sidestory 10
CRISTALES DE HIELO
Cómo brillan esos cristales...
-Tú deberías haberte llamado Urraca –me dijo Tatsumi aquella vez que encontró el escondite donde guardaba mis tesoros.
¿Recuerdas la forma en que agarró la caja y la vació en el piso frente a todos? Les dijo que recogieran sus cosas y ninguno se movió al principio. Quizá les di pena. A veces me pregunto si no se dieron cuenta desde el primer momento que era yo quien se estaba llevando todas las cosas brillantes que quedaran a mi alcance. Lo digo porque luego de que tomé las canicas de Nachi, Seiya empezó a colocar las suyas en lugares más altos, como si supiera que el ladrón era un sujeto bajito. Vamos, si yo apenas era un bebé, hasta Shun me decía bebé.
¿Cuánto tiempo estuvimos en la Mansión Kido? ¿Una semana? Algo así... Recuerdo que Tatsumi dijo que Kido-sama quería comparar nuestro comportamiento con el de los otros. Hasta que yo lo eché todo a perder, porque inmediatamente después de que Tatsumi encontró mi tesoro fue que nos enviaron a la Isla. Nunca debí tratar de robar la medalla de Shun.
¿Por qué me acuerdo de esas cosas justo ahora? No había pensado en eso durante años.
Tú siempre sonreías como restándole importancia al asunto cuando hablaba de eso y me respondías que habríamos ido a dar a la Isla tarde o temprano, que eso estaba programado desde que nacimos y nada lo hubiera podido cambiar. Pero yo sé que fue mi culpa.
Aunque a veces también pienso que fue culpa de Shun. Está bien, no debí tratar de quitarle la medalla. ¿Pero crees en serio que no lo intenté por las buenas? Le ofrecí todos mis tesoros a cambio de esa medalla. Incluso aquel oso de peluche que el Dr. Wells me había regalado. Todavía ahora no sé por qué esa medalla me gustaba tanto. El rosario de Hyoga brillaba mucho más y a mí lo que me fascinan son las cosas brillantes. Pero realmente quería esa medalla.
-Era de mi mamá –me dijo, cuando se la pedí. Curioso, casi lo mismo que decía Hyoga de su rosario. ¿Sería porque había pertenecido a la madre de Shun que me gustaba tanto esa medalla? Como el anillo que tenía Leila (¿te acuerdas de Leila, la chica que trabajaba en el hospital?), aquel que era de oro con una incrustación de malaquita. Había sido de la madre de ella, que también había nacido un año del gallo... Sí, era por la sensación de continuidad... de familia. El saber que la medalla tenía una historia... eso y que era un objeto brillante, supongo.
Pero Shun no me la quiso dar y yo traté de quitársela. Pensé que bastaría un tirón para romper la cadena, pero no fue así, y lo lastimé. No tienes idea de cómo me asusté cuando vi que le había hecho daño y que él estaba llorando. Yo no quería lastimarlo.
Entonces llegó Tatsumi y regañó a Shun, Saori intervino y dijo que había sido yo quien había empezado y todos se rieron, porque Shun es... ¿cuántos años mayor que yo? ¿Tres, cuatro? Es difícil calcularlo... Bueno, la misma diferencia que hay entre Shiryu y tú, ¿verdad? Aún siendo Shun más débil que la mayoría, a los demás se les hacía cuesta arriba pensar que un niño tan pequeño como yo hubiera podido hacerlo llorar. Creo que había salido bien librado de eso si no hubiera sido por la nieta de Kido-sama.
Saori insistió en que era mi culpa, le dijo a Tatsumi que seguramente yo era quien había robado aquella figurita de cristal que le gustaba tanto y por cuya desaparición él había culpado a Seiya. Tatsumi se enojó y me obligó a confesar si había robado algo antes. No me quedó más remedio que decirle dónde guardaba todo lo que había tomado. Por supuesto, la figurita no estaba ahí. De ese crimen sí era inocente, pero no me valió de nada porque ya había confesado todos los demás.
Es extraño, pensé que la nieve estaría más fría. Noir se partiría de risa si supiera cuánto me entusiasmé hace unos días, cuando llegamos aquí y vi nieve blanca por primera vez. Creo que Chernobog hasta se puso un poco celoso por lo mucho que me gustó la nieve "de verdad" solo porque es blanca y brillante... es bonita, sí... y tan brillante... desde aquí puedo ver unos cristales de hielo, casi parecen diamantes... es una verdadera lástima que el hielo se derrita...
¿En qué estaba? Ah, sí, cuando ya todos habían recogido sus cosas, Tatsumi me castigó.
Fue la única vez que un adulto me pegó. Ni siquiera el Maestro Guilty me pegó jamás. Esa paliza es una de las cosas que jamás voy a perdonar, por muy merecida que la tuviera. Sólo era un bebé, no tenía que pegarme hasta casi matarme. ¿Recuerdas cómo lloró Shun por eso? No le había gustado que tratara de robarle, pero no podía aceptar que me trataran de esa manera. Pobre Shun, no tienes una idea de cuánto lo odié por eso. Verlo llorando por mí fue lo que me hizo jurar que yo no lloraría de nuevo. He logrado mantener esa promesa más veces de las que crees, más de lo que yo mismo esperaba.
Porque fue como verme a mí mismo llorando y, créeme, fue la cosa más desagradable del universo.
Pero al día siguiente partimos hacia la Isla y las cosas fueron muy distintas a partir de entonces.
A veces incluso llegué a extrañar el hospital. Ahí por lo menos todo estaba limpio y fresco... Pero siempre fue mejor la Isla que el hospital, eso lo sé ahora. El Maestro Guilty era duro, pero justo, y si alguna vez terminábamos sangrando en los entrenamientos por lo menos teníamos la seguridad de que no nos estaban sacando muestras de sangre para analizarnos una vez más... Ese era un chiste de Noir, siempre tenía toneladas de esos.
Y además estaba Esmeralda, que casi no hablaba con ninguno de nosotros, pero era algo agradable de ver, ¿no es así? Me gustaba mucho cómo brillaba el sol en su cabello... y volvemos a las cosas brillantes. No había muchas en la Isla pero aún así pude reunir otro pequeño tesoro con mi colección de minerales. Y el collar de cuentas de cristal que el Maestro Guilty le regaló a Esmeralda.
Sé que ella me vio tomarlo, todavía ahora me pregunto por qué no me acusó. ¿Habrá tenido miedo de que su padre me castigara peor que como me castigó Tatsumi?
Tal vez, porque eso pasó después de que él regresara del Santuario, cuando Ikki acababa de llegar y las cosas se pusieron realmente feas.
¿Recuerdas lo que dijo el Maestro Guilty acerca de que las armaduras negras no tenían alma propia y que por eso eran más fáciles de obtener que los auténticos ropajes sagrados? A mí no me pareció que fuera fácil, pero cuando terminó con nosotros y se dedicó únicamente a entrenar a Ikki di gracias a todos los dioses porque nosotros no habíamos sido destinados a convertirnos en Caballeros de Bronce. No hubiera sobrevivido.
Pensé que la nieve estaría más fría, lo estaba esta mañana, cuando Ikki nos dio la orden de atacar, pero ahora casi la siento tibia... será por la sangre que hay en ella...
A veces Ikki se me quedaba mirando y una vez me comentó que me parecía un poco a su hermano menor, solo que después de hablar conmigo un par de veces ya no notaba tanto el parecido como las diferencias. Me sorprendió ver que no recordaba la semana que pasamos en la Mansión Kido. Luego me explicó que muchos niños sólo se quedaban ahí unos pocos días y luego desaparecían y él había procurado no hacer amistad con ninguno, para luego no tener que preocuparse por ellos. Le dije que era una actitud lógica y, palabra, lo dije con toda sinceridad... entonces me miró de esa manera extraña otra vez y me dijo que definitivamente yo no me parecía en nada a su hermano. No veo qué tenía que ver eso con lo que estábamos hablando.
Por eso tenía tanta curiosidad cuando Ikki nos ordenó matar a los Caballeros de Bronce. Por eso insistí tanto en enfrentarme yo a Shun aunque Chernobog, Kokuryuu y tú no estaban de acuerdo. Por suerte (¿por desgracia?) Noir estuvo de mi parte y los convenció a ustedes de que era lo más adecuado. Que cada uno matara al oponente que le correspondía por nombre. Así sería más divertido.
Aún así Chernobog quiso dar el primer paso y me mandó a buscarte a ti mientras él grababa su versión de la marca del Cisne en el árbol donde Ikki y Shun entrenaban de pequeños. Quería acabar con Andrómeda antes de que yo me enterara, pero su contraparte de Bronce andaba por ahí y se lo impidió. Me ha estado intrigando ese detalle, ¿sabes? Los dos cisnes, cada uno pensando en proteger a una versión de Andrómeda... Noir habría sacado infinidad de chistes al respecto si tan solo le hubieran dado tiempo.
Extrañaré mucho a Noir, él siempre me hacía reír. Y también extrañaré a Chernobog, que siempre estaba preocupándose por mí, solo lamento haber estado tan enojado con él la última vez que nos vimos. Incluso extrañaré a Koku, aunque siempre estaba diciéndome cómo comportarme.
Estoy tan cansado, hermano...
Jamás imaginé que nos vencerían tan rápido y tan completamente.
Me duele un poco haberle fallado a Ikki, es casi como haberle fallado al Maestro Guilty.
Aunque el Maestro Guilty de los últimos meses no era el mismo de siempre... ¿verdad?
Estaba loco.
También Ikki.
Creo que todos nos dimos cuenta de eso. ¿Por qué le seguimos la corriente? ¿Acaso no teníamos otro lugar a dónde ir?... Ya es tarde para hacerse preguntas de esa clase, ¿verdad? Vamos a morir, aquí en la nieve.
No importa, ya no siento frío... será como dormirse...
Sólo que no tengo sueño, por eso sigo hablando.
¿Recuerdas cómo me asustaba durante las tormentas? Koku y tú siempre me decían que no había por qué tener miedo de los rayos, Noir empezaba a contarme alguna historia absurda para distraerme y a veces Chernobog me abrazaba para tranquilizarme. Es curioso que recuerde cosas así justo ahora... porque no tengo miedo... qué extraño, ¿verdad? Solía estar siempre tan asustado por cualquier cosa.
Y justo ahora ya no tengo miedo.
Tal vez sea por esos cristales de hielo que están casi arriba de nosotros (cómo me ha costado llegar hasta donde caíste tú luego de pelear con Shiryu), la luz del atardecer se refleja tan bellamente en esas figuras únicas... parecen diamantes...
Creo que ya dije eso, ¿verdad? Estoy repitiéndome... Koku me diría que pusiera más atención a lo que digo para evitar redundancias, Noir le respondería que a fin de cuentas yo no soy un proyecto de periodista como él, Chernobog diría que basta con que me dé a entender, tú solo sonreirías y te quedarías callado, siempre has sido el más silencioso...
Estoy divagando... ¿será que finalmente tengo sueño?
O es la luz en esos cristales que parecen diamantes... no sé...
Ya no me duele, Obsidian...
Creo que incluso he dejado de sangrar...
Tal vez ahora sí pueda dormir.
fin
Notas:
Kokuryuu: "dragón negro" en japonés.
Noir: "negro" en francés.
Chernobog: "dios negro" en ucraniano antiguo.
