SPOILER
Si no has leído todo el POV de Yuuri, entonces es mejor no leer este pequeño relato :3
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En el tumblr de Reiya(Kaz) hubo una trivia de rivals ( la cual me perdí :'v) y el ganador tendría derecho de pedirle una pequeña historia a Reiya-san. La ganadora fue blueberries-and-me con un resultado de 47 preguntas acertadas de una trivial de 50! Ella pidió ver las Nacionales Rusas que tomaban lugar unas semanas después del cap 14 de umfb&mha, la primera vez que Yuuri y Viktor se vuelven a ver después de separarse en Barcelona.
Un pequeño vistazo de lo que veremos en el tercer fic de la serie. Rivals: Pasado, presente y futuro.
Reunión
— ¡Viktor!
Viktor giró su cabeza rápidamente al escuchar como llamaban su nombre, pero apenas tuvo tiempo de registrar quien era la persona que le había hablado, antes de que un cuerpo golpeara contra el suyo y unos brazos se enredaran fuertemente a su alrededor, atrayéndolo a un aplastante abrazo.
—Yuuri —exhaló Viktor, presionando su rostro contra el suave cabello debajo de él y levantando sus brazos para corresponder el apretado abrazo. Se quedaron así por un largo momento antes de que Yuuri se separara, dando un paso hacia atrás de modo que Viktor pudiera verle el rostro de nuevo.
— ¡Creí que habíamos quedado que no ibas a poder llegar a tiempo! —soltó Viktor por la sorpresa, pero no sintiendo ningún tipo de desagrado ante la llegada de Yuuri.
Las fechas de las Nacionales de Rusia y Japón habían chocado y por lo tanto los había separado luego de que su tiempo en Barcelona terminara, así que habían pasado ya varias semanas desde que Viktor había visto a Yuuri por otro medio que no fuera skype o escuchar su voz a través de llamadas. Habían quedado que Yuuri vendría a visitarlo una vez que la competencia terminara, pero el ruso no se esperaba para nada que Yuuri llegara antes de que terminara su propia competencia. Para llegar aquí a tiempo debió tomar un vuelo directo de Japón a Rusia y salir tan pronto le entregaran su medalla de oro.
La idea de Yuuri volando tan pronto como pudiera para ser capaz de ver a Viktor patinar hizo que el corazón del ruso saltara en su pecho. Los programas cortos ya habían terminado, pero el libre aún estaba por suceder. Y ahora, la persona para la cual patinaba su rutina estaba aquí para verlo.
—Lo sé —concordó Yuuri, su rostro sonrojado por haber corrido para llegar a Viktor. Tenía ojeras bajo sus ojos y su piel tenía la apariencia de alguien que había pasado demasiadas horas en un avión, pero para Viktor lucía radiante. Y no pudo evitar pensar que aún se veía como la persona más hermosa en el mundo.
—Pero quería venir a verte —continuó Yuuri con una sonrisa—. Volé tan pronto como pude. Creí que no iba a llegar a tiempo pero tus compañeros me dijeron que aún no habías patinado.
—No aún, pero tengo que estar pronto en le hielo —respondió Viktor, mirando a su alrededor de forma curiosa ante la mención de sus compañeros. La mayoría de ellos se encontraban esparcidos por el estadio y fuera de su vista, preparándose para sus propias rutinas. Pero notó que Mila se encontraba parada a unos metros y un grupo de otras patinadoras se encontraba allí para demostrar su apoyo.
Viktor observó como Mila se pasaba por el lugar, sus ojos brillando con curiosidad mientras Yuuri le brindaba una tímida sonrisa.
—Mila me encontró y me mostró en donde estabas—le explicó, girándose hacia Viktor. Detrás de él, Mila le brindó un par de pulgares arriba mientras que las otras patinadoras soltaban risitas.
—Me agrada —declaró Mila mientras señalaba a Yuuri—. Lo vamos a conservar.
Yuuri había sido un tema constante en la pista de San Petersburgo por mucho tiempo y por una variedad de diferentes razones, pero durante el curso del desastroso año anterior y todas las revelaciones que este había traído, las opiniones acerca de él habían comenzado a cambiar. Durante el último Grand Prix Final, en donde la mayoría de los rumores se habían desmentido finalmente, Viktor había recibido una multitud de mensajes de las personas de la pista que lo felicitaban y les deseaban a él y a Yuuri la mejor de las suertes.
Después de haber vuelto a Rusia, Viktor había sido bombardeado con demandas para que trajera a Yuuri a San Petersburgo. Sus compañeros de pista se encontraban ansiosos por conocer al verdadero Yuuri, y aunque Viktor no quería abrumar al nipón con la escandalosa actitud del equipo ruso, sí quería que Yuuri también los conociera. Nadie podía estar en la presencia de Yuuri por más de cinco minutos sin llegar a amarlo y Viktor quería presumirlo, quería el mundo viera como era Yuuri realmente y así probarle a todos que estaban juntos finalmente y para siempre.
Parecía que Mila ya le había tomado cariño a Yuuri, y aunque el nipón lucía increíblemente avergonzado por la declaración, también lucía bastante feliz. En privado, Yuuri le había expresado a Viktor su temor de no ser de agrado para los amigos del ruso, a pesar de lo mucho que Viktor lo aseguró que una vez que lo conocieran bien sería todo lo contrario. Viktor estaba complacido de que los temores de Yuuri estuvieran demostrado ser infundados. Quería que todos conocieran y apreciaran a la maravillosa persona que era Yuuri.
—Vitya, te necesitan junto a la pista ahora —dijo una voz detrás de él y Viktor se giró, encontrase con que Yakov acababa de entrar y estaba esperándolo de pie.
—Ah, veo que el señor Katsuki ya ha llegado —añadió. Los de Viktor se abrieron por la sorpresa y se movían entre Yuuri y Yakov. Yuuri se tensó al ver al entrenador del ruso, pero pareció esforzarse por relajarse ante la mirada de Viktor, convirtiendo su expresión en una de simple neutralidad.
— ¿Sabías que Yuuri vendría? —preguntó Viktor, confundido.
—Yo hice los arreglos para que lo trajeran del aeropuerto —respondió Yakov—. Su entrenador me hizo saber que tenía la intención de viajar para verte patinar, así que me aseguré de que pudiera llegar a tiempo.
—Muchas gracias señor Feltsman —respondió Yuuri, aún manteniendo su expresión cuidadosamente en blanco, pero moviéndose ligeramente mas cerca de Viktor mientras hablaba—. Realmente lo aprecio.
Aún existía una incómoda tensión en al aire que colgaba alrededor de ellos mientras se observaban. Después de lo que sucedió el año pasado, Yuuri se había mostrado bastante asustadizo alrededor del entrenador de Viktor, y por buenas razones. Había evitado encontrarse con Yakov de nuevo a menos que fuera absolutamente necesario. Y cuando lo hacía, Yuuri se ponía una máscara impenetrable de inexpresiva amabilidad, rehusándose a mostrar ningún tipo de debilidad. Viktor sabía lo incomodo que Yuuri se sentía aún al estar alrededor de Yakov, así que trataba de mantenerlos separados lo más posible.
Por otro lado, Yakov había estado casi nervioso con el hecho de volver a encontrase con Yuuri, a su propio modo. Ya se había disculpado tanto con Viktor como con Yuuri, pero notaba con facilidad lo incomodo que Yuuri se sentía al tenerlo cerca, por lo que caía en una cortés formalidad y mantenía su distancia cada vez que el nipón estaba cerca. Viktor sabía que, junto con los esfuerzos por ayudar a Yuuri y reunirlos de nuevo, esa era la forma de Yakov de tratar de arreglar las cosas y demostrar que aproaba la relación.
Viktor esperaba que un día Yuuri pudiera sentirse cómodo con Yakov de nuevo, pero incluso ver esta pequeña interacción le hizo sentir la necesidad de esconder su sonrisa. Ambos lo estaban intentando, y aunque no era perfecto, ya era un avance al menos.
— ¿Vas a venir? —le preguntó a Yuuri y este le asintió con la cabeza. Ambos caminaron al mismo ritmo, sus hombros chocando ocasionalmente entre sí. Cada pequeño toque hacía que la emoción pasara a través de Viktor, la sensación de estar cerca y el pensamiento de que todo el mundo los vería y sabría.
Nunca dejaría de estar agradecido por lo afortunados que eran, por tener a Yuuri aquí y ahora con él. Por tener a Yuuri amándolo, estando con él, todo lo que Viktor había soñado por tanto tiempo y todo lo que creyó que nunca tendría.
Finalmente llegaron al área principal, una pared de ruido asaltando sus oídos repentinamente al tiempo que el rugido de la multitud se intensificaba diez veces. Yuuri parpadeó ligeramente bajo las fuertes luces y los destellos de las cámaras. Viktor tomó la mano de Yuuri entre las suyas, entrelazando sus dedos en una afirmación silenciosa.
Yuuri tomó su mano firmemente por un segundo y luego se relajó, caminando junto con Viktor hasta la barrera de la pista en donde el ruso tendría que patinar pronto. Sobre sus cabezas, escucharon el sonido del presentador pidiendo que Viktor procediera a entrar al hielo y este se giró para observar a Yuuri, el cual le devolvió la sonrisa.
—Buena suerte —le dijo Yuuri, moviéndose hacia atrás para permitir que Viktor se quitara los protectores de los patines. Luego de hacerlo, Viktor se paró erguido una vez más, observando a Yuuri.
Antes de entrar al hielo, Viktor quería besar a Yuuri, sostenerlo en sus brazos, decir que él era su amuleto de la buena suerte, y miles de otras cosas cariñosas. Pero luego de la presentación de Yuuri en Barcelona y el beso que aún seguía teniendo millones de vistas en Youtube, ellos habían mantenido todas sus demostraciones en privado. Disfrutando de tenerse el uno al otro y sin preocuparse por el resto del mundo. Nunca habían discutido de cómo actuarían en público ahora que estaban juntos. Además, Viktor no quería ir demasiado lejos siendo tan pronto.
—Ve, Viktor —le llamó Mila mientras miraba hacia donde los jueces se encontraban sentados, esperándole. Ella y Yakov, junto con les demás patinadores, los habían seguido y ahora se encontraban parados juntos a la pista para observar—. Nosotros lo cuidaremos por ti. El equipo le debe aún un par de disculpas y tenemos preguntas muy serias que hacerle.
—Tal vez debería ser yo quien te desee suerte —bromeó Viktor ante la aterrorizada expresión que puso Yuuri al escuchar las palabras de Mila. Objetivamente, Viktor podía entender lo intimidante que podía parecer la situación, pero también sabía que sus compañeros tenían ahora solo las mejores intenciones. Era su manera darle a Yuuri la bienvenida a la familia.
—Te dije que te amarían —añadió, llevando una de sus manos a la de Yuuri para apretarla—. Confía en mí.
—Lo hago —respondió Yuuri dándole una sonrisa, una privada y suave sonrisa que era solo para Viktor. Luego el presentador volvió a llamar a Viktor y el momento fue roto, forzando al ruso a entrar a la pista.
Vítor patinó unos cuantos pasos al entrar a la pista y luego se dio vuelta, inclinándose sobre la barrera que estaba entre ellos para mirar a Yuuri una vez más. Se encontraba reacio a marcharse tan pronto después de que se habían reunido, pero ya no tenía tiempo. Yuuri se veía igual de reacio dejarlo ir y se inclinó sobre la barrera para tomar su mano de nuevo.
El ruido del estadio aún era ensordecedor alrededor de ellos, la multitud gritando y cantando el nombre de Viktor. Este era su territorio, la multitud de su hogar, y todos aquí lo amaban.
Pero cuando Yuuri tomó su mano, Viktor pudo escuchar otro tipo de sonido, algo que hizo que la rabia y el enojo se curvaran viciosamente en su estómago. Un siseo. Un siseo que fue casi ahogado por los gritos de aliento de la multitud. Un siseo que provino de un grupo de fans, quienes observaban a Yuuri con el odio escrito en sus rostros. Yuuri pareció escucharlo también porque se volteó, su mano apretándose sobre la de Viktor al entender.
Viktor no era tan ingenuo como para creer que todo el mundo estaba complacido con el giro que había tomado su relación con Yuuri. La mayoría del mundo del patinaje había celebrado junto a él, es cierto. Pero no todos. La rivalidad se les había salido de las manos hace años, sembrando odio y resentimiento entre sus fans. Y había un selecto grupo que se encontraba furioso por la elección de pareja de su ídolo.
Viktor había dado entrevistas, hecho declaraciones, publicado en redes sociales. Había declarado que cualquier fan que hablara mal de Yuuri no era fan suyo. Periódicamente había despedazado personas en las redes por sus comentarios acerca de las supuestas verdaderas intenciones de Yuuri y sus métodos para atraparlo dentro de una relación. Pero aún había unos cuantos que persistían y ahora estaban aquí, lanzándole dagas con los ojos a Yuuri tan pronto se habían reunido, arruinando lo que debería ser un momento perfecto.
Aquello hizo que Viktor se sintiera tan furioso que casi abre su boca para hablar y probarles lo equivocados que estaban acerca de Yuuri, pero el nipón se le adelantó. Levantando una de sus cejas en dirección a los fans, Yuuri los miró fijamente antes de tomar la parte delantera del traje de Viktor y tirar de él para besarlo.
Viktor hizo un sonido de sorpresa ante la acción pero este fue rápidamente cortado por los labios de Yuuri sobre los suyos, luego le correspondió el beso con entusiasmo. Los dedos de Yuuri se enredaron en la parte delantera de su traje, sosteniéndolo en su lugar mientras lo besaba ferozmente, reclamando sus labios y rehusándose a dejarlos ir sino hasta varios segundos después. Viktor estaba casi jadeando cuando finalmente se separaron, sin aliento y con un claro sonrojo en su rostro.
—Quiero demostrarle mi amor a todos —le dijo Yuuri, mirándolo con determinación —. A toda Rusia. Al mundo entero. Quiero que lo sepan todos.
La multitud se había mantenido claramente callada mientras se besaban, pero ahora el ruido había vuelto con fuerza, los gritos de aliento mezclados con unos cuantos chiflidos por parte de los fans que demostraban su aprobación. Las mejillas de Yuuri se tornaron rojas al escuchar los silbidos y se veía avergonzado, pero no se separó. Permaneció abrazado a Viktor.
—Podría el patinador Nikiforov por favor entrar a la pista —llamó el presentador, sonando ligeramente exasperado.
Decidiendo que lo mejor era no tentar demasiado a su suerte, Viktor finalmente se alejó patinando. Moviéndose hasta el centro de la pista y observando como Yuuri mantenía sus ojos fijos en él. La adrenalina causada por el beso aun recorría su cuerpo, mezclándose con el placer de que Yuuri hubiera dejado su reclamo tan claramente en frente de miles de personas. Después de haberse mantenido tanto tiempo alejados del mundo, la emoción de ser capaz de demostrar su amor y que también le fuera demostrado a él era intoxicante.
Llevó ese sentimiento a su patinaje, permitiendo que este se derramara en cada movimiento. A penas hace unas semanas su rutina había sido un llamado, una súplica. La esperanza de que Yuuri regresara a él, que permitiera que Viktor arreglara las cosas, que se quedara junto a él.
Ahora era una celebración. Una celebración de todo lo que tenía, de todo lo que tenían juntos. Ya no más lleno de dolor, sino feliz. Dichoso. Lleno de amor, esperanza y un montón de maravillosas sensaciones que lo golpeaban de una sola.
Yuuri era suyo ahora, y él era de Yuuri. Era cierto que su relación apenas comenzaba, aun se encontraban tratando de entender como funcionar juntos después de todo lo que habían pasado y de todos los malentendidos que habían existido entre ellos. Pero estaban trabajando en ello, aprendiendo a conocerse y empezando a crear algo duradero desde cero.
Cuando la rutina finalmente llegó a su final a penas y le faltaba el aire, aun lleno de todas aquellas emociones. La multitud se desmandó en aplausos tan pronto como tomó su posición final, lanzándole elogios y objetos como muestra de aprecio. Viktor les sonrió y saludó con la mano, luego recolectó unos pocos ítems bajo su brazo antes de patinar al lado de la pista en donde Yuuri lo esperaba.
Yuuri había estado acompañado por los compañeros de pista de Viktor mientras observaba la presentación. Pero tan pronto Viktor terminó su rutina, el nipón corrió hacia él.
—Estuviste asombroso —le dijo, siendo completamente sincero, y Viktor no pudo evitar que un sonrojo apareciera en sus facciones ante las palabras. Aun no estaba acostumbrado a escuchar elogios o palabras de admiración de la boca de Yuuri y tampoco estaba seguro de si alguna vez lo estaría. El sentimiento casi lo hace sentir mareado por la emoción y tiró de Yuuri para darle un beso, mucho mas corto esta vez, pero igual de profundo y sincero.
Yakov estaba esperando por él cuando se separaron, parado ligeramente a un lado para llevar a Viktor al "kiss and cry". Yuuri esperó por él a un lado, y Viktor le prestó mucha más atención a él que a la tabla de puntuaciones. La forma en la que el rostro de Yuuri se iluminó cuando su puntuación fue anunciada lo hizo mucho más feliz que los números en sí, los cuales lo colocaron una vez más en la cima del podio.
—Felicitaciones —le dijo Yuuri, sonriéndole de forma radiante a Viktor cuando finalmente dejó el "kiss and cry". El ruso enredó sus dedos con los de Yuuri, acercándose al nipón de modo que estuvieran pecho contra pecho una vez más.
—Aunque igual no podrás derrotarme en el mundial —añadió, una juguetona sonrisa apareciendo en su rostro mientras observaba a Viktor. Su voz mezclada con un todo bromista y Viktor rio, sintiéndose tan feliz que creyó que su pecho estallaría.
—Oh, ya lo veremos.
Solo unas horas después finalmente fueron capaces de dirigirse al hotel. Aun tuvieron que esperar por la ceremonia de premiación, en donde Yuuri estuvo alentando a Viktor junto con la multitud mientras le era entregada la medalla de oro. Luego hubieron numerosas entrevistas con la prensa, todos clamando por su atención o la de Yuuri. El nipón se mantuvo cerca de él todo el tiempo, presionado contra el costado de Viktor y rehusándose a irse.
Cuando finalmente pudieron escapar de eso, ambos empezaron a ser acosados por los compañeros de pista de Viktor. Todos queriendo conocer a Yuuri de forma apropiada. Viktor había conseguido distraerlos con la promesa de que Yuuri estaría allí unos cuantos días y de que más tarde habría tiempo para introducciones apropiadas. Y con ello finalmente fueron capaces de escapar.
—Te vas a quedar por unos cuantos días ¿ verdad? —le preguntó a Yuuri con preocupación tan pronto se subieron en el taxi que los llevaría al hotel, esperando no haberlo malinterpretado.
—Por supuesto —le aseguró Yuuri—. Ya sé que dijiste que en Rusia no se celebraba el cumpleaños de alguien antes de la fecha, pero quería estar aquí tanto para eso como para la competencia. Así que si deseas me quedaré por un par de días más antes de volver a Detroit.
— ¿Por qué no simplemente te quedas aquí para siempre? —dijo Viktor de forma ligera, pero solo parte de ello fue una broma. Vivir tan separados del otro estaba lejos de ser lo ideal. Y aunque era demasiado pronto como para pensar en vivir juntos, igual extrañaba a Yuuri con desesperación cuando estaban separados.
—Celestino y Phichit me arrastrarían de devuelta a Detroit —soltó Yuuri con una carcajada—. Después de todo, aún tengo medallas que ganar.
—Entonces tendremos que aprovechar nuestro tiempo al máximo —respondió Viktor, deslizando sus manos alrededor de la cintura de Yuuri para atraerlo hacia sí. El ruso levantó sus cejas sugestivamente y Yuuri se dejó llevar, presionando un suave beso en sus labios. Era diferente a los que habían compartido en el estadio con anterioridad. Este era privado y dulce, e hizo que el corazón de Viktor palpitara con fuerza.
Pero antes de que pudiera ir más lejos, Yuuri se alejó, mirando por la ventana cuando el taxi se detuvo en el hotel en donde Viktor se estaba quedando.
—Pero primero —le dijo Yuuri, deslizándose fuera de su agarre y riendo ante el puchero que puso Viktor por la pérdida de contacto—. Tengo hambre. Y realmente necesito un baño.
Aunque Viktor no deseaba nada más que tomar a Yuuri entre sus brazos, tenía que aceptar que el nipón tenía razón. Después de un largo día patinando, Viktor estaba hambriento y sudoroso, y después de un vuelo tan largo estaba seguro que Yuuri también. Salieron juntos del taxi, Viktor llevando en su espalda la mochila con su equipo de patinaje y Yuuri arrastrando su maleta detrás de él a medida que se internaban al hotel y se dirigían a la habitación de Viktor.
Cuando llegaron, Viktor insistió que Yuuri tomara su baño primero, mientras el llamaba a servicio a la habitación y pedía la comida. Eventualmente cambiaron lugares, Viktor entrando al baño una vez que Yuuri hubo terminado y salió del baño con una toalla atada a su cintura.
Viktor se duchó lo más rápido que pudo y se secó, poniéndose una de las batas del hotel antes de salir. No tenía mucho sentido que se volviera a vestir, ya era tarde y de todos modos se irían a la cama pronto.
Parecía que Yuuri había tenido la misma idea que él, porque cuando Viktor volvió a entrar a la habitación, Yuuri aún estaba usando nada más que unos boxers mientras yacía sobre la cama y navegaba en su teléfono. Levantó su mirada al escuchar que Viktor había regresado y le sonrió. Pero antes de que pudiera hablar, se escuchó un sonido en la puerta y ambos se giraron al escucharlo.
Yuuri agarró la prenda de ropa más cercana a él y se la puso, cerrando la chaqueta para cubrir su pecho desnudo mientras Viktor abría la puerta. El olor a comida recién preparada llenó la habitación y Viktor le dio su propina al mozo antes de cerrar la puerta y regresar su mirada a Yuuri.
Su boca se secó un poco ante la vista, su pulso acelerándose al observar como Yuuri caminaba casualmente hacia él. La chaqueta que Yuuri había tomado para cubrirse no había otra sido sino la de Viktor, la cual había sido tirada en la cama ni bien entraron a la habitación. No le ajustaba muy bien, era un poco larga para sus brazos y caía más abajo de las caderas de Yuuri, llegando a cubrir parte de sus muslos. El rojo y blanco lucía bien contra su piel y hacía brillar su cabello. Viktor tragó pesadamente mientras Yuuri se sentaba al lado opuesto de él en la mesita baja donde la comida se hallaba puesta.
Yuuri parecía completamente inconsciente del repentino dilema de Viktor y simplemente devoró su comida entusiastamente, gimiendo ligeramente al sentir el sabor contra su lengua. Lo cual no ayudó a Viktor con su predicamento en lo absoluto.
Conversaron relajadamente durante la comida, Yuuri contándole a Viktor todo lo que había sucedido desde que tomaron caminos separados y Viktor haciendo lo mismo. Ellos hablaban todos los días y se enviaban mensajes de texto cuando no había la posibilidad de una llamada, pero no era lo mismo que escuchar todo directamente de la boca del otro. Cada vez que Yuuri reía o le sonreía a Viktor con unos ojos tan amplios y llenos de afecto, el corazón del ruso pegaba un salto en su pecho y sentía la calidez esparcirse hasta el centro de su alma, sintiéndose perfectamente feliz.
Finalmente terminaron su comida y dejaron los platos a un lado. Yuuri estiró los brazos por encima de su cabeza y fue allí cuando Viktor se dio cuenta de que Yuuri probablemente estaba bastante exhausto y con los efectos del cambio de horario. Después de todo, salir directamente de una competencia para volar al otro lado del mundo no era cualquier cosa.
— ¿Estás cansado, solnyshko? —le preguntó, parándose y caminando hasta la silla en donde Yuuri estaba sentado. Yuuri se puso de pie para alcanzarlo, pasó una mano por su cabello y sacudió la cabeza para aclárala un poco.
—Sí —admitió, pero no hizo intento de moverse, solo se acercó más a Viktor de modo que se encontraban superados por apenas unos centímetros. Viktor tragó saliva.
— ¿Quieres ir a dormir? —le preguntó, tratando de mantener su voz calmada. Yuuri sacudió la cabeza, una diminuta sonrisa cruzando su rostro a la vez que miraba a Viktor por debajo de sus pestañas.
—No —le respondió, luego se estiró para cubrir los últimos centímetros que los separaban y tiró de Viktor para besarlo.
El beso empezó gentil pero rápidamente empezó a aumentar en calor, con Viktor separando sus labios deseosamente y permitiéndole la entrada a Yuuri. El nipón lo besó más fuertemente en respuesta, deslizando sus manos dentro del húmedo cabello de Viktor para atraerlo más hacia él.
—Te extrañé —exhaló Yuuri contra su boca. Y cuando se separaron, Viktor notó que sus ojos lucían extrañamente vulnerables.
—Yo también te extrañé —le respondió Viktor, y la cruda honestidad en sus palabras era palpable. El haberse tenido que separar tan pronto cuando apenas se habían vuelto a reunir había dolido mucho, y ni las llamadas ni textos podían calmar ese sentimiento. Solo el tener a Yuuri entre sus brazos podría aliviar ese dolor.
Yuuri se inclinó de nuevo, reiniciando el beso antes de dejar que sus manos cayeran del cabello de Viktor, llevándolas hacia el cierre de la chaqueta que estaba usando para bajarlo. Las dos partes de la chaqueta se separaron, revelando la suave piel de Yuuri bajo esta y Viktor levantó sus manos para tocarla con afán, llevándolas hasta la parte baja de la espalda de Yuuri. Disfrutando de la sensación.
Sin embargo, cuando Yuuri trató de quitarle la chaqueta por completo, Viktor enredó sus manos alrededor de las muñecas de Yuuri para mantenerlo inmóvil.
—Déjatela puesta —murmuró Viktor. Al ver que Yuuri levantaba una ceja en confusión, Viktor le hizo una súplica— ¿Por mí?
Yuuri soltó una pequeña carcajada pero dejó caer sus manos, no volviendo a hacer intento alguno de quitarse la chaqueta y volviendo al beso. La vista hacía que una parte animal en Viktor ronroneara de placer. Yuuri, con sus ojos oscuros y labios enrojecidos, llevando la chaqueta de Viktor mientras se besaban. Era como el reclamo que Yuuri había establecido sobre él ese día en la pista, demostrándole al mundo que Viktor era suyo. Su ropa era como una marca, una que Yuuri había decidido utilizar por voluntad propia. Marcándose a sí mismo como propiedad de Viktor y de nadie más.
Mientras se besaban, Viktor deslizó sus manos hacia abajo, pasando por la cliente piel de la cintura de Yuuri hasta llegar a la delgada tela de sus boxers. Como respuesta a sus acciones, Yuuri llevó sus manos al cinto de la vestimenta del ruso, pelando unos minutos antes de poder abrirla. Viktor no se había molestado en ponerse nada de ropa debajo. Y cuando el material se abrió, Yuuri se hizo para atrás ligeramente, admirando la vista.
— ¿Te gusta lo que ves? —dijo Viktor con una sonrisa ladina y Yuuri rio, sonrojándose un poco pero sin apartar la vista.
—Sabes que sí —le respondió. Viktor se regodeó un poco con el elogio antes de inclinar de nuevo su cabeza para un nuevo beso, deslizando sus manos bajo la tela de los boxers de Yuuri y observando como el nipón jadeaba ante su toque. Como venganza, Yuuri mordió los labios de Viktor en aquella forma que el ruso tanto amaba, lo arrastró hacia la cama y tiró del ruso de modo que estuviera sobre él.
Mientras se deslizaban juntos sobre la cama para yacer por completo en el colchón, Viktor eliminó la bata por completo y Yuuri se deshizo de sus boxers. Lanzándolos a un lado, pero sin quitarse la chaqueta. La tela se aferró a él e hizo que el deseo en el pecho de Viktor ardiera más potentemente. Habían pasado semanas desde que había tenido la oportunidad de tocar a Yuuri, por lo que estaba determinado a aprovecharlo al máximo.
Bajando su mano, Viktor pasó sus dedos suavemente sobre la piel del estómago de Yuuri. Continuó bajando cada vez más, pero sin llegar a tocar el lugar que Yuuri tan desesperadamente ansiaba.
—Viktor —jadeó Yuuri en respuesta, clavando sus dedos contra la piel del ruso mientras lo observaba con reproche, sus pupilas dilatadas por el deseo. «Tócame».
Sonriendo, Viktor bajó para tomar la polla de Yuuri en su mano y escuchó el suspiro que el nipón soltó debido al placer, empujándose contra el toque. Mientras Viktor lo acariciaba, Yuuri se levantó sobre sus codos y tiró de Viktor para besarlo de nueva cuenta. Deslizando sus manos hacia abajo por el cuerpo de Viktor, Yuuri tomó la erección del ruso, igualando la velocidad que llevaba Viktor hasta que ambos se encontraban jadeando.
— ¿Quieres más? —preguntó Viktor entre besos, sintiendo como Yuuri se estremecía debajo de él. Si Yuuri se quedaba unos cuantos días con él, entonces tenían suficiente tiempo para hacer lo que sea. Además, Viktor sabía que Yuuri estaba cansado. Podrían simplemente terminar de la forma en la que estaban y luego irse a dormir saciados y sin ningún problema.
—Quiero que me folles —respondió Yuuri sin duda alguna—. Hazme sentirlo. Hazme recordar que esto es real.
Viktor se congeló por un segundo, sintiendo la repentina ola de calor que venían con esas palabras, y luego se inclinó para besar a Yuuri más duro. Empujándolo contra la cama y sintiendo como los besos de Yuuri se volvían más demandantes en respuesta.
Finalmente, Viktor se alejó. Dejando a Yuuri con un último beso antes de gatear sobre la cama y llegar hacia el cajón de la mesita de noche. Sin embargo, se detuvo cuando lo abrió y se quedó observando el espacio vacío mientras insultaba para sus adentros. No había esperado que Yuuri llegara por un par de días más, así que no había puesto nada allí para tener a la mano. Viktor se dio vuelta para ver a Yuuri con un aspecto culpable y abrió su boca para hablar, pero Yuuri se le adelantó.
—Yo tengo, si tú no tienes —le dijo lo más casualmente posible a pesar de estar claramente excitado. Se sentó y alisó la chaqueta que aun llevaba puesta, la cual no hacía nada para ocultar el sonrojo en la piel de su pecho como resultado de sus anteriores actividades—. Espera aquí.
Todavía maldiciéndose por estar tan poco preparado y por la interrupción que eso había causado en sus actividades, Viktor se recostó de nuevo en la cama, observando como Yuuri abría su equipaje y buscaba en los adentros. Al agacharse, la chaqueta del nipón se levantó, exponiendo la piel debajo. Viktor dejó salir un bajo silbido de apreciación ante la vista y Yuuri le lanzó una irritada mueca sobre su hombro para luego erguirse, una botella de lubricante y un condón en su mano.
Caminado de regresó y gateando sobre la cama, Yuuri lanzó ambos objetos a un lado y se puso sobre Viktor con una sonrisa ladina cruzando por su rostro.
— Ahora, ¿en dónde estábamos? —murmuró, inclinándose para posar un ligero beso sobre los labios de Viktor y luego alejándose rápidamente, esperando por una respuesta.
— ¿Algo acerca de ti queriendo que yo te folle? —bromeó Viktor, su tono de voz relejado mientras observaba como los labios del nipón se curvaban en una sonrisa.
—Eso me suena familiar —dijo Yuuri en respuesta, pasando sus manos por el pecho de Viktor y situándose sobre las piernas del ruso, su expresión juguetona—. ¿Qué piensas hacer al respecto?
—Como siempre, solnyshko. Tus deseos son ordenes —le respondió Viktor, levantando sus manos para tomar el rostro de Yuuri y atraerlo hacia sus labios una vez más. Tan pronto como Yuuri estuvo distraído, Viktor lo sujetó con firmeza para girarlos a ambos. Un movimiento que ahora era familiar para ellos y que causó que Yuuri riera con fuerza.
Tan pronto como hubieron intercambiado posiciones, Yuuri levantó su mirada hacia Viktor de nuevo y llevó una de sus manos hacia la mejilla del nipón para tomarla suavemente. Viktor se sintió derretir ante el toque y se presionó más contra la mano del nipón, girando su rostro para dejar un beso sobre la palma.
—Te amo —dijo, observando a Yuuri y sintiendo como su voz se ahogaba por la emoción detrás de sus palabras. Se lo decía todos los días, finalmente siéndole permitido decir esas palabras que le habían estado prohibidas por tanto tiempo. Pero era mucho mejor cuando Yuuri estaba aquí con él, mirándolo con unos ojos que reflejaban tanto amor correspondido.
—Yo también te amo —dijo Yuuri, deslizándo su mano de la mejilla de Viktor para posarla sobre sus labios. Luego su rostro se tornó juguetón y una sonrisa cruzo su rostro, su voz ligera y bromista—. Ahora, fóllame.
Viktor se rio, inclinándose sobre Yuuri para besarlo profundamente mientras levantaba una de las piernas del nipón con una mano, buscando la botella de lubricante con la que tenía libre. Era en ocasiones como estas cuando apenas podía creerlo, en las que podía entender el por qué Yuuri le pedía que le recordara que esto era real. Parecía demasiado perfecto, como algo salido de sus fantasías. Yuuri y él, juntos. Sin nada ni nadie que se interpusiera entre ellos salvo ellos mismos.
Abrió la botella de lubricante con su mano libre, esparciendo un poco sobre sus dedos para luego masajear la parte superior del muslo de Yuuri y hacer círculos en su entrada.
—Viktor —jadeó Yuuri y Viktor lo complació, empujando el primero de sus dedos en el calor del cuerpo de Yuuri y sintiendo como el nipón suspiraba satisfecho bajo él. Levantando un poco más la pierna de Yuuri, y agradeciendo a cualquier deidad existente por la flexibilidad natural del nipón, Viktor se agachó para besar la clavícula de Yuuri mientras trabajaba sus dedos dentro de él. Yuuri dejó salir un sonido ahogado ante la sensación y bajó sus manos para enredarlas en el cabello de Viktor de nuevo, tirando de él para pesarlo apropiadamente.
En respuesta, Viktor añadió otro dedo y escuchó con satisfacción el como Yuuri jadeaba contra su boca, sus caderas moviéndose ligeramente hacia arriba como buscando más fricción. Percibiendo la necesidad de Yuuri, Viktor dejó caer la pierna del nipón y usó esa mano para acariciar su polla, observando como la espalda de Yuuri se arqueaba y sus dedos se torcían por la sensación. Sintiendo la necesidad empezando a crecer dentro de él también, Viktor finalmente añadió un tercer dedo y luego un cuarto. Esparciendo mas lubricante sobre sus dedos mientras trabajaba sobre la polla de Yuuri y el nipón finalmente se quebró.
Enredando sus piernas alrededor de la cintura de Viktor, Yuuri lo atrajo hacia sí. Bajó su mano para tomar la polla del ruso y le dio unos cuantos tirones, antes de clavar sus talones contra la espalda de Viktor y urgirle que continuara.
— ¿Estás listo? —preguntó Viktor, tratando de mantener su voz tranquila pero fallado al hacerlo al ver la apariencia de Yuuri bajo él, hermosamente sonrojado y ya derritiéndose.
—Sí —respondió Yuuri al instante y Viktor no vaciló. Abrió el sobrecito con el condón y se lo puso antes de tomar las caderas de Yuuri y levantarlas suavemente, finalmente empujándose contra el cuerpo de Yuuri y casi rompiendo su labio para contener un gemido.
—Te sientes tan bien en mi —suspiró Yuuri, apretando su agarre sobre Viktor y tirando de él para acercarlos más. Manteniéndolos unidos. Viktor se inclinó para presionar un ligero beso sobre sus labios y luego se hizo para atrás, sacando su pene hasta la mitad antes de volver a empujarse contra Yuuri, ambos vocalizando su placer ante la acción.
Viktor levantó una de sus manos y se aferró con los dedos a la cabecera de la cama para así estabilizarse. Bajó la mano que tenía libre, deslizándola hasta acunar el rostro de Yuuri mientras se movía, enviando así otra ola de placer que cruzó a través de sus cuerpos. Yuuri giró sus caderas para receptar las estocadas de Viktor y luego ambos se movieron juntos, ninguno de ellos apartando su mirada del otro.
Finalmente Viktor pudo sentir como llegaba a su final, así que bajó su mano para agarrar la polla de Yuuri y estableció un ritmo que igualara la velocidad de sus estocadas hasta que pudo sentir como Yuuri se tensaba debajo de él. El rostro de Yuuri estaba sonrojado y su expresión completamente abierta, sus ojos abiertos y llenos de emoción al ver a Viktor.
—Eres tan hermoso —jadeó Viktor y Yuuri finalmente se dejó ir, arqueándose bajo el toque del ruso al venirse finalmente. Estremeciéndose al sentir su liberación, antes de caer completamente flácido sobre la cama. A Viktor no le tomó mucho tiempo finalmente venirse y Yuuri tiró de él para besarlo mientras atravesaba su orgasmo.
Yacieron allí por un tiempo, aún con sus cuerpos enredados y sintiendo gradualmente como sus respiraciones empezaban a normalizarse. Finalmente, Viktor se movió, presionado un ligero beso sobre los labios de Yuuri antes de salir de él y levantarse, caminando hacia el otro lado de la habitación para atar el condón y lanzarlo a la basura. Mientras lo hacía, el ruso vio por el rabillo del ojo como Yuuri dejaba la cama y se dirigía al baño para limpiarse a sí mismo, regresando después a al habitación.
Todavía llevaba puesta la chaqueta de Viktor, viéndose completamente perverso con la tela ahora arrugada y el cabello completamente despeinado, sus labios hinchados por los besos y su rostro sonrojado bajo la luz de la habitación. Al hacerse camino de regreso a la cama, Viktor apagó el interruptor. Sumiendo así la habitación en completa oscuridad.
Yuuri ya estaba acostado cuando Viktor llegó a la cama así que gateó hasta él. Yuuri lo acercó hacia al él tan pronto estuvo al alcance de modo que pudieran yacer en la cama juntos. En medio de la silenciosa habitación, Viktor podía jurar que era capaz de escuchar el corazón de Yuuri y se volteó hacia él, queriendo hablarle de nuevo.
— Solnyshko —exhaló Viktor, y Yuuri le devolvió la sonrisa, su rostro feliz y contento —. Me alegra tanto que estés aquí.
—Nada me hubiera mantenido lejos —respondió Yuuri, presionado un ligero beso sobre la frente de Viktor al hablar.
—La próxima vez es mi turno —prometió Viktor—. Iré a visitarte a Detroit tan pronto como pueda.
—Eso me gustaría —respondió Yuuri y luego se rio —. Y también a Phichit. Me ha estado insistiendo en conocerte de forma apropiada por años, y creo que Celestino también quiere hablar contigo. Además, muchos de mis compañeros de pista mueren por conocerte.
—Me sentiré honrado de conocerlos a todos —dijo Viktor, sonando completamente sincero. Era una sensación aún nueva y excitante, Yuuri invitando a Viktor a que entrara en su vida y Yuuri entrando en la de Viktor tan fácilmente. Puede que hubieran acordado tomarse las cosas lentamente, permanecer en sus propios países por el momento y trabajar en su relación junto con el patinaje, pero Viktor igual se encontraba inmensamente feliz.
Estar en una relación a distancia a veces era difícil para ellos, pero ambos encajaban tan bien juntos y estaban aprendiendo a conocer al otro de nuevo. Mientras estuviera aquí, Yuuri finalmente conocería a todos los compañeros de Viktor de forma oficial, y pronto él haría lo mismo por Yuuri. Y luego de que la temporada terminara, Yuuri le había prometido que lo llevaría con él para conocer a su familia, algo que emocionaba y aterrorizaba a Viktor en la misma medida. Poco a poco se integraban en las vidas del otro, tal como Viktor solía desear hace tantos años.
Esperaba que un día pudieran tomar el siguiente gran paso, avanzar de modo que ya no hubiera países entre ellos y distancia manteniéndolos separados. Pero no había necesidad de apresurarse. Este era el momento para amarse y enamorarse nuevamente, de aprender a estar con el otro y asegurarse de que los errores del pasado no volvieran a repetirse. De construir su amor sobre la roca y no sobre la arena, de modo que nada pudiera separarlos de nuevo.
Ahora, ellos tenían todo el tiempo del mundo. Y mientras yacía en el agarre de los brazos de Yuuri, escuchado su respiración en la quietud de la habitación, Viktor no podía pensar en nada más perfecto.
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Después de pasar una semana con el cap 4 y el dolor de Viktor, esto fue como un oasis en el desierto :')
