Disclaimer |Ni Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Hajime "La llama en llamas que nos seduce" Isayama. Titanic es de Century Fox y Paramount Pictures [Guionizada por James Cameron]. La trama es mía. Derechos reservados a ©Coorp. Charly.
Advertencia | BL. Ereri. AU. Remake Titanic. Drama. Romance. Fluff. Lemon.
A | MagiAllie, mi preciosa brujita del bosque malo. Gracias por todo.
Al Fic.
TITANIC
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Capitulo
9
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"Di que sí, aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas.
Porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas con no."
—Gabriel García Márquez. El amor en los tiempos del Cólera.
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Levi torció el gesto al anudar la cinta color aguamarina del vestido más sencillo que encontró entre sus ropas. Era odioso tener que seguir usando vestido de mujer, realmente le desagradaba. Él quería dejarlos de usar y volver a ser sólo Levi, el Levi que también había creado Eren. Se tocó los mechones de cabello recortado y sonrió. Le gustaba como había quedado, era bonito. Se quitó el collar que aún pendía en su cuello y salió.
Se encontró con Eren terminando los últimos detalles de su trabajo. Soltó un suspiro y se acercó a él.
—Esto es lo que menos femenino que según yo tengo ¿está bien?
—En ti…todo queda bien — dijo él y le sonrió entregándole la hoja de papel.
Eren era un artista magnifico. Se deleitó con su trabajo recorriéndolo con la yema de los dedos. Se sentía profundamente halagado. ¿En verdad así lo veía él? Sonrió y levantó la mirada para quedarse prendado de los perfectos ojos del muchacho moreno. Luego giró el rostro, miró el collar en su mano, la pintura y la caja fuerte.
Una sonrisa maliciosa se formó en sus labios. Le encantaba ese dibujo pero…
— ¿Eren podrías guardarme esto ahí? — señaló con su dedo la caja fuerte.
Y él lo tomó y lo metió en la cajita de terciopelo que había quedado ahí, al lado de la caja fuerte abierta.
Por su parte, tomó un lapicero y escribió algo, una broma muy pesada a decir verdad pero era lo que sentía.
« Aquí me tienes, Farlan. Todo tuyo, igual que todo lo que codicias y celas »
Y una vez que lo hizo, lo dobló con cuidado y lo puso en la caja fuerte para luego cerrarla de un tirón.
—Joder, Campanita, tienes una malicia exquisita.
Sonrió con suficiencia.
—Me encanta tu malicia — dijo suavemente él mientras se acercaba para besarle. Un beso suave y delicioso, cargado del sabor tan único de Eren. Se aferró a su cuello para profundizar ese beso y lo hubiera extendido hasta quedarse sin aire si no hubiese sido por la voz del idiota perro faldero de Farlan.
Aurou.
—Señorita Levi, ¿está ahí?
Se separó de Eren y lo tomó de la mano.
—Ven.
Con paso apurado lo deslizó hacia el otro lado de la habitación.
—Oye, espera. Mis pinturas — se quejó con un mohín y un impulso de querer ir por sus cosas.
—Deja eso, luego las recupero para ti.
—Ah, ¿ahora soy un princeso?
—Tengo una madre dragón, así que…si eres un princeso. Mi princeso. ¿Vas a rescatarme?
Eren se echó a reír y su corazón se aceleró mientras se bebía su risa. Era tan fresca y magnifica.
—Siempre — dijo él con voz suave y mirada luminosa.
La puerta desde el otro lado se abrió y pasos fuertes se escucharon.
Levi se echó a correr llevándose a Eren consigo. Salieron por el otro lado. Había una adrenalina en sus venas que lo hacía sentirse muy vivo y esa adrenalina pareció acelerarse con fuerza cuando vio como la cabeza de aquel idiota 'muerde lengua' se asomó y lo vio con sus ojos grandes y espantados.
—Eren… ¿quieres jugar hide and seek*? — susurró apretando la mano morena entra sus dedos.
— ¿Ahora?
Asintió con fuerza. Eren sonrió y asintió también.
Le echó una miradilla al idiota ese que ya empezaba a seguirle el paso y chilló con fuerza mientras se levantaba el vestido.
— ¡Corre!
Y una tonta y loca carrera iniciaron.
Todo se volvió nubarrones de colores mientras atravesaban los pasillos sin siquiera ver atrás. Sus manos jamás se separaron y pasaron atropellando a todo el que se les puso de frente. Que bien se sentía todo aquello. Casi se cayeron tres veces antes de llegar al ascensor y sacaron a un trío de tipos que se horrorizaron por sus acciones.
Aurou se mordió la lengua y se abrió la frente cuando en dos grandes zancadas trató de alcanzarlos y él le cerró las rejas en toda su fea carota que formó un gesto de oído que él respondió de la manera más cortés.
Sacándole el dedo medio mientras se reía junto a Eren.
Apenas salieron del ascensor en la planta donde quedaban las cocinas y las calderas, siguieron su carrera.
Muchos le gritaron y otros terminaron victimas de su carrera. Platones, vasos, cucharas, vapor, palas y tipos como mastodonte.
Sus corazones estaban desbocados y sus caras no soltaban la sonrisa que nacía de la diversión que sentían.
Llegaron a las bodegas.
Estaba todo tan lleno.
Había de todo.
Él se entretuvo con los grandes fardos enrollados que no dejaban revelar su contenido, pero Eren pareció encontrar algo mejor y lo haló con fuerza hacia él. Haciéndole tropezar. Le pegó un pisotón pero Eren lo ignoró y le giró el rostro para que viera.
Un auto reluciente apareció ante sus ojos y siguiendo con su juego sumado a otro le habló modulando la vos.
—Como príncipe debes sacrificarte por mí, utiliza eso y llévame de regreso a mi reino de las hadas.
—Campanita villana y si el mounstro viene ¿dejaras que me atrape?
Él alzó los hombros restándole importancia. Y Eren torció el gesto pero sonrió, le abrió la puerta y le ayudó a subir y luego él lo hizo en la parte del frente y empezó a juguetear con el timón.
—Ahhh, este lugar esta muy feo, hay mucho fuego, creo que no podremos lograr llegar, nooo— hizo un gesto de horror y luego se dejó caer sobre el asiento haciéndose el 'muerto'
Levi se rió y lo tomó del cuello de la camisa con fuerza y lo haló hacia adentro del auto.
—No voy a dejar mi princeso muera, si lo hace moriremos juntos — y se aferró a su cuerpo.
Eren se abrazó a él.
—Sí, mi Campanita, no me dejes — hundió su cabeza el pecho del más bajo.
—Eren.
—¿Qué?
—Eres un mal actor.
Eren le vio mal y luego le pellizcó los mejillas.
—Y tú eres un sádico. Seguro me venderías por un elote.
—Si tengo hambre lo haré.
—Ah, Campanita malo — y se retorció como gusano en sal haciéndose el enfadado.
—Ya, ya, princeso tarado — le acarició el cabello y Eren se quedó quieto.
—Levi, me gustaría quedarme así para siempre —soltó con un deje de tristeza.
—Cuando el barco llegue…
—Si, cuando llegue.
Y el silencio reinó un minuto, un infinito par de minutos que disfrutaron por estar así abrazados. Un silencio que fue suspendido cuando Eren se alzó sobre su cuerpo y lo empezó a besar. Besos cortos, largos y pronunciados. Dulces besos que encendieron una chispa.
—Quiero hacerte el amor — dijo con suavidad él, teniéndolo entre sus brazos pegados a su pecho en aquel pequeño lugar. Sus respiraciones se acompasaron puesto que para ese momento ya eran casi la misma al estar tan cerca.
Aquellos ojos verdes y brillantes como los bosques bañados por las primeras frescas lluvias de invierno eclipsaron todo de tal manera que sólo pudo asentir—permitiéndole incluso si así quería, quitarle la vida— mientras sentía como lo recostaba sobre el frio cuero del asiento del auto sin dejar de verlo a los ojos. Esa conexión que parecía mágica entre ellos. La máxima unión de ellos estaba ahí. En sus miradas.
Contuvo la respiración cuando Eren le empezó a deslizar la tela de sus ropas lentamente, sacándole temblores de expectación y algo de ¿miedo?...no, no sentía miedo, era Eren quien lo tocaba, lo que sentía era el despertar del deseo y eso lo cohibía un poco, puesto que ante tal situación no sabía actuar.
Era su primera vez y se sentía bobo. Pero suponía que así se debía sentir, como niña enamorada de su maestro particular. Se rió bajito por sus pensamientos y Eren también sonrió y luego se agachó a besarlo al mismo tiempo que sus manos se colaban debajo de su espalda para sacarle la ropa y deslizarla hasta abajo, mucho más abajo de sus caderas, pasando por sus piernas hasta llegar a los pies para que abandonara su cuerpo totalmente. Quedó con la ropa interior blanca y se le sonrojaron las mejillas —pues esa ropa sólo cubría su sexo, su pecho estaba al descubierto— por lo que giró el rostro y cerró con fuerza los ojos para no enfrentar la mirada de Eren. Estaba seguro que Eren lo veía muy escuálido y pálido como muerto. Se le heló la sangre en las venas.
« Por favor, obvia mi fealdad, te entregaré mi corazón. Acéptame así »
Sintió un beso en la punta de la nariz y pegó un respingo mientras abría los ojos.
—No cierres los ojos Campanita, mírame, quiero que me veas, mira como yo te veo. Eres perfecto — y otro beso que le robó el aliento acaparó sus labios.
Estaba a merced de Eren y le encantaba, quería todo de él y se lo daría todo.
Se sentía tan pleno entre sus brazos.
Tan amado y feliz.
Se dejó hacer sin importarle nada. Estaba todo tan bien.
En su mente se repitió una sola palabra.
Eren.
Eren.
Mil veces Eren.
« Ámame, que yo te amaré igual. Tómame. Únete a mí. »
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Eren estaba en su límite. Su Campanita estaba ahí a su lado en el inicio de una promesa que los unía más allá de lo físico.
Y cuando estuvo desnudo, él se lo bebió con la mirada. Su piel era de alabastro, del marfil del imperio de los sueños. Estaba hecho de nieve y primavera. Tenía el vientre plano y un ombligo delicioso. Unas piernas hermosas, estilizadas y firmes que empezaban a reptar tímidamente para enroscarse en sus caderas. Haciendo más estrecha su unión. Se inclinó hacia él y probó uno de aquellos botoncitos de carne sonrosada, pasando la lengua por la punta mientras acariciaba con sumo cuidado todo su cuerpo.
Cuanto más se acercaban sus dedos al punto de ardor del cuerpo febril de Levi, más ronroneaba él, de satisfacción, de alivio. Parecía ido en otro mundo, rodeado de esa hechizante niebla que les daba un ambiente de felicidad absoluta.
—Se siente tan bien, es…—dijo él, temblando un poquito y con algunas gotitas de sudor adornándole la frente.
La imagen que le regalaba era un visión poderosa, caliente y tan estimulante que sentía un gruñido subirle por la garganta. ¡Oh Dioses benditos! Era tan perfecto y era todo suyo…en ese instante…para toda la eternidad.
Él trasladó su atención al otro botoncito, lo succionó y rozó con fuerza, ligeramente, con la punta de su colmillo.
— ¿Te gusta esto? —preguntó.
Durante todo el tiempo, sus dedos vacilaban en un constante sube y baja rítmico alrededor del excitado miembro del más bajo, jugueteando.
—Sí, mucho. Pero yo también quiero…deseo… —le dijo, observando significativamente la línea divisoria entre el inicio del pantalón en la cintura y el final de la piel desnuda de todo su pecho.
Él alzó la cabeza y lo miró a los ojos.
—Déjame disfrutarlo más. Explorarte y aprenderme cada rincón de tu cuerpo — y se inclinó para darle un pequeño mordisco en el cuello.
Levi meneó la cabeza en negación mientras liberaba un suspiro de satisfacción y enredaba sus brazos en torno al cuerpo caliente del moreno.
—Te deseo por completo, Eren —dijo él con la voz trémula—. Todo y ya.
Y a Eren le latió el corazón con violencia inyectado de una poderosa sensación de deseo que le fundía los huesos en un rio de lava ardiente ante esa orden camuflada. ¡Que hermoso eres Campanita! Se mordió los labios y se levantó para verle directo a los ojos.
—Entonces…lo que desees lo tendrás —respondió obnubilado.
Se separó un poco de él y se desabrochó los tres botones que aprisionaban en su cadera los pantalones y los deslizó lentamente hasta sacarlos completamente. Sentía sobre su piel los ojos de Levi admirando cada movimiento y sonrió con coquetería al verlo tragar grueso. Vale, él no solía usar ropa interior y ahora Levi conocía su secretillo.
—Eres tan bello— ronroneó Levi pasando sus dedos por sus abdominales y luego bajando a su falo erguido. Estaba duro como roca, caliente y palpitante de anhelo por él.
Gruñó excitado cuando sintió el ligero apretón que le dieron aquellas blancas manos. Pero luego sonrió al verlo sonrojarse. ¡Eres travieso, Campanita! Tendría que darle un premio por esas deliciosas caricias que le estaba dando. Ah, tenía que iniciar diciéndole como se sentía. Deseaba tanto que aprendieran juntos lo que era en verdad sentirse unido a la persona amada. En verdad quería hacer el amor con él.
—Mas lo eres tú, mi arcángel de la soledad, mi campanita y mi Plutón—y sus dedos hicieron un recorrido por la blanquecina piel, dibujando copos de nieve y formas estelares —. Cierra los ojos Campanita…siente — su voz era como un canto magnético, igual a lo que hizo cuando destruyó a aquellos demonios que lo atormentaban frente a esos bellos ojos de luna y cielo.
Vio como los ojos de Levi se cerraban ante su petición y sus caricias, deleitándose con ellas, sintiendo las formas que grababa en su piel como un tatuaje, una marca…su marca. Una marca sobre todo ese bello cuerpo.
Lentamente sonrió.
—Está bien, así.
A sus dedos se unió su boca en un recorrido que empezaba en las mejillas acaloradas, continuaban en el mentón y seguían al cuello en donde la vena de la yugular le regalaba su exquisita y acelerada palpitación que lo invitaba a morderle — y así lo hizo, para dejarle un segundo cardenal rojizo— y luego deslizarse hacia los hombros, el pecho y los botoncillos enrojecidos a los cuales atacó esta vez con mas fuerza y luego delineó su recorrido directo al ombligo y cuando metió su lengua ahí, Levi jadeó con fuerza. Le gustó sentirlo temblar y sus manos aprisionarlo casi enterrándose en su carne.
—Levi, dulce Levi —murmuró. ¿Qué había hecho para merecerlo? Si no hubiera estado enamorado ya, se habría enamorado en aquel momento.
Mientras lo invadía el deseo más intenso que hubiera sentido en su vida, recorrió el abdomen de su arcángel dejando un rastro de besos, deleitándose en lamerle el ombligo. Él tembló. Y cuando llegó hasta su sexo que estaba cubierto por una ligera capa de bello oscuro, lo adoró, y el temblor se convirtió en estremecimientos…deliciosos estremecimientos jadeantes por sentir sus labios atrapando su carne, succionando y lamiendo mientras preparaba su cuerpo para recibirlo.
—Asombroso —jadeaba el más bajo, agarrándose a su pelo.
Él quería devorarlo, poseerlo de una manera ardorosa y primitiva, pero se contuvo. Primero se lo daría suave y gentil. Pero es que su sabor era como la más dulce ambrosía. Control, control se repitió. Haría que Levi gozara en su primera vez, lo haría memorable, se grabaría en su piel y memoria.
Sintió como su Campanita se retorcía, le enterraba las uñas en el cuero cabelludo y le halaba incontables veces el cabello a la vez que su voz se deformaba en frases inentendibles que pedían más y también le pedían que pararan. Él le dio lo primero y le negó lo segundo. Y sólo hasta que Levi llegó al clímax, gritando de placer, es que se alzó sobre él. Se sentía orgulloso, honrado por haberle dado tanto placer, pero estaba temblando de deseo, de desesperación, sólo por él.
Levi estaba agitado, el corazón latiéndole a más no poder igual a su respiración pero lo rodeó con las piernas y le tomó las mejillas con las manos mientras lo miraba a los ojos.
—Necesito más de ti.
¡En verdad eres un chico travieso y fuerte!
Eren rió y lo besó con pasión mientras se acomodaba mejor entre sus piernas para entrar en su cuerpo un centímetro, un bendito centímetro. Se detuvo, dándole tiempo para que se adaptara. Haría las cosas lentamente, aunque la espera lo matara. Lo haría maravilloso para él, lo mejor.
—Eren, más…—le ronroneó él al oído, y le mordisqueó el lóbulo.
Dulce fuego.
—Espera, sólo espera…—gruñó sintiendo el calor de aquellas paredes que se convertirían en su nido…su hogar.
Levi asintió ante sus palabras, arqueando las caderas para tomar más de su cuerpo. Otro centímetro.
Él tuvo que contener un nuevo gruñido.
—Campanita, tienes mi corazón, de ahora y para siempre ya es completamente tuyo. Déjame ser tu todo, quien te proteja, quien te ame y te de todo cuanto anhelas. ¿Podría?
—Oh, Eren, por favor…sí, sí —le dijo él, acariciándole la espalda, pasando la yema por todos sus tensos músculos hasta descender a sus nalgas las que apretó en un jalón buscando impulsarlo para que entrara a su cuerpo de una vez. Nuevamente le estaba ordenando con sus acciones y sus palabras—. Tómame por completo. Dámelo todo.
Y él no podía negarle nada. Se hundió en su cuerpo con fuerza, y su Campanita gimió. Una mezcla de dolor, alegría y placer, según podía percibir. Una y otra vez, él le llenó, dándose por completo. Sus voluntades se entrelazaron de un modo tan intenso que era imposible distinguir quién quería qué.
Se ancló a su cuerpo abrazándose a su cuerpo igual que lo hacía Levi, pero él lo mordisqueó estaba vez perforando la piel. Adiós a la suavidad. Extrañamente sintió como su cambio a Levi le encantó, porque lo animaba, le pedía más. Y cuando derramó su simiente en el interior del cuerpo tembloroso de su amante, notando cómo las paredes interiores de él lo apretaban a causa de su propia oleada de placer, Eren pronunció las palabras que se habían estado formando en su alma desde el primer día que lo había visto.
—Te amo y te amaré por siempre.
Para sorpresa suya, él respondió de igual modo:
—Oh, Eren, ¡yo también te amo!
Jadeantes, laxos y rodeados del vapor caliente y placentero quedaron. Abrazándose para sentirse un solo ser. Se sentían tan felices, en un paraíso prometido que ahora era solo suyo. Enredados en aquel perfecto momento cerraron los ojos, inundados de todo lo que sus corazones guardaban y compartían.
Se amaban. Y ese era su momento, un momento que en el sueño compartido deseaban fuera eterno. Pero el destino siempre cobra un precio por la felicidad y a veces es demasiado doloroso pagarlo.
* Notas finales:
Y digo, soy mala para los Lemons, me salió bien rarito y feito…llorooo. Aún así les agradezco por leerle, decidme si ha estado medianamente decente. Ay, lo siento de verdad. Lo hago con amor para ustedes, pero seguro está bien raro, perdóneme.
Muchas gracias por leer y comentar, así como las que dejan su folow y favorite las amo, pero estas nenas son las señoritas de la pizarra del honor y sensualidad –enciende megáfono-
—AdriSnape— — YoshiUchiha—
—MagiAllie —NanaBusujim —UntouchableBerserk—
—Guest— beast blood—
Gracias a todas. Las amo mucho.
Déjenle un caramelito a Charly en la cajita de reviews que eso la ayuda a escribir. Ustedes son mi fuente de inspiración.
Con amor
Charly*
