente:
-Vamos linda, desayunemos algo.
Entramos al establecimiento. Había poca gente, puesto que eran horas en que la gente estaba metida en su trabajo, menos yo, que ahora estaba con esta mujer. Supongo que es su altura imponente la que me tiene apendejada.
Y de pronto... me fijo en su manera de sonreir.
Debo estar alucinando… seguro que es eso, pero esa sonrisa sólo lo he visto en una persona, alguien que intento olvidar.
-Y dime Sumika ¿en qué trabajas ahora? –¿por qué tenía que preguntar eso?
-Soy oficinista en una empresa.- Peor aún: ¿por qué contesto?
-¿oficinista? -Exclama- ¿empresa? Pero ¿qué carajos estás haciendo? – yo misma me lo pregunto
- Ganarme la vida, por supuesto.
-Pero ¡Tú eres una gran actriz! – dejé por la paz el teatro… pero no es algo que deba saber.
-Gracias, me halagas… pero decidí dejar la actuación.-dije muy apenada.
- ¡No, no y no! Esa mirada que veía cada que actuabas, me decía que lo disfrutabas ¡y en grande! ¡No puedes simplemente dejarlo!- Ahora me está regañando… ¿y por qué dejo que una desconocida me regañe de esa manera? ¡Ni a mi madre Q.E.P.D. se lo permitía!
-Pero ¿qué cosas dices? ¡No puedes venir a decirme estas cosas, es mi vida, no debería afectarte a ti!- ¡Por fin protesté! ¿quién se cree que es?
-Me afecta.
-¿cómo dices?
-Dije que me afecta. -Su rostro dolido confirma lo dicho. -Gracias a tu actuación pude asumir más libremente mi orientación, no me importaba que sólo fuera actuación… ustedes le dijeron al mundo cómo nos sentíamos.
-¿cómo "nos sentíamos"? ¿Acaso tu?
-Si. soy homosexual- dijo con una sonrisa. -O bollera, como prefieras llamarlo
-Yo también-dije sin pensar. Pero ¿por qué se lo estoy diciendo a una completa desconocida? Hay algo extraño en mí hoy. Debió ser la leche en mal estado de hoy por la mañana.
-¡Lo sabía!- dijo en un tono victorioso, casi como si hubiera ganado una apuesta.
-¿Lo sabías?- pregunté incrédula.
-Sip… eres una gran actriz, lo puedo ver, pero, eso no quitaba el hecho de que miraras de esa forma a la co-protagonista. Prácticamente te la estabas follando con la mirada- Me dejó helada con su respuesta.
Cambié el tema "disimuladamente", pero creo que ella sabía por qué lo había cambiado, así que me siguió el juego. Hablamos de todo, música, deportes, noticias recientes del mundo… hasta que ella notó que se hacía tarde.
No pregunten... yo ni había notado el tiempo. Por una vez en mi vida me olvidé de mí.
-Tengo que irme y hay un trabajín que tengo pendiente… me dio mucho gusto tener la oportunidad de platicar contigo, eres mejor persona de lo que me imaginé… ¿Podemos quedar otra vez para tomar un trago?-
-ok, déjame tu teléfono y nos ponemos de acuerdo.- acepté la invitación… algo tiene esta mujer para que pudiera saltar todas mis barreras.
Me dejó una tarjeta con su número telefónico y su e-mail… además de varias preguntas en mi cabeza: ¿Quién es ella? ¿de dónde salió? Y lo más importante: ¿Cómo es que fui capaz de soltarle tanto?
Si creen que tengo mente telenovelera... Claro que sí! Lo irán comprobando en los próximos capítulos.
Si son seguidores de esta serie, ya sea manga o anime, saben bien quien es Tomoe Hachizuka (y si apenas se iniciaron con SK, googleenlo)... aunque aquí le haré unos ligeros cambiecillos, ya se enterarán luego (wink, wink)
Gracias por leer. Y obvio cumplo mi promesa, así que desde el internet inalámbrico de mi escuela, llega para ustedes el décimo capítulo.
Gracias por sus comentarios!
