Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia si.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.
En esta historia los personajes son humanos.
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10.
Cuando llegamos a la universidad, Jacob cogió mi maleta de su coche y me acompañó a mi habitación. En cuanto abrí la puerta, encontré a Rosalie y Emmett sentados en una de las camas. En cuanto me vieron, clavaron su mirada en mi. Parecían enfadados. Nunca les había visto así. Jacob se dio cuenta de la tensión y, tras darme un beso en los labios, se marchó.
- ¿Como estais? - dije, entrando en la habitación.
Ninguno de los dos dijo nada. Emmett se puso de pie y sacó algo de su bolsillo. Lo reconocí al momento. Era mi móvil.
- Lo habis visto. - murmuré, empezando a sonrojarme.
- ¿Pero como se te ha ocurrido? - exclamó Rosalie. - Y sin protección!
- Rose...
- Nada de Rose!
- Tranquilízate cariño. - dijo Emmett, poniendo la mano sobre el hombro de su chica. - Renesmee, cielo. Entiende que nos preocupemos por ti. No queremos que te arrepientas de lo que has hecho.
- No lo planeamos. Simplemente, ocurrió.
- Haberte aguantado! - dijo Rosalie. Realmente estaba muy enfadada.
- Me he acostado muchas veces con Seth y nunca me he quedado embarazada. Punto. - cogí el móvil de la mano de Emmett y me encerré en el lavabo.
- Y encima se han acostado! - oí que gritaba Rosalie. - Sal de ahí ahora mismo!
- Relájate, cariño. No conviene que te exaltes tanto y mucho menos en tu estado.
- ¿Que estado es ese? - pregunté, abirendo la puerta del baño. Rosalie tenía una mano sobre su tripa. - ¿Estás embarazada?
- De un mes y tres semanas. - dijo Emmett.
- Enhorabuena! - exclamé. Miré a Rosalie y vi que ya se le había pasado el enfado. - ¿Puedo abrazarte? Porfi plis... - dije, poniendo ojitos.
- Claro que si. - dijo, abriendo sus brazos. La abracé al momento. - Odio que me mires así.
- Jijiji. - me reí.
- Perdona que me haya enfadado tanto.
- Quiero a Jacob. Por eso lo hice. - dije. Sentí la mano de Emmett acariciar mi espalda y me volví para abrazarle a él también. - Felicidades, papás.
- Gracias, princesa.
- Bueno, voy a estudiar un poco. El lunes tengo exámen de química y el profesor es un poco... - dije, poniendome a reír, y Emmett y Rosalie se unieron a mis risas. - ¿Vienes conmigo a la biblioteca, Rosie?
- Claro. También tengo que estudiar. - le guiñó un ojo a Emmett y le besó.
Dejé mi maleta al lado de mi cama, cogimos nuestros apuntes y fuimos juntas hacia la biblioteca. Era viernes y aun nos quedaba todo el fin de semana por delante y, justo ese fin de semana, no trabajaba. Nos sentamos en una mesa que quedaba un poco apartada y comenzamos a estudiar en silencio.
- ¿Como han ido estos días? - susurró Rosalie, que estaba sentada a mi lado.
- Muy bien. Forks y La Push son preciosos. - dije también en un susurro. - Deberíamos ir algún día.
- Ya veremos.
- ¿Como os ha ido a vosotros?
- Nos hemos pasado buena parte de las dos semanas metidos en el dormitorio,.
- Y luego te quejas de que yo lo hago mucho.
- No te pases. Yo no os he visto acostandoos, sino que se la estabas...
- Jovencitos. ¿Que creen que están haciendo?
Todos los que estábamos en la biblioteca nos dimos la vuelta y miramos hacia el pasillo, donde estaban los libros de paleontología y arqueología. La bibliotecaria, una mujer de unos sesenta y pocos años, llevaba cogidos del brazo a un chico y una chica. Les reconocí al momento. Cuando Alice nos vio, sonrió y se cubrió con la cámiseta, ya que iba en sujetador, y Jasper ni siquiera llevaba la camiseta en la mano.
- ¿Se estaban enrollando entre las estanterías? - pregunté, sorprendida por la osadia de nuestra amiga.
- Todo el mundo se enrolla ahí. - dijo Rosalie, como si fuera lo más normal del mundo. - Mira que no saberlo...
- Callate.
Jacob entró en la biblioteca y sonrió al ver que le estaba mirando. Pareció dudar y le hice un gesto para que se acercara a nosotras.
- Hola. - dijo, sentándose delante de mí. - Hola, Rosalie. - susurró.
- Hola.
- ¿También vas a estudiar química? - pregunté.
- Si. ¿Quedamos luego para repasar lo de shakespeare?
- Claro.
Seguimos estudiando los tres en silencio hasta que Rosalie decidió retirarse. Habíamos estado estudiando más de una hora. Jacob y yo también recogimos nuestras cosas y fuimos hacia la lavandería. Dejamos los libros encima de una de las lavadoras y empezamos a besarnos.
- Rosalie me ha mirado un poco raro.
- Me había dejado el móvil en la habitación y ha visto el video que mandé a mi móvil. - dije, sin dejar de besarle en ningún momento.
Me cogió en brazos y me dejó encima de una secadora.
- Me muero de vergüenza. - dijo, pero empezó a quitarme la camiseta y a besar mi cuello.
- A mi no me lo parece. - Comencé a levantar su camiseta, pero no llegué a quitársela. Vi unas luces pero, cuando miré por la ventana que tenía a mi lado, no vi nada.
- ¿Has visto eso? - dijo Jacob, mirando también por la ventana. - Me ha parecido ver unas luces.
- ¿Ah si? - disimulé.
- Tal vez me lo he imaginado.
- ¿Estudiamos? - le di un último beso y me levanté de la secadora.
- Claro.
Estuvimos hablando de Shakespeare y de Romeo y Julieta. Al final, Jacob pareció entender el significado de la obra entera, párrafo a párrafo. Nos marchamos cogidos de la mano y me acompañó a la puerta de mi habitación.
- Nessie, he estado pensando. - dijo, comenzando a acariciar mi mano.
- ¿Puedo saber en qué?
- En nosotros.
- ¿Tengo que preocuparme? - dije, son miedo a saber lo que me iba a decir.
- Es que... estás aquí de intercambio... y... yo te quiero...
- La verdad es que no me había parado a pensar en el futuro. - dije, rodeando su cuello con mis brazos. - Solo pienso en lo feliz que soy a tu lado.
- Ojalá yo también pudiera pensar solamente en el presente. - murmuró.
- Tengo que contarte una cosa muy importante.
Estaba enamorada de Jacob y él merecía saber quien era yo. Por nuestra felicidad y por nuestro futuro.
- De acuerdo. ¿Me lo quieres contar aquí o dando un paseo?
- Prefiero dar un paseo.
Volvimos a cogernos de la mano y salimos del edificio. Paseamos hacia un pequeño estanque y nos sentamos cerca de la orilla, abrazados.
- ¿Por qué estás tan preocupada?
- Bésame, por favor.
Comenzamos a besarnos y esta vez si que vin con claridad los flashes de las cámaras de los fotógrafos que aparecieron corriendo a nuestro lado.
- Princesa, ¿Este es su nuevo novio?
- Alteza, ¿Que ha sido del jardinero?
- ¿Sale con Seth y con este chico al mismo tiempo?
- Vámonos. - dije, cogiendo a Jacob del brazo y me levanté del suelo.
Echamos a correr hacia el edificio más cercano y cerré la puerta por dentro tras nosotros. Estábamos en los vestuarios del equipo de baloncesto de la universidad.
- ¿Qué es lo que acaba de pasar? - dijo Jacob. Se le veía nervioso y sorprendido. Y con razón.
- Jacob, te lo puedo explicar.
- Te han llamado princesa y alteza. ¿Por qué te han llamado princesa y alteza?
- Porque me llamo así. - murmuré.
- ¿Eres una princesa?
- Si.
- ¿Y Rosalie? ¿Realmente es tu prima?
- No.
- ¿Y quien... ?
- Es mi guardaespaldas. Y Emmett también.
- Me has mentido.
- No, Jacob...
- Si me has mentido en eso, a saber en que más me has estado mintiendo. - dijo, dándome la espalda. - Todo ha sido mentira.
- No! - exclamé, sintiendo como se me creaba un nudo en la garganta. - Todo ha sido real. Yo te quiero.
- Ya no se que creer, Nessie. Si es que realmente te llamas así.
- Me llamo Renesmee Cullen.
- Yo... Lo siento, pero no puedo con todo esto.
- Jacob, quería decírtelo! - grité, viéndole marchar. - Jacob, te quiero!
Sentí como mi corazón se rompía en mil pedazos. El único chico del que me había enamorado me tenía por una mentirosa. Y lo que es peor, le había roto el corazón. Su mirada y su tono de voz delataron su dolor.
Salí de los vestuarios y fui hacia mi habitación. Los fotógrafos volvieron a por mí y no dejaban de hacerme fotos. Todos me miraban y murmuraban. Estaban descubriendo quien era en realidad.
Logré entrar en la residencia y fui arrastrando los pies hasta mi habitación. Emmett venía corriendo por los pasillos, me cogió por los hombros y me alejó de la gente. Me habrió la puerta y entramos en mi dormitorio.
Me llevó a la cama, a la que no llegué. Todo comenzó a dar vueltas a mi alrededor y la oscuridad me atrapó. Me dejé llevar por ella, ya que era la única forma de no sentir el dolor que atravesaba mi corazón.
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POV JACOB
Cuando Nessie me contó lo de su verdadera identidad, casi me desmayo. Todo había sido mentira. Rosalie, su supuesta prima, y Emmett, nuestro profesor de química, eran sus guardaespaldas.
No la conocía. Era como si estuviera saliendo con una desconocida. El dolor era demasiado fuerte. Casi no podía respirar y tuve que salir corriendo. Mientras me iba, Renesmee gritaba. Decía que me quería, pero si me había mentido en todo lo demás, ¿quien podía asegurarme que realmente me quería?
Cuando habíamos estado en mi casa, todo había ido sobre ruedas. Me había hablado de su vida en su casa, con sus padres, su amigo Seth y en las fiestas que se montaba allí. Y cuando habíamos hecho el amor en la cueva, había sido el hombre más feliz de la tierra. Después de varios meses de estudiar y trabajar juntos, habíamos llegado a un punto en que mi corazón me decía que ella era la única chica que podría amar en mi vida.
Y ahora resulta que pertenece a la familia real de no se qué pais europeo. Los fotógrafos la perseguían como si fuera una estrella. A pesar de todo, yo estaba enamorado de ella.
Cuando llegué a mi habitación, que seguía compartiendo con Paul, cerré la puerta y no salí de allí en todo el fin de semana.
En más de una ocasión, sentí como si hubiera alguien al otro lado de la puerta, pero no me atreví a abrir, ni nadie llamó. No abrí por miedo a que fuera Renesmee. No sabía como mirarla a la cara ni qué decirle.
- ¿Piensas salir de la habitación? - dijo Paul el lunes por la mañana.
- Aun me queda una hora para que comiencen las clases. - dije, tapándome la cabeza con las sábanas.
- Sabes perfectamente que no me refiero a eso.
- Mira, no me hables.
Desde lo sucedido con Renesmee, Paul y yo no habíamos vuelto a hablar. Hasta el fin de semana, que había intentado animarme.
- Sé que sigues enfadado conmigo, pero eres el único amigo que tengo. No puedo olvidar todos estos años de amistad.
- Deberías haberte disculpado con ella.
- ¿Te refieres a la princesa?
- No. Me refiero a Renesmee. - dije con amargura.
- Ya... supongo que soy demasiado orgulloso.
- Pues trágate tu orgullo.
- Aplícate el cuento. - me dio un golpe en el hombro y se fue de la habitación. - Y levántate. - gritó desde el pasillo.
Me levanté de la cama, pensando en lo que Paul acababa de decirme, cogí mis cosas y me fui a la ducha. Mi amigo tenía razón. Renesmee no tenía la culpa de ser quien era. En realidad, habñia intentado contármelo, justo antes de que aparecieran los fotógrafos. "Tengo que hablar con ella."
Me duché con rapidez y fui a toda prisa hacia mi primera clase de la mañana. Tenía mi examen de Shakespeare, que habían adelantado, mareándonos a todos con los cambios de fechas. Renesmee entró en el aula, seguida por unos seis fotógrafos, que fotografiaban cada paso que daba. Me dio pena verla tan abatida. Parecía que no le hiciera ninguna gracia esa situación."Tal vez por eso vino a estudiar a los Estados Unidos." Emmett iba con ella, apartando a los fotógrafos, protegiéndola.
Ella solía sentarse siempre a mi lado, pero ese día se sentó Victoria.
El examen fue horrible. No por el própio examen, sino por estar tan de cerca de Renesmee y no poder hablar con ella.
Cuando terminó el examen, Renesmee hizo el intento de venir a hablar conmigo, pero yo no me moví. Además, Emmett la cogió de la mano y se la llevó.
- ¿Como ha ido el examen? - dijo Victoria, apareciendo delante de mí. - Era bastante difícil.
- Pues a mi me ha ido muy bien.
- ¿Ah si? - llevó un dedo a mi pecho y comenzó a dibujar figuras invisibles. - Oye, ¿quieres que quedemos esta tarde? Para estudiar el exámen de química de mañana y eso.
- Victoria, yo...
- Va... Tú y yo, solos, en mi habitación. - rodeó mi cuello con un brazo y acercó su rostro al mío.
Me aparté como pude en el momento en que nuestros labios se rozaron.
- Perdona, pero no puedo hacerlo. - cogí mis cosas y salí corriendo del aula.
"Renesmee, tengo que hablar contigo. Tengo que decirte que te quiero."
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Hola, hola.
Al fin he podido actualizar. Este ordenador me pone de los nervios. Aun no se ni como me he podido conectar para actualizar. Perdonad los restrasos, porfa, no es culpa mía.
Espero que el capitulo os haya gustado y que me deis vuestra opinión.
Besitos a todas.
