9. Sin inocencia
Continuó mirándola unos segundos más y de repente dirigió la mano de Sherry hasta su pantalón, dejándola encima de la cremallera. Ella dejó la mano en aquel lugar, y Wesker la sujetó por la mandíbula, para que le mirara. No le dijo nada, pero comprendió lo que quería. Se sonrojó bastante, sintiendo cómo le ardían las mejillas de repente y le apretó con fuerza.
Para su propia vergüenza, nunca había estado en aquella situación, y aunque no era una ignorante en el tema, lo cierto es que realmente no sabía nada. Por un instante se preguntó si Wesker no preferiría una mujer más experimentada, pero rápidamente entendió que en circunstancias normales, él difícilmente le habría dejado que posara la mano encima de su erección.
Pero se lo había causado ella y no eran circunstancias normales en absoluto. Entonces Sherry sonrió.
-Sí, Wesker… -Susurró obedientemente. Él la soltó, dándole completa libertad.
Con rapidez se arrojó a sus brazos y le besó efusivamente por el pecho. Sabía que Sherry estaba en un estado de éxtasis por la cantidad de emociones que su corazón estaba sintiendo en ese instante, y permitió que fuera más cariñosa que sexual. No le sorprendió que en aquel momento su pupila buscara complacer aquellos sentimientos primero.
Le agarró de la cremallera de la chaqueta y, sin dejar de besarle, tiró de hacia abajo, dejando el pecho de Wesker al descubierto. Pudo notar totalmente su calor y sintiendo que no dominaba su cuerpo deslizó la lengua suave aunque torpemente, mientras continuaba acariciándole.
Wesker echó la cabeza hacia atrás disfrutando del tacto de su pupila.
De repente, Sherry bajó hasta sus pantalones y le besó por encima, rozándole contra su boca. Fue algo inesperado para él, le hizo gruñir del gusto, pero ella no paró. Continuó besándole y se lo empezó a desabrochar con ansia. No quería esperar más.
Una vez estuvieron desabrochados y pudo verle desnudo suspiró ahogadamente. Todo lo que ella podría haber imaginado no tenía nada que ver con lo que tenía en frente, y la vista se le antojó demasiado sexual como para no excitarla con solo verlo.
-Sherry-Murmuró llamándola, percibiendo lo que iba a hacer, pero ella no le hizo caso. En ese instante sintió cómo su boca le apresaba y exhaló el aire con intensidad –Sherry…
Era la primera vez que hacia aquello. No se lo había dicho, pero no hacía falta, sus gestos hablaban por ella. Entonces se quedó pensativo ante el hecho de que él fuera el primero. Ciertamente no había nadie mejor que él mismo para ella.
Por un momento se preguntó cuánto tiempo llevaba Sherry deseando hacerle eso y se estremeció del gusto. Aunque era inexperta, le estaba haciendo disfrutar; pero ya había decidido, desde el momento en que le pidió que la enseñase, lo que iba a hacer con ella.
-Sherry-Volvió a llamarla, esta vez con más autoridad y la agarró con fuerza de la cabeza, separándola y levantándosela, y la miró a los ojos.
Ella le observaba con los labios separados, deseando bajar de nuevo.
-Aún no –Frunció el ceño como respuesta, revolviéndose un poco.
-Déjame un poco más –Intentó bajar de nuevo y Wesker sin saber por qué, no se lo impidió. Cerró los ojos y dejó que ella continuara. Esbozó una sonrisa de placer y le acarició el cabello con suavidad.
Pero llegó un punto en el que Wesker sintió que si continuaba no podría más. Agachó la cabeza, observando a su pupila y por un momento se preguntó si debía parar o dejar que siguiera, fue un fugaz pensamiento, pero le hizo dudar, aunque finalmente volvió a separarla. No estaba muy seguro de que para ser su primera vez fuera a querer llegar hasta el final realmente. Una cosa era lo que ella pudiera imaginar en su cabeza, y otra que estuviera realmente preparada para algo así.
Y entonces la empujó, tirándola contra la cama. Sherry le contempló con sorpresa en el rostro, pero antes de poder quejarse, ya estaba encima de ella, subiéndole el vestido y sacándoselo por la cabeza. Como respuesta, ella le agarró por los brazos y le ayudó a quitárselo mientras una sonrisa nerviosa se le dibujaba entre los labios.
-Buena chica…. –Murmuró y la envolvió en un apasionado beso. Le apretó los labios con fuerza y ella sintió un escalofrío. Sabía lo que iba a pasar. Lo quería, quería ese momento y estaba a punto de suceder.
Wesker podía notar lo nerviosa que estaba, pero lo mucho que lo deseaba y no la hizo esperar más. Se colocó entre sus piernas, sintiendo cómo ella temblaba sin poder remediarlo y se las separó un poco más. Se acercó y Sherry jadeó, de repente estaba sintiendo su miembro contra su entrepierna y aquello la volvió loca de excitación, aunque también el miedo se hizo presa de ella. Sabía que aquello le iba a doler.
Él respiró profundamente, sintiendo el calor procedente del interior de los muslos de Sherry y después observó sus pechos. Entonces la miró de reojo y se acercó para besárselos, recordando el momento en que se los vio accidentalmente, cuando se encontraba grave.
Fue dirigiéndose poco a poco a su cuello y subió hasta su barbilla. No llegó a besarla, sino que la miró a los ojos unos segundos. Sherry pudo notar como la acariciaba con su entrepierna y le agarró del brazo, apretándole con fuerza.
-Wesker…-La joven respiraba fuertemente, mirándole muy nerviosa.
-¿Sí?
-Yo… nunca he… -De repente se sonrojó y bajó la mirada.
Eso era más que obvio para él. Estaba claro que no tenía experiencia con nada y que no se sentía igual de cómoda y suelta que una mujer que ya había estado en una situación así. Era nueva en todo lo referente al sexo y posiblemente en relaciones amorosas también a juzgar por el amor que sentía hacia él.
Además, sabía que tenía miedo, pero no le importaba. Era su tutor, la podía instruir de muchas formas diferentes.
-No te preocupes-Le susurró a los labios y la besó lentamente, calmando gran parte de los nervios que sentía en el estómago.
Y entonces la penetró lentamente.
Sherry hundió las uñas en el brazo de su tutor y gimió dolorida cuando hubo entrado lo suficiente como para empezar a dolerle.
-Ahhhh-Su expresión fue de dolor inevitable, comprensible dada la situación. Respiró de forma agitada y cerró los ojos, notando una presión dentro de ella.
Wesker subió una mano hasta su barbilla, acariciándola y tras unos segundos descendió la mano con suavidad por todo su cuerpo, hasta situarlo en la entrepierna de la joven, donde comenzó a acariciarla suavemente.
-Uffgghh… -Ella le miró sorprendida y sonrojada, y por un momento, disminuyó la fuerza de sus uñas.
Entonces continuó con lentitud, no quería hacerle daño, aunque sabía que igualmente era algo que le dolería tal y como estaba comprobando. Volvió a los labios de su pupila y los apretó contra los suyos, mientras seguía empujando a medida que la besaba fogosamente, hasta conseguir chocar su cadera con la de ella del todo.
-¡…..! –Sherry separó los labios, aunque no emitió ningún jadeo y se fue acostumbrando a la presión entre sus piernas.
Tras aquello, le devolvió el beso con ansia, lamiéndole el labio inferior. Aún le costaba creerse que estuviera acostándose con Wesker, apenas dos horas antes la había tenido echada contra esa cama, jadeando, por algo muy distinto. La situación pudo con ambos y consiguió que Wesker perdiera el control que tenía para separar lo profesional de lo personal, ¿dónde estaba esa línea ahora? En ningún lado que Sherry supiera, desde luego. Era algo que por supuesto él jamás admitiría, pero en su fuero interno lo sabía, había caído rendido en la tentación.
Wesker sintió cómo el cuerpo de Sherry iba cediendo, y la volvió a penetrar, con algo de fuerza. Ella se retorció y gritó, había sido bastante más doloroso y por un momento quiso parar y llorar, pero Wesker la agarró de la barbilla y la miró.
-Mmfghmhmmm…
-Después de este punto todo mejora-Le susurró al oído y de nuevo empujó dentro de ella –Tranquila…
-S-sí… -Se agarró a él con fuerza, respirando agitada, aun dolorida y frunció las cejas hacia abajo.
Volvió a respirar intensamente, aunque gracias a las caricias que le dedicaba en su entrepierna, el dolor se iba disipando, ayudando también al continuo empuje y movimiento constante, provocando que cada vez Wesker pudiera moverse mejor en su interior, aunque apretado.
La sujetó por los muslos, alzándole las piernas hasta la rodilla y Sherry se estremeció, observando a Wesker penetrándola una y otra vez, y sintió como su mente se desvanecía. En aquel instante sólo podía estar atenta a ese hombre.
Pasaron pocos minutos cuando Sherry comenzó a notar un pequeño placer en su interior, creciendo con cada roce, tanto por fuera de su cuerpo como dentro y arqueó la espalda hacia atrás. Llevó las manos hasta la espalda de Wesker y le apretó contra su pecho, estrujándole y le clavó las uñas de nuevo.
-Te dije que mandaba yo… -Respiró.
-M-me gusta desobedecerte a veces…-Susurró intentando controlar su voz, y se mordió el labio mientras fruncía las cejas del gusto que le estaba haciendo sentir.
Wesker la observó unos segundos, y de repente entró con intensidad, provocando que Sherry se volviera a arquear, soltando un fuerte y largo gemido.
-Lo sé –respondió por último y aceleró el ritmo.
Ambos se acercaban al clímax.
Sherry se sacudió con violencia sobre la cama. El pelo se le había humedecido del calor que sentía y el placer le recorría las piernas como un relámpago, provocando que volviera a gemir. Lo intentaba contener, mordiéndose los labios, pero el placer atravesó su boca con furia. Él se acercó a sus labios.
-No lo reprimas–Wesker deseaba oírla gemir. Cada gemido, cada suspiro, cada espasmo que Sherry sentía, le pertenecía. En ese instante sintió que ella le pertenecía más que nunca y ese pensamiento le excitó más, aumentando la intensidad.
Entonces ella le arañó la espalda. Esta vez no se contuvo, pero gemir no era suficiente, necesitaba descargarse de alguna manera y hundió las uñas todo lo que pudo.
Wesker gruñó desde lo más profundo de su pecho, disfrutando.
Los gemidos de la joven se fueron volviendo más cortos e intermitentes. Wesker notó cómo a su pupila se le cortaba la respiración y jadeaba. Estaba a punto de tener un orgasmo. Separó su rostro del de ella, para contemplar su cara cuando llegara, quería disfrutar de su expresión.
Ella abrió los ojos y se retorció, con expresión placentera mientras le arañaba con más fuerza. Se sentía descontrolada. Entonces le apretó contra ella todo lo que dio de sí su cuerpo y gritó.
-¡Wesker…!
Oír aquel orgasmo le excitó de tal manera que no aguantó más, provocándole el suyo. Inclinó la cabeza hacia atrás y volvió a gruñir.
Sherry le miro embobada y jadeando, le agarró de la nuca, atrayéndole hacia ella para besarle. Él se dejó llevar y le correspondió abriendo la boca y lamiendo su lengua, entre besos.
Estaba completamente agotada; aún tenía el pulso acelerado y el cuerpo ardiendo, mientras que Wesker sólo estaba algo sudado y respirando hondamente.
De repente se separó de sus labios y le besó tiernamente en la barbilla. Fue un beso lento, pero profundo. Wesker percibió su actitud, aunque lo encontró normal. Sabía que gran parte de su estado era fruto del enamoramiento y del deseo que había albergado hacia él durante tanto tiempo y que por fin pudo demostrarle.
La miró de reojo, Sherry tenía las mejillas completamente rojas y el pelo mojado. No paraba de jadear, moviendo su pecho hacia arriba y hacia abajo con cada fuerte respiración y sonrió satisfecho al verla extenuada.
Le acababa de quitar cualquier pequeño rastro de inocencia que quedara en ella, aunque supuso que eso a Sherry no le importaba en absoluto. Al menos en ese momento no.
Se echó a un lado y se dejó caer sobre la cama. Ella le hizo sitio y rápidamente se abalanzó a su pecho, acariciándoselo. Él, mientras tanto, miró al techo, pensativo, mientras se pasaba la mano por la frente dejando que el sudor se enfriara y le bajara la temperatura. Su pupila subió hasta sus labios de repente y le besó y soltó una pequeña risita.
Estaba contenta. Y no era para menos.
La observó de nuevo y la sujetó por la nuca, mientras le devolvía el beso con calma.
-Te dije que te gustaría – Sonrió coqueta y asintió, mientras pasaba una pierna entre las de Wesker y se sentó a horcajadas sobre su cadera, mientras le observaba embobada. Él le echó el pelo hacia atrás y se acercó para besarle el cuello. Sherry sintió un hormigueo y se le puso la piel de gallina.
No sabía qué pasaría después, que consecuencias acarrearía lo que había sucedido, pero en ese momento poco le importó. Tenía al hombre que amaba en su cama, besándola y era en lo único que podía pensar. Qué viniera después carecía de interés.
Wesker la rodeó con los brazos por la espalda y la atrajo contra su cuerpo, sin dejar de besarla y se quedaron en aquella postura unos minutos, recuperando las fuerzas, aunque no por mucho tiempo, pues al cabo de un rato, la PDA de Wesker emitió un pitido. Ambos giraron la cabeza para mirarla. Sherry levemente fastidiada, pues sabía que eso significaba trabajo sí o sí, y él se iría.
No podía hacer nada, pese a lo que había sucedido Wesker seguía siendo su superior y ella no se sentía con confianza para pedirle que se quedara, pues sabía con toda seguridad que no lo haría. Ni siquiera sabía cómo debía tratarle. Hacía un par de horas él únicamente había sido el amigo de su padre, su tutor y su Jefe. Nunca había pasado de ahí y ahora….
Se apretó los muslos, sintiéndose aún excitada por lo que acababa de suceder. Aun no se lo creía. ¿Cuántas veces había suspirado imaginando a Wesker acostándose con ella en su cama? O mientras entrenaban…
Se sofocó tanto que se puso como un tomate. Entonces percibió como se derramaba el semen entre sus muslos y se sonrojó por completo. Todo aquello era nuevo para ella, y desde luego no tenía nada que ver leerlo con sentirlo entre sus piernas.
-¿Sí? –Respondió él ignorando este hecho y escuchó atentamente –No. Iré yo. –Volvió a quedarse callado –Bien –cuando terminó de hablar se giró hacia Sherry.
Ella ya sabía lo que le iba a decir y ladeó la cabeza, sin querer discutir, no tenía derecho a ello, pero eso no hacía que se sintiera mejor.
Wesker miró la PDA y después se separó de Sherry, incorporándose y vistiéndose.
-Tengo trabajo –La observó de reojo y pudo notar como ella torció el labio con desilusión. En verdad se lo decía por cortesía, pero bien podría haberse levantado y marchado sin despedirse, no acostumbraba a ponerse romántico con las mujeres y a quedarse con ellas en la cama, y Sherry no iba a ser una excepción.
Pero ella, ciertamente había sido distinta, tanto por ser la más joven como por la relación que mantenían. Wesker no había mentido al decirla que la apreciaba.
La miró y por un instante sintió una fugaz culpabilidad. Era la hija de su amigo. Acababa de fallar la memoria de su amigo.
Estaba seguro de que William le habría matado con sus propias manos ante que dejar que la tocara de esa manera.
-…-Pero había estado demasiado bien. Y Sherry ya era mayorcita.
Carraspeó mientras terminaba de vestirse y se colocó los mechones de pelo que se le habían echado adelante por el calor y el movimiento. Después se colocó las gafas y se giró de nuevo hacia ella, que se había quedado en la cama, cabizbaja, sin rechistar.
-Sherry-Se acercó a su lado y la sujetó por la mandíbula. Ella le miró desde abajo y entonces Wesker la besó. Se estremeció y quiso abrazarle, pero sintió que no debía, ya no estaban en un momento apasionado y se contuvo.
Se separó lentamente de sus labios y ella se los relamió, mirándole embobada. Wesker sonrió levemente y asintió, dándose la vuelta, y recogiendo muestra de la jeringuilla.
-Gracias por la muestra de tu médula.
-Hmph -Le miró un poco mal pero él la sonrió y finalmente la joven relajó el rostro.
-No es que me agrade que me pinches en la espalda.
-Creo que lo hemos compensado -Susurro mirándola a los ojos y ella volvió a sonrojarse –Me voy. Tengo que buscar la cinta de esa cámara por lo que nos ocupa a ti y a mí –Señaló la cámara que grababa el dormitorio.
-¿Crees que alguien lo ha visto?
-Lo dudo mucho. Soy yo quien llevaba tu control. Pero por defecto se graba y como comprenderás no voy a dejar material pornográfico disponible.
Tras explicárselo se dirigió a la puerta.
No llegó a poner las manos encima cuando oyó a Sherry corriendo y metiéndose rápidamente entre él y la puerta, tal y como había hecho un par de horas antes, para cerrarle el paso. Lo cual no servía para nada y ambos lo sabía. Si Wesker quería marcharse lo haría, estuviera Sherry en medio o no.
Frunció el ceño confuso.
-Quédate… -Le miró a los ojos, con desesperación –Quédate, por favor.
-Te lo he dicho, Sherry, tengo trab…-No pudo terminar su frase al ver que ella se dejó escurrir por la puerta, quedándose a la altura de su pantalón. Alzó la cabeza y le miró.
-Quédate… -Le susurró poniendo sus manos sobre la entrepierna de Wesker y le empezó a desabrochar el cinturón.
Aquello le excitó demasiado, pero ahora no podía, le estaban esperando, aunque se mentiría a sí mismo si no admitía que lo deseaba. Pero debía ser profesional. La agarró de la cabeza bruscamente, provocando que Sherry gimiera levemente por el tirón y la separó.
-Ahh…. –gimió.
-No. Sherry, para. Es una orden. –La miró a los ojos y para su sorpresa ella sonreía, lo cual le molestó, ya que aquella sonrisa significaba que le tenía calado.
-Tú no quieres que pare -Wesker contrajo el rostro. Maldita insolente. Pero no la detuvo, y de nuevo volvió a sentir la presión de su boca sobre él y suspiró por el placer.
Frunció el ceño y apoyó una mano en la puerta, mientras la observaba. Ella aceleró el ritmo y Wesker jadeó. Cuanto más la miraba más lo disfrutaba. En ese instante pudo asegurar con seguridad que nada volvería a ser igual.
Aquella chica a la que cuidó desde que era una niña; a la que había educado, cobijado y alimentado, a la que estaba instruyendo para ser una asesina, ahora estaba arrodillada ante él, y todo tras haberla desnudado él mismo. Sí, nada volvería a ser igual. No la podría mirar igual a los ojos, no tras aquello. Acababa de cargarse su relación con ella tal y como la conocían, eso o la acababa de elevar a algo más, pero ya no sería lo mismo.
¿Cómo la iba a mirar a los ojos y a fingir que su boca no había contenido su miembro? Era imposible. Era fingir que no había un elefante en una habitación.
No iba a tardar mucho más, estaba creciendo por momentos y cerró el puño que tenía apoyado en la puerta, apretándolo con fuerza hasta que sintió que ya no podría aguantar ni un segundo más y la apartó bruscamente. Tal y como habría presentido antes, no creía que Sherry estuviera lista para algo así, era muy pronto y tampoco era necesario que en su primer contacto con el sexo hiciera todo.
Sherry le miró sorprendida y con los labios humedecidos.
-Ya habrá tiempo para eso -Tiró de sus hombros, incorporándola y la observó. Realmente no sabía ni qué decir, ni siquiera sabía si habría una próxima vez para ella, pero como no abandonara la sala de cuarentena ya sabía que la acabaría empotrando en cualquier sitio de la habitación.
-Eres incorregible-Soltó al final, seriamente, pero conteniendo una sonrisa. Sherry sonrió, aunque Wesker pareciera serio ella sabía que le había gustado y se sentía satisfecha.
Le acarició la barbilla con suavidad y después le dio un beso.
-Ahora debo irme-Ella asintió y esta vez no le retuvo más. Se echó a un lado y dejó la puerta libre, mientras Wesker terminaba de colocarse la ropa.
Él la abrió y después miró por última vez a su pupila, aún seguía desnuda, mirándole completamente extasiada Wesker echó un vistazo a su cuerpo y sonrió, recordando todo lo que había ocurrido en aquella habitación. Aun se sorprendía que bajo la ropa Sherry tuviera ese cuerpo.
Después se marchó, dejándola sola de nuevo, aunque esta vez no estaba disgustada ni mucho menos.
