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Reviews
En el mundo del fanfiction hay una herramienta muy importante que sirve para mantener en contacto los escritores con los lectores, esto es el review; también cabe destacar, que en ocasiones sirven para medir la popularidad de los fics.
Tanto como ustedes se toman la molestia en leer nuestros trabajos, nosotros nos tomamos en tiempo en leer sus comentarios (n.n aunque en ocasiones no contestemos)
Mmm, pero a qué viene todo esto? Verán, a partir de este capítulo he decidido cambiar un poco la dinámica, de ahora en adelante serán los lindos personajes de este fic quienes les contestarán, así que si tienen alguna duda o quieren hacer preguntas indiscretas, no se limiten! Que ellos contestaran cualquier cosa, ya sea desde saber cómo Remus se volvió adicto al chocolate, o que marca de ropa interior usa Sirius, incluso saber si Severus se lava los dientes XD pregunten cualquier cosa, es más si desean saber preguntarle algo a algún personaje que no salga en el fic, ya sea el lindo Harry Potter o el genial y grandioso Señor Oscuro (u.u lo admito, soy Voldemort for ever) también podrán hacerlo XD
Y bueno, después de avisar este cambio, les invito a leer este capítulo y a dejar muchos reviews XD
Humor negro
-¡Suéltame, no quiero ir!
-Le prometiste a James ver su entrenamiento de Quidditch- recalcó Remus con dulzura.
-¡Mentí!- Severus se aferraba con uñas y dientes a todo lo que podía, parecía un niño pequeño al que llevaban al dentista por primera vez- ¡Y si no me sueltas, gritaré!
-Eso ya lo estas haciendo- Remus tenía un agarre poderoso, como si de alguna manera mantuviera su fuerza de hombre lobo.
-¡Pero no quiero!
Continuaron discutiendo hasta que pusieron pie cerca del campo (el cual estaba cubierto de nieve), ahí se encontraba entrenando el equipo de Gryffindor para su partido contra Slytherin que se celebraría dentro de cuatro días; por cierto, una de las tantas razones de Severus para no querer estar en el entrenamiento era precisamente la creciente enemistad que se presentaba cada vez que estas dos casas jugaban.
-¡Se han tardado!- James estaba muy contento con la presencia de Snape, cosa que ni por asomo compartían sus compañeros.
-Es que no hemos tardado en la biblioteca- mintió Remus, en realidad había gastado el tiempo sacando de su escondite al testarudo muchacho.
-¿A qué Snivellus quiere una demostración de la paliza que le daremos a Slytherin el Viernes?- Sirius manoseaba entretenido una quaffle.
-Nada de eso Black, Remus me ha obligado- contestó el de ojos negros mientras sentía como el ambiente se tornaba pesado, los otros cinco chicos prácticamente estaban asesinándolo con los ojos; ni Peter le soportaba. Para relajar el ambiente, James pensó que una buena presentación formal era perfecta.
-Chicos- jaló a Severus frente a los otros- quiero presentarles a Severus Snape, es un amigo.- las miradas de desprecio se acrecentaban- Mira Severus, ella es Anne Ende- señaló a un chica de pelo rizado- nuestra guardiana, ellos son Michael Lovecraft, Arthur Rice y Howard Doyle- los tres chicos estaban completamente ofendidos con la presencia de Severus- son nuestros cazadores.
Pasada la pésima presentación el entrenamiento dio inicio, demostrando que el equipo de Gryffindor era el mejor de toda la escuela y, que James Potter era el mejor cazador que Howarts había tenido. Su ágil y veloz movimiento sobre la escoba era digno de admiración (o envidia, pensó Severus). Sentados a un lado del campo, Snape observaba a los jugadores con recelo, llevaba años añorando poder pisar el campo, pero por azares del destino, la única posición que se sabía jugar correctamente se la había ganado (más por enchufe que otra cosa) Lucius Malfoy.
Mirarlos era un martirio, pero no por ello dejaba de hacerlo; casi podía sentir que subía a su escoba y salía volando detrás de la snicht como todo un profesional. Ah, pero la realidad era otra, en este momento se encontraba sentado al lado de Remus observando un equipo donde no era bienvenido.
James ayudaba practicando anotaciones, su próximo partido se había vuelto de vital importancia debido a una apuesta que habían hecho con Malfoy y, aunque era peligrosa, resultaba beneficiosa para la moral del equipo. Comúnmente cuando James jugaba Quiddicht se olvidaba de lo que había a su alrededor; con la presencia de Snape la situación cambiaba, no podía dejar de ver al chico y la manera en la que los observaba.
En estos meses había tenido la oportunidad de convivir bastante con Snape, sin embargo, apenas si le conocía, él era muy hermético; James quería saber más, a pesar de estar seguro de que no podría llegar más lejos de lo que había llegado ya. No pudo apartar la vista de Severus, había algo muy particular en él, pues sus ojos seguían a la perfección la snicht que hace un rato había soltado; le parecía extraordinario, desde fuera (incluso dentro) del juego resultaba casi imposible seguir el movimiento de la pelotita con tal precisión. Severus nunca estuvo viendo el juego, sino a la snicht y su complicado andar.
El problema de quedarte mirando a una persona mientras juegas sobre una escoba a varios metros de altura es que de repente una bludger te golpee y te tire. Digamos que James Potter aprendió bien esta lección.
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-¡¿Te encuentras bien, Potter?!
James despertaba lentamente, a nadie le había caído bien verlo caer varios metros sin poder ayudarle.
-¿Dónde estoy?- preguntó desorientado, todos los chicos estaban a su lado.
-¿Recuerdas lo que pasó?- Severus estaba sentado a su lado muy asustado.
-mmm- James le guiñó un ojo- lo recordaré si me das un beso.
-Creo que está muy bien- Severus borró su cara angustiada y de inmediato se retiró de la cama. James tenía un brazo y una pierna rota, sin embargo lo que realmente estaba herido era el orgullo Gryffindor; el equipo completo se daba cuenta que sin James su derrota estaba asegurada.
-¡Demonios, no debimos hacer esa apuesta con Malfoy!- espetó Peter apretando los puños. El resto del grupo no hizo más que agachar las cabezas en señal de derrota.
-Venga, no es para tanto- animó James en vano- ya encontraremos a otro buscador.
-James, sabes que sin ti estamos perdidos- Sirius tenía el ánimo por lo suelos- no sólo vamos a perder el partido, también el torneo- a veces a Sirius le hubiera gustado quedarse callado, como la semana pasada cuando le apostó a Malfoy que si alguno de los equipos perdía, este tendría que salir del torneo.
-¡No es para tanto!- James era el capitán, por lo que era su deber encontrar la solución. Trataba de verse optimista, aunque en el fondo entendiera que los resultados del accidente no eran muy favorables, no podría estar listo para el juego y con la cantidad de trampas que solía hacer Slytherin, no tendrían oportunidad- algo se me ocurrirá.
-¿Y dónde piensas encontrar a un buscador tan bueno como tú?- preguntó Anne mientras se paseaba de un lado a otro de la sala.
James cerró los ojos un instante, después miró a Severus, que se hallaba lejos del desprecio de los otros (en pocas palabras, muy cerca la puerta de la enfermería). Sonrió para sí mismo y luego les dijo a todos:
-Creo que tengo una idea, sólo confíen en su guapo capitán.
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Remus y Sirius se apresuraron, James los esperaba junto a la gárgola, traía el brazo enyesado y usaba una muleta para apoyarse. Apenas habían tenido tiempo para hablar, así que no tenían ni la más remota idea de lo que planeaba James; lo único que se le ocurrió a Remus después de escucharlo decir con su pose intrépida: sólo confíen en mí, es que al final del día alguien terminaría en la enfermería. James era muy listo, pero al igual que Sirius, sus ideas a veces no siempre terminaban "bastante" bien.
Subieron a la oficina de Dumbledore, encontrándose con Severus y sus jefes de casa. Definitivamente Remus consideraba todo aquello como un gran deyavú.
-Potter, ha dicho que tiene algo que decirnos- dijo McGonagall con su tono de autoridad.
No sólo Remus y Sirius estaban al margen de la situación, Severus buscaba respuestas en sus caras o en las de los profesores; lo habían sacado de su clase como si se tratara de una emergencia.
-Quiero hablar sobre mi supuesto accidente de ayer con la bludger- la voz de James sonaba muy seria, cosa rara en el muchacho.
-Explíquese- exigió la profesora.
-El día de ayer…-meditó un poco sus palabras para ver si eran las adecuadas- una bludger me golpeó y quiero que decir que no fue un accidente, sino que alguien lo ha provocado…-mantuvo otra pausa de suspenso mientras tanto los chicos como los profesores se impresionaban antes sus palabras- y el responsable está en esta sala. Me refiero a Severus Snape.
-Muchacho- habló el profesor Slughorn- ¿Te das cuenta de la gravedad de lo que dices, estas seguro?
Hasta McGonagall estaba impresionada y qué decir de Severus, él estaba de una pieza. Por un momento se sentía traicionado, pero un veloz guiño de James le hizo entender que significada ese acto.
-Sí, profesor- dijo con seguridad.
-¿Tienes algo que decir, Severus?- preguntó el hombre.
-La verdad es que- Espero no equivocarme, pensó Severus- no esperaba que Potter sobreviviera para acusarme- como siempre la única persona calmada era Dumbledore- así que eso es lo único que lamento.
-¡Un acto así siginifica la expulsión!- a McGonagall le pareció que algo no cuadraba. Conocía a sus alumnos, Potter parecía ver memorizado un discurso y Snape parecía peculiarmente falso.
-Profesora- intervino James- la verdad pensaba que ese no es castigo correcto.
-¿No esperará que lo mandemos a Azkaban?- dijo la mujer cruzando los brazos.
-No, me refería a que- fingió meditar- bueno, yo no le guardo ningún rencor a Snape- maldito Potter, pensó Severus ofendido- y ya que con esto no sólo he resultado afectado yo, sino todo el equipo de Gryffindor. Se me había ocurrido otra cosa.
-¡Potter, no estamos para cumplir tus caprichos!
-Minerva, creo que sería interesante escucharlo- habló Dumbledore- además, si con la idea del señor Potter evitamos expulsar a un buen alumno y hacer justicia…
-¡Hay un reglamento que seguir!
-Sólo por esta vez- la profesora bufó, pero al final aceptó. El profesor Slguhorn asintió de buena gana- Te escuchamos.
-Pues ya que a Gryffindor le hace falta un buscador, se me había ocurrido que Snape podría suplirme.
-¡Imposible, un Slytherin no puede jugar para Gryffindor!- censuró el profesor Slughorn.
-Una idea interesante, ¿Qué piensas Minerva?- la mujer echó un vistazo a Severus que negaba con la cabeza mientras los otros chicos no parecían entender ni una sola palabra. Potter es un jovencito mus astuto, se dijo menos enfadada.
-Me parece justo- dijo ella.
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-Potter, ¿Puedo pedirte un favor?- los cuatro muchachos salían de la oficina como si acabaran de ver una extraña película de horror.
-Dime Severus- James estaba al contrario, feliz por la manera en que su plan había salido.
-La próxima vez que decidas jugar con mi destino, podrías avisarme. Digo, por si me expulsan o algo- Severus estaba muy irritado. Sin pedirlo, James Potter lo había enganchado con el más descabellado plan. Buff, jugar para Gryffindor…
-James, no creo que esto sea buena idea- Remus secundaba al Slytherin; le había costado trabajo seguir el juego y ahora que lo comprendía no le resultaba adecuado- ¡Y debiste contarnos, por un momento creí que era cierto!
-Es que soy un gran actor- rió.
-¡Y si los profesores no te hubieran hecho caso!- el trabajo de conciencia le resultaba rudo a Remus- ¡Habrían expulsado a Severus!
-Habría tenido que decir la verdad.
-Entonces te habrían expulsado a ti.
-mmm, no lo había pensado- James estaba demasiado tranquilo, y aun así no olvidaba que todavía faltaba la parte más difícil de su plan.
-¡Y tú no debiste seguirle la corriente, Severus!- casi siempre le había tocado a Snape el lado contrario al regaño, pues el noventa y nueve porciento del tiempo Remus andaba regañando a los chicos que le molestaban. El escuchar a Remus le dio una curiosa sensación.
-Pareces mamá regañona, Remus- sentenció Severus, provocando risas en Potter.
-¡James, esto no ha sido buena idea!- iba el turno de Sirius, había estado callado pensando en el equipo-¡Snivellus ni siquiera juega en su propio equipo, apuesto a que ni una escoba sabe usar!- esos comentarios le estaban costado unos buenos puntapiés, pero no por ello terminó de hablar- bueno, tal vez para barrer- otro puntapié y a Remus le tocó detener a Severus antes de que hiciera otra cosa- además, el equipo no lo va aceptar, será imposible que un slytherin juego con nosotros.
-Gryffindor o Slytherin, al final de cuentas las personas son iguales en todas partes. No veo el problema- defendió James. Esperaba que los demás pudieran compartir su "liberal" forma de ver las cosas.
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Al dar las tres y media, Severus salió muy a su pesar de su clase de Estudios muggles junto con Sirius, quien no traía mejor cara que él. Se dirigieron al campo, pasando primero a los vestidores, para darle a Severus un uniforme que terminó quedándole muy grande (Es el único, aguántate Snivellus, dijo Sirius enojado), también le entregó la escoba de James (que era del nuevo modelo nimbus), debido a que la suya solamente servía para barrer, según las propias palabras de Sirius.
James consideró que el equipo había recibido la noticia bastante bien, pues mínimo el esperaba a que se amotinaran y persiguieran a Severus por todo el campo.
-¿Es broma verdad, James Potter?- preguntó incrédulo Arthur.
-No- contestó el capitán. Mientras, Severus se removía incómodo en su lugar, el uniforme le incomodaba bastante.
-¡Jamás pienso jugar con una sucia serpiente!- Anne, de séptimo grado, era la más furiosa. Ella era muy alta y robusta; Severus pensó que en cualquier momento le daría una paliza.
-Pues entonces ya estaré buscando a un nuevo guardián- James era muy firme en su decisión- lo que por supuesto será mucho más fácil que hallar un buscador.
Anne no dijo nada, las frías palabras de James bastaron para contenerle. Por otra parte, Peter se sentía nuevamente exiliado de sus propios amigos.
-¿Y sabe jugar?- Howard iba en segundo y no tenía muy arraigado el mítico odio por Slytherin. No tuvo tan mala impresión de Severus y solía confiar ciegamente en su líder.
-Ya lo verán- las palabras internas de James realmente fueron: "ya lo veremos", pues su confianza en Severus se basaba prácticamente en nada. Le indicó a Sirius que soltara a la snicht y después le pidió a Severus que fuera tras esta.
Snape suspiró y esperó que la situación fuera mejor de lo imaginaba. Subió a aquella escoba, la cual no habría podido tener ni en sueños y alcanzó una buena altura. No tardó en ver la pelotita dorada cerca de un aro, se acercó para tomarla. Aquello estaba resultando extremadamente fácil.
-Vaya, la ha visto- silbó impresionado Sirius.
-Muy fácil- contestó James- creo que falta algo…un poco de dificultad. Sirius, Peter, Anne, vayan a saludar a Severus…
Los tres chicos montaron sus escobas y junto con la bludger fueron tras Snape.
Severus estaba muy contento, cumplía con su sueño de jugar y nadie lo había matado hasta el momento. Sus manos casi rozaban la snicht cuando una bludger pasó como un bólido a escasos centímetros de su cara.
-¡Black!- gritó Severus apartándose de su meta.
No tuvo tiempo de decir más, porque la bludger regresó. Peter casi le vuela la cabeza. Un problema más aparecía, la chica enorme se abalanzó sobre él.
-¡Sino puedes contra una simple chica, dudo que puedas jugar con nosotros!- se burlo Anne.
No tienes nada de normal, pensó Severus al mismo tiempo que se alejaba velozmente de los tres. La misión ya no era tan sencilla, por más volviera encontrar la snicht, ninguno de ellos le dejaría atraparla. No pienso perder, no estaba tan asustado, ver la snicht era pan comido, solamente tenía que ser más rápido y más ágil que ellos tres y sabía que la escoba de Potter le ayudaría.
Era un juego de atrapar al ratón, el equipo de Gryffindor (pues el resto se había unido a la cacería) iba tras Severus mientras él lograba pillar la escurridiza snicht.
Desde abajo las piruetas evasivas de Severus parecían sorprendentes, aun no alcanzaba a la snicht, pero había evitado varios pelotazos y a la robusta Anne.
-Están jugando muy sucio- dijo Remus preocupado por Severus.
-Y Slytherin será peor- argumentó James. Su sexto sentido estaba en lo correcto, Severus era un excelente jugador.
Y el resto del equipo también sabía eso, se estaban desesperando por no poder atraparle. En un intento desesperado por atraparle le rodearon, dejando que la snicht bajara en picada. Estado a esa gran altura resultaba peligroso bajar en picada, pero Severus lo hizo. Primero subió más (para despistar al equipo) y luego bajó lo más rápido que pudo.
Finalmente atrapó la snicht cerca del suelo con lo que terminó la prueba.
El equipo se acercó a él, Severus estaba exhausto. No había sido tan fácil, jamás había tenido tanta presión. Bajó de la escoba y se acercó a Potter para entregarle la snicht, antes de que este pudiera felicitarlo, le aventó la escoba y se fue.
-¡Severus!
-¡Me voy Potter!- gritó sin mirarlos- ¡Una más de esas y tu equipo me matará!
-O te matará Slytherin- le dijo Sirius evitando que se fuera. A lo lejos llegaba Malfoy acompañado de otros chicos de su casa.
-¿Así que es verdad?- el equipo de Gryffindor le cerró el paso a Malfoy, quien con su mejor cara arrogante le hablaba a Severus- Creí que el profesor Slughorn estaba borracho.
-¿No tienes esclavos a los que humillar?- esa era la otra parte mala del plan de James, lidiar con Malfoy y el equipo de Slytherin resultaría peligroso, en especial para Severus.
-Hoy no- los chicos que molestaban a Severus se interpusieron entre Malfoy y James- y quería ver al traidor de Severus. Yo no me trago tu estúpido plan James- los ojos grises de Malfoy estaban fijos en Snape- eso de que Severus trató de tirarte de la escoba y luego como castigo lo han puesto a jugar para ustedes. Es lo más estúpido- rió secundado por sus obedientes acompañantes- Es evidente que Severus lo hace por gusto. No es más que un traidor ¡Es una lástima lo bajo que has caído Severus, te has convertido en la mascota de unos perdedores! ¡Y ni siquiera eres capaz de venir encararnos, te ocultas tras tus amos!
Sirius no se aguantó las ganas de golpearle, corrió hasta Malfoy para darle un par de bofetadas. Anne tuvo que detenerle antes para evitar que todo se saliera de control.
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El Martes y la mañana del miércoles Severus no pudo estar en la mazmorra sin que alguien intentara atacarle, tampoco podía ir a la torre de Gryffindor porque ahí le tachaban de espía. Se había quedado sin un lugar donde dormir y por su orgullo no había dicho nada.
El único lugar neutral que le quedaba era la biblioteca, así que se convirtió en su hogar temporal. Se consideraba muy miserable, era la persona más odiada de la escuela.
Terminó durmiendo bajo una mesa para no ser descubierto y pese a lo incómodo no se despertó hasta que la voz de Lily.
-¿Severus?- eran como las ocho de la mañana, hora a que habría la biblioteca, Lily había ido a buscar algo para su trabajo de Adivinación cuando unos ronquidos le llamaron su atención.
-Li…Lily…buenos días- al chico se le había olvidado dónde estaba y al recordarlo intentó levantarse, dándose un cabezazo con la mesa-¿Qué hora es?
-¿Qué haces aquí?
-Nada especial- se deslizó y entre bostezos fue incorporándose. Le daba pena explicarle a la chica que no había podido regresar a su cuarto- es que me quedé estudiando.
-Ajá, se te están pegando los malos pretextos de Potter- dijo ella. El muchacho parecía más preocupado de lo normal- No te creo nada ¿Te peleaste con ellos, te hicieron algo?
-No te preocupes- sonrió para que no hiciera más preguntas- estoy bien.
-¿Es por lo del Quiddicht?
-Las noticias vuelan rápido- dijo secamente.
-No hay nadie que no lo sepa, ¿Es verdad que tiraste a Potter de la escoba?
-No, todo fue un plan de Potter para que pudiera ser su buscador.
-¿Y tú no quieres, verdad?- la expresión de Severus fue muy grave porque Lily pudo sentir el gran pesar que cargaba.
-Siempre quise jugar, pero no me gusta como me tratan los demás. Aun así no quiero dejarlo, Potter y los demás cuentan conmigo.
-Has cambiado mucho Severus- la chica pasó una mano por su cabello negro hasta llegar a su hombro. Le sonrió amistosamente, como si le felicitara.
Severus Snape ya no era el niño orgulloso y frío que no se preocupaba por lo demás. Estaba cambiando, a pesar de lo mucho que le costaba.
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Por la tarde el entrenamiento fue más complicado, Severus tuvo que adaptarse a las extrañas estrategias de Gryffindor y a los gritos de Sirius que a cada rato le decían que hacia todo mal. Remus y James estuvieron con él como apoyo moral, aunque James solía desconcentrarlo con sus gritos de: "Te amo Severus".
Al llegar las cuatro Severus pensó que podría regresar a descansar a la biblioteca, pero Sirius le gritó diciendo que le daba cinco minutos para descansar en el vestidor y volver. Snape soltó varias maldiciones sin cambiar su decisión.
En el vestidor, el equipo platicaba de algo que les daba mucha curiosidad. Ya era bastante raro que James y compañía ya no pelearan con Snape como para agregarle que ahora lo trataran con demasiada familiaridad (en especial James, que en cada oportunidad intentaba besarle).
-¿No será cosa de un imperius?-dijo Michael un poco dramático.
Los cuatro atosigaban de preguntas a Peter, sin tocar el tema que tanta vergüenza le daba a él.
-Sería demasiado, Snape no puede ser tan malo- agregó Howard.
-Pero ya sabes lo que se decía sobre él…-dijo Arthur esperando a que Peter contestara.
-No fue eso- se limitó a decir Peter a sabiendas de que el propio Dumbledore le había prohibido hablar sobre la poción.
-¿Entonces qué?-preguntó Anne con su altivo tono de voz.
-No lo sé- repitió Peter- Pero les aseguro que Snape no es de confianza.
-Pero James dice…
-¡El juicio de James está mal!- gritó Peter furioso-¡No podemos confiar en él! ¡Es malo!
-Tienes razón, un Slytherin es un Slytherin- dijo Anne.
-Cierto- Severus entró al vestidor cuando la conversación se ponía interesante. Comenzó a hablar sin intentar defenderse- no pueden confiar en mí.
Los cinco chicos se le quedaron mirando fijamente.
-Pero conocen a Potter y saben que no haría algo malo contra sus amigos. No confíen en mí, confíen en él.
-No me convences- Anne se le acercó amenazante.
-Puede ser- le contestó Severus con seriedad- no les debo nada a ustedes y no tengo razón para ser su amigo. Aun así pienso jugar lo mejor que pueda para Gryffindor.
-¿Por qué?
-Porque James Potter, Sirius Black y Remus Lupin son mis amigos, quiera o no. Jamás los traicionaría.
La honestidad que transmitieron sus palabras dejó en silencio a Anne (a parte de James, no había nadie que la encarara). Snape seguía pareciendo frío y con poco tacto, pero ya no parecía tan malo.
-A lo mejor hay que conocerlo más- terminó por decir Howard.
-A lo mejor- aprobó Anne.
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Peter salió muy frustrado, mientras otros comenzaban a confiar en Snape, él no paraba de odiarle. Se sentía traicionado y cada ve más alejado de lo que conocía.
-¿Qué hace que los enemigos se vuelvan amigos?- Malfoy le salió al paso con una sonrisa maléfica- A lo mejor tú sabes la respuesta- le extendió la mano a Peter en señal de saludo.
Peter no lo dudó mucho, le saludó y lo siguió. Él no sentía una verdadera amistad por James y los demás, simplemente estaba con ellos por se los mejores.
Y a lo mejor era el momento de buscar nuevos horizontes…
