Hola a todos!!! por favor antes que nada por favor no me maten por haber demorado tanto con la conti XD, este capi costo muuuuuuuucho, pues la historia se me esta torciendo mas de lo que hubeira querido pero creo ya es inevitable para entenderla asi q bue...aqui les djeo el capi, q disfruten XD
Capítulo 10: Evasivas y un nuevo aliado.
Me paré de golpe al ver a Itachi recostado en la camioneta y cerré mis ojos un momento para centrar mi mente y tranquilizar a mi alocado corazón, quien había comenzado a saltar en mi pecho, no sabía si de nervios o emoción. Tomé una bocanada de aire antes de decir las únicas palabras que diría, al menos en ese encuentro, y abriendo mis ojos intenté componer una mirada inexpresiva que no delatara lo afectada que me encontraba en ese momento. Pero antes de que pudiera decir algo, Itachi se me adelantó.
- Hola de nuevo Sakura – dijo sonriendo tranquilamente como siempre, lo cual ya comenzaba a exasperarme. Levanté una ceja y sin dirigirle la palabra me dirigí al lado contrario al que el estaba recostado, cuya puerta era la del conductor. La abrí metiéndome en la camioneta aún sin mirarlo desde que me había hablado – Oye, es de mala educación no contestar un saludo. Crees que podrías arrimarme al rancho de mi padre? Después de todo vamos para el mismo lado – agregó hablando y sonriendo como si tal cosa, como si entre nosotros hubiera una relación de lo más normal.
- Si te las arreglaste para llegar aquí sin mí supongo no tendrás problemas en volver de la misma manera – acoté yo fríamente cerrando la puerta finalmente y una vez dicho esto encendí la camioneta y me fui de allí rápidamente antes de que pudiera mostrar algún tipo de debilidad ante tal depredador como lo era Itachi, y sabía de antemano que me había convertido en su presa.
Conduje hasta el rancho bastante más rápido que lo normal y cuando llegue me di cuenta de que prácticamente me había venido a la carrera. Me sentía acechada y acosada por Itachi, tenía demasiada presión en mi persona, y más ahora sabiendo que tendría que verlo más seguido. Ya era algo tarde; estacioné la camioneta pero no entré enseguida en la casa sino que me quedé en el vehículo un rato, observando la noche, las luces de la casa, escuchando los sonidos de los insectos y meditando sobre mis futuras acciones. Necesitaba tranquilizarme, encontrar un cable a tierra que me mantuviera en el camino correcto, necesitaba poder confiar en mí misma, en mis reacciones, en mis pensamientos, en mis sentimientos; necesitaba saber de alguna forma que no caería en las redes del que fue mi primer amor una vez más. Conocía a Itachi y sabía que de una u otra forma volvería a romperme el corazón; sin embargo, lo que me asustaba un poco era no saber hasta que punto era capaz de llegar para conquistarme, no sabía lo que era capaz de hacer pues jamás había conocido esta faceta tan agresiva e intimidante de su persona. Hasta había llegado a pensar que me seguía pues de una u otra forma siempre se aparecía en los alrededores por donde yo me encontraba. Así me quedé un rato, cavilando en mis pensamientos con la mirada perdida hasta que en algún momento me quedé dormida.
Me desperté al día siguiente con el cuerpo adolorido, al parecer mis abuelos no se habían percatado que había pasado la noche en la camioneta. Salí de ella algo acalambrada y fui derecho a la cocina, estaba amaneciendo recién por lo que mi abuela aún no se había levantado y yo estaba que desfallecía de hambre ya que casi ni había probado bocado en todo el día anterior. Busqué algo de comer en la cocina mientras seguía sumida en mis pensamientos, siempre solía perderme en mi misma cuando sentía que estaba siendo absorbida por algún problema, me distraía con facilidad y perdía el sentido de lo que me rodeaba, lo cual de una u otra manera lograba repercutir en mi rendimiento diario. Pero ya no podía permitirme ese tipo de acción, si ahora no rendía en un 200 por ciento de seguro que no podría convencer al abuelo de que me quitara la "tutoría" de Itachi cuanto antes, al menos yo pensaba eso, quizá hacer caso a la recomendación del abuelo por un corto tiempo le dejara contento y pudiera demostrarle que podía confiar en que los negocios entre nuestra familia y los Uchiha no se arruinarían. Tan concentrada en mis planes estaba que no sentí a mi abuela entrar en la cocina, ni escuché lo que me decía hasta que la tuve frente a mí zarandeándome suavemente para que le prestara atención. Ahí fue que volví en sí y me di cuenta de su cara de preocupación al verme tan desaliñada.
- Estás bien Sakura? – me preguntó ella suavemente.
- Sí… - contesté con la voz algo ronca. Me aclaré la garganta y traté de componer una sonrisa aunque la misma no me llegó a los ojos y mi abuela lo notó – si, claro abuela, estoy bien.
- De verdad?... sabes que puedes contar conmigo si te preocupa algo, verdad hija? – agregó ella con el semblante claramente preocupado.
- Sólo estoy algo cansada abuela…nada más… - suspiré y le besé la mejilla – No te preocupes – e intentando una sonrisa nuevamente me fui de allí hacia mi habitación a darme un merecido y necesitado baño. Debí haber estado una media hora bajo el agua ahogando mi frustración de un nuevo día sin Sasuke a mi lado pues cuando salí de la ducha tenía los dedos arrugados. Sonreí ante esto pues no me sucedía desde niña llegar a tal extremo.
Me sentía cansada, tanto física como mentalmente, no había comenzado el día de la mejor manera pues anoche me había dormido en un lugar incómodo y con un par de malos recuerdos: la ida de Sasuke y el haber visto a Itachi. Pero no podía dejar de lado mis responsabilidades en ese nuevo lugar, por lo que algo renovada y despierta por ese largo baño bajé nuevamente a la cocina donde me hice un café bien cargado y me encerré en el estudio del abuelo para estudiar más a fondo los contratos que manteníamos con los Uchiha, con tal de ir adelantando trabajo en eso y necesitar los mínimos consejos de Itachi, quería demostrarle al abuelo que no necesitaba el apoyo del mayor de los hijos de Fugaku, quien actualmente era mi mayor tormento. Estuve horas allí encerrada siendo interrumpida pocas veces cuando mi abuela me iba a llevar algo de comer puesto que no quería salir de allí hasta no terminar con todo lo que estaba relacionado con ellos, lo cual me fui dando cuenta era mucho; casi la mirad de los contrato y negocios que el rancho poseía se habían efectuado con la familia de mi novio, lo cual sólo hizo hacerme suspirar en más de una ocasión de frustración. Al menos los contratos que eran más urgentes así como ventas y acuerdos con diferentes comerciantes y empresas, que había que renovar así como hacer estados de cuenta y balances eran otras compañías y señores con los cuales era más que seguro me tendría que reunir no involucraba a cierto personaje molesto. Por lo que una vez terminado de organizar una carpeta con todo lo relacionado con los Uchiha, me dispuse a organizar otra con esos contratos urgentes para poder comenzar antes a trabajar en eso y quizá con esa acción evadir el contacto con Itachi por el tiempo suficiente hasta que Sasuke se mudara a Konoha conmigo. Sin duda, el tener que atender eso que necesitaba más apuro tendría a raya al abuelo de insistirme en reunirme con los Uchiha.
Así me pasé casi todo el día, enterrada entre papeles y buscando soluciones a escapar de una realidad que se me volvía cada vez más inminente a mi parecer. Ya al caer la noche decidí que debía salir de ese encierro de oficina y respirar un poco de aire para despejar mi cabeza de tantos números, letras y conflictos internos. Cené con los abuelos, quienes se alegraron de verme compartir al menos esa comida del día con ellos, y charlamos un rato amenamente, muy poco sobre lo que yo estaba haciendo en el estudio sino más que nada se mostraron más interesados en que les contara anécdotas de mi ex –vida en Suna. Ese cambio de tema por un momento me sacó muchas sonrisas sinceras, aunque sin duda cargadas de nostalgia por recordar una vida que ya no sería aquella que dejé allí. Ellos notaron el cambio en mi semblante; sin embargo, no hicieron nada para interrumpirme ni cambiar de tema, acción que agradecí interiormente pues me hizo bien desahogarme con ellos, y contarles acerca de algo que era importante para mí. Hablamos del compromiso con Sasuke así como también de la posibilidad de que nos mudáramos en menos de un mes fuera de la casa de los abuelos. Mi abuelo Dan se mostró interesado en ayudarnos a conseguir un lugar para nosotros y me dijo que llamaría a un par de conocidos que tenía en bienes raíces para ver la disponibilidad en el mercado que había acerca de propiedades. Agradecí su gesto con una sonrisa y luego de unos minutos salí afuera de la casa para tomar ese respiro antes de irme a la cama. Estaba realmente cansada pero nada evitaría que diera un corto pero relajante paseo por los alrededores del rancho, compenetrarme con la naturaleza y hallar un poco de paz, en ese caos en que se estaba transformando mi vida desde que Itachi había vuelto a aparecer.
Me alejé lo que serían un par de cuadras del rancho, aunque como la noche estaba fresca y clara podía divisar a los lejos las luces del mismo; sentada en el tronco de un árbol caído decidí llamar a mi novio, pues si bien nos habíamos visto el día anterior, lo extrañaba demasiado. Contestó casi enseguida que su teléfono comenzó a sonar, y al escuchar su dulce saludo sentí que un nudo se formaba en mi garganta así como mis ojos se cristalizaron.
- Hola princesa – me saludó – estaba esperando que me llamaras… Cómo estás? Qué tal tu día, amor?
- Agotador – contesté sin evitar que en mi voz se notara cierto tono lastimero, lo cual Sasuke no pasó por alto.
- Estás bien Saku? Sucedió algo? – preguntó preocupado a lo que yo me maldije internamente por no poder disimular bien.
- Sólo estoy cansada amor… - suspiré – te extraño Sasuke… - murmuré. Él también suspiré y sentí unos ruidos por lo que intuí acababa de sentarse.
- También te extraño Saku… más de lo que imaginas… - un corto silencio se hizo entre ambos.
- Cómo estuvo tu día? – pregunté intentando no cargarnos a ambos con lo difícil de la situación de estar separados.
- Pues ya hablé con mi jefe acerca de que me voy de la veterinaria… Me agradeció le avisara con tiempo, y creo que comenzarán a buscar ya a otra persona que ocupe mi puesto…
- Menos mal no tuviste problemas entonces… Yo no he recibido noticias aún de mi antiguo empleo, espero me llamen en la semana par poder ir a firmar la renuncia cuanto antes y salir de ese trámite…
- Aquí tampoco han llamado por eso, así que supongo que aún no tendrán esos papeles listos… - una nueva pausa se hizo – Qué hiciste hoy? – preguntó cautelosamente mi novio seguramente temiendo quizá que me hubiera visto con Itachi por trabajo o algo así.
- Pues…me pasé todo el día encerrada en el estudio del abuelo organizando papeles y preparando ciertas cuentas para encargarme de unos balances que hay que hacerse con algo de apuro. Por un par de semanas me tendré que concentrar en eso y probablemente tenga que reunirme con los proveedores y otras partes que firmaron unos contratos con el abuelo en su momento… Creo que tendré que ver al abogado y al escribano por unos papeles y renovaciones de permisos que hay que llevar a cabo… Mucho trabajo tengo por delante amor… - sentí que Sasuke carraspeó, seguramente quería preguntarme algo y no se animaba. Inmediatamente intuí la gran duda que seguramente existiría en su cabecita por lo que pasé a tranquilizar a mi amado novio – Ninguno de esos negocios está relacionado con el de tu familia, por lo que las reuniones y negocios que tiene el rancho con los Uchiha tendrá que esperar hasta que yo soluciones esto otro que es más urgente – sentí un suspiro de alivio al otro lado del teléfono y sonreí inconcientemente sabiendo que eso le había quitado un peso de encima a Sasuke.
- Espero que te vaya bien con todo eso entonces… - murmuró – Qué estás haciendo ahora? – preguntó cual niño curioso sacándome una pequeña risita. Podía perfectamente imaginármelo acostado en el sillón con los ojos brillantes de emoción por estar hablando con el amor de su vida por teléfono.
- Pues salí a caminar un poco, necesitaba un poco de aire luego de estar encerrada entre cuatro paredes, y tú sabes bien lo pacíficas que son las noches aquí afuera… Aunque admito que extraño compartir esto contigo… No es lo mismo sin ti amor…
- Te amo Saku… Pronto estaremos juntos como antes y compartiremos muchas noches juntos…sólo sé paciente princesa…
- Lo sé…tú también espera amor… Te amo Sasuke… Ahora voy a volver al rancho... El abuelo me dijo que mañana hablará con un par de sus conocidos que trabajan con alquileres y venta de casas aquí en Konoha para que nos vayan consiguiendo algún prospecto… Intentaré hablar con ellos cuanto antes y en cualquier tiempo libre que tenga intentaré darme una vuelta por las propiedades que me ofrezcan para ir evaluándolas…
- Estoy de acuerdo… Hasta mañana mi hermosa… Que descanses…
- Hasta mañana Sasuke, te veo en mis sueños – agregué a la frase logrando sacarle una pequeña risita ante mi infantil expresión. Y ambos cortamos la comunicación. Volví al rancho y fui derecho a mi cuarto donde me acosté y casi al instante me quedé dormida.
La semana pasó de esa manera para mí, muy ocupada y casi sin tiempo de poder visitar las propiedades que los amigos del abuelo me habían recomendado ir a ver. Era viernes ya y en la tarde me tomaría el bus para ir a Suna a pasar el fin de semana con Sasuke; ese día había dejado de lado el papeleo a eso del mediodía, había almorzado con lo abuelos y luego de eso me había decidido por fin a aprovechar a recorrer las posibles casas que me habían recomendado, para que Sasuke y yo viviéramos. Eran cuatro las propiedades y estaban repartidas en distintas zonas de Konoha, aunque una de ellas quedaba a un par de kilómetros del pueblo; seguramente esa la dejaría para lo último ya que quedaba rumbo al rancho de los abuelos. Como tendría que volver para que mi abuela me llevara a la estación de autobuses, pues no podía dejar la camioneta en el estacionamiento todo el fin de semana hasta que volviera pues mis abuelos podrían necesitarla, lo había decidido de esa manera. El martes Itachi se había pasado por el rancho para revisar los negocios que manteníamos con ellos y demás cosas, pero le había despachado emitiendo la menor cantidad de palabras posibles, ya que no estaba interesada en estar más tiempo del absolutamente necesario en su presencia, dándole las mismas excusas que le había dicho al abuelo el día anterior: que habían otros negocios y contratos más urgentes de lo cuales debía ocuparme primero. Por supuesto que Itachi no se había mostrado conforme con mis palabras por lo que un par de veces me había insistido en ayudarme con ellos, ofrecimiento que denegué en todo momento. Suficiente tenía con saber que tarde o temprano su presencia me sería impuesta, como para regalar más de mi tiempo a su lado.
Visité las primeras dos casas pero ninguna de ellas me conformaron; una era demasiado grande para Sasuke y para mí, mientras que la otra era demasiado pequeña; pues si bien sólo seríamos los dos, queríamos también tener algo de espacio por si venían visitas además de que queríamos un patio grande pues era más que seguro que Sasuke, como veterinario querría tener mascotas, y quizá hasta algún pequeño refugio de animales allí. Eso aún estaba a discusión, puesto que las cosas de la mudanza se habían apresurado considerablemente y no habíamos tenido ni tiempo de ultimar detalles. La tercer casa era muy linda, dos cuartos y un lindo patio; pero se encontraba en el extremo opuesto de donde se encontraban las propiedades de mis abuelos y la de los Uchiha, así como de la agropecuaria del padre de mi novio. El precio estaba bien, pero no quería decidirme aún sin ver la última casa, además que iba a mostrarle las fotos de las mismas a Sasuke para que entre los dos tomáramos la decisión final. Iba de camino a ver esa última propiedad cuando ví que tenía tiempo aún como para tomarme un minuto de ocio. Estacioné sobre la carretera a la entrada del camino de entrada a esa casa que estaba para la venta y cerré mis ojos. Apoyé mi cabeza en el volante de la camioneta y me permití divagar por diversos pensamientos y recuerdos de tiempo atrás. Estaba tan sumida en mis cavilaciones cuando un golpe en mi ventanilla me sobresaltó haciéndome dar un pequeño gritito, me llevé una mano al pecho pues por un momento pensé que se me saldría el corazón. Miré a través del vidrio de la ventanilla a la persona que me había sorprendido anteriormente y fruncí el ceño ante la divertida mirada que presentaba el hermano menor de Itachi.
Me bajé de la camioneta aún con el semblante molesto y el sólo rió lo que me hizo bufar ante esto.
- Acaso sabes el susto que mee diste, Sai? – le pregunté sin ocultar mi molestia.
- Lo siento – dijo sonriendo aún – deberías haber visto tu cara jaja…
- Hmp! – contesté cruzándome de brazos y volví a morarlo – Por cierto…qué haces por aquí? Te hacía en Suna estudiando… - agregué tratando de sacar un tema de conversación. Él dejó de reír, finalmente, y se aclaró la garganta.
- Pues vine anoche porque hoy no tenía clase e iba yendo ahora para casa cuando te vi estacionada aquí y me entró la curiosidad… - respondió de lo más tranquilo – Qué hacías?
- Vine hasta aquí para ver la propiedad que está en venta… recuerdas que Sasuke y yo nos mudaremos aquí, no? – el asintió – pues quise aprovechar la tarde para ver algunas casas, ya que últimamente no he tenido mucho tiempo…
- Cómo esta Sasuke? – preguntó Sai.
- Bien, es difícil estar separados…pero bueno…ya pronto tendremos nuestra propia casa y las cosas volverán a ser como antes – respondí sonriendo. Por un momento Sai me miró algo serio como si estuviera analizándome, lo que hizo que yo me pusiera algo nerviosa y frunciera el ceño una vez más – Por qué me miras así?
- Así como? – preguntó él con cierto tono inocente
- Cómo si me estuvieras analizando… Sucede algo? – él pareció meditar algo unos segundos, como si se estuviera planteando si preguntarme o no algo, algo que ciertamente podría ser incómodo.
- Pasó algo entre Itachi y tú? – soltó así de golpe haciéndome abrir mucho los ojos por la impresión de estar nuevamente antes ese tema tan escabroso para mí. Cerré la boca y puse mi mejor máscara de indiferencia e inexpresividad y mi tono se volvió serio y cortante.
- Lo que Itachi y yo tuvimos fue un romance de verano hace muchos años ya, es todo lo que te diré – Sai me miró algo apenado por haber sacado un tema tan delicado con tanta soltura y confianza.
- Lamento si te incomodé con la pregunta, en realidad fue un atrevimiento de mi parte…- iba a seguir disculpándose pero lo corté.
- Está bien Sai, te disculpo… Sí es un tema delicado porque él y Sasuke son primos y desde que me volví a reencontrar con tu hermano él sólo se ha comportado como un… - lo miré – bueno…tú sabes, has sido testigo de su comportamiento cuando nos reunimos… - el asintió – Lo peor de todo es que… - no sabía si contarle algo, pero sentía que el secreto de la persecución de Itachi hacia mi persona me estaba consumiendo, así que decidí finalmente confiar en alguien y revelar eso que tan presionada me había tenido esas semanas.
- Qué sucede Sakura? – me miró preocupado agarrando mis manos entre las suyas, y pude darme cuenta que Sai era una buena persona, alguien en quien podía apoyarme en esta situación ya que en varias ocasiones había intervenido para que las cosas entre Sasuke y su hermano no se fueran a mayores.
- Itachi me ha estado acosando Sai… - solté finalmente formándoseme un nudo en la garganta por darme cuenta de la magnitud de mis palabras Él se puso pálido ante mis palabras y apretó el agarre de sus manos en las mías – Me lo encuentro en todos lados y siempre me incita y coquetea, siento que me sigue y… pues ya no sé como decirle que me deje en paz… - Sai me abrazó cuando notó las primeras lágrimas derramarse de mis ojos.
- Tranquila Saku… - dijo suavemente acariciándome el pelo, intentando tranquilizarme- dime… Sasuke sabe algo de esto? – preguntó cauteloso, y yo negué con la cabeza.
- Sólo está al tanto de las situaciones que han sucedido cuando está él…pero lo demás no me he atrevido a decírselo porque tengo miedo de las represalias que pueda tomar contra tu hermano…es decir…son primos…no quiero que se peleen Sai…
- No es tu culpa Saku… - susurró el muchacho cerca de mi oído y me sentí algo incómoda. Por un momento que me hablara de esa manera me recordó la actitud de Itachi y me tensé un poco; pero después recordé que Sai no era como su hermano y que no tenía una historia con él como para ponerme paranoica al respecto. De todos modos, me separé de su abrazo limpiándome rápidamente las lágrimas e intente sonreír.
- Gracias… - murmuré algo sonrojada. Sai sonrió.
- De nada Sakura… Quiero que sepas que si me necesitas puedes contar conmigo… Me sorprende la actitud de mi hermano…Nunca lo había visto actuar así… Te pido disculpas por lo que te está haciendo pasar… Intentaré ayudarte para que no tengas que pasar demasiado tiempo con él, pero sabes que generalmente estoy en Suna, así que no sé si podré ser tampoco de mucha ayuda…
- No importa Sai, de todos modos es mi problema… - dije desanimada.
- No Sakura, es mi hermano, mi familia y con su actitud nos está perjudicando a toda la familia, a ti, a mi primo, incluso a él mismo…no quiero esperar a ver en que pueda terminar esto… - concluyó Sai con una expresión muy decidida en su rostro.
- No puedes decirle nada a Sasuke, Sai, temo su reacción…Por favor prométeme que no le contarás nada… - le pedí con ojos suplicantes a lo que el bufó pero asintió al final dejándome un poco tranquila. Al fin había podido contarle a alguien lo que me pasaba y sentía que podía contar con su apoyo, Sai parecía ser un buen amigo y al final de todo seríamos familia cuando Sasuke y yo nos casáramos. Al final no tenía que cargar con esa culpa en mis hombros sola – Debo irme ahora, tengo que ver esta casa sino se me hará demasiado tarde y no quiero perder el autobús a Suna.
- Claro, quieres que te acompañe a ver la casa? – preguntó algo ansioso a lo que yo lo miré con una ceja alzada – Oye, no tengo nada más que hacer… - yo suspiré y asentí.
Yo me subí en la camioneta y Sai se subió al sheep en el que andaba y había aparcado detrás de mí y en fila india entramos por el camino de tierra un kilómetro adentro se encontraba la casa; era de tamaño mediano, con dos pisos pero se veía sumamente acogedora, alrededor de la misma habían varios árboles, entre paraísos y eucaliptos, un manzano y un limonero, era realmente idílico el paisaje que se presentaba ante mi compañero reciente y yo. Saqué rápidamente mi cámara de fotos y comencé a fotografiar los alrededores, sin duda que esta era el lugar ideal, ya que tenía mucho espacio para el anhelado refugio que quería construir Sasuke. Me encontré con el hombre con el que había arreglado para que me mostrara la casa y enseguida pasamos a la misma. Se notaba estaba bien cuidada y sin duda era lo más parecido a lo que mi novio y yo estábamos buscando, sonreí ante esto, tal vez y nuestra mudanza hasta podría adelantarse al menos una semana. La casa era bastante sencilla, en la planta de abajo la sala de estar con una gran estufa a leña (que era donde entrabas cuando pasabas la puerta de entrada), a mano izquierda había una puerta que conducía a la cocina, y un pequeño estudio-biblioteca al cual accedías por una puerta que estaba frente a la puerta de entrada y la puerta ubicada entre la cocina y la puerta del estudio-biblioteca conducía a un baño pequeño. Las escaleras se hallaban a mano derecha contra la pared y una vez en la segunda planta te encontrabas con un pasillo al que daban tres puertas, la primera era un baño más grande y completo que el de la planta baja, la segunda puerta daba a una habitación pequeña y la última puerta que estaba al final del pasillo daba a la habitación más grande de la casa, sin duda sería el dormitorio principal. Tomé fotografías de todo lo que más pude, emocionada porque le gustara tanto a Sasuke como me había gustado a mí.
Una vez arreglado el tema de las ofertas y trámites y papeleos correspondientes que deberían hacerse por la casa con el hombre que me la mostró, Sai y yo nos fuimos de allí. Seguimos el mismo camino hasta que nuestras rutas se separaron, por lo que yo seguí hacia el rancho de los abuelos, y él se dirigió a la casona de su padre. Sin duda, haber tenido de compañía a Sai aunque fuera una media hora me había hecho sentir un poco más segura de mi misma, de mi relación con Sasuke, y me permití pensar que todo saldría bien para nosotros. Con ese optimismo renovado, llegué a la casa donde la abuela ya se encontraba afuera esperándome algo nerviosa pues me había retrasado un poco y ahora estábamos con el tiempo justo para llegar a la estación y tomar el autobús a tiempo; sin embargo, al verme llegar con una radiante sonrisa se olvidó por completo de la regañina que pensaba darme y me sonrió, supongo que contenta de ver una sonrisa sincera en mí luego de mucho tiempo. Por lo que entré casi corriendo, tomé una pequeña maleta que me había armado para el fin de semana y ambas nos subimos a la camioneta con destino la estación. Una vez allí apenas ella frenó, le di un rápido beso en la mejilla y me bajé casi volando del vehículo. Fui directo a la puerta de donde salía mi coche y me subí a él, sobrándome apenas unos cinco minutos antes de la partida del mismo. Una vez sentada en el autobús suspiré aliviada de haber llegado a tiempo, y unas cosquillas se instalaron en mi vientre pues volvería a ver a Sasuke. Si bien habíamos hablado todos los días, especialmente por las noches, cuando yo salía a dar mi paseo nocturno no era lo mismo que compartir una cama junto a él o tener sus abrazos y besos a la orden del día.
Llegué cerca de la medianoche a Suna, y en cuanto bajé del autobús un par de brazos me estrecharon contra un cálido y fuerte cuerpo, de quien reconocí el aroma enseguida y sus labios se estamparon en los míos en un desesperado y demandante beso. Cómo lo había extrañado! Su sabor, sus besos, sus caricias, sus manos, todo él, era tan difícil estar lejos de ese hombre… Nos separamos un momento para mirarnos a los ojos y susurrarnos cuanto nos habíamos extrañado y cuanto nos amábamos para luego irnos del lugar abrazados hasta nuestro apartamento, o al menos el que pronto dejaría de ser nuestro. Una vez allí solté la maleta y me lancé sobre Sasuke como si fuera una hembra en celo, pero la verdad es que mi cuerpo lo necesitaba, lo quería hundiéndose en mí una y otra vez hasta hacerme perder la razón y olvidar todo lo demás excepto él y yo.
Me tocó los senos con ansiedad reprimida, y yo bajé mis manos rápidamente a sus pantalones para desabrochárselos de una vez y poder liberar su miembro ya erguido por la excitación. Gemí al tomarlo con mis manos y sentí que ya me había humedecido yo por las expectativas del momento. ÉL también logró liberarme de mis pantalones al menos de una pierna (pues no se necesitaba más de momento) y me colocó sobre la mesa, pues era lo que estaba más a mano para ambos saciarnos, corrió hacia un lado mis bragas y me embistió de una vez, sin darme tregua a acostumbrarme, pero esto tampoco era necesario ya que estaba tan húmeda y caliente que mi interior lo recibió gustoso. Acaricié su hermoso y deleitable cuerpo metiendo mis manos por entre su buzo, el cual no había tenido tiempo de sacar, y masajee sus músculos, lamí su cuello y oreja deleitándome de sus roncos gemidos en mi oído, y erizándome al sentir su cálida respiración en mi oído. Apresándome por la cadera me penetró cada vez más rápido, con furia animal, con frenesí, con bestialidad y salvajismo, demostrándome las ganas de tenerme que tenía, marcándome con sus caricias y reclamando mi persona para él. Sabía que para Sasuke era un tortura no tenerme cerca porque el sexo entre nosotros era desenfrenado, apasionado y lleno de amor también, era un mezcla genial, y cuando uno se acostumbra a disponer de esa ambrosía como nosotros lo hacíamos cuando vivíamos juntos, ahora sin duda estar separados fomentaba que nuestros encuentros fueran explosiones de placer para ambos.
Sentí la sensación del orgasmo acumularse en mi vientre y envolví a Sasuke con mis piernas, me hice hacia atrás acostándome en la mesa y arqueándome al llegar a la cima del placer con las rítmicas embestidas que mi novio me estaba dando. Apreovechando esa posición, me soltó la cadera con una de sus manos para meterla por debajo de mi blusa, apresando uno de mis senos, lo que ocasionó que yo gimiera más alto y él se enterrara más profundo. Un par de estocadas después sentí su cálido semen llenarme dejando esa sensación de hormigueo en mi vientre. Sentí el cuerpo de Sasuke cubrirme y luego sus besos en mi cuello. Me incorporé nuevamente y abrazados como estábamos nos besamos con pasión pero dulzura también. Nos amábamos y era fácil demostrárnoslo. Nos separamos un momento y sonreímos.
- Tienes hambre amor? – preguntó mi novio, mientras cada uno se acomodaba un poco la ropa. Negué con la cabeza.
- Pero si quiero una ducha… - comenté mirándolo con una sonrisa pícara claramente incitante. Él también sonrió y se acerco a mí elevándome en el aire y cargándome como recién casados.
- Pues la ducha esta noche incluye servicio al cuarto – agregó juguetón – y viene con un empleado a su servicio para que usted disponga de él a su antojo – yo reí ante sus palabras y me abracé a su cuello y comencé nuevamente a repartir besos por él.
La sesión de sexo en la ducha no se hizo esperar y fue tan erótica que aún cuando ya habíamos salido de la misma, los vellos de mi cuerpo seguían erizados, realmente era increíble el placer que el cuerpo de una persona puede llegar a experimentar. Me encontraba absolutamente satisfecha y fascinada por el amante en el que se habia convertido mi novio, pues si bien hacer el amor con él siempre fue fantástico, desde que ambos nos habíamos vuelto más atrevidos e innovadores, las chispas en nuestro cuarto ardían como un incendio. Luego de la ducha, me masajeó el cuerpo en la cama con unos aceites que a veces usábamos para relajarnos, entre otras cosas claro, y una hroa después estábamos nuevamente haciendo el amor en una nueva posición, intentando saciar esos instintos que nos poseían cuando compartíamos la cama, ese anhelo que parecía nunca ser saciado por completo. Nos amábamos y deseábamos demasiado, y eso era lo que sin duda potenciaba nuestra relación, éramos tal para cual.
Al día siguiente al despertarnos volvimos a hacer el amor, y una vez en el desayuno le conté a mi novio acerca de mis progresos en cuanto a encontrar nuestra futura casa. Le mostré las fotografías que había tomado, le comenté todos los detalles que recordaba dándole mi opinión en cada caso, le conté también acerca de mi encuentro con Sai y como me había acompañado a ver esa última propiedad que sin duda me había deslumbrado. Sasuke no comentó nada de su primo menor, mas allá de que se alegraba estuviera bien, y estuvo de acuerdo conmigo en cuanto a la última propiedad; sin duda, esa era la elegida por ambos. Pasamos el fin de semana juntos, salimos muy poco del apartamento, sólo algún paseo por el parque cercano, una corta visita a Shizune y el domingo un almuerzo que compartimos con nuestros amigos más cercanos. El domingo de tarde pasé toda la tarde con Sasuke amándonos y tratando de grabar cada minuto a su lado de ese día, cada gesto, cada caricia, cada beso. No quería separarme de él, no quería volver a Konoha al montón de trabajo que me esperaba, al dolor de cabeza de Itachi.
Mi autobús partía de vuelta a Konoha a eso de las 9pm, y apenas faltaban diez minutos para que éste partiera. Sasuke y yo estábamos en el andén despidiéndonos muy fogosamente, sin duda la semana que nos esperaba por delante sería tan dura como la anterior. A regañadientes nos separamos y con pesadez me subí al autobús. Llegué muy tarde a Konoha, no le había pedido a mi abuela que me fuera a buscar por la hora, y le había comentado que seguramente me tomaría un taxi (aunque me saliera caro) o quizá pasaría la noche en la posada de unos amigos de ellos. Si bien no se mostraron muy conformes cuando les dije eso el domingo a mediodía cuando hablé con ellos por teléfono, no me discutieron más. Tenía sueño y el viaje me había cansado por demás, por lo que al bajarme del autobús estaba bastante distraída. Iba caminando dirigiéndome hacia la salida para ir a la parada de taxis cuando alguien me agarra por el brazo deteniéndome de repente, y haciendo que me sorprendiera de sobre manera.
- A dónde vas Sakura? – preguntó el hombre que me tenía fuertemente agarrada y no me soltaba por más que yo forcejeara con él.
- Suéltame Itachi – respondí algo ruda intentando en vano zafarme de él.
- Tus abuelos me comentaron que vendrías a esta hora cuando hoy fu a visitarlos…y yo me ofrecí amablemente a pasar por ti y dejarte sana y salva en el rancho de ellos…
- Ni sueñes que me iré contigo Itachi – solté mordazmente a lo que el borró la sonrisa de su rostro y me acercó abruptamente a él, su mirada no era ya nada amigable.
- No juegues conmigo Sakura, te vienes conmigo o … - pero fue interrumpido.
- Déjala en paz Itachi – dijo una tercera voz entrando en escena, que me hizo sentir cierto alivio.
- Qué no te habías subido al autobús tú? – preguntó agresivamente Itachi al intruso.
- Sí, pero me bajé porque conociéndote supuse te traías algo entre manos cuando no hiciste ningún problema en acompañarme…y ahora veo la razón… - finalmente logré soltarme del agarre de Itachi y corrí a refugiarme tras Sai.
- Gracias – murmuré a sus espaldas.
- De nada Sakura…ven vamos, yo iré con ustedes hasta el rancho – yo asentí y así los tres nos dirigimos en n incómodo silencio hacia el rancho de los abuelos. Una vez allí me bajé lo más rápido que pude y agradeciendo rápidamente a Sai me metí a la casa, esperando que al día siguiente las cosas fueran mejor. Al parecer el término de mi hermoso fin de semana fue terrible, entre la triste despedida con Sasuke y el tener que separarme de él, un nuevo y hasta atemorizante encuentro con Itachi, sin duda había sido el golpe final a mi tristeza. Sólo esperaba la semana pasara rápido para que Sasuke viniera de visita y volver a perderme entre sus brazos.
Bueno hasta aquí la conti, espero haya sido de su agrado, muchas gracias a todos los pacientes que la leen y si gustan dejarme un RR con gusto lo respondere y tratare de acatar los consejos q me den!! XD
Ah, no recuerdo si fue en este fic que alguien me dejo un RR donde me aconsejaban poner ambos signos de pregunta, te contesto aqui que me disculpes, es una costumbre que tengo no hacerlo!!!! intentare para la prox lllevar a cabo eso jeje
besos a todos
nos vemos
Juli
