INTERCAMBIO
Capítulo 10
¿Percy? ¿Semidiós? ¡Ja!
Percy POV
Vi a una chica de cabello rubio dorado, ondulado, y tormentosos ojos grises. Los ojos eran los que vi en el almuerzo, mientras que a la chica yo sentía conocerla.
Me acerqué a ella, aunque sabía que yo realmente no estaba ahí, pues esto era un sueño. Con una mano, le hice una caricia en la mejilla, pero ella ni se inmuto. No lo sintió.
—Te amo, Percy. Sé que debes cumplir tu misión, pero vuelve. Por favor —susurró a la que etiqueté como Annabeth.
Desperté de golpe, sudoroso. La determinación que había sentido antes a cumplir la profecía que soltó Trelawney solo se intensificó con lo que dijo Annabeth. Cumpliría la misión aunque fuera lo último que hiciera. Por la última frase, eso de «Su búsqueda es peligrosa, pero ellos lo saben», parecía haber buenas probabilidades de eso.
Ahora estaba despierto, así que bajé a la sala común, después de ducharme y cambiarme de ropa. Allá abajo encontré a Parvati. Me senté junto a ella.
—Hola —la saludé.
Me sonrió.
—Hola, Percy. —Pareció vacilar un poco antes de seguir hablando—. Yo… leí una carta de Dumbledore para Hermione, pero también parecía dirigida a Ron…
—Supongo que Dumbledore no declara su aceptación para que la pareja se junte —interrumpí, pero Parvati me ignoró.
—Y había otra profecía, no solo la que dijo la profesora Trelawney —continuó, mirándome cautelosamente—, y te la voy a leer. No te alteres… Puede no ser tan… grande como lo hago ver, pero mejor te prevengo por si tú no sabes. —Carraspeó—. Dos grandes héroes que cambian de mundos; Algo que los…
—…afectará a ambos; Es de menester juntarlos; Para derrotar al malvado —completé. No sé porque sabía la misteriosa profecía, pero la sabía.
—¿Ya te la sabías? —preguntó sonrojándose.
—No —aclaré—, pero creo que antes si la sabía.
Ella asintió.
—Por lo menos ahora ya sabemos por qué no tienes memoria —dijo Parvati.
Asentí.
—Es más seguro: ustedes no me atacan por lo que yo sé, yo no los atacó por lo que yo sé. O sabía, mejor dicho.
Me miró sorprendida.
—Si, por eso.
Parvati POV
Estuve a punto de preguntarle a Percy como pudo deducirlo, ya que él no daba el aspecto de ser muy inteligente, aunque por lo que había comprobado en clase, era bueno memorizando y ejecutando los hechizos. Decidí que era una pregunta que demostraría que lo había subestimado, así que no lo hice.
—¡Creí que te habían abducido los alienígenas! —bromeó Seamus al bajar y ver a Percy.
Percy se encogió de hombros.
—Tuve un sueño —explicó. Vaciló antes de explicar el resto—, no pude dormir después de eso.
Me acerqué a él.
—¿Con qué soñaste? —pregunté curiosa.
Me miró unos segundos.
—Con Annabeth —susurró nostálgico.
—Era tu novia —supuse comprendiendo su humor.
Asintió tristón.
Seamus y yo intercambiamos miradas, Seamus parecía querer ayudar a Percy, pero no sabía cómo. Dudo que el chico alguna vez se haya enamorado. Le insté, con señas y miradas, que llevara a Percy al comedor.
Fui a mi habitación corriendo y saqué la carta que me dio Hermione, la de Dumbledore. Yo no la había robado, la había intercambiado por información a Hermione, sobre como Percy había salido del lago seco.
Bajé con la carta, y encontré a Percy sentado junto a Seamus.
Me senté junto a Percy.
—¿Ta hablé de la carta de Dumbledore a Hermione, cierto? —Percy asintió—. Aquí la tengo. Léela discretamente.
Yo pude no haber robado la carta, pero aún no quería que supiera que había sido pagada con un secreto de Percy… Percy leyó la carta, y su ceño se despejó un poco, hasta que llegó al final. La carta no decía nada sustancial.
—Gracias, Parvati. —Él sonrió forzadamente.
Le devolví la sonrisa lo mejor que pude.
Comimos rápidamente, y juntos fuimos a la clase de Transformaciones. La profesora McGonagall ya nos esperaba.
—Quería decirles, alumnos, que el director Dumbledore ha organizado una lista de lo que ya deberían tener aprendido. Mañana, viernes, los maestros intercambiaran sus clases para hacerles pruebas a los alumnos, basados en las listas del director. Ahora ya avisados, quería explicarles cómo convertir una aguja en una mesa…
Hermione comenzó a preguntar como la masa de la aguja compensaría la que tenía la mesa, pero yo dejé de prestar atención. La siguiente clase, a Encantamientos, también Seamus y yo acompañamos a Percy. Percy resultó ser un muy buen estudiante en general, pero en especial en los hechizos que podían salvarle la vida a uno, de una manera u otra.
Estaba especialmente ansiosa de que llegara Cuidado de Criaturas Mágicas, pero Hagrid se encargó de mantener a cualquier criatura potencialmente peligrosa a la clase, después del pseudo ataque de Percy al thestral.
Aburrida, acompañé a Seamus y a Percy a la clase de natación.
Nos cambiamos, y tan pronto como Percy tocó el agua (no sin antes de que yo viera su six-pack), esta se inclinó ligeramente hacia él, arremolinándose casi imperceptiblemente a su alrededor.
Hermione también lo vio.
Las clases fueron normales, porque en las últimas tres horas yo no tenía a Percy en la clase. Comimos en el comedor y después nos fuimos a la sala común de Gryffindor a comenzar nuestras tareas.
Estaba en un mueble junto a la chimenea (apagada por ser verano), cuando me di cuenta de Percy al otro lado del salón, frunciendo el ceño a sus libros. Recordé la dislexia de la que se hablaba en la carta… era algo así como que no podía leer bien, ¿no?
Me acerqué a él.
—¿Te ayudo? —pregunté.
Percy asintió aliviado.
El resto de la tarde le enseñé a Percy. Resultó que él era bastante bueno en clase, mientras que se le mantuviera entretenido. Había que explicar las cosas rápidamente, pero si no las comprendía, se irritaba. Aprendí a enseñarle.
—Hora de cenar —dije al tiempo que cerraba un libro, cuando los gryffindors comenzaron a abandonar la sala.
Percy asintió. Parecía cansado.
Bajamos hasta el comedor, donde todos ya estaban sentados comiendo. Nos hicimos un lugar entre Seamus y Hermione.
Pudo haber sido un accidente, pero en medio de la cena, Hermione le pasó el cuchillo de carne a Percy por el brazo, como si esperara que se recuperara por arte de magia.
Hermione POV
Cuando su piel no se regeneró, deseché la idea de que era un muggle con poderes, y me sentí avergonzada por haberlo cortado con el cuchillo.
—¡Lo siento! —me disculpé.
Cogí un vaso de agua, el de Neville, que estaba frente a nosotros. Remojé una servilleta de tela en el agua de Neville, quedó chorreante, pero aun así se lo pasé a Percy por el brazo.
La herida había estado soltando más y más sangre, hasta el momento en que creí que el corte lo iba a desangrar, y cuando puse el paño chorreante en su brazo, no mejoró. O por lo menos no me di cuenta hasta que saqué el paño.
Con otra servilleta, esta vez húmeda, le limpié el brazo de la sangre. Cuando quité el paño, la herida se estaba cerrando, pero se detuvo. Percy gimió adolorido.
—Pásame el paño sangriento —pidió.
Le pasé el paño chorreante, y él se lo puso en el brazo. Pero luego lo levantó y exprimió el agua sangrienta sobre su brazo. Entonces, al entrar en contacto con el agua, su brazo se curó delante de nuestros ojos.
Y supe que tenía que hacer una investigación.
Todos ignoramos el incidente, pero pude ver a todos alejarse unos centímetros de Percy, excepto Parvati, que parecía preocupada, Seamus, a quien parecía caerle bien Percy, Ron y yo, que sabíamos que él no era peligroso. Por lo menos no para nosotros. No aun.
Después de la cena regresamos a los dormitorios, y cuando todos se durmieron, yo bajé. Tomé un suspiro tembloroso, e hice un esfuerzo por aparecer en la biblioteca.
Suspiré decepcionada cuando no lo logré.
Sabía que había una oportunidad de que no lo pudiera lograr, pero cuando vi a Dumbledore aparecer y desaparecer en los terrenos de Hogwarts, cuando todos los libros coincidían en que eso no podía pasar, pensé que tal vez si era posible.
Acabo de probar que si es posible, por lo menos para mí no.
Cogí mi capa con capucha y me la puse. Definitivamente no era comparable con la Reliquia de la Muerte que era la capa invisible de Harry, pero el color de la capa (negro) debería permitirme camuflarme.
Silenciosamente, hice mi camino hasta la biblioteca. Caminé frente a los salones, hasta llegar al salón de los libros.
—Alohomora —murmuré.
La puerta se abrió. Me pareció extraño que las cerraduras de la escuela fueran tan simples de abrir como un hechizo simple, pero lo ignoré y entré a la biblioteca.
Respiré profundamente antes de decir el hechizo. Era largo, y si un hechizo salía mal pronunciado ocurrían cosas impredecibles. La profesora Feist nos dijo en clase que las palabras en idiomas antiguos servían para crear nuestros propios conjuros. El idioma actual no tendría el mismo efecto por pura sugestión, porque las palabras no se oirían "mágicas".
—Haec sunt quarere verba invenire[1]: griego, agua.
Los libros que contenían las palabras "griego" y "agua", vinieron a mí. Alrededor de quinientos libros a mi alrededor. Suspiré y los devolví a su lugar, tenía que limitar la búsqueda.
— Haec sunt quarere verba invenire: griego, agua, caballos.
Ahora los únicos libros que vinieron fueron siete, todos de mitología griega. Cogí el más grueso y al resto les regresar a su lugar. Volví a hacer el hechizo, para que me llevara a la página donde estaban estas tres palabras.
POSEIDÓN, DIOS DEL MAR
Poseidón es el dios del mar, las tormentas y, como «Agitador de la Tierra», de los terremotos en la mitología griega. El nombre del dios marino etrusco Nethuns fue adoptado en latín para Neptuno en la mitología romana, siendo ambos dioses del mar análogos a Poseidón. Poseidón fue venerado en Pilos y Tebas en la Grecia micénica de finales de la Edad del Bronce, pero fue integrado en el panteón olímpico posterior como hermano de Zeus y Hades. Poseidón tuvo muchos hijos y fue protector de muchas ciudades helenas, aunque perdió el concurso por Atenas contra Atenea. Le fue dedicado un himno homérico.
Okay… Mitología griega, dioses griegos… ¿Poseidón? Se supone que ¿Percy es el dios del mar? Coincide la inicial…
Poseidón era un importante dios municipal de varias ciudades: en Atenas, era el segundo en importancia por detrás sólo de Atenea, mientras en Corinto y en muchas ciudades de la Magna Grecia era el dios jefe de la polis.
En su aspecto benigno, Poseidón se concebía creando nuevas islas y ofreciendo mares en calma. Cuando se enfadaba o era ignorado, hendía el suelo con su tridente y provocaba manantiales caóticos, terremotos, hundimientos y naufragios. Los marineros oraban a Poseidón para tener un viaje seguro, a veces ahogando caballos como sacrificio; de esta forma, según un papiro fragmentario, Alejandro Magno se detuvo en la costa griega antes de la Batalla de Issos y recurrió a las oraciones, «invocando al dios del mar Poseidón, para lo que ordenó que un carro de cuatro caballos fuese lanzado a las olas».
Poseidón era un hijo de Crono y Rea. En la versión más antigua, relatada por Hesíodo en la Teogonía, era tragado por Crono al nacer pero luego era salvado, junto con sus demás hermanos, por Zeus.
Sin embargo, en otras versiones del mito, Poseidón, como su hermano Zeus, evitó el destino de sus demás hermanos al ser salvado por su madre, que lo ocultó en un rebaño de corderos simulando haber parido un potro, que dio a Crono para que lo devorase. Según Tzetzes, la curótrofa o niñera de Poseidón fue Arne, quien negó serlo cuando Crono apareció buscándola. Según Diodoro Sículo, Poseidón fue criado por los telekhines en Rodas, igual que Zeus había sido criado por los Coribantes en Creta.
Poseidón, rey del océano, es uno de los tres grandes, junto con Hades, rey del Inframundo, y Zeus, rey de los cielos.
A continuación, hay una compilación de mitos que incluyen a Poseidón, de las páginas 53-102.
Dudaba que Percy fuese un dios griego del mar, pero había que aceptar que coincidían varias cosas. Los caballos y como Percy hablaba con ellos, el agua, y como esta parecía seguirlo, y como podía leer griego.
Guardé el libro en mi túnica, me apreté la capa, y salí de la biblioteca, pero un cuerpo me impidió el paso.
—¿Qué haces aquí, Hermione?
Parvati estaba frente a mí con un short de pijama y un top de tanque. Tenía las manos en su cadera y una expresión interrogante en su rostro.
—¿Me seguiste? —pregunté indignada.
—Si —dijo Parvati, encogiéndose de hombros—. ¿Qué descubriste?
Recordé la profecía. Tal vez ella era la "gemela valiente", como había pensado. Poco a poco ella se había ido acercando a Percy. Recordé como esta tarde, Parvati había estado enseñando a Percy lo que no entendía, de tal forma que incluso con su TDAH y su dislexia, lo comprendió.
—Creo que un semidiós —informé secamente, sin creerme yo misma lo que decía.
—¡¿Qué?!
—Lo que oíste. Creo que Percy es un semidiós, descendiente de Poseidón, dios griego del mar, creador de los caballos también.
—¿Por qué lo dices? —preguntó unos segundos después, más calmada.
La miré de reojo.
—El agua se inclina a Percy, dices que sale seco de ella, habla con los caballos, y entiende griego. Parvati, todo coincide. ¿Por qué no podría ser hijo de un dios griego? Tal vez no te hayas dado cuenta de que nosotros hacemos magia, pero la hacemos. Cosas que en el mundo muggle son imposibles. ¿Qué si hay cosas de las que no sabemos, pero personas que las hacen, que para ellos son tan posibles como para nosotros los hechizos? Y la profecía, dice algo como…
—Dos grandes héroes cambian de mundos; Algo que los afectará a ambos; Más bien es necesario juntarlos; Para derrotar al malvado.
—La sabes de memoria —noté impresionada. Continué—: Dos héroes cambian de mundos… Percy cambió de lugar con Harry. ¿Qué es lo que hizo él en su mundo? Es de suponer que hizo cosas tan grandes como Harry. Es necesario juntar a los mundos, pero no sabemos a qué nos enfrentamos. Percy debe recuperar su memoria, y entonces los dos mundos se juntaran y actuaremos juntos contra el villano. —Suspiré—. ¿Parvati, oíste de la profecía de Trelawney?
—Sí —dijo emocionada la devota seguidora de la adivinación—. ¿Crees que de verdad sea de Percy?
—Sí.
Yo jamás confié en la adivinación, era un arte altamente inexacto, y no lo ocultaba, pero por lo que decían, Trelawney entró en trance cuando dijo la profecía. Lo creía.
Caminamos en silencio. Escaneé el pasillo, buscando personas, si había alguien. Dudaba que hubiera alguien a estas horas, arriesgándose a ser encontrados por Peeves, quien llamaría a los profesores, Filch, o a los profesores.
Pero vi unos ojos.
Jamás los hubiera visto de no haber sido por la luz de la luna que entraba por la ventana y creaba un brillo en esos ojos. No sabía de qué color eran, porque aunque tenían el brillo de la luz, no les daba directamente.
Miré directamente los ojos, y la persona se dio cuenta. Dio la vuelta y comenzó a correr. Lo seguí. Parvati me siguió a mí.
Levanté mi mano libre (la otra se aseguraba de que el libro no cayera) y lancé el hechizo de piernas de gelatina.
—¡Trómos crura[2]! —exclamé silenciosamente.
Por desgracia, apunté mal, y cuando volví a levantar la varita, el individuo se había ido.
—¿Quién era? —preguntó Parvati sin aliento.
—No lo sé.
No es como si pudiera identificar su voz porque quien quiera que fuese no dijo ningún hechizo.
—¿Hermy?
Rodé los ojos.
—Te dije que no me dijeras Hermy.
—¿'Mione?
Cabeceé.
—¿Emm?
—¿Si Percy fuese un semidiós… sería peligroso para nosotros?
Me encogí de hombros.
—Tanto como nosotros para él, supongo. O Harry, más específicamente —contesté.
Ella asintió solemnemente y juntas subimos a nuestra habitación. Yo no me fui a dormir.
Caminé a mi escritorio y releí la lista.
* Lee griego
* Pero tiene dislexia
* También TDAH
* Parece que el agua se inclina hacia él
* Su varita está hecha de algo llamado "bronce celestial"
* Su nombre es raro: Perseus
* No tiene memoria.
* Aguanta la respiración media hora bajo el agua.
* Entiende el idioma de los caballos (como el pársel de Harry).
* Su segundo día en Hogwarts, y ya tiene una profecía.
* Sale de agua seco (Fuente: Parvati Patil)
* Percy Jackson podría ser un semidiós, según mi investigación
Honestamente, si alguien viera la lista jamás sabría que hablaba de Percy, de no ser por el último punto y por el título.
"Habilidades, Características, y Curiosidades de Perseus Jackson".
[1] Haec sunt quarere verba invenire = Estas son palabras de búsqueda para encontrar —inserte las palabras de su elección aquí—.
[2] Piernas temblorosas.
