- John W. -

Lo había echado de menos. Había echado terriblemente de menos la acción, la adrenalina. Era un adicto. Ahora comprendía a Sherlock, comprendía sus recaidas, su histerismo cuando no tenía lo que quería. La diferencia era que la adicción de John no le mataba lentamente, pero podía matarle en un instante.

Eso era en lo que el Doctor John Watson pensaba mientras forcejeaba con Sebastian Moran. Mientras Sherlock distraía a Irene, ganaba tiempo para Greg, él había ido hacia el backstage para asegurarse de que no habría ningún peligro para ellos. Ahí se había encontrado con Sebastian agazapado, rifle en mano, apuntando a través de las telas del escenario. Estaba bastante bien oculto, pero bastaba fijarse un poco para ver el cañón a través del hueco. Lo que significaba que Sherlock sabía que le estaban apuntando.

John se acercó a él lentamente, procurando no hacer ruido. Aunque no tuviese armas con las que defenderse, siempre podía probar con el combate cuerpo a cuerpo. Un rifle no era excesivamente útil a tan corta distancia, le restaría movilidad y…

- ¿A dónde va, Doctor Watson?

Moran, sin apartar la vista de la mira del arma, sacó una Glock del interior de su chaqueta de cuero y le apuntó calmadamente a la cabeza. Sencillamente perfecto. El General mostraba una imagen completamente diferente a la de la primera vez que le había visto. Sin traje, sin bastón, sin elegancia. Sólo frialdad y seguridad militar. No le temblaba el pulso, no estaba nervioso, pues había hecho eso miles de veces. Y eso era lo que de verdad aterrorizaba a John, su calma.

John tragó, pensando en las posibilidades que tenía, y la verdad es que las cosas pintaban bastante mal para él. Lo único que le quedaba era arriesgarse. Así que le dio una patada en la mano y se oyó el primer disparo. La bala le rozó el hombro malo, pero en ese momento no le dio importancia, ni siquiera se enteró. Se lanzó sobre él, clavándole el codo en la espalda y sonrió al escuchar la mueca de dolor de su enemigo. Ni siquiera necesitó derribar el rifle, pues lo hizo el General al moverse para intentar liberarse del agarre del exmilitar. Consiguió ponerse bocaarriba y alzar una rodilla para presionar el estómago de John e intentar apartarle, pero el doctor no se achantó, sino que aprovechó para darle un cabezazo. Lo oyó, oyó el sonido de la nariz romperse y de nuevo otra sonrisa apareció en su rostro.

El General Moran se llevó las manos a la cara para detener la hemorragia y John aprovechó para quitarle la Glock y volver a colocar el rifle en su sitio. Apuntó a la silla que sostenía a Greg, era lo único que se le ocurría para poder salvarle, pero en el momento en el que apretó el gatillo, Sebastian saltó sobre él. El tiro salió desviado, pero no tuvo oportunidad de ver dónde había acertado la bala, pues una lluvia de puñetazos cayó sobre él, rematada por un golpe con la culata del rifle.

Parpadeó un par de veces, mareado. Por suerte no perdió el conocimiento, pero no pudo moverse, no pudo detener la huída de Moran. Simplemente se quedó tumbado sobre el suelo, rodeado de sangre, de los restos de la pelea. Un par de minutos después se sintió lo suficientemente despejado para levantarse. Tras unos momentos en los que buscó un equilibrio que pensó que no recuperaría nunca, comenzó a andar.

- ¿Sherlock?

Pero nada más salió del backstage vio a Sherlock tirado en el suelo. No se movía. La lanza estaba disparada, la silla en el suelo y Lestrade tampoco daba señales de vida.

John echó a correr.

Corrió hacia su mejor amigo, incapaz de pensar en nada más, y se dejó caer a su lado mientras le agarraba por los hombros y comenzaba a zarandearle. No iba a soportar perderle, no otra vez, no por su culpa, no de esa manera.

- ¡Sherlock! ¿Sherlock? Sherlock responde…

Pero el detective no reaccionaba. Tenía los ojos cerrados, la boca entreabierta y la garganta roja. Le habían estrangulado. Si llevaba demasiado tiempo sin recibir oxígeno los daños podían ser irreversibles, y eso si es que seguía vivo…

- Por favor Sherlock, no me dejes… Otra vez no…

Sintió que las lágrimas le ardían en los ojos. No era la adrenalina a la que era adicto, era a Sherlock. Era a vivir con él, pues los casos sin aquel niño encerrado en un gigante no tenían ningún sentido. John necesitaba a su detective junto a él.

- Sher…

- Te creía por un fuerte soldado, John… No por una princesa llorona.

Sherlock abrió los ojos lentamente mientras apoyaba las manos sobre los brazos de John para que parase de agitarle. El soldado se detuvo nada más rozó el toque y le miro con una sonrisa incrédula. Realmente estaba vivo. Vivo. Y estaba riéndose de él. Sintió ganas de partirle la cara de un puñetazo solo por el susto, pero aquella vez se contuvo.

Antes de que pudiesen siquiera darse cuenta de lo que ocurría, Scotland Yard les estaba rodeando. Al parecer algún vecino de la zona se había alarmado al oír los disparos y había avisado a las autoridades. John dio gracias al cielo por ello.

Lo primero que la policía hizo fue desatar al Inspector Lestrade, que estaba perfectamente. La pata mellada había cedido bajo su peso, derribando finalmente la silla antes segundos antes de que se disparase la lanza, que había terminado clavada en una columna.

Dos sanitarios se acercaron a él y a Sherlock, pero se negaron a ser atendidos. Lo único que querían era volver a casa, a Baker Street.

- Sherlock H.-

Despertó, sin saber realmente en qué punto del viaje a casa había perdido la consciencia. Habían estado él y John solos en el taxi, así que John debía haberle llevado hasta su cama el solo, pues la Señora Hudson no habría sido de mucha utilidad para algo así. John le había cargado hasta su dormitorio… El problema era que aquel no era su dormitorio. No era su armario el que veía, no su tabla periódica la que estaba colgada en la pared, no su abrigo el que descansaba en el perchero de la puerta.

Entonces escuchó un quejido.

Se giró y descubrió a John sentado sobre el colchón, vestido con sólo una camiseta de algodón blanca. Una de las mangas estaba enrollada, descubriendo el hombro en el que el exmilitar tenía la cicatriz que le había llevado de vuelta a casa. Pero había una nueva herida y la sangre corría rápida por el brazo del doctor, que estaba concentrado en suturar el mismo su herida. Para ser un médico estaba haciendo un trabajo realmente pésimo, tanto que Sherlock no pudo contenerse.

- Deja de destrozarte el brazo.

Al instante siguiente Sherlock estaba sentado con las piernas cruzadas sobre el colchón, el botiquín colocado en el hueco que dejaban sus piernas y guantes de látex en las manos. Por una vez John no se quejó. Seguramente había llegado él solito a la conclusión de que no era muy inteligente coserse él sólo una herida en un lugar tan inaccesible.

Primero cogió un bol con agua y le limpió la herida con ayuda de una toalla blanca. Él no abrió la boca, simplemente le observaba mientras trabajaba. Después cogió un algodón y aplicó yodo sobre lesión. De nuevo no obtuvo reacción alguna. En cambio, cuando comenzó a coser, los ojos del soldado se cerraron un instante con fuerza a la vez que una pequeña mueca apareció en sus labios, desapareciendo al momento. Sherlock no pudo evitar sonreír al verlo. Resultaba adorable cuando intentaba hacerse el fuerte.

Un momento. ¿Adorable?

El detective apartó esos pensamientos de su cabeza, desechando cualquier cosa que tuviese que ver con la simple idea de un cambio de punto de vista frente a John, y continuó su tarea. Nada más terminar, recogió todo con rapidez en el botiquín, lo dejó caer en el suelo y se tiró sobre la cama, dando la espalda a su compañero. Estaba claro que no le había llevado a su habitación porque la había dejado cerrada con llave, pero había algo extraño respecto a su presencia en el cuarto de John. Algo incómodo. Pero no quería irse. Aprovecharía durante todo el tiempo que pudiese el cuento del mareo por la falta de aire para permanecer allí acostado.

Pero John era médico. Un muy buen médico, y estaba claro que sabía que Sherlock estaba perfectamente bien para largarse de ahí por su propio pie y, si hacía falta, para correr una maratón. En cambio le dejaba quedarse ahí y no tenía la pinta de querer echarle.

- Gracias.

De golpe el calor llegó al rostro de Sherlock. Sólo había sido una palabra, pero la reacción de su cuerpo había sido exagerada. Reacción que reprimió con un carraspeo.

- No hay de que.

Los minutos fueron pasando lentamente. Ninguno de los dos se movió, ninguno habló. John sabía que Sherlock no se había dormido y Sherlock sabía que John estaba incómodo. Pero permanecieron allí, el uno al lado del otro, tan lejos pero tan cerca. Apenas había un pequeño roce entre ambos, la parte baja de la espalda de Sherlock contra la rodilla de John, pero era suficiente, lo bastante intenso como para no querer moverse, no finalizar el contacto.

Pero aquello no duró para siempre. John fue el que tuvo mas valor de los dos, el que comenzó a hablar. Tuvo que coger aire, Sherlock le oyó, y también sintió el ligero temblor que recorría su cuerpo por culpa de los nervios y... Del miedo.

- Te eché de menos - dijo con un suspiro - Durante todo este tiempo te eché de menos.

Sherlock no respondió, no sabía que podía decir. Él no era capaz de hablar, de ser sincero, no como John lo era, pero en el fondo deseaba disculparse, decirle que si desapareció fue para protegerle, que si no le dijo nada era por miedo a la red de Moriarty, que lo único que quería era evitar todo lo que estaba ocurriendo entonces. Sólo quería que estuviese a salvo.

- Al principio lo llevé bien, pero con el paso del tiempo… No fui capaz de aguantar. Necesitaba ayuda, pero no la busqué y me refugié en lo que no debía.

John se movió. La pequeña zona en la espalda que antes estuvo arropada por la piel del doctor ahora estaba helada e instintívamente Sherlock se movió en busca de recuperar el contacto. Sin siquiera darse cuenta dejó escapar un pequeño gemido lastimero. Se sentía como un niño pequeño, y mas aún con la revelación que su mejor amigo le estaba haciendo.

- ¿Sherlock? - murmuró el rubio - ¿Te encuentras bien?

Pero antes de que el detective pudiera inventarse una excusa, él se tumbó a su lado. Le rodeó el torso con un brazo y dejó que apoyase la espalda sobre su pecho. El calor le invadió y una pequeña sonrisa apareció en su rostro. No se había dado cuenta de lo que había necesitado aquel abrazo hasta que lo tuvo. No sabía lo mucho que había añorado a John.

- Me dejé llevar por el alcohol - al parecer no podía parar, pero tampoco quería detenerle - me descuidé. Pensé que habías muerto y… Y mi vida ya no tenía sentido, no realmente.

Sherlock se estremeció. Se estaba dando cuenta poco a poco de todo el daño que le había causado cuando pensaba que realmente le estaba protegiendo. La culpabilidad le estaba destrozando. Él no había querido que John sufriese, ese no era el plan. Tenía que haber continuado con su vida, tenía que haber encontrado a alguien con quien estar, que le cuidase, que le mantiviese entretenido, que le ayudase a olvidar, a olvidar Baker Street, a Moriarty, el peligro… A olvidar a Sherlock.

- ¿Estás llorando…?

- No.

- Mentira. Estas llorando -le escuchó sonreír-. Increíble, he hecho llorar al frío Sherlock Holmes.

Quiso replicar, pero no supo como. Simplemente se acurrucó entre sus brazos, cerrando los ojos con fuerza para detener el flujo de lágrimas. No quería llorar, no de nuevo. No quería ser débil, no quería tener sentimientos, no quería romperse. Pero no había forma de parar.

- John yo no te eché de menos - dijo en un sollozo. Le sintió tensarse, pero siguió hablando - No podía porque… Porque te estuve vigilando. Estuve cuidándote, aunque no lo hice bien. Yo quería correr hacia ti y…

No pudo terminar la frase. John le había obligado a girarse, había tomado su mentón y le había besado. Le había besado. Fue corto, apenas un roce, pero esta vez no terminó con un puñetazo. Sólo con un exmilitar sonriente y un sociópata confundido.

- No vuelvas a alejarte de mi.


Hey!

He aquí el capítulo 10 ^^

No se hasta dónde se alargará la historia, pero espero que sigáis leyendo hasta el final.

El siguiente capítulo no tratará sobre Sherlock y John. ¿Tenéis curiosidad? ¿Quiénes creeis que serán los protagonistas?

Intentaré subirlo pronto :3

XOXO