GEISHA NO AI

POR SAORI-LUNA

CAPÍTULO 10

PERDÓN

-Por fin te he encontrado, Tomoyo.

La amatista parpadeó sin poder creerlo, frente a ella se encontraba un ya mayor Touya Kinomoto, que la miraba cansado pero satisfecho, y antes de que la joven pudiera emitir una sola sílaba un alegre grito se escuchó desde la casa:

-Toooouya!

El aludido giró sorprendido al identificar la voz de su mejor amigo, a quien creía perdido…

-Yukito? Qué estás haciendo aquí?

-OH, así que no has venido a buscarme?- replicó el joven.

El moreno no pudo reprimir una sarcástica sonrisa y se acercó a saludar al joven rubio mientras la amatista le seguía a prudente distancia…

-Pero cómo has llegado hasta acá?

-He estado buscándolos desde hace casi 2 años, tenían que esconderse en el último rincón de Japón?

-OH, por favor, no es para tanto, pero qué ha pasado contigo? Por qué estás aquí?

-Mi hermana

Tomoyo lo miró entonces con interés, mientras Touya continuaba…

-Iba a volverme loco si no encontraba a su amiga, pero no tenía ni idea que estabas con ella…

-Mi hermano y yo nos encontramos con Tomoyo esa noche, y hemos estado juntos desde entonces.

-Ya veo, así que Yue está también aquí…

-Sí, así es.

-Cómo está Sakura?-preguntó Tomoyo, nerviosamente.

-Igual que siempre, el pequeño monstruo no cambiará nunca… pero ahora que los he encontrado ya tendrán tiempo para verla, porque vendrán conmigo, verdad?

-A dónde?- preguntó Yukito.

-Después de la guerra Sakura se fue a China con mi "querido" cuñado y con su prima, y vive allá desde hace 4 años…

-Entonces Sakura y Shaoran pudieron casarse al fin?- preguntó la amatista resplandeciente.

-Sí- contestó Touya, no muy contento- que más se iba a hacer, ese endemoniado niño chino se la llevó con él… pronto seré tío por segunda vez

-No sabes cuanto me alegra escuchar eso- dijo Yukito muy contento. En ese momento se escucharon pasos acercándose a la cabaña…

-Tomoyo! Yukito! Ya llegamos!-dijo Yue

-Hermano! Hino-san! Estamos en la cocina. Yue, no te imaginas quién está aquí!- contestó Yukito.

El joven y la señora entraron a la habitación, él con cara de fastidio apenas se encontró con los ojos de Touya, y ella muy amable al conocer la identidad del muchacho sentado junto a sus "hijos"

-Él es hermano de…- comenzó Tomoyo

-Eres el hermano de la pequeña Sakura. Cuanto me alegra conocerte, hijo, ya le decía yo a Tomoyo que algún día volvería a encontrar a sus antiguos amigos.

-El gusto es mío, Hino-san, precisamente he venido en nombre de mi hermana, quien no puede dejar su hogar debido a su embarazo pero siempre ha estado muy preocupada por la suerte de TODOS sus viejos amigos de Gion, a extenderles una invitación a Tomoyo, y por supuesto a Yukito y a su hermano para reunirse con ella en China.

Yue y Yukito se miraron inmediatamente, mientras que Tomoyo observaba a Touya preocupada, acaso las amistades de Sakura incluían a Eriol Hiragizawa? Angustiada, miró a Hino-san.

-Vaya hijo, creo que es algo temprano para tomar decisiones tan serias, por qué no desayunas con nosotros y dejas que los muchachos lo piensen?

-Está bien, muchísimas gracias por su invitación.

La mañana transcurrió nerviosamente, Tomoyo se retiró a su habitación excusándose debido a un dolor de cabeza, mientras que Yue se fue con Hino-san a recoger hortalizas, y Yukito se quedó hablando con Touya.

-Por qué siento como si algo me estuvieran ocultando?- preguntó el moreno.

-No es así, Touya, pero debes entender que tu visita ha sido ciertamente sorpresiva.

-Sí, pero pensé que Tomoyo iba a alegrarse por volver a ver a mi hermana, y, mayor sorpresa ha sido la misma al encontrarles aquí.

-No creo que Tomoyo sienta dudas por ir a ver a Sakura, sino más bien ante la perspectiva de encontrarse con otra persona.

-Hablas del oficial Hiragizawa?

-Qué sabes de eso Touya?

-Absolutamente nada… la mañana siguiente nos reunimos con Nakuru y con su primo, él estaba… extraño, pero Nakuru no quiso decirme nada, desde entonces lo he visto un par de veces, en el matrimonio de mi hermana y el nacimiento de mi sobrina, suele hablar con Shaoran frecuentemente, y siempre pregunta por Tomoyo… qué fue lo que pasó Yuki?

-No estamos muy seguros… Tomoyo tampoco dice nada, pero fue algo muy grave, no creo que ella quiera verle de nuevo.

-Eso no es ningún problema, él no está en China, está en Inglaterra con Nakuru…

-A propósito, y Nakuru?

Touya se ahogó en ese momento con su té, instante que fue aprovechado por una figura, que escuchaba sigilosamente tras la puerta, para subir las escaleras hacia el cuarto de la amatista…

La encontró llorando, con sus hermosos ojos enrojecidos, y abrazando su osito de felpa, el que irónicamente le había regalado él…

-Tomoyo-chan?

El llanto cesó automáticamente mientras la chica se daba vuelta para mirar a su amigo.

-Sí, Yue?

-Creo que deberías ir.

-Cómo?

-Escuché hablar a Touya y a Yukito. Él no está en China.

-Qué te hace pensar…

-Es la única razón por la cual dudarías en volver a ver a tu mejor amiga, casada y con una niña a la que no conoces.

-Claro que no, no quiere irme de aquí, no quiero dejarlos.

-Regresa entonces, ve, quédate con ella un tiempo, y regresa con nosotros, Yukito y yo no dejaremos este lugar, Hino-san nos necesita.

-Lo sé.

-Y… si llegaras a encontrarte con él… enfréntalo Tomoyo, sé que podrás.

-Yue…

El joven salió tan silenciosamente como había llegado, y se alejó de la casa, no soportaría verla partir.

Mientras tanto, la amatista preparó su equipaje rápidamente, después de todo, no era mucho lo que debía llevar…

-Vámonos- dijo al entrar a la cocina, donde los jóvenes le miraron sorprendidos.

-Cómo?- preguntó Touya.

-Vámonos, si quieres que vaya contigo a China, partamos hoy mismo, partamos ya.

-Está bien.

-Tomoyo, estás segura?- dijo Yukito.

-Sí, eso creo- dijo ella, sonriendo nerviosamente.

-Es una buena decisión, hija.

-Okaasan…

-Buen viaje, pequeña Tomoyo.

-Volveré.

-Lo sé, hija, te esperaremos.

La pareja partió esa misma mañana, haciendo tan solo una llamada para avisar de su llegada; el viaje fue relativamente corto, o tal vez, serían los nervios de Tomoyo los que lo hicieron parecer así… Touya, mientras tanto le echaba miradas furtivas a la joven, preocupado por su posible reacción al llegar a China, porque si él no estaba equivocado, allí estaría… no debería existir ningún problema, al finalizar, todo saldría bien…

En la estación les esperaba un vehículo de la familia Li, que les condujo rápidamente a la hermosa mansión… Tomoyo se maravillaba con todo lo que veía, no se le habría ocurrido pensar que la fortuna del joven chino era tanto, bueno, era de esperarse, puesto que no le había importado liberar a Sakura de sus deudas para poder hacerla su esposa. Después fueron conducidos por la casa, que era tan grande que sería fácil perderse.

-Touya-san?

-No me preguntes en dónde estamos, la verdad es que después de tanto tiempo sigo perdiéndome…

-Vive usted aquí también?

-No, yo… divido mi tiempo entre China e Inglaterra.

-Inglaterra?- preguntó la amatista temerosa.

-Sí… Nakuru vive allá, ella y yo nos casaremos pronto.

-En serio?- dijo la joven, sin poder reprimir una sonrisa

Tan sólo un pequeño gruñido fue la respuesta de Touya… por fin, podría decir que su vida sería casi perfecta, Nakuru había accedido a casarse con él después de 1 año intentando convencerla. La antigua geisha amaba su libertad, y sabia que Touya era demasiado posesivo, y aunque le amaba, esto no era suficiente para asegurar su unión… después de muchas promesas por parte del japonés, finalmente habían comenzado a planear su unión… además, había estado aquello… razón por la cual la joven había estado sumergida en una profunda depresión por casi 2 años, que ya casi estaba superada… si no fuera por él y por Eriol… suspiró mirando a la joven a su lado, ojala todo se arreglara entre ellos, había llegado a sentir aprecio por el primo de Nakuru, y sabía que este adoraba a la amatista, por lo tanto, qué habría podido interponerse entre ellos?

-Llegamos, estas son las habitaciones de mi hermana.

Tan pronto comenzó a abrirse la puerta, una figura un poco menos ágil que la de hacía 5 años se abalanzó hacia ellos… Tomoyo sintió el abultado abdomen de su amiga, y correspondió a su abrazo, mientras lágrimas salían de sus ojos, y un joven de ojos ámbar se acercaba lentamente…

-Sakura, por favor ten cuidado, sabes que los sobresaltos pueden hacerte daño.

-OH Shaoran, por favor, no ves que Tomoyo está aquí? OH, Tomoyo-chan, cuanto te he extrañado!

-Sakura! Déjame verte!

La esmeralda se separó un poco, dejando ver su graciosa figura de 8 meses, al mismo tiempo que una chiquilla entraba corriendo a la habitación…

-Ella es mi tía Tomoyo, mami?

-Sí querida, ella es tu tía Tomoyo.

-OH, qué preciosura, es como tú, pero tiene los ojos de Shaoran. Cómo te llamas, pequeña?

-Me llamo Hoshi.

-Qué hermoso nombre.

-Hija, dónde está tu tía?

-Aquí estoy, discúlpame Shaoran, se me escapó la muy diablilla.

Tomoyo quedó petrificada al escuchar la clara voz tras ella, mientras múltiples emociones se acumulaban… miedo… alegría… nervios…

-Nakuru-san?

-Hola pequeña Tomoyo.

La amatista miró a su hermana, tratando de reconocer en la frágil figura y los ojos velados de tristeza a su maestra, pero múltiples hechos habían cambiado a Nakuru Akizuki en los últimos años.

-Hola querido- dijo la geisha saludando a Touya.

-Cómo estuvo el viaje?

-Estuvo bien.

-Bueno- dijo Shaoran- ahora ya estamos completos, podemos pasar a cenar.

La comida transcurrió tranquilamente, empañada por momentos de lágrimas de la futura madre, y discretas miradas entre las otras dos geishas, pero fue en el momento de ir a dormir en que Nakuru se decidió a hablar con la amatista…

-Tomoyo-chan, puedo hablar contigo?

-Está bien, hermana- dijo ella, dejando el cepillo sobre la mesa.

-Hay muchas cosas que debes saber, Tomoyo- dijo Nakuru, tomando el cepillo y reanudando la tarea sobre el cabello de la joven.

-Creo que ya sé lo suficiente.

-No es cierto, Tomoyo.

-Comprendo que quieras defenderlo, porque es tu primo, pero lo vi con mis propios ojos.

-Los ojos pueden mentirnos a veces, Tomoyo-chan.

-Y entonces, qué fue lo que pasó, Nakuru? Porque lo que yo vi fue a Eriol en la cama con Kaho- dijo la amatista, perdiendo los estribos.

-No me corresponde a mí decirlo, eso es una conversación que deben tener ustedes.

-Entonces por qué no está aquí Nakuru? Qué es tan importante en Inglaterra que no puede estar aquí?

-Mi padre falleció en la guerra Tomoyo-chan.

-Cómo?

-Así es… Eriol ha estado conmigo todo este tiempo… yo… no estuve muy bien… fueron crisis depresivas muy fuertes… si no hubiera sido por él y por Touya, yo no habría sido capaz de continuar.

-Nakuru-san…

-Aún así, él nunca dejó de pensarte, y estuvo muy pendiente de los esfuerzos de Sakura por encontrarte…

La amatista cayó un rato, pensando en lo que le había dicho su hermana, mas el recuerdo de esa horrible imagen le impedía creerle del todo.

Nakuru viendo la incertidumbre en su mirada dejó la habitación satisfecha, ya ella había comenzado a ablandar a Tomoyo, dependía exclusivamente de Eriol el que ella accediera a escucharlo.

Tomoyo pasó dos semanas en China, dos semanas en las que todas las mañanas se despertaba pensando en que ese era el día en el que él regresaría, pero el tiempo pasaba, y nada… cansada y deprimida, y a pesar de las súplicas de Sakura, decidió regresar a casa.

-Volveré cuando vayas a bautizar a tu pequeño-le dijo a la esmeralda al despedirse.

-Tienes que hacerlo, serás la madrina!- le contestó ella, sonriendo a pesar de las lágrimas.

Shaoran la llevó de regreso a la estación aprovechando para hablar con la joven a quien consideraba responsable de su felicidad actual…

-Sabes, Tomoyo, nunca te agradecí por la ayuda que me prestaste con Sakura.

-No tienes nada que agradecer Shaoran.

-Sí, tú me ayudaste a convencer a Nakuru, y sé que sin duda algo le tuviste que haber dicho a Sakura.

-Nada en especial, todo lo hiciste tú solo.

-Aún así, quisiera retribuir de alguna manera tu ayuda.

-Cómo podrías hacer eso?

-Por ahora sólo puedo darte un consejo, no te niegues al amor, Tomoyo-chan.

-Lo dices por Eriol?

-Sé que él te ama Tomoyo-chan.

-Pero no sabes lo que pasó.

-Tienes razón

-Entonces no hay nada que puedas hacer.

El joven ambarino calló por unos momentos antes de despedirse de aquella a quien consideraba su cuñada.

-Cuídate por favor, y regresa pronto.

-Lo haré Shaoran. Cuida de Sakura.

-Lo haré, y por favor piensa en lo que te dije.

Tomoyo giró la mirada, y se limitó a despedirse. Ya en el tren durmió profundamente, despertándose sólo para hacer el trasbordo al barco, y del barco al tren que la llevaría a casa… el sueño protege a las personas del dolor de pensar, sabían?

Sin embargo, esta vez, el sueño fue el causante de la cadena de eventos que generaron el fin de esta historia; tal era la profundidad de su sueño, que Tomoyo pasó la estación en la que debía bajarse, y fue despertada en la última estación por el maquinista:

-Señorita, ya llegamos.

-Ya llegamos?- dijo ella mirando por la ventana, y observando un panorama totalmente diferente a las verdes montañas que tan bien conocía- dónde estamos?

-Estamos en Gion, señorita.

-En Gion?- repitió ella consternada- me quedé dormida y pasé mi estación.

-No se preocupe, otro tren partirá en un par de horas.

-Y qué se supone que haré hasta entonces?

-El distrito se está reponiendo de los horrores de la guerra, seguro encontrará algo que hacer.

Tomoyo bajó entristecida del tren, esforzándose por reconocer el paisaje ante sus ojos, y sin notar una figura que le seguía de cerca; sus pasos la condujeron a la antigua okiya Daidouji, y lágrimas comenzaron a salir de sus ojos… ante ellos, un blanco pañuelo apareció…

-Muchas gracias.

-No es nada, Umi-san…

La amatista levantó la mirada para encontrarse directamente con esos hermosos ojos zafiro que tanto le habían cautivado…

-Qué estás haciendo aquí?

-Lo siento, esperaba ir hasta tu casa, pero viendo que no te despertabas decidí esperar…

-Estabas en el tren?

-Desde China, Tomoyo-chan.

-No me llames así! No tienes ningún derecho!

-Tomoyo-chan, por favor, escúchame, no sabes qué fue lo que pasó

-Por favor Eriol, lo vi con mis propios ojos!

-Sí, entonces mira esto

El joven inglés soltó el primer botón de su camisa y giró, dejando ver una enorme cicatriz a la altura de su hombro derecho…

-Qué te pasó?

-Esa cicatriz es el resultado del golpe que me dio Kaho esa noche para meterme en su cama…

-No puede ser…

-Así fue Tomoyo, yo no estaba dormido, estaba inconsciente!

-Cómo podría creerte?

-Pregúntale a Nakuru, si no fuera por ella estaría muerto! Ella me salvó la noche de la bomba!

La joven retrocedió unos pasos y se tropezó cayendo al suelo, mientras le miraba sin decidir aún si creerle.

-Por favor Tomoyo, yo… te amo- dijo el inglés ofreciéndole su mano para levantarse.

Pero ella salió corriendo dejándolo con la mano extendida; corrió hasta llegar a la zona nueva del distrito, sin percatarse que el joven seguía tras ella. Se detuvo en una esquina a tomar aliento en donde una mujer inválida en precarias condiciones pedía limosna…

-Alguien, por favor alguien, podría ayudarme con una moneda.

Tomoyo se quedó de piedra al escuchar esa voz, podría reconocerla entre millones; se inclinó para quedar a su altura y observar su rostro… era ella.

Detrás de ella, Eriol se detuvo también, observando incrédulo la escena…

-Señorita, por favor, podría ayudarme.

La amatista la miró fijamente, mas no sirvió de nada, Kaho estaba completamente ciega, luego miró al joven parado detrás de ella, y de pronto, ya nada tuvo importancia… buscó entre sus bolsillos una moneda, y la depositó en su mano…

-Muchas gracias, señorita.

Tomoyo parpadeó algunas veces, mientras Eriol se acercaba y la tomaba de la mano sacándola de ese lugar.

-No, espera- dijo ella, regresando e inclinándose nuevamente.

-Quién está ahí?- preguntó Kaho.

-He ganado yo, pequeña.

Los ojos de la antigua geisha se abrieron increíblemente, mientras tanteaba con sus manos buscando a la persona delante de ella…

-Tomoyo? Maldita dónde estás?

-Es inútil Kaho

-Eriol?

-Ya nunca estaremos a tu alcance- concluyó el inglés.

La pelirroja manoteó con fuerza maldiciendo, mientras la pareja se alejaba tranquilamente.

Ninguno dijo una sola palabra, sólo dejaron que sus pasos los condujeran al sitio en el que se habían conocido por primera vez.

-Tomoyo-chan?

-Sí?

-Te amo.

-Y yo a ti, Eriol.

El caballero inglés se inclinó sobre la joven tomando su delicado rostro entre sus manos, la joven japonesa sonrió, mientras sus labios se entreabrían, lista para recibir el beso de su amor eterno, mientras una ligera brisa revolvía los cerezos tras ellos, cerrando así el capítulo de una de las leyendas de amor más célebres del mundo de las geishas.

FIN

NOTA DE LA AUTORA: snif, snif, lágrima bajando por mi rostro, snif… no puedo creer que haya terminado esta historia, simplemente no podía dejar acabar las vacaciones sin hacerlo... aún no sé si tendrá epílogo, así que por ahora este es el final, aunque si quedaron muchas dudas pues con gusto lo haré, todo depende de lo que ustedes me digan en sus reviews.

Muchísimas gracias a todas las personas que leyeron esta historia, y me acompañaron todo este tiempo hayan dejado reviews o no; también los agradecimientos a los reviewers del capitulo pasado: Ceci-usui, Yohko Bennington, Ayin, Undine, Sada-nyu, shi no hime, Tomoyo, Basileia Daudojiu, Javiera, sayuri-chan-aly, lebel27, Estrella Syriana, Shami, Dark Angel, Sakura-hilary, Serena, Ziann-schezard, akiko-san, Kagura haruno, Amboise, Shaery Hiroshi, Liz, LulaBlack (que no les tocó esperar mucho), y demasiadas gracias a ti Makoto-kun, por ser tú.

Matta ne!