PPG no me pertenece.

Último capitulo.


El calor creaba bochorno y cierta incomodidad pero no impedía que la gente se mantuviera alegre en la gran fiesta, incluso la piscina de la mansión podía ser usada por los invitados. Las refrescantes bebidas abundaban, todas ellas con hielo, la comida era más en base de frutas, para no dar alimentos que debieran ser calentados previamente o que debían ser ingeridos calientes. Los adultos veían a las tres niñas correr y divertirse entre las mesas, sus preciosos vestidos les impedía morir de calor. Era la tercera vez que las invitaban, aunque ya había pasado algo de tiempo. Duchess contaba ya con diez años, pero la fiesta que ahora se celebraba no era en su nombre, su cumpleaños había sido hace tres meses atrás y había sido celebrado en Suiza.

Bombón, sentada con sus hermanas en la mesa que les había sido asignada, sonreía con autentica alegría. Duchess le trataba como una amiga, y eso no podía hacerla más feliz de lo que ya era. Princesa le evitaba magistralmente, pero sin embargo las había invitado a esa fiesta y Brick… de él no sabía nada, no lo había visto desde que llego, posiblemente ni estaba en Saltadilla. Se abanicó con las manos, el calor la estaba matando. Tomó un sorbo de su bebida, pero eso no apaciguó el calor, como deseaba usar sus poderes de hielo en ese mismo momento, pero no era la situación. Frotó sus manos, las sentía pegajosas, realizó una muestra de asco.

Se levantó y fue con uno de los meseros, preguntando por los sanitarios. Una vez le indicó, la heroína se aventuro a la gran mansión Morbucks. Era tan lujosa como la recordaba, aunque ahora ya no estaban los adornos navideños. Una decoración exquisita y cuadros de artistas reconocidos adornaban las paredes, pero aún así el calor era molesto. Sentía que entre más avanzaba, más se perdía en los largos y laberinticos pasillos, ¿Cómo le hacían para ir de un lado a otro sin perderse? Los sonidos creados por la fiesta poco a poco iba haciéndose más débiles, hasta parecer casi un susurro.

Bombón observó a su alrededor, estaba oficialmente perdida. Siguió caminando; todas las puertas le parecían iguales y todas estaban cerradas, ¿Cómo sabría cual era la de los sanitarios? Una puerta entre abierta captó su atención, en condiciones normales no se habría acercado a husmear, pero en ese momento no podía descartar que esa habitación fuera la que estaba buscando. Tocó delicadamente antes de abrir, pero no recibió respuesta. Tomó el pomo y abrió con cuidado la puerta, ingresando a un lugar que nunca imagino ver en esa mansión.

En el inmaculado blanco de la pared estaban pintados diversos animales, en un modo infantil y adorable. Los muebles de un color claro tenían sobre ellos peluches y muñecas de trapos, a la izquierda de la habitación había una mecedora, en la cual descansaba una frazada, y a la derecha una cuna. La gran ventana estaba abierta y el poco viento que entraba mecía la cortina tranparente de color blanco. En el techo de la habitación había incontables aviones de juguetes colgados y algunas aves también. El suelo contaba con una alfombra de rompecabezas de colores, además de que algunas pelotas estaban junto a un baúl en el cual de seguro habían más juguetes. Era la habitación de un infante.

Un balbuceó, casi imperceptible captó su atención, caminó indecisa hacía la cuna y lo vio. Un bebé, de casi un año, estaba acostado boca arriba y chupaba una de sus pequeñas manos. El estomago de Bombón daba vueltas, sentía hormigueo. El infante dejo de intentar ver su propia mano y levantó su vista; sus ojos captaron a la adulta que le observaba. Bombón le sonrió con dulzura, y el otro sacó su mano de su boca para llevarla a su camisa de color blanco y apretujar la tela, sin dejar de verla.

-Hola, pequeño-. Dijo la heroína. –No te había visto…-.

El menor la seguía viendo, pero no contestaba, en realidad no comprendía nada de lo que la mayor decía. Bombón se acercó más y apoyó sus manos en el barandal de la cuna. El cabello naranja y los ojos rojos del bebé le hacían idéntico a Duchess, o mejor dicho, al padre. Con sus casi invisibles pecas le hacían ver más lindo de lo que ya era. Con delicadeza acarició la mejilla del menor, que seguía sin despegar la vista de ella.

-¿Qué haces aquí?-.

Bombón giró rápidamente a ver la puerta, que había dejado abierta, Brick estaba recargado en el marco de la misma y le observaba fijamente. La heroína no contestó y volvió la vista al menor, que ahora jugaba con sus manos y ya no la miraba más. ¿Qué hacía ahí? Ah, sí, buscaba los sanitarios, pero, ¿para qué? No podía recordar con claridad a que había entrado.

-Se parece mucho a ti-. Comentó Bombón, sin dejar de ver al infante.

-Duchess también-.

Bombón rió un poco y asintió con la cabeza, era cierto, Duchess era idéntica a Brick y el menor que ahora jugaba con sus manos también. El silencio les inundó de nuevo. Brick observaba a la mujer, sabía que ella nunca le haría mal a su hijo, pero seguía sintiéndose incomodo ante la idea de que Bombón fuera tan cercana a sus hijos. Bombón se giró a verlo, sus ojos mostraban un poco de suplica.

-¿Puedo cargarlo?-.

Brick levantó los hombros con desinterés y la heroína tomó al infante en brazos. El menor volvió la vista a la mayor, y ella comenzó a mecerlo. El bebé comenzó a observar la habitación, hasta que sus ojos dieron con su padre, estiró sus brazos hacía él en forma de reconocimiento pero después volvió a ver a la mujer. Bombón sonrió con ternura, y lo saludó sin esperar respuesta del menor. Aún en la puerta, sin moverse, continuaba el padre del menor; una incómoda sensación se arremolinaba en su interior, era la primera vez que alguien ajeno a su familia cargaba a su segundo hijo. Observó como Bombón tomaba las manos del menor y jugaba con él, el pequeño reía.

-¿Por qué los quieres tanto?-. Preguntó, haciendo que Bombón le mirara. –Son los hijos de tus ex enemigos. No tiene sentido que los aparecieses tanto-.

Bombón volvió la vista al menor y tomó una de sus manos con cuidado. –¿Porqué…? Tal vez porque son tus hijos-.

Brick se apresuró a contestar. –Sigue sin tener sentido-.

-Sí, tal vez tengas razón…-. Contestó Bombón con calma. –O puede que no-.

Giró a ver de nuevo al varón, sus ojos, algo húmedos y su fuerte, pero cuidadoso, agarre del bebé trataba de mantenerla tranquila. ¿Qué porque quería tanto a los niños? La pregunta iba a ser ¿Cómo no quererlos? Sí, eran hijos de Princesa pero tenían más parecido a Brick, cada vez que veía a Duchess recordaba a Brick, y ahora el bebé que tenía en brazos también lo haría. El varón mantenía contacto visual con ella en silencio.

-A veces… me gustaría pensar que habría pasado si fueran mis hijos-. Confesó la heroína.

Brick desvió la mirada de la mujer, metió las manos en sus bolsillos y levantó los hombros. –No habría funcionado-.

-¿Cómo lo sabes? Puede que sí funcionara-. Contestó ella, después de soltar una corta risa, sin diversión en ella.

-Sé lo que te digo, Bombón, no habría podido funcionar-. Respondió aún sin verla. –Ninguno de los dos habría podido con tanto. Somos demasiado diferentes-.

-Se pudo haber intentado, pudimos haber tratado un poco-. Quería que Brick la viera, quería que la viera a los ojos. No evitó elevar un poco su voz.

¿Porque la mujer se empeñaba en pensar cosas así? No había pasado y nunca pasaría, Bombón debía aceptarlo, Brick suspiró con frustración, esas situaciones tontas e infantiles le sacaba de sus casillas. El varón no tuvo necesidad de contestar ya que el niño estalló en llanto. Bombón al instante se concentró en él y lo comenzó a mecer, sin resultados positivos. El bebé lloraba y se revolvía en los brazos de la mujer, las lágrimas corrían por sus sonrojadas mejillas, Bombón sintió ganas de querer llorar también, ¿qué tenía esa familia que la dejaba al borde del llanto? Entre más lo quería calmar, más lloraba el niño. Le quitaron al infante.

Sin prestar atención en Bombón, Brick tomó a su hijo en brazos y lo comenzó a mecer. No realizaba sonidos como Bombón, que había intentado arrullarlo, en su lugar tomó una morderera de plástico de un mueble cercano, el objeto descansaba sobre una toalla limpia. Al entregársela al menor, este la tomó y la llevó a su boca, para comenzar a morderla. Bombón observó la escena en silencio, era la primera vez que veía a Brick tomar a un ser tan pequeño e indefenso con tanta delicadeza.

-Sera mejor que salgas ya-. La voz del varón la saco de sus pensamientos. –Princesa planea presentarlo hoy, dentro de nada vendrá por él-.

Bombón lo miraba, pero él a ella no, los ojos de Brick estaban concentrados en el menor que ya había dejado de llorar. La heroína asintió de mala gana y comenzó a caminar lentamente y con pesadez a la puerta. Una vez fuera, tomó el pomo de la puerta y miró al interior de la habitación. Brick continuaba con el infante en sus brazos y lo había dejado de mecer. Una sonrisa se formó en los labios de la mujer, ahora comprendía porque Brick no se había aparecido por los jardines. Sí, a veces le gustaba pensar en que habría pasado si ellos lo hubieran intentado y lo lograsen.

-¿Cómo se llama?-. Preguntó desde la puerta.

-Blade-. Respondió él, sin verla.

-¿Se lo pusiste tú?-. No se molesto en ocultar la picardía en esa pregunta. Brick se giró a verla, su ceño fruncido mostraba que estaba molesto, ella rió. –Bien, me voy-.

Cerró la puerta y comenzó a caminar por donde había llegado. El sonido más fuerte de la fiesta delataba que se estaba acercando. Suspiró, no evitaba sentirse feliz al conocer al pequeño Blade, pero tampoco evitaba que un sentimiento de dolor la llenara. Eran hijos de Princesa, no suyos, Brick había elegido a la heredera Morbucks, no a ella. Debía respetar eso, y también respetar a Princesa, la pobre estaba realmente asustada de que le arrebataran su familia. Llegó de nuevo a los jardines. Fue con sus hermanas que al instante le preguntaron que donde había estado, ¿había tardado tanto? Contestó que se había perdido y se guardó la larga historia.

Los minutos pasaron, hasta que Princesa apareció frente a todos con un pequeño bulto en los brazos, Bombón sabía que era Blade, solo que ahora estaba oculto por esa ligera frazada de color rojo. Princesa llamó la atención de todos y descubrió con cuidado al menor, que chupaba una de sus manos. Todos los presentes corearon un grito de sorpresa, incluso Burbuja y Bellota se acercaron más para ver al menor. Blade observó al rededor con curiosidad, era la primera vez que veía tanta gente extraña. Princesa presentó oficialmente a su segundo hijo; Blade Morbucks que, ese día, cumplía su primer año. No se hicieron esperar los aplausos y las personas que pedían cargar al menor, obviamente les era negado.

Bombón permanecía en su lugar, observando como todos se desvivían por el menor, ella los comprendía. Cierta niña captó su atención, al instante sonrió con alegría, Duchess se acercaba a ella con trote rápido, una vez cerca se detuvo. Iba sola, al parecer sus amigas también querían ver al pequeño.

-¿Lo viste?-. Preguntó emocionada. –¿Verdad que mi hermanito es súper lindo?-.

-Sí, lo es-.

Duchess sonrió con alegría inmensa. –¡Mi papá le puso el nombre! ¡Su nombre es tan genial como el mío!-.

Bombón rió con diversión, entonces Brick si había bautizado al menor, y asintió de nueva cuenta. –Sus nombres son realmente geniales-.

Duchess asintió con la cabeza, pero antes de que pudiera decir algo más, Princesa la llamó. La menor se despidió de Bombón y corrió con su madre. La heroína volvió la vista a la familia, para su sorpresa Brick ya estaba con ellos. Le vio hablar un poco, para que después Duchess le rogara a su padre que la levantara y de mala gana el adulto aceptó. Duchess tomaba las manos de su hermano y ambos reían. Princesa también se notaba alegre. Su vista notó como Brick rodaba los ojos con algo de exasperación; formaban una linda familia. El hubiera no existe, y Bombón lo sabía, ya no podía hacer nada, más que sonreír y ser la buena amiga de Duchess que había logrado ser, deseaba también hacerse amiga de Blade.


¡Acabado! ¡Listo! ¡Fin! ¡End! ¡Finale! Y ya no me se más xD

Con este capitulo finalizo esta serie de Onse-shot's. Agradezco a todos los que la hayan leído, y por haberle dado una oportunidad aún con el hecho de que la pareja principal no sea de su agrado o preferencia. Gracias a los que leyeron y gracias a los que comentaron, también a quien colocó favorito y follow (sigo sin saber para que sirve el follow...)

Blade, significa Espada. Lo llame así por un juego de palabras con Brick, ya que ambos comienzan con B. Como con Duchess y Princess que son de la realeza xD

¡Gracias por leer!