Mi amor oscuro.

Cap.9: Funebribus track

EdwardPOV.

Me sentía mucho más que culpable, claro que sí. Parecía que la definición de idiota me había absorbido por completo. Mi intención principal había sido hablar con Bella, nada brusco, jamás señalarla con el dedo y pedirle inmediatas explicaciones. Mi idea era preguntarle directamente que es lo que pasaba con ella.

Pero no, claro que no. Tenía la terrible sospecha de que se lo tomaría mal, que vería agresión y repulsión en mis palabras, cosas que jamás pensaría de ella, pero se lo tomó mucho peor que mal.

Me machacó poco a poco diciéndome que me alejara de ella, que la dejara sola y luego salió corriendo. Tendría que haberla seguido, lo sé, no porque tenía que vigilar sus movimientos como tanto creía Rosalie, si no para tomarla entre mis brazos y que dejara de llorar.

No me gustaba ser el causante de sus lágrimas. Pero aun así me quedé quieto, con un dolor horrible en mi pecho que no podía explicar claramente, y luego me dirigí hacia mi siguiente clase, confiando que nos encontraríamos más tarde, en la siguiente hora, donde también compartíamos la mesa de laboratorio.

Me senté con Jasper en mi pupitre y su primera reacción hacia mí, fue preguntarme mentalmente que tal me había ido. "Como la mierda veo", fue lo único que pensó cuando notó mi cara.

Luego de la noche en la que vi a Bella caminar en el bosque y treparse por los árboles, haciendo cosas extrañas, no pude evitar contárselo a mi familia. Aunque reaccionaron mucho mejor de lo que esperaba, ya que habíamos decidido volver a mantener un ojo en ella, pero de una forma más prudente. Es decir, sin atosigarla, como lo habíamos hecho anteriormente.

La busqué entre los pensamientos de los alumnos de Aritmética, la clase que tenia Bella a esta hora. Ya de por si era complicado encontrarla, sus compañeros humanos no pensaban mucho en ella y mucho menos notaban si estaba en la sala o no.

Pero el profesor llegó unos minutos tarde, por lo que recién ahora estaba revisando las asistencias. Estaba ansioso, esperando que él dirigiera su mirada hacia Bella, quería ver su rostro, asegurarme que mis palabras no la habían herido demasiado.

Pero ella no estaba allí. Un pupitre vacio confirmo su inasistencia.

Mi hermano ni siquiera me dio tiempo de entrar en pánico cuando fue él quien se estaba ahogando en un mar de sensaciones.

Jasper se movió incómodo a mi lado, su respiración agitaba y completamente perdido en la sensación de dolor y horror que le atravesaba el cuerpo. Se sostuvo de la mesa, astillando la madera.

Fue mi hora de actuar, así que lo jalé de su camiseta y pidiendo permiso apresuradamente a la profesora de avanzada edad (y un poco sorda) salí precipitadamente con mi hermano apoyado contra mi hombro. No tenía ni idea de lo que le pasaba.

Me miró y no tuve que leer su mente para darme cuenta que algo iba, muy, muy mal.

La sensación de culpa, arrepentimiento, odio y tristeza se mezclaban en su pecho, haciendo difícil diferenciar donde comenzaba una y terminaba la otra. Por lo general, Jasper sabía como controlar ese reflejo de emociones que en algunos casos resultaban incómodos, pero esta vez apenas si parecía que tenía dominio de su cuerpo, como si él mismo fuera el que estuviese sufriendo.

No podía imaginarme qué tipo de situación estaría atravesando un humano para sentir semejante cosa. Y una piedra parecía estancada en mi pecho al pensar en Bella.

Rápidamente le envié un texto a Alice. Su esposo la necesitaba y con la presencia de Bella en el instituto, resultaba difícil para ella tener algún tipo de visión clara.

Jasper se sentó en el suelo del pasillo y me miró. "Ve a ver" pensó, apretando los dientes, ignorando el dolor.

No tuvo ni que decírmelo dos veces, en un parpadeo ya me movía apresuradamente por los pasillos, buscándola a ella. Estaba un noventa por ciento seguro que lo que Jasper sentía era un reflejo de lo que Bella estaba sufriendo. Por mi culpa, por tener la boca tan grande.

Encontré su rastro unos minutos después, cerca del aula que habíamos compartido hacia solo unos minutos. Su esencia, siempre fuerte y extrañamente dulce para ser humana, me guió un largo recorrido hasta uno de los baños de mujeres…

Oh no. Sangre.

Dejé de respirar de inmediato, tensando todos los músculos de mi cuerpo, atento ante cualquier cosa que pudiera pasar. No era de Bella estaba seguro, el medio segundo que el olor se había colado por mi nariz hasta invadir mi garganta con fuego y dejar su gusto en mi lengua fue lo suficiente para saber que ella no estaba herida.

El alivio que sentía debía al menos hacerme sentir mal, porque había un humano herido cerca y al parecer, muy gravemente.

Pero la esencia de Bella también me llevaba hacia allí, y no queriendo equivocarme entrando en escenas que no debería, inhale lentamente, relajándome todo lo posible. Yo podía hacer esto, podía entrar allí adentro y ver qué diablos había pasado. No oía gritos, no veía alumnos saliendo heridos u horrorizados de allí dentro, pero el olor de Bella estaba en el aire.

Así que con una gran parte de coraje y buenas intenciones me deslicé dentro del baño de damas. Algo que no hubiese hecho jamás en otras circunstancias.

El color rojo me dio la bienvenida, llenando el piso en un charco donde se sumergía el cadáver de una adolescente. No presté atención a su rostro sin vida y sus ojos en blanco. No había nadie más allí.

Mis músculos se relajaron al no haber presencia de amenaza. A pesar de que había visto muchos cadáveres en lo que llevaba de existencia, debía admitir que me impresionaba un poco en la forma en la que el cuerpo de la chica estaba retorcido, mojándose la ropa con su sangre y su cabello rubio de bote apelmazándose por la sustancia oscura que salía de su cráneo.

Me acerqué a la macabra escena poco a poco, notando el espejo agrietado, un móvil rosa esparcido en pedazos por el piso y la marca de sangre salpicada en la pared.

¿Qué había pasado aquí? ¿Acaso la chica se había trepado al lavamanos para hacer alguna travesura y le había salido mal? No me extrañaría que la estupidez humana siguiera avanzando a límites inimaginables, pero el cuerpo parecía haber sido arrojado hacia atrás. ¿Alguien la había empujado? Poco probable para otro adolescente.

No había ninguna mente cerca gritando en pánico, así que la escena debería limitarse a la víctima, ¿o podría haber otro culpable?

Tenía un mal presentimiento sobre esta situación así que muy despacio, preparándome mentalmente, inhale la fragancia que flotaba en el aire. Y confirmando mis sospechas, debajo del olor a la sangre fresca, estaba la esencia inconfundible de Isabella.

Salí disparado por la puerta sin ser visto, escuchando como dos humanas se acercaban por el pasillo riendo tontamente. Iban camino al baño de damas.

No tenía tiempo de quedarme y ver como se desataba el infierno en el instituto, tampoco para saber si las pequeñas adolescente sufrían algún trauma de por vida o algo por el estilo. Mi mente ahora giraba en una única meta.

Afuera estaba nublado, cosa normal en Forks, y la lluvia se acercaba. Pronto también se desataría una tormenta afuera.

Corrí por el bosque. Los pensamientos de Alice se alejaban rápidamente, ella estaba corriendo con Jasper y Emmet hacia la casa, para dejar al primero allí para que se recuperara y los demás regresarían con el Jeep. Al parecer necesitaríamos dos coches, y eso me ponía nervioso. ¿Cómo estaba escrito mi futuro desde ahora? ¿Qué pasaría cuando la encontrara? ¿La encontraría siquiera?

No me detuve para debatirme donde estaría Rosalie, porque conociéndola, seguro estaría rompiendo piedras por ahí, o largando toda su mierda con Carlisle, así que me puse a buscar la esencia de Bella desesperadamente.

Los gritos de las chicas habían alertado a los profesores y alumnos de las salas cercanas y estaban inundando los pasillos como si fuesen moscas. En cualquier momento los torpes humanos saldrían corriendo por las puertas que acabada de dejar atrás, algunos llorando, algunos vomitando, y otro gritando.

Seguí la pista cuando la encontré, al parecer Bella sabia como moverse, confirmando que lo que había visto la otra noche no había sido un producto de mi imaginación. Ella era rápida, y muy ágil.

Caminó en línea recta, moviéndose ligeramente a la derecha para evitar un pequeño desnivel en el suelo que formaba una especie de piscina poco profunda. Me sorprendió lo lejos que podía llegar.

No corrí a toda velocidad. No tenía idea de su reacción cuando me viera, o lo que le diría cuando la encontrase, así que mis pies eran rápidos, pero lo suficientemente precavidos para que mi cerebro se retorciera en miles de posibilidades.

No quería lastimarla de nuevo, quería que ella confiara en mí, pero no para averiguar todos sus secretos, si no que realmente quería que ella me escuchara y que tuviese la tranquilidad de que podía contar conmigo. Era algo extraño, como mi mundo había cambiado radicalmente para acomodarse a sus necesidades. Estaría dispuesto a cualquier cosa con tal de que sonriera.

Ella tenía una sonrisa preciosa.

Estaba acurrucada debajo de un árbol, sollozando toda mojada y temblorosa, la oscuridad parecía tragársela en medio del barro.

Grité su nombre y me acerqué a ella, demasiado alterado como para prestar atención a mis impulsos vampíricos.

Busqué heridas en su cuerpo, sin tocarla para no incomodarla o empeorar su estado. No entendía ni mierda de lo que estaba pasando y la necesidad de agarrarla por los hombros y sacudirla hizo que mis manos se cerraran en puños a mis costados.

Un día no podía haber empeorado tanto, parecía que ella tenía un talento natural para eso. Me sentí horrible en cuanto terminé de pensarlo.

No había sangre o heridas a la vista y me dejé caer de rodillas ante el alivio. Sabía que todavía no estaba del todo bien, pero pondría todo mi esfuerzo para mejorarla.

Su cabello entre mis dedos se sintió maravilloso, y algo se agitó en mi pecho, como un revoloteo, cuando respondió a mi contacto, calmando sus lágrimas.

La ayudé a caminar entre el barro, atento por si volvía a estallar una vez que llegamos al estacionamiento del instituto. El cadáver estaba siendo cargado en la ambulancia, con la resignación de que no tendrían un viaje apurado. Ya no había nadie a quien salvar.

La llevaríamos a casa, decisión de Alice que me encantó, y la acompañé a mi Volvo luego de hablar con su padre. El camino fue silencioso, y cada tanto la miraba nerviosamente, buscando algo que decir. Pero ella, como siempre, se ocultaba en su hermosa melena color chocolate.

Esme estaba preparando comida para Bella. Suspiré, escuchando en su mente la emoción con la que preparaba un desayuno humano. ¿De donde había sacado los comestibles tan rápido?

Bella seguía en silencio para cuando entramos. Mi madre extasiada ante la idea de conocer a la misteriosa chica que tanto me llamaba la atención últimamente.

¿Qué diablos? ¿Enserio pensaba que estaba mucho más que interesado por Bella? No sabía donde meterme ante esta revelación.

Alice acompañaba a Jasper en una de las habitaciones, mi hermano mucho más tranquilo que antes, pero sintiendo la energía negativa que seguía desprendiendo Bella.

"De camino fuimos a buscar alimentos para ella, no sabía que le gustaba y traje un poco de todo" pensó Alice.

-Gracias –murmuré lo suficientemente bajo para que Bella no escuchara.

Tampoco es que me estuviese prestando mucha atención que digamos, ella agachaba la cabeza, inmóvil en medio de la sala luego de haber recorrido con la mirada lo que podía de la casa. Esperaba que le gustara, no sabía por qué, pero deseaba que estuviese cómoda.

Me acerqué a ella, preocupado de cómo tiritaba, con sus ojos llorosos. Me animé a levantarle la barbilla con mis dedos helados, obligándola a mirarme. Sus ojos eran mucho más perfectos de cerca, el color blanco brillante, casi plateado e imperceptible, rodeaba su pupila negra, mezclándose con el marrón chocolate del iris.

Ella se desarmó una vez más, esta vez sobre mí, descansando su rostro sobre mi pecho, sobresaltándome con su calor. Yo llevaba la chaqueta abierta, y la camisa era lo suficientemente delgada para que su calor me recorriera la piel rápidamente.

Volvió a llorar, por tercera vez en este día y se me apretó tanto el pecho que no me pude resistir a abrazarla torpemente, incómodo ante la sensación de su carne blanca contra mi cuerpo duro, esperaba no molestarla o asquearla, porque realmente me gustaba su olor sobre mi ropa y su calor envolviéndome como una manta.

"Pobrecita" rezaba Esme, concentrándose sobre un simple libro de cocina.

Estaba temblando de frio, así que Alice bajó ágilmente las escaleras para acompañar a Bella a una de las habitaciones, la de nuestros padres, que tenía el baño incluido y lo suficientemente privado como para que ella se sintiera cómoda. Pero estaba tan tensa y nerviosa mientras subía las escaleras con mi hermana que dudaba que llegara a relajarse.

Alice bajo un poco más tarde para ayudar a Esme, que tenía problemas con el aceite hirviendo. "Deberías llevarle su mochila por si necesita algo", pensó mi hermana.

¿Qué? ¿Estaba loca? ¿Yo subir ahí arriba?

-¿Y por qué no vas tú misma? –le pregunté, aunque agarré la mochila de Bella del piso. Era negra con calaveras y estaba un poco húmeda, pero por lo demás me hizo sonreír.

Le gustaba mucho el negro, me preguntaba por qué exactamente. Dudaba que fuese por azar.

"Tengo las manos ocupadas" se burló de mi la muy… enana.

Me deslicé por las escaleras tenso como una rama, siguiendo la esencia de Bella, como si realmente no escuchara donde estaba. No hice ruido al entrar en la habitación y me detuve frente a la puerta cerrada del baño.

La oía mucho mas atentamente de lo que me hubiese gustado. Su corazón, su respiración más acompasada que antes, los suspiros que largaba por entre sus manos, el agua cayendo por su piel, el sonido del jabón contra su cuerpo…

Saber que estaba desnuda del otro lado de la puerta me hacía sentir… ansioso, o raro. Así que dejé la mochila silenciosamente a un lado de la puerta, como si ella realmente tuviese un oído vampírico, y regrese a mi lugar junto a las escaleras.

Estaba adorable con su cabello mojado cuando por fin apareció, caminando lentamente como si no tuviese permiso de estar ahí, de esa forma se le podía ver el rostro un poco más, me gustaba ese cambio.

Le quité la mochila y la dejé por allí, guiándola a la cocina para presentarle a mi madre y a mis hermanos, o bueno, solo los que estaban allí.

Alice me hizo saber que Rosalie efectivamente había acudido a Carlisle a contarle que Bella había matado a alguien en el instituto. Me hizo rechinar los dientes, y quería levantarme de allí e ir directamente al hospital para defender a Bella por mis propios medios. Por suerte mi hermana me tranquilizó diciéndome que Emmet ya había ido para contar otra versión de los hechos. Pero no me servía de consuelo, ya que seguramente él no se enfrentaría a su esposa por Bella, yo en cambio, si estaba dispuesto a discutir con Rosalie. Estaría más que encantado.

Bella comió por obligación al principio, intuía que para no parecer grosera, aunque lo disfrutó enseguida. Me recordaría felicitar a Esme mas tarde.

Con una pequeña mirada, que Alice cazó al instante, se retiró junto con Jasper escaleras arriba, y poco después Esme salió silenciosamente, deseándome suerte.

Ok, aquí vamos.

Le lancé la pregunta sin previo aviso, sintiendo estúpido luego, con pánico de que se pusiera a llorar de nuevo, pero por suerte, o por desgracia dependiendo del punto de vista, ella contraatacó con otra pregunta. Ya no tenía mucho sentido que disimulara frente a ella, eso no significaba que iba a bajar la guardia, pero no me molesté en contestar.

No estábamos llegando a ningún lado, así que metí mi mano por debajo de su silla y la arrastré hacia mí, era liviana como un pajarito, noté.

La puse frente a mi cara y me dispuse a soltarlo de una buena vez. Le dije que me había preocupado por ella y que al encontrarla en el bosque, sufriendo, mi corazón casi se rompe, o al menos la sensación era comparable con eso.

Nunca adivinaba con ella, jamás hacia lo que esperaba, así que me asusté cuando se levantó de un salto, mas pálida de lo que ya era, luciendo aterrorizada. El halo plateado en sus ojos brilló levemente, lo había echo antes, pero no tenía idea de lo que significaba, aunque más tarde elaboraría una teoría.

Pateó la silla con fuerza, o al menos eso me pareció, porque se estrelló contra una de las paredes al otro lado de la habitación.

Oí la alerta en la mente de mi familia, pero estaba demasiado conmocionado como para hacer o decir algo.

Ella se alejó, golpeándose con la mesa, haciendo un sonido con su garganta como si el aire hubiese sido arrancado con fuerza de sus pulmones. Una piedra se instalo en mi estomago cuando huyó de mi como si la persiguiese la muerte.

Por un fugaz momento, me pregunté qué es lo que había dicho para asustarla, qué es lo que había visto en mi rostro para espantarse tanto.

Tal vez la había atraído demasiado cerca de mí y eso era algo que no esperaba. O tal vez, solo tenía que ver con mi respuesta. ¿Cómo es que siempre encontraba las palabras equivocadas? Debería ponerme un broche en la boca para no cagarla más.

Corrí tras ella, completamente aturdido y horrorizado cuando Bella se inclinó hacia un lado peligrosamente. Se ahogaba con sus propios sollozos. Se alejó de mí las dos veces que intenté tomarla en mis brazos.

Esme se acercó a nosotros, con la mano en su pecho, deshaciéndose en pena por la chica que temblaba y gritaba como si el mundo se hubiese derrumbado frente a ella y todos estaban muertos, yo llegué antes que mi madre y la sostuve cuando comenzaba a resbalarse por la pared en dirección al suelo.

La dejé que se sentara y me arrodillé junto a ella, llamándola por su nombre, pidiéndole perdón y rogando que me mirara. Pero ella ya no me oía, o no podía, mientras sus manos se apretaban la boca para dejar de gritar.

Esme y Alice estaban impactadas. Mi madre gritando para que sacara a Jasper de allí, que volvía a sentirse mal, por el reflejo de los sentimientos de Bella.

Me senté en el suelo con ella, sabiendo de ante mano que no podía ayudarla con nada. La atraje con fuerza contra mi pecho, abrazándola como si fuese de cristal. Gracias al cielo, ella se aferró a mí.

Cuando por fin tuvo fuerzas para hablarme, hubiese deseado que no lo hiciera.

Me di cuenta que Bella estaba mucho peor de lo que imaginaba, que debajo de esa mascara de tristeza y soledad, se ocultaba algo mucho más grande y pútrido. Era como una infección, se apoderaba de ella lentamente, y nada de lo que estaba a mi mano iba a mejorarla.

Me sentí horrible al darme cuenta que no podía ayudarla, era como luchar contra una tormenta. Bella estaba destrozada, y tratar de unir los pedazos no lograría más que un reflejo agrietado de ella.

Bella era… ¿Qué era en realidad? No lo sabía, ni siquiera a esta altura podía averiguarlo, pero no sentía que fuese peligrosa, porque a pesar de que prácticamente me había confesado que ella era una asesina, jamás podría verla como una amenaza. Confiaba en ella. Y tampoco me hacía falta Jasper para saber que la culpa que la consumía era mucho más fuerte de la que podía sentir cualquier humano.

Parecía como si su alma muriera un poco cada vez.


funebribus track: pista macabra.

Un capi bastante fuerte, pero me encanto escribirlo y espero que a ustedes les guste leerlo. Lamento que sea tan corto, pero era necesario asi.

Espero sus comentarios. Gracias a todas por leer y seguirme con tanta paciencia!

XOXO

Flor