Capitulo 10

Entre mascaras

El de ojos verdes caminaba hacia el muelle, era de noche pero no le importaba porque solo buscada la calma para pensar con sensatez.

Aún le parecía increíble que Severus Snape pudiera tener ese lado tan carismático oculto, era como si fuera lejano el recuerdo de un Severus frió y amargado.

Solo esperaba que esto no se redujera a solo un mal pasajero y que pudiera contar que Severus recordaría su cambio en el futuro, podría decir que lo deseaba con ansias.

No podía dejar de notar en el inmenso silencio que las aguas del mar; parecían salvajes en medio de la noche; las olas rompían con fuerza latente en la orilla, él las contemplaba desde el muelle de la casa de playa de Draco. Según le había preguntado al mismo, la gente podía ver la casa porque era completamente muggle, cosa que le extrañó, siempre había imaginado que los Malfoy no tendrían nada referente a lo muggle, Draco solo contestó que había sido un enorme capricho de su madre. Harry entendió.

Aun no tenía esa conversación con Malfoy a solas, necesitaba que le dijera cual era el peligro que corría Severus, aun cuanto el hombre había sido puesto al corriente no podían confiarse, Severus sabía tanto de magia como él de chicas. Puesto así Harry sabía un poco más de chicas que Severus de magia. La cosa era complicada.

Con la soledad de compañía no pudo evitar hundirse en los recuerdos de esa tarde, unos recuerdos particularmente muy agradables.

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Una vez que Harry y Severus estuvieron sentados el mayor miró fijamente al adolescente con una extraña mezcla a los ojos de Harry de curiosidad y admiración; no entendió porque.

Por otra parte Severus se debatía entre la confusión que sentía el no saber quien era y la fascinación que sentía por el joven que estaba delante de él, aunque no recordaba nada, era como si su sola presencia le fuera muy familiar y agradable. Tal vez eran hermanos, aunque lo dudaba, a lo mejor amigos, aunque siendo sincero dudaba que fuera amigo de alguien tan joven, aun cuando Harry había dicho que lo eran, solo esperaba el relato del joven para aclarar sus pensamientos.

Harry se aclaró la garganta y con voz tranquila habló:

-Como te dije mi nombre es Harry y tú eres Severus Snape, en tu vida no soy más que tu alumno en una escuela, tal vez no vayas a creerlo, porque yo mismo lo creí cuando me lo dijeron pero eres un mago Severus y si me permites decirlo uno muy poderoso. –con un rastro de osadía en la voz del ojí verde que lejos le molestar a Severus le hizo sentir halagado.

Severus aun aturdido por esa revelación le preguntó como si fuera una máquina repetidora.

-¿Un mago? ¿Estas diciéndome que la magia existe? –Sin poder creérselo; si fuera un mago recordaría todo –se explicó más a si mismo lógicamente.

-Si eres un mago, al igual que yo; no recuerdas nada porque otro mago te quitó los recuerdos para que pudieras volver a la normalidad. –explicó Harry sin alterarse, entendía la confusión de Severus.

-¿Normalidad? Acaso estaba, suponiendo que sea cierto lo que dices, ¿embrujado? –hizo la pregunta con algo de ironía ya que era difícil pensar que era cierto, al igual que era difícil pensar que Harry le estuviera mintiendo.

Harry levantó su varita y apuntó hacía las frutas que estaban sobre la mesa y dijo:

-Accio manzana –sin más la fruta voló hasta él dejando a Severus impactado. -No te estoy mintiendo eres un mago al igual que yo.

-¿Puedo hacer lo que tú haces? –preguntó aun recuperándose de la impresión.

-Y algunas cosas muchos mejores que yo; por algo eres mi maestro, me enseñas magia, me enseñas a hacer pociones mágicas, eres mi maestro de pociones. –explicó claro para que Severus entendiera.

-¿Pociones? –Repitió confuso Severus-; debo ser entonces un patético profesor, porque no recuerdo nada y menos tengo idea de que es una poción.

-Mientes, eres el mejor profesor de Hogwarts. –halagó Harry con admiración. -Solo que no recuerdas nada, no es tu culpa, en parte es mía, por eso estas aquí conmigo.

Severus le miró como comprendiendo y le preguntó:

-¿Eso quiere decir qué tú me quitaste los recuerdos? –sintiéndose un tanto ultrajado.

-No, pero tuve la culpa por hacer mal una poción te convertiste en un niño, para que no quedaras loco te hicimos crecer y te quitamos los recuerdos, luego te los devolveremos cuando tu mente este sincronizada con tu cuerpo, dado que cambiaste de 5 a 36 años, es una gran diferencia. –explicó un poco avergonzado.

-¿Cuánto tiempo dure siendo niño? –preguntó asombrado por la revelación.

-Aproximadamente un mes, eras un niño maravilloso, paso el tiempo y aun creo que paso muy rápido. –su voz se quebró un poco al decir eso; extrañaba endemoniadamente a sus ojitos de noche.

Severus notó el cambio pero no encontró palabras para expresarse en ese momento, así que solo le dijo:

-Pareces algo triste por eso –sintiendo inmensa curiosidad. -¿Era importante de algún modo para ti que yo fuera un niño?

Harry enfrentó los ojos negros y cediendo con una opaca sonrisa le respondió:

-Solo porque extrañaré ser tu especie de padre. –dijo tratando de ocultar su decepción.

-¿Padre? … definitivamente no eres mi padre, pero yo podría ser el tuyo, aunque prefiero ser tu amigo, ahora no me considero tu maestro. –se explicó mas a si mismo que a Harry.

-Te entiendo, un poco. De todas formas recobraras la memoria, y volverás a ser el mismo de antes. Frió, amargado, valiente y arrogante. Toda una serpiente. –susurró Harry a Severus que le miraba profundamente.

Severus entendió solo una cosa; Harry sentía algo fuerte por su "yo" niño y lo extrañaba, así que centrándose a su lado le abrazó y le dijo suavemente.

-Si así será, pero tú seguirás siendo el mismo; el mismo chico de bonitos ojos y palabras dulces que me tiene fascinado, y creo que si te importo tanto conseguirás llegar a mi a cualquier edad, y siendo como sea. –apretando el abrazo a Harry y dejando que éste le correspondiera por un momento para luego separarse.

-Solo espero cumplirte una promesa y que no me odies por ello. Pero cuando seas grande, y cuando puedas recordarlo. –le dijo Harry caminando a la escalera.

Severus le respondió.

-Harry aunque pasaran miles de años y luego recuperara la memoria, te recordaría, porque sin saber quien soy ahora, te recuerdo, se que te conozco, y que eres importante en mi vida. Aunque no sepa porque.

Harry soltó una lágrima traicionera y corrió a su habitación sin voltear ni una sola vez. i odiaba estar enamorado /i

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Hermione corrió tras Ronald, si ese pelirrojo creía que iba escaparse estaba muy equivocado; no paso mucho cuando por fin logró tirarlo en la arena y sentándose encima de él gritó.

-Te atrape, ¡Gane! ¡Gane! –riendo con entusiasmo.

-Me deje ganar –respondió este picado.

Al ver la mirada que le lanzó Hermione aceptó la derrota y esta se levantó y empezó a correr por toda la playa feliz.

Ron se debatía entre la risa y la satisfacción de verla tan feliz.

Sin más se lanzó por ella y cargándola la lanzo al mar para hundirse junto a ella. Cuando ambos salieron se rieron del aspecto del otro y acomodándose la apariencia mutuamente empezaron a besarse largamente sin pretender más que solo mimar al otro un poco.

Draco quería vomitar, saber que la comadreja y la traga libros eran novios era una cosa pero, i ¡verlos besándose! /i era un trauma del que no se recuperaría en toda su vida.

Hermione y Ron ajenos a todo esto seguían jugando en la playa atraparse mutuamente, de vez en cuando de ponían melosos demostrándose los mucho que se querían.

Cuando se acostaron uno al lado del otro a mirar las nubes y encontrarles forma, Draco no aguanto más y se encaminó a su cuarto. Demasiado i "sentimentalismo Gryffindor" /i podía afectar su sistema nervioso.

Cuando estuvo en la casa no se extrañó al ver a Snape pasando los dedos por las velas mágicas que adornaban la sala, éste parecía tratar de probar que no las sujetaba nada.

Draco le miró y le dijo:

-Son mágicas, se sostienen por magia. –sacando su varita y haciendo un movimiento otra varita se materializó y tendiéndosela a Snape le dijo:

-Es tuya, tú varita con ella puedes hacer cosas mágicas, pero como no sabes ni siquiera lo intentes. –le advirtió observando que Snape intentaba mover la varita.

-De todas formas si alguien intenta dañarte, haz lo que se te ocurra con ella. Pídele ayuda de ser necesario, las varitas están muy unidas al mago y….Siempre ayudan cuando se necesita. –aconsejó Draco al mayor sin decir nada en concreto.

A Snape le pareció una clara advertencia pero prefirió no decir más que:

-Gracias, lo tendré muy en cuenta. –para luego ir camino a la playa por lo que Draco advirtió.

-Nadie debe saber que eres un mago, más que nosotros, puedes hablar con dos jóvenes que están en la arena intentando dejar de ser niños, ellos son magos también. Ahora no te aseguró que vayas a salir sano de allá el ambiente esta un tanto, ardiente.

Snape asintió pero se dirigió hacía la playa igualmente sumido en sus meditaciones.

Draco solo bufó y subió a paso tranquilo a su habitación.

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Cuando entró se quedo en shock, su habitación estaba llena de pétalos azules por todos lados, había champagne en la mesa de noche y una fragancia exquisita rondaba el lugar.

No había pasado mucho cuando un hombre salió del baño.

Éste llevaba unos pantalones jeans color marrón y una camisa negra de seda. Su cara estaba cubierta por una mascara blanca que se adhería a su piel y no dejaba notar ningún rasgo ya que le llevaba hasta la nariz y prácticamente cubría todo su rostro. Pero Draco no necesitaba quitarle la máscara para saber quien era. Aparentando sorpresa se sentó en su cama y le dijo:

-¿Esto es una invitación al sexo? –preguntó sin sentir vergüenza alguna, no era mentira cuando decían que él era un conquistador en Hogwarts.

El hombre rió con alegría pero sentándose a su lado le respondió:

-No Dragón, era solo una invitación a tomar conmigo y que no me odies por tener secuestrado a tu padre. Pero tú te fuiste a los extremos. –razonó el hombre mostrando una sonrisa.

-Y ¿Para que eran los pétalos? No me dirás que ahora tú segundo talento es ser decorador. –el sarcasmo en su voz era latente.

-No, no es mi fuerte, solo buscaba un detalle, pero por lo visto te hice pensar otra cosa, si hubiera quería llevarte a mi cama, los pétalos serian rojos. –apuntó el hombre mirando la pared.

-Odio el rojo, es el color de los leones, por otra parte el azul esta bien. –reconoció Draco acostándose en su cama sin prestar atención al hombre.

Remus se levantó y tendiéndose una copa le preguntó:

-¿Extrañas a tu padre? –tratando de que Draco hablara.

Draco le miró y suspirando le respondió:

-No sé, estoy acostumbrado a estar sin él. Si extrañaría a alguien, esa seria a mi madre; pero ella no puede volver, la gente que muere se va pero nunca vuelve. –dijo sabiamente recordando que su madre siempre estaría en todos sus recuerdos y pensamientos.

Remus entendió pero persistió.

-Cuando creías que era tu padre me parecía que estabas feliz por que hiciera cosas contigo. ¿En verdad no lo extrañas? –preguntó con ansias Remus.

-No debería importarte lo que sienta; creo que es mi padre y lo debo extrañar, pero en realidad, si no esta, no es una cosa nueva. –reconoció Draco sencillamente.

-Te entiendo, mi padre tampoco era de esos, a él no le gustaba que yo fuera un… -se calló al decir eso, estaba soltando la lengua.

Draco sabía lo que iba decir sin saber porque su mente viajó a sus recuerdos.

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Estaba en la mansión y como ya hace dos días su "padre" o él que se hacía pasar por él no dormía en casa, o al menos él no lo había visto llegar de noche y cuando venía en la mañana se encerraba en su cuarto y no lo veía en todo el día, esto le preocupaba.

No era que sintiera aprecio por el hombre, pero b ¿Y si estaba lastimando a su verdadero padre? /b

Esa noche cuando el hombre salió Draco se echó un hechizo de camuflaje y lo siguió de lejos, el hombre a veces miraba hacía atrás como teniendo que alguien le estuviera siguiendo. Al verlo entrar en las mazmorras de su casa, que poco visitaba porque eran frías y tenían muchas habitaciones que cuando se cerraban era realmente difícil abrirlas sin ayuda de alguien.

Además jamás le había gustado la celda que había en la parte más alejada de ellas, Draco sabía que el Lord había obligado a su padre a torturar a gente allí, bueno tal vez no lo había obligado.

En fin, desde pequeño le temía a ese lugar, así que cuando se adentró sintió ponerse su piel de gallina.

Fue su sorpresa mayúscula que al llegar a la celda un lobo pacífico descansaba en un rincón de esta dormido profundamente. Draco casi se desmaya de la impresión pero abriendo los ojos llegó a una conclusión.

b Noble, gentil, temerario, estúpidamente valiente, Gryffindor y lobo. /b

i Remus Lupin /i

Y así el interesante misterio de quien era el hombre le había quedado resuelto.

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Cuando se dio cuenta Remus le miraba intensamente desde la punta de su cama; admitió para si, que para el hombre, se había quedado concentrado mirando el techo.

Remus le susurró.

-Pagaría por saber que estas pensando –enviándole una sonrisa.

-Entonces tendrías muchas deudas, porque saldría muy caro tener algo de mí. –respondió ácidamente el rubio.

-Tal vez, no soy rico. –reconoció Remus sin darle importancia.

-¿Cómo puedes ser tan bueno y a la vez intentar matar a alguien? –preguntó extrañado mirando reprochadoramente los ojos del licántropo.

-No sé. -admitió el otro sin mirarlo.

-No lo hagas, Snape será un cabrón y tal vez no sea la mejor persona del mundo, pero hay gente que lo quiere así. Harry lo quiere así. –insinuó Draco con impotencia al hombre.

Remus le miró y silenciando la habitación y cerrándola mágicamente le gritó:

-¿Que tiene que ver Potter en todo esto? –alteradamente se acercó a Draco hasta quedar a un palmo de él.

-Solo que, ¿No lastimarías a Potter cierto? Y Potter esta cuidando de Snape, inevitablemente vas a lastimarlo. –razonó Draco para el hombre.

Remus solo bufó y cerrando el espacio entre ellos unió su boca con la de Draco en un furioso beso.

Draco se rindió ante la pasión de esa boca recostándose en su cama y dejando que un Remus hiciera lo que quisiera con él.

El licántropo al ver la docilidad del chico se acomodo sobre él y empezó a mordisquear su cuello, Draco soltó un gemido de satisfacción que solo éxito más al mayor, quien emprendió a desprender la molesta ropa de una manera bastante apresurada.

Si pensaba que Draco iba detenerlo se equivoco este solo empezó hacer lo mismo con la ropa de Remus. Ambos lo deseaban.

Una vez que sus cuerpos estuvieron sin nada que los cubrieran, ambos empezaron a mirarse y tocarse las partes más delicadas.

Pero pronto el rubio se harto de tanto romanticismo y tiro al licano a la cama y se sentó sobre él empezando a mordisquear sus pezones con sus dientes y labios mientras su mano jugaba con la dura hombría del licántropo.

Sin embargo Remus no dejo de participar ya que se concentro en conocer el cuerpo del joven.

Cuando Draco considero que ya no tenía nada que hacer en los pezones expuso su cuello para que el hombre lo besara, este más que gustoso devoro la blanca piel que le ofrecían.

Remus estaba concentrado en el cuello pero Draco se separo y bajo hasta la parte más sensible del hombre la cual empezó estimular con su boca, pero Lupin entendió que lo estaba lubricando con su saliva, definitivamente Draco parecía saber lo que hacía.

Remus intentaba controlarse pero la excitación era evidente, ya no podía para de gemir. Cuando la calida boca abandono su trabajo abrió los ojos para ver lo que nunca pensó que sus ojos apreciarían. Draco malfoy estaba sentándose sobre su erección, claro aun cuando su gesto de molestia era mínimo eso le hizo quedar claro de que el rubio tenia más que experiencia en estas cosas. Pudo ver que al empezar a moverse le costo acostumbrarse.

Cambiando de nuevo las posiciones Remus se apodero de la situación y empezó a embestir fuerte tratando de no lastimar al de ojos grises.

Draco perdió todo sentido del mundo y solo se dejo llevar por las sensaciones. Se abrazó al gryffindor y dejo que este lo llevara a la cima.

Cuando ambos se descargaron en un asombroso orgasmo.

Draco fue conciente de lo que se había dejado hacer con rabia le exigió:

-Lárgate. –mirando el techo.

-¿Por qué? –pregunto confundido del cambió de actitud del joven.

-Porque nunca duermo con mis polvos de una noche. –solo respondió duramente el joven.

El licano se levanto algo decepcionado por la tristeza en esas palabras supo que no eran del todo ciertas.

Remus comprendió su error, o tal vez intentó hacerlo. Solo supo que esa noche salió de la habitación con la máscara a mitad de la noche y sintiendo un enorme vació en su corazón.

i ¿Todavía tenía algo de Gryffindor? /i