Renuncia: Los personajes de The Walking Dead no me pertenecen. Son propiedad de Robert Kirkman y AMC
Notas de autora: Hola :V -se esconde- Ya sé, ya sé, he tardado DEMASIADO ._. ¿Pero qué quieren que les diga? Si quieren culpar a alguien, culpen a la universidad xDDD ¡Me secuestra! :V En fin, como sabrán algunas, saqué la versión gay del primer capi de la quinta temporada, pero seguiré con este fic. Nada más que será más lento. Las ansias Rickyl han vuelto, y con suerte, me dejará seguir pariendo fics xDD Espero que este no le abrume con tanta diabetes, ni que haya quedado tan ridículo u OOC La canción mencionada es "Young and Beautiful" de Lana del Rey, pero como Emily es la única que canta en la serie, pues verán -_-
Y pues con eso, espero que lo disfruten :D
PD: Si quieren agradecerle a alguien la escena final, que sea a Monz Loveless, ella me dio la idea en una opinión de mi fic "El Hombre Hecho Miel" xDD
Justo en el abismo
Extra 4: Decisión
La oscuridad era densa y poderosa, tanto que no era capaz de ver ni su propia nariz. A su alrededor se reunieron diversos sonidos, desde sus pasos hasta los animales que trataban de mantenerse ocultos, sin mencionar a los insectos y sus típicos cantos nocturnos. Daryl sostenía la ballesta con firmeza mientras sus ojos azules brillaban intensamente a la espera de cualquier peligro inminente. Había perdido de vista a sus compañeros al caer de un automóvil rodeado de caminantes por doquier, y ahora trataba de hallar algún rastro sin ningún éxito. Eso, junto con esa maldita sensación que picaba su nuca cada diez minutos, lo tenían nervioso como pocas veces. Avanzó un par de kilómetros más, fastidiado, y de pronto, el cazador se vio rodeado por miles de cadáveres que aparecieron de la nada. Estos se juntaron en la inconsciencia frente a él hasta bloquear su camino y eliminando cualquier otra ruta de escape que el sureño pudiera anticipar, ¿en qué maldito instante sucedió eso? La ardua lucha por la supervivencia le impidió que descifrara el misterio. Eran tantos muertos que las flechas se le acabaron en cuestión de minutos, dejándolo en la peligrosa situación de moverse con sólo su cuchillo pero, a pesar del duro trabajo, el cazador logró perderlos al entrar directo en el espeso y profundo bosque.
Daryl corrió entonces por varias horas, buscando ponerse a salvo para pensar su siguiente acción y optó por detenerse, escuchando atentamente a su alrededor. No había sonido de caminante. Por un instante, se confió, y eso fue un grave error. Lo próximo que sintió fue una potente mandíbula cerrándose sobre su cuello, su espalda se mojó al instante con su propia sangre y la carne se desprendió de su anatomía sin piedad. Daryl quedó aturdido por unos segundos en los que sus manos actuaron solas buscando su cuchillo, pero antes de recibir otro mordisco, un disparo acabó con la criatura por segunda vez. Abrió sus ojos de par en par, el azul cielo de estos resaltó en medio de la noche, y lo último que Daryl Dixon vio fue a Carl acercándose a él, apuntándole a la cabeza con el revolver de su padre, y jalando el gatillo sin contemplación.
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En algún punto de la fría madrugada, Rick despertó alterado por una horrible pesadilla que lo dejaría así el resto de la semana. Lo primero que vieron sus ojos intranquilos fue la oscuridad y quietud de la celda en la que dormía. Luego llegaron los sonidos que en ese momento sirvieron para calmarlo un poco, incluso los gruñidos de los caminantes a la lejanía. Buscó entonces, realizar algunos ejercicios de respiración para recuperarse del impacto. Mientras sacaba y tomaba aire con lentitud, recordó los últimos meses de embarazo de Lori, cuando iba a tener a Carl. Ella se había empeñado a aprender ese tipo de cosas, pero ignoraba si las había puesto en uso cuando esperaba a Judith. Y ahí reconoció lo que hizo que aquel sueño fuera tan perturbador.
Ya con la mente trabajando a un ritmo aceptable, el ex policía se percató de que todo estaba en relativa calma. Miró a su lado y se encontró con Daryl ahí, se acercó un poco para saber si seguía descansando. Así era, cosa que lo alivió.
Desde que se había mudado a ese pabellón con él, había aprendido mucho más del cazador en esos dos meses que en todo el año a la intemperie. Por ejemplo, Daryl tenía problemas serios para dormir debido a su difícil infancia. Según él, cada noche su mente se encargaba de hacerle recordar las veces en que su padre se metía a su cuarto para salir de ahí hasta la madrugada siguiente. Rick atribuyó su sensibilidad al ambiente a esos eventos. También aprendió que el cazador prefería el silencio, hablaba sólo cuando se sentía en confianza, y que adoraba a los perros. Ese último detalle hacía que el policía sonriera como un tarado. El mismo cazador se había abierto a él, contándole de sus escasos amigos de la adolescencia, sus vicios, sus viajes por todo el país, incluso entendió mejor su relación con Merle. Por su lado, Rick hizo lo mismo y le habló de todo: infancia, escuela, sueños. Cuando le dijo que su meta en la vida era convertirse en detective, Daryl soltó una broma que culminó en un ataque de risa descontrolada para ambos: "Yo nunca pensé enredarme con un jodido policía. ¡Mi yo de quince estaría vomitando por el culo y la nariz!". Aquel día había sido jodidamente épico.
Rick soltó una ria leve al recordarlo, ver a Daryl durmiendo tranquilamente era una anestesia para él. En especial porque aún lo atormentaba el hecho de que Carl podría convertir su pesadilla en realidad. La cicatriz de la bala que el chico le asestó era pequeña, el ex policía la acarició con suavidad. Esos últimos días habían sido insoportables para los tres, sobre todo porque lo alejó de las armas sin ningún reparo. Hershel le hizo ver que era lo mejor para que su hijo recuperara algo de humanidad, y quizás, con un poco más de tiempo, el chico terminara aceptando al cazador como la pareja de su padre. Rick tenía esperanza en ello, pero la tensión era palpable. Daryl se había integrado de nuevo al grupo, mientras él ayudaba a Hershel a construir el huerto que venían planeando instalar en la prisión, osa que estaba saliendo muy bien, y por eso arrastraba a su hijo todas las mañanas. No quería decirlo por temor a evaporarlo, pero al fin tenían algo de paz en su vida. Y daba gracias al destino de compartir eso con Daryl. Pero, a pesar de que su mente estaba en calma, Rick no pudo volver a dormir esa noche.
A la mañana siguiente, las ojeras oscuras en el rostro del líder llamaban la atención de todos los habitantes de la prisión, y su mal humor era notable para cualquiera. Por suerte, el trabajo en la mini granja servía como distracción para el hombre quien mantuvo a Carl alejado de ahí todo el día. Unas horas después de comenzar su labor, el ex policía notó el alboroto en la entrada de la prisión y supo que se estaban organizando para salir a buscar provisiones. Decidió acercarse sólo para ver si podía ayudarles en algo antes de que se marcharan, pero con cada paso que daba, su mente frágil empezaba a hacer de las suyas de nuevo. Lo primero fue el ataque de Carl, y lo otro, el sueño.
…Caminantes, Daryl solo en el bosque, una horrible mordida…
..Sangre, muerte…Daryl muerto en el bosque…
El hombre tuvo que detenerse en medio camino para respirar un poco, vio al cazador trepado en su moto y el miedo hirvió en su pecho. Corrió a toda velocidad para detenerlo, el instinto se lo ordenaba…
…¡No dejes que él salga de aquí!...
-¡Daryl!-gritó, y el menor lo miró confundido deteniendo el andar de su moto. A lo lejos, Michonne, Sasha y Glenn esperaron sin remedio. Daryl se aproximó al líder para saber lo que quería, pero aquel inesperado abrazo que le dio le hizo callar:
-¿Rick?-le habló un poco incómodo:
-No vayas…-soltó él mientras escondía el rostro en su cuello, sin soltarlo:
-¿Estás loco? Debemos salir-pero él negó y el cazador pudo sentir las lágrimas en su piel:
-No vayas…-volvió a pedir-Yo iré, pero quédate…-
-Nahh. Tú estás ocupado-el líder lo apretó más al escucharlo-Rick, ¿qué pasa?-no recibió respuesta, sólo la misma petición. La angustia en su voz le hizo aceptar, con un bufido se soltó del abrazo para decirle a sus compañeros que el policía le había pedido ayuda para unas cosas. Era una excusa ridícula pues fue obvio que ellos habían visto esa extraña reacción por parte del líder, pero no dijeron más y se fueron. Cuando volvió pudo ver sus ojos hinchados por aquel llanto, optó por no molestarlo y le extendió los brazos para que él se acomodara un momento en ellos, como venía haciendo desde que empezaron a dormir juntos. Ninguno se enteró de que Carl los observaba enojado a una distancia prudente.
Cuando el atardeces se presentó lentamente sobre el valle, Rick se sintió más tranquilo para hablar con su pareja. Ambos se habían dedicado ese rato a la pequeña granja y pudo ver que Daryl era habilidoso en los trabajos pesados. Se preguntó cómo hubieran sido las cosas si el mundo no estuviera hecho mierda como ahora, ¿se habrían conocido?, ¿seguiría con Lori?, ¿existiría Judith? Muchas dudas que no importaban en realidad aunque él se sintiera curiosidad de ellos. ¿Qué sería de Daryl si hubiera nacido en una buena familia, con educación y apoyo?, ¿sería el hombre agresivo y retraído con el que se topó en el campamento de Atlanta?, ¿tendría pareja? La vida siempre fue injusta, pero ahora era peor y aun así, el ex comisario no podía dejar de pensar que era feliz. Sí, muy feliz, como nunca lo fue de joven dado a que tenía expectativas que cumplir, una mujer a quien quise pero lo fue remplazando y a un hijo que lo odiaba. Ver a Daryl tan concentrado en el trabajo le hacía desear que el tiempo se detuviera, que el mañana fuera distinto, sin caminantes o enemigos. El cazador se había convertido en alguien muy importante para él, aceleraba el ritmo de su corazón, lo ponía nervioso y le hacía decir tonterías como un típico enamorado.
…Y en las noches, Rick se sentía en el paraíso cada vez que acariciaba su piel y poseía su cuerpo con devoción. La mirada azul de Daryl hundida en éxtasis era la mayor de sus recompensas…
El mundo que conocía estaba destruido, pero él mantenía la esperanza de que el destino los hubiera juntado en esa realidad alterna como ahora.
Dejó las plantas un momento para levantarse, se acercó con lentitud al cazador, quien se encargaba de terminar aquella huerta, y lo abrazó con cuidado pasando sus manos por el pecho, haciéndolo detenerse. El atardecer ya estaba en su punto más bello antes de ser remplazado por la noche mientras él dejaba suaves besos en el cuello del menor. Daryl soltó las herramientas, consternado, acariciando por inercia las manos del hombre que lo sujetaba con necesidad. No quería ser un desgraciado con él que estaba más sensible de lo normal, pero necesitaba saber por qué no lo dejó salir. La idea de que eso fuera causado por un acto posesivo le recordaba a su padre y a Merle, era un miedo enterrado que salía de vez en cuando:
-¿Me vas a decir lo que te pasó?-habló bajo, ese instante era sólo de los dos. Rick meditó un poco, deteniéndose:
-Tuve una pesadilla-confesó-Un caminante te mordía el cuello y te transformabas-
-Gracias por los buenos deseos-soltó en broma, pero el silencio del otro fue extraño-¿Por eso andabas de nena?-el mayor rio con eso:
-Sí, por eso andaba de nena-el silencio se instaló entre ellos por unos momentos. Daryl se separó de él para mirarlo, conectándose como sólo ellos podían hacerlo y aún no entendían bien:
-Escucha, Rick…-empezó-No puedo jurarte que volveré siempre…-esas palabras hicieron que él bajara la mirada-No he terminado, imbécil-
-Es que…-pero el cazador no lo dejó hablar pues sujetó su cara con ambas manos para que le hiciera caso:
-Óyeme bien, policía estúpido-exigió con seriedad-No te aseguro que todo estará bien, que esta…mierda se quedará afuera. Pero sí te aseguro que lo intentaré, pelearé siempre para volver contigo, ¿entiendes?-Rick lo observó profundamente sin ser capaz de articular ni una sílaba-Te amo-la confesión salió sin que Daryl buscara reprimirla como otras veces. El hombre se sintió dichoso al escucharla:
-También te amo-dijo, abrazando su cintura y acercándose a sus labios-Te amo tanto…-un beso suave pero lleno de ese cálido sentimiento:
-Se oye mejor viniendo de ti-soltó el menor con una mueca, sujetándose a él con otro gesto:
-Daryl…-le llamó-Acéptame, por favor-
-Si ya lidio contigo, ¿no?-pero el líder negó con suavidad respirando el aroma de su piel:
-Cásate conmigo…-pidió, y el cazador lo miró sorprendido-Cásate conmigo, por favor-
-¿Estás loco?-
-Sí…-suspiró-Porque te amo demasiado-lo besó de nuevo, aferrándose a él como si temiera perderlo en cualquier instante. Luego, juntó su frente con la suya, mirándolo en silencio. Daryl entendió con ese gesto que sus palabras iban en serio, tragó grueso y dijo:
-Sí-.
Aquella era una mañana hermosa, no hacía tanto calor y todos se habían levantado temprano. Dos días habían sido suficientes para preparar la ocasión. Rick estaba emocionado aunque no había despertado al lado del cazador gracias a Maggie, quien le dijo que era de mala suerte compartir el último día de soltería antes de dar el gran paso. Ese "sí" fue el comienzo de todo. Al escucharlo, el policía sintió que su alma explotaba de alegría y besó a Daryl como en las películas cursis que veía cuando era joven. Esa noche no durmieron, pero no por sexo, sino porque disfrutaron de la compañía del otro en un plano inocente. Hablaron como nunca mientras se perdían en las pupilas del otro, rieron, jugaron, e hicieron planes ridículos del futuro buscando olvidar por sólo esa vez que tras las rejas existían monstruos hambrientos. A la mañana siguiente se acercaron a Hershel para comunicar la decisión, y luego, en la noche, la prisión entera lo supo. La mayoría los felicitaron y el resto sólo se dedicó a respetarlos. Carl no se acercó a su padre desde ese momento. Aun así, la algarabía se respiraba en el lugar y los más cercanos apoyaron al líder a prepararlo todo.
Mientras Glenn ayudaba a Rick a meter algunas sillas que habían conseguido unas semanas atrás, recordó cómo lo había apoyado durante su unión con Maggie y sonrió con nostalgia. El policía lo vio y se acercó:
-¿Estás bien?-el coreano asintió:
-Sí, recordé el vestido que le conseguiste a Maggie-suspiró-Nunca me dijiste en dónde lo encontraste-
-Fue con Michonne. Ella tiene mejor gusto que yo-explicó, y era cierto. La joven no les había pedido nada aunque es sabido por cualquiera que el anhelo de toda novia era lucir el vestido más blanco y más perfecto del mundo. Cuando ellos salieron esa mañana previa a la boda de sus compañeros por provisiones, se toparon con una tienda de ropa prácticamente entera, cosa que les sorprendió. Entonces, Rick optó por cumplirle a su amiga ese capricho, escogiendo un vestido bonito pero sin gracia en comparación al que Michonne tomó. La mayor de las Greene tenía el cuerpo para lucir aquella prenda de tela lisa, cubierta con un hermoso encaje que caía de forma magistral so9bre sus piernas. Glenn consideró aquella visión como la mejor de toda su vida y la sonrisa de su esposa fue la joya más fina de todas:
-Ya entiendo-dijo él-Pues me gustaría darte algo para Daryl. ¿Cómo es eso de que usaran sus ropas normales?-
-Bueno…-soltó Rick, nervioso-No quiero que se arriesguen por algo así. No es necesario. Además, tú sabes cómo es Daryl-
-Supongo que sí, pero…-meditó-Creo que será raro para él verte con el traje de policía-
-Espero que no-dijo el líder con una sonrisa. Llegaron a la cafetería y se toparon con Maggie barriendo el piso con cuidado, pues la escoba era muy vieja ya. A diferencia del equipo "Glenngie", (Glenn-Maggie, cortesía de Beth), quienes efectuaron la boda en el patio con todos de invitados, incluyendo a la gente de Woodbury; ellos habían optado por esa área para realizar la ceremonia. Cualquiera podía ir pero era obvio que algunos no veían con buenos ojos ese pequeño teatro. Al verlos, ella sonrió con calidez:
-¿Necesitan ayuda?-preguntó:
-No te preocupes, ya hiciste demasiado-respondió el comisario mirándola con gratitud. Ella sintió, recogió los utensilios que usó para limpiar el lugar y se fue luego de besar con suavidad a su esposo. Glenn suspiró como el joven enamorado que era y Rick no pudo evitar sonreír ante eso.
Por su lado, Maggie entró a la celda donde su hermana descansaba y se detuvo confundida. Ahí estaba con Michonne en una esquina oscura, murmurando y riendo mientras movían las manos de forma extraña:
-¿Qué hacen?-soltó de improvisto, lo que hizo que ambas pegaran un salto y la miraran:
-Nada-respindió la rubia:
-¿Cómo que nada?-la morena carraspeó, haciendo una seña para que se acercara:
-Preparamos un regalito para los novios-la sonrisa ancha de la mujer perturbó un poco a la joven, no era normal verla en alguien tan serio como ella. Quiso preguntar qué clase de regalo, pero su hermana le mostró uno de los biberones de Judith con algo extraño y brilloso en su interior. La imagen habló por sí sola:
-¿Eso es…?-la respuesta de ambas fue una risita que en cualquier segundo podía transformarse en una carcajada. Maggie entendió y tuvo que taparse la boca para mantener aquello en secreto.
Faltaban pocas horas para el momento, lo sabía con sólo ver al sol ocultarse lentamente en un destello de colores, y los nervios ya estaban molestándolo. Por un instante se preguntó si aún podía retractarse, Rick le había dado esa opción cuando hablaron la tarde anterior, pero no quería lucir como un cobarde. Además, él estaba seguro de su decisión, pero no podía dejar de verlo como un espectáculo. Daryl intentó quitarse esa idea toda la mañana, y la soledad le estaba ayudando. Antes de verse enterrado en todo ese alboroto, se escabulló al cementerio para meditar un poco. Ahí, se dedicó a pensar en su vida, sus fracasos, sus padres, y sobre todo en Merle. ¿Qué diría su hermano si estuviera vivo? No quería saberlo. Tal vez lo hubiera golpeado e insultado por tan ridícula opción, pero el cazador podía apostar su propia cabeza a que Merle se decepcionaría si acaso llegaba a dejar plantado al comisario porque, simple y sencillamente, sería un acto digno de un asqueroso perdedor. Suspiró frustrado. Él no era bueno manejando sentimientos y ahora se veía inmerso en un mar infinito. Amaba a Rick, o tenía dudas de ellos. Amaba a Judith, quería protegerla de todo. Amaba a Carl, a pesar del incidente pasado, quería enseñarle a usar la ballesta. Pero él no se sentía digno.
…Estaba sucio, usado, desechado como basura…
"Tú no eres nada de eso", las palabras de rick sonaron en su cabeza, "Eres un hombre admirable y te amo por eso", le aseguró, "El pasado, el presente, los defectos y virtudes. Tú eres eso y más, Daryl".
…Y yo amo todo de ti…
Sonrió al recordar eso, jugó con su ballesta un poco más tranquilo y miró las tumbas de sus compañeros: Andrea, T-Dog…
…Lori…
-Tal vez…no sea tan mala idea enseñarles que el policía amistoso me pertenecer, ¿verdad, hermano?-soltó al aire con una carcajada. Podía jurar que la voz de Merle sonó a lo lejos con ese tono de burla que usaba cada vez que lo obligaba a portarse como hombre:
"Si tienes los huevos bien puestos, irás allá y demostraras que no eres un jodido cobarde, Darylena"
-Daryl…-escuchó la suave voz tras su espalda-Es hora-miró la serenidad en el rostro de Carol y se levantó-No estés nervioso-bromeó con una sonrisa:
-No lo estoy-replicó-Carol, yo…-pero ella lo silenció dejando los dedos en sus labios:
-Está bien. Discúlpame por lo que hice-se cruzó de brazos al percibir el aire frío-Sólo quiero que seas feliz-
-Lo soy-aseguró. La mujer bajó la cabeza, meditando. Unos segundos después, lo abrazó con fuerza, besando su frente con el cariño que se le tiene a un hijo:
-Entonces, te deseo lo mejor-.
Carl observó el reloj una vez más, faltaban 15 minutos para las 8 de la noche. Cerró los ojos con fuerza y se acostó en el colchón, frustrado ante la locura que su padre iba a cometer. Miró la cuna vacía de Judith que Beth había dejado ahí para la noche y recordó el día en que la consiguieron con la foto.
…La foto de sus padres, el último recuerdo de su madre…
Suspiró, y lloró en silencio. Ocultó el rostro al escuchar pasos cerca, pensando que era su padre y decidido a ignorarlo, fingiendo estar dormido. Pero aquella voz conocida lo sorprendió:
-¿Carl?-alzó la cabeza-Es hora-dijo Michonne con suavidad:
-No iré-la mujer dejó su katana apoyada en la pared, y se acercó hasta sentarse a su lado:
-¿Estás seguro?-
-Sí-
-Podrías arrepentirte-el chico bufó:
-¿En serio?-
-Sí, cuando a tu padre le suceda algo y no regrese-aquello lo desconcertó y se levantó de un salto:
-¿Qué dices?-la voz del niño salió temblorosa. Michonne pudo ver el miedo que todo joven de su edad tenía al recibir la noticia de que los padres no eran eternos:
-El mundo es distinto ahora. No hay garantía de que mañana estemos vivos. Por eso tu papá hace esto-se acercó más-Él ama a Daryl, no hay duda de eso. Es probable que jamás le haya pedido esto con tu mamá presente…por respeto a ella. Pero ahora está solo, y lo necesita. Necesita estar con Daryl-enfatizó esa declaración-Si…Si Andrea estuviera aquí…También lo haría-Carl la miró sorprendido:
-¿Tú querías a Andrea?-ella asintió, desconcertándolo-Yo…no sabía…-
-No te preocupes-dijo con una sonrisa leve:
-Es que…-suspiró-Yo quería que tú te quedaras con mi papá-ella soltó una risotada-No es gracioso-
-Lo siento…-respiró hondo para recobrar la seriedad, pero le estaba costando trabajo-Es que…No me imagino a tu papá de esa forma-
-¿De qué forma?-preguntó confundido y ella no supo qué decir. No quería explicarle que ella no se imaginaba a Rick sobre su cuerpo en un acto tan íntimo como hacer el amor. Si Daryl se entera de eso, capaz y trata de asestarle una flecha en la cabeza. No, no. Mejor ignora esa cuestión:
-Escucha, Carl-pidió-Yo tuve un novio-confesó, asombrándolo-Y lo quise mucho. Lo amaba, pero él…hizo cosas-con esa frase, él entendió que el recuerdo era duro-Cuando conocí a Andrea, tuve la misma duda que tú padre-suspiró-Pasamos el invierno juntas y supe que era real. Lo que sentía era real pero…-no pudo seguir, Carl lo notó. Si el Gobernador no existiera, ella seguiría con vida:
-Entiendo-la morena lo observó comprensiva:
-Tú padre quiere que estés a salvo. Jamás quiso ofenderte, pero él también merece ser feliz, ¿no?-el chico bajó la cabeza, el sombrero de policía ocultaba su rostro arrepentido. Y entendió, entendió lo que hizo, lo que iba a provocar, la clase de daño que le haría a su padre:
-Es cierto-dijo-Merece ser feliz-la mujer asintió en silencio y preguntó de nuevo:
-¿Irás?-al jovencito le tomó un poco, pero respondió:
-Sí. Iré-.
El salón estaba lleno, casi todos se presentaron y él no podía evitar mostrarse nervioso como la primera vez. Sólo que el ambiente, el tiempo y la situación eran distintos. Hershel estaba a su lado, podía ver la forma en que sus ojos paseaban por todos lados y le pareció gracioso:
-¿Quieres calmarte? Todo saldrá bien-
-Él tiene razón, Rick-secundó Glenn-Verás que Daryl estará aquí-
-Ya lo sé-replicó el hombre-Pero…No puedo evitarlo-ambos negaron con la cabeza. A veces, Rick podía ser muy inseguro, pero era comprensible. Glenn recuerda que casi sale corriendo al ver que Maggie no llegaba a la boda, y eso que Hershel se hizo cargo de casarlos igual que ahora. Esos eran los momentos que valían la pena. En ese instante entró alguien, pero no era el cazador. Rick estuvo a punto de llorar como un idiota al ver a Carl acerándose con Judith en sus brazos, la pequeña estaba vestida con un trajecito rosa que le habían conseguido en una exploración. Ambos se miraron fijamente por unos minutos que se hicieron largos, pero al final, el chico lo abrazó con fuerza:
-Lo siento, papá-
-Está bien-respondió-Olvídalo-
-Me disculparé con Daryl-aseguró, y el mayor estuvo de acuerdo. Entonces, Carl se quitó el sombrero de policía y se lo dio-No hay uniforme sin el sombrero-afirmó divertido, y era cierto. Rick vestía su traje de comisario en un intento por mostrase como lo que era, alguien que siempre halló placer en ayudar a los demás. Esa era su esencia, quería compartirla con Daryl en ese instante. Tomó la prenda y se la acomodó, agradeciendo el gesto. Carl lo miró con seriedad-Papá…No estoy de acuerdo-afirmó-Pero quiero que seas feliz, así que…lo intentaré-
-Gracias-dijo el hombre apretando su hombro con cariño. De pronto, el silencio se hizo en el lugar. Todos estaban atentos en la entrada de la cafetería y fue ahí cuando Rick lo vio. Daryl había llegado con Carol, traía su ballesta en la espalda y estaba vestido de negro en un atuendo informal, pero lo que hacía la diferencia para el comisario era el chaleco de las alas de ángel. Lucía tan atractivo, tan él, que no podía imaginar una mejor visión. Por su lado, el cazador quedó abrumado ante tantas miradas, sintió que las piernas le temblaban y tuvo ganas de cavar un hoyo para meterse en él por los próximos veinte años. Lanzó una maldición y miró a Carol. Ella le sonrió, hizo una mueca rara que le causó gracia y se sintió en confianza para seguir. Con esa resolución, ambos se acercaron hacia el policía, quien miraba a su pareja con una cara de bobo tan extrema que Daryl tuvo ganas de darle un puñetazo. Antes de tomar su lugar, le entregó la ballesta a Carol y con eso, Hershel tomó posición, llamando la atención de todos para que se sentaran. En el lugar se oían sólo los gemidos emocionados de Judith:
-Bien-comenzó el anciano-Como saben, estamos aquí para unir a nuestros compañeros y amigos en santo matrimonio-Daryl reprimió una maldición al escuchar eso-Si alguien tiene algún argumento para que esta pareja no se una, que hable ahora o calle para siempre-ante la petición recibió solo silencio, más un alarido de la bebé-Bueno, como Judy todavía no sabe hablar, no la tomaremos en cuenta-esa broma alivió la tensión y las risas sonaron en un eco corto. Al cazador le extrañó que Carl estuviera calmado, pero no dijo nada-Rick, ¿quieres empezar?-el líder asintió, metió la mano en el bolsillo de su camisa y sacó una pequeña caja forrada con terciopelo. Tomó la mano izquierda de Daryl, exponiendo el contenido de esta: un par de anillos de oro sencillos, ideal para ellos dos. El menor observó los artículos, desconcertado:
-¿Dónde diablos conseguiste eso?-un carraspeo de Hershel le advirtió ser más cuidadoso con su lengua. Rick sonrió con eso:
-Es un secreto-Daryl bufó mientras lo veía sacar uno de los anillos, Carl se levantó para ayudarle a sostener la cajita-Daryl Dixon, sé que no iniciamos esto con el pie derecho-afirmó con gracia-Pero no puedo mentir con lo que siento, no con lo que pensé el día en que te conocí, allá, en el campamento de Atlanta-Glenn, Carl, Carol, incluso Daryl, todos se sorprendieron al oír esa afirmación-Ese día supe que tú estarías en mi vida siempre, de cualquier forma, pero estarías-guardó silencio unos segundos, mirándolo a los ojos-Me tomó mucho tiempo entender cuanto te amo, y me disculpo por eso. Sólo puedo decirte esto-apretó un poco su mano y la llevó hasta su pecho, justo sobre el corazón para que lo sintiera al momento de decir aquellas palabras-Te amo, Daryl Dixon. Te amo con cada fibra de mi ser, y juro por mi vida que te protegeré. A ti y a mis hijos-Carl sonrió al comprobar que su padre no iba a dejarlo de lado-Así que, por favor, acéptame-, y con eso se dio el silencio. Al menos, Daryl no podía decir nada, estaba sorprendido. Hershel carraspeó luego de unos minutos:
-Daryl, sigues tú-incitó, pero el líder negó:
-Está bien, no es necesario-aclaró con calma, esperando lo mejor, pero el cazador tomó el otro anillo u se preparó para hablar-Daryl, en serio, está bien así-
-Calma, oficial amistoso. Quiero hacer esto-dijo, cerró los ojos unos instantes y empezó con un bufido-Tú sabes que esto no es lo mío…y que lo detesto-el hombre rio-Pero…sea como sea…No soy ningún maldito cobarde-otro carraspeo de Hershel llamó su atención y rodó los ojos-Lo que quiero decir es que…-pensó-Te amo…-Rick pudo ver que se estaba esforzando, y lo apreciaba-Te amo como a nadie. Merle, la patea traseros, Carol, todos los hijos de puta que están aquí…Todos son mi familia-tragó grueso-Y a ti te amo con todo lo que tengo…Y juro que cuidaré de ti. Cuidaré de tus hijos, a nuestra familia. Y aunque no duremos mucho en este…mundo de mierda…Lo siento, ya deberías estar acostumbrado-le advirtió al anciano, quien solo rio divertido-Aunque no duremos, yo te seguiré siempre. No importa qué, mi brazo es tuyo…Mi alma es tuya…-con esas palabras, Rick no pudo seguir mirándolo, las lágrimas se escaparían de sus ojos en cualquier momento. Daryl tomó su rostro para que lo viera, pegó su frente a la suya, con sus ojos azules fijos en él-¿Entiendes lo que digo?-
-Sí…-suspiró el mayor y se miraron en silencio hasta que el suave llanto de Beth apareció:
-Eso fue tan bello-exclamó en un susurro. Maggie también lloraba pero sin decir ni una palabra, recordando que ella ofreció sus votos así, de forma sincera y sin aguantar la emoción. Al oír a su hermana le indicó silencio para que la pareja continuara. Su padre asintió conmovido:
-El mundo es diferente ahora, jovencitos-ambos lo miraron-¿Aceptan cumplir todo lo que han dicho aquí y ahora? ¿Aceptan amarse, respetarse y apoyarse hasta que la muerte venga y los separe?-repitió justo las mismas preguntas que mencionó en la boda de su hija, y es que ahora, ellos también eran como sus hijos. Su más sincero deseo era que fueran felices, incluso en la tragedia. Rick movió la cabeza y dijo con firmeza:
-Acepto-Daryl hizo lo mismo:
-Acepto-
-Entonces, con el permiso de Dios, nuestro señor-el cazador volvió a rodar los ojos fastidiado-, yo los declaro esposos, en la salud y en la enfermedad-con esa declaración, los gritos de felicidad sonaron con aplausos fuertes para la pareja-Ya pueden besarse si quieren-Rick abrazó al cazador para darle un beso suave en los labios, este dejó su mentón en el hombro del mayor:
-Gracias, Daryl-murmuró en su oído:
-Calla-dijo él-Lo hice rápido para que no empezaran a joder-el ex policía soltó una risa al oírlo, dedicándose a sentirlo.
Tras concluir la ceremonia, todos se acercaron a presentar sus deseos y felicitaciones a la pareja. Después, se acomodaron las mesas en la cafetería para degustar la cena que Carol y Karen organizaron para ellos. Glenn había conseguido una grabadora en buen estado junto con algunos discos y se encargó de instalarlo a una batería de auto con Tyreese. Al terminar, la celebración dio inicio y todos se dedicaron a comer en medio de risas. Carl y Beth se hicieron cargo de alimentar a Judith con un poco de avena para dejar a Rick con el cazador, este lucía algo incómodo pero trataba de ocultarlo. Maggie lo notó enseguida, se acercó con su esposo y Michonne para hacerles plática:
-Oye, Daryl-habló el coreano-¿Y el traje de novia?-el cazador lo miró fijamente, los demás callaron de golpe y Maggie estuvo a punto de meterle un zape a su marido por imprudente:
-Está hecho un asco, lo tenías metido entre las nalgas-soltó sin dejar su lata de cerveza, cortesía de Michonne. Carl fue el primero en reír y Judith, emocionada, le imitó con balbuceos inentendibles:
-¡Esa fue buena!-dijo Glenn en una risa, ignorando la reprimenda silenciosa de Maggie. Beth recordó cierto plan que tenía con la morena, quien le guiñó el ojo discretamente:
-Por cierto, ¿qué harán ahora?-preguntó:
-¿Cómo que ahora?-cuestionó Rick dejando el sombrero en la cabeza de su hijo y cargando a la bebé:
-Sí…Ammm…Ahora, después de la cena-aclaró y vio que todos en la mesa se callaron de repente:
-Pues…-empezó su hermana-Harán lo mismo que nosotros, creo…-
-¿Dormir?-preguntó Carl de la nada, y Rick casi se ahoga con su comida:
-Claro, "dormir"-exclamó Michonne intentando aguantar las ganas de tirarse al suelo a reir. Daryl le pegó un codazo mientras Hershel buscaba darle la vuelta al asunto:
-Bethy-llamó a su hija-¿No harás lo que me contaste?-ella lo miró unos segundos:
-¡Ah, sí!-dijo emocionada-Glenn, ¿puedes quitar la radio?-
-Claro-respondió, y ambos se levantaron de la mesa:
-¿Qué cosa?-preguntó Daryl, el anciano le indicó paciencia con un gesto. La música se detuvo y todos exclamaron confundidos. La rubia se quedó en medio de todo, nerviosa al recibir tantas miradas, pero se recuperó de la sensación:
-Bueno, yo quería cantarles esto, chicos. Es mi regalo para ustedes-se sonrojó-Espero que les guste-Rick y Daryl se miraron unos segundos mientras ella respiraba hondo. Con un suspiro, la joven Beth se armó de valor y comenzó:
"I've seen the world
Done it all, had my cake now
Diamonds, brilliant, and Bel-Air now"
-¡Esa canción es hermosa!-soltó Maggie emocionada al reconocer la letra:
-Se parece a la que nos dedicó-comentó Glenn, pensativo:
-Es de la misma cantante. Beth tenía todos sus discos-.
"Hot summer nights mid July
When you and I were forever wild
The crazy days, the city lights
The way you'd play with me like a child"
-Es muy bonita-dijo Carl-A Judy le gusta-Rick sonrió al ver que su hijo estaba muy atento a la chica. Hershel lo notó también.
"Will you still love me when I'm no longer young and beautiful?"
Una duda expresada en hermosas palabras, Rick las escuchó conmovida y fijó sus ojos en Daryl. El cazador escuchaba con ese gesto tan serio en su rostro.
"Will you still love me when I got nothing but my aching soul?"
Tocó su hombro llamando su atención, se acercó a su oído para hacerle una pregunta. Daryl negó sin mirarlo para que ya ni insistiera, pero era inútil. Cuando a Rick se le metía una idea a la cabeza, era difícil hacerle cambiar de opinión. Era tan necio como él. aceptó con una maldición cediendo a su capricho, tomó su mano y se levantaron juntos ante las miradas de los demás.
"I've seen the world, lit it up as my stage now
Channeling angels in, the new age now
Hot summer days, rock and roll
The way you'd play for me at your show
And all the ways I got to know
Your pretty face and electric soul"
De buenas a primera, el menor no supo qué hacer. Se quedó quieto mientras el policía lo calmaba en voz baja:
-No te preocupes, sólo tienes que abrazarme-él asintió, y obedeció.
"Will you still love me when I'm no longer young and beautiful?
Will you still love me when I got nothing but my aching soul?
I know you will, I know you will
I know that you will
Will you still love me when I'm no longer beautiful?"
Otras parejas se unieron a ellos para bailar esa canción hermosa que era capaz de adentrarse en el alma gracias a la voz suave de la chica.
"Will you still love me when I'm no longer young and beautiful?
Will you still love me when I got nothing but my aching soul?"
…Y la pregunta que Daryl quería soltar con otras palabras más a su estilo sonó en un eco. Rick pudo entender eso cuando lo sintió esconder el rostro en su cuello para llorar en silencio como pocas veces se permitía hacerlo. Rick juró que lo haría hasta el final de sus días…
"Will you still love me when I'm no longer beautiful?
Will you still love me when I'm no longer beautiful?
Will you still love me when I'm not young and beautiful?"
Finalmente, Beth terminó con la canción. Esperó unos instantes, respiró para entonar otra letra tan bella como la primera. Unas horas después, la pareja se retiró a su pabellón sin que nadie se diera cuenta.
Besos profundos que aumentaban el calor en medio de esa oscuridad. La luna se colaba por los barrotes de la celda y sus rayos eran lo único que iluminaba sus movimientos. En ese instante no existía nada a su alrededor, ni caminantes ni enemigos, sólo estaban ellos dos en el mundo. En pocos minutos, las ropas empezaron a ser un estorbo. Rick se encargó de desnudar al cazador mientras recorría su cuello, grabándose cada milímetro de piel en su memoria. Al abrir su camisa, las cicatrices de su pecho quedaron expuestas. El ex policía las degustó sin asco o pena, algo que Daryl agradecía bajando el cierre de su pantalón con torpeza pues su mente se desvanecía con cada caricia que él le daba. Cuando sus cuerpos estuvieron libres, Rick estrechó su cintura en sus brazos, le robó el aire con un beso profundo y posesivo hasta hacerlo caer sobre la cama. En eso, el cazador pegó un salto que los tomó desprevenidos:
-¡¿Qué mierda…?!-exclamó molesto al sentir algo raro clavándose en su espalda:
-¿Qué pasa?-preguntó el mayor consternado pero él no contestó. Lo vio levantarse un poco, revisando el colchón:
-Hay algo aquí-dijo, levantando una botella. La poca luz le ayudó a ver lo que era-Es el biberón de la patea traseros-el mayor lo miró confundido-Seguro se le olvidó a Beth-pero Rick pudo notar algo de inseguridad en su voz y se sentó a su lado. Al sentir la botella más pesada de lo normal, la abrió y probó un poco de su contenido. Como lo pensó, no era leche, sino algo viscoso y dulce-Tiene miel-
-¿Miel?-
-Sep. Qué raro-
-Judy es muy pequeña para comer miel-afirmó-¿Quién la habrá puesto ahí?-
-Ni idea-respondió y estuvo a punto de tirar la botella por ahí, pero el líder lo detuvo-¿Qué?-
-Nada, pero si no es de nadie, podríamos usarla nosotros-el cazador lo miró desconfiado:
-¿Qué está pasando por tu cabeza, oficial amistoso?-Rick sonrió al oírlo, hizo que el cazador se recostara por completo en la colcha y se dispuso a besar cada rincón de su anatomía. Luego, sostuvo el biberón con cuidado, empezó a verter el líquido sobre su pecho, esparciéndolo hasta sus genitales-Eres un jodido pervertido-dijo con una mueca de burla. El policía soltó una risa suave y comenzó a lamer todo, provocando espasmos intensos en Daryl. Quizás el alcohol ingerido hace poco estaba ayudando a que ambos dejaran de lado la vergüenza, lo cual era bueno, porque esa noche era sólo de ellos. La celda comenzó a inundarse con los gemidos leves de Daryl, su miembro palpitaba ansioso:
-Rick…-le llamó, no podía soportar tanto dolor. Lo necesitaba ya, odiaba los juegos previos pues le recordaban lo inexperto que era, pero el líder se encargaba de hacerle sentir tan bien. No podía negarse a esos toques intensos pero dedicados. Lo estaba adorando en silencio con todo su empeño para que no considerara la idea de reprimirse. Un alarido potente escapó de los labios de Daryl cuando el mayor comenzó a atender su pene erecto, la lengua paseaba por toda su longitud, masturbándolo mientras él sujetaba sus cabellos rizados. Arqueó la espalda al ser azotado por un orgasmo intenso mientras se corría en la boca de su compañero. Respiró con fuerza para calmarse y abrazó a Rick con una necesidad imposible de describir, entregándose a él en otro beso.
En medio de la densa noche, sus ojos se conectaron y sus pensamientos llegaron al otro sin palabras. Daryl se soltó del agarre, hizo que el policía se quedara acostado y repitió lo mismo que él. Era todo lo que podía hacer en esos momentos. Lamió su miembro aturdido, recordando sin desearlo hasta detenerse de golpe. Rick lo miró conmovido y tomó su mano para abrazarlo. Le hizo tomar su lugar a su lado, acariciándolo con suavidad para que reconociera su presente. Peinó sus cabellos lacios y besó su frente con ternura mientras él respiraba con fuerza escondido en su pecho:
-Tranquilo…-pidió-Yo estoy aquí-acarició su espalda-Podemos dejarlo para otro día-pero el cazador negó-¿Seguro?-
-Sí…-respondió bajo-Te necesito…-con esa declaración, el líder se dispuso a seguir con su labor. Repartió caricias por su piel, masajeando sus muslos mientras lo acomodaba para el siguiente movimiento. Besó sus labios sintiendo su pene endurecerse contra su estómago y levantó un poco su pierna para tener mejor acceso. Él asintió y Rick comenzó a penetrarlo con lentitud. Los restos de miel ayudaron a su tarea, con unos cuantos empujones estuvo dentro. Gimió con fuerza al percibir el interior de Daryl tan húmedo, palpitando con furia, aferrándose a él excitado. Esperó un poco para que él se acostumbrara, enredando sus dedos en el cabello mojado:
-¿Qué diablos esperas?-soltó el menor desesperado y ansioso:
-¿Estás seguro?-le preguntó indeciso, pero una maldición de su lado fue suficiente para que dejara las dudas de lado. Comenzó a moverse, primero lento, luego profundo. Golpes certeros que dieron rápidamente con ese punto escondido en su ser.
…Gemidos, choques de piel con piel, placer…
Ambos hombres se abrazaban con fuerza, ahogándose en un fuego delicioso que nublaba sus mentes y afinaba sus sentidos para disfrutar.
…Entregándose en cuerpo y alma…
-¡Oh…diablos…!-exclamó Daryl cuando lo sintió removerse en su interior, explorando y disfrutando-Rick…-.
...Y su nombre sonó como una alabanza en sus labios…
-Daryl…mírame…-.
...Una petición imposible de negar…
El deseo, el amor, la devoción. Todo eso brilló en ese azul que definían sus ojos. El cazador también lo percibió en los ojos de su líder.
…Un beso que vale más que mil palabras…
El éxtasis arremetió como una ola gigantesca e imparable, un alarido grave de parte de ambos. Daryl estalló entre los dos, sintiendo el semen caliente inundándolo por completo. Sus cuerpos ardían sin remedio aparente, no era suficiente, aún no. Apenas recuperaron un poco el aliento, continuaron.
…Y se entregaron innumerables veces hasta el amanecer…
…Y sabían que ese había sido la mejor decisión de sus vidas….
Continuara…
