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Aprendiz.
POV Libel.
Sentí como libero mi cuello por la quemazón que le había cubierto mayor parte de los brazos, tomando un color negro carbón. Apenas caí al suelo sentada me agarraba la cabeza con las manos; era un dolor insoportable y placentero a la vez como si algo cocinara mi cabeza intensificando su fuerza con cada pensamiento de odio que aparecía en mi cabeza. Abrí los ojos y pude ver lo que mi descontrol había causado; mi familia estaba libre otra vez pero varios habían sido alcanzados por las llamas excepto mi mamá, la estancia ardía en intensas llamas brillantes y estas rodeaban donde estaba sentada, mi padre y Paúl luchaban contra Demetri y Félix, Anya defendía a mamá y Edward también con esas mujeres. Aro intentaba apagar las llamas de su cabello un poco difícil ya que estas parecían esquivar el agua. Empecé a sentir un dolor insoportable y por un momento deje de ver y oír. Grite asustada y temblorosa aumentando más mi poder podía sentir las llamas a mi alrededor avivarse con el dolor; sin más active mi barrera bloqueando el dolor y lo que me causaba ceguera o sordera a la vez. Escuche los gritos de esa mujer cruel y sombría, cuando alce la vista mire al otro que estaba junto a ella intentaba ayudarla.
Sentí de pronto unos brazos me rodearon poniéndome junto a su pecho desnudo y por el susto me revolvía asustada de un lado a otro.
Tranquila, libel.- escuchaba la voz de Paúl cerca mió, tratando de tranquilizarme.- ya paso cálmate. No quieres hacer daño, solo estas asustada.- poco a poco su voz acallaron mi dolor y furia, apagando las llamas de toda la estancia.- buena chica.- acariciando mi cabeza con suavidad.
Vaya pero que insólito don.- dijo ese tal Aro que ahora su cabello parecía una escoba quemada. Cayo parecía un dálmata todo quemado en la cara y el otro solo tenia parte de la ropa quemada y media silla hecha cenizas.- una niña con la capacidad de manipular y crear el fuego manipulados por tus emociones.- ¿y ese chiflado ahora de que estaba hablando?
No solo eso. –dijo la chica cruel que se había estado retorciendo de dolor hace poco en el suelo.- Bloqueó mi tortura como si la borrara y después la uso en mi contra.
¿Cómo un espejo?.- dijo mi mamá esta vez junto al lobo rojo de mi padre.
Ella hizo lo mismo con él mío.- dijo el chico castaño.- pero no lo uso contra mi.
Libel, puede bloquear ciertos dones.- dijo Alice esta vez .- sucedió antes de que ella naciera cuando supimos por primera vez de eso.- Aro le extendió la mano para que se la estrechara y ella lo hizo. En aquella cara pálida como el mármol salió una sonrisa extraña.
Interesante.- me miro a mi y después a mi madre, específicamente a su vientre.- una pequeña familia con dones extraordinarios. Quédense un tiempo.- escuche a mi padre rugir y los músculos de Paúl temblar conmigo en brazos.
Ni en sueños.- respondió Lupo por mi padre que se acerco peligrosamente a Aro como amenaza de que no se acercara a mi.- no viviríamos con vampiros ni que fuerais los últimos seres vivos en la tierra. Bueno técnicamente hablando.- eso me provoco gracia pero lo hice en silencio.
No fue una pregunta.- sonrió hacia mi mostrando sus colmillos.- lastima que eres una lobata aun. Serías una excelente vampiresa con esos dones, un tesoro más de la guardia,
Siguen siendo solo unos perros.- ¿y lo dice el que parece un Dálmata?.
No seas así con ellos, Cayo. Bueno, espero que entiendan que no estoy dando opción o me podría arriesgar a morder a la pequeña.- sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo como una corriente eléctrica, tan solo pensar esos dientes chocar contra mi cuello como desgarraban mi cuello. Esas palabras fueron la gota que derramo el vaso para Paúl; me dejo el suelo antes de convertirse en mi lobito grisáceo amenazando con sus dientes.- Ah, que lindo el novio protegiendo su lobata.- escuche su risa macabra y helada. Yo solo abrase a Paúl tratando de que se calmara sin mucho éxito.
¡Esperen!- dijo Anya acercándose a mi.- se como saber si Libel será Licantropa o no.
Escucho.
Yo puedo ver el pasado, presente y futuro de una persona con solo tocarla. Si toco a Libel podría saber que pasara.
Pues adelante.- Alice me tomo la mano y empezó a usar su don en mi.
POV Narrador.
Un hermoso bosque se extendía por todo el lugar, bajo un cielo nublado de invierno y el suelo cubierto de nieve. Una Vampiresa de cabello rojo estaba mirando hacia un grupo de cazadores desde un árbol cuando de pronto una loba negra golpeaba este haciéndolo que cayera. Esta era enteramente negra con un ojo azul eléctrico y otro rojo anaranjado brillante miro a la vampira con los dientes pelados ante ella. Poco después aparecía un lobo de pelaje rojo un poco más grande que la negra, un gris plateado oscuro junto a la negra, un lobo completamente blanco como la misma nieve y ojos acaramelados detrás del rojo, y dos lobos gris blancuzco prácticamente idénticos. Aunque detrás de ellos aparecían corriendo hacia ellos dos vampiros
La negra salió en persecución de la vampiresa dejando marcas de quemados en la nieve empezando a derretirse con sus patas.
Fin de POV Narrador
POV Libel.
Alice me soltó la mano y se la dio a Aro, este no tardo en soltar una sonrisa de satisfacción al ver la imagen de la visión. Volteo a verme y después a los chicos del otro lado.
Interesante, reconocí a los dos chuchos estos y a la pequeña por tus ojos.- me miro con esa sonrisa desfigurada.- pero tus poderes y tu visión me han creado una confusa idea. Te asignare un maestro para poder controlar tus dones.
¿Un maestro?.- preguntamos mi madre y yo al mismo tiempo.
Yo me ofrezco, maestro.- dijo el muchacho castaño acercándose a nosotros, mi padre empezó a gruñir disgustado.- vamos perro soy el más indicado para hacerlo, es eso o te vas sin tu niña querida.
Ya Alec, suficiente.- volvió a decir el cabello de escoba.- Tu y Jane irán con ellos, solo será un tiempo- sonrió a mi padre.- tranquilo que te estoy haciendo un favor.- se acerco a un a de las vampiresas que aun desconocía.- Heidi preparen en el avión privado para ellos, no tienen porque viajar con tanta gente.- la tal Heidi nos hizo señas para que la siguiéramos. Espere a Lupo que se volviera humano y se vistiera mientras de reojo observaba a Aro hablar con esos dos.
Vamos pequeña.- me llamo Lupo pero antes de que pudiera seguirlo Aro volvió a agarrarme la mano reteniéndome por un momento.
Nos veremos pronto pequeña, Lobata.- me sonrió antes de soltarme la mano dejo un anillo de plata con el escudo Volturi en ella. Se despidió con la mano antes de verme partir con los demás.
Pasaron los siguientes meses, tranquilamente los gemelos Volturi se quedaban en la casa de los Cullen a regañadientes tuvieron que someterse a la dieta de ellos pero aun no habían empezado a entrenarme. Pronto se acercaba mi tiempo de entrar en preescolar y comenzar las clases, también la llegada de mi hermanito que cada vez me traía emocionada. Ahora Edward y Anya llevaban una relación muy unida podría decirse, ahora se han ido de viaje romántico a la India para pasar un tiempo a solas. Como si no pasaran ya bastante.
La verdad aun tenia la pregunta de cómo se hacían los bebes. Volvía a tener una vida en lo que podría decirse normal, con una enorme familia sobrenatural. Con ella uno nunca tiene vida normal y corriente pero no me importa prácticamente no podría vivir sin ella. Pertenecer a la manada en cierto modo me hacia sentir la vida de modo salvaje; haciendo saltos de acantilado con los chicos, correr a lomos de Paúl y con los demás. Era algo que nunca cambiaría por nada en el mundo.
Hacia un día soleado como muy pocos en Forks de una mañana de comienzos de otoño. Baje a la cocina a desayunar donde estaba Emily y Lilen de seis meses con mamá preparando la comida para la manada. Salude a ambas y le hice caras graciosas a la pequeña, para ser sincera me encantaba esa pequeña esperaba llevarme tan bien con mi hermano cuando naciera.
Ayer si fue trabajo duro para los chicos.- escuche a Emily decir mientras dejaba a Lilen en una silla de bebe con su biberón.
Últimamente han avistado más a Victoria por el bosque.- respondió mi mami.
¿Quién es Victoria?.
Una vampiresa de las que beben sangre humana. Es muy peligrosa.
Y no descansara hasta atraparte.- susurro Emily a Bella pero las escuche perfectamente. De pronto mi madre soltó un quejido audible.- ¡Bella! ¿estas bien?.
Si solo me patio.- pero la volví a escuchar quejarse y esta vez con más fuerza.
¡Mami!- corrí hacia ella- ¿Qué pasa?- vi a Emily marcar a Carlisle y pedirle que viniera lo más rápido que pudiera.- ¿estas enferma?.
No, cariño. Tu hermanito a decidido conocerte ahora y va a nacer.
Emily la ayudo a subir hasta la habitación principal cuando escuche la voz de la manada entrando al comedor. Papá subió a ayudar a mamá pero no me dejaron subir, Paúl me obligo a oír música para no escuchar según él los gritos de mi mami al traer a Scott al mundo.
Desde ese momento, entendí que mi vida ahora era una aventura o un infierno que aun no empezaba, pero todo aquello me llenaba de felicidad y seria el comienzo de una larga vida que me quedaba por delante. Sobre todo pensaba algún día descubrir los planes que tenia Aro hacia mi; mire el anillo que aun conservaba de Aro, tenia aun muchas preguntas pero pocas respuestas. Según mis padres entre menos supiera mejor.
Me recosté en el sofá con el Ipod de mamá escuchando la canción que Edward compuso para ella, me había enamorado de la música definitivamente. Con la cabeza apoyada en las piernas de Lupo cerré los ojos, para olvidarme de lo que sucedía arriba y vivir en aquel sueño que cada vez me era más común que la de la tribu. Yo en forma de un lobo negro casi del mismo tamaño de Paúl corriendo por él bosque junto a él y los de la manada.
