Hola a todos! gracias por sus comentarios! me parece que no hay nada que responder XD bueno, había escrito algo aqui pero la pagina se cayó y no lo recuerdo todo (T.T) así que corta de inspiración para decir hola diré que lamento la tardanza pero que este cap es bastante más largo y por eso tardé mucho n.n espero la espera les haya valido la pena!

Y bueno, ,me ha gustado mucho jugar con ustedes, por ahí hemos llorado y reído en unas cuantas ocasiones XD

A leer! al fin este fick pasará a ser the truely rated M XD

n.n.n.n. .n.n.n.n.n. .n.n.n.n.n.n.n. .n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.n.

Capítulo 10: Mañana empieza hoy…

Caitlyn POV

-Lo siento… sí, lo siento… no, le prometo que no tiene ni un rasguño… okey, gracias por no demandarme…

Yo me aguantaba la risa bajo una cara de póker total, cruzada de brazos y asintiendo mientras el vecino del auto deportivo seguía gritándole a mi compañera, ayer la había dejado metida en la red que le había disparado hasta que me había prometido devolver personalmente las llaves y no hacer otra de sus misiones ninja para ir a dejarlas de vuelta al apartamento sin que la notaran, al menos me las había arreglado para que no nos demandaran borrando tres multas a nombre del coche, aparentemente su hijo también se salía con la suya .

Tan pronto como nos fuimos a Vi se le fueron todos los arrepentimientos, nada más el vecino cerró la puerta y ella ya estaba sonriendo.

-Eres incorregible.-bromeé.

-Gracias. ¿Nos vamos?

Asentí, pero antes de que se diera la vuelta le tomé del codo para que mi mirara.

-Pero como no me hagas caso hoy te dejo esposada a la cama.

Creo que me salió el tiro por la culata, porque ella levantó una de las comisuras de sus labios, sonriendo como solo ella sabía, y cerró ligeramente los párpados alzando el mentón.

-Creo que me portaré mal hoy.-susurró con un peculiar tono de voz.

Entonces caí en la cuenta de lo que había dicho y mi cara se calentó, avergonzada.

-¡Por tu herida, Vi, no por cualquier otra-!

-Sí, sí, lo que digas, Cupcake. Estaré esperando que me esposes.

Se rió de mí con una voz… adecuada a su frase guiñándome un ojo, y caminó hacia el estacionamiento poniéndose sus guanteletes. Yo solo suspiré acomodando mi rifle.

Iba a ser una día curioso, oh sí, curioso.

Tenía agendado mucho trabajo después de tirar todo por la borda desde el accidente, esa noche. Mi agenda incluía papeleo acumulado, patrullaje, inspección de casos, revisión de escena del crimen y una reunión con una de las pocas personas que estaba por sobre mí, el alcalde de la ciudad. Era extraño que me hubiese pedido una hora para charlar de asuntos importantes, según él.

-Vi, céntrate.

-Hug, sí, ya lo hago…

Me había prometido hacer lo que le dijese a cambio de poder ir a trabajar y no quedarse en casa, y ahora estaba ayudándome con formularios y reportes menores que debían timbrarse e inspeccionarse, ni qué decir que su concentración había durado menos de cuarenta y cinco minutos y eso era bromear, con suerte habían sido quince minutos.

Cuando terminé mi parte me dediqué a mirarla, sonreía cada vez que ella hacía una mueca al leer algo, alguna palabra que no entendía y que no se molestaba en preguntarme qué significaba, o cuando su mirada se desviaba, y por tanto su atención, y segundos después sacudía la cabeza y miraba fijamente los papeles.

No se percató de cuando me levanté y caminé hacia su lado, ella estaba sentada en una de las sillas delante de mi escritorio ''Tengo que comprar uno para ella'' pensé, acaricié su mejilla quitándole el papel con suavidad y dejándolo en la mesa, sin soltar su rostro me puse frente a ella y me senté sobre sus piernas con mis brazos en candado en torno a su cuello mientras me miraba sonrojada y tragando saliva; ella podía hacer todas las bromas que quisiese referentes al sexo y a nosotras, mucho o poco subidas de tono o muy o poco explícitas, pero a la hora de los cabos… estaba bastante segura de que era inexperta en… los hechos, aun más después de lo que me había contado aquella tarde, no tenía que preguntarle para saber que de seguro aquel hombre era el último que la había tocado, y desde entonces nadie más, se había cerrado a esa posibilidad por completo y ahora que la tenía en frente no sabía qué hacer exactamente con ella… bueno, para eso estaba yo, al menos algo podría enseñarle cuando se diese la oportunidad de amarnos en el acto, yo solo deseaba entregarle el cariño que no le habían entregado, ni sus padres, ni sus supuestos amigos, ni nadie… yo quería ser quien curase esa herida.

Y para comenzar no estaba nada mal un beso, sus labios inexpertos pero increíblemente dulces contra los míos, un suspiro al profundizarlo, saboreando su boca y su lengua, sus dedos tiernos pero demandantes contra mi cuello mientras la atraía con los míos aferrando su cabello salvaje, despeinándola más.

Antes de separarme ella se robó tres pequeñas caricias de mis labios, la abracé suspirando contra su pecho, sus brazos fuertes a mi alrededor haciéndome sentir segura.

Cuando el oficial Tom la había traído en su patrulla y ella había notado mi presencia… había estado a punto de correr a sus brazos, pero la ira me había cegado por completo.

Era la última vez que no escuchaba lo que tenía que decir primero. En fin, había sido horrible, todas esas horas llenas de angustia, angustia por su salud, angustia porque a nadie parecía importarle lo suficiente, me miraban como si estuviese loca. Yo amaba… amo a esta rebelde violenta y desordenada, no es cuestión de tiempo, sí, estábamos saliendo desde hacía poco, pero nuestra relación llevaba cultivándose durante muchos años, ella siempre había estado presente ahí y yo sabía que era una persona única e inigualable… para bien o para mal.

-Hey, tenemos unas escenas del crimen que ver… pero tendrás que seguir todas mis órdenes si quieres que te deje ir. No vas a perseguir a nadie o te dispararé una red y no te dejaré salir hasta que termine nuestro turno.

-Podrías convencerme con otro de esos…

Sugirió, con su sonrisa de lobo, yo me mordí el labio y se lo negué, si tienes demasiado de lo bueno termina aburriendo… aunque no, era por meramente jugar con ella, hacerla desearlo, sí, eso funcionaba bien con Vi, desafío y recompensa, jugar mi juego y ver cómo reaccionaba.

Así que la tenté acercando mi boca a la suya, pero antes de que nuestros labios se tocaran me retiré sonriendo y me puse de pie para tomar mi rifle y ponerme el sombrero.

Su cara de cachorro amurrado aun presente en su rostro mientras me seguía.

-Tendrás que ganártelo.-la provoqué, por su sonrisa supuse que se lo iba a tomar en serio. A veces de verdad parecía un cachorrito, siguiéndome a todas partes.

La escena del crimen a la que nos enfrentábamos era de lo más anormal, ambas nos quedamos mirando la tienda de joyas sin saber muy bien qué hacer, Vi escrutaba el material rosa de cerca pero sin tocarlo, hasta que finalmente lo pinchó con el índice metálico del guante.

-¿Y usted dice que apareció así después de la hora de almuerzo, no vio nada sospechoso?

-Así es Sheriff, volví y mi tienda estaba así ¡llena hasta el techo con esa cosa rosada!

No había mejor descripción, el espacio estaba atiborrado sin dejar ni un espacio de aire con el algodón rosa.

-¡Hey, es algodón de azúcar!

Miré a mi compañera con un tick en el ojo mientras ella sonreía inocentemente masticando esa cosa, tenía abrazada una gran nube entre sus guantes y brazos ¿no la miraba tres segundos cerca de una sustancia desconocida y se le ocurría probarla?

-¡Vi, suelta eso!

-Pero si solo es… -la miré seriamente-dulce… -fruncí más el ceño-inofensivo… hag.

Soltó la brazada de algodón que tenía entre sus brazos, me acerqué para quitar una mota pegada en su cabello.

-La forma más fácil de sacarla es comiéndola.-apuntó.-solo eso.

-¿Quién habría podido hacer algo así sin que, uno, nadie lo notara, y dos, por qué?

-No lo sé, usted es la sheriff.

Asentí al señor bajito de la tienda y suspiré.

Vi tocó mi hombro dos veces.

-Estoy tratando de pensar.-reclamé, sin mirarla, ella volvió a insistir y yo levanté la mirada, ella señaló la pared lateral del edificio, ambas nos lo quedamos mirando sin saber muy bien cómo reaccionar. Estaba más que claro, estaba escrito para nosotras:

''Jinx estuvo aquí.

PD: ¿de vuelta al juego Manazas?''

-Voy a triturarle los huesos por hacer que le deba dos.

Dijo mi compañera golpeando la palma de su mano mecánica con el puño de la otra.

-¿Cómo así?-pregunté.

-Me sacó del edificio en llamas, aunque técnicamente me tiré sobre el lanzacohetes, y luego me vendó para que no me desangrara. La odio.

Sonreí y le palpé la cabeza, quería más bien decir que le pegaba en su gran orgullo.

Lo peor de todo fue que después de retirar el desastre notamos que no faltaba ni una pieza de metal ni gemas.

Después de almorzar tuve que regresar a mi oficina para hablar con el alcalde, el hombre nos proporcionaba mucho, claro, por parte de toda la ciudad a través de él, fondos incluidos y hasta patrullas nuevas. Así que le debíamos el favor de escuchar si tenía que decir algo.

El calvo y regordete hombre se sentó del otro lado de mi escritorio. La charla partió con las típicas cortesías y formalidades hasta que el hombre estuvo lo suficientemente cómodo para hablar de nuestro departamento, no le presté mucha atención, sabía perfectamente por la forma en la que arrugaba su pañuelo que no estaba hablando del tema que realmente quería tocar, así que cuando finalmente se puso serio yo también.

-Escuche, Sheriff… sé que no tengo autoridad aquí, pero bueno, llegó el recibo de su departamento otra vez y… muchos de mis concejeros no están demasiado felices.

Estuve a punto de mostrar demasiado interés en un gesto, pero logré contenerme y seguí con mi cara de póker.

-Estuvieron indagando en el asunto y todo parece tener con cierta oficial nueva con antecedentes crim-…

-Oficial Vi.

-Sí, y bueno, siguieron indagando y nos topamos con que además de generar mucho daño colateral también ha puesto en riesgo ciertas misiones importantes y la seguridad de su equipo, además de que no parece tener ningún tipo de interacción con el resto de las fuerzas de policía. Cuando la dejaron salir de prisión para unirse a la comisaría ciertamente quedamos todos algo desconcertados… no estamos seguros de que sea la mejor decisión. Ella es una inadaptada social ciertamente peligrosa y violenta, solo velamos por su seguridad. Además, usted está pagando parte de esto con su salario.

Mierda, mierda, mierda. ¿Qué demonios hago ahora? Tranquila, piensa rápido… todo esto solo se complica con nuestra relación, si ellos se enteran de que estamos vinculándonos… más allá del trabajo… toda respuesta que de aquí podría quedar invalidada… veamos, debo argumentar fuera de prejuicio alguno.

-¿Hay algún otro problema con ella? sí, es destructiva, pero aunque sus métodos son poco… usuales, sí son efectivos. Además, con una criminal clase A suelta en la ciudad necesitamos de todo el ingenio para lograrlo. Vi fue una mente criminal, nos evitó durante muchos años y ahora está de nuestra parte, lo que ha resultado ser increíblemente conveniente, el ranking de antisociales ha disminuido considerablemente desde que obtuvimos su ayuda, creo que eso justifica un poco de daño colateral.

-Bueno, sí… pero ahí está lo que nos preocupa ¿está realmente de nuestro lado?

Me sentí ultrajada.

-Está bajo mi supervisión y en este tiempo solo ha demostrado que va en serio. No tengo razones para desconfiar de ella; y el hecho de que no se lleve bien con sus compañeros es bastante simple y no tiene que ver con intenciones ocultas, muy pocas personas están dispuestas a darle una oportunidad, como ex criminal en un edificio lleno de policías era de esperarse. Me cuesta lamentar la cifra que haya costado llenar la prisión. Hablaré con ella de todas formas.

-Está bien, con eso me conformo, lamento venir a incordiarla con estas cosas.

Mi grúa de demoliciones sin caja de controles apareció cuando el alcalde estaba yéndose, le dedicó una mirada curiosa y cuando se fue lo miró de arriba abajo.

-Un ricachón importante ¿me equivoco?

Uf, terreno difícil al asecho. Vi parecía despreciar a casi todo aquel que tuviese… ¿cómo lo decía? ''bañeras de dinero por hacer una mierda'' sí, más o menos así. No se lo había mencionado, pero mi propia familia había sido muy acomodada, bueno, ella debía saberlo ya, mi acento era común en el barrio adinerado de Piltóver, lo que a veces me pateaba.

-El alcalde.

-Ja ¿y qué quería?

-Hablar, ver cómo van las cosas… rutina.

Bufó y se sentó con los pies en la silla contraria, dejó una bandeja de cupcakes en el escritorio, ella tomó uno con sus guanteletes y se lo quedó mirando durante varios minutos en completo silencio, algo andaba mal.

-Lo siento.

Murmuró, fruncí el ceño.

-No quiero causarte problemas.

La miré expectante ¿había escuchado?

-No pretendía husmear, solo vine y… bueno ''salir de prisión'' ''inadaptada social'' y ''pagando con tu salario'' captaron bastante mi atención.

-Vi, escucha.-ella no me miró y volví a repetir su nombre, nada, entonces me levanté y me acuclillé a su lado para tratar de captar su mirada gacha, estuve a punto de saltar cuando vi una lágrima en su mejilla.

-Nadie confía en mí, no importa lo que haga, todos desean verme en la cárcel. No les importo.

-Yo confío en ti, y a mí me importas.

-Pero solo te causo problemas. ¿Por qué no me dijiste que cada vez que arruino algo lo pagas tú?

-Te recuerdo que me salvaste de recibir un cohete.

Ella no dijo nada, decidida me levanté un poco y tomé sus mejillas con mis manos.

-Eres mi compañera, mi refuerzo alocado y rebelde que hace lo necesario para patear a los chicos malos, y te amo tal y como estás ¿necesitas mucho más?

Ella me dio una pequeña sonrisa negando.

-Hoy seguí tus órdenes –dijo con mucho mejor tono-¿me gané otro…?

No le dejé terminar y me apropié de sus labios.

Fueron dos semanas extrañas.

Jinx continuó haciendo surgir nuevos casos que nos desconcertaban a todos, a todos excepto a Vi, que simplemente se encogía de hombros y lo resolvía con un simple ''Está loca, y es Jinx ¿qué esperabas?'' pues era cierto, desde el incidente del algodón de azúcar hasta hoy noche cuando había tenido que sacar mi rifle de tranquilizantes para anestesiar a una horda de animales del zoológico que había dejado salir… incluyendo a un enorme rinoceronte lleno de spray fluorescente.

Piltóver estaba en peligro, al no poder atraparla o derribarla los maleantes que habíamos ''convencido'' de que no era buena idea anidarse aquí estaban regresando a sus fechorías.

Al menos las empresas inmobiliarias estaban ganando algo de dinero reconstruyendo.

Vi se removió a mi lado en sueños, acomodándose mejor contra mí y murmurando un muy bajito ''Cupcake'' entre labios, sonreí y le quité un mechón del rostro, solo podía apreciar su silueta gracias a la poca luz de luna que entraba por la cortina; recordando el día después del edificio en llamas, el anterior le había rogado quedarse conmigo cuando habíamos vuelto a casa y al siguiente no sabía qué esperar, pero tras el duro día con los ataques de Jinx y lo que había escuchado del alcalde me había decidido a que no estaba nada mal dar otro paso, así que al no venir ella yo me había deslizado en su cama ante su sorpresa, acomodándome entre sus brazos y dándole un beso de buenas noches sin que alcanzase ''como si quisiese'' a protestar; desde entonces dormíamos juntas, alternando las habitaciones.

Y me encantaba.

Me encantaba sentir sus brazos a mi alrededor, me encantaba sentir su cálido cuerpo junto al mío, y despertar por la mañana viendo su rostro totalmente relajado… aunque bueno, la guerra de despertarla continuaba intacta, cielos, no había forma, ya no sabía qué otra cosa hacer para levantarla sin establecer estado de emergencia.

Ella era tan dulce… sí, la mayoría me miraría con cara de que estoy loca si se los dijese, pero ellos no la conocían, solo la miraban por sobre el hombro y notaban a la chica violenta, mal hablada, vestida raro, con tatuajes de pandillera que abusaba de ''los pobres criminales'' pero esa era solo su coraza, la caparazón que se había forjado con los años. Por dentro, aunque ella no lo admitiría jamás, era todo lo contrario. Después de enterarse gracias al alcalde de que parte de mi sueldo iba a pagar reparaciones, después de todo ella estaba bajo mi protección, ella había dejado más de la mitad de su siguiente paga en la mesa del teléfono sin decir ni una palabra, con las cartas de las cuentas debajo; el resto lo usaba en cuatro cosas: refacciones nuevas para sus guantes y armadura, comida chatarra y bebidas, pagarse el gimnasio al que le había instado a ir y que le había quedado gustando y por último y muy curiosamente, en mí, era un poco tonto hablar de citas cuando vivíamos juntas… y ahora también que dormíamos juntas, pero bueno, eran eso.

Otro fin de semana, otro día y medio que íbamos a pasar juntas sin tener que trabajar. Cuando sonó el despertador para la jornada de la mañana de sábado bostecé y me senté en la cama, a mi lado mi boxeadora seguía acurrucada como si no hubiese sonado nada, sacudí ligeramente sus hombros consiguiendo que se removiera y se diera vuelta, seguí insistiendo, susurrando su nombre mientras la movía desde el torso.

-Cinco minutos más…

Murmuró.

-Así que estabas despierta, no me hagas traer el vaso de nuevo.

-Humm… no… si me voy a duchar más rato…

Me crucé de brazos y con un asentimiento de conformidad me acomodé y la tiré de la cama: resultado positivo… a medias.

-Ahora no me pienso mover.-murmuró, mirándome con un solo ojos abierto y acurrucada a la almohada en el piso.

-No te hornearé cupcakes hoy si no te levantas-dije con tono tentador, ella abrió los ojos y se puso de pie.

-¡Gané la ducha!

Sonreí.

Así que me puse a preparar una lata de cupcakes cuando noté que me faltaban algunos ingredientes ''bueno, serán brownies entonces, seguro que a Vi le encantan''

-Veamos, 250 grs de mantequilla, 140 grs de chocolate en barra, 4 huevos, 250 grs de azucar, 120 grs de harina con levadura, 2 cucharaditas de esencia de vainilla ''adoro la vainilla'' 1 de polvos de hornear y chocolate en polvo a gusto... sip, esto se ve bien.

Estaba comenzando cuando Vi me abrazó por detrás y asomó la cabeza en mi hombro.

-Lo siento, me faltaban ingredientes.. así que te prepararé brownies de chocolate.

-¿Qué son esos?¿cómo se hacen? aunque seguro que cocinándolos tú son riquísimos.

Sonreí batiendo la mantequilla.

-Muy sencillo, primero derrites el chocolate y la mantequilla en un bol, luego agregas el azucar y los huevos, el chocolate en polvo, la vainilla, el harina y los polvos de hornear. Después simplemente lo horneas en un recipiente enmantequillado a 170°C duante unos 20 minutos. ¡walá! delicioso brownies para comer con helado de vainilla.

Ella probó la mezcla cruda y me dio su ''humm'' de aprobación.

La mañana estuvo tranquila… hasta que me llegó por radio un comunicado de uno de mis agentes en patrulla.

-¿Jinx?

Preguntó Vi a mi lado, negué con la cabeza y respondí que íbamos en camino, nos levantamos y caminamos hacia el auto.

-No, esto no se trata de Jinx.

No le di más detalles, no me había gustado nada de nada el reporte.

Cuando llegamos a la escena del crimen nos bajamos de la patrulla y caminamos lentamente hasta quedar frente a la pared. A mi lado Vi tenía los puños tan apretados que a pesar de ser una máquina temí que se rompieran, su ceño estaba por completo fruncido, desde hacía tiempo que no veía esa mirada asesina en sus ojos, loca de rabia, tan tensa que era palpable en el aire, un enojo que ni siquiera había usado contra mí cuando la perseguía en el pasado, estaba por poner una mano en su hombro, entre las placas de armadura para que pudiese palpar su piel y calmarla cuando su voz fría me detuvo.

-Voy a matarlos. Como se atrevan a mostrar sus caras, voy a aplastarlos contra el piso hasta que se revienten.

Y yo sabía que iba en serio. Acaricié su hombro esta vez.

Había pasado un buen tiempo desde el arresto en la fábrica, y como no había ocurrido nada habíamos abandonado al guardaespaldas y la patrulla que vigilaba nuestra cuadra.

Aquí estaban los hechos, los criminales no olvidan pronto. El muñeco quemado y salpicado de rojo, aunque quizás era sangre de verdad, una… muy gráfica imitación de un cuerpo descuartizado con mi ropa, o al menos eso era lo que representaba, cualquier habría reconocido el sombrero y la imitación del rifle.

-No dejaré que te hagan daño.-dijo seria, volteándose a verme, sus cejas casi se chocaban-los encontraré primero.

-Encontraremos, querrás decir. Me temo que ellos saben lo que hacen, estuve pensándolo mucho ¿y sabes qué terminé por entender?

-¿Qué cosa?

-¿Sabes por qué te apuñalaron?

-Dices ¿en vez de volarme los sesos como pensé que harían?

-Sí, bueno, es bastante simple en realidad, una bala es muchísimo más fácil de rastrear que un puñal. Por eso se nos ha hecho tan difícil seguirles la pista. Te apuesto que aquí no dejaron ninguna tampoco.

-Pues vamos a la cárcel y tengamos una pequeña charla con la perra que quiere vernos muertas. Voy a hablar con ella encantada.

-No, terminantemente no. Si vamos solo estamos demostrando que estamos inquietas, y tampoco puedo dejarte ir a sacarle las respuestas a puñetazos. También va a negar cualquier vínculo con esto, y nosotras no tenemos cómo comprobarlo tampoco.

-Tú lo escuchaste, en la radio, dijo claro como el agua que ''Kate te manda esto'' antes de apuñalarme.

-Lamentablemente son pruebas insuficientes, y el registro no quedó grabado.

-Uhg… ¿entonces solo debemos esperar a que traten de asesinarte?

-Supongo que sí.

-No me gusta ese plan.-murmuró amurrada-no te voy a quitar el ojo de encima.

-Estás hablando con una francotiradora, así que tenemos cuatro ojos para mantenernos a salvo.

Su mirada se suavizó hasta lo increíble y me mostró una de preocupación, miró de reojo a los otros tres oficiales que escribían el reporte y como muestra de cercanía tomó mi antebrazo con un solo dedo.

-Yo no los vi hasta que fue muy tarde… Cait… si algo te pasa yo…

-Tranquila, resolveremos esto juntas.-apreté su brazo ahí justo donde terminaba el guantelete, a tres dedos del codo, le sonreí y caminé hacia los oficiales.

-llamen al equipo de investigación y que limpien esto, que la prensa ni le ponga un ojo encima.

-¿Qué otras medidas debemos tomar, Sheriff?

-No quiero hacer notar que estamos en alerta, designaré a alguien encubierto para cubrirnos las espaldas. Si encuentran algo sospechoso llámenme.

-Entendido.

Vi estaba nerviosa y yo odié al terrorista que nos perseguía por ello, al menos pude distraerla yendo al gimnasio con ella. Una vez cambiadas por ropa deportiva yo me puse a trotar en la máquina, ella, después de correr en la caminadora unos diez kilómetros sin que pareciera incomodarle ni un músculo se fue a levantar unas cuantas pesas, y como no, primero para reírse de mí en broma y luego para alardear que podía levantar más peso que varios de los presentes, mi egocéntrica y orgullosa guerrera en su terreno.

-¿Cuánto peso pueden levantar tus guanteletes? Digo, diste vuelta tres camiones pesados como si fueran hojas.

-Mmm… más o menos cuatro o cinco toneladas.

-Vaya-la miré asombrada-eso explica que las paredes se deshagan. ¿Y sin ellos?

-Bueno… aquí hay cien.

-Eres fuerte-apunté, ella me sonrió de forma amistosa.

-¿Quieres verme borrar sonrisas?

-Si eso te hace feliz…

-Lo que sea para impresionar a mi chica.-me guiñó un ojo.

Con eso dejó las pesas y se subió al ring de lucha que tenía el gimnasio de un salto, a su alrededor la animaron mientras se ponían en rededor para mirar, ella atrapó dos guantes rojos que le lanzaron y se los puso sobre los vendajes que solía llevar puestos, rechazó los protectores, como no, eso cubriría sus músculos de los que teníamos buena vista gracias a la camisa de tiras blanca que llevaba. Me senté cerca para ver mejor a mi animada compañera. Tenía una buena cuota de espectadores y eso era bastante curioso.

-Vamos no sean cobardes, suban aquí, esta chica no pide compasión.

Retó.

-La semana pasada barrió el piso con todos-murmuró en mi oído un hombre que quería verla luchar-pero hoy hay carne fresca.

Los chicos animaron a subir a uno, no le ganaba en estatura a Vi, aunque bien, ella era bastante alta, al menos se veía entrenado. Sentí un poco de lástima cuando mi terroncito de azúcar puso sus puños en posición, saltando ágilmente sobre los talones con una mirada de diversión absoluta, la típica sonrisa de sus labios que me decía que iba a ser pan comido.

-Pero no quiero golpear a una chica.-se quejó, cuando tocaron la campana no le duró mucho.

El pobre sucumbió en el piso de cinco golpes, un izquierdazo en la cara, seguido de otro con el derecho, puñetazo en el pecho, luego al estómago con la izquierda y lo mandó a volar al piso con un gancho de derecha en la mandíbula, saltando con los brazos arriba entre vítores, ni los protectores le iban a salvar de los moretones a ese pobre.

-¡El que sigue!

Todos dieron un paso atrás excepto yo que me quedé sentada.

-Vamos, vengan de a dos si quieren, no tengo problemas.

Eso pareció convencerlos, porque dos saltaron las cuerdas, Vi solo se veía más entretenida mientras continuaba con sus saltitos. Barrió el piso de nuevo, apenas imaginaba lo que era recibir uno de sus golpes, más de cien kilos de presión si se esforzaba, y con sus guantes… no entendía cómo no reducía los cuerpos a polvo.

-¡De a tres!

Les retó con creciente entusiasmo, para mi no era sorpresa, era alguien a quien le encantaban los números disparejos; esta vez subieron tres hombre más rudos, con más músculo y testosterona.

Vi subió la guardia saltando y al sonar la campana desplegó una serie de fintas cuidando de no quedar encerrada en medio, disparó los puños como resortes rompiendo las guardias de sus oponentes, pegando al tórax cuando ellos trataban de cubrir sus caras, uno de ellos logró darle un gancho en el costado que la hizo saltar, reculó un par de pasos ligeramente inclinada sin dejar de sonreír y volvió a cargar con todo. El primero cayó al piso poco después, y luego de que le conectaran unos cuantos golpes ella los abatió, se ganó el aplauso.

Cuando se cansó de alardear fue hacia mí sin bajar del cuadrilátero.

Me dio su sonrisa de niña traviesa, a ojos cerrados.

-Choca esos cinco, Cupcake.

Se los di y ella comenzó a bajar.

-No tan rápido, me toca a mí.

A mi alrededor callaron, Vi se me quedó mirando insegura.

Yo solo me levanté y subí con agilidad.

-No quiero golpearte.-dijo-ni siquiera voy a intentarlo.

-Oh ¿la gran y poderosa Vi tiene miedo de estos cupcakes?

-Sabes que no es eso-reclamó, pero yo seguí provocándola.

-¿Temes que te venza?

-Hag, está bien, está bien.

Cuando me pasaron los guantes ella me los quitó y los arrojó lejos.

-Te daría los mis guanteletes pero dudo que aun así lo logres.-se bufó, muy bien, si así lo deseaba…

Levanté mi guardia y ella también, nos quedamos mirando fijamente, había dejado de sonreír y yo estaba seria también, necesitaba concentrarme. Cuando sonó la campana no me moví y a mi alrededor todo estaba en silencio, a la expectativa, Vi avanzó lanzando su brazo derecho hacia mí, no iba a mi cara, sino derecho a mi guardia… sonreí.

-¿Ah?

Dijo ella.

-¿¡Ah?!

Exclamó la audiencia.

Me reí entre labios y le palmeé la cabeza.

-Gané.

-¿Qué, cómo…?

-Estás tocando la lona ¿eso no significa que gané?

-¡Eso ni siquiera fue boxeo! De hecho ni siquiera sabía que supieras artes marciales.

Se quejó, en parte tenía razón.

-Nadie dijo que no podía usar otras técnicas.

Me mofé y le ofrecí la mano. Había sido todo en una fracción de segundo. Como francotiradora la mayor parte de la gente tendía a pensar que yo debía ser un blanco de corta distancia muy fácil, y habían tenido razón hasta que me había encargado de ese punto ciego con artes marciales ofensivas y defensivas, había utilizado la fuerza de Vi para hacer que su propio impulso la tirara al piso de espaldas satisfactoriamente.

Ella levantó una ceja y aceptó mi mano, aunque casi me tira al piso.

Ni que comentar que la audiencia estaba atónita, y que después de bajar tuve que rechazar varios números de teléfono y botellas de agua, solo acepté la de ella.

-Eres más lista que yo, te lo concedo.-dijo mientras secaba su cabello en las duchas, a esa hora éramos las únicas mujeres así que estábamos solas.

-Quizás un poco más astuta. No todo es fuerza bruta.

-Pero a mí me gusta así.

Sonreí y mordiéndome el labio la envolví en mis brazos por detrás.

-Hamm…. ¿Cait?

Ignoré su rubor y masajeé uno de sus brazos.

-Mi fuerte defensora-ronroneé en su oído, apretando ligeramente sus músculos-¿qué más tiene para mostrar mi guerrera?

La reté con voz seductora, ella se quedó en blanco y yo hundí los dedos en sus hombros, la toalla que cubría su torso me permitía ver parte de su espalda, no era primera vez que las veía pero… las cicatrices siempre me causaban escalofríos, se extendían de todos los tamaños y formas, por sus brazos y su torso, cuánto debían haberle dolido. Me estiré al máximo para besar su mandíbula y me retiré dando otro beso entre sus escápulas, justo donde una de las marcas estaba ya tatuada en su piel, no quería seguir incomodándola.

De camino a casa Vi estaba inusualmente callada, la miré de reojo para ver qué podía descubrir, ella miraba distraídamente una pieza móvil de su guantelete derecho, pistas, primero, no me estaba mirando ni a mí ni hacia afuera, algo le molestaba, no estaba meramente pensando, segundo, tenía una ligera mueca en los labios que confirmaba lo anterior, tercero, debía de ser algo personal si no me lo había dicho, Vi no era de reservarse comentarios tuviesen el efecto que tuviesen a su alrededor.

-¿Qué es lo que te molesta?

Finalmente pregunté.

-¿Ah, molesta, yo, qué? No para nada.

-Vi, sabes que puedes decirme lo que necesites.

-No tengo nada que decir.-negó, cruzando los brazos, lo que quería decir que sí.

-¿Y por qué estás a la defensiva entonces?

-No estoy a la defensiva.-gruñó.

-Que sí.

-Nop.

-¡Vi!

-¡Hag! Sí, de acuerdo, señorita detective, pero… pero no quiero decirlo.

-Está bien.

Aseguré, ella no replicó durante unos segundos y luego se llevó las manos a la cabeza, algo divertido con sus guanteletes puestos. Oh sí, la psicología inversa es maravillosa.

Pasábamos por las calles despejadas de tránsito y era hermoso, aunque el día estaba nublado y hacía algo de frío.

-¡No, no está bien! Mira, solo me da vergüenza y ya, no me hagas decírtelo.

-¿Tiene algo que ver con el contacto físico?

-¿¡Pero cómo…!?

-Lo supuse, te pusiste así desde que te abracé ¿no te agrada que lo haga?

-¿Qué? No, claro que me gusta, es solo que…. Ya sabes… yo no..

-No sabes cómo responder.

-¿Me dejarías terminar a mí? ¡Y por qué demonios preguntas si ya sabes la respuesta!

-Porque si no lo dices te dejas el peso para ti sola, y no es bueno.

-Mira, la cosa es que- ¡Mierda!

Saltamos en nuestros asientos y por mera reacción giré el manubrio, haciendo que el coche derrapara hasta casi perder el control, Vi me ayudó a sostener el manubrio hasta que retomé el curso.

-¡Acelera!

Y pisé a fondo el pedal.

-¿Estás bien?

Un segundo agujero se abrió en el parabrisas dejando una red de vidrio roto que no me ayudaba mucho a ver por dónde iba.

-¡Métete por la otra calle, rápido!

Maniobré como nunca en mi vida, sentí un tercer disparo perforar el techo.

-¡Toma el volante!

-¡¿Pero cómo demonios quieres que haga eso?!

-¡SOLO TÓMALO!

Grité, ella lo agarró y me las arreglé para no soltar el pedal hasta que ella lo pisó, me pasé como pude hacia el otro asiento, y logramos todo eso sin chocar contra un poste de luz; tomé el rifle y abrí la ventanilla del techo, asomé mi mira telescópica y me puse a observar.

-No asomes la cabeza.

-A juzgar por el ángulo de los disparos y las vueltas que tomamos… bingo, lombriz en la mira.

-¡Pues dispárale y no falles!

Urgió cuando otro disparo hizo que una de las ruedas explotara, nos sacudimos en lo que Vi lograba retomar el control.

- Objetivo marcado.-susurré.

Apunté, respiré, dejé de hacerlo, jalé el gatillo. As en el hoyo.

-¿Yo, fallar? Ni por error.

Volví a sentarme y me puse el cinturón, Vi maniobraba de una forma increíble, no me podía creer que no estuviésemos volcados.

-Esos malditos hijos de puta se tardaron menos de lo que esperaba.

-Vi ¿qué te dije de la palabra con p en presencia?

-¡Y un carajo, nos están disparando!

-No creo que siga respirando. Detén el auto, vas a matarnos antes que ellos.

-¿Y cómo sabes si estaba solo? Ni loca voy a dejar que te bajes para que te agujereen la cabeza.

La verdad tenía razón, y para variar uno de los disparos se había encargado de asesinar nuestra radio.

Media hora después de dar al menos ochocientas vueltas de aquí para allá en lo que parecía un programa de autos del infierno terminamos en las cercanías del barrio bajo, Vi estacionó la patrulla en un abrir y cerrar de ojos metida dentro de un garaje, se bajó corriendo y jaló de mí para hacer lo mismo.

-¿Vi?

-¡Cuide el coche un rato Tomson!

El hombre que estaba en la escalera fumando, un anciano. Vi me tomó sorpresivamente y me cargó sobre su hombro, alcancé a ver al abuelo asintiendo. Vi corría afirmándome con una mano increíblemente rápido, considerando que me llevaba encima.

-¡Vi! ¿por qué nos trajiste aquí?

No obtuve ninguna respuesta, ella solo continuó corriendo hasta que llegamos a un callejón lleno de basura, oscuro y a sospechar por la disposición de las cajas donde había dormido alguien, despegó una tapa del suelo que no dejaba ver nada hacia abajo y prácticamente me tiró dentro y me recogió tras saltar y poner la tapa en su lugar, volviendo a agarrarme como si fuera un costal de patatas sobre su hombro ante mis quejas.

-¡Vi, para de una vez y dime a dónde vamos! ¡ya bájame!

-No deberías correr.

-¿Y por qué no, si se puede saber, soy demasiado lenta?

-No, idiota, te rozó una bala en la pierna y ni te diste cuenta.

Parpadeé sorprendida y me focalicé en mis piernas, que desde ahí no veía, entonces sentí el ardor.

Vi tocaba de vez en cuando puntos de pintura vieja y desvaída de color amarillo en las paredes, alumbrados gracias a mi linterna, parecía estar segura de a dónde iba.

-¿Esas son tus marcas?

-Sí. Pero ya no recuerdo este lugar de memoria, solo sé que estamos muy cerca.

Vi ya estaba jadeando, pero se veía tan alterada que no hubo caso con tratar de que parase a tomar un respiro y simplemente continuó adentrándose en ese cavernoso lugar donde sus pasos hacían ecos y se escuchaba el murmullo de las gotas de agua.

Cuando finalmente me bajó empujó una gran roca circular y me dio empujoncitos para entrar, el lugar en el que estábamos era diferente del resto del camino, pero solo veía lo que la linterna me mostraba.

-Nadie debe haber descubierto esto aun, estamos a salvo aquí.

Resopló y haciéndome a un lado comenzó a correr la roca circular tapando la entrada, estaba completamente oscuro de no ser por mi linterna… que me quitó al instante siguiente.

-No es que sea claustrofóbica ni nada, pero no sé cuánto tiempo pueda estar sumergida en la oscuridad.

-A eso iba.

Dijo con tono cortante, no era algo común en ella, en lo absoluto. Alumbró hacia el techo y de repente rayos de luz cayeron desde el cielo iluminando mejor la estancia, ella apagó la linterna y me la entregó.

-¿De dónde viene la luz?-vi una cadenita que colgaba del techo.

-De afuera, es un sistema de reflexión que instalé, aun funciona.

Explicó sin dejar de moverse, estaba rebuscando entre todas las cosas que habían, sacudiendo mantas y abriendo cajas a la velocidad del rayo.

Era un sitio curioso, no muy grande, de unos cinco por cinco metros, quizás un poco más, y había muchas cosas, un viejo sillón y unas colchonetas, varias cajas de madera, una mesa obviamente echa a mano con otras cuantas cosas encima y un estante a lo lejos. Vi sacudió las colchonetas y las mantas, puso un maletín alado y fue hacia mí, que seguía parada en el mismo lugar de antes, exclamé de sorpresa cuando volvió a tomarme en brazos, esta vez me puso con cuidado sobre la no demasiado mullida superficie de las colchonetas y tomando mi pierna derecha observó con cuidado el corte en el muslo.

-Solo fue un rasguño.-dije en tono calmado, ella asintió, tomó una gasa del maletín y la presionó contra la herida.

-No creo que el resto de cosas esté en buen estado. Solo puedo vendarte.

-Está bien, no hay de qué preocuparse.

Yo solo deseaba tranquilizarla, Vi tenía los tendones marcados en el cuello y la mandíbula apretada, su mirada, generalmente jovial y despreocupada era todo lo contrario.

-¿Qué no me preocupe? ¿cómo quieres que no me preocupe?

-No pasó nada, todo está bien.

-¡No, Cait, nada está bien, tenía un rifle, y tú, de entre todos, sabes muy bien lo que puede hacerte un maldito rifle! podría haberte roto el fémur, o haberte matado de un disparo ¡un grupo de maniacos quiere asesinarte y eso no es estar bien!

-Pero no lo lograron-insistí, de pronto ella dejó caer los guantes que sonaron estrepitosamente y acunó mi rostro entre sus manos.

-Caitlyn, tú eres la persona más importante en mi vida, si algo te pasara yo… no sabría qué hacer, me volvería loca.

Acaricié sus dedos y sonreí un poco.

-Solucionaremos esto juntas, no hay que temer.

Copié sus movimientos acariciando su rostro.

-No es la primera vez, es parte de ser policía… y significa que somos buenas.

-Solo prométeme que estarás atenta, yo cuidaré de ti tan bien como pueda, pero no soy infalible.

-Nos cuidaremos mutuamente, así es como funcionan las parejas.

Logré poner una sonrisa en sus labios, antes de que se le borrara me incliné más y la besé.

-Te amo, Vi.

-Y yo a ti, Cupcake.

Nos quedamos mirando sin casi separar nuestras narices y tras unos segundos decisivos en una conversación silenciosa de miradas volvimos a besarnos con mayor énfasis, me abrí paso en su boca lamiendo su lengua, profundizándolo hasta obtener un jadeo de respuesta; deslicé mis manos por su cuello sintiendo el movimiento de sus tendones hasta acariciar sus hombros y terminar abrazándola con fuerza, me las arreglé para hacer caer las hombreras metálicas de su lugar y acariciando sus brazos deslicé la chaqueta roja consiguiendo que se la quitara. Nuestras bocas se separaron un segundo luchando con una pared invisible y aproveché ese instante para quitarle el accesorio del cuello y deslizar mis labios por ese camino, delineando el tatuaje con los labios y la punta de la lengua allí donde su piel se estremecía, me ciñó más en su abrazo y me dio un empujoncito hacia atrás, con un brazo en mi cintura y el otro de apoyo, deslizándome hasta quedar recostada bajo su cuerpo.

-Vi…-susurré, sintiendo su boca en mi cuello, sus besos bajo la mandíbula y su respiración fuerte contra la piel. Le quité la armadura del pecho dejándola a un lado, acariciando su silueta sobre el corsé hasta la hebilla del cinturón para removerlo también ¿por qué tenía que tener tanta armadura? Ah, cierto, se tiraba de cabeza sin meditaciones donde estuviesen los problemas.

Ella volvió a besarme y mis manos hicieron su camino hasta su cabello, removiendo sus goggles y despeinándola, dejé escapar un pequeño gemido de agrado cuando acarició mi abdomen y en un abrir y cerrar de ojos me quitó los dos cinturones del torso, sus caricias allí con mayor presión ahora y me aventuré a comenzar a desabrochar el corsé, la sentí dudar en mi boca y con un gemido de resignación se echó hacia atrás sobre sus rodillas, yo no pensaba darme por vencida, jalando su brazo para que volviera conmigo, al no poder moverla en lo absoluto me senté y me arrimé a ella, abrazándola nuevamente.

-Cait…

''Por favor, Vi ¿por qué…?'' di otro beso a su cuello tratando de obtener una respuesta positiva.

-Cupcake.

Esta vez fui yo la que gimió resignada, me arrastré hacia atrás sintiéndome rechazada y súbitamente algo avergonzada, abracé mis rodillas y me quedé mirando el piso.

-Hey, yo solo-

-Olvídalo.-le corté-aquí no ha pasado nada.

Ella buscó mi mirada pero corrí la vista, le sentí suspirar y se dio la vuelta arrastrándose sobre las rodillas hasta quedar tras de mí, acomodándose a mi cuerpo con sus piernas a mis costados y sus brazos sobre los míos encerrándome, sentí su mentón en mi hombro y un ligero balanceo demostrando que estaba nerviosa.

-Cait, yo no sé cómo funciona esto ¿okey? La única experiencia que he tenido fue una mierda y si la cosa va así no quiero… ni entiendo… por qué queremos hacerlo… y menos porque de lo poco y nada que capté cuando pasó ese bastardo era hombre y yo no, lo que acaba de liarme por completo.

¿Así que era eso, no era que no quería acostarse conmigo? Se pasó por mi cabeza como en algunas otras pocas ocasiones que ella ni siquiera había recibido algún tipo de educación formal, tenía lo que aprendió en la calle y ni pensar en algún conocimiento muy duro de anatomía; creo que le bastaba saber donde golpear.

Estiré un brazo hacia atrás para acariciarle el cabello y giré la cabeza hacia la de ella, estaba sonrojada y con los labios fruncidos ''Algo difícil de admitir para ti, amor''

-Te prometo que no será ni remotamente parecido a lo que sucedió ¿sabes por qué?

-¿Mmm…?

-Porque te amo, y creo que tú me amas, y tú sabes lo bien que se estaba sintiendo ¿verdad? Además no soy una experta, pero las cosas se aprenden… practicando.

-Yo te amo también, eso ni lo dudes.

Sonreímos y tanteando el terreno acaricié su mejilla con un dedo.

-Solo déjate llevar, lo estabas haciendo bien.-murmuré, bueno ¿por qué no darle un empujoncito?

Me giré besándola con ganas, contagiándole un poco de pasión que vino estupendamente para volver a donde estábamos y apoyé las manos en sus hombros recostándola, cuando lo logré me subí sobre su cadera, sentándome allí y me mordí el labio ante lo que iba a hacer.

''Creo que mamá moriría si lo supiera… esperemos que haga lo que necesito ahora con su ánimo''

Tomé la falda de mi vestido púrpura y lo subí lenta y provocativamente hasta quitármelo y tirarlo a un lado, sonreí coqueta al ver todos los colores posibles en su rostro, su boca abierta y sus ojos sorprendidos, sus manos detenidas sobre mis rodillas.

-¿Te gusta lo que ves?

Murmuré en tono sexy, deslizándome lentamente para abrazarme a su cuerpo, regresé a ocuparme de su cuello y sonreí cuando sus manos se movieron tocando mi piel.

Me llevó un rato quitarle las placas metálicas de las piernas, y luego las botas, y estaba casi terminando con el corsé cuando Vi gimió levantándose un poco y dándome la vuelta hasta que quedó acomodada sobre mí, ella, en una actitud mucho más fogosa que la mía, que había ido a cada paso tentándola y logrando su objetivo para sacar su actitud decidida.

Su torso quedó desnudo mientras me besaba con fuerza, acariciando mi cuello luego con sus labios hasta hacer un camino lento y húmedo por mis clavículas, continuó descendiendo por el medio de mi busto y complacida envolví su cintura con mis piernas mientras sus manos comenzaban a recorrer mis senos, me mordió con suavidad y exclamé un suave ''Humm'' cuando su lengua tocó mi pezón, mis dedos apretaron la piel de su espalda, pasando sobre las múltiples cicatrices. Ella hizo su camino de besos hasta mi abdomen mientras yo me removía complacida, mis piernas sobre sus muslos, que ella besó antes de retroceder y sentarse para quitarse los pantalones, yo me reí y me levanté para ayudarle.

-No vas a llegar muy lejos si no te quitas las botas.

Finalmente solo quedó nuestra ropa interior inferior, mis braguitas y sus pantaletas. Antes de que ella pudiera dudar en cómo seguir tomé el liderazgo del juego y me arrimé a ella, me senté entre sus piernas poniendo las mías sobre las suyas para rodear su cintura, acaricié sus pechos con los dedos y apreté sus pezones, ella gimió mientras me abrazaba, buscando mis labios que acerqué con alegría; dejé que mi mano recorriera su tonificado abdomen hasta llegar a su entrepierna tocando con un ligero roce sobre la delgada tela con el que se estremeció.

-Cupcake-gimió entre mis labios, mientras continuaba con mi trabajo, recorrí su mandíbula con pequeños besos hasta adueñarme del lóbulo de su oreja izquierda junto al excitante y continuo jadear de su pecho. Mi mano subió un poco y volvió a descender, esta vez bajo su ropa interior, investigando poco a poco mientras sentía sus piernas tensas y su abrazo más apretado, tomé su mano y la deslicé por mi vientre hasta dejarla en las mismas instancias que la mía, gemí para mostrarle que me gustaba como me tocaba, incitándola a seguir moviendo sus dedos.

Cuando noté su tacto ansioso después de un tiempo supuse que era hora de pasar al siguiente nivel, así que cargando mi peso sobre el de ella le hice recostarse y tras besarla hice un camino con mis labios hasta llegar a su abdomen, acariciando con delicadeza las cicatrices y llegando hasta el interior de sus muslos, que besé cada pocos centímetros, acercándome poco a poco hacia el borde de la ropa, ella se sonrojó cuando le quité sus pantaletas, yo simplemente mordí mi labio inferior deleitándome con la vista e hice mi camino por sus piernas dando besos al interior de sus muslos, acariciando con cuidado la piel húmeda hasta descender abrazando su cadera, miré fijamente a sus ojos, una mezcla de todo, antes de lamer su intimidad, ella jadeó por la sorpresa y mi cabeza estuvo a punto de quedar atrapada entre sus piernas, sus manos se movieron hacia mi cabello mientras la probaba, divertida ante sus estremecimientos.

-Cait…

Gimió, poniéndome a mil por hora, balanceando ligeramente la cadera, paso siguiente, introduje el dedo medio dentro de ella y la hice volver a gemir, no iba a negar que escucharla hacerlo me tenía encantada.

-Cupcake.-llamó, con una mano sobre mi hombro, así que dejé que mi lengua recorriera su camino hacia arriba mientras mis dedos seguían en su interior, mordí su cuello y luego me adueñé de sus labios, ella me envolvió con sus brazos.

-Quiero tratar.

Sonreí y la dejé recostarme, y me removí impaciente mientras ella masajeaba mis pechos y le daba besos a mi abdomen, hasta que su mano acarició suavemente sobre mi ropa interior, en un arrebato la tomó con los dientes y tiró de ella para quitármela y sin un segundo pensamiento cubrió mi intimidad con su boca, caliente y húmeda que me hizo gemir de placer, con un ritmo mucho más candente y avezado, probándome con su lengua una y otra vez.

-¡Vi!-gemí yo esta vez, ella rodeó mis piernas con sus brazos y yo empuñé las manos en su cabello, jadeando.

Antes de que lograra hacer que terminase tiré de su brazo y ella levantó el rostro de mi entrepierna, sonriendo, mientras se acomodaba sobre mí le hice pasar su pierna sobre la mía, alcanzamos nuestros labios y me acoplé a ella, gemimos juntas cuando nuestras intimidades se tocaron, comencé a balancear mis caderas hasta que ella captó el movimiento y lo hicimos juntas, abrazadas con fuerza, acariciándonos y besándonos como si no hubiese un mañana; fue simultáneo, aumentamos el ritmo jadeando mientras nos mirábamos de cerca y alcanzamos la cima juntas, mientras que Vi cerró los ojos y hundió su rostro en mi cuello, con una mano contra mi nuca y la otra en mi cintura, jadeando en silencio, yo arqueé el cuello y gemí.

Nos quedamos en esa posición varios minutos, esperando a que nuestros cuerpos se calmaran poco a poco, apoyé la mejilla en su pecho acariciando su espalda mientras ella hacía lo mismo con mi cabello.

-Tu corazón late tan rápido.-sonreí.

-Tú haces que palpite ahí dentro.

Acaricié su mejilla con la mía y la miré a los ojos, ella sonreía observándome con mucha fuerza.

-Te amo, Vi.

-También te amo, Caitlyn.

Decidiendo que otro beso no mataría a nadie fui bien recibida en un baile lento y suave. Nos recostamos y ella nos cubrió con las frazadas, me dio un último y suave beso en los labios antes de abrazarme, suspiré realmente feliz y cerré los ojos.

Mañana empieza hoy, fue lo último que pensé.

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Finnnnn cap 10 N.N

espero les haya gustado de kokoro

y bueno, anteriormente había mencionado que ya no puedo decir que nos vemos en la grieta invocadores porque al parecer ya no existen ni invocadores ni instituto de la guerra, pero por su puesto que esto ya lo leyeron tres veces ¿verdad? (si no se enteraron vayan a la página y debe estar en las noticias de hace una semana o algo así)

Y bueno a pedido la receta de mis brownies de chocolate XD recomendados, realmente recomendados jajjajaj

Así que bueno... solo será que nos vemos en la grieta XD

Gracias por su support!