Uuuuufffhhh, sí que tardé para escribir este capítulo! Al final, yo, que creía que iba a ser el último, terminé equivocándome. Pero el siguiente seguro que va a ser el final. El mes pasado fue muy movido para mí, estuvimos con muchos trabajos prácticos en el colegio y las últimas dos semanas estuve ocupada con la llamada " " (Semana de la Juventud) en la que se forman grupos de jóvenes (YOU DON'T SAY?) que "compiten" en distintas actividades como desfiles de carrozas, yincanas, deportes, etc. Por suerte, mi colegio es uno de los que más participantes tiene, así que los profesores nos libran de tarea, pruebas y trabajos durante dos semanas. Pero tampoco es como si tuviésemos la suficiente energía como para hacer algo...
En fin, espero que disfruten el capítulo :)
Capítulo 10
- Ustedes ya lo saben, ¿cierto?- dijo Zoro mientras contemplaba el arreglo floral sobre la mesa. La morocha dirigió la taza hacia sus labios, saboreó un poco del brebaje y finalmente volvió a posar la porcelana sobre el mantel.
- ¿Disculpa?
- Oh, por favor, ya sabes de lo que estoy hablando, no hagas las cosas más difíciles...- replicó el hombre, con tono brusco. Ambas ignoraron el obvio mal humor de su compañero y permanecieron desafectadas.
- ¿Quizás te refieres al problema con el motor del Sunny?- preguntó inocentemente la arqueóloga.- No necesitas preocuparte por ello, Franky dijo que se haría cargo antes del anochecer.
- Es cierto, Chopper y Ussop lo están ayudando en este momento. Brook, Luffy y Sanji fueron a comprar maderas, clavos y barriles de cola para reserva.- Zoro frunció el ceño y dejó escapar un bufido.
- Éso ya lo sé, me acaban de echar del barco porque dijeron que estorbaba.
- Entonces.. ¿tal vez te refieres a los berries que aún me debes por la compra de tus espadas?
- ¿¡EH!? ¡Pero si ya te los he pagado!- Nami sonrió y negó con la cabeza.
- No no no. Intereses, ¿sabes lo que son?
- Tch.. abusadora.- pronunció Zoro por lo bajo.- Pero no, no era éso tampoco.
Las muchachas intercambiaron una mirada de complicidad.
- ¿Tampoco? No se me ocurre de qué otra cosa puede tratarse, ¿y a ti, Robin?
- Mhn... no, nada.- La mujer hizo gesto pensante mientras jugueteaba con la cuchara dentro del pocillo.- A menos que esté relacionado con nuestro querido capitán. Si es así, se me ocurren varios temas.
Al levantar la vista, la vio sonreírle pícaramente y guiñearle un ojo. Se molestó pero no articuló palabra alguna. Se había preparado mentalmente antes de encararlas, asegurándose que el principio sería lo peor. Nami hizo un puchero.
- Buuh~ No es divertido si no te enojas...- se quejó la chica.- Duraste más de lo que creí. En fin, platiquemos seriamente.
- Entonces... lo saben, ¿no?
- Omitamos lo evidente.- intervino Robin.- No es éso lo que quieres preguntar.
Zoro se acomodó en su asiento mientras acomodaba sus ideas. Le estaba costando más articular las palabras de lo que había creído que le costaría, porque una cosa era admitir sus sentimientos a sí mismo y otra muy diferente era admitirlos frente a otros.
- Yo... ehm... ¿Lo saben también...?
- ¿Los demás? Por supuesto, tendrían que ser muy idiotas para no haberse dado cuenta.- cortó Nami, algo irritada.- Y éso también explica por qué es Luffy el único que no está enterado de nada.
- Uhm.. eh...
- Vamos, habla. Ya tomaste suficiente valor como para venir a enfrentarnos, no te acobardes ahora.- dijo Robin.- Contestaremos lo que quieras saber.
- Sólo quiero que me contesten una única cosa más. ¿Tienen...?
Zoro se detuvo; cerró los ojos. Tomó aire, lo retuvo unos segundos y exhaló. Cuando los abrió, en su vista se denotaba confianza.
- ¿Que ame a Luffy les supone una incomodidad a alguno de ustedes?
Ambas mujeres abrieron los ojos, sorprendidas. No habían esperado ese nivel de determinación. Intercambiaron una mirada. Volvieron su vista al espadachín y le sonrieron comprensivamente.
- Bien, porque no dejaría de hacerlo aunque les molestase.- declaró, orgulloso. Acto seguido, se levantó y echó a caminar, sin despedirse.
- Zoro, una última cosa.- lo frenó Nami. El otro se volteó y asintió, invitándola a seguir.- Aún me debes esos berries.
El sudor le surcaba el cuello dejando huellas de gotas más finas por donde había pasado, hasta caer sobre la madera en la que estaba trabajando. El cielo se teñía de naranja a medida que el sol se ocultaba en el horizonte, pero aún quedaban unas horas de luz antes del comienzo de la fiesta.
- Será mejor que pasemos por la posada antes de ir al festival. Estoy SUPER sudado...
- Ugh... y tú que no tienes pelaje... Si no fuera por mi Akuma no Mi, me lanzaría al océano ahora mismo... Extraño la nieve...
- Hace tanto calor que siento que se me derrite la piel.. Oh, esperen, no tengo piel. ¡Yohohoho!
- Vamos chicos, sólo un poco más y terminaremos. Eh.. ¿y Luffy?
- Sanji-san lo está llenando de comida para que no deje la isla sin alimentos en la feria.
- Oh... No le servirá de mucho.
En aquel momento, un rubio vestido en traje salió de la cocina cargando sobre una bandeja una tanda de batidos helados y una bolsita con hielos. Se acercó al grupo y les repartió un trago a cada uno.
- Para ti.- dijo, cediéndole la bolsa al pequeño reno.- Debes estar sufriendo más que ningún otro este cambio de temperatura.
- Sanji~- gimoteó Chopper, con lágrimas en los ojos.- ¡Eres mi salvador!
- Si si, recuéstate ya. Te desmayarás de insolación.- (Y eso que él es el médico...)- Se volvió a Franky- ¿Cómo va eso?
- Oh, ya casi está listo. ¿Y Luffy?
- Se durmió mientras comía un pedazo de carne.- contestó Sanji.- Dejémoslo hasta antes de irnos, así no molestará.
- ¿Lograste llenarlo?- preguntó Ussop.
- Ehm... con respecto a éso...- empezó el cocinero.- Se durmió antes de terminar, pero siguió comiendo entretanto roncaba... No logro entender como hace...
- Luffy-san sí que es asombroso... Bueno, entonaré una canción para hacer el trabajo menos pesado.
- Oh, cierto, tenemos que terminar. Ussop, pásame el martillo.
Estaba regresando a la posada cuando la maleza comenzó a obstruirle el paso.
- Qué raro... juraría que este atajo me acortaría el tiempo de caminata.
Miró hacia atrás, al camino por el que había llegado. Los árboles se distribuían en toda la superficie, tan juntos que la poca luz del atardecer a penas lograba hacer contacto con la tierra.
- ¿Eh? ¿No había un edificio ahí? Mhn... bueno, quizás si camino hacia la derecha encuentre la ciudad.
Siguió caminando con paso seguro. Pasados unos minutos, el paisaje fue dejando detrás los altos árboles para dar paso a bajos arbustos repletos de flores. Y el terreno se sentía más blando. Y los insectos comenzaban a molestarle. Pero el aire se percibía más puro.
Al poco tiempo, incluso los arbustos comenzaron a escasear y bajo sus pies sólo había césped. Miró hacia adelante y frenó maravillado. Frente a él, un lago, y por el medio de este, un hermoso puente de madera tallada. Se acercó y miró a las aguas. El líquido era de un color ligeramente verdoso, pero no por estar estancado, más bien todo lo contrario. Perfectamente podía ver a los peces nadar. Caminó hacia el centro del puente y se sentó, apoyando su espalda contra la barandilla. Cerró sus ojos y se dedicó a escuchar el sonido de las pacíficas aguas correr. Levantó el mentón y poco a poco abrió sus ojos hacia el cielo.
- Oh...- murmuró.
Siguiendo con el tema de por qué estuve tan ocupada (*Cof cof* excusas *cof cof*), a partir de fines del mes pasado hasta ahora, me atacó un "síndrome gripal contagioso" (gripe, para los amigos) con un catarro que me hace vibrar hasta la columna vertebral... Bueno, no sé si tanto, pero la cosa es que me paso el día tosiendo y escupiendo mocos.. Qué asco, no? Me lo contagió mi hermano, él tiene la culpa. Y lo peor es que no pude darme el lujo de faltar a la escuela porque estoy en riesgo de quedar libre... Maldito límite de 20 faltas ¬¬. No es como si faltara mucho en realidad, pero los viernes tenemos las primeras 4 horas con una misma profesora y después, inglés y formación religiosa, materias en las que no hacemos nada. Resulta que la profesora suele faltar mucho a lo que entraríamos 11.45, y ni ahí voy a la escuela por dos míseras horas en las que no hacemos nada. Pero la falta entera me cuenta igual u.u Otra cosa, el miércoles y el jueves terminé faltando porque estaba demasiado mal, pero les dije a mi mamá "Igual el viernes voy, porque voy a estar mejor ya." Estuve mejor el viernes. Y fui al colegio. Y fui, como acá decimos, al pedo (inútilmente). Mis amigos del otro curso me vieron y me dijeron "Qué hacés acá? Su curso no tenía clases"... Al menos me pudieron ir a buscar, porque realmente no iba a estar bueno bancarse 6 horas encerrada en un aula completamente sola. Pero mal ahí che, mis compañeros podrían haberme avisado por Facebook -.-' .
En fin, hasta el próximo capítulo!
