Mis ojos se abrieron como platos ¿Acaso bromeaba? ¿Yo? ¿Enamorarme? ¡¡¡NO, NI EN UN MILLÓN DE AÑOS!!!
Mis amigas aparentemente habían perdido la cabeza.
Estaba apunto de decir algo cuando unos golpes en la puerta me interrumpieron. Camine a la puerta y la abrí. Mi mirada se conectó con un par de ojos azules ya bastante conocidos para mí. Fruncí mi seño ¿Que hacia el aquí?
Cómo si leyera mi mente rápidamente contestó.
-Estoy aquí porque...-soltó un largo suspiro. Parecía frustrado.- necesito un favor- cerró sus ojos después de decir eso y simplemente permaneció en silencio, esperando mi respuesta.
¿Que clase de favor necesitaba? ¿Y porque pedirlo a las 10 de la mañana?
-¿Que quieres?- respondí cortante, no sabia porque lo hacía pero no quería paracer demasiado interesada en el tema, aunque con sinceridad si lo estaba.
-Quiero que me acompañes a una cena de mi trabajo- ¿que? No, ni loca- por favor, si vas conmigo haré lo que quieras- agregó al ver que yo no decía nada.
Hacer lo que yo quiera. Definitivamente sonaba como un muy buena idea. Podría decirle que yo se alejara de mi y así jamás verlo en mi vida. Si, eso sonaba como la mejor idea del mundo, aunque una pequeña parte de mi decía que no lo alejara y que recordara como me hiso sentir la noche anterior. Pero decidí alejar todos esos pensamientos.
-Acepto, pero después de esto desapareceras de mi vida- él permaneció en silencio. Parecía tener un pequeña batalla en su interior.
-Bien, vendré por ti a las ocho- dijo para luego sonreír.- oh y debes fingir que eres mi esposa-
-¿Que?- grite alterada ¿Su esposa? ¿Que mierda?
-Mi padre, el dueño de la empresa en la que trabajo, estará ahí y tengo mucho tiempo de no hablarle. Esta mañana me llamó y dijo que haría un cena y por accidente mencione que llevaría a mi esposa. Porque el cree que tengo una vida hecha con una esposa o bueno más bien una prometida- explicó- por favor no cambies de opinión ¿si? Prometo después de esto alejarme completamente de ti lo juro sólo necesito este pequeño favor-
-No es un pequeño favor, Horan- dije seria- estoy desperdiciando mi noche de viernes en ti así que me debes una grande-
-¿Una grande? Creía que ya te la había dado- dijo mirándome divertido. Mis ojos se abrieron como platos al escuchar su estúpida broma.
-Idiota- le dije sin poder detener una pequeña carcajada.
-No seas tan aburrida. Porque ¿Sabes? Estoy seguro que al decir eso varios recuerdos de anoche llegaron a tu mente- rodé los ojos aunque también sonreí ligeramente.
-Adiós, Niall-
-¿Si irás cierto?-
-Si- fue lo único que dije y cerré la puerta.
No pude evitarlo y una pequeña sonrisa se escapo de mis labios al igual que un suspiro. Definitivamente el necesitaba atención médica.
Volví a la cocina donde mis amigas me miraban pícaras.
-¿Porque tardaste tanto? ¿Hablabas con Niall?- rodé los ojos e ignore su pregunta.
Camine al baño. Necesitaba tomar un ducha.
La noche había caído eran las 7. Solo tenia una hora para alistarme.
Todo lo que sentía en este momento era frustración. No sabia que ponerme. Debía ir formal o bueno eso fue lo que me dijo Niall en un mensaje hace no mas de 1 hora. Cuando vi ese mensaje entre en pánico. Yo no uso ropa formal así que no tenía nada. Todos mis vestidos eran de fiesta. Mierda, mierda y más mierda ¿Que voy a hacer ahora?
Volví a buscar en todo mi armario y vi una pequeña caja. La abrí, en ella había un vestido negro que justo los que necesitaba en este momento. En ese momento recorde que mamá me la había dado para mi cumpleaños y había dicho que era para emergencia y yo le había contestado que probablemente no lo usaría ya que yo nunca iba a lugares así. Supongo que ella tenia razón ya que me acaba de salvar.
Ya estaba lista y ahora me encontraba esperando a Niall.
Segundos después se escucharon golpes en la puerta y camine rápidamente hasta está. Mire al chico en frente de mi. Vaya que se veía mejor que la ultima vez. Su traje era mucho mejor y esta vez se había puesto y unos lentes que hacían la combinación perfecta.
Él me sonrió y salimos de mi edificio. Después del viaje en auto rápidamente llegamos a nuestro destino. Era restaurante bastante fino. Nisiquiera podía pronunciar su nombre. Esto no era mi estilo, yo nunca estuve acostumbrada a este tipo de cosas.
Me sentía nerviosa e insegura, a pesar de que todo esto era un farsa no quería causar un mala impresión.
Niall entre lazo su mano con la mía dándome, extrañamente, cierta tranquilidad. Por un momento pensé en apartar su mano, pero preferí dejarlo así.
Entramos al restaurante y caminamos a una mesa donde habían varios hombres con traje y algunas mujeres. Pensé no conocer a nadie hasta que mi mirada se conectó con un par de ojos verdes. Harry. Por supuesto. La otra vez había escuchado su voz. Sabía que era él. Bueno quien diría que un idiota como él trabajaría en un lugar así.
No note cuando ya nos encontrábamos sentados en unas de las sillas sobrantes.
Me encontraba muy sumergida en mis pensamientos. Hasta que sentí una cálida mano acariciar mi pierna. Seguido de eso Niall de acercó mas a mi.
-¿Te había dicho lo bien que se te ve ese vestido? Se amolda perfectamente a tu trasero. Así que gracias por las vista.- susurro en mi oído.
Lo mire fulminante y él solo rió.
-Idiota- murmure.
-Repite eso y te llevare a mi auto a hacer cosas nada apropiadas-
