CAPITULO 1º: HINATA ES SECUESTRADA

CAPITULO 10º: TE SALVARÉ… ¡CON MIS PROPIAS FUERZAS!

Naruto observaba a Shinji sin quitarle los ojos de encima por si intentaba atacarle de alguna manera.

- ¿Por qué me has dicho que no siga? – Preguntó Naruto mirando de reojo a Hinata.

- Porque si en algo aprecias tu vida, no te atreverás a ir a por la chica.

- ¿Y por qué no?

- Te lo explicaré – Shinji se levantó de la mesa - . Para extraer los ojos de una persona, debe hacerlo una kunoichi médico muy buena en su materia, no es algo que pueda hacer cualquiera, pero no solo eso, es un proceso muy lento y cuidadoso que si se comete el más mínimo error, se puede perder dicho ojo.

"En mi caso yo no sé medicina ni tengo un ninja médico que me haga el transplante, por lo que voy a hacerlo de otra manera".

- ¿Y eso que tiene que ver para que no me acerque?

- Mira bien

Shinji señaló algo con el dedo, Naruto siguió su indicación y miro una extraña silla de la cual salían muchos tubos. Estos se dirigían a la mesa donde estaba Hinata.

- ¿Qué es eso?

- Con este aparto no transplantaré los ojos de la joven a los míos sino que le quitaré su chackra para regenerar los míos.

- ¿¡Qué!?

- Como lo oyes pequeño, tu amiga se quedará ciega para toda su vida ya que sus ojos perderán toda vida y yo podré volver a ver.

- ¿¡Y te crees que te lo voy a permitir!? ¡Ahora mismo me llevo a Hinata de aquí y se acabó tu estupendo plan!

Naruto corrió hacía la mesa donde estaba Hinata, pero algo le lanzó una descarga y salió volando unos metros por el aire hasta caer al suelo.

- P… ¿¡Pero qué demonios!?

- Te lo he advertido. La chica esta protegida por una barrera que nadie podrá romper. Siento decírtelo, pero no volverás a ver a tu amiguita.

- ¡Eso ya lo veremos!

Naruto se puso en pie y de nuevo corrió hacía Hinata. Otra vez la descarga lo volvió a lanzar por los aires hasta estrellarse contra el suelo.

- Veo que no aprendes Bueno da igual, ha llegado el momento de empezar con la operación.

Shinji se dirigía hacía la silla. Naruto se puso en pie como pudo y miró a Hinata. La impotencia de ver que no podía salvarla le hizo apretar su puño con tal fuerza que pequeñas gotas de sangre comenzaron a caer al suelo, fruto de una pequeña herida que Naruto se había hecho.

- ¡No pienso dejar que esto acabe así! – Naruto formo un sello - ¡Kage Bunshin no Jutsu!

Diez clones aparecieron al lado de Naruto y todos juntos se dirigieron hacía Hinata. Nada más entrar en contacto con la barrera, las copias desaparecieron y Naruto volvió a chocar contra el suelo.

- Te lo he dicho chico – Shinji ya se encontraba sentado en la silla especial preparado para la transferencia - . Nada puede romper esa barrera. Es inútil que sigas intentándolo.

- Eso… ya lo veremos… ¡Kage Bunshin no Jutsu!

De nuevo otras diez copias que junto con el original se lanzaron contra la barrera, esta vez intentando atravesarla con un puñetazo. Pero todos salieron disparados en distintas direcciones.

Shinji veía el espectáculo, un show que le parecía muy divertido al ver la desesperación del joven ninja. Activó la máquina y una potente luz verde comenzó a brillar en la habitación.

Los tubos comenzaron a brillar y la mesa en la que se encontraba Hinata comenzó a brillar en un tono verdoso que hizo levitar levemente a Hinata. Entonces Naruto pudo ver que unos pequeños tubos estaban conectados al cuerpo de la joven e iban a la máquina.

- De eso… nada…

Naruto formó un clon y atrasó la mano izquierda en la que su clon comenzó a moldear el chackra.

Shinji observaba la nueva artimaña del joven. Es una técnica que ya había oído hablar de ella. Una de las técnicas creadas por el cuarto Hokage.

Cuando la bola de chackra estuvo lista, Naruto salió disparado contra la barrera y cuando notó el primer chispazo atacó.

- ¡Rasengan!

La bola de chackra chocó contra la barrera y cientos de descargas eléctricas y chispazos recorrieron la habitación. Muchas alcanzaban el cuerpo de Naruto, el cual estaba siendo herido en diversas partes. A Naruto no le importaba, solo tenía los ojos puestos en Hinata. Iba a salvarla aunque eso le costará la vida. No tenía derecho a rendirse.

- ¡Hinata! ¿¡Me oyes!? ¡No te preocupes! ¡Voy a sacarte de allí!

El Rasengan parecía que iba a atravesar la barrera, pero la situación cambio rápidamente y Naruto salió disparado hasta estrellarse contra una de las paredes.

- Maldita sea…

Naruto se puso de nuevo en pie y preparó otra vez el Rasengan. Esta vez cogió más carrerilla y volvió a embestir contra la barrera con todas sus fuerzas y toda su furia.

Las descargas dañaban su cuerpo cada vez que lo recorrían y Naruto empezaba a notar un intenso dolor, pero no retrocedía. No pensaba retroceder ante nada.

- ¡Hinata! ¿¡Me oyes!? ¡Hinata!

- Es inútil

Naruto miró a Shinji.

- Esta sumida en un sueño profundo del que no despertará hasta que pase mucho tiempo, puede que no despierte nunca.

La vista de Naruto volvió hacía Hinata. ¿Decía la verdad Shinji? No eso era imposible, pensaba salvarla fuera como fuera y haría cualquier cosa para despertarla.

- ¡Hinata! ¿¡Me oyes verdad!? ¡Despierta! ¡¡Hinata!!

La más absoluta oscuridad la rodeaba. No oía nada. No sentía nada. No decía nada. Hinata solo se encontraba con su cara escondida entre sus rodillas y sus brazos rodeándolas. Su cuerpo desnudo flotaba en una oscuridad sin límites.

- La soledad… si… siempre la he conocido… desde siempre…

Por la mente de Hinata comenzaron a pasar recuerdos de su pasado. De cómo su padre había perdido la fe en ella cuando empezó a entrar a su hermana Hanabi, de cómo fue siendo abandonada por todos aquellos de su clan, todos recuerdos que la hacían sentir impotente.

En la oscuridad se oyó un eco. A Hinata le pareció que alguien había gritado su nombre. ¿Pero era eso posible? No, no era posible. Estaba sola y siempre lo estaría, pasará lo que pasará siempre estaría sola.

De nuevo resonó en la oscuridad ese eco. Esta vez si que le pareció oír con claridad lo que decía la voz.

- ¡¡Hinata!!

Alguien estaba gritando su nombre su nombre. Hinata alzó la mirada buscando de una manera muy vaga el origen de la voz. Su mirada notaba una terrible tristeza y melancolía.

- ¿Quién me llama?

- ¡¡Hinata!!

De nuevo alguien que gritaba su nombre. Esta vez le pareció que la voz le sonaba de algo. Sin saber como, pronunció un nombre.

- Na…ru…to…

En ese momento, vino a su mente varias imágenes que le hicieron recordar que si que había gente que la apreciaba, incluido la persona que ella amaba.

- ¡Naruto-kun! ¿¡Dónde estas!?

Hinata se levantó y comenzó a buscar a Naruto, pero no lo encontraba solo oía su voz.

- ¡Naruto-kun! ¡Ayúdame!

Una luz blanca comenzó a brillar de una manera muy potente en esa inmensa oscuridad. Hinata la observó. Era una luz que le transmitía una calidez como jamás había sentido. Con todas sus fuerzas, Hinata se acercó a la luz.

Cuando abrió los ojos, Hinata se vio atrapada en una mesa. Intentó soltarse pero no podía. Un aura de un tono verdoso la envolvía. Miró alrededor suya y pudo ver a Shinji, sentado en una extraña silla que a ella le parecía haber visto ya en una ocasión, cuando era muy pequeña.

Intentando recordar, le vino a la imagen una escena de cuando ella era aún muy pequeña y había sido secuestrada. Alguien intentaba robarle el Byakugan y fue Shiro quién a rescatarla. En esa misión, Shiro estuvo a punto de perder la vida por intentar protegerla.

Escuchó un sonido extraño. Algo parecido a unas descargas. Miró en todas direcciones para dar con la fuente de ese sonido y pronto la encontró. Parecía que el lugar donde ella se encontraba estaba protegido por una barrera y algo estaba arremetiendo contra dicha barrera. Esa persona era Naruto.

- ¿¡Naruto-kun!? – Pensó para sus adentros Hinata creyendo que eso podía ser un sueño. Pero el dolor que sentía era real, lo que veía era real, lo que oía era real, todo era real. Con todas sus fuerzas, Hinata dio un fuerte grito - ¡¡Naruto-kun!!

El grito de Hinata se oyó en toda la habitación. Naruto miró en dirección a ella y pudo ver con alegría que la estaba mirando. Estaba despierta.

- ¡Hinata!

- ¡Naruto-kun!

Hinata intentaba soltarse pero no podía. Las argollas que la sujetaban eran demasiado fuertes.

- ¡No te preocupes Hinata! ¡En seguida te sacaré de aquí!

Shinji observaba desde su silla la escena. La chica había despertado. Algo imposible de lograr. Entonces miró a Naruto. ¿Había sido ese joven quién la había despertado? Eso era del todo improbable. No había manera de que lo hubiese logrado. Así pues… ¿cómo lo había logrado?

El Rasengan había conseguido atravesar la barrera, solo y el brazo de Naruto empezaba a atravesarla también. Las descargas eléctricas rasgaban y destrozaban el brazo de su chaqueta e herían su brazo, pero no retrocedía.

- ¡Naruto-kun!

Naruto hizo un esfuerzo más para atravesar la barrera. Su cuerpo ya iba a empezar a entrar pero no tardó en salir volando de nuevo hasta estrellarse otra vez contra la pared y de rebote chocar de una manera brutal de cara contra el suelo. Lo que destrozó las losas que habían en el, dejando a Naruto un poco incrustado allí.

- ¡¡Naruto-kun!! – Gritó Hinata al ver con horror lo que le había pasado a Naruto.

Shiro esquivó la bola de fuego que le había lanzado Piro y, mientras daba una voltereta lateral en el aire, comenzó a formar sellos hasta concentrar la energía en su puño.

- ¡Honou no Ryu Ken!

Piro esquivo fácilmente el golpe. A pesar de había activado el onigan, Piro había resultado ser un rival mucho más duro de lo que se había imaginado. Un extraño brilló captó su atención cuando aterrizó en la superficie del agua y levantó la vista. Observó que el destelló provenía del último piso de la torre.

- ¿Un brillo verde? – Pensó Shiro y en quién hubiese visto en aquel momento su cara, hubiese notado que algo le aterraba - ¿¡No será que…!?

- Oye tú. ¡No te distraigas!

Shiro ni miraba a Piro. Estaba concentrado en ese destello de color verde.

- Será mejor que me de prisa… - pensó Shiro mientras formaba sellos con sus manos.

- ¿Por fin te vas a poner serio verdad? Bien, así me gusta – Piro se puso en posición defensiva mientras hacía arder unas llamas en sus manos.

- Lo siento Piro, pero el juego termina aquí.

- ¿Qué?

Posando sus manos en el agua, Shiro concentró su chackra en ella.

Piro pensó que Shiro no había hecho nada, pero dos figuras salieron de debajo del agua hasta atraparlo. Eran dos clones de Shiro. En ese momento entendió que había hecho.

- ¿¡Mizu bunshin no jutsu!?

- Te lo he dicho, no tengo tiempo para juegos.

Shiro formó sellos con sus manos y se preparó para lanzar una de sus técnicas favoritas, apuntando con su brazo derecho hacía Piro.

- ¡Honou no ya!

La flecha de fuego salió disparada a toda velocidad contra Piro y los clones de agua de Shiro. Pero Piro no parecía nada preocupado, más bien sonreía.

- ¡Yo no estoy jugando Shiro!

Dio una voltereta hacía atrás y cuando aterrizo hizo que los dos clones se chocarán entre ellos y desparecieron. Luego con sus manos creó un escudo de fuego que hizo que el golpe rebotará y se dirigiera hacía Shiro.

- Oh joder…. – Fuero las únicas palabras que salieron de la boca de Shiro antes de que la flecha de fuego se estrellará contra él.

Piro contempló la gran llamarada que su ataque había causado. Sin duda Shiro había tenido que morir en ese golpe. Pero se equivocaba, una silueta comenzó a levantarse de entre las llamas, de una manera muy lenta.

- ¿Así que aún estas vivo? Bien, entonces ven para que pueda rematarte de una vez.

El valor que había demostrado Piro en sus palabras desapareció, llenándose su cuerpo de un horror como el que jamás había sentido. No podía ver a Shiro con claridad, solo su silueta, pero si podía ver sus ojos. No eran para nada los mismos ojos que había visto hasta ahora en su combate contra él. Eran unos ojos tan rojos como la sangre y mostraban una mirada tan fría y furiosa que parecía que se clavarán en el corazón de Piro.

La silueta de Shiro desapareció. Piro la buscó por todos lados pero no la encontraba. ¿A dónde había ido? Antes de poder reaccionar, y sin haberse percatado de ello, una mano le cogió del cuello y lo alzó en el aire. Seguía sin ver la imagen de Shiro solo veía esos horribles ojos.

- ¿¡Qu-Qué eres tú!? ¿¡Qué demonios eres!?

Shiro no respondía. Apretó más el cuello de Piro lo que hizo que este casi se ahogara.

- ¡N-No puedo respirar!

- No volverás a respirar más…

Piro miró de frente a Shiro. Sus ojos estaban clavados en él.

- Este es tú último aliento, aprovéchalo.

La mano soltó a Piro, que comenzó a caer lentamente hacía la superficie del agua del lago. Antes de aterrizar, algo lo golpeó con una fuerza tremenda y sobrehumana.

Como si de una pluma se tratará, Piro salió volando a la velocidad de un cohete hasta estrellarse contra el muro del castillo, el cual atravesó hasta acabar clavado en la base de la torre principal.

Las llamas fueron desapareciendo y Shiro desactivó el onigan y volvió a mirar hacía la torre principal.

- No tengo mucho tiempo que perder.

A toda velocidad, Shiro comenzó a correr hacía la torre.

Naruto no se podía mover. Oía los gritos de Hinata llamándole pero no podía levantarse. Su cuerpo había sufrido demasiados daños debido a las descargas.

- Maldita sea… no puedo moverme… - Sus palabras resonaban en su pensamiento. Entonces oyó una voz que le hablaba directamente a su mente que el conocía muy bien.

- Eres patético

- ¿¡Qué!?

- Eres incapaz de lograr nada sino acudes a mí poder. Esta claro que tienes mucha suerte de tenerme en tu cuerpo encerrado, porque sino no serías nada más que un debilucho.

Una habitación medio inundada con una enorme jaula en cuyo interior solo se veía oscuridad. Naruto se acercó a la jaula. Unos ojos que mostraban una enorme furia y unos feroces colmillos brillaron en esa oscuridad.

- Si no acudes a mí, no eres nada pequeño.

Naruto se situó solo a unos pasos de la jaula.

- Si tomas mi poder, podrás salvar a la muchacha sin problemas.

- ¿Salvar a… Hinata?

- Así es. Esa chica es muy importante para ti, ¿verdad? Lo veo en tu corazón. Quieres salvarla sea como sea, pero no tienes la suficiente fuerza.

Naruto no dijo nada. ¿Sería verdad lo que decía el Kyubi? ¿Era de verdad tan débil que no podía proteger a nadie?

- Recuerda lo que pasó con tu amigo… no fuiste lo suficiente fuerte como para protegerlo…

El Kyubi notó con alegría como esas palabras parecían hacer reaccionar a Naruto. Su chackra de color rojo comenzó a rodear el cuerpo de Naruto.

- Así es… eres demasiado débil como para proteger a los que quieres, sin mi poder no eres nada chico. Sin mi, no tienes poder. Sin mi, no podrás salvar a los que quieres….

El rostro de Naruto miraba al suelo, por lo que el Kyubi no podía ver la expresión de la cara de Naruto.

- Toma mi poder y salva a la chica y derrota a ese Hyuga… solo con mi poder podrás hacerlo…

- Cállate…

- ¿Qué? – El tono de voz del Kyubi mostraba sorpresa.

- ¡He dicho que te calles! – Naruto no alzó la mirada mientras le ordenaba silencio a la gran bestia - . Se que he recurrido a ti cuando debía demostrar mi auténtica fuerza…

- Entonces, ¿reconoces tú debilidad?

- Puede ser… puede que sea débil pero… pero… - el rostro de Naruto se alzó y miró a los ojos del Kyubi con una mirada que mostraba su enorme confianza y seguridad en si mismo - ¡Salvaré a Hinata por mi mismo y sin recurrir a ti! ¡Le prometí que la protegería y lo haré con mis propias fuerzas! ¡Así que déjame en paz y quédate sentado y observa maldito zorro!

El chackra rojo desapareció y Naruto volvió al mundo real. Se levantó como pudo, pesándole mucho el cuerpo. Sangraba mucho por varias partes de su cuerpo, pero no le importó para nada. Su chaqueta estaba destrozada y rasgada por todas partes, por lo que se la quitó y la tiró a un lado.

- Eso es… yo… - Naruto creó un clon que comenzó a formar el Rasengan en su mano derecha – yo…

Shinji ya comenzaba a notar levemente los efectos de la máquina. Pero también notaba otra cosa, una potente energía y fuerza de voluntad provenientes de Naruto.

- Yo… ¡salvaré y protegeré a Hinata con mis propias fuerzas!

Naruto arremetió de nuevo contra la barrera con todas las fuerzas con las que podía atacar.

- ¡Rasengan!

Las descargas eléctricas causadas por el choque del Rasengan con la barrera esta vez fueron más potentes y Naruto no podía evitar gritar de dolor.

- ¡Naruto-kun!

Avanzando poco a poco, Naruto conseguía introducirse poco a poco dentro de la barrera, Ya estaba dentro el Rasengan y su cuerpo comenzaba a entrar.

- ¡Naruto-kun para! ¡Te vas a matar!

Naruto no le hacía caso a Hinata y seguía avanzando. Cuando su cabeza comenzó a penetrar en la barrera la miró.

- Hinata… no te preocupes… ¡voy a salvarte!

- Naruto-kun – unas lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de Hinata al ver a Naruto tan malherido y sangrando por todos lados.

- Además… hay algo a lo que aún te tengo que responder… ¿no es así?

La mayor parte del cuerpo de Naruto ya estaba dentro de la barrera. La habitación comenzó a temblar y a derrumbarse. Escombros del techo comenzaban a caer.

- Hinata yo… a lo que me dijiste el otro día…

Hinata escuchaba sin dejar de llorar por ver el estado del cuerpo de Naruto mientras penetraba en la barrera.

- Yo… ¡¡también te quiero y te protegeré aunque me cueste la vida!!

Finalmente Naruto consiguió penetrar dentro de la barrera la cual desapareció partiéndose en mil pedazos como si de cristal se tratase. Naruto corrió hacía Hinata y con un kunai partió los tubos que estaban sujetos a su cuerpo y luego las argollas que la aprisionaba. La cogió en brazos y salió corriendo hacía la entrada.

La máquina en la que estaba sentado Shinji comenzó a hacer pequeñas explosiones. Con toda la prisa que pudo, Shinji intentó levantarse, pero la máquina explotó estando el aún sentado en ella y todo el último piso de la torre comenzó a desaparecer por la explosión que sacudía y destrozaba la habitación.

Instintivamente, Naruto se tiró al suelo, protegiendo con su cuerpo el de Hinata. Todo aquel que estuviera fuera de la habitación, vería como una gran bola desintegraba toda la parte superior de la torre principal.

Quitándose unos escombros de encima. Naruto se levantó. Y cayó de nuevo al suelo Hinata se levantó y los cogió en sus brazos hasta apoyar la cabeza de este en sus rodillas.

- ¡Naruto-kun! ¿¡Estas bien!?

- Je, je… no te preocupes… no es tan fácil acabar conmigo… ¿y tú…? ¿Cómo estas…?

A Hinata eso le pareció una broma de mal gusto preguntarlo. Las lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas y estaba a punto de caer en un llanto.

- Yo estoy bien gracias a ti…

- Me alegro… - dijo Naruto sonriendo pero su tono de voz parecía apagado y demostraba que estaba cansado.

- Naruto-kun… lo que has dicho… ¿era verdad?

A Naruto le extrañó la pregunta. Sabía porque lo decía pero no dijo nada.

- Dime... ¿era verdad?

Naruto no respondía. Eso hizo pensar a Hinata que lo que había dicho Naruto debía de ser por un pequeño lapsos que había tenido o algo por el estilo. Pero, para su sorpresa, una mano de Naruto le acarició la mejilla.

- Si… era verdad… todo lo que he dicho… hasta la última palabra… era cierta…

- N-Naruto-kun – Dijo Hinata un poco nerviosa, sonrojada y medio llorando a la vez.

- Te quiero Hinata – Naruto dijo esto último con una sonrisa, lo que hizo que Hinata agachará su cabeza hasta apoyarla en la de Naruto y comenzará a llorar de felicidad.

Al rato, Hinata ayudó a Naruto a levantarse y lo apoyó en su hombro.

- ¿Podrás caminar así Naruto-kun?

- Si… creo que sí… pero al lado de una belleza como tú… ¿quién no podría?

Hinata notó la broma de Naruto, pero solo le sonrió en tono burlón.

- Muchas gracias por el piropo.

Ambos comenzaron a caminar hacía las escaleras para bajar de la torre. Pero un ruido a sus espaldas les hizo detenerse. Era un ruido como de algo que había salido de debajo de los escombros. Ambos se giraron y vieron a Shinji.

- ¡No puede ser! ¿¡Aún estas vivo!? – Naruto no cabía en su asombro al ver que Shinji había podido sobrevivir a tal explosión y más habiéndola recibido directamente.

- Maldito mocoso… esto que has hecho… has arruinado mi gran oportunidad… de recuperar mis ojos… lo has arruinado todo… ¡¡Os voy a matar a los dos!!

Shinji se puso en posición y lanzó una fuerte corriente de aire, que más bien parecía un cometa de viento, con la palma de su mano. Naruto tiró a un lado a Hinata y el cometa de viento golpeó su estómago, lo que hizo escupir a Naruto sangre por la boca y caer de rodillas. Sino llega a apoyar las manos, hubiera caído de cara contra el suelo.

- ¡Naruto-kun!

Hinata corrió al lado de Naruto y se arrodilló junto a él.

- ¡Naruto-kun! ¿¡Estas bien!?

- Ugh… este tío… es más peligroso de lo que yo pensaba…

Ambos miraron a Shinji quién se preparaba para realizar otro golpe. Hinata se levantó y puso delante de Naruto como escudo.

- ¡Hinata! ¿¡Qué haces!?

- ¡Esta vez seré yo quién te proteja a ti!

Shinji lanzó su ataque y Hinata se preparó para recibirlo. Pero algo la cubrió y la tiró al suelo. Pocos segundos después, unas gotas de sangre le cayeron en el rostro. Naruto estaba encima de ella y había recibido de pleno de nuevo el golpe.

- T-Tonta…

- ¡Naruto-kun! ¿¡Pero qué has hecho!?

- Te lo he dicho… ¿no?... Voy a protegerte… aunque eso me quité la vida… pase lo que pase… te protegeré…

- Naruto-kun…

Shinji percibía la escena con desagrado. Su furia iba aumentando cada vez que recordaba que había perdido la oportunidad de volver a ver de nuevo.

- Aprovechad este momento porque no vais a volver a tener otro como este.

Concentrando una gran cantidad de chackra en la palma de su mano.

- ¡Adiós!

Shinji disparó toda la potencia al máximo contra Naruto y Hinata. Naruto se puso en pie y se preparó para recibirla y proteger a Hinata. Hinata quiso impedírselo, pero no pudo

Naruto estaba listo para recibir el golpe y morir sin con eso salvaba a Hinata, pero algo negro apareció frente a él y desvió el golpe de Shinji que se estrelló contra el lago provocando un fuerte chapoteó.

- ¿Y tú quién eres?

Shinji no conocía a su nuevo invitado pero Naruto y Hinata lo reconocieron al instante.

- ¡Shiro-sensei! – Gritaron los dos jóvenes al ver a Shiro.

- Ya esta bien Naruto, a partir de aquí me ocupo yo de él.

- ¡Pero…!

- No hay peros que valgan. Has hecho un buen trabajo, pero ahora será mejor que descanses.

- ¡De eso nada Shiro-sensei! ¡Aún puedo lu…!

Naruto se desmayó y comenzó a caer al suelo. Shiro lo evitó sujetándolo con su brazo.

- Descansa tranquilo Naruto… yo me ocupó del resto.

Shiro dejó a Naruto en el suelo y Hinata se arrodilló junto a él.

- No te preocupes Hinata. Solo esta inconsciente.

- Shiro-sensei…

- Tranquila. El resto ya es cosa mía. Por cierto toma.

Shiro se quitó la chaqueta que llevaba y se la puso a Hinata en los hombros y luego la rodeó con ella.

- Es una noche muy fría y llevas poca ropa. Así te puedes resfriar.

- G-Gracias…

Shiro le dibujo una sonrisa y luego se puso en pie y dio unos pasos en dirección hacía Hiashi. Se detuvo a escasos diez metros de él.

- ¿Me vas a desafiar?

- Para nada. Más bien… te voy a derrotar.