Capítulo X


Las luces brillantes, cambiaron a unas tenues, que acentuaron la entrada de Sesshōmaru. Su vestuario estilo Luis XV, de color azul con adornos en plata, le hicieron deslumbrar como un príncipe de cuento occidental.

El hermoso yôkai avanzó hacia su zona. Su caminar era fino y elegante. Su rostro serio y frio, no provocaba rechazo, si no todo lo contrario. Los ojos de las féminas –y uno que otro varón– en el lugar, lo siguieron como mariposas a una flor, anhelantes y llenas de deseo.*

Sango caminaba divertida delante de él, sabedora que era envidiada por escoltar a tal portento de belleza masculina.

Al llegar a su lugar, el de coleta saludó a una de sus clientas más opulentas. Ya lo esperaba desde que el Ôkami Kuro abrió sus puertas.

Inugami apareció y saludó a la Yôkai con un movimiento de cabeza. La mujer sonrió y se levantó llamando al chico.

–Siéntate, siéntate, he pedido dos botellas del vino que te gusta.

El joven asintió y se sentó junto a la mujer que lo veía con admiración. La yôkai disfrutaba de sobre manera la arrobadora apariencia de este. Las copas fueron servidas a un movimiento de Inugami hacia los meseros.

Inugami entregó la copa a la mujer y en un movimiento fríamente calculado, tomó la mano que se estiraba para agarrar la misma y la acarició.

Ella lanzó un gran suspiro, al mismo tiempo que sus mejillas se arrebolaban bebió un sorbo bastante grande, de vino.

Aun nerviosa, dejó la copa casi vacía sobre la mesita. Rebuscó entre su bolso y con timidez entregó una caja a Sesshōmaru.

–Un pequeño obsequio…

El hosts agarró el regalo y al sentir la mirada curiosa de ella posada sobre él, se dispuso a abrirlo. Era un fistol de dragón; la imagen del mítico animal era de fina plata biselada y el ojo que se veía era un pequeño diamante que brillaba entre el otro material.

Sesshōmaru sonrió levemente; más para su clienta fue como si hubiera visto las puertas del paraíso con ese pequeño gesto de Inugami.

Por supuesto que mientras el intercambio sucedía, la copa de la dama no había dejado de estar llena.

El Lord pensó que esa cosa no se la pondría ni en pesadillas, pues los dragones no eran de su agrado, además que la joya serviría más para venderla y guardar el dinero o intercambiarla por algún favor en algún momento.

Mientras la velada siguió, entre la mujer que hablaba y Sesshōmaru solo escuchaba.

La hora de retirarse llegó demasiado rápido en opinión de la opulenta yôkai, sin embargo que Inugami se levantara y la guiara hasta la salida, sin soltar su mano, era lo mejor de la velada.

El fino y varonil paso del hosts llamó las miradas de nuevo en su dirección y hubo una que…

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Las horribles aves vampiro, se dejaron ver por fin por completo. Los ojos rojos y las mandíbulas largas y llenas de colmillos para desgarrar la carne de sus víctimas.

Conejito, pareció congelarse por un segundo antes de que se dispusiera a combatir codo a codo con su compañero de ejercicio.

El shindai no se diferenciaba en mucho a lo que sería una espada verdadera o por lo menos en las manos hábiles de InuYasha que golpeaba a los demonios alados. Tajo a tajo y como un espadachín profesional; el niño se movía con agilidad y fuerza, sosteniendo su shindai como una extensión de su brazo.

Cualquiera que viera el combate, sospecharía que no era verdad, que esa espada estaba hecha de madera, pues cortaba como el sable mas afilado.

Una tras otra, las contrincantes del hanyō, fueron vapuleadas y puede que hasta muertas.

Al concluir, InuYasha se sacudió la ropa y vio a su compañero…

Sonrió, Conejito estaba cansado como él, pero parecía que sin rasguño alguno.

–Creo que nuestro entrenamiento fue mejor de lo que esperábamos.

–Si…

Los niños consideraron que ya era hora de regresar a sus hogares y comenzaron su camino. Conversaban de lo que esa batalla semejaba a un buen entrenamiento.

Al llegar al pequeño edificio donde vivía Conejito, se despidieron.

InuYasha siguió su recorrido y se dijo que esta vez sí le preguntaría a Jaken si conocía a esos animales molestos ¿y qué clase de demonios eran? Aunque consideró que, de la clase que fueran no importaba, pues eran muy débiles.

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La shifter se quedó estática con la proposición de la Yôkai, incluso analizaba si eso era una trampa para ser encarcelada si decía que si o puede que hasta condenada; porque definitivamente lo que la demonio de cabello negro le planteaba.

–Pero no te presiones, tenemos tiempo para que lo pienses… tenemos toda la noche…

Dijo con frialdad Kagura. Kikyō sintió su piel erizarse; pensando que esa yôkai era peor que su hermano ¡¿Era eso posible?!

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Kōga golpeaba a su ayudante de entrenamiento, sin piedad. El otro lobo cayó rendido y el bocchan bufó…

–Ve a descansar.

–¿Y bocchan no lo hará? –cuestionó el lobo adulto.

–No.

El soldado del Ôkami salió del dojo familiar, dejando al chico solo.

No fue un secreto para los más cercanos, que el Lord Tengu había descubierto la conspiración que hacían los Directivos de Roiyaritī para que las competencias fueran siempre ganadas por sus estudiantes; lo que desencadenó una ola de indignación entre algunos líderes yôkai y padres de esos chicos. Lo que llevó a ser exigido –no con palabras– que los jóvenes por honor no debían perder en sus competencias; las cuales serían seriamente vigiladas para que fueran limpias.

Kōga estaba seguro de su fuerza, sin embargo muy dentro de él, aceptaba que Kohaku y Conejo, eran rivales fuertes, aun cuando habían sido detenidos por la trampa de sus Directores.

Okamimaru su padre, habló con él y si bien le aseguró que no creía que tuviera la culpa de nada, esperaba su mayor esfuerzo.

Kōga estaba seguro que tras esas palabras, estaba implícito que debía ganar el trofeo para refrendar la fuerza el Ôkami por sobre simples shifters. Kohaku era su principal competencia a vencer, pues él siendo un yôkai lobo no podía perder contra un shifter lobo.

El niño bebió agua y siguió su adiestramiento.

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Sintiendo y disfrutando los nervios de la shifter; Kagura se abanicó y bebió un poco del champagne, que había solicitado con antelación Yura. No esperaba una respuesta rápida de la chica, pues eso solo significaría que esta era poco lista y Kagura no la consideraba de ese modo, no si atrajo el interés de su hermano y era una de las favoritas de ese lugar. Lo que le recordó…

–¿Y quién es Inugami? Mencionabas su nombre en el informe. –se dirigió a Yura.

La sirvientes se inclinó y le susurró a Kagura…–Es el otro favorito de este Club. Parece que no está…

Kikyō sonrió por dentro, puede que Sesshōmaru pusiera un alto a esa mujer desagradable…

–Él está en el otro lado del salón,

Señaló hacia la parte que era el reino de su compañero.

Las Yôkais giraron a ver y pudieron constatar con sus propios ojos la salida de un privado, del mencionado, quien llevaba a una mujer colgada del brazo.

Los ojos ambarinos del hosts se alzaron y dirigieron una mirada veloz a Kikyō y por ende a las acompañantes de esta…

Eso fue todo lo que se necesitó, una mirada fugaz, para que la Hime del clan Kagewaki dejara casi de respirar al ver tal belleza masculina. Kagura sintió el calor subir por todo su cuerpo y rostro. Inugami no le dio mayor importancia al hecho, no obstante Kagura creyó que…

–Es mi compañero…

Kikyō y Yura se sorprendieron ante lo expuesto por la noble.

La shifter sabía que tan importante era esa afirmación y es que a pesar de detestar ya a Kagura, no fue por prejuicios que… no le creyó.

Kikyō se consideraba alguien observadora; ella veía a los shifter y demonios buscando más allá de lo que mostraban, esos gestos que por más que desearas ocultar, eran parte e ti que salían tarde o temprano por ser naturales en ti. Por eso sabía que Naraku solo la deseaba y que estaba acostumbrado a tomar lo que le placiera sin esperar resistencia, a pesar de sus modos galantes que no la engañaban. Por eso Kagura era tan fácil de leer, porque compartía mucho con su gemelo, como el insano deseo de posesión.

Kikyō quiso reír al saber que la Kagewaki se engañaba y que al ver a Inugami por primera vez, solo sintió el deseo de mujer, el deseo por un varón y por supuesto la ambición de tener algo que otras no.

Un compañero verdadero era más que deseo, era el olor atrayéndose seguido del cuerpo buscándose y por ultimo compartiendo el alma o puede que iniciara con el alma, aunque Kikyō no lo sabía con certeza, pues solo conocía rumores y las experiencias de otros shifters.

Kagura ajena a los pensamientos de la hosts envió con impaciencia a Yura a hablar con el administrador y buscar tiempo con Inugami.

Kikyō casi rió divertida, pues la yôkai hasta se había olvidado de ella y el motivo de su visita y nunca estuvo tan agradecida con su compañero de trabajo, con Sesshōmaru. El que por supuesto dudaba que fuera compañero de la engreída dama.

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El rostro de Shukaku era ya el de un Tanuki; el Yôkai ya no portaba su forma humana, pues… Como era su costumbre… ya estaba ebrio.

Naraku bufó algo fastidiado; esa reunión ya estaba llegando a su fin o él ya le pondría fin ese día y si tenía que recibir a algunos invitados en su casa, lo haría con tal de poder salir de ahí.

Si su instinto no lo engañaba, los tratados y alianzas casi estaban hechos. Y él sabría –por su gente repartida en todo el lugar–, quienes serían los aliados y quienes sus enemigos o puede que se tuvieran que cuidar de todos.

El anfitrión se acercó al grupo más fuerte y estos se giraron, entre ellos los Tengu, los Kitsune, los Tanuki y los Ogros.

–Si les parece bien podríamos cortar hasta aquí la reunión y terminar mañana.

–Los presentes se miraron entre ellos y alguno vio la hora…

– Si sería buena idea.

Muchos fueron dirigiéndose a la salida. El señor de los Tengu notó como su hijo seguía conversando con el líder de los Kitsune. Y siguió su camino platicando con el jefe de los Tanuki –el actual.

El Lord de los Tengu; fue educado con férreas creencias sobre el honor de los Yôkai y si sus padres tenían sus sospechas de los Ogros, Dragones y Arañas sobre lo sucedido años atrás con… aquellos Dai-Yôkai no lo olvidaría. Por eso buscar una alianza con los zorro demonio, era la prioridad en esa reunión.

Naraku no era un inocente Yôkai que no supiera que el pasado de su clan y como obtuvo gran poder, fuera algo remotamente noble; más conservarlo le correspondía a él y posiblemente tuviera que usar métodos poco honorables para retenerlo; por lo mismo se acercó a Fugaku y Rasa…

–Por favor, los invitó a descansar esta noche en mi casa, queda más cerca que las suyas…

El Tanuki miró en dirección de su ebrio padre y tuvo que ceder, por lo que el Tengu aceptó también.

Con eso, Naraku atrajo del mismo modo, al Kitsune y al clan de este.

El Kagewaki llamó a sus sirvientes y soldados para que escoltaran a sus invitados a su residencia.

Con estos Lores Yôkai pernoctando en su territorio; las debilidades o estrategias de estos, podrían ser develadas.

Los presentes ya estaban esperando en los elevadores; cuando un ruido extraño seguido de batir de alas, los alertó a todos, pero más a los Tengu creyendo que era un mensaje para ellos.

No obstante el alboroto los guió a los causantes; Abi recibió en ese momento a uno de sus bebés, con el cual parecía conversar. El rostro de la Princesa cambió radicalmente y sus gritos se volvieron amenazas:

–¡Traición! ¡Pagaran!

Los yôkais presentes, se acercaron a la Princesa y ella se puso a la defensiva; por lo que Naraku intervino:

–Cálmate y dinos que sucede.

–¡Que esto ha sido una trampa, solo me han citado a aquí para que mis bebés fueran atacados y asesinados sin que yo pudiera hacer nada!

Los presentes se ofuscaron y Naraku deseó matar a esa histérica yôkai, pero si hacia algo en contra de ella, no sería bien visto.

–Cuéntanos lo que sucedió. Así podremos comprender y buscar una solución…

Abi con aspavientos y furiosa, relató el ataque asesino hacia sus pequeños, sucedido en los lindes de la ciudad. Los murmullos se escucharon entre los yôkais, por lo que Okamimaru opinó.

–Si desconfía de alguno de nuestros clanes; iremos de inmediato al lugar y podremos saber quiénes son los culpables o… puede que estos ni siquiera quieran ir…

Las miradas se recorrieron entre los presentes y como no hubo negación de parte de ninguno de los clanes, el camino al lugar del incidente se inició. Después de todo, cualesquiera querían ser libres de sospecha, de romper la tregua entre clanes, en honor a esa reunión, y todo por matar a esas cosas.

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Sesshōmaru ya regresaba a su privado, cuando fue llamado por Miroku a otro lugar, para hablar.

–¿Qué sucede?

–No te comente, pero tenemos de visita a la hermana de Naraku-sama.

–… Ya…

–Buena ella… te vio.

–¿Y?

–Ella quiere un tiempo contigo.

–Tengo todo mi tiempo ocupado.

–Lo sé y sabes que detesto hacer preferencia, pero esta… –Miroku no encontró un apelativo para la desagradable yôkai.

–Continúa…

–Ella ha ofrecido mucho dinero.

–No voy a darle más tiempo que el que prometí trabajar hoy. No voy a faltar a la competencia de mi hermano por ella o por ninguna.

–Y se lo dije.

–¡¿Y aceptó?! –No pudo evitar el asombro el de cabello plateado. Pero acotó– Tampoco quiero que mis clientas habituales se sientan ofendidas.

–Oh de eso ya me encargué, puse a varios chicos con ellas y les ofrecí algunas bebidas gratuitas. Además les aseguré que no fue tu intención, que fueron órdenes de los más altos mandos.

–…

Sesshōmaru suspiró resignado y Miroku lo guió a uno de los privados.


*Entre las que babeaban por él, estamos nosotros, juntando lo que podemos de efectivo para poder estar, aunque sea diez minutos con él… si nos podemos imaginar a Sesshōmaru ¿no creen?…

Y no juzguen tan mal a Kagura por no seguir su plan, digo yo me olvidé que estaba escribiendo después de la descripción del Amo Bonito jajajaja

Muchas gracias a: Sakura1402, kane-noona, Alba marina y Chiharu: Kagura fue la grano y luego vio a Sesshōmaru y valió jajajaja.