Un año después

Asomado a la puerta del dormitorio, Derek observaba embelesado cómo Emily acunaba a la pequeña Mia, mientras le leía el cuento de Alicia en el País de las Maravillas.

- ...Al instante Alicia había traspasado el espejo y se había dejado caer con suavidad en el salón de la casa del otro lado. Lo primero que hizo fue comprobar si ardía un fuego en la chimenea, y se sintió feliz al constatar que sí, y que se trataba de un fuego real, tan vivo y chispeante como el de la habitación que acababa de dejar atrás "Aquí estaré tan calentita como en la antigua habitación" pensó Alicia., "De hecho, aún más caliente porque no hay nadie que me regaño y me ordene alejarme del fuego. ¡Oh, qué divertido va a ser cuando me vean aquí a través del espejo y no puedan alcanzarme!"...- Susurraba con dulzura, entonando los diálogos del cuento, hasta que se detuvo cuando comprobó que se había dormido. Con sumo cuidado, la dejó en la cuna, arropándola con amor.

Cuando se incorporó, sintió las manos de Derek alrededor de su cintura. En el momento en que se dio la vuelta, la saludó con un beso en los labios.

- Buenas noches- Le dijo suavemente cuando al fin se aparto.

Emily le regaló su sonrisa por toda respuesta.

Derek se inclinó levemente sobre la pequeña para darle las buenas noches antes de salir juntos de la habitación.

Cerraron la puerta detrás de ellos, y antes de que ella se diera cuenta, la atrapó contra la misma.

- ¿Qué tal el caso?- Le preguntó ella, ignorando deliberadamente su expresión traviesa. Aún estaba de baja maternal, pero ya le habían estado dando vueltas a lo que harían cuando llegara el momento de incorporarse. Rossi había convencido a Strauss para que los mantuviera juntos mientras no interfiriera en su trabajo. Aún no tenían nada decidido, pero les tranquilizaba tener esa opción.

- Te eché de menos- Le contestó besándola en el cuello.

Ella le empujó suavemente, pero no consiguió moverlo ni un milímetro.

- No lo vamos a hacer aquí- Le regañó riendo suavemente.

Él se apartó un poco, arqueando una ceja.

- ¿Eso significa que lo vamos a hacer?- Preguntó con sonrisa perversa.

- No tienes remedio- Rió ella.

Derek sentía que su corazón saltaba un poquito cuando la oía reír. Y eso sucedía cada día más a menudo. Pensó que no le importaría escuchar aquel sonido durante el resto de su vida.

Repentinamente, su expresión cambió, tornándose extrañamente seria.

- Cásate conmigo- Le susurró clavando sus ojos en ella.

Emily casi se congeló. Abrió los ojos mientras sentía que su respiración se detenía durante unos segundos. Su corazón, sin embargo, galopaba bajo su pecho.

- Derek..., Ni siquiera nos hemos mudado..- Se excusó ella pensando en todas las reformas que aún quedaban por hacer en la casa familiar que habían comprado hacía sólo un mes.

- Cásate conmigo- Le repitió ignorando su argumento.

- No es algo en lo que debamos precipitarnos...- Volvió a justificarse sintiéndose cada vez más nerviosa ante aquellos ojos en los que no encontraba resquicio alguno de duda.

- Princesa, cásate conmigo- Le repitió por tercera vez rozando sus labios.

No supo si fue por su insistencia, por su expresión, o por aquel apodo, que no fue capaz de volver a negarse. Sus miedos habían desaparecido y sintió que por fin, ella también podría tener su final feliz de cuento.

- Sí- Dijo ella simplemente, ruborizándose de forma inmediata.

El pacto quedó sellado con un beso de amor verdadero.

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FIN