El Beso de Plata
Capítulo X Parte I: Zero.
Zero o Simón apagó la radio. Ninguna distracción ahora, pensó él, no importa cuánto me guste la música. Motorhead fue abruptamente silenciado. Se recostó en el sofá junto a Sayori y comenzó su historia.
"Nací en una villa en las afueras de Bristol, eso está al oeste de Inglaterra. Mi padre era el dueño de una buena cantidad de tierra donde criaba ovejas y vendía la lana localmente. Pero él era ambicioso.-Zero vio que Sayori se relajó en los cojines concentrándose en la historia.
"En esos días el Parlamento reinaba. El antiguo rey había muerto y el futuro rey aún estaba en el exilio. Eran momentos difíciles, donde la mínima demostración de placer era condenada. El baile por parejas, donde cada uno toma una cinta que está atada a la parte superior de un poste para danzar girando y entrelazando las cintas que quedan formando figuras alrededor del mastil, fue prohibido y la Navidad solo se permitía para ayunar. Esto le hacía la vida difícil a mamá porque ella era alegre por naturaleza y le gustaba la danza y el baile, pero se veía forzada a usar colores oscuros y a mantener una expresión solemne en público. Sin embargo, en su casa cantaba a sus niños por la noche sin importarle lo que los vecinos dijeran. Tenía una risa alegre y todos aquellos que la conocían decían que era difícil no unírsele en la travesura".
Zero acarició el marco de la pintura, por encima del brazo del sofá, tan suavemente como hablaba. Era todo lo que quedaba de ella.
"El negocio de mi padre empezó a prosperar cuando yo estaba pequeño, por eso mandó a hacer este cuadro como registro de una buena fortuna. Fue poco después de esto que Wulfram von Grab apareció en nuestras vidas"
La espalda de Zero se tensionó, Sayori se dio cuenta y entonces él trató de relajarse.
"Mi padre siempre decía que, a pesar de los otros defectos de la ley puritana, se habían abierto más posibilidades de comercio en Europa que con cualquiera de los reyes Estuardo. Los comerciantes que tuvieran un buen sentido de la política recibían oportunidades de oro para triunfar y mi padre iba cada vez más a la ciudad. En uno de esos viajes conocía a von Grab. Este le dijo que él podía ayudarlo a aprovechar el floreciente mercado textil británico en el continente, a cambio de un porcentaje, naturalmente. Como él tenía contactos de los cuales mi padre se podía beneficiar, lo llevó a la casa para que pudieran discutirlo más a fondo".
Zero vio la pregunta de Sayori antes de que ella misma tuviera oportunidad de hacerla. ¿Cómo podía él saber todo esto?
"Naturalmente yo solo vine a saber de esto cuando estaba más grande y por fragmentos, pero reuní suficiente información para lograr completar la historia.
"Von Grab era un hombre alto, pálido, con una buena cantidad de pelo negro (se rumoraba que usaba una peluca) y ojos aún más oscuros. Se movía elegantemente y acentuaba su conversación con animados ademanes de sus elegantes y largas manos. Se hacía sentir como un invitado agradable y muy rápidamente se ganó a mi madre con chistes y canciones. Él, a su vez, quedó impresionado con mi hermano Christopher, o Ichirou.
"No importaba lo agradable que mis padres encontraban a von Grab, los empleados lo consideraban extraño. Ya sea porque era del continente o porque fuese realmente excéntrico, ellos no podían descifrarlo. Además, en un tiempo en el que la gente se levantaba a la madrugada, él dormía hasta pasado el medio día, y mientras que la familia se acostaba no mucho después del atardecer, ellos sabían que estaba despierto hasta bien entrada la noche.
Pero tenía mucho dinero y seguramente haría de mi padre un hombre rico, de manera que su extrañeza era pasada por alto.
"Además Von Grab rara vez se aventuraba a salir, pero disfrutaba de la chimenea después de la cena, contando un par de historias hasta los pocos sirvientes se valían de las sombras del salón para escucharlas sin ser vistos.
"Ellos contaron que Ichirou estaba hipnotizado. Se sentaba a los pies del visitante o en su rodilla y rogaba que le contara otra historia. Mientras que mamá miraba encantada, von Grab se reía y jugaba con el pelo castaño claro de Ichirou, el pelo que ahora está blanco, y lo llamaba su ángel encantador, su pequeño Fledermaus. Ichirou pasaba con él todo el tiempo que fuera posible. Mi madre lo consideraba un hombre cariñoso y lo reprendía suavemente por no tener esposa".
Sayori se movía impaciente y Zero le indicó que se quedara quieta.
-Ya voy a llegar a la razón de mi historia-dijo mientras fruncía un poco el seño.
"Una noche el criado de mi padre estaba en camino de visitar, secretamente, a la empleada que lavaba cuando escuchó suaves voces en el descanso de arriba de las escaleras. Subiendo sin ser visto una parte de estas, vio a von Grab en la puerta de su cuarto, hablando con Ichirou, quien estaba ahí parado en pijama, pequeño y asustado. El criado asumió que el niño había tenido una pesadilla y fue donde su amigo para que lo tranquilizara, entonces se alejó. No le convenía que supieran que él estaba recorriendo la casa a estas horas.
"Tal vez von Grab se dio cuenta de qye lo habían visto y pensaba que las semillas de la sospecha estaban sembradas, o simplemento no podía esperar mas. No me lo puedo imaginar.
Pero la noche siguiente se fue después de que toos estábamos dormidos, llevándose solamente unas cuantas pertenencias en su caballo negro y nadie se dio cuenta hasta la siguiente mañana cuando todos buscaban a Ichirou.
"Esa mañana la cama vacía del niño fue descubierta por una empleada y a él no lo podían encontrar. Finalmente, al ver a mi madre dominada por el pánico y toda la casa al revés, el criado de mi padre tuvo que poner a un lado su vergüenza y decirles lo que había visto. Mi padre tocó en la puerta de von Grab, pero nadie respodió la puerta se abrió facilmente a un cuarto vacío. La cama estaba intacta. Wulfram von Grab se había ido llevándose a Ichirou, o bueno...Christopher con él".
Sayori se acercó a Zero. Su expresión era seria e intensa. La tenía atrapada en la historia.
"Mi padre les escribió cartas desesperadas a los hombres que von Grab le había mencionado como sus asociados y las envió con los sirvientes al siguiente puesto de correo. Después partió hacia Bristol para ir al pequeño hotel donde él había conocido a von Grab. Pero nadie sabía de su paradero y la búsqueda por Bristol fue inútil. Mi padre tuvo que volver, sin ánimos, a sus negocios y confiar en sus cartas y en Dios.
"Uno por uno de sus mensajeros volvían sin noticias y cuando las respuestas a sus cartas llegaron a él, él cayó en la desesperación total. Ninguno de estos hombres sabían quién era Von Grab. '¿Cómo puede ser esto?', se preguntaba mi padre una y otra vez. Fue demasiado inocente para sospechar de las atenciones de un hombre hacia un niño. Era imposible que se imaginara lo que pasó después.
"No teniendo otra alternativa, gradualmente la casa volvió a las rutinas normales, pero en realidad ya nada sería igual. Mi padre anunció que teníamos que superar la tragedia y se entregó de lleno a su trabajo. Su negocio floreció y hasta uno de los supuestos asociados de Von Grab le ofreció patrocinarlo en el continente al escuchar la triste historia. Mi padre se enriqueció cada vez más, pero cada vez que alguien viajaba, él le daba estrictas órdenes de buscar a Ichirou.
"Mi madre nunca dejó de llorar. Sonreía cada vez menos, y se volvió muy nerviosa, y se alteraba con el solo roce de una rama contra la ventana".
Zero trató de visualizar a la mamá que lo quiso hace tanto, pero ya no podpia visualizar su cara, escepto cuando miraba la pintura, aunque sí recordaba su suavidas y calidez. Suspiró.
"Y me quiso con desesperada fiereza que aun un niño pequeño sentía cegadora por momentos. No había protegido al mayor, de manera que rara vez me dejaba solo. Tal vez Dios la estaa castigando; ella no lo sabía. Cuando los dempas habitantes de la villa susurraban que debía ser el pecado de la familia lo que nos llevó a esta tragedia, ella dejó de ir a la iglesia los domingos. Castigaría a Dios.
"Después, cuando yo tenía cuatro años ella empezó a ver a Ichirou asomándose por la ventana, escondiéndose en las sombras de un cuarto oscuro o parándose afuera a la luz de la luna. 'Ahí está', gritaba ella. Al principio mi padre saltaba a mirar o un sirviene corría afuera para buscar, pero nunca había nadie. Pronto simplemente sacudían la cabeza suavemente. Mi padre le acariciaba el cabello con tristeza y trataba de tranquilizarla, pero se ponía más histérica al ver que la gente no le creía.
"Uno de los pocos y más claros recuerdos de mi madre es de ella sentada en el asiento de madera de mi padre, una noche. 'Sé un buen chico'. Aún la puedo escuchar. 'Quedate aquí, no me demoro'. Estaba sonriente, creo. Lo recuerdo porque era muy inusual. Ella abrio una venana y llamó a alguien afuera; después se fue y me dejó con la brisa fría de la noche. Nunca la volví a ver". Zero se dio cuenta de que se estaba protegiendo en ese antigüo frío. Pero ese frío ahora está siempre conmigo, pensó.
-La...encontraron después, en el jardín, degollada-Su voz, era ronca, el miro al piso.
Sayori quedó sin respiración y se colocó la mano en su propia garganta. Zero vio lo que hizo y le bajó el brazo. Los ojos de ella estaban grandes y llenos de compasión. Qué extraño, maravilloso y triste contarle esa historia a alguien después de tanto tiempo y ver que a ella le importa, pensó él. Quería tocarle la cara, pero se controló. No la distraería de su historia.
"Todos me mimaban y me abrazaban y no podía entender porqué las lágrimas, pero yo tenía suficientes para muchas noches cuando mi madre no respondió mis llamadas. Ela fue una mujer dulce y tierna con un espíritu alegre; no merecía morir así.
"Poco después mi padre nos mudó a la ciudad de Bristol. No podía soportar vivir más en esa casa. Logró una buena ganancia a la venta de la tierra y amplió su negocio. Yo siempre estaba bajo el cuidado de sirvienes, teníamos más ahora, y casi nunca veía a mi padre. Me acuerdo de haber estado molesto con él por dejar ir a mi madre, pero tal vez esaba más asustado de que él mismo no volviera. ¿Quién sabe? El hecho es que no nos volvimos a unir después de eso.
"No nos quedamos mucho tiempo en Bristol. En mi octavo año, el mismo año en que murió Cromwell, mi padre decidió que era mejor para su negocio si nos mudábamos a Londres. Nos estábamos oganizando en nuestra casa en la Calle Eweskin al mismo tiempo que el nuevo reu se organizaba en Whitehall.
"A medida que to crecía y luchaba con los clásicos bajo un tutor estricto, Londres se alejaba drásticamente de lo que había sido bajo la Commonwealth. La primavera llegó a la ciudad y la gente se quitaba los ropajes negros y blancos y florecía con colores brillantes. Cuando la plaga y el Gran Incendio nos dejaron ilesos, mi padre decidió que tal vez Dios nos permiiría algo de paz.
"Pero a medida que me convertía en hombre adulto, mi padre no lograba entenderme. La ropa que él usaba seguía siendo la misma conservadora gris y marrón, aunque de las mejores telas. Yo, sin embargo, aceptaba las nuevas tendencias y me gastaba mi amplia mesada en sedas brillantes y encajes que eran, de nuevo, la moda. Yo siempre estaba listo para comprar una liga para adornarme la pantorrilla.-Sayori sonrió-,"Pero ignoré todas las súplicas de mi padre sobre continuar mis estudios o hacer parte de sus negocios. 'Tú ya hiciste dinero', le decía yo, '¿para qué me necesitas?'
"Empecé a frecuentar el Covent Garden y el Royal Exchange, que era donde iban los galantes y vanidosos, para así lograr la amistad de algún caballero. Una vez, hablé con un buen hombre en otra época, apenas hoy me dí cuenta de que era Oscar Wilde. Me imagino que los doncellos de los lugares me llamarían un arribista hijo de comerciante a mis espaldas, pero yo era ingenioso y tenía dinero para comprarles licor, de manera que me trataban con cariño al momento de mi llegada.
"Había una taberna donde mis amigos les gustaba pasar la noche. Se llamaba Las hortensias, pero en son de broma la llamábamos Las doncellas, porque se encontraban damas jóvenes dispuestas a compartir nuestra comida y algo más. Me quedaba hasta bien entrada la noche y llegaba tarde a casa, muchas veces en mal estado por los tragos. Esto molestaba a mi padre y teníamos muchas peleas, situación que me animaba a salir más de la casa. Afortunadamente, nunca tuvo el coraje para quitarme mis mesadas, aunque varias veces me amenazó con desheredarme. Yo siempre era malcriado y no lo sabía. Me parecía que él siempre tenía mas tiempo para su negocio que para mí. Me imagino que era su manera de no sentir el dolor, pero creía que él no me quería. Si mi madre hubiera estado ahí con nosotros, todo hubiera sido diferente.
"En esos días solo unas pocas lámparas iluminaban la calle y no era seguro caminar solo de noche, pero por unas monedas se podía alquilar a un paje que prestaba el servicio de alumbrarle a uno el camino a casa. Alguno de ellos se mantenían afuera de la taberna esperando clientes. Yo los usaba a menudo. Pero había uno, un granuja* pálido, más joven que el resto y nuevo en ese trabajo, que tenía la costumbre de observarme. Yo no sabía porqué, pero me ponía nervioso y lo evitaba".
Zero se detuvo por un momento y arrugó el ceño. Quería acordarse de todo, Había ocurrido hace tanto tiempo que a veces parecía más como un sueño. Sayori tomó un sorbo de su refresco. "Continúa", le dijo ella. Él levantó un cenicero que estaba en la mesa y se lo pasó de mano a mano buscando las palabras.
"Una noche, cuando salí de la taberna, borracho como siempre, había una riña en la esquina. Dos pajes se peleaban. El más grande salió corriendo y el más pequeño se me acercó con una lámpara. '¿Necesita que lo ilumine mi señor?' Me reí ante su atrevimiento, demasiado borracho para ser exigente, y le dije con la mano que se hiciera adelante mientras le balbuseaba la dirección. Daba tropezones caminando detrás de él y más de una vez me tocó parar para orinar contra la pared. Una vez me caí con fuerza contra un poste y maldije, como todo un marinero, una habilidad de la que siempre estaba orgulloso.
"La neblina se empezó a poner más espesa, pero yo estaba demasiado entumecido para sentir el frío. 'Estás muy joven para este juego muchacho', le dije. 'Soy mas viejo de lo que parezco, mi señor', me dijo. Pronto la neblina se puso tan espesa que la lámpara del niño apenas iluminaba la oscuridad. Una repentina borrasca de lluvia me mojó y debí quejarme, porque el muchacho se dio vuelta para mirarme. '¿Se siente bien, señor?' me preguntó y de repente no lo estaba".
Zero puso de un golpe el cenicero sobre la mesa. Sayori se asustó y se lo alejó.
-Lo siento-murmuró él.
"Pero sé que no fue solamente el trago lo que me sentaba mal. Él me hacía algo. Sentía mal el estómago y caliente la cabeza. Los ojos del niño eran esferas que giraban y parecían salirse mientras que su cuerpo retrocedía. Logré dejar de mirarlo y miré a mi alrededor. No estaba seguro de dónde estábamos.
"'Está enfermo, señor', me dijo tomando mi mano en su pequeño puño. 'Hay un señor que conozco y que vive aquí cerca. Él le dará hospedaje'. Él empezó a guiarme y lo seguí, queriéndome recostar antes que nada.
"'¿Dónde estamos?', le pregunté, pero después ya estábamos en la puerta, y el granuja tocaba. Él me miraba intensamente mientras esperábamos que nos abrieran y empecé a marearme. Recuerdo vagamente que la puerta se abrió, el niño habló con una empleada en pijama, y después unos fuertes brazos me abrazaron. Alguien debió ponerme en la cama, porque lo único que recuerdo es de la pesadilla.
"Yo daba vueltas. Algo zumbaba alrededor de mi cabeza; una mosca gigante. Le pegaba pero no se iba. Continuaba rozándome la cara con bigotes negros, me mordía y olía a carroña.
"Me desperté varias veces, con una terrible rasquiña al rededor de mi nuca y mis hombros, pero me sentía tan débil que no podía mantener los ojos abiertos. Por un momento, vi a un hombre a mi lado, oscuro y guapo, como nuestro rey, con un bigote negro y una larga peluca, pero tenía una cara muy pálida. Yo estaba más consciente y traté de hablar, pero lo único que salió fue un ruido.
"'Calma, calma' me dijo una voz extrañamente tranquilizante, a pesar de su tono gutural. Me acarició la cabeza con dedos largos. 'Tienes fiebre', hizo un gesto y el paje entró en mi línea de visión. 'Mi ayudante te dará caldo para que te recuperes'.
"Yo estaba confundido. ¿Era el niño un vagabundo o el sirviente de este hombre? Pero mi entusiasmo con el caldo eliminó mis preguntas y me lo tome como un infante. La sopa me aflojó la garganta. '¿Mi padre?' Finalmente pude preguntar.
"'Hemos enviado un mensaje', dijo el hombre. '¿Te acuerdas que le diste la dirección al muchacho? Él vendrá cuando pueda'. No lo recordaba, pero tampoco creía que mi padre correría para estar a mi lado. Seguramente vieron la expresión irónica en mi cara. 'El trabajo de un hombre no siempre da espera', dijo el hombre y se fue del cuarto como tomando su propio ejemplo.
"Observé sangre en las sábanas, 'Seguramente te rascaste durante tu delirio', dijo el muchacho siguiendo mis ojos. 'Casi tengo que amarrarte las manos'.
"Habría perdido mi ropa pero de repente me sentí somnoliento y volví a dormirme.
"No sé cuánto tiempo estuve ahí, pero seguramente fueron días. Los sueños me atormentaban, pero el muchacho siempre estaba cuando yo me despertaba. Una vez vi al hombre entrar y gritar como si lo hubieran tomado por sorpresa. Le dio un bofetón al muchacho y regó la sopa por toda la habitación. Antes de quedar inconsciente, le escuché decir, 'No más sopa'. Pero tomé eso como un sueño también, porque el muchacho venía a menudo a alimentarme y cuando lo hacía, me sentía más fuerte.
Zero tomó las manos de Sayori y se quedó con ellas, como si a través de los dedos la pudiera convencer de la veracidad de esta historia.
"Finalmente, una noche pude interrumpir mis sueños por un momento".
A medida que hablaba, le apretaba más las manos.
-Me encontré abrazado contra...el pecho de mi elegante anfitrión- Zero no la podía mirar, mientras le contaba la historia porque no quería ver reflejado en la cara de ella el asco que él mismo sentía.
"Tenía un dolor agudo en mi garganta, donde estaba su cabeza. Traté de pelear y de hacer ruido, al equivocarme de interpretación de sus acciones, pues sentí mi virilidad ofendida. Se retiró y me pegó. Se veía furioso. No era la expresión de un hombre sano, su cara estaba ruborizada, sus ojos rojos y la sangre le ensuciaba la boca. Luego vio el temor en mí y sus labios se separaron en una mueca de satisfacción: en ese momento, le ví los colmillos amarillentos gotando".
Sayori soltó las manos de Zero con un chillido de sorpresa y se frotó los dedos. Zero se miro sus propias manos sorprendido, pero continuó hablando.
"'Tal vez fui demasiado agresivo esta noche', dijo el hombre, su rabia se había convertido en diversión. 'Hay suficiente dentro de tí para varias noches, prefiero no arruinarlas'. Me dejó gritando furioso pero demasiado débil para moverme y finalmente, debí desmayarme.
"Me desperté para ver el muchacho a mi lado. Me aparté de un brinco. 'La sopa te recuperará pero solo por un tiempo', dijo tranquilamente, 'y ese tiempo ha pasado. Si deseas escapar de mi amo, entonces son necesarias acciones adicionales'.
"'¿Qué?, le susurré, pensando, de nuevo, que había esperanza. Pero al mismo tiempo sospechaba. '¿Porqué?'
"'Porque me pega. Porque no me permite lo que más deseo. Porque lo odio. ¿Es eso suficiente? Estoy cansado de hacer el trabajo sucio y de traerle presas como tú a su casa porque él está tan cansado y viejo que él mismo se aburre de hacerlo'.
"Me iba a salvar la vida, entonces acepté y el niño me contó su plan. 'No puede alimentarse de los suyos. Si logro que le gustes, no te podrá matar'.
-No creí que me pudiera sentir más enfermo de lo que ya estaba, pero mi estómago se revolvió- Zero hizo una mueca de asco ante el recuerdo.
"Luché por levantarme. '¡No!' grité con pánico.
"'¿Quieres morir?' me susurró con furia. 'Es tu única oportunidad'. Yo no podía hablar. 'No es tan horrible', dijo él. 'No tienes que ser una bestia como él. Él me hizo, y yo no soy horrible, ¿No crees?' Me aleje de el lo más que pude de la pequeña cama. Me estiró los brazos ansiosamente. 'No tienes que alimentarte de los humanos, los animales son suficiente, de todas maneras te los comes'. Traté de liberarme de él, pero me sujetó con más firmeza. 'Es nuestra única oportunidad', insistió. Acarició mi frente húmeda y sonrió. 'Yo te podría cambiar si así lo quisiera, en contra de u voluntad, pero no lo haría. No quisiera forzarte. Quiero salvarte la vida' Repetidas veces me acarició la frente, seduciéndome, y yo me relajé y tontamente me dejé convencer. 'Quiero salvarte la vida', me repitió. '¡El te matará!'
-Y Sayori-san, yo estaba tan asustado, tan débil y temía tanto morir que ignoré la voz que me gritaba por dentro y creí en sus mentiras. Que Dios me ayude, dije que sí-
Zero sintió la mano cálida de Sayori en la de él y se dio cuenta de que estaba como en otra parte. Se enfocó en Sayori y se sintió avergonzado de la compasión que veía en su cara. Necesitó de un momento para poder continuar.
Parte I Terminada. Por favor continúa el capítulo para finalizar la trama.
*Granuja: Joven vagabundo, pillo, ladronzuelo.
