Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia si.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.
En esta historia los personajes son humanos.
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10.
El proceso fue duro, pero debía hacerlo. Por el bien de Renesmee, que no recordaba nada, y no quería que estuviera triste por saber lo de su hermano. Ese asunto lo estábamos llevando entre Alice, mi padre y yo. Y se lo habíamos contado a Alice porque me pilló cuando intentaba robarle el portátil a Renesmee.
Ella era la que se mantenía en contacto con la familia Cullen y nos informaba de todo. La verdad es que no habíamos hecho grandes avances, pero Alice no le quitaba ojo a Victoria.
- Nunca me he fiado de ella. – dijo cuando nos reunimos el domingo por la mañana en la habitación en la que esa misma tarde me tocaba quimioterapia.
- Eso lo dices porque sospechamos de ella. – dijo mi padre, con el que había entablado amistad.
- No. Ya desde que la conocí me cayó mal.
- ¿Y eso por qué? – preguntó mi padre, aguantándose la risa.
- No sé. Cuando comenzó a trabajar aquí, tenía un novio. Pero un día la pillé en el pueblo dándose el lote con un cachas súper macizo. Desde entonces que me trata como una chacha.
Mi padre dejó de aguantarse y estalló en carcajadas. Yo también me puse a reír, lo que hizo que Alice pusiera cara de ofendida, aunque al momento también se puso a reír.
- Ahora en serio. – dije, calmándome un poco. – Está bien que vigiles a Victoria.
- Gracias.
- Yo no sé de informática, no consigo nada con el ordenador. – dijo mi padre. – Y Jacob tampoco ha conseguido nada.
- Si al menos encontráramos al amigo de Renesmee… - dijo Alice, paseándose por la habitación. – Él si que sabe de ordenadores. Él le enseñó todo lo que sabe.
- ¿Cómo vamos a encontrarle?
- Empecemos por el lugar en el que encontraste a Renesmee.
- Si, Jacob. Es buena idea. Alice, te doy dos días libres. Empléalos como gustes. – dijo mi padre.
Alice sonrió y vino hacia mí.
- ¿Comenzamos hoy? – dijo, cogiendo mi mano.
- Vámonos.
Llevé a Alice al lugar en el que había encontrado a Renesmee. Estuvimos buscando cerca de dos horas, pero no encontramos nada ni a nadie. Ni una miserable pista.
- Esto es inútil! – exclamé, exasperado. – No hay nada.
- Seguro que encontramos algo. – dijo Alice, que estaba de rodillas en el suelo, mirando por el suelo. – Yo no pienso rendirme. Si quieres, vetee tu.
- Yo no he dicho que vaya a irme.
- Mejor, porque creo que he encontrado algo. – dijo, alzando una mano. Vi que era un pendiente.
- Ese pendiente no es de Renesmee.
- No. No creo que sea de ella. Además, tiene la tuerca puesta. Y creo que está sucio.
- ¿Y?
- Que se lo han arrancado a alguien.
- ¿A quien?
- A Emmett.
Miré hacia delante y eché a correr. Ya no controlaba mis piernas, se movían solas. Me estaban llevando hacia algún lugar, pero no sabía hacia donde.
- Cállate ya.
- Si no me sueltas no dejarás de oírme.
- Todo esto ha pasado por tu culpa.
- ¿Por mi culpa?
- Si no nos hubieras traicionado…
- ¿Por eso habéis cogido a Edward? ¿Para hacerme daño?
- Íbamos a coger a la chica, para que cambiaras de opinión, pero ahí estabas, tú, en la casa de tu enamorada, con el niño. La verdad es que nos lo pusiste a huevo. Jodemos a la chica y te jodemos a ti.
- ¿Qué quieres de Renesmee?
- Ahora, acabar con ella.
- Te dije que era Victoria. – susurró Alice a mi lado. Estábamos con la oreja pegada a una trampilla que había en el suelo. Era como un sótano. – La muy puta…
- Sht.
- Vamos.
- ¿Y si está armada?
- A la mierda las armas. – dijo Alice, al tiempo que abría la trampilla. – Yo voy a por ella, tu ves a por él y sácalo de aquí.
Alice echó a correr y yo fui tras ella. Era un pasillo oscuro, en el que solo había cuatro puertas, aunque al fondo del pasillo había unas escaleras.
Cada uno abrimos una puerta. Ambas habitaciones estaban vacías. La otra puerta que abrí, dio a una pequeña cocina. Y tuvimos que escondernos en esa habitación porque la cuarta puerta se abrió de golpe. Nos escondimos detrás de la puerta cuando esta se abrió de nuevo. Victoria entró en la cocina, con unos cristales en la mano. Quise sujetar a Alice, pero se me escapó y echó a correr hacia Victoria.
-Te toca! – gritó, saltando sobre la espalda de la chica. – Va!
Salí de mi momentáneo bloqueo y salí de la habitación. Abrí la puerta, que llevaba la llave puesta, y miré directamente al suelo, aunque fue mala idea. Algo me golpeó en la cabeza, dejándome atontado, aunque suficientemente despierto como para ver al chico, que iba a golpearme de nuevo.
- Soy amigo de Renesmee. – conseguí decir. El chico se detuvo antes de golpearme.
- ¿Qué? ¿Cómo sé que no me mientes?
- Cuando vino a buscarte, me llamó por teléfono.
- ¿Eres Jason?
- No. Yo soy Jacob. ¿Quién es Jason? – no pude evitar preguntar.
- Nadie. Solo te estaba probando.
- Venga, vámonos. – cogí al chico del brazo y, al tirar de él, se cayó al suelo.
- Estoy atado de pies y manos. – dijo, intentando ponerse en pie.
- Pues yo no puedo llevarte en brazos.
- Maldita chacha de mierda!
- Jacob! La tengo!
- Yo también! – dije, gritando hacia la puerta. – Vamos.
- Ya te he dicho que no puedo andar.
- Pues ve dando brincos.
Emmett me miró con cara rara, pero al final hizo lo que le había dicho. Cuando íbamos a salir al bosque, Alice apareció a nuestro lado, con una escoba en la mano.
-¿Qué haces?
- Voy a bloquearle la salida. – dijo, bloqueando la puerta. – A correr.
Alice echó a correr por delante de mí y yo me entretuve a desanudar las cuerdas que inmovilizaban a Emmett. Cuando al final lo conseguí, me golpeó en el hombro, me dio las gracias y echamos a correr hasta llegar a la casa. Alice nos estaba esperando en la puerta trasera de mi casa.
- Tenemos que llamar a la poli. – dije, sacando mi móvil.
- No. No podéis. – dijo Emmett.
- ¿Y por qué no? – dijo Alice. – Eres tú!
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Hola, hola.
Aquí estoy de nuevo.
Espero que os haya gustado.
Ya me direis que tal.
