Feliz navidad queridas y queridos lectores, decidí escribir un "especial navideño" para ustedes, espero que les guste mucho. Como Erika aun no arregla sus problemas con Nevra, en una línea temporal este capítulo vendría después de que ambos se arreglen y todo eso. Donde vivo para navidad no cae nieve pero…decidí optar por lo tradicional además de que Eldarya celebra la navidad con nieve y abrigos y esas cosas así que me inspiré en eso.

Ya salí de la universidad, me fue super bien aunque a pesar de eso aún tengo mucho estrés acumulado por el tema de la cantidad exagerada de informes que debía hacer. Obviamente escribir para ustedes no es lo mismo que escribir un informe (latero) pero… aún mis neuronas no conectan, no funcionan, se murieron… nu se :c por lo tanto disculpen nuevamente si hay alguna inconsistencia en lo que escribo o si repito mucho las cosas. Leo varias veces lo que escribo pero aun así se me pasan las cosas. (me pase po… :o )

Bueno me despido, gracias a las personas que me dejan review, como siempre feliz de que lo hagan c: Eso es todo muchachas y muchachos disfruten el "especial" cuídense hasta la próxima (yo creo que mañana). Nos vemos 3

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Especial navideño

Regalo

Era impresionante lo hermoso que era Eldarya cuando nevaba. Él no era de aquellos que veían las estrellas o que amaba el mar, no era un hombre muy sensible en aquellos aspectos, pero, al ver aquel espectáculo no podía evitar sentir un cierto alivio y alegría, ver como caía la nieve del cielo y como esta se acoplaba perfectamente a lo que había en el suelo era realmente maravilloso.

Sentado en la biblioteca hacía el reporte de una misión que le había sido encomendada hace unas buenas horas, para él, el reporte era una de las cosas más tediosas que debía hacer, es por esta razón que por lo general llenaba los formularios de manera rápida para poder salir libre nuevamente. Esta vez sin duda era diferente, llevaba sentado en la misma posición casi 3 horas contemplando la nieve desde la ventana y viendo a la gente del C.G caminar alegremente por el empedrado. Se dedicó a observar las vestimentas poco comunes que surgían en el invierno y que más decir si hasta él había decidido cambiar un poco, ponerse una chaqueta más larga y abrigadora, además de acomodarse mejor su fiel bufanda.

Se despegó del vidrio solo para mirar el pergamino con las 10 preguntas que debía responder, a pesar de que no tenía ninguna contestada quiso volver a sumergirse en el paisaje invernal que la ventana le entregaba. Fue así como el vampiro se perdió en la nieve durante 10 minutos más, todo, hasta que por el cristal apareció cierta jovencita, usaba una hermosa falda amarilla con pequeños toques rosados, encima de estos un hermoso vestido color morado, y más encima una pequeña chaquetita corta de color rosada con bordes amarillos. Se veía hermosa, su piel blanca realmente combinaba con todo ese paisaje que había a su alrededor, mientras que su pelo castaño contrastaba con cada copo de nieve que caía del cielo.

Por un momento se imaginó a él tomándole la mano, abrazándola, caminando a un lado de ella con los brazos entrelazados. Al pensar en eso el vampiro suspiro y para cuando volvió al mundo real, la chica ya no se divisaba por la ventana.

Nevra por fin decidió que quería pasar tiempo con ella, así que por lo tanto se puso manos a la obra para escribir el reporte y poder salir de la biblioteca.

Leyó la primera pregunta, se dispuso a responderla cuando de pronto sintió a Erika llegar. Como estaba Ykhar en la sala, decidió posponer un poco sus aires de galantería para con la chica, así que solo se limitó a hacerle un gesto con la cabeza y prosiguió en sus asuntos.

-¿Hace frio afuera? –preguntó Ykhar.

-Sii, bastante –contestó Erika mientras se acercaba a la chimenea- no pensé que el invierno aquí era tan frío.

-Lo es, muchos de nuestros familiares tienden a invernar por culpa del mal tiempo, duermen hasta que el frio pasa.

-Me lo imagino, allá en la tierra pasaba algo parecido con los animales salvajes.

-Hablando de eso- inquirió la brownie- ¿qué más pasaba en tu mundo para el invierno?

-¿Cómo?

-Me refiero a que ¿cómo era el invierno allá?

-Mmmm… pues hay algunas similitudes con este mundo. Hace frio, cae nieve… como yo vivo en una ciudad grande hay demasiada gente en invierno.

-¿Mucha gente?-preguntó Ykhar- ¿Por qué si hace frio?

-Mmm…pues… hay vacaciones y además en estas fechas en mi mundo se celebra la navidad- dijo por fin la humana.

-¿Qué es eso?

-Es una fiesta que hay, como… una tradición. Jugamos en la nieve, hacemos muñecos de nieve, ponemos un árbol dentro de la casa y en este se ponen luces, además bajo el árbol se colocan regalos con envoltorios con muchos diseños y en la noche antes de abrirlos se hace una gran cena para compartir con la familia…

-¡Que entretenido!- exclamó Ykhar.

-Sí, era muy lindo…bueno, en fin, cambiando de tema… terminé mis quehaceres, ¿me podrías pasar un libro?

-Siii claro, elige el que tú quieras.

Erika sacó un libro sobre la historia de Eldarya, se despidió y desapareció de la biblioteca.

Rápidamente Nevra terminó de escribir el reporte y se fue también.

-Mmm Erika debe extrañar mucho su mundo- pensaba el vampiro mientras caminaba por el mercado- … quizás… si le soy un regalo por la "nievedad" se alegre.

El chico pasó por todos los puestos del mercado en busca de un lindo regalo para la humana. Lamentablemente la búsqueda fue infructuosa, no encontrando nada para ella.

Tristemente caminó hasta su habitación. Al llegar lo primero que hizo fue sacarse la gran chaqueta que portaba, frustrado se sentó en la cama y frente a él se miró al gran espejo que tenía apoyado en la pared. Se observó unos momentos y sonrió.

-Ya se lo que te regalaré. –susurró despacio.

A paso rápido el vampiro salió de su pieza en dirección a la cantina. Al llegar, el pelinegro le pidió una caja a Karuto.

-¿Y porque crees que tengo cajas yo?- preguntó malhumorado el fauno.

-Porque la comida que llega a nuestro mundo llega en cajas –respondió seriamente el vampiro.

Karuto se fue a la cocina y al salir le mostró una pequeña caja.

-¿Te sirve esta?

-Sii- respondió el vampiro.

-Bien, ahora lárgate –dicho esto, el fauno se perdió nuevamente entre la cocina.

Con la caja en mano, Nevra subió la escalera en búsqueda de Ykhar.

-¿Tienes algún lápiz?

-Si -respondió la bibliotecaria, mientras le tendía un pequeño bolígrafo de carbón.

-Gracias, ¡en un rato más te lo entrego!- exclamó el chico para luego salir de la sala y volver a su cuarto.

Al llegar, se puso manos a la obra. Concentrado estuvo trabajando por media hora en el regalo. Al terminar, cargó el presente y lo dejó fuera de la habitación de Erika. Golpeó la puerta y se escondió a la espera de la chica.

Observo detenidamente la puerta del cuarto de la humana hasta que esta se abrió.

Al salir, la joven miró al suelo donde saltaba a la vista un paquete, con curiosidad lo tomó acercándolo a ella donde pudo leer lo siguiente:

Con cariño, de tu vampiro sexy para mi hermosa humana.

Feliz Nievedad

Al leerlo la chica no puedo evitar sonreír, entró a su habitación con la caja en mano mientras el vampiro miraba decepcionado puesto que no podría ver la reacción de la muchacha cuando abriera su obsequio. Finalmente, el joven completamente indignado decidió irse a su habitación para descansar un poco.

Por otro lado, Erika miraba el regalo. El diseño de la caja era muy particular, traía dibujos de árboles adornados con velas, había también un muñeco de nieve y lo que más le llamó la atención fue que el chico había dibujado comida. Ella no era muy aplicada para el dibujo, pero encontraba chistoso la clase de dibujos arcaicos que realizaba el líder de la guardia. Al pensar eso, la chica no pudo evitar reír.

Dejó la caja encima de la cama y procedió a abrirla, al hacerlo se sorprendió muchísimo. Metió su mano y con esta sacó una bufanda negra, de hecho, era la bufanda que usaba todos los días el vampiro. Erika acercó la bufanda a su cara para olerla todo esto mientras cerraba los ojos, definitivamente era la que usaba él, el olor del pelinegro estaba impregnado en aquella prenda.

Con la bufanda en mano fue en busca del vampiro. Al llegar al cuarto del líder de la guardia Sombra tocó dos veces la puerta hasta que el pelinegro salió, al verla, este se asombró.

Erika se acercó a Nevra y tomando la bufanda la rodeo por el cuello de él y de ella hasta quedar atados. Dada la altura del vampiro, la chica se levantó en punta de pies para quedar más cerca del pelinegro. Con sus brazos rodeo su cuello y lo acercó más a ella, al hacerlo, el vampiro no pudo evitar rodear la cintura de la joven para acercarla más a él.

-Gracias Nevra, por esta linda "nievedad"… -vaciló -…te quiero mucho. –sonrió al fin la chica.

Nevra cerró los ojos y se acercó rápidamente a la comisura de los labios de la chica en donde depositó un tierno beso para luego pegar su nariz a la de ella.

-Yo también te quiero, nunca lo olvides –respondió el vampiro.